Sentencia 19645 de febrero 27 de 2003 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad.: 19645

Acta número 13

Magistrado Ponente:

Luis Javier Osorio López

Bogotá, D.C., veintisiete de febrero dos mil tres.

EXTRACTOS: «X. Se considera

Los anteriores cargos, se decidirán conjuntamente, habida consideración de que se proponen por la vía directa, acusan en esencia la violación de las mismas disposiciones legales, persiguen idéntico fin y en su demostración se valen de similares argumentaciones.

Tal como lo dejó sentado el tribunal, no es objeto de discusión, que la demandada otorgó al actor pensión legal de jubilación el 25 de noviembre de 1989, bajo los supuestos del artículo 260 del Código Sustantivo del Trabajo y que el ISS le reconoció pensión de vejez a partir del 10 de agosto de 1995.

El fallador de segundo grado, con fundamento en lo dispuesto por la Ley 90 de 1946 y los artículos 193, 259 y 260 del Código Sustantivo del Trabajo, concluyó que existía imposibilidad jurídica, para que el demandante disfrutase de la pensión de jubilación legal reconocida por la accionada y la de vejez otorgada por el ISS, por cubrir ambas el mismo riesgo, y que la circunstancia de haber logrado el actor la consolidación de la pensión de vejez, con cotizaciones que no necesariamente provenían de la accionada, no lo habilitaba para tener derecho, simultáneamente, al beneficio pensional por el sistema patronal directo, como por el obligatorio de la seguridad social, pues ello repugna con el principio de la unidad de prestaciones, en donde no puede acumularse el cubrimiento de un mismo riesgo por los dos sistemas, que fueron creados para sucederse.

De conformidad con lo dispuesto, en el numeral segundo del artículo 259 del Código Sustantivo del Trabajo, las pensiones de jubilación, dejarán de estar a cargo de los patronos:

“cuando el riesgo correspondiente sea asumido por el Instituto Colombiano de Seguros Sociales, de acuerdo con la ley y dentro de los reglamentos que dicte el mismo instituto”.

Tales reglamentos, no son otros que los contenidos en los acuerdos 224 de 1966, artículos 60 y 61; 029 de 1985, artículo 6º; y 49 de 1990, artículos 12, 16 y 20, emanados del Consejo Nacional de Seguros Sociales Obligatorios, aprobados por los decretos 3041 de 1966, 2879 de 1985 y 758 de 1990, respectivamente.

Para el caso que nos ocupa, valga transcribir el artículo 61 del Acuerdo 224 de 1966:

“ART. 61.—Compartibilidad de las pensiones legales de jubilación. Los trabajadores que lleven en una misma empresa de capital de ochocientos mil pesos ($ 800.000) moneda corriente o superior, diez años o más de servicios continuos o discontinuos ingresarán al seguro social obligatorio como en las mismas condiciones que los anteriores y en caso de ser despedidos por los patronos sin justa causa tendrán derecho al cumplir la edad requerida por la ley al pago de la pensión restringida de que habla el artículo 8º de la Ley 171 de 1961, con la obligación de seguir cotizando de acuerdo con los reglamentos del instituto hasta cumplir con los requisitos mínimos exigidos por éste para otorgar la pensión de vejez, en este momento el instituto procederá a cobrar dicha pensión, siendo obligación del patrono continuar pagando la pensión restringida. En todo lo demás el afiliado gozará de los beneficios otorgados por el instituto”.

Según puede verse, no es de la inteligencia de dicha norma, como lo asegura el censor, que para la compartibilidad de las pensiones legales de jubilación, el requisito de semanas cotizadas exigido por el ISS, para otorgar la pensión de vejez, deba ser cumplido, con cotizaciones hechas exclusivamente por el empleador pensionante, porque lo que el precepto exige, es que cuando éste lo pensione, debe continuar cotizándole hasta cuando el trabajador reúna los requisitos mínimos para adquirir el derecho.

Ahora, si el tribunal en su sustento, en confusa interpretación de la disposición transcrita, pudo haber dado a entender, que después de concedida una pensión legal por un patrono, en adelante, para que se consolide la de vejez, eran indiferentes las cotizaciones efectuadas por el empleador o por terceros empleadores, cuando dijo: “Estima la Sala que la circunstancia de haber logrado el actor la consolidación de la pensión de vejez con cotización que no necesariamente provienen de Bavaria, no lo habilita para que continúe operando en el firmamento jurídico, la posibilidad que el beneficio pensional legal, tanto por el sistema patronal directo, como por el obligatorio de la seguridad social, descansen en cabeza de una misma persona, pues como es sabido ello repugna al principio de la unidad de prestaciones, en donde no puede acumularse el cubrimiento de un mismo riesgo por los dos sistemas atrás citados, pues como es sabido fueron creados para sucederse y no para aplicarlos de manera simultánea”; la verdad es, que por este aspecto el cargo sería fundado, pero al llegar a instancia se encontraría que la demandada sí tuvo afiliado al demandante al ISS y cotizó por él para el riesgo de vejez, desde el 1º de enero de 1967, hasta que se terminó la relación laboral, e hizo lo mismo, desde cuando lo jubiló, hasta que ésta le otorgó la pensión de vejez.

Es que el fundamento que tuvo en cuenta el tribunal, para no acceder a la compatibilidad de la pensión legal reconocida por la demandada y la otorgada por el ISS, se concreta a la interpretación que hizo, en especial de los artículos 259 y 260 del Código Sustantivo del Trabajo, armonizándolos con las referidas normas de la seguridad social, que si bien no las citó, si explicó su contenido, cuando en la sentencia, al referirse a la susodicha compartibilidad, advierte que, por llevar el actor más de diez (10) años de servicios al empleador en enero 1º de 1967, fecha de asunción del riesgo de vejez por parte del ISS en esta ciudad y cumplidos los requisitos del canon 260 del Código Sustantivo del Trabajo la pensión estaba a cargo del empleador, pero que si se cotiza a dicha entidad, el pago de la misma, iría hasta que ésta lo subrogase, momento en el cual, solo es responsable de la diferencia entre ambas, siempre y cuando la otorgada por el último, fuere inferior, conforme lo exigen las disposiciones citadas.

Así las cosas, el ad quem no pudo haber incurrido en la violación de las normas legales que se citan, por interpretación errónea o aplicación indebida.

En consecuencia, como el censor no alcanzó a derrumbar el cimiento sobre el cual se levantó la sentencia, cuya quiebra se pretendía, ella permanece incólume y por ende los cargos no están llamados a prosperar.

XI. Tercer cargo

Acusa la sentencia de ser indirectamente violatoria, por aplicación indebida, de los preceptos legales sustantivos y de alcance nacional contenidos en los artículos 72 y 76 de la Ley 90 de 1946; 13, 14, 16, 19, 59-1, 193, 259, 260 ,274, 340 y 343 del Código Sustantivo del Trabajo; 60 y 61 del Acuerdo 224 de 1966 del consejo directivo del Instituto de Seguros Sociales aprobado por el artículo 1º del Decreto 3041 de ese mismo año; 6º del Acuerdo 29 de 1985 del Consejo Nacional de Seguros Sociales Obligatorios aprobado por el artículo 1º del Decreto 2879 de ese mismo año; 12 y 16 del Acuerdo 49 de 1990 del Consejo Nacional de Seguros Sociales Obligatorios, aprobado por el artículo 1º del Decreto 758 de ese mismo año; 14 y 36 de la Ley 100 de 1993; 6º, 1524, 1530, 1531, 1536, 1544, 1545, 1613, 1614, 1626, 1649, 1740, 1741, 2313, 2314, 2315 y 2318 del Código Civil; 8º de la Ley 153 de 1887; 178 del Código Contencioso Administrativo; 831 del Código de Comercio; 145 del CPT; 307 y 308 del Código de Procedimiento Civil y 53 y 230 de la Constitución Política.

Infracción legal que se produjo según el censor, por haber incurrido el tribunal, en los siguientes ostensibles errores de hecho:

“1. Dar por establecido, contra la evidencia, que Bavaria pagó al seguro social el mínimo necesario de cotizaciones exigidos por los reglamentos de dicha entidad para el otorgamiento de la pensión de vejez a Ignacio de la Torre Wickmann.

“2. No dar por demostrado, estándolo, que la pensión de vejez le fue reconocida por el Instituto de Seguros Sociales a Ignacio de la Torre Wickmann por las cotizaciones de empleadores distintos a la sociedad demandada.

“3. No dar por demostrado, estándolo, que el salario que el Instituto de Seguros Sociales tomó en cuenta como ingreso de base para el reconocimiento de la pensión de vejez de Ignacio de la Torre Wickmann fue el que devengó como trabajador de la Cámara de Comercio y no el que devengó en la sociedad demandada”.

Así mismo, por la apreciación indebida de los documentos de folios 59, 60, 61, 63, 68, 69, 89, 90, 109 a 111 y 233 del expediente y de la falta de apreciación de los de folios 91, 139 a 144, 145, 147, 148, 151, 152, 154, 160, 229, 230, 240, 241, 242, 243, 244 y 245.

En la demostración del cargo, insiste en manifestar, como lo hizo en los dos anteriores, que la pensión de vejez reconocida por el ISS al demandante, no era compartible con la de jubilación a cargo de la accionada, toda vez que para la primera, ésta no había cotizado, el número mínimo de semanas necesarias, exigidas para ello por los reglamentos de dicha entidad de seguridad social, que se la concedió, sin tener en cuenta para nada, las semanas cotizadas por Bavaria y el ingreso base de cotización que reportó, pues se fundamentó en las cotizaciones efectuadas por otros empleadores, el último de ellos la Bolsa de Bogotá, con un ingreso base de cotización muy superior.

Al respecto dijo:

“Si el Tribunal Superior hubiera examinado los documentos que se dejan individualizados y hubiera apreciado con menos descuido los que valoró, habría observado que la pensión de vejez que el Instituto de Seguros Sociales reconoció al actor no se fundamentó ni en las cotizaciones pagadas por Bavaria ni en el ingreso de base reportado por dicha empresa. Bien al contrario, habría deducido que las cotizaciones pagadas por Bavaria no alcanzaron a reunir el mínimo exigido por los reglamentos del seguro social para el reconocimiento de la prestación a su cargo. Habría deducido el Tribunal Superior igualmente que las semanas de cotización y el ingreso de base que tuvo en cuenta el seguro social para reconocer la pensión de vejez no tuvieron que ver con Bavaria S.A. sino que fueron recibidas y reportadas por empleadores distintos. Consecuentemente no habría incurrido el Tribunal Superior en los errores de hecho que se denuncian en el presento cargo, errores que determinaron la resolución acusada”.

XII. La réplica

Sobre este cargo, la parte opositora hizo entre otras las siguientes consideraciones:

“Una lectura comparativa de las motivaciones del fallo recurrido (fls. 283 a 286, cdno. 1) con el texto del presente cargo, deja ver que los imaginarios errores de hecho alegados en éste no surgirían de la apreciación equivocada, o falta de ella, de la larga lista de pruebas invocadas en el ataque sino de un desacuerdo conceptual entre el criterio del sentenciador, que está ajustado a la ley y la jurisprudencia sobre el tema, y los planteamientos hechos en la llamada “Demostración del cargo ...

(...).

“Entiende pues el sentenciador, con exacta apreciación de las pruebas que tuvo en cuenta y que el cargo juzgó mal estimadas, que como al doctor De la Torre le fue otorgada y se le está pagando pensión de vejez a expensas de la seguridad social, el ISS vino a subrogar a Bavaria en la atención del riesgo de vejez para el dicho doctor y, por ende, cesó para la empresa la obligación de seguirle pagando pensión de jubilación a De la Torre, ya que las dos pensiones amparan un mismo riesgo del trabajador, el de vejez, por lo cual éste no puede disfrutar simultáneamente de ambas pensiones, ya que apenas podría tener derecho a recibir de Bavaria el mayor valor de la pensión de jubilación sobre la de vejez, fenómeno que según el sentenciador, acorde con la realidad procesal, no existe en el presente caso.

(...).

“De donde se concluye que un empresario que durante el régimen de transición entre el sistema empresarial de pensiones y el de la seguridad social, tuvo que pensionar por jubilación a uno de sus trabajadores, queda subrogado por el ISS en la atención del riesgo de vejez, si durante el tiempo que tuvo a su servicio a ese trabajador y durante el tiempo que lo tuvo jubilado, pagó cumplidamente y en su totalidad las semanas de cotización que legal y reglamentariamente le correspondía sufragar, así sea que el susodicho trabajador llegue a obtener la pensión de vejez con el apoyo de otras semanas cotizadas al servicio de otro o de otros patronos diferentes del que lo jubiló, y con base en el salario devengado por cuenta de un patrono distinto del jubilante. Ésta es precisamente la característica diferencial entre los dos regímenes aludidos y la ventaja máxima que tiene para los trabajadores el sistema de la seguridad social como amparo más completo, directo y equitativo del riesgo laboral de llegar a la vejez como forma de incapacidad definitiva para el trabajo derivada del lento e imperceptible transcurso del tiempo, que vuelve viejo al joven cuando menos lo desea y menos lo espera.

“Y como en este caso las pruebas en que el cargo busca fundar los imaginarios yerros fácticos que le atribuye a la sentencia acusada (que apenas son muestra de falta de adaptación al régimen de la seguridad social y de apego al vetusto de las pensiones empresariales) muestran precisamente que Bavaria cumplió celosamente con el deber de cotizar para los riesgos de vejez, invalidez y muerte en provecho del demandante doctor De la Torre, tanto cuando fue trabajador a su servicio en dos períodos como cuando le pagó pensión de jubilación, no cabe ninguna duda en cuanto a que la sentencia recurrida se acomoda con absoluta exactitud a los preceptos legales que rigen para el asunto sub judice y a la realidad procesal, tal como surge de las pruebas aducidas al juicio, que fueron evaluadas rectamente por el tribunal ad quem, dentro de su potestad de apreciarlas libremente que le conceden las normas pertinentes del Código Procesal del Trabajo”.

XIII. Se considera

No es cierto, como lo da a entender el recurrente en el primer error apuntado, que el tribunal hubiere dado por establecido, que la accionada pagó al ISS, el mínimo necesario de cotizaciones exigidas por los reglamentos de tal entidad, para el otorgamiento de la pensión de vejez al demandante; por el contrario estimó, que la circunstancia de haber logrado su consolidación, con cotizaciones que no necesariamente provenían de dicha empresa, no lo habilitaba para tener derecho a ambas pensiones, como bien se argumentó al resolver los dos primeros cargos, bastando examinar los documentos de folios 109 a 111, 154, 240 y 242 a 245, donde se aprecia, que después de pensionado por la empresa, le siguió cotizando hasta que el seguro social lo pensionó por vejez, presentándose la subrogación legal.

Sobre el tema la Corte en la sentencia del primero (1º) de septiembre de 1981, radicación 7893, dijo:

“La unidad y la universalidad de las prestaciones, principios lógicos consagrados por la ley que exigen la debida integración o coordinación de los beneficios, rigen tanto para el sistema prestacional directo a cargo del patrono como para el régimen del seguro social, y deben aplicarse también lógicamente, cuando en la etapa de transición de un sistema al otro las prestaciones se dividen o distribuyen entre ellos, o en algunos casos se comparten transitoriamente. Resulta entonces que esas distintas prestaciones no son compatibles, pero tampoco son acumulables ...”.

“En suma, existe imposibilidad jurídica de disfrutar simultáneamente dos pensiones, tales como la de jubilación reconocida por el empleador, y la de vejez que otorga el ISS, pues cubren exactamente el mismo riesgo, razón por la cual no le asiste derecho al petente en el anhelo referido a que Bavaria continúe sufragando la pensión de jubilación, además no existía diferencia a cargo de Bavaria, pues lo que reconoció el ISS resultó superior (fl. 69)”.

El segundo y tercer error, referidos a que el fallador no dio por demostrado que la pensión fue reconocida por el Instituto de Seguros Sociales, con base en cotizaciones de empleadores distintos a la demandada y que el salario que se tomó en cuenta como ingreso base fue el que devengó como operario de la Cámara de Comercio y no el devengado en aquella, de ninguna manera fueron cometidos en la decisión, porque precisamente se tuvo en cuenta la Resolución 12640 de julio 9 de 1996 (fls. 109 y 110), por medio de la cual el ISS, le reconoció al demandante la pensión de vejez, y de ella se desprende con meridiana claridad que para su liquidación se tuvieron en cuenta 1226 semanas cotizadas, de las que 625 lo fueron por la accionada y el resto por la Bolsa de Bogotá. Por lo demás el ingreso base para la liquidación tenido en cuenta, obviamente que no lo pudo ser el salario que devengó en Bavaria, porque de haber sido así, el monto de la pensión habría sido inferior y de allí que no se hubiera presentado un mayor valor a cargo de dicha empresa.

Por lo expuesto, el cargo no prospera.

Las costas serán a cargo del recurrente, toda vez que los cargos fueron replicados.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 30 de noviembre de 2001, en el proceso adelantado por Ignacio de la Torre Wickmann, contra Bavaria S.A.

Costas a cargo del recurrente.

Cópiese y notifíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen.

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