Sentencia 1996-11332 de julio 10 de 2014

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref.: Expediente 1996-11332-01

Consejera Ponente:

Dra. María Elizabeth García González

Recurso de apelación contra la sentencia de 15 de julio de 2011, proferida por el Tribunal Administrativo de Bolívar.

Actora: Transportes Cóndor Andino Ltda.

Bogotá, D. C., diez de julio de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «V. Consideraciones de la Sala:

En el presente proceso, el problema jurídico consiste en dilucidar si la sociedad actora Transportes Cóndor Andino Ltda., incumplió el régimen de tránsito aduanero, como lo declararon los actos acusados, al tiempo que ordenaron hacer efectiva la póliza de cumplimiento.

De los actos acusados se infiere que la DIAN - Aduana Especial de Cartagena declaró el incumplimiento del régimen de tránsito aduanero consagrado en la Resolución 3333 de 1991, por entrega de la mercancía en la aduana de destino en fecha posterior a la del vencimiento del término, amén de que llegó con un faltante de 250 cartones, y por lo anterior, ordenó hacer efectiva la póliza por el 100% del valor asegurado; en respuesta al recurso de reposición, mediante la Resolución 00351 de 9 de diciembre de 1994, la entidad resolvió confirmar el inicial y concedió el recurso de apelación; mediante la Resolución 00008 de 8 de abril de 1996, la entidad reconoció en la parte considerativa que la mercancía llegó a la aduana de destino dentro del término autorizado y que la administración únicamente está autorizada para hacer efectiva la póliza en proporción al gravamen o arancel; resolvió confirmar el acto recurrido y remitir el expediente a la división de liquidación a efectos de determinar la cuantía en la que se afectaría la garantía.

De lo anterior, se colige que la demandada expidió los actos acusados teniendo como causal que la mercancía objeto de tránsito aduanero llegó a su destino con un faltante de 240 cartones, por lo cual el asunto se circunscribe a este hecho.

Obran en el expediente las siguientes pruebas:

— A folio 43 del cuaderno principal reposa la declaración de tránsito aduanero presentada por el declarante Aduanas Gama Ltda. con destino a la Aduana de Medellín - Zona Aduanera Basf Química Itagüí, en donde se lee “Legalización de precintos (X) SI ( ) NO”, la cual fue aceptada mediante el DTA núm. 02555 de 9 de junio de 1994, en la cual se fijó como fecha límite para la presentación de la mercancía en la Aduana de Medellín el 20 de junio de 1994; en este documento consta que en el contenedor CGMU2071412 Seal 174956 venían 1x20 bultos, con 10 pallets con 420 cartones con un peso bruto de 5.147 kgrs; en este documento en la parte que dice observaciones de la aduana, el inspector, escribe “conforme verificación ext.”.

La sociedad transportadora elaboró el Manifiesto de Carga núm. 2-1 0006098 de 16 de junio de 1994, en el cual consta que la carga repesada CGMU-207141-2, precinto núm. 174956, sello 4812 adhesivo, con DTA núm. 02555 es de 4.980 kgrs., lo cual demuestra que la Aduana de Cartagena tomó como precinto el sello de seguridad que tenía el contenedor cuando ingresó al país desde Bélgica, lugar de origen de la mercancía, según el DTA; en este documento se indica que la placa del trayler RO1210 que transporta la mercancía es SK0242.

El artículo 113 del Decreto 2666 de 26 de octubre de 1984, “Por el cual se revisa parcialmente la legislación aduanera”, modificado por el artículo 3º del Decreto 2402, vigente para la época de los hechos, rezaba:

“ART. 3º—El artículo 113 del Decreto 2666 de 1984, quedará así:

Trámite de la declaración:

Cualquier persona que pueda demostrar el derecho a disponer de la mercancía, tal como el consignante, transportista, consignatario o destinatario y agente de aduanas, podrá solicitar el tránsito mediante declaración escrita presentada en la aduana de partida conforme a los reglamentos y en el formulario que determine la Dirección General de Aduanas.

La aduana aceptará esta declaración con base en el conocimiento de embarque, guía aérea, carta de porte y en cualquier documento comercial original o copia y factura proforma que señale su valor y naturaleza.

La declaración de tránsito no será aforada por la aduana de partida y se aceptarán los datos señalados por el declarante a menos que éstos no identifiquen plenamente a la mercancía o no señalen la totalidad de su valor, o bien la aduana tenga dudas de su efectividad o corrección” (negrilla fuera de texto).

La norma permite que la mercancía que ingresa al país por un puerto o aeropuerto, salvo las excepciones señaladas, no sea objeto de presentación ni nacionalización en ese lugar, sino en otro que se denomina aduana de destino, para lo cual la aduana de partida autoriza el tránsito aduanero, como ocurrió en este caso, en el cual el inspector indicó “conforme verificación ext.”. En efecto, en el DTA, como ya se observó, se identificaba el contenedor que se iba a transportar, que fue el mismo que el transportador anotó en el manifiesto de carga que elaboró, es decir, el identificado como CGMU-207141-2.

A folio 45 reposa documento de fecha 18 de junio de 1994 —remesa terrestre de carga núm. 6098, en el cual consta que la mercancía llegó a su destino— Zona Aduanera Basf Química Colombiana S. A., en el camión de placa SKO242, DTA 02555, 4.980 kgrs, contenedor CGMU-207141-2, precinto 174956, repesado sello adhesivo 4812, trayler RO1210.

De lo anterior, se tiene que todos los documentos mencionados, a saber: declaración de tránsito aduanero, manifiesto de carga y remesa terrestre de carga, se refieren a la misma mercancía que salió de la aduana de partida a la aduana de destino bajo el régimen de tránsito aduanero.

En el último documento mencionado —remesa terrestre de carga núm. 6098—, se estampa un sello de la empresa Basf Química Colombiana S. A. bodega materia prima, dentro del cual aparece la firma de un funcionario de la empresa; además hay un sello en que se señala “20 de junio de 1994”, que corresponde a la fecha en la cual se encontró el faltante.

A folio 54 ídem, reposa la comunicación CMP-244-94 de fecha 21 de junio de 1994, dirigida por la empresa Basf Química Colombiana S. A. a la Administración de Impuestos y Aduanas Nacionales - división operativa de Medellín, en la cual le informa que el descargue de la DTA núm. 02555, tramitada por la Aduana de Cartagena, sobre la cual se realizó inspección física y el inspector anotó “Conforme verificación externa”, fue autorizado en la Aduana de Medellín el día sábado 18 de junio de 1994, “en nuestra zona aduanera”.

Textualmente, en la comunicación anterior, dicha empresa expresa: “El personal de nuestra bodega al descargar no notó nada anormal ya que en el sello de seguridad que el contenedor trae desde Alemania y colocado en nuestra casa matriz coincidían los números y la DTA determinaba 10 pallets y efectivamente eso fue lo que recibieron”; que el lunes 20 de junio el funcionario encargado de detallar las cantidades de cada producto que ingresa a la bodega, notó que los 10 pallets no contenían el número de cartones que determinaba el documento de transporte, porque cada uno solo contenía 18 cartones, encontrándose un faltante de 240 cartones; más adelante agrega que enviaron un télex a la casa matriz para indagar si se trataba de un mal despacho, “ya que es muy particular que el sello de seguridad aparentemente no fue violado”.

El día 27 de junio de 1994, una funcionaria de la DIAN realizó una visita a la empresa Basf Química Colombiana S. A. y tomó nota de los datos correspondientes del libro de registros de control de mercancía, según acta que obra a folio 56 ídem; los datos tomados señalan que la mercancía correspondiente al Tránsito Aduanero núm. 02555 transportada por la empresa Transportes Cóndor Andino, ingresó el 18 de junio de 1994, pesó 1.800 kgrs., Acta de inconsistencia CMP-244-94 de 21 de junio de 1994.

De los hechos y de las pruebas reseñadas se colige que la aduana de destino no revisó la mercancía; que su funcionaria se limitó a copiar el informe que apareció en los libros de registro, y que esta empresa reconoció que su personal no notó nada anormal; afirmó que los números del sello de seguridad coinciden y que la DTA determinaba 10 pallets, que, efectivamente, se recibieron.

En conclusión, la Aduana de Cartagena aceptó como precinto el sello de seguridad que puso la casa matriz de la empresa Basf Química Colombiana S. A. en Alemania, y le dio el mismo número, el cual llegó en buenas condiciones según lo reconoce el personal de la empresa dueña de la carga; el faltante fue determinado por dicha empresa y la aduana de destino no participó en la apertura del precinto ni en el descargue de la mercancía y se limitó a levantar un acta en la que incluyó los datos que había consignado la dueña de la mercancía en sus libros, la que remitió a la Aduana de Cartagena; lo expuesto indica, como lo expresó el a quo, que la aduana de destino fue negligente al no constatar el contenido de la carga.

El artículo 2º del Decreto 2402 de 22 de octubre de 1991, define el “precinto” en los siguientes términos:

“Precinto aduanero o marchamo:

Cinta, ligadura o fleje que finalizando en un sello o marchamo permite a la aduana controlar efectivamente la seguridad de las mercancías contenidas dentro de una unidad de carga. Los precintos deben ser sólidos y duraderos; de pronta identificación y colocación; fabricados de manera que sea imposible levantarlos o soltarlos sin romperlos o efectuar manipulaciones irregulares sin dejar señales. No pueden ser utilizados más de una vez y deben estar numerados para mantener su control y marcados en forma tal que identifique plenamente a la autoridad aduanera que los colocó.

A todo medio de transporte equipado con carrocería furgón o a toda unidad de carga o de transporte, se le deberá colocar marchamo o precinto por la aduana de partida; y en caso de alguna apertura realizada por razones de control, la aduana que lo hizo o permitió deberá reemplazarlo por uno nuevo, señalando su número en la respectiva declaración de tránsito.

Los documentos aduaneros que amparen una movilización de mercancías, bajo control aduanero por zonas secundarias, deberán diligenciarse señalando expresamente el uso o no de precinto y en caso afirmativo llevar anotada la identificación del mismo” (negrillas fuera de texto).

De manera que no está probado que el sello de seguridad, que la misma Aduana de Cartagena aceptó como precinto, hubiera sido violentado, lo que indica, como bien lo expresó la sentencia apelada, que no hubo acceso a la parte interior de la carga; no existe prueba que indique que la carga fue entregada a la aduana de destino incompleta y ello le sea atribuido a la actora, por lo tanto no se puede aseverar que incumplió el régimen de tránsito aduanero.

La Sala trae a colación y prohíja la sentencia de 4 de abril de 2002 (Exp. 1997-1067 (7377), C. P. Olga Inés Navarrete), en la cual esta Sección expresó:

“Para la Sala es necesario precisar que el tránsito aduanero es el régimen aduanero que permite el transporte de mercancías sin nacionalizar de una aduana a otra, bajo control aduanero. Y que el precinto aduanero o marchamo es la cinta, ligadura o fleje que finalizando en un sello o marchamo permite a la aduana controlar efectivamente la seguridad de las mercancías contenidas dentro de una unidad de carga y, comoquiera que deben ser fabricados de manera que sea imposible levantarlos o soltarlos sin romperlos o efectuar manipulaciones irregulares sin dejar señales, para la Sala el hecho de encontrar el precinto en las debidas condiciones, intacto, es indicativo de que no se pudo incluir mercancía no despachada de la aduana de partida”.

Consecuente con lo anterior, la Sala confirmará el fallo apelado, como en efecto lo hará en la parte resolutiva de esta providencia.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley.

FALLA:

CONFÍRMASE la sentencia apelada, proferida por el Tribunal Administrativo de Bolívar, que declaró la nulidad de los actos acusados.

Ejecutoriada esta providencia, devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.

Se deja constancia de que la anterior sentencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión del día 10 de julio de 2014».