Sentencia 19762 de febrero 23 de 2005 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

PREVARICATO POR OMISIÓN

ASPECTO SUBJETIVO

EXTRACTOS: «3.2. Ahora, en su aspecto subjetivo y dado que la . conducta de prevaricato por omisión es delito eminentemente doloso, necesario se torna partir del concepto de dolo que, conforme la dogmática penal, es “el saber y querer la realización del tipo” y, en términos del artículo 36 del Código Penal de 1980, vigente para la época de los acontecimientos, existe dolo cuando el agente realiza la conducta tipificada en la ley sabiendo que lo hace y queriendo llevarla a cabo, y también cuando la acepta previéndola al menos como posible; de lo cual se sigue que el dolo está integrado por dos componentes, tanto en los tipos comisivos como omisivos, uno intelectual, cognitivo o cognoscitivo y otro volitivo.

3.2.1. El primer momento comprende el conocimiento que se tiene del hecho punible —el tipo en su aspecto objetivo— en tanto que con el segundo se precisa de que el agente también quiera la realización del tipo, esto es, que tenga voluntad de concurrir a la conducta omisiva.

No en vano viene sosteniendo la Corte que no toda omisión o retardo en el cumplimiento de un acto propio de las funciones asignadas, constituye delito de prevaricato por omisión, pues siendo este delito esencialmente doloso, requiere necesariamente que cualesquier conducta de las descritas en el artículo 150 del Código Penal de 1980 —L. 599/2000, art. 414—, esté precedida del conocimiento y voluntad claros de faltar a la lealtad debida en el ejercicio de dicha función. Ello implica, en cada caso, la necesidad de examinar la norma que la asigna y el término para su cumplimiento y, además, es preciso demostrar si conociendo dichos presupuestos, medió en el agente la voluntad para omitir, rehusar, retardar o denegar el acto propio de esa función. Por consiguiente, para la realización del tipo penal de que se trata, el agente debe conocer y querer las circunstancias del hecho a que se refiere el mismo, “porque no es posible concebir el dolo sin el conocimiento y la voluntad del supuesto amenazado con pena” —Cfr. proveídos de sep. 28/93 y mayo 18/99, Rads. 8250 y 11726, M.P. Dídimo Páez Velandia—.

Conforme con la definición del tipo básico de prevaricato, también dijo la Corte en providencia del 27 de mayo de 2003 con ponencia del magistrado Yesid Ramírez Bastidas, radicado 18850, omitir, retardar, rehusar o denegar, deben ser actos realizados “deliberadamente” al margen de la ley, esto es con violación manifiesta de ella. Por tanto, la simple demostración objetiva de la adecuación aparente del hecho en alguno de los verbos que alternativamente configuran la ilicitud, no es suficiente para pregonar su punibilidad.

Luego, si el prevaricato por omisión requiere para su configuración, que el agente conozca el carácter ilícito de su comportamiento es decir que tenga conocimiento y voluntad de omitir deliberadamente el acto que está obligado a realizar por mandato legal, ese actuar deliberado se traduce en comportamiento voluntario, intencionado, hecho de propósito, tal como define dichotérmino el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española; o en conducta reflexiva e intencionadamente, no de manera impensada, con pleno conocimiento de lo que se hace y buscando las consecuencias que corresponden al acto de que se trata, como lo hace el Diccionario de uso del Español de María Moliner al referirse a la alocución “deliberadamente”».

(Sentencia de única instancia, 23 de febrero de 2005. Radicación 19.762. Magistrado Ponente: Dr. Sigifredo Espinosa Pérez).

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