Sentencia 1994-00376 de mayo 26 de 2010

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

Rad.: 180012331000199400376 01

Expediente: 19.092

Consejero Ponente:

Dr. Enrique Gil Botero

Actor: José Rigoberto Taborda Taborda y otros

Demandado: Departamento de Caquetá, Municipio de Belén de los Andaquíes y Hospital María Inmaculada de Florencia

Asunto: Acción de reparación directa

Bogotá, D. C, veintiséis de mayo de dos mil diez.

Decide la Sala el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de 4 de mayo de 2000, proferida por el Tribunal Administrativo del Caquetá, en la que se denegaron las pretensiones de la demanda.

EXTRACTOS:«IV. Consideraciones:

1. Para la época de presentación de la demanda, de acuerdo con comunicación de la jefe de la oficina jurídica del Ministerio de Salud, el hospital San Roque de Belén de los Andaquíes, según Resolución 194 de 20 de agosto de 1966, era un establecimiento público del orden municipal, con personería jurídica, autonomía administrativa y presupuesto propio. Así mismo el hospital María Inmaculada de Florencia, conforme a la ordenanza 14 de 5 de agosto de 1994, tenía la categoría de empresa social del Estado, ESE (fl. 11, cdno. 3). De lo anterior se deduce que el departamento de Caquetá no estaba llamado a responder en el presente proceso, por lo que se declarará la excepción de falta de legitimación por pasiva, respecto de este demandado.

2. Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de 4 de mayo de 2000, proferida por el Tribunal Administrativo del Caquetá, en la que se negaron las pretensiones de la demanda. Con esa finalidad, la Sala analizará el daño antijurídico y la imputación en el caso concreto:

2.1. Respecto a la lesión causada a Harold Mauricio Taborda Sabi en la pierna derecha con un disparo de arma de fuego, el 20 de julio de 1992, el declarante Reinaldo Rojas Villa, celador de turno en la galería de comerciantes del municipio de Belén de los Andaquíes, señaló:

“Ese día entré a trabajar a la una de la madrugada, y antes o temprano habíamos estado andando en el centro, habíamos estado tomando y bailando, tomando no porque uno sin plata tomando gaseosa, luego salimos de allá de la discoteca y estuvimos por ahí andando porque yo tenía que trabajar ese día fuimos a la casa de Harold [Mauricio Taborda] pero el papá no le quiso abrir y después de eso nos fuimos juntos para la galería porque yo tenía que trabajar y como allá teníamos una pieza donde podíamos descansar los celadores supuestamente Harold se iba a quedar allá, y cuando llegamos a la parte de la galería recibí mi turno y me dijo me voy a quedar acompañándolo y era como tipo dos de la madrugada, y en ese tiempo Evelio Gallego tenía un caseta de venta de dulces, gaseosa, comida y en eso llegaron unos señores para que les vendieran una salchicha y cositas así, entonces como estaba la caseta cerrada para abrirla entonces para dejar el arma por ahí me dijo Harold venga le tengo la escopeta y como estaba sentado junto a la caseta se la puso en las piernas yo llegué abrí atendí a los señores esos, ellos se fueron y pues cuando iba yo saliendo de la caseta o sea a cerrar seguro él me la fue a pasar o algo así, se le cayó la escopeta al suelo se le disparo(1) y le dije que le pasó Harold contestó nada y cuando yo fui a recoger la escopeta miré que estaba herido porque abía (sic) sangre, y entonces le dije camine para el hospital y mientras yo cerré la caseta él alcanzó a caminar un pedazo por el borde de la pared, yo cerro (sic) rápido y me fui y lo cogí y llamé a Evelio que vivía por ahí mismo y los cogimos y los llevamos al hospital, en ese trayecto nos alcanzó un muchacho no recuerdo el nombre y nos dijo que pasó le dijimos vaya dígale a don Rigo y seguimos al hospital allá me pidieron el informe que le piden a uno y cuando íbamos de camino el perdió el conocimiento llegó inconsciente al hospital, llegamos lo metieron a la sala de curación le hicieron limpieza... le cosieron y todo lo demás, el médico dijo que no era mayor cosa que lo dejaron ahí para darle la remisión al otro día para que le hicieran un chequeo bien para ver qué era lo que tenía, también mandaron a llamar a Sorley le tomaron una radiografía y dijeron que no era nada que aparecían nada más tres balas, yo estuve en el hospital hasta que amaneció porque el herido no dejaba que yo me fuera a ir, a esa hora o sea al madrugada ya estaba aclarando, él decía que no sentía la pierna y entre todos los del hospital decían que no era nada, cuando empezaron a hacerle paños con agua caliente decía que no sentía las piernas en eso me fui y como que a las ocho y media lo echaron para Florencia” (fl. 55, cdno. 2).

En el mismo sentido, Evelio Gallego Díaz, otro de los celadores de la galería en el municipio citado, manifestó:

“Lo que a mi consta es, ocurrió en el sector de las galerías siendo la una y 20 de la mañana, le entregué el turno al señor Reinaldo Rojas que andaba en compañía del joven Harold Mauricio Taborda, me fui a dormir cuando al rato de estar acostado sentí la detonación de un tiro, enseguida me levanté y salí a dar una vuelta [para observar] que sucedía, cuando encontré al señor Reinaldo Rojas ayudando a Harold para llevarlo al hospital le pregunté qué le había pasado me contestó que Harold tenía la 16 del servicio de vigilancia y se le cayó y se accidentó, por lo tanto le presté la ayuda para llevarlo al hospital... El médico que estaba de turno no recuerdo el que estaba, lo cierto fue que el médico lo atendió y contestó de que no era muy grave la herida porque las balas le habían perforado la pierna pero que ya las balas le habían salido que por lo tanto no era grave, en seguida le limpió la herida y le cogió puntos (fl. 61, cdno. 2).

2.2. Respecto del servicio de vigilancia en la galería, el declarante Héctor Fidel Claros Perdomo manifestó:

“Lo único que yo sé es que esa celaduría ha existido pero paga (sic) por los mismos comerciantes de la galería hasta ahora creo que está lo mismo... Pues creo que posiblemente por algunos robos que se presentaron [contrataron los comerciante el servicio de celaduría], entonces para tratar de favorecer sus bienes se organizaron así de esa manera. Cada propietario de negocio da una de acuerdo al negocio... No he podido saber eso, se que funciona pero no sé si los comerciantes pidieron el favor para que colaboraran en eso [de las autoridades municipales o de policía]” (fl. 53, cdno. 2).

El mismo declarante, respecto del episodio de la madrugada del 20 de julio, señaló:

No sé qué personas prestaban el servicio ese día... Yo tampoco puedo decir que clase de arma portaba no quién (sic) se la daría para guardiar (sic), sí es por cuenta del municipio o por cuenta de los mismos comerciantes no me consta nada sobre esto… Que me conste nada, solo los comentarios de la gente...” (fl. 53, cdno. 2).

Sobre el mismo tópico, el declarante Reinaldo Rojas Villa, indicó:

“Si en ese tiempo si, osea (sic) cuando yo entré a trabajar allá me dio trabajo Evelio Gallego a él le habían dado el contrato y como en esos días yo no estaba haciendo nada yo le ayudaba, el servicio consistía en prestar vigilancia en los alrededores de la galería, ese servicio lo contrataron los comerciantes ellos mismos lo pagaban... Pues lo que me dijo Evelio es que había mucho robo, porque en ese tiempo robaban mucho por ese sector... Osea (sic) en el tiempo que estuve trabajando fue desde la fecha 10 de febrero a 10 de septiembre de1992, en ese tiempo solo estábamos los dos nada más o sea Evelio Gallego y yo, esa noche Evelio trabajaba hasta la una de la mañana y yo le recibo a esa hora hasta la seis de la mañana se trabajaba... No creo que sea así [fuera en contra de las autoridades o de policía] porque eso estaba autorizado por la alcaldía y la policía, inclusive en una oportunidad nos hicieron traer a la policía el arma para revisarla y si le dieron el visto bueno... [Portaba en el turno] una escopeta 16 pequeña, ese (sic) era el arma que siempre portábamos los celadores, ese (sic) arma como que la habían comprado entre todos los comerciantes, yo no sé bien sobre eso porque el que me contrataba era Evelio Gallego y como necesitaba el trabajo, yo no hacía sino ir a las horas que me tocaba y nada más, yo no estaba enterado de nada más” (fl. 54 y 55, cdno. 2).

La declarante Orfa María Sabi de Otalvaro, respecto de la vigilancia en la galería señaló que los comerciantes pagaban celaduría, no sabía quién asumía la responsabilidad por ello. En la noche de los hechos le dijeron que estaba de turno una persona que apodaban Patilla, e ignoraba que arma utilizaba (fls. 52 y 53, cdno. 2). Los declarantes Luis Ramiro Anturi Correa y Buenaventura Anturi Ortiz, manifestaron que el servicio de celaduría era pagado por los comerciantes de la galería, y tenía conocimiento de que el servicio se prestaba de noche y el municipio era propietario de los locales (fls. 124 a 126, cdno. 2).

2.3. En cuanto a la atención médica, se tiene que a las 3:40 de la mañana del 20 de julio de 1992, se realiza la primera nota en la historia clínica del paciente Harold Mauricio Taborda Sabi, en el hospital San Roque del municipio de Belén:

“M: “Herido”

“GA: paciente que hace + - 10 minutos sufrió herida en pierna derecha con arma de fuego de carga múltiple con sangrado moderado y dolor.

“E.F. Inconsciente TA: 0/0 FC: 90x1 FR:20x1 T:38ºC

“Marcada palidez mucocutánea cabeza: normocéfala. Ojos: PINRL. ORL: mucosa orales semisecas. C/P: Normal. ABD: Normal. Extremidades a MID: presenta a nivel de pierna [ilegible] antero interna herida de + - 10 cm abierta con exposición de músculo y sangrado moderado dolor a la movilización y compresión. Pulsos dístales leves pero conservados. Resto normal.

“IDx: 1- Herida por A de F en pierna derecha.

SS: Rx pierna Der.

Limpieza.

Sutura.

Pen. Cristalina.

Hospitalización” (fl. 21, cdno. 2).

En las notas de enfermería, de la misma fecha, se registró:

“3:40’. Ingresa pte. a urgencias, traído en brazos, por presentar hda. por arma de fuego en pierna derecha. Pte. con palidez generalizada, inconsciente. TA: 0/0 P: 92x1. Se canaliza vena con hartmann a chorro, se avisa al Dr. Torres. Se continúa con lev a chorro 2000 cc TA se estabiliza, bajo anestesia local, practica lavado con agua estéril e isodine espuma, hace suturas en planos con cromado (catgut) 4/0 piel con seda 2/0 se cubre hda con apósitos. Se observó sangrado moderado. Se realizó prueba de penicilina.

“05:30 se pasó paciente a Rx para toma de placa. Pte en unidad, se inició tto ordenado, volvió a presentar hipotensión pte. Quejumbroso.

“06: TA: 95/60 07: 110/70 se administran analgésicos.

“07: Pte. Despierto, pálido con lev hartmann. Hda de pierna derecha suturada y cubierta, apósitos sangrados. No miccionó no hizo deposición. Pendiente tetanol y remisión a Florencia.

“07: Recibo paciente en unidad despierto con hartmann a goteo lento, herida cubierta de apósito se observa sangrado, palidez generalizada manifiesta [ilegible] con dolor en miembro inferior derecho.

“09:30 El médico lo remite hacía Florencia, se observa regular estado de salud” (fl. 22, cdno. 2).

En la remisión del paciente, del 20 de julio de 1992, del Hospital San Roque de Belén al Hospital María Inmaculada de Florencia, se dijo:

“Paciente quien a las 4:00 horas sufrió herida por arma de carga múltiple en pierna derecha acompañado de sangrado moderado y dolor.

“EF: Paciente inconciente moderada palidez mucocutánea.

TA: 0/0FR:100X1[ilegible]FR:20X1 T°:36°C

(...).

“... Extremidades MMID= MID presenta a nivel de tercio proximal cara antero interna de la pierna herida de +-10 cm irregular con exposición muscular sección del mismo además sangrado moderado orificios de salida Nº 4 puntiforme en cara posterior de la piernas pulsos [ilegible] levemente conservados, dolor a la movilización, llenado capilar conservado, sensibilidad disminuida resto [ilegible].

“IDx: 1. Herida por arma de fuego en pierna derecha.

2. Fractura lineal tibia der” (fl. 12, cdno. 2).

A continuación se describe tratamiento suministrado al paciente y la decisión de remitirlo a servicio de ortopedia.

En la historia del hospital María Inmaculada de Florencia, el 20 de julio de 1992, fue atendido Harold Mauricio Taborda, en el primer registro de las 11:15 de la mañana, se dijo:

“Hace + - 8 horas sufrió herida en pierna derecha por PAF [arma de fuego] de carga múltiple – Compromiso de rodilla- se anexa remisión-

Patología (-)

“TA: 11[0]/60 FC:80X1 FR:18 T°:36

“Consciente alerta orientado marcada palidez mucocutánea [ilegible].

“Presenta herida de + - 10 cm a nivel de cara antero interna 1/3 superior de pierna derecha saturada (puntos separados) orificios de salida # 4 a nivel posterior.

“Tumefacción de rodilla – limitación funcional pulso tibial posterior y poplíteo derecho no perceptibles (+/-?).

“Hay frialdad en pie hipoestesia y paresia.

“Rx evidencian fisura en tibias derecha múltiples perdigones, compromiso articular.

“IDx: 1. Fx [fractura] tibia der PAF múltiple.

“2- Lesión vasculonerviosa?” (fl. 11, cdno. 2).

El paciente ingresó al servicio de ortopedia, se registra la entrada y se hace nota de anestesia, a continuación se manifestó:

“Nota nuevo ortopedia

“Edad: 20 años

“MC: trauma herida por arma de fuego en rodilla derecha las 1:00 del día de hoy. Remitido de Belén, llega 10 horas después.

“Ingresa conciente con marcada palidez mucocutánea.

“[ilegible] Herida en rodilla der. de 7 cm en cara anteromedial de 1/5 proximal pierna derecha.

“Orificio en cara externa rodilla en [ilegible] de T. Signos de hemartrosis. No pulsos pedíos ni tibial posterior, pulso poplíteo presente, anestesia de pie derecho.

Dx: lesión vascular tronco tibioperonero” (folio 13, cuaderno 2).

“Plan: Se pasa a cirugía.

“Nota operatoria. Bajo A[nestesia] general se practica lavado desbridamiento y exploración de herida encontrando gran destrucción de masa muscular de tercio superior de pierna derecha, no hay sangrado [ilegible] perfusión persistió sin [ilegible] ni pulsos.

“Plan: Se remite urgente [ilegible] arteriografía + C. Vascular” (fl. 13, cdno. 2).

En las notas de enfermería, se registró:

“13 + 15 Ingresa paciente a cirugía procedente de urgencias por presentar herida con arma de fuego en pierna izquierda, bajo anestesia peridural por la doctora Castro, practican lavado y desbridamiento y colocan férula. TA: 121/64.

“13+30 termina cirugía, se pasa a recuperación. 117/58.

“El Dr. Herrera decide remitir a Bogotá. Se prepara y sale con nota de remisión. Consciente” (fl. 14, cdno. 2).

2.4. El mismo día el paciente llegó al Hospital la Samaritana de Bogotá, de donde fue remitido al Hospital Militar Central, no fue posible establecer la hora de llegada y remisión, en esta se consignó:

“Pte de 20 años, quien consulta por HAF carga múltiple ocasionado 1:00/hoy en MInf D. Informa paresia y parestesia asociado a frialdad del mismo miembro.

“EF: Pte en aceptables condiciones generales, palidez mucocutánea.

(...).

“Ext: palidez, frialdad con herida Qx en cara interna de pierna 1/3 prox (realizada en otra institución); pulso femoral (+) poplíteo (+); tibial anterior; pedio; tibial post (-); señal doppler (-) en los anteriores; anestesia [ilegible] motilidad distal; perfusión distal disminuida. En esta institución se valora, se explica el mal pronóstico del caso; se remite por solicitud de la familia.

“Idx: HPAF trayecto vascular MInf der” (fls. 41, 65 y 70, se trascribe la versión manuscrita, que se encuentra en el primer fl., cdno. 2).

El paciente es recibido a las 00:00 del 21 de julio en el Hospital Militar Central, en lo pertinente, se registró:

“Pte quie (sic) hace 22 hrs sufrió hx por arma de carga múltiple (escopeta), en cara interna de pierna der. En tercio proximal, por lo que fue llevado al hospital de Florencia en donde 12 hrs después del accidente, se le practicó desbridamiento y fasciotomía (costas). Desde entonces presenta anestesia de tercio proximal de pierna derecha, asociado a frialdad de pie e incapacidad para moverlo. Fue valorado 19 hrs después del accidente en Hospital la Samaritana donde con doppler no encuentran pulsos arteriales pedíos y tibiales. Poplíteo presente según nota.

(…)

“Extre: Pulsos femorales bilaterales normales. Pulso poplíteo derecho filiforme, sin pulso pedio y T. Pos. Llenado capilar en 10’. Pérdida de la sensibilidad superficial y profunda en tercio medio hacia abajo” (fl. 40, cdno. 2).

Entre el 21 y el 25 de julio el paciente permaneció internado en esa institución, con diagnóstico de “destrucción de paquete vasculonervioso poplíteo der. Sec: HAF [herida de arma de fuego] de carga múltiple. POP [post operatorio] Amputación AK. MID [miembro inferior derecho]. El 21 fueron realizadas dos intervenciones quirúrgicas, la primera de exploración de paquete vasculonervioso poplíteo derecho y la segunda de amputación del miembro inferior derecho. El 22 fue remitido a servicio de “prótesis y amputados” y el 25 fue dado de alta. En el resumen se dijo:

“Paciente de 20 años quien 20 hrs antes de su ingreso (jul.21/92) sufre HAF de carga múltiple en cara interna de pierna der. Fue atendido inicialmente en Htal de Florencia donde le practican lavado, desbridamiento y fasciotomías. Remitido a Htal La Samaritana donde con Doppler no se encuentran pulso poplíteo ni tibial posterior, por lo cual es remitido. Es pasado a cirugía donde exploran paquete vasculonervioso poplíteo y ligadura de arteria y venas poplíteas. Por lo cual se programa para amputación AK. MID. Evoluciona satisfactoriamente en su POP por lo cual se decide dar salida con control por consulta ext. de servicio de prótesis y amputados” (fl. 29, cdno. 2).

2.5. Sobre la atención brindada al paciente Harold Mauricio Taborda por el personal médico y paramédico, la auxiliar de enfermería Belén Varón Sánchez, declaró que al llegar al hospital San Roque de Belén a las 7 de la mañana, del día de los hechos, a recibir su turno, el paciente se encontraba en el servicio y probablemente tenía la orden de remisión, porque presentaba fractura, agregó que no estaba enterada del tratamiento que se le había brindado (fls. 60 y 61). La auxiliar, del mismo hospital, Sorley Ceballos Orozco, indicó que en esa madruga le tomó varias radiografías, no recordó en que pierna (fl. 56, cdno. 2). Las auxiliares de enfermería, del hospital citado, Carmen Tulia Arias Pérez y Arcely Baracaldo Franco señalaron que el paciente llegó en la madrugada, con una herida en la pierna derecha y que por ello le hicieron un lavado en la misma; la primera, manifestó que la remisión al hospital de Florencia se debió a que el paciente seguía sangrando, la segunda, no se enteró de tal medida (fl. 57, cdno. 2).

El doctor Arbey Lizcano Rivera, quien realizó el primer examen en el Hospital María Inmaculada del Florencia, declaró:

“[El paciente] presentaba cambios en su pierna consistentes en hipoestesias y paresia lo cual permitía prever que había compromiso importante de la vitalidad de dicha extremidad… Por el estado de signos vitales en que llegó el paciente al hospital de Belén, shock hipovolémico condición que lleva en general a disminuir todos los pulsos dístales en un intento del organismo humano por preservar la vitalidad a nivel cerebral y cardiovascular… teóricamente el tiempo límite para intentar salvar una extremidad en donde a ocurrido el daño vascular de tipo arterial es de 6 horas. Luego teniendo en cuenta el tiempo de 8 horas el pronóstico para este paciente era malo ya que se encontraba en una clara situación de muerte de tejidos y prácticamente irreversibles, sin embargo en un intento desesperado guardando una última esperanza el paciente fue llevado a salas de cirugía para intentar salvar dicha extremidad, comprobándose en sala de cirugía que había una lesión severa que en nuestro medio no es posible resolver... En primer lugar debíamos precisar el diagnostico clínico y garantizar la vida del paciente ante todo. Haberlo remitido en primera instancia sin haber garantizado el control del sangrado y su estabilidad hemodinámica hubiese significado que el paciente no llegara con vida a la ciudad de Bogotá. Teníamos pues que garantizar ante todo la preservación de la vida y que el paciente estuviese en condiciones de afrontar la remisión... no es cierto que el paciente hubiese llegado al servicio de urgencias del hospital a las 9 y 30 de la mañana. Tal y como figura en las notas de enfermería el paciente ingresa siendo las 11 a.m... Tan pronto como el paciente ingresó al servicio procedí a atenderlo practicando inicialmente un examen físico cuidadoso y un interrogatorio que me tomó aproximadamente 15 minutos” (fls. 12 a 17, cdno. 3).

El doctor Rafael Eduardo Herrera Brunal, ortopedista del mismo hospital, señaló:

“[El paciente presentaba] signos de isquemia en el área distal de la herida. Procedimos bajo anestesia a lavar y examinar la herida. Encontré cambios de isquemia y necrosis en los compartimientos musculares con amplia lesión de los mismos. Procedí a realizar fasciotomías sin obtener mejoría de su isquemia. Dada la evolución en tiempo que llevaba el paciente en ese instante entre 10 y 12 horas, y con un diagnóstico definitivo de lesión vascular en el tercio proximal de su pierna decidí remitir al paciente para brindarle una última oportunidad en la recuperación de la extremidad... Isquemia significa ausencia de circulación sanguínea en algún tejido corporal... Necrosis es la perdida de vitalidad de un tejido... Fasciotomías es la liberación de las fascias o tejidos que rodean y encierran los músculos los... compartimientos musculares. La fasciotomía se realiza para disminuir la presión dañina en los músculos la cual aumenta la isquemia de los mismos... teniendo en cuenta el tiempo transcurrido lo ideal son las primeras 4 a 6 horas. Pero en este paciente existían otros factores como es el grado de compromiso en las partes blandas como los músculos, el nivel de la lesión que hace más difícil la recuperación de este tipo de lesión. Otro factor importante es la disponibilidad de los recursos necesarios para realizar la reconstrucción vascular adecuada y reconstrucción de las lesiones asociadas. Aun así existe el riesgo de terminar en una amputación aunque haya sido atendido en las primeras 4 horas después de la lesión... No se puede afirmar con absoluta certeza la condición de irreversibilidad por cuanto [en] cada individuo pueden existir condiciones que mejoren o aumenten el pronóstico de las lesiones vasculares, sin embargo, en las condiciones en que se encontraba el paciente lo más indicado era realizar la amputación de la extremidad. Es muy difícil proponer a un paciente esta conducta y como también existía la remota posibilidad de hacerle una reconstrucción vascular, decidí remitir al paciente… como última opción de esperanza” (fls. 18 a 20).

La auxiliar de enfermería del hospital María Inmaculada, Irene Díaz, indicó que el procedimiento quirúrgico terminó a las 15 y 30 e inmediatamente el paciente fue remitido a Bogotá (fl. 44, cdno. 3).

2.6. Sobre la magnitud de las lesiones, la declarante Orfa María Sabi de Otalvaro señaló que se había enterado de las lesiones de Harold Taborda en la madrugada, porque le habían pedido leche para el lesionado y que en la tarde de ese día fue al hospital San Roque, donde le expresaron que había sufrido una leve fractura de rodilla (fl. 53, cdno. 2).

Sobre la calidad de la atención en el mismo hospital, el sobrino del lesionado, Wilson Sabi Agüello, manifestó que cuando llegaron allí, en compañía del padre del afectado, una enfermera de nombre Belén Varón, les rogó que lo trasladaran a Florencia porque allí no lo estaban atendiendo; y a esa ciudad se desplazaron por sus propios medios. Sobre el punto, la señora Nidia Sabi de Perdomo, tía del lesionado, expuso que fue a visitarlo a las 3 de la tarde en el hospital de Florencia y estaba en cirugía, acto seguido se ordenó su remisión a Bogotá, sobre esa decisión relató que se hicieron reclamos, porque era tardía y agregó que hubo dificultades en el desplazamiento al aeropuerto, además no estaba el conductor de la ambulancia y no querían prestar una camilla (fls. 43 y 44, 59 y 60, cdno. 2). En el mismo sentido declaró José Rojas Rojas (fls. 63 y 64, cdno. 2).

2.7. La parte demandante solicitó dictamen a medicina legal sobre el tratamiento brindado al paciente. Respecto del interrogante acerca de sí una valoración acertada, por parte de los médicos de los hospitales San Roque y María Inmaculada, hubiera evitado la amputación de su miembro inferior derecho, y sobre el particular se indicó, por la entidad:

“Probablemente no. La causa de la amputación fue la severa destrucción arterial, venosa y nerviosa, además de muscular y las fracturas, y no el tiempo de ocurrida la lesión. El tiempo descrito por el mismo paciente entre la hora del trauma y la llegada a Florencia (menos de 9 horas), donde ya tiene el diagnóstico completo de la lesión y el tipo de lesión descrita hacen improbable la posibilidad de salvar de la amputación de esa extremidad, así hubiera sido en un hospital universitario. Las fracturas no “pegan” si no hay vascularización. Si no hay nervio no tiene ninguna utilidad el esfuerzo de reconstruir las arterias, pues el pie anestésico termina amputado (más tarde) por presentar múltiples complicaciones que siempre desembocan en esa condición. De otra parte hay afirmación no demostrada en esa pregunta, cuando dice: “si hubiera recibido atención acertada”. Ese hospital [San Roque] corresponde a nivel primario de atención y no de alta especialidad y se hizo lo que ordena la norma de atención: lavar, desbridar, inmovilizar y remitir... Esta pregunta es la misma del ítem anterior, excepto que se refiere a las 9 a.m. y la respuesta quedó incluida en el ítem anterior. La causa de la amputación no fue lo precoz o tardío del diagnóstico sino lo extenso del daño (arteria - vena - nervio - músculo y hueso)” (fls. 74 y 75, cdno. 2).

En otras dos preguntas se interrogó sí el diagnóstico podía hacerse por un médico general o un especialista y sí alguno de los hospitales o los dos hubieran podido realizar el tratamiento de la lesión vascular:

“El médico general puede hacer un diagnóstico presuntivo, al igual que el especialista, pero para su comprobación requiere de exámenes como el doppler —la arteriografía o ambos y el especialista también lo requiere para un diagnóstico cabal... En la historia no aparece consignado el nivel de atención de estos centros hospitalarios, ni los recursos de que disponen: si tienen cirujano vascular, plástico— ortopedista, anestesiólogo, es posible que hubiera sido atendida allí, esa atención no garantiza la viabilidad de la pierna, solo el sitio donde hubiera sido amputada. Si estos sitios no disponen de todas estas condiciones no podrían abordar el manejo del paciente y su condición indicada era la remisión... según la documentación remitida a folio 14; en el segundo hospital se hizo el diagnóstico, pero no había tratamiento que ofrecer, dado el extenso ya descrito” (fls. 75 y 76, cdno. 2).

Por último señaló que a herida de Harold Mauricio Taborda “tiene (sic) más del 90%-95% de probabilidades de haber terminado amputada de manera inevitable” (fl. 76, cdno. 2).

3. De conformidad a las pruebas, se encuentra acreditado que en la madrugada del 20 de julio de 1992, en la galería de comerciantes de Belén de los Andaquíes, Harold Mauricio Taborda Sabi, resultó herido de gravedad en su pierna derecha, al dispararse la escopeta calibre 16, que temporalmente le había dado en custodia el celador de turno, Reinaldo Rojas Villa; todo indica que el arma se cayó al suelo y se disparó. Inmediatamente el herido fue llevado al Hospital San Roque de la misma población, la primera anotación de la historia clínica corresponde a las 3:40 de la mañana. Una vez allí, el paciente fue atendido, lo estabilizaron, toda vez que sufrió un desmayo camino al centro de salud, le realizaron lavado de la herida y le fueron tomadas radiografías. Entre las 7 y 9, hora discutida en el proceso, fue remitido al hospital María Inmaculada de Florencia, en donde a las 3:15 de la tarde se realizó un procedimiento quirúrgico de lavado, desbridamiento y fasciotomías de la herida, terminado el procedimiento fue remitido a Bogotá. Inicialmente fue atendido en el Hospital de la Samaritana y después en el Hospital Militar Central, en donde al día siguiente le fue amputado el miembro inferior derecho.

En la demanda se señalaron tres perspectivas de imputación a las entidades demandadas. Una consistente en la violación del deber de vigilancia y protección por parte del municipio de Belén de los Andaquíes, al no ejercer un debido control sobre los celadores de la galería de comerciantes, en su condición de autoridad de policía y como propietario del inmueble. La segunda, el errado diagnóstico por parte del personal del Hospital San Roque, al afirmarse que no era una lesión de gravedad y, la tercera, la tardanza en la atención del lesionado por parte del Hospital María Inmaculada de Florencia, tanto en la atención inicial del paciente como en la remisión a la ciudad de Bogotá, que le restó oportunidad de salvar el miembro afectado.

3.1. Respecto de la imputación al municipio de Belén de los Andaquíes, se afirma que no controló la actividad de vigilancia privada que se desarrolla en la galería de comerciantes, a pesar de ser el propietario del inmueble.

Es necesario señalar que el alcalde es la primera autoridad de policía del municipio y debe conservar el orden público en su jurisdicción, tal como lo establece el numeral segundo del artículo 315 de la Constitución Política y el artículo 39 del Código Nacional de Policía(2). Sin embargo, debe precisarse que para la época de los hechos, las actividades de permiso y control de la vigilancia privada correspondía a la dirección general de la Policía Nacional, en los términos establecidos en los artículos 49 a 53 del código citado(3). Lo mismo sucedía respecto de los salvoconductos para el porte de armas de fuego y su control, que estaban a cargo del comando general de las Fuerzas Militares, conforme al Decreto 1663 de 1979(4).

Por lo anterior, no se puede imputar al municipio de Belén omisión alguna en el cumplimiento de sus funciones, toda vez que el control y vigilancia del servicio de seguridad privada y el porte de armas de armas de fuego correspondía a entidades públicas diferentes al ente territorial demandado. En consecuencia, no es acertado, por la parte actora, señalar que el servicio de celaduría privada y la escopeta de los vigilantes estaban directamente a cargo del municipio.

Así mismo, resultaría forzado considerar la herida causada al joven Taborda Sabi, con la escopeta calibre 16, como una alteración de orden público, en la que debían intervenir autoridades municipales, cuando claramente se trató de un desafortunado accidente en el que estuvieron involucrados un vigilante particular y la víctima.

En el mismo sentido, no es posible establecer la relación entre la propiedad de la galería por el demandado y el servicio de vigilancia contratado por los comerciantes, arrendatarios de los locales ubicados en ella. De los medios de prueba, que obran en el proceso, no se puede deducir algún deber especial de prestación de ese servicio por parte del arrendador, y aun así, resultaría discutible derivar responsabilidad patrimonial con fundamento en ese aspecto. Razón por la cual se confirmará la denegación de pretensiones, respecto del ente territorial.

3.2. De otra parte, los demandantes señalan que la inadecuada atención, de los centros hospitalarios demandados, fue causa de la amputación del miembro inferior derecho deljoven Taborda Sabi.

En cuanto al hospital San Roque de Belén, la demanda señala que los médicos se equivocaron al no considerar de gravedad la herida en la pierna derecha del paciente, y prueba de ello es que su traslado a Florencia fue por sugerencia de una auxiliar de enfermería de ese centro de salud. De igual manera, al Hospital María Inmaculada, se le censura la tardanza en la atención, en el ingreso como en la remisión a un hospital de tercer nivel en Bogotá, toda vez que el paciente llegó a las 9:30 de la mañana y solo fue atendido a la 1:15 de la tarde y a las 4:45 se ordenó su remisión.

Respecto del hospital San Roque no es posible deducir una conducta reprochable en la atención del paciente, por cuanto llegó a las 3:40 de la mañana, inconciente, por lo que debió ser estabilizado, se realizó el lavado de la herida, le fueron tomadas varias radiografías y a la 9:30 de la mañana fue remitido al servicio de ortopedia a Florencia. No es cierto que no se tuvo en cuenta la magnitud de la lesión, ya que se monitoreó en todo momento el estado del miembro afectado en cuanto a los pulsos, su movilidad y su sensibilidad, entre otros síntomas. Asimismo no es verdad que la remisión se dio por iniciativa de los familiares del paciente ante una sugerencia de una empleada del demandado, pues obra en la historia clínica la remisión del hospital de Belén al de Florencia, con la descripción de la atención y la impresión diagnóstica respectiva.

En lo que atañe al hospital María Inmaculada, respecto a la atención tardía, se tiene que la anotación de ingreso y primera atención del paciente fue a las 11:15 de la mañana, no a la 1:15 de la tarde como se afirma en la demanda, al contrario, a esa hora ingresó a cirugía, en la que el ortopedista de turno le realizó lavado quirúrgico, desbridamiento y fasciotomías en los músculos afectados por la herida, e inmediatamente se ordenó remisión a Bogotá, se desconoce la hora de salida, llegó al hospital La Samaritana y posteriormente, a las 12 de la noche ingresó al Hospital Militar Central, donde se realizó la amputación del miembro afectado

Debe anotarse que si el paciente fue remitido a las 9:30 de la mañana de Belén a Florencia, como quedó registrado en la historia clínica, resulta razonable que su ingreso se presentara una hora y 45 minutos después; además, no tiene fundamento la afirmación de la demanda, según la cual, la llegada fue a esa hora de la mañana. Debe agregarse que, tanto en la atención inicial en el Hospital María Inmaculada como en el procedimiento quirúrgico posterior realizado en ese centro, no se desconoció la gravedad de la lesión, siempre se consignó que había compromiso vascular y nervioso del miembro afectado. Pero lo que resulta decisivo para el caso, es, sin duda, el dictamen de medicina legal, en el que se afirma que “la causa de la amputación fue la severa destrucción arterial, venosa y nerviosa, además de muscular y las fracturas, y no el tiempo de ocurrida la lesión”, a partir de lo cual se concluye que la probabilidades de amputación, del miembro inferior derecho de Harold Mauricio Taborda, eran del 90 al 95% (fl. 76, cdno. 2).

Según a lo expuesto, el daño alegado no resulta imputable a las entidades demandadas. En primer lugar, por la magnitud de la lesión que como lo expuso el concepto médico legal, llevaba al resultado inevitable de la amputación del miembro inferior derecho del paciente y, en segundo lugar, porque no se acreditaron conductas reprochables a los centros hospitalarios, en cuanto a la pertinencia del diagnóstico y tratamiento de la lesión catastrófica del joven Taborda Sabi, así como la prontitud en la atención de la misma. En efecto, cada ente hospitalario, de acuerdo con los recursos con que contaba, realizó la intervención que le era exigible y actuó en consecuencia para preservar la salud del afectado.

Se torna, en consecuencia, en estéril cualquier análisis de los sistemas de responsabilidad, tradicionales u objetivos, porque nos encontramos en presencia de una falta absoluta de imputación al Estado, y aquellos tienen su basamento y razón de ser solo cuando el daño antijurídico le es imputable a la administración como fundamento de justicia aplicable al caso, lo cual no se configuró en el evento sub examine, y por ello se reitera, se releva al juzgador de ese tipo de consideraciones. Simple y llanamente no se acreditó que al Estado le fuera atribuible daño objeto de la demanda en este proceso, y nos hallamos así, entonces, frente a una ausencia de imputación como quiera que a la demandada no le es imputable el daño antijurídico (C.N., art. 90).

Por las razones expuestas, la Sala concluye, entonces, que debe confirmarse la sentencia apelada.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

CONFÍRMASE la sentencia de 4 de mayo de 2000, proferida por el Tribunal Administrativo del Caquetá, en la que se denegaron las pretensiones de la demanda.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(1) Versión que coincide con lo manifestado por el lesionado y demandante Harold Mauricio Taborda Sabi (fls. 41 a 43, cdno. 3), en el interrogatorio de parte solicitado por el municipio de Belén de los Andaquíes, y que cumpliría con el objetivo de confesión establecido en el artículo 194 del Código de Procedimiento Civil

(2) Decreto 1355 de 1970.

(3) Esa función es ejercida en la actualidad por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, a partir del Decreto-Ley 356 de 1994, estatuto de vigilancia y seguridad privada, y normas posteriores.

(4) Estatuto nacional para el control y comercio de armas, municiones, explosivos y accesorios. En la actualidad la materia se encuentra regulada por el Decreto 2335 de 1993 y es de competencia de diversas dependencias del Ministerio de Defensa Nacional.