Sentencia 1997-6003 de marzo 21 de 2012

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN A

Rad.: 19001233100019976003 01

Expediente: 22.162

Consejero Ponente:

Dr. Mauricio Fajardo Gómez

Actor: Luz Marina Lame Sánchez y otros

Demandado: Servicio de Salud del Cauca

Referencia: Reparación directa - apelación sentencia

Bogotá, D.C., veintiuno de marzo de dos mil doce.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

Impedimento de magistrado

Mediante auto de fecha 1º de julio de 2011 se admitió el impedimento que manifestó el doctor Hernán Andrade Rincón, toda vez que dicho consejero de Estado, en su condición de magistrado del Tribunal Administrativo del Cauca, participó de la decisión calendada el 27 de septiembre 2001, mediante la cual se denegaron las súplicas de la demanda (fls. 309-311, cdno. ppal.).

Por consiguiente, el señor consejero Hernán Andrade Rincón, al encontrarse separado del conocimiento del presente asunto, no participa de este fallo.

Ahora bien, corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca el 27 de septiembre de 2001 mediante la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

2.1. Las pruebas obrantes en el expediente.

Dentro de la respectiva etapa procesal y con el lleno de los requisitos legales se recaudaron, en el proceso, los siguientes elementos probatorios:

— Dictamen 052 - 2000 emitido por la Junta de Calificación de Invalidez del Cauca el 17 de julio del 2000 a través del cual se estableció que la señora Luz Marina Lame Sánchez presenta una incapacidad permanente parcial de 42.95% de origen común (fls. 426-439, cdno. 3).

— Reconocimiento médico legal elaborado el 21 de junio del 2000 por el Instituto de Medicina Legal, mediante el cual se consignó la siguiente información:

“Luz Marina Lame Sánchez. Edad: 25 años. (...) Antecedentes: en octubre 28 de 1995 la operaron para la ligadura de trompas y en el post quirúrgico le aplicaron una inyección al parecer infra arterial, presentando dolor en mano izquierda. Es llevada al Hospital U. San José donde la operaron de la arteria, posteriormente debieron amputarle dedos de la mano izquierda. Examinada en la fecha se encuentra: 1. Cicatrices deprimidas, híper pigmentadas longitudinales de 10 x 1 cms. en cara interna del brazo y 13 x 1.5 cms. En cara anterior del brazo izquierdo. Ostensibles. 2. En la mano izquierda presenta amputación de 3º, 4º y 5º dedos con compromiso parcial del meracarpio, amputación de falanges distales del dedo índice. 3. Hay ausencia de función de pinza y de prensión en dicha mano. (...) Con lo encontrado al examen físico y lo consignado en la historia clínica se concluye: incapacidad médico legal definitiva: sesenta días a partir de los hechos. Secuelas: 1) Deformidad física permanente. 2. Perturbación funcional permanente del órgano de la prensión. El único tratamiento que pudiera recuperarle parte de la función en mano izquierda seria una prótesis electrónica” (fls. 261-262, cdno. 3).

— Dictamen 016-01 suscrito el 29 de marzo de 2001 por la dirección seccional del Cauca del Instituto de Medicina Legal mediante el cual se constató lo siguiente:

1. Luz Marina Lame Sánchez. Identificación: c.c. 25396160. Edad: 25 años: hora: 9:29 a.m. Estado civil: unión libre. Ocupación: ama de casa (...) V. Examen físico: óseo muscular articular en miembro superior izquierdo se encuentra: 1. Amputación total de los dedos 3, 4, y 5. 2. Amputación a nivel de la segunda falange del dedo índice. 3. Amputación parcial de la parte distal de los metacarpianos 3, 4 y 5. 4. Cicatriz longitudinal hipercrómica, deprimida de 14 x 15 cms en cara anterior del antebrazo 5. Otra cicatriz semejante de 9 x 1.5 cms en cara interna del brazo” (fls. 441-443, cdno. 3).

— Informe suscrito por el director de la unidad de Popayán del Servicio de Salud del Cauca el día 27 de septiembre de 1996.

“Durante 1995, Profamilia realizó dos jornadas de ligaduras de trompas en el centro hospital Cajibío: mes de julio y octubre 29. Habían sido suspendidas por muerte de paciente como consecuencia a un abdomen agudo post ligadura, hecho ocurrido hace más o menos siete años y que generó demanda contra esa entidad. En el mes de septiembre Profamilia solicitó el permiso para realizar en octubre una jornada de ligaduras. Se seleccionaron señoras especialmente de la jurisdicción del Rosario. Esta selección corrió por cuenta de la médica, auxiliar de enfermería y promotoras de El Rosario. La primera y las últimas eran contratistas del municipio y la auxiliar es funcionaria del servicio de salud. El domingo 29 de octubre de 1995 se realizó dicha jornada. El transporte de ida y regreso a El Rosario se realizó en las ambulancias de Cajibío y El Rosario (...) Se intervinieron a 29 pacientes entre las 9 a.m. y 4 p.m. La afectada señora Luz Marina Lame Sánchez le correspondió un turno entre las últimas siete pacientes (...) el personal que estuvo en la sala de cirugía fue el siguiente: cirujano: Dr. Alberto Meza Profamilia; ayudante del cirujano: Dra. Berenice Martínez - médica de El Rosario, contratista del municipio, anestesióloga: Dra. Clara Fernández residente de anestesiología, quien remplazó al Dr. Justo Revelo, anestesiólogo de planta. Personal de Profamilia. Instrumentadora: enfermera Delia Burgos de Profamilia. Circulante de quirófano: sra. Isolina Cardona G. Profamilia. Auxiliar de enfermería: Sra. Magalena (sic) Gómez - Servicio de Salud del Cauca colaboró con el traslado de pacientes hasta y desde el exterior de la sala de cirugías.

Los principales procedimientos los realizaron las primeras cinco personas. La venoclisis la realizó la señora Isolina Cardona G. auxiliar de enfermería de Profamilia. Se me informó que la Dra. Martínez y la señora Gómez comentaron posteriormente sobre lo traumáticas que habían sido algunas canalizaciones sin poder determinar si la de la paciente Lame fue una de ellas (...) La señora Lame consultó en el centro de salud del Rosario el 1º de noviembre de 1995 por la sintomatología siguiente: proceso inflamatorio en el sitio de la venoclisis aparentemente una flebitis. Fue vista por la médica de El Rosario quien la remitió urgentemente al Hospital San José, pero la paciente se negó a trasladarse a Popayán. La paciente ingresó al Hospital Universitario de San José el día 3 de noviembre, estuvo hospitalizada ocho días, fue intervenida quirúrgicamente tres veces. Dos por un diagnóstico de obstrucción arterial y la tercera para amputar dos dedos de su mano izquierda como consecuencia de una disfunción circulatoria arterial (...) Conclusiones. Considero que el centro hospital intervino de forma indirecta: aportar infraestructura, transporte, personal para colaboración general. No habría forma concreta de determinar si los problemas físicos de la paciente se debieron directa o exclusivamente al proceso de venoclisis. La paciente al haber obedecido a la remisión del 1º de noviembre, hubiera podido detenerse el proceso lesivo y seguramente evitarse las secuelas conocidas. El personal del centro hospital no tuvo responsabilidad en este asunto” (fls. 91-93, cdno. 1).

— A folios 100 y 101 del cuaderno 1 se encuentra informe suscrito por la directora del centro hospital Cajibío el 3 de septiembre de 1993 con destino a la directora jurídica del Servicio de Salud del Cauca, en el cual consignó la siguiente información:

''Paso a relatarle todo lo relacionado con el caso de la paciente Luz Marina Lame. Profamilia por parte de grupo de trabajo, coordinó con el centro hospital Cajibío para que se le prestara la sala de cirugía (sala de partos), como espacio adecuado para realizar ligaduras de trompas, como método de planificación definitiva para pacientes del corregimiento de El Rosario, ya que según la enfermería coordinadora de Profamilia habían muchas solicitudes por parte de pacientes de El Rosario (Cajibío) y consideraban que era importante prestar un servicio a la comunidad de esta institución. Se programaron ligaduras para el domingo 29 de octubre de 1995 sitio: el centro hospital Cajibío, organizado y coordinado por Profamilia, quien se encarga de realizar todo el programa a saber: promoción, educación, llenar requisitos explicación a las pacientes y sus familiares de todo lo relacionado con las ligaduras. Igualmente el equipo de Profamilia, se encarga y responsabiliza de traer todo lo necesario para la cirugía, desde el personal profesional especializado, médico especialista doctor Albedo Mesa, anestesiólogo (no se conoce el nombre de el (sic) médico que asistió en esta fecha), enfermera jefe, auxiliares de enfermería. instrumentadora y circulante, también se encargan de traer los equipos para venoclisis, líquidos endovenosos, medicamentos y otros: toda la ropa y demás elementos de material médico quirúrgico es traído por Profamilia por parte de su grupo organizador. Durante las cirugías, es el personal de Profamilia quien maneja las pacientes, cuando salen a recuperación son colocadas en colchonetas, también traídas por Profamilia, en los cuartos de hospitalización de la institución, para esperar adecuada recuperación y luego ser trasladadas a su sitio de procedencia en las ambulancias de Cajibío. Ese día domingo se encontraban de turno en el hospital la médica rural Dra. Sandra Rocío Larrota y la auxiliar de enfermería Luz Eddy Mosquera, quienes en ningún momento intervienen en los procedimientos de Profamilia ya que estas dos funcionarias del hospital solo atienden todos los pacientes que ingresen por urgencias y que estén hospitalizados, y no hay relación con las pacientes que han asistido a la programación de ligaduras de trompas de Profamilia. Por ser pacientes del corregimiento de El Rosario, ese día de las ligaduras, la Dra. Berenice Martinez, médica general contratada por el municipio para el corregimiento de El Rosario, fue la persona que ayudó al médico especialista de Profamilia Dr. Mesa, en los procedimientos quirúrgicos y la auxiliar de enfermería de El Rosario, sra. Magdalena Gómez. Es importante dar a conocer, que Profamilia siempre tiene dentro de su organización, el sistema de programar con la mayoría de los hospitales locales y centros hospitales del departamento del Cauca. Procedimientos como el de la ligadura de trompas, y las instituciones se limitan a facilitar a Profamilia el espacio adecuado (sala de cirugía) para realizar estos procedimientos”.

— A folios 104 a 105 del cuaderno 2, obra la Historia Clínica de la demandante, suscrita el 1º de noviembre de 1995 por el Servicio de Salud del Cauca - centro de salud del Rosario, en la cual se indicó:

“Paciente de 27 años quien fue ligada el 29 de octubre de 1995 en el C.H. Cajibío por el personal de Profamilia. Dr. Alberto (ilegible). Consulta por edema M.S.I. y dolor hoy hace dos días de la cirugía EF: prescrita. (...) extremidades: MSD: normal. MSD: edema generalizada. Cianosis. Distal 1º, 3º, 4º dedos. Puntos radial y humeral muy débiles. Sensibilidad: disminuida.

Síndrome compartimental MSI 2º a flebitis

Descartar compromiso vascular.

CTA. Se indica remisión urgente para manejo especializado. La paciente se rehúsa por falta de recursos (...) Se remite para manejo especializado pero la paciente se rehúsa por falta de recursos a pesar de ofrecerle transporte gratis e informar a Profamilia médico” (se resalta).

— Historia clínica de la señora Luz Marina Lame Sánchez, la cual fue remitida al proceso en copia auténtica por Profamilia dentro de cuyo contenido se encuentra la historia quirúrgica de fecha 29 de octubre de 1995, mediante la cual se consignó lo siguiente:

“Motivo de consulta: usuaria que desea un método definitivo de planificación familiar (...) Impresiones diagnósticas: 1. Paciente sana. Dentro de los métodos anticonceptivos no contraindicados la paciente escoge libremente o solicita: ligadura de trompas

(...).

Nov. 20/95. Acuso llamada del Dr. Vargas quien ya refirió el caso a la Dra. Plata y al Dr. Alfonso Tamayo quienes consideran prudente una conducta expectante por parte nuestra. Nov. 21/95. Se encarga el Dr. Justo. Reveló de la evolución de la paciente y se solicita que mantenga permanente vigilancia ante cualquier decisión por los médicos que la tratan y los resultados de los para clínicos para definir el diagnóstico definitivo (...) Nov. /30/95. Recibimos lo visto de la doctora María Esperanza Realpe (directora CHC) quien nos entregó fotocopia autenticada de la nota de remisión a la paciente (ilegible) el día 1º de diciembre de 1995, remisión que no se llevó a cabo porque la paciente no aceptó a pesar de habérsele proporcionado el servicio de ambulancia gratuito” (fl. 21, cdno. 1).

— Historia clínica de la señora Lame Sánchez, suscrita en el Hospital Universitario San José de Popayán, en la cual obran, entre otros:

Informe anatomo patológico elaborado por la facultad de Ciencias de Salud - Departamento de Patología de la Universidad del Cauca, el 6 de diciembre de 1995, en el cual se consignó la siguiente información:

“Datos clínicos importantes. Macroscópico: rotulado segunda y tercera falange de la mano izquierda y V dedo mano izquierda. En formol se recibe segmento de mano que corresponde a 3, 4, 5 dedos de mano izquierda seccionados a nivel de la articulación metacarpo falángica y 1 segmento de dedo constituido por II y Ill falange. El dedo corazón y anular presentan necrosis isquémica de II y III falanges y el dedo índice presenta necrosis de falange distal. Se procesa la pieza quirúrgica de la siguiente manera: Bordes de resección en 1 canastilla BR. Segmento isquémico 1 canastilla I. Segmento interdigital 1 canastilla. Microscópico: se identifica piel correspondiente a la zona necrótica de los dedos en donde se observa necrosis isquémica extensa con exfascelación epidérmica asociado a in infiltrado (sic) inflamatorio linfoplasmocitario y PMNN distribuidos en pequeños grupos alrededor de anexos cutáneos. Los bordes de resección no presentan compromiso isquémico. Diagnóstico: mano izquierda biopsia.

— Historia de amputación parcial mano izquierda.

— Necrosis isquémica.

— Inflamación aguda y crónica.

Bordes de resección sin isquemia”(fls. 125-126, cdno. 2).

Resumen final elaborado por la doctora Liliana Bravo en el cual se constató lo siguiente:

Datos de hospitalización. Fecha y hora de hospitalización: día 3 mes XI año 95 hora: 23:50. Datos de salida: diagnóstico definitivo: espasmo arterial humeral izquierdo. Necrosis de los dedos 2º, 3º, 4º, 5º mano izquierda.

Diagnósticos definitivos: 1) espasmo humeral arterial izquierdo. Intervenciones quirúrgicas: (ilegible) amputación dedos 2º, 3º, 4º, 5º mano izquierda. Historia resumida: A9 motivo de consulta; aplicación de inyección intrarterial, dolor intenso, necrosis (...) Examen físico: sin pulso radial izquierdo dedos 2º y 3º. Evolución y tratamiento: haya necrosis (ilegible) 4º y 5º dedos (ilegible) y amputación” (fl. 128, cdno. 2)

3-Xl-95. Cirugía. Se comentó paciente con cirujano de urgencias Dr. F. Chaux quien está de acuerdo con los DX propuestos y considera que se debe proceder a: 1. realizar el doppler ya ordenado; 2. Bloqueo de ganglio estrellado y 3. Fadciotomia. 14h. El doppler muestra una obstrucción distal de la arteria humeral de 5 mm., con formación de colaterales a. radial y (ilegible) normales, vasos nevosos normales. Fue valorada con el doctor Zúñiga quien decide hacer una exploración; se medirá la presión comportarnental en el quirófano (fl. 135, cdno. 2).

Nov. 4/95. MC: “edema y dolor en miembro superior izquierdo” EA: paciente en postquirúrgico inmediato de exploración vascular de A. humeral (ilegible) entre brazo izquierdo. Cuadro clínico de + de 5 días de evolución que se inicia posterior a la aplicación de medicación IX en MS izq. Al parecer fue analgésico después de haberle realizado ligadura de trompas en hospital de Cajibío. A pocas horas después inicia dolor en mano izquierda (2 y 3 dedos), al día siguiente observa cianosis distal de estos dedos y edema en antebrazo izquierdo el cual ha ido aumentando con los días y la zona de cianosis se extiende en antebrazo. En servicio de urgencias se toma doppler que muestra obstrucción distal de arteria humeral de 5 rnm. con formación de colaterales y se lleva a cirugía (fl 129, cdno. 2).

16-Xl-95 00:10 Valorada con Dr. Bonilla (docente de turno). Considera se continúe con igual manejo. Se debe realizar arteriografía urgente. Miembro afectado (fl. 144, cdno. 2).

17-XI-95 18:50. Postquirúrgico - (anestesia local) paciente de sexo femenino de 23 años con IDX de obstrucción vascular con M.S. izquierdo a quien el día de hoy a las 16:00 horas se le realizó exploración vascular encontrando los siguientes hallazgos: múltiples trombos de arteria radial y vinar. Se realizó disección de arteria humeral y luego se puso fogarty lográndose pulso radial y mejoramiento llenado capilar. Se le realizó en postquirúrgico inmediato bloqueo exilar para control del dolor. (fl. 146, cdno. 2).

Nov. 30-95. Reunión conjunta ortopedia: doctores Illera López, Delgado, Concha. Se valora pcte. hasta el momento tratada por servicios cirugía general y cirugía vascular y remitida al servicio de ortopedia solicitando amputación en mano izquierda debido a necrosis distal que no ha respondido a tratamiento realizado. Historia de isquemia distal progresiva mano izquierda de etiología no clara (habría de tenerse en cuenta enf. del colágeno, neoplasias concomitantes, enf. obuterantes de alguna otra índole) según la evolución de la paciente y su estado actual (basados en no respuesta a tto. fisionomía, anticoagulación, exploración vascular, etc.) y en arteriografía de nov. 16-95 la cual muestra ausencia de flujo hasta la muñeca, pensamos que se podría intentar amputación transmeta carpiana tal como lo solicita el servicio que realiza la inter consulta, pero se hace la salvedad de la posibilidad que dicho nivel no sea adecuado, caso en el cual habría que realizar amputación próxima a la muñeca (...).

XII-5-95. Anestesia. Paciente a quien se le practicará amputación dedos mano izquierda por isquemia distal progresiva de etiología (ilegible). Recuperación. XII-6-95. 9:30. Paciente a quien se le practicó amputación de dedos de la mano izquierda, paciente quien se encuentra alerta, consciente. Paciente con gran dolor que no cede a opiáceos” (fls. 129-177, cdno. 2)

Testimonio rendido en el sub judice por la médica general, Cruz Berenice Martínez Valverde, quien manifestó lo siguiente:

“Con respecto a lo que me pregunta, se realizaba una campaña de ligaduras, esto lo realizaba Profamilia para todas las veredas de Cajibío. Preguntado: Dígale al tribunal ¿qué participación tuvo usted para el 29 de agosto de 1995, en dicho programa? Contestó: Fui asignada por la directora del centro hospitalario Cajibío, doctora María Esperanza Realpe, para colaborar en la ayuda quirúrgica al Dr. Alberto Mesa ginecólogo. Preguntado: Dígale al tribunal bajo qué circunstancias se hacían estos procedimientos, indicando el sitio en que se realizaban, las personas que participaban y en fin dígale al tribunal cómo se hacía cada procedimiento. Contestó: Se adecuó el lugar correspondiente a la sala de partos del hospital, Profamilia lleva todo el material desechable, requerido para el procedimiento, no recuerdo específicamente los elementos. El cirujano, Dr. Alberto Mesa quien realizó los procedimientos que fueron varios, la anestesióloga, la Dra. Clara Fernández, no recuerdo los otros nombres de las otras personas, de las enfermeras (...) Preguntado:¿ tuvo usted noticia por trabajar en dicho hospital, si a la señora Luz Marina Lame Sánchez, a quien se le practicó el procedimiento a que hemos hecho referencia el 19 de octubre de 1995, tuviera alguna complicación especial post-quirúrgica y de qué tipo? Contestó: En el día de la cirugía no recibí ninguna información, pero posteriormente en la consulta rural de la vereda El Rosario —Cajibío— la señora llegó con edema en uno de sus brazos. Edema, frialdad, déficit de pulso radial, pensé en un compromiso bascular (sic), ordené traslado urgente al Hospital “San José” ofreciéndole gratuitamente la ambulancia y explicándole la gravedad de su cuadro, sin embrago (sic) la paciente se rehusó a ser remitida por falta de recursos económicos y por no tener con quién dejar a sus hijos de lo cual se deja constancia en la historia clínica, como testigo la enfermera Magdalena Gómez. De ahí no me volví a enterar mas (sic) nada. Preguntado: Recuerda usted qué diagnostico se le hizo a esta paciente y cuáles pudieron ser las causas que le originaron esta afección. Contestó: Hice una impresión diagnóstica a descartar un compromiso arterial secundario a un síndrome compartimentado, posterior a edema por flebitis. Preguntado: Dígale al tribunal cuál fue el origen de la flebitis que usted le encontró cuando hizo su diagnóstico. Contestó: Creí que fuera posible por la canalización de su vena en el momento quirúrgico (fls. 38-29, cdno. 2) (negrillas adicionales).

— Declaración rendida dentro del presente proceso por la médica María Esperanza del Socorro Realpe Fernández, directora del hospital de Cajibío para la época de los hechos, quien respecto de las circunstancias en las cuales se originó el presente litigio, manifestó lo siguiente:

“Preguntado: Sírvase decirle al tribunal si usted tuvo noticia que a la señora Luz Marina Lame Sánchez persona a quien se le practicó el procedimiento a que nos estamos refiriendo el 29 de octubre de 1995 hubiera tenido alguna complicación post quirúrgica y de qué tipo. Contestó: En un principio no tenía conocimiento de los nombres de todas las pacientes que fueron programadas por Profamilia para la realización de ligaduras de trompas en el centro hospital de Cajibió. Posteriormente fui informada por la doctora Berenice Martinez, médica del centro de salud del Rosario Cajibió quien el primero de noviembre de 1995 atendió a la paciente en mención, quien consultó al centro por presentar dolor, inflamación en el miembro superior izquierdo. La doctora Berenice Martínez inmediatamente remitió a la paciente con el diagnóstico de flebitis, con probable lesión vascular por un síndrome de comportamiento. La paciente se rehusó a venirse a Popayán a pesar de que se le garantizaba gratuito el transporte en ambulancia aludiendo problemas económicos y no teniendo con quién dejar a sus niños. Por informe verbal de la doctora Berenice me comentó que ella insistió muchísimo a la paciente que le buscaban la solución, pero la paciente no quiso viajar, muy probablemente si la paciente hubiera viajado en esa fecha la lesión que se ocasionó posteriormente por deficiencias en la irrigación vascular habría podido detenerse a tiempo (...) Preguntado: Sírvase decirle al despacho si desde el punto de vista médico la sintomatología por la cual consultó la señora Lame Sánchez en el centro de salud del Rosario el 1º de noviembre de 1995, la cual fue proceso inflamatorio en el sitio de la venoclisis, aparentemente una flebitis, pudo ser consecuencia directa de la cirugía de la ligadura de trompas que se le practicó el 29 de octubre de 1995. Contestó: Muy probablemente por la sintomatología referida en la historia clínica del centro de salud del Rosario cuando consultó la paciente están relacionados dichos síntomas con el inicio de una flebitis lo cual estaría asociado al antecedente de haber estado en el procedimiento de ligadura de trompas realizado en las instalaciones de la sala de partos adecuada del centro hospital de Cajibío. Preguntado: Sírvase decirle al despacho también desde el punto de vista médico si la paciente Luz Marina Lame hubiera atendido de manera inmediata la remisión que se le hizo al Hospital San José, esta situación hubiera evitado o por lo menos disminuido las consecuencias posteriores de su actuación que culminaron con la amputación de dos dedos de su mano izquierda como consecuencia de una disfunción circulatoria arterial. Contestó: Desde el punto de vista médico muy probablemente si la paciente atiende a la urgencia donde fue remitida el primero de noviembre de 1995 y es atendida por especialistas en un nivel de mayor complejidad como el Hospital San José se habrían evitado o disminuido las secuelas que ocasionaron la disfunción por disminución de irrigación arterial” (negrillas adicionales).

2.2. El hecho exclusivo de la víctima como eximente de responsabilidad o causal excluyente de imputación(2). 

Las tradicionalmente denominadas causales eximentes de responsabilidad —fuerza mayor, caso fortuito, hecho exclusivo y determinante de un tercero o de la víctima— constituyen diversos eventos que dan lugar a que devenga jurídicamente imposible imputar la responsabilidad por los daños cuya causación da lugar a la iniciación del litigio, a la persona o entidad que obra como demandada dentro del mismo. En relación con todas ellas, tres son los elementos cuya concurrencia tradicionalmente se ha señalado como necesaria para que sea procedente admitir su configuración: (i) su irresistibilidad; (ii) su imprevisibilidad y (iii) su exterioridad respecto del demandado, extremos en relación con os cuales la jurisprudencia de esta Sección ha sostenido lo siguiente:

“En cuanto tiene que ver con (i) la irresistibilidad como elemento de la causa extraña, la misma consiste en la imposibilidad del obligado a determinado comportamiento o actividad para desplegarlo o para llevarla a cabo; en otros términos, el daño debe resultar inevitable para que pueda sostenerse la ocurrencia de una causa extraña, teniendo en cuenta que lo irresistible o inevitable deben ser los efectos del fenómeno y no el fenómeno mismo —pues el demandado podría, en determinadas circunstancias, llegar a evitar o impedir los efectos dañinos del fenómeno, aunque este sea, en sí mismo, irresistible, caso de un terremoto o de un huracán (C.C., art. 64) algunos de cuyos efectos nocivos, en ciertos supuestos o bajo determinadas condiciones, podrían ser evitados—.

Por lo demás, si bien la mera dificultad no puede constituirse en verdadera imposibilidad, ello tampoco debe conducir al entendimiento de acuerdo con el cual la imposibilidad siempre debe revestir un carácter sobrehumano; basta con que la misma, de acuerdo con la valoración que de ella efectúe el juez en el caso concreto, aparezca razonable, como lo indica la doctrina:

“La imposibilidad de ejecución debe interpretarse de una manera humana y teniendo en cuenta todas las circunstancias: basta que la imposibilidad sea normalmente insuperable teniendo en cuenta las condiciones de la vida(3).

En lo referente a (ii) la imprevisibilidad, suele entenderse por tal aquella circunstancia respecto de la cual “no sea posible contemplar por anticipado su ocurrencia”,(4) toda vez que “[P]rever, en el lenguaje usual, significa ver con anticipación”,(5) entendimiento de acuerdo con el cual el agente causante del daño solo podría invocar la configuración de la causa extraña cuando el hecho alegado no resulte imaginable antes de su ocurrencia, cuestión de suyo improbable si se tiene en cuenta que el demandado podría prefigurarse, aunque fuese de manera completamente eventual, la gran mayoría de eventos catalogables como causa extraña antes de su ocurrencia, más allá de que se sostenga que la imposibilidad de imaginar el hecho aluda a que el mismo jamás hubiera podido pasar por la mente del demandado o a que este deba prever la ocurrencia de las circunstancias que resulten de más o menos probable configuración o a que se entienda que lo imprevisible está relacionado con el conocimiento previo de un hecho de acaecimiento cierto.

Sin embargo, el carácter imprevisible de la causa extraña también puede ser entendido como la condición de “imprevisto” de la misma, esto es, de acontecimiento súbito o repentino, tal y como lo expresan tanto el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, como el artículo 64 del Código Civil(6) y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, de acuerdo con la cual “[I]mprevisible será cuando se trate de un acontecimiento súbito, sorpresivo, excepcional, de rara ocurrencia”(7). La recién referida acepción del vocablo “imprevisible” evita la consecuencia a la cual conduce el entendimiento del mismo en el sentido de que se trata de aquello que no es imaginable con anticipación a su ocurrencia, toda vez que esta última comprensión conllevaría a que la causa extraña en realidad nunca operase, si se tiene en cuenta que prácticamente todos los sucesos que ocurren a diario ya han sido imaginados por el hombre.

No está de más señalar, en cualquier caso, que la catalogación de un determinado fenómeno como imprevisible excluye, de suyo, la posibilidad de que en el supuesto concreto concurra la culpa del demandado, pues si este se encontraba en la obligación de prever la ocurrencia del acontecimiento al cual se pretende atribuir eficacia liberatoria de responsabilidad y además disponía de la posibilidad real y razonable de hacerlo, entonces los efectos dañinos del fenómeno correspondiente resultarán atribuibles a su comportamiento culposo y no al advenimiento del anotado suceso. Culpa e imprevisibilidad, por tanto, en un mismo supuesto fáctico, se excluyen tajantemente.

Así pues, resulta mucho más razonable entender por imprevisible aquello que pese a que pueda haber sido imaginado con anticipación, resulta súbito o repentino o aquello que no obstante la diligencia y cuidado que se tuvo para evitarlo, de todas maneras acaeció, con independencia de que hubiese sido mentalmente figurado, o no, previamente a su ocurrencia. En la dirección señalada marcha, por lo demás, la reciente jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, la cual ha matizado la rigurosidad de las exigencias que, en punto a lo “inimaginable” de la causa extraña, habla formulado en otras ocasiones:

(...)

Y, por otra parte, en lo relacionado con (iii) la exterioridad de la causa extraña, si bien se ha señalado que dicho rasgo característico se contrae a determinar que aquella no puede ser imputable a la culpa del agente que causa el daño o que el evento correspondiente ha de ser externo o exterior a su actividad, quizás sea lo más acertado sostener que la referida exterioridad se concreta en que el acontecimiento y circunstancia que el demandado invoca como causa extraña debe resultarle ajeno jurídicamente, pues más allá de sostener que la causa extraña no debe poder imputarse a la culpa del agente resulta, hasta cierto punto, tautológico en la medida en que si hay culpa del citado agente mal podría predicarse la configuración —al menos con efecto liberatorio pleno— de causal de exoneración alguna, tampoco puede perderse de vista que existen supuestos en los cuales, a pesar de no existir culpa por parte del agente o del ente estatal demandado, tal consideración no es suficiente para eximirle de responsabilidad, como ocurre en los casos en los cuales el régimen de responsabilidad aplicable es de naturaleza objetiva, razón por la cual la exterioridad que se exige de la causa del daño para que pueda ser considerada extraña a la entidad demandada es una exterioridad jurídica, en el sentido de que ha de tratarse de un suceso o acaecimiento por el cual no tenga el deber jurídico de responder la accionada”(8).

Por otra parte, a efectos de que opere el hecho de la víctima como eximente de responsabilidad, resulta necesario aclarar, en cada caso concreto, si el proceder —activo u omisivo— de aquella tuvo, o no, injerencia y en qué medida, en la producción del daño. En ese orden de ideas, es dable concluir que para que el hecho de la victima tenga plenos efectos liberadores de la responsabilidad estatal, se requiere que la conducta desplegada por la víctima sea tanto causa del daño, como la raíz determinante del mismo, es decir, que se trate de la causa adecuada, pues en el evento de resultar catalogable como una concausa en la producción del daño no eximirá al demandado de su responsabilidad y, por ende, del deber de indemnizar, aunque, eso sí, habrá lugar a rebajar su reparación en proporción a la participación de la victima(9).

2.3. Conclusiones probatorias y caso concreto.

Analizado el material probatorio que integra el proceso, la Sala confirmará la decisión apelada, con fundamento en el razonamiento que a continuación se desarrolla:

Se encuentra plenamente acreditado el daño antijurídico sufrido por la demandante, en tanto las lesiones ocasionadas a la señora Luz Marina Lame Sánchez suponen, por sí mismas, una aminoración de distintos bienes jurídicos protegidos y amparados por el ordenamiento jurídico, frente a los cuales existe plena protección.

Ahora bien, establecida la existencia del daño antijurídico, aborda la Sala el análisis de la imputación con el fin de determinar si en el caso concreto dicho daño le puede ser atribuido a la administración pública y, por lo tanto, si esta se encuentra en el deber jurídico de resarcir los perjuicios que de dicho daño se derivan y, en consecuencia, si la sentencia apelada debe ser revocada.

Las pruebas anteriores dan cuenta de que el día 29 de octubre de 1995 se adelantó en las instalaciones del centro médico de Cajibío el programa para planificación definitiva consistente en ligadura de trompas para mujeres pertenecientes a las veredas de Cajibío por parte de Profamilia, con asistencia de personal médico del centro médico del municipio; entre las pacientes que fueron intervenidas se encontraba la señora Luz Marina Lame Sánchez quien ingresó a la operación en perfectas condiciones de salud, tal y como lo señala la historia clínica elaborada por Profamilia.

Asimismo se encuentra acreditado que el 1º de noviembre siguiente, la señora Lame Sánchez acudió al centro de salud del Rosario por presentar un fuerte dolor en su brazo izquierdo y una vez examinada por la doctora Berenice Martínez se encontró que la paciente presentaba una sintomatología consistente en “edema, frialdad, déficit de pulso radial”. En vista de la gravedad del cuadro clínico que presentó la señora Lame Sánchez, la médica que la atendió ordenó a la paciente ser remitida de urgencias al Hospital Universitario San José de Popayán; no obstante lo anterior la paciente se rehusó a ser llevada a tal hospital, aun cuando el personal médico fue insistente en la necesidad de dicha atención y que incluso, en vista a que la paciente manifestó que no tenia los suficientes recursos económicos, la respectiva profesional de la salud le aseguró que iba a ser transportada al municipio de Popayán gratuitamente por la ambulancia del centro médico, frente a lo cual la paciente fue renuente aun cuando se le insistió en la gravedad del asunto, tal y como se consignó en el testimonio rendido por la doctora Berenice Martínez y en la historia clínica suscrita en el centro médico El Rosario.

Igualmente, se observa que la paciente fue hospitalizada el 3 de noviembre de 1995 en el Hospital Universitario San José de Popayán, donde fue examinada, tratada e intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones y que desafortunadamente, en vista de que la señora Lame Sánchez no presentó mejoría respecto de las lesiones que presentaba y luego de un análisis por parte de la reunión conjunta de ortopedia del referido hospital, se ordenó la amputación de los dedos 3º 4º y 5º y la falange del dedo índice de su mano izquierda, intervención que fue llevada a cabo el 5 de diciembre de 1995.

Así pues, una vez verificadas las circunstancias en las cuales se produjeron las lesiones de la señora Luz Marina Lame Sánchez, la Sala considera que no hay lugar a declarar la responsabilidad del Estado por falla del servicio, en tanto se probó en el proceso que la víctima resultó lesionada como consecuencia de su propia imprudencia, pues la hoy demandante desatendió las advertencias de la médica que la atendió el 1º de noviembre de 1995 en el centro médico del Rosario sobre la necesidad de ser remitida de inmediato al Hospital Universitario San José de Popayán y de la gravedad de las consecuencias de no hacerlo y que, aun cuando la señora Lame Sánchez manifestó no tener los recursos económicos suficientes y no tener con quién dejar a sus hijos, el centro médico se había comprometido a trasladarla gratuitamente a la ciudad de Popayán.

Asimismo, se tiene que si bien la paciente el día que acudió al centro médico del Rosario presentaba un cuadro clínico grave, lo cierto es que de haber acogido las recomendaciones brindadas por la doctora Berenice Martínez, las lesiones que hoy presenta la paciente se hubiesen podido evitar, lo cual evidencia que la demandante con su conducta resistente a la orden dada por la médica, agravó voluntariamente su estado de salud, aun cuando fue advertida en varias oportunidades de la gravedad de la situación y que no obstante decidió solicitar asistencia médica solo hasta el 3 de noviembre en el Hospital San José de Popayán.

En conclusión, el acervo probatorio obrante en el expediente no deja a la Sala duda alguna en torno a que tales daños no resultan jurídicamente imputables a la administración actuante, toda vez que el proceder asumido por la hoy demandante reúne los elementos necesarios para entender configurada la eximente de responsabilidad consistente en el hecho exclusivo y determinante de la víctima, la cual excluye la imputabilidad del daño a la entidad demandada, en relación con la cual pueden entenderse configurados los tres elementos referidos en el acápite 2.2 de la presente providencia, como necesarios para establecer la ocurrencia de la aludida eximente de responsabilidad: la imprevisibilidad, la irresistibilidad y la exterioridad jurídica del hecho dañoso para la autoridad accionada.

En cuanto al elemento de la imprevisibilidad, de las pruebas que reposan en el expediente se concluye que el proceder de la señora Lame Sánchez constituyó un evento súbito y repentino para el personal médico del Rosario, a quienes no resultaría jurídicamente admisible exigirles lo imposible, esto es anticiparse al designio, personal e intempestivo, de la víctima, quien pese a la advertencia de la aludida médica, hizo caso omiso a la orden de remisión a un centro médico de mayor complejidad, con las lamentables consecuencias ya conocidas.

En torno al elemento consistente en la irresistibilidad, a juicio de la Sala también se encuentra presente en el caso objeto de estudio, habida consideración del intempestivo e inminente actuar de la señora Luz Marina Lame Sánchez la cual no podía ser obligada a cumplir con la orden dada por el personal médico, aun cuando se le reiteró de las graves consecuencias de no hacerlo y, de igual forma, también se encuentra probada la exterioridad del hecho dañoso respecto de la entidad demandada, puesto que fue el proceder imprudente de la propia víctima lo que condujo a la causación del daño.

Lo expuesto fuerza concluir que se encuentra plenamente acreditada la configuración de la eximente de responsabilidad consistente en la culpa exclusiva de la víctima, circunstancia que impide estructurar la imputación jurídica del daño causado en contra de la entidad pública demandada, elemento indispensable para poder deducir responsabilidad extracontractual respecto del Estado. Por consiguiente, todas las razones hasta ahora expresadas servirán de apoyo para confirmar la sentencia apelada.

(Sic) 2.3. Costas.

Habida cuenta de que para el momento en que se dicta este fallo, el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que solo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes hubiere actuado temerariamente y, en el sub lite, ninguna actuó de esa forma, en el presente asunto no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFÍRMASE la sentencia apelada, esto es la proferida el 27 de septiembre de 2001 por el Tribunal Administrativo del Cauca, mediante la cual se denegaron las pretensiones de la demanda.

2. ABSTÍENESE de condenar en costas.

3. Ejecutoriada esta providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen para su cumplimiento.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(2) Al respecto consultar, Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia proferida el 11 de febrero de 2009, Expediente 17.145.

(3) Nota original en la sentencia citada: Robert, André, Les responsabilites, Bruselas, 1981, página 1039, citado por Tamayo Jaramillo, Javier, Tratado de responsabilidad civil, op. cit., página 19.

(4) Nota original en la sentencia citada: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia del 20 noviembre de 1989. Jurisprudencia y doctrina, tomo XIX, Bogotá, Legis, página 8.

(5) Nota original en la sentencia citada: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia del 26 mayo de 1936, Gaceta Judicial, tomo XLIII, página 581.

(6) Nota original en la sentencia citada, cuyo tenor literal es el siguiente: “Se llama fuerza mayor o caso fortuito, el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los autos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc.”.

(7) Nota original en la sentencia citada: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia de 26 de enero de 1982, Gaceta Judicial, tomo CLXV, página 21.

(8) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 26 de marzo de 2008, Expediente 16.530.

(9) En la anotada dirección, ha sostenido la Sala: “El hecho de la víctima, al decir de los hermanos Mazeaud, solo lleva “consigo la absolución completa” cuando “el presunto responsable pruebe la imprevisibilidad y la irresistibilidad del hecho de la víctima. Si no se realiza esa prueba, el hecho de la víctima, cuando sea culposo y posea un vínculo de causalidad con el daño, produce una simple exoneración parcial: división de responsabilidad que se efectúa teniendo en cuenta la gravedad de la culpa de la víctima. Henri y León Mazeaud, Jean Mazeaud. Lecciones de derecho civil. Parte segunda. Ediciones Jurídicas Europa América. Buenos Aires. 1960, páginas 332 y 333”. Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia de mayo dos (2) de dos mil siete (2007); Expediente: 190012331000199800031 01, Radicación: 24972.