Sentencia 1997-13350 de mayo 29 de 2013

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN A

Radicación: 25000-23-26-000-1997-13350-01(28483)

Consejero Ponente:

Dr. Hernán Andrade Rincón

Actor: Cesar Augusto Ospina León y otros

Demandado: Instituto de los Seguros Sociales, ISS

Referencia: Acción de reparación directa (apelación sentencia)

Bogotá, D.C., veintinueve de mayo de dos mil trece.

Procede la Sala a resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte actora en contra de la sentencia proferida el 22 de junio de 2004 por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca(1), por medio de la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

I. Antecedentes

1. La demanda.

Los señores César Augusto Ospina León y Sandra Viviana Martínez Henao, a nombre propio y en representación de sus hijos Sandra Lucía Ospina Martínez y César Andrés Ospina Martínez; Rafael Antonio Ospina Carrillo e Inés León de Ospina, por conducto de apoderado judicial y en ejercicio de la acción de reparación directa, demandaron al Instituto de los Seguros Sociales para que se lo declarara responsable por la minusvalía que el primero de los mencionados padece como consecuencia de la deficiente atención médico quirúrgica que le fue prestada por la mentada institución que determinó que, finalmente, le fuese amputada su pierna izquierda.

Consecuencialmente solicitaron se condenara al instituto demandado a pagar, a favor del señor Ospina León, el equivalente en pesos de la cantidad de 4.000 gramos de oro, a título de indemnización de los perjuicios materiales que le fueron irrogados y de 1.000 gramos de oro, como indemnización de los perjuicios morales producidos.

En lo que tiene que ver con los demás demandantes, se pidió en la demanda el equivalente en pesos de 1.000 gramos de oro por concepto de perjuicios morales para cada uno de ellos(2).

El fundamento fáctico de las pretensiones es el que la Sala se permite resumir de la manera que sigue:

El día 3 de abril de 1996, el señor César Augusto Ospina sufrió un accidente de tránsito que determinó que fuera internado en el Hospital del municipio de Sopó. Posteriormente, dada la gravedad de las heridas sufridas, fue remitido a la Clínica San Pedro Claver —Bogotá— lugar al que llegó aproximadamente entre las 10:30 PM y 11:00 PM de esa fecha.

Dijo la demanda que, en este último centro hospitalario, al señor Ospina León le fue asignada una habitación solamente hasta las 10:00 AM del día siguiente, 4 de abril , momento para el cual, la herida que tenía en su pierna izquierda no presentaba ningún signo de infección.

Explicaron los actores que durante los 15 días subsiguientes a su ingreso al centro hospitalario, la herida fue objeto de lavados que se practicaban “…con los instrumentos que transportaban en un carrito sin medidas asépticas que usaban en todas las piezas y pacientes del piso”(3). Así mismo, afirmó el libelo, que el señor Ospina fue intervenido quirúrgicamente el 18 de abril de 1996 con el fin corregir la fractura abierta que presentaba en dicha extremidad.

Indicó la parte actora que seis días después de la cirugía practicada “…los puntos de la herida y los internos de la rodilla se reventaron mostrando una infección avanzada”(4), situación ante la cual el paciente debió ser sometido a otra cirugía en la cual le extirparon su rótula izquierda “…porque estaba totalmente infectada y no le podían hacer ninguna otra cosa para salvársela”(5).

A raíz de la extracción atrás anotada, los demandantes señalaron que los médicos ordenaron la realización de “…un injerto con piel de la espalda en la parte de la pierna que había quedado vacía por razón de la resección de la rótula”(6), sin embargo, una vez practicado dicho procedimiento, los galenos dictaminaron, según el dicho de la demanda, que “…había que meterlo nuevamente a cirugía porque el músculo estaba muerto”(7).

De acuerdo con lo afirmado por los demandantes, comoquiera que no fue posible recuperar el injerto y dada la persistencia de la infección en la extremidad, el 14 de junio de 1996 amputaron la pierna izquierda del paciente a nivel de la rodilla, no obstante lo cual, al momento de la amputación, “…el médico vio que tenía infectado el fémur hasta donde llegaba la platina. El muñón se lo dejaron abierto para hacer curaciones por medio de sondas que entraban 25 centímetros y a presión le inyectaban el desinfectante”(8).

Refirió la demanda que ocho días después de la amputación realizada al señor OSPINA LEÓN, éste se encontraba en una situación crítica, pues la infección que motivó dicha intervención no cesaba, a pesar del suministro de antibióticos. Sin embargo “Veinte (20) días más tarde el médico jefe de ortopedistas lo sacó de la Clínica, sin hacer más exámenes, ni siquiera mirar el muñón adolorido y algo fétido del paciente CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN… A los ocho (8) días de ser sacado de la Clínica, CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN fue a donde la infectóloga, quien ordenó un cultivo del cual resultó que tenía infección con seudonomas; es decir la misma infección que el médico observó desde tiempo atrás”(9).

En vista de la gravedad del cuadro que presentaba, el señor Ospina León se hospitalizó por su cuenta en la Clínica Zipaquirá, en la cual le amputaron quince centímetros de su muñón y eliminaron definitivamente el proceso infeccioso.

2. Trámite en primera instancia.

La demanda se presentó el 15 de enero de 1997(10), fue admitida mediante auto de 26 de febrero de 1998(11) y se notificó en debida forma a la entidad demandada(12) y al Ministerio Público(13).

El Instituto de los Seguros Sociales contestó la demanda de manera extemporánea(14).

Mediante auto de 16 de marzo de 1999(15), el Tribunal a quo abrió el proceso a pruebas y ordenó la práctica de las que fueron pedidas. Concluido el período probatorio, mediante providencia de 18 de diciembre de 2003, se corrió traslado a las partes para alegar de conclusión(16), oportunidad procesal que transcurrió en silencio.

3. La sentencia de primera instancia.

El Tribunal Administrativo de Cundinamarca mediante sentencia de 22 de junio de 2004, negó las pretensiones de la demanda. Para llegar a esta conclusión consideró que en el presente caso no se había logrado establecer que hubiera existido negligencia en la prestación del servicio médico al demandante, sino que, por el contrario, la historia clínica y el informe elaborado por el Instituto de Medicina Legal indicaban una oportuna y completa atención médico asistencial, acorde con la lesión que presentaba el señor Ospina, y que la amputación de la extremidad fue producto de la gravedad del trauma sufrido. Así lo explicó el a quo:

“Dado, entonces, que la responsabilidad de Estado por prestación del servicio médico se presume y que en este caso se han demostrado la concurrencia de circunstancias que permiten exonerar a la entidad demandada, se debe concluir que la causa de la infección y posterior amputación de la pierna izquierda del señor CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN no es atribuible a la Clínica San Pedro Claver, puesto que a pesar del suministro de un tratamiento adecuado y diligente, el riesgo de sufrir la infección era muy alto, propio de la severa lesión sufrida en el accidente, frente a la cual se anticipaba médicamente la necesidad de practicar la amputación dada la gravedad del trauma sufrido(17) (resalta la Sala).

4. El recurso de apelación.

La parte actora interpuso y sustentó en los siguientes términos recurso de alzada(18):

Consideró que el término de 15 días transcurridos entre el ingreso del señor Ospina a la Clínica San Pedro Claver y la primera cirugía que le fue practicada resultaba excesivo e injustificado, constitutivo por ello de una falla en el servicio, máxime si se tenía en cuenta que fue precisamente tras la realización del procedimiento quirúrgico que aparecieron en la herida algunos puntos negros que debieron lavarse inmediatamente, pero que los médicos del servicio sólo procedieron a hacerlo “varios días después, alegando que no había disponibilidad de salas de cirugía”(19).

Adicionalmente, la parte actora se refirió a la demora en el diagnóstico de la infección y a las malas condiciones en las cuales fueron desarrollados los lavados quirúrgicos a que fue sometido el señor Ospina, por cuanto su realización se practicó “…en la pieza donde se encontraba, la cual no era apta para prestar la asepsia correspondiente, pues allí habían (sic) más pacientes”(20).

5. El trámite de segunda instancia.

El recurso presentado en los términos expuestos fue admitido por auto de 18 de febrero de 2005(21); posteriormente se corrió traslado a las partes para que alegaran de conclusión(22), oportunidad procesal que la parte actora aprovechó para compilar los argumentos que expuso a lo largo del proceso(23). El Ministerio Público guardó silencio en esta etapa procesal.

Agotado así el trámite del proceso y, al no encontrar la Sala causal de nulidad alguna que pudiera invalidar lo actuado, se procede a resolver de fondo el presente asunto.

II. Consideraciones

1. Competencia.

La Sala es competente para conocer del proceso, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte actora en contra de la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sala de Descongestión, el 22 de junio de 2004, en proceso con vocación de doble instancia ante esta Corporación, comoquiera que la indemnización de los perjuicios materiales para el señor César Augusto Ospina se estimaron en $ 46.528.000(24), mientras que el monto exigido en el año 1997 para que un proceso,adelantado en ejercicio de la acción de reparación directa, tuviera vocación de doble instancia, era de $ 13.460.000 (D. 597/88).

2. El ejercicio oportuno de la acción.

Al tenor de lo previsto por el artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa debe instaurarse dentro de los dos años contados a partir del día siguiente al acaecimiento del hecho, omisión, operación administrativa u ocupación permanente o temporal de inmueble de propiedad ajena por causa de trabajos públicos.

En el sub examine, la responsabilidad administrativa que se reclama en la demanda se deriva de las atenciones brindadas e intervenciones quirúrgicas practicadas al señor Ospina León, entre los meses de abril y julio de 1996 y, comoquiera que la demanda se presentó el día 15 de enero de 1997(25), resulta evidente que se interpuso dentro del término previsto por la ley.

3. Sobre la responsabilidad estatal por infecciones nosocomiales o intrahospitalarias.

En cuanto a la utilización obligatoria de determinados títulos de imputación para los eventos que se ventilan ante esta jurisdicción, esta Sección, en sentencia de 19 de abril de 2012(26), unificó su posición en el sentido de indicar que, en lo que se refiere al derecho de daños, el modelo de responsabilidad estatal que adoptó la Constitución de 1991 no privilegió ningún régimen en particular, sino que dejó en manos del juez definir, frente a cada caso concreto, la construcción de una motivación que consulte las razones tanto fácticas como jurídicas que den sustento a la decisión que deba adoptar, por lo que la jurisdicción de lo contencioso administrativo ha dado cabida a la utilización de diversos “títulos de imputación” para solucionar los casos puestos a su consideración, sin que esa circunstancia pueda entenderse como la existencia de un mandato que imponga al juez la obligación de utilizar, frente a determinadas situaciones fácticas —a manera de recetario—, un específico título de imputación. En dicho entendido, será el Juez quien, de conformidad con los postulados constitucionales que rigen la materia de la responsabilidad extracontractual del Estado y el análisis de la realidad probatoria de cada proceso, decida el título de imputación a utilizar para la resolución de los diferentes asuntos. 

Ahora bien, cuando se debate la responsabilidad del Estado derivada de actividades médico-sanitarias, ha estimado la Sección que existen situaciones que se rigen por el criterio de responsabilidad objetiva, dada la peligrosidad que revisten ciertos procedimientos. Al respecto en reciente sentencia se discurrió de la manera que sigue:  

“En efecto, si el daño deprecado consiste en el hecho mismo de que se haya verificado la existencia de un cuerpo extraño en el organismo del paciente, sin que se presenten daños o perjuicios adicionales, la responsabilidad estará regida por el concepto de falla del servicio probada a partir de la máxima res ipsa loquitur, lo que generará un acercamiento o aligeramiento probatorio entre el daño y la imputación. A contrario sensu, si en la demanda se solicitan o reclaman daños irrogados por la cosa misma, en virtud de la peligrosidad que le es intrínseca, y que han desencadenado patologías como por ejemplo infecciones, gangrenas, obstrucciones, etc., la responsabilidad de la administración sanitaria bajo estas hipótesis estará presidida por un régimen objetivo en el que no es posible eximirse o exonerarse de responsabilidad con la acreditación del comportamiento diligente y cuidadoso.

“Este tipo de situaciones se rige por un régimen de responsabilidad objetivo(27) ya que poco interesa determinar si el comportamiento de la entidad fue diligente o cuidadoso, por cuanto es el cuerpo extraño y el riesgo asociado al mismo lo que produjo en el plano fáctico o material el daño antijurídico por el que se demanda.  

“Sobre el particular, la doctrina sobre la materia ha señalado: 

‘Es claro que la mera presencia de la cosa no transporta la responsabilidad al ámbito objetivo; menos aún cuando ésta se subsume dentro del acto del hombre, perdiendo trascendencia, adoptando un mero carácter instrumental. Cuando la cosa ha sido una extensión de la mano del hombre, como ocurre con el bisturí o la jeringa de la enfermera, o la anestesia del especialista, no desplaza al actuar humano.  

“(…) Cuando se utiliza un bisturí eléctrico por ejemplo, y éste produce una descarga dañosa para el enfermo, es notorio que la cosa ha excedido el actuar humano, interviniendo activamente en la relación causal, por lo que se tratará del supuesto de responsabilidad por riesgo contemplado en el artículo 1113… 

“Por último, dentro de los daños causados por la cosa, podrían caer los supuestos tan comunes de olvidos en que incurren los cirujanos (oblitos quirúrgicos), en tanto éstos sean fuente de daños”(28).  

“En efecto, el régimen objetivo se impone en este tipo de hipótesis porque en aras de exonerarse de responsabilidad no deviene relevante que la entidad pública demuestre que se comportó de manera diligente y cuidadosa. En otros términos, el fundamento de la objetividad en el régimen de responsabilidad dimana de la peligrosidad que es inherente al oblito y de los efectos dañinos que de él se desprenden. Por lo tanto, la entidad demandada sólo podrá exonerarse si se acredita una causa extraña, esto es, una fuerza mayor o el hecho determinante y exclusivo de la víctima o de un tercero.  

En consecuencia, no pretende esta postura desconocer que la responsabilidad médico-hospitalaria se encuentra asentada sobre la base de un criterio culpabilista en el que mal haría la jurisprudencia administrativa en tildar a la medicina como una actividad riesgosa; no obstante, se insiste, existen varios escenarios en los que es posible predicar la existencia de un régimen objetivo. A modo ilustrativo se pueden destacar los siguientes supuestos: i) en virtud de la peligrosidad de la cosa, del procedimiento o del tratamiento empleado, siempre y cuando la herramienta riesgosa cause el daño de manera directa o por ella misma, pues si la lesión es producto de una ejecución irregular del acto médico, aunque medie un instrumento que represente peligro o riesgo, el caso específico estará regido por la responsabilidad subjetiva o culposa, ii) cuando respecto de un medicamento, tratamiento o procedimiento que implica o conlleva un progreso en la ciencia y, por lo tanto, se considera novedoso, se desconocen las consecuencias o secuelas a largo plazo del mismo, iii) cuando en el acto médico se emplean químicos o sustancias peligrosas (v.gr. eventos de medicina nuclear), iv) en supuestos de vacunas porque se asume de manera implícita su eventual peligrosidad y reacciones adversas en los diferentes organismos, v) cuando el daño es producto de una infección nosocomial o intrahospitalaria, vi) cuando el daño se irroga por la cosa misma sin que medie el acto humano, circunstancias en las que, al margen del riesgo del elemento la responsabilidad es de tipo objetiva”(29) (resaltado de la Sala).

En este orden de ideas, en los casos en los cuales se reclama por los daños surgidos a raíz de una infección intrahospitalaria, para que pueda declararse la responsabilidad patrimonial del Estado deberá acreditarse que la infección que afectó a la víctima fue adquirida en el centro hospitalario o asistencial o que se produjo como consecuencia de un procedimiento médico, sin que en tal evento resulte necesario que se pruebe que la entidad demandada actuó de manera indebida o negligente; esta última, por su parte, podrá eximirse de responsabilidad única y exclusivamente probando que la infección, para el caso que ocupa a la Sala en esta oportunidad, ocurrió como consecuencia de una causa extraña, esto es una fuerza mayor o el hecho determinante y exclusivo de la víctima o de un tercero(30).

Precisado lo anterior, procede la Sala a la valoración del material probatorio aportado al proceso.

4. Las pruebas aportadas al expediente.

Con el lleno de los requisitos legales, en original o en copia auténtica, y debidamente aportadas, obran en el expediente las siguientes probanzas.

— Dictamen médico rendido por el Instituto de Medicina Legal, sobre la atención que el señor Ospina recibió en la Clínica San Pedro Claver con motivo del accidente de tránsito del 3 de abril de 1996(31).

— Registro Civil de matrimonio de los señores César Augusto Ospina León y Sandra Viviana Martínez Henao, con el cual se establece la calidad de esposos existente entre ellos(32).

— Registro Civil de nacimiento de los menores Sandra Lucía Ospina Martínez y César Andrés Ospina Martínez con los cuales se establece el grado de parentesco —hermanos— existente entre los demandantes(33).

— Registro Civil de nacimiento del señor César Augusto Ospina León en el cual se consigna que sus padres son los señores Rafael Antonio Ospina e Inés León de Ospina(34).

— Testimonios rendidos por los señores José Antonio Ospina León, Luz Yolanda Contreras Sierra, Carlos Arturo Prieto Rodríguez, Jorge Esteban Mora, Ana María Vergara De Delgado y Luz Deisy Delgado, quienes se refirieron a la situación familiar del señor Ospina con ocasión de las circunstancias que rodearon la amputación de su pierna(35).

— Declaraciones de Martha Luz Torres Pabón, Diego Hincapié Castro, Mario Gilberto Daniel Ramírez, Celso Emilio Arango Vélez(36), María Esther Castillo García y Carlos Eduardo Bohórquez(37), profesionales de la salud que fueron parte del equipo médico que atendió al ahora demandante mientras estuvo hospitalizado en la Clínica San Pedro Claver.

— Resumen e historia clínica 911345235 expedidas por el Instituto de los Seguros Sociales en la cual se registró la atención médico asistencial que el señor Ospina León recibió en la Clínica San Pedro Claver entre abril y julio de 1996(38).

— Historia clínica relativa a la atención médica que el demandante recibió en la Clínica Zipaquirá S.A. durante los meses de agosto y septiembre de 1996(39).

— Documentos acerca de la vinculación laboral del señor Ospina con la empresa Sistempora Ltda.(40).

5. Valoración probatoria. Se encuentra acreditado que la infección que motivó la amputación del miembro inferior izquierdo del señor Ospina León fue adquirida en las instalaciones de la Clínica San Pedro Claver.

En cuanto al daño sufrido por el señor Ospina León se encuentra, de conformidad con la historia clínica aportada al expediente, que el día 4 de abril de 1996, pasadas las 00:00 horas, el señor Ospina León ingresó al servicio de urgencias de la Clínica San Pedro Claver remitido del Hospital de Sopó. La causa del traslado a este centro hospitalario fue la existencia de una fractura abierta en su pierna izquierda, lesión que había sufrido como consecuencia de un accidente de tránsito. Así quedó consignado en tal documento:

“04 04 96 0:05

ACCIDENTE DE TRÁNSITO

0+40 Paciente remitido del Hospital de Sopó donde fue llevado después de ser atropellado por un carro fantasma, no pérdida del estado de conciencia. (…) deformidad a nivel de m inferior izq (sic) (…) a nivel de 1/3 medio de fémur y peroné herida a nivel de rodilla izquierda. Palidez (…)”(41).

En el mismo documento se lee que, como consecuencia del trauma en la pierna izquierda del demandante, éste estuvo hospitalizado y bajo control médico sin señal alguna de infección durante 14 días, período que se registró en la historia clínica de la siguiente manera:

“96 4 4 NOTA OPERATORIA

DX PRE: Fx abierta III A supra e intercondilea fémur izq (sic)

Fx conminuta platillos tibiales izq (sic)

DX POST: IDEM

HALLAZGOS: -Herida de aproximadamente 10 cm en región supracondilea fémur.

— Herida puntiforme que llega a articulación

— Gran conminución supracondilea

PROCEDIMIENTO: BAG se realiza lavado y desbridamiento Fx abierta con 10.000 c.c. SSN.

Inmovilización con férula posterior

COMPLICACIONES: Ninguna(42).

“96 4 8 ORTOPEDIA

1. Fx abierta IIIA supra e intercondilea fémur izq (sic)

2. Fx conminuta platillos tibiales izq (sic)

— Paciente inmovilizado con férula posterior

— Herida sin signos de infección”.

“96 4 10 ORTOPEDIA

IDEM

Tolerando férula posterior

Herida sin signos de infección”.

“96 4 11 ORTOPEDIA

IDEM

Herida sin signos de infección

PLAN: Pendiente cirugía”.

“96 4 12 ORTOPEDIA 

IDEM 

Herida en buen estado 

PLAN Pendiente cirugía 

Cultivo negativo”(43). 

“96 4 15 ORTOPEDIA

1. Fx abierta IIIA supra e intercondilea fémur izq (sic)

2. Fx conminuta platillos tibiales izq.

Herida sin signos de infección.

PLAN: cirugía mañana”.

“96 4 16 ORTOPEDIA

Cirugía jueves abril 18 de 1996(44).

Se tiene que el día 18 de abril de 1996 al demandante le fue practicada una cirugía para corregir la fractura en su pierna izquierda, operación que fue registrada por el hospital de la manera que sigue:

“NOTA OPERATORIA

NOMBRE DEL PACIENTE César Ospina

(…)

FECHA Abril 18 de 1996

DIAGNÓSTICO PRE Fx supra e intercondilea fémur izq. + Fx platillos tibial izq.

PROCEDIMIENTO Osteosíntesis Fx supracondilea e interc (sic) fémur + osteosíntesis platillos tibiales.

(…).

COMPLICACIONES”(45).

No obstante lo anterior que no da cuenta de complicación alguna, en el transcurso del postoperatorio el paciente empezó a sentir fuerte dolor y para el 28 de abril de 1996, se detectó que la piel que recubría la herida estaba en estado seminecrótico, por lo que se ordenó la realización de exámenes de laboratorio cuyos resultados se conocieron el día 3 de mayo de ese año y en los que se registró la presencia de una infección por “Pseudomonas Aeruginosa” [Bacteria]. Así se expusieron estos acontecimientos en la historia clínica:

“96 4 20 ORTOPEDIA

1. POP OSTEOSÍNTESIS FEMUR Y PLAT TIB IZQ (abril 18, 96)

Retiro hemovac

Edema en pierna izquierda

Dorsiflexión activa

PLAN: -Suspender antibióticos

— Favor iniciar C.P.M de 0-30°

— Analgesia

— Curación en herida Qx.

-Pendiente Rx. lateral”(46).

“abril 22/96

(…).

7am recibo turno pte (sic) en cama despierto orientado continúa en tto (sic) médico control s.v. baño general en ducha acepta y tolera bien la dieta

Entrega turno pte en la unidad despierto orientado continúa con máquina de Toronto”(47).

“abril 24/96

(…).

13:00 Recibo pte (sic) en unidad, acostado consciente, orientado, alerta, con M.I.I colocado en máquina de Toronto

Hace deposición

Control de S.V

Se practica curación en pierna izq.

Drena bastante

Presenta dolor”(48).

“26-IV/96

7am recibo turno pte (sic) en la unidad despierto continúa en tratamiento médico

Control s.v.

Baño general en ducha pte (sic) manifiesta demasiado dolor al movilizar la rodilla y por lo tanto no tolera máquina de Toronto

Pte (sic) tiene la rodilla (…)

Acepta y tolera bien la dieta

Se le realiza curación”(49).

Abril 28-96

Curación: cultivo y d/b de drenaje hemático. Herida piel seminecrótica(50).

“30-IV-96 S: Manifiesta un poco de preocupación x cultivo (resultado)

O: Pte en unidad consciente orientado en semiflower con vendaje elástico en MiIz drenando material sanguinolento Se realiza baño en ducha, arreglo de unidad, movimientos dístoles, ejercicios pasivos activos. Le realizaron curación con drenaje de hematoma, pte quedó en unidad consciente orientado”(51).

“Mayo 1-96

7pm Recibo pte (sic) en unidad alerta y orientado con ve [venda elástica] en rodilla izq. con manchas de sangre seca se observan HQxs. (sic) con puntos y bordes rojos hacia el fémur (…)”(52).

3-V-96-Pte con cultivo que reporta Pseudomonas Aeruginosa sensible a Amikacina

— se inicia tto (sic)

— curaciones diarias

— se solicita programación para limpieza Qx”(53).

Ante la presencia de la mentada infección, los galenos decidieron la realización de varios lavados quirúrgicos los cuales se detallaron en la historia clínica de la siguiente manera:

“6-V-96 Se la practica curación y desbridamiento de tejido necrótico de piel, tejido celular así como lavado de (…) articulación se programó limpieza Qx. para el próximo (…)”(54).

“8-V-96 Nota operatoria

Bajo anestesia general se practica lavado, desbridamiento, y se le retira parte del material de osteosíntesis (alambre de cerclaje, tornillo (…)

Se aprecia compromiso del fémur - articulación rodilla, extremo proximal de tibia”(55).

“15 05 96 ORTOPEDIA

1. POP OSTEOSÍNTESIS FÉMUR - TIBIA IZQ (abril 18, 96)

2. POP LAVADO Qx. OSTEOSÍINTESIS INFECTADA (mayo 8, 96)

Palidez mucocutánea

Herida con escaza secreción

Necrosis de tendón patelar que se encuentra expuesto

PLAN: -Se actualizan Rx.

— SS Hb Hcto (sic)

— Se reserva sangre

— Lavado Qx. mañana

— SS valoración infectología

— Valoración intraoperatoria por C. PLÁSTICA”(56).

“96 05 16 NOTA OPERATORIA

DX PRE: POP OSTEOSÍNTESIS FÉMUR TIBIA IZQ (abril 18,96)

POP LAVADO Qx. osteosíntesis infectada (mayo 8, 96)

DX POST: IDEM

HALLAZGOS Escasa secreción purulenta, necrosis completa del tendón patelar, necrosis pdo inferior rótula (sic).

PROCEDIMIENTO BAG se realiza lavado y desbridamiento quirúrgico, irrigación con 8000 cc SSN (sic).

COMPLICACIONES: Ninguna

(…).

PLAN: —Pendiente valoración por C. Plástica

—continuar curaciones”(57).

Posteriormente, el ente hospitalario programó la práctica de un colgajo libre con el objeto de recuperar la zona que estaba en estado necrótico, sin embargo, esta intervención fracasó por la ocurrencia de una “isquemia profunda no recuperable en tejido muscular”. Así se registró el hecho:

“V-23-96 C. PLÁSTICA

Área (…) sin cambios pendiente arteriografía para programar colgajo libre”(58).

“NOTA OPERATORIA

NOMBRE DE PACIENTE César Ospina

Fecha junio 5/96

PROCEDIMIENTO: Colgajo libre latissimus dorsal

HALLAZGOS Área (…) infectada pierna izq. Exposición material de osteosíntesis

COMPLICACIONES Espasmo arterial, trombosis venosa (…)”(59).

“8 VI/96 NOTA OPERATORIA

BAG (…) se explora pedículo vascular y colgajo de latissimus dorsi libre en rodilla izq. Se encuentra isquemia profunda no recuperable en tej. (sic) Muscular, pedículo con trombosis organizada y tej. (sic) friable se (…), obteniendo flujo por mínimos períodos.

Se decide suspender el procedimiento”(60).

Finalmente, ante la persistencia del cuadro infeccioso y con pleno consentimiento del paciente, los médicos de la Clínica San Pedro Claver procedieron —el 14 de junio de 1996— a la amputación del miembro inferior izquierdo. De este procedimiento y de los días subsiguientes se encuentran las siguientes anotaciones:

“11-VI-96- ORTOPEDIA El paciente solicita voluntariamente amputación M.I.I.”(61).

“96 06 11 PSIQUIATRÍA

Paciente con HC conocida. Refiere que ha tomado la decisión de que ‘me amputen la pierna’ - No quiere reiniciar el proceso que ya lleva dos meses. Piensa en una pronta rehabilitación y recuperación para reintegrarse a sus actividades laborales. Manifiesta que de seguir va a salir ‘viejito’ con las implicaciones emocionales que además él ya es consciente se pueden derivar de la actual discapacidad e invalidez que siente. La decisión arriba referida la tomó después de mucha reflexión y después de haber discutido esto con su esposa y demás miembros del grupo familiar.

PLAN: (1) CREO IMPORTANTE QUE EL GRUPO DE C. PLÁASTICA TOME UNA DECISION PRONTA RESPECTO A LOS PROCEDIMIENTOS A SEGUIR

(2) DISCUTIR EL CASO CON ORTOPEDIA

(3) PSICOTERAPIA (EL PACIENTE ESTA LISTO PARA SU AMPUTACIÓN)

(4) CONTINUAR CON EL TRAZADONE (50 mgs NOCHE)”(62).

“14-VI-96

Diagnóstico Pre-operatorio: Trauma M.I.I. Fx abierta muslo y pierna

Intervención realizada: Amputación”(63).

“15-06-96

CIRUGÍA PLÁSTICA

1) Paciente en 1 día postop amputación M.I.I (sic)

Buenas condiciones generales

Afébril hidratado

Muñón cubierto con curación

No álgido”(64).

“19-VI-96

Cuadro clínico sin variación herida con menos olor fétido (…)”(65).

“30-06-96

Buen estado general. Cuadro clínico sin variación”(66).

“VII-7-96

Curación herida drenando abundante material purulento. Lavado con SSN x sonda nelatón. (…) Dejo sonda en herida (…) (muñón izquierdo)”(67).

No obstante la aparente mejoría del paciente registrada en la historia clínica, con fecha 13 de julio de 1996 aparecen los resultados de unos “exámenes de cultivos”, en los que se apreció la presencia de las bacterias “Pseudomonas Aeruginosa” —la misma que según la historia clínica había provocado la ablación de dicha extremidad— y “Staphylococcus Aureus”. Sin embargo, la decisión de los médicos fue la de continuar el tratamiento por vía oral y realizar controles mediante consulta externa por lo que fue dado de alta el día 24 de julio de 1996. Así se explicó en la historia clínica:

“MICROBIOLOGY REPORT

Name OSPINA, CESAR

Iso/Result: 01 Pseudomonas Aeruginosa

Iso/Result: 02 Staphylococcus Aureus

Report Date 13/07/96 SOURCE: MUÑÓN COLLECTED: 11/07/96(68).

“21-VII-96 ORTOPEDIA

POP Amputación M I Der

Aceptable estado general, afébril.

Persiste escasa secreción del muñón

(…)

Igual manejo”(69).

“Julio 24/96

Recibo pte (sic) en cama, alerta, orientado, catéter (…), muñón M.I.I vendado sin secreción

(…).

Acepta y tolera dieta

Baño gral (sic) en ducha - Arreglo unidad-

SALIDA HOY”(70).

“24-07-97 (sic) —Infectología

Se puede dar salida-Se hará curación ambulatoria y se deja ttto oral

Control por C. Ext”(71).

Siendo las anotaciones del 24 de julio de 1996 las últimas en relación con la atención recibida en la Clínica San Pedro Claver, obra en el expediente la historia clínica de la Clínica de Zipaquirá, en la cual puede verse que el señor Ospina León se hospitalizó entre el 13 de agosto y 9 de septiembre de esa anualidad ante la persistencia de la infección en su muñón izquierdo, el cual fue remodelado en este último centro hospitalario y se le amputaron 6 centímetros más de su extremidad, procedimiento con el que se puso fin a la reiterada infección. Así quedó consignado el hecho en tal documento:

“AUTORIZACIÓN VOLUNTARIA DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS

Yo César Augusto Ospina identificado con cédula de ciudadanía 11345235 de Zipaquirá habiendo recibido la atención inicial de urgencias y sin costo alguno y por cuenta del INSTITUTO DE LOS SEGUROS SOCIALES deseo ser manejado en la CLÍNICA ZIPAQUIRÁ S.A., y por lo cual me comprometo a cancelar los honorarios y demás servicios que esta atención genere a pesar de haber recibido la remisión o ser informado de la misma para recibir la atención que requiero en el HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE ZIPAQUIRÁ institución que actualmente tiene contrato con el ISS. He sido además informado sobre mi estado de salud y soy consciente de alcanzar a recibir la atención requerida al centro que están remitiendo.

(…).

Zipaquirá 14 agosto de 1996”(72).

“Fecha de ingreso Agosto 13/96

Motivo de ingreso Paciente con cuadro de secreción purulenta de muñón quien hace +- 2 meses presenta amputación de pierna izq. posteriormente se asocia (…) infección del muñón; la cual se maneja con antibiótico diverso sin presentar mejoría; se le realiza cultivo presentando sensibilidad al Aztreonam; motivo por el cual consulta; actualmente secreción purulenta y dolor en muñón.

(…).

IDx: Infección muñón izq.

Paciente con gamagrafía reporta: Focos de infección activa en muñón izq.; aparentemente dos de ellos situados en los tejidos blandos; uno en la cara interna del muslo; el otro en cara externa haciendo contacto con el hueso y uno de localización más baja en línea media; aparentemente localizado en fémur se Hx para manejo con A/B”(73).

“Agosto 16/96 NOTA OPERATORIA

— Bajo anestesia general se practica lavado quirúrgico y remodelación del muñón con resección del fémur distal (6cms)(74).

“Descripción quirúrgica

(…)

Fecha de la intervención 21/08/96

NOMBRE DE LA INTERVENCIÓN

Lavado Quirúrgico muñón muslo izquierdo

DIAGNÓSTICO PRE-OPERATORIO

Muñón muslo Izqdo. sobre infectado

DESCRIPCIÓN QUIRÚRGICA Y DIAGRAMAS ANATÓMICOS:

Bajo anestesia general se practica lavado quirúrgico de muñón izqdo. (…)

Secreción sanguinolenta no fétida de muñón.

Se practica lavado y se sutura con (…) puntos de afrontamiento”(75).

“Descripción quirúrgica

(…).

Fecha de la intervención 28/08/96

NOMBRE DE LA INTERVENCIÓN

Lavado Quirúrgico + cierre muñón muslo izquierdo

DIAGNÓSTICO PRE-OPERATORIO

Muñón muslo Izqdo. Infectado

DIAGNÓSTICO POST-OPERATORIO

Cierre muñón muslo Izqdo.

DESCRIPCIÓN QUIRÚRGICA Y DIAGRAMAS ANATÓMICOS:

Bajo anestesia general previa asepsia antisepsia se practica:

Lavado quirúrgico de muñón muslo izquierdo + cierre de muñón por planos.

Se deja dren

Cierre de piel

No complicaciones”(76).

“1/9/96

Dx: P.O.P Cierre muñón

s/ asintomático no fiebre

o/ paciente consciente hidratado afébril en B.C.G con S.V estables, mucosas húmedas, extrem: muñón cubierto resto examen físico sin alteraciones”(77).

“3/IX/96

PAC con Dx: -sobreinfección muñón izqd.

— 7 día post-operat cierre muñón

s/ asintomático, ni fiebre

o/ buen estado general, con signos vitales estables; afébril; extrem: muñón cubierto con vendaje no hay signo de infección en piel

Resto examen físico normal.

a/ Pac estable

p/ curación 2 veces día, resto igual”(78).

“4/9/96

1) SALIDA”(79).

En cuanto a la idoneidad y pertinencia de los procedimientos médicos practicados al paciente en la Clínica San Pedro Claver, obra en el expediente, dictamen elaborado por el Instituto de Medicina Legal en el cual se consignó que el paciente fue atendido tal como lo prescribían los protocolos médicos de la época, pero que la lesión que presentaba era propensa a infectarse. Así quedó consignado en el dictamen:

“RESPUESTA AL CUESTIONARIO:

(…).

Tal como se expresó en la respuesta anterior, el tratamiento dado al paciente fue adecuado, en este caso no estaba indicado el seguimiento con estudios paraclínicos como Gamagrafía ósea o Resonancia Magnética; se requería estricto seguimiento clínico, tal como se llevó a cabo con este paciente, cuyo trauma le ocasionó un daño monumental tanto al tejido óseo como a los tejidos blandos de miembro inferior izquierdo.

(…).

Este tipo de fractura, que se denomina ‘fractura flotante’, se comporta como una luxación de rodilla y dentro de las complicaciones que presenta podemos mencionar como las más frecuentes:

— Trombosis de la arteria poplítea o de las arterias tibiales.

— Infección localizada que puede hacerse sistémica.

— Retardo de consolidación o no unión.

— Trombosis venosa profunda o embolia pulmonar.

— Artrosis postraumática de la rodilla.

— Pérdida del miembro.

(…).

Estos pacientes son hipercoagulables, es común que ocurra trombosis, es una situación normal en estos casos; sin embargo este paciente solo presentó trombosis del colgajo del músculo dorsal ancho. En este paciente el proceso se inició en el mismo momento del trauma dada la gravedad de destrucción de los tejidos con contaminación y necrosis de los mismos, fenómeno que superó las medidas terapéuticas. Ante la evidencia de isquemia no recuperable e infección generalizada se debe optar por una conducta radical en la que salvando la vida del paciente se conserve la mayor longitud posible del miembro.

(…)

CONCLUSIÓN: Con base en el análisis detallado de la historia clínica aportada, después de revisar el tema y contando con la invaluable experiencia y decidida colaboración del Dr. ADOLFO LLINAS médico especializado en ortopedia, concluimos que este paciente recibió el manejo adecuado, ajustado a los postulados de la Lex Artis, siguiendo las normas de atención, acorde a la época en que ocurrió el trauma: 3 de abril de 1996”(80).

También se encuentran en el expediente las declaraciones de varios profesionales de la medicina que atendieron al señor Ospina León durante su estancia en la Clínica San Pedro Claver, quienes coincidieron en afirmar que, pese a los esfuerzos por estabilizar la fractura abierta con que ingresó el paciente, lo cierto era que se trataba de una herida propensa a infectarse(81). Así, por ejemplo, el cirujano plástico Dr. Mario Gilberto Daniel Ramírez, quien participó en la intervención por la cual se le adaptó al demandante el colgajo libre de ancho dorsal, señaló:

“…por el antecedente del tipo de trauma, las fracturas abiertas se consideran contaminadas con un altísimo riesgo de desarrollar infección, en el caso particular de este paciente, el desarrollo de la infección corrobora las estadísticas mundiales debido a la complejidad de la fractura que tenía el paciente, una vez se realizan los tratamientos de urgencias, de lavados quirúrgicos y tratamiento antibiótico se logra una mejoría de la contaminación y de la infección de la fractura abierta, pero en los casos como los de éste paciente, en donde la fractura es conminuta y de varios huesos con lesiones articulares y de tejidos blandos asociados, el riesgo de desarrollar infección es muy alto, el paciente evolucionó con drenaje purulento que requirió múltiples lavados quirúrgicos y tratamiento antibióticos específico logrando control de la infección, por lo que el 5 de junio del 96 se intenta cobertura con la cirugía previamente expuesta, posteriormente a estas cirugías el 8 de junio presenta trombosis arterial del colgajo realizado con isquemia y necrosis del mismo. Quedando de nuevo la fractura expuesta; además se presenta reactivación del proceso infeccioso con drenaje purulento”(82).

De modo similar, el médico ortopedista, Diego Hincapié Castro, quien participó en varias de las limpiezas quirúrgicas realizadas, indicó el riesgo de infección, e incluso explicó que el paciente la contrajo con posterioridad al procedimiento quirúrgico practicado:

“Sírvase informarnos qué posibilidades y en qué medida de desarrollo de un proceso infeccioso puede presentarse en una herida con fractura expuesta, como en el caso del paciente Ospina León (…) La posibilidad es altísima y más en este paciente, porque presentó una fractura abierta grado 3A de fémur y tibia (severa con exposición de hueso, articulación y tejido blando y contaminada y con varias horas de exposición porque fue remitido del Hospital de Sopó a donde fue llevado inicialmente al ser atropellado por un carro fantasma). Estas fracturas expuestas son contaminadas y pueden desarrollar la infección en cualquier momento a pesar de las limpiezas quirúrgicas, desbridamiento, tratamiento antibiótico múltiple y estabilización de las fracturas y curaciones diarias, tal como se le efectuaron a este paciente, desde el inicio en la misma madrugada del ingreso fue llevado a Sala de cirugía y se practicó bajo anestesia general una limpieza quirúrgica, cubrimiento de las heridas, inmovilización de las fracturas, previa administración de antibiótico-terapia intravenosa con 2 antibióticos Cefalotina y Garamicina a dosis plena. Continuó en hospitalización con curaciones diarias, antibiótico-terapia intravenosa, sin embargo a pesar de todo ello y luego de la osteosíntesis de fémur y tibia y por la necrosis y dehiscencia (abertura de las heridas) de la piel se infecta por un germen resistente a la mayoría de los antibióticos, lo que obliga a ser valorado por infectología, quien cambia el antibiótico de acuerdo al antibiograma y germen”(83).

En síntesis, del material probatorio antes expuesto, la Sala extrae las siguientes conclusiones:

• Que el día 4 de abril de 1996 en horas de la madrugada el señor León Ospina ingresó a la Clínica San Pedro Claver con una fractura abierta en su pierna izquierda como consecuencia de un accidente de tránsito.

• Que para el 12 de abril de 1996, los exámenes de laboratorio arrojaron resultados negativos sobre posibles infecciones.

• Que el día 18 de abril, el señor OSPINA LEÓN fue intervenido quirúrgicamente y se le practicó una “Osteosíntesis Fx supracondilea e interc (sic) fémur + osteosíntesis platillos tibiales”, con el objeto de corregir la fractura presentada.

• Que con posterioridad a la intervención señalada, el demandante empezó a presentar dolor intenso en su pierna izquierda, y para el 28 de abril de ese año se observó que la piel de la herida se encontraba en estado seminecrótico, situación que motivó la realización de un cultivo que arrojó como resultado la presencia de una infección por “…Pseudomonas Aeruginosa sensible a Amikacina…”.

• Que adelantados diversos procedimientos, el estado del paciente no presentó mejoría, por lo que se resolvió la amputación de dicha extremidad por encima de su rodilla, cirugía que se llevó a cabo el día 14 de junio de 1996. Sin embargo, para el 11 de julio de ese año persistían en su muñón las bacterias “Pseudomonas Aeruginosa” y “Staphylococcus Aureus”.

• Que el señor OSPINA LEÓN fue dado de alta de la Clínica San Pedro Claver el día 24 de julio de 1996, para continuar control por consulta externa, con tratamiento vía oral.

• Que el manejo médico asistencial recibido por el demandante en la Clínica San Pedro Claver se ajustó a la Lex Artis propia de la lesión que padecía.

• Que ante la persistencia del cuadro infeccioso, el señor CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN acudió de forma particular el 13 de agosto de 1996 a la Clínica Zipaquirá S.A., lugar en el cual se le diseccionaron seis centímetros más de su extremidad y se puso fin al cuadro infeccioso que desde hacía meses atrás padecía y que inicialmente obligó a la amputación de su pierna izquierda.

De todo lo anterior, la Sala considera que aparece demostrado que la infección presentada por el señor CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN, fue adquirida en la Clínica San Pedro Claver, por cuanto la historia clínica es contundente en señalar que desde la entrada al centro hospitalario, 4 de abril de 1998, y hasta antes del primer postoperatorio, 28 de abril de esa anualidad, el paciente no presentó ningún síntoma o señal de infección, al punto que el cultivo practicado dio resultado negativo. Ahora bien, es claro que fue a partir de la cirugía que apareció el proceso infeccioso el cual se hizo persistente a punto que ni siquiera con la amputación de la extremidad se logró restablecer la salud del paciente.

Es claro que el daño antijurídico sufrido por el señor OSPINA LEÓN compromete la responsabilidad de la entidad demandada por cuanto los elementos probatorios recaudados señalan que la infección de la herida en el miembro inferior izquierdo del paciente fue adquirida en las instalaciones de la Clínica San Pedro Claver, situación fáctica que se ajusta a lo que la jurisprudencia de esta Subsección sostiene acerca de la responsabilidad de índole objetiva para eventos de infecciones intrahospitalarias, según la cual:

“…para que pueda declararse la responsabilidad patrimonial del Estado, quien alega haber sufrido un perjuicio deberá acreditar que la infección que afectó a la víctima fue adquirida en el centro hospitalario o asistencial o que se produjo como consecuencia de un procedimiento médico, sin que en tal evento resulte necesario que se pruebe que la entidad demandada actuó de manera indebida o negligente; esta última, por su parte, podrá eximirse de responsabilidad única y exclusivamente probando que la infección, para el caso que ocupa a la Sala en esta oportunidad, ocurrió como consecuencia de una causa extraña, esto es una fuerza mayor o el hecho determinante y exclusivo de la víctima o de un tercero”(84) (resaltado por la Sala).

Ese mismo marco conceptual impone entender que si bien está acreditada la diligencia y cuidado con las que actuó la entidad demandada en la atención prestada al señor Ospina con ocasión de su fractura, lo cierto es que, en estos eventos de infecciones intrahospitalarias, la responsabilidad del ente hospitalario se fundamenta en el hecho de que, a pesar de la gravedad de la fractura, lo cierto es que el lesionado ingresó libre de infección, y que los microorganismos que la provocaron, fueron adquiridos por el paciente en las instalaciones de la demandada.

Como consecuencia de todo lo expuesto, se impone revocar la sentencia apelada y, en consecuencia, acceder a las súplicas de la demanda siendo del caso el estudio de los perjuicios solicitados.

6. Indemnización de Perjuicios.

6.1. Perjuicios materiales.

Lucro cesante.

Se encuentra demostrado que el señor OSPINA LEÓN desarrollaba una actividad laboral, “supernumerario de embotellado por incremento de producción” por la que devengaba un salario promedio de $ 281.599(85).

De otra parte encuentra la Sala que, pese a estar acreditada la amputación del miembro inferior izquierdo del señor OSPINA LEÓN, no está demostrado el porcentaje de pérdida de capacidad laboral como consecuencia de tal ablación. Así las cosas, al no poder determinarse el monto del perjuicio causado al señor OSPINA LEÓN, se impone la necesidad de disponer que la liquidación del mismo se realice mediante el respectivo trámite incidental, con fundamento en las siguientes pautas.

1. Deberá establecerse por parte de la Junta Regional de Calificación de Invalidez, el porcentaje de pérdida de capacidad laboral del señor Ospina León como consecuencia de la extirpación de su pierna izquierda.

2. Con base en el porcentaje así obtenido, deberá el Tribunal a quo liquidar el lucro cesante, desde el momento en que le fue amputada su extremidad, teniendo en cuenta para ello el salario que el señor León devengaba, esto es, $ 281.599, debidamente actualizado y su expectativa de vida probable.

El mentado incidente deberá ser promovido por la parte actora dentro de los sesenta (60) días siguientes a la notificación del auto del Tribunal Administrativo a quo que ordene cumplir lo dispuesto en esta providencia, según las previsiones contenidas en los artículos 172 del Código Contencioso Administrativo y 135 a 137 del Código de Procedimiento Civil.

Daño emergente

Se allegaron con la demanda tres facturas de fechas 14, 21 y 28 de agosto de 1996(86), las cuales certifican que el señor OSPINA LEÓN compró un antibiótico denominado “Astreonam” como parte del tratamiento que se le prescribió en la Clínica de Zipaquirá para frenar la mencionada infección. Así mismo, obra en el expediente factura expedida por dicho centro asistencial con fecha de 4 de septiembre de 1996 —día en que el demandante fue dado de alta—, documento en el cual se discriminan los valores que, en efecto, el señor Ospina León canceló por los servicios recibidos en tal institución(87).

No puede desconocer la Sala que la determinación del señor LEÓN de acudir a un centro hospitalario distinto al demandado fue a título particular(88), conducta que estuvo precedida de la imposibilidad de ser tratado exitosamente en el Instituto de los Seguros Sociales quien lo tuvo a cargo durante casi 4 meses, con los resultados negativos previamente anotados. En consecuencia, resulta claro que la entidad demandada debe responder por las erogaciones que por estos conceptos debió sufragar el actor, toda vez que tienen relación directa con la infección intrahospitalaria contraída en las instalaciones de la Clínica San Pedro Claver y se tornaron como la única manera de evitar que el daño se extendiera mayormente y tuviera consecuencias aún peores que las que finalmente se causaron.

Por lo anterior se reconocerán a favor del demandante las siguientes sumas:

a) Está acreditado que el señor OSPINA LEÓN debió adquirir 126 dosis del medicamento “Astreonam” por un valor total de $ 2.898.000, valor que deber ser actualizado a la fecha de la presente providencia de conformidad con la siguiente fórmula:

sent0003
 

— S: Suma que se busca actualizar

— Índice final: Índice de precios al consumidor a la fecha.

— Índice inicial: Índice de Precios al consumidor a la fecha de causación del perjuicio)

sent0004
 

b) Por concepto de hospitalización, el demandante canceló $ 1.397.200, suma que a la fecha equivale a $ 4. 273.557:

sent0003
 

— S: Suma que se busca actualizar

— Índice final: Índice de precios al consumidor a la fecha.

— Índice inicial: Índice de Precios al consumidor a la fecha de causación del perjuicio)

sent0005
 

6.2. Perjuicios morales.

Comparecieron al proceso para solicitar perjuicios morales el señor CESAR AUGUSTO OSPINA LEÓN en calidad de afectado directo, su esposa SANDRA VIVIANA MARTÍINEZ HENAO, SANDRA LUCÍA OSPINA MARTÍNEZ y CESAR ANDRÉS OSPINA MARTÍNEZ como hijos y RAFAEL ANTONIO OSPINA CARRILLO e INÉS LEÓN DE OSPINA en calidad de padres del afectado(89).

En cuanto a la valoración probatoria que debe hacer el juez para acceder al reconocimiento de los perjuicios morales, ha entendido la Sala que no puede entenderse en forma alguna como una simple verificación de la relación de parentesco de los demandantes, sino que es deber del fallador hacer acopio de todos los elementos probatorios obrantes de manera que establezca la existencia de criterios o referentes objetivos para su cuantificación tales como: “las características mismas del daño, su gravedad y extensión, el grado de afectación en el caso a cada persona, vale decir, el conjunto de elementos o circunstancias de hecho que enmarcan la situación del demandante afectado, para, por vía del análisis de conjunto, debidamente razonado, llegar a concretar un monto indemnizatorio determinado…”(90).

Aplicando tales lineamientos, respecto del señor César Augusto Ospina —lesionado—, la Sala accederá a reconocer por este concepto, perjuicios morales, la suma de 95 salarios mínimos. Esta decisión encuentra fundamento en que resulta evidente el enorme dolor psíquico derivado de la amputación de su extremidad, como de lo difícil del tratamiento a que fue sometido, con varias intervenciones quirúrgicas que fueron minando su extremidad, que, además presentaba un estado seminecrótico con secreción de material purulento y olor fétido circunstancias todas estas que el paciente presenció y que apuntaban a una sola conclusión: pérdida progresiva e inevitable de su pierna.

En cuanto a la situación de sus padres, Inés León de Ospina y Rafael Antonio Ospina Carrillo, su esposa Sandra Viviana Martínez Henao e hijos Sandra Lucía Ospina Martínez y César Andrés Ospina Martínez, la Sala presumirá la afectación moral por ellos sufrida por cuanto no hay probanza acerca de tal padecimiento, teniendo como elemento indicativo del perjuicio el parentesco con la víctima, de conformidad con la jurisprudencia de la Sección sobre la materia. En ese entendido, se ordenará el reconocimiento de 80 salarios mínimos para cada uno de estos demandantes.

En síntesis, por concepto de perjuicio moral se reconocerán los siguientes valores:

César Augusto Ospina (víctima directa)95 SMMLV
Sandra Viviana Martínez Henao (esposa) 80 SMMLV
Sandra Lucía Ospina Martínez (hija)80 SMMLV
César Andrés Ospina Martínez (hijo)80 SMMLV
Inés León de Ospina (madre)80 SMMLV
Rafael Antonio Ospina Carrillo (padre)80 SMMLV

7. Condena en costas.

En vista de que no hay temeridad o mala fe en el actuar de las partes, la Sala se abstendrá de condenar en costas de conformidad con lo estatuido en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

PRIMERO: REVOCAR la sentencia de 22 de junio de 2004 proferida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de la presente providencia y, en su lugar, se dispone:

1. DECLARAR que el Instituto de Seguros Sociales es responsable por los perjuicios que los demandantes padecieron por la amputación de la pierna izquierda del señor César Augusto Ospina León.

2. CONDENAR al Instituto de Seguros Sociales a pagar por concepto de perjuicios morales las siguientes sumas de dinero:

— Para César Augusto Ospina León el equivalente a 95 salarios mínimos mensuales.

— Para Inés León de Ospina, Rafael Antonio Ospina Carrillo, Sandra Viviana Martínez Henao, Sandra Lucía Ospina Martínez y Cesar Andrés Ospina Martínez el equivalente a 80 salarios mínimos mensuales para cada uno de ellos.

3. CONDENAR al Instituto de Seguros Sociales a pagar por concepto de perjuicios materiales, daño emergente, a favor de César Augusto Ospina León, la suma de TRECE MILLONES DOSCIENTOS CUARENTA Y TRES MIL OCHENTA Y SIETE PESOS ($ 13.243.087).

4. CONDENAR en abstracto al Instituto de Seguros Sociales a pagar a César Augusto Ospina León, a título de perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante, la suma que resulte liquidada como consecuencia del respectivo incidente, tomando como fundamento las bases expuestas en la parte considerativa de esta sentencia.

5. NEGAR las demás pretensiones de la demanda.

6. Las condenas se cumplirán en los términos de los artículos 176 a 178 del Código Contencioso Administrativo.

7. Para el cumplimiento de esta sentencia, expídanse copias con destino a las partes, con las precisiones del artículo 115 del Código de Procedimiento Civil y con observancia de lo preceptuado en el artículo 37 del Decreto 359 de 22 de febrero de 1995. Las copias destinadas a la parte actora serán entregadas al apoderado judicial que ha venido actuando.

SEXTO: Sin condena en costas.

TERCERO: Ejecutoriada la presente providencia, por Secretaría DEVOLVER el expediente al tribunal de origen.

Notifíquese y cúmplase.

Magistrados: Hernán Andrade Rincón—Carlos Alberto Zambrano Barrera—Mauricio Fajardo Gomez.

1 Folios 170 a 187, cuaderno Consejo de Estado.

2 Folios 5 y 6, cuaderno principal.

3 Folio 6, cuaderno principal.

4 Folio 7, cuaderno principal.

5 Ibíd.

6 Ibíd.

7 Folio 9, cuaderno principal.

8 Folio 10, cuaderno principal.

9 Folio 10, cuaderno principal.

10 Folio 18, cuaderno principal.

11 Folios 43 a 47, cuaderno principal.

12 Folio 52, cuaderno principal.

13 Folio 27, cuaderno principal.

14 Se fijó en lista por diez días el proceso el 8 de septiembre de 1998 —folio 50 cuaderno principal— y la contestación de la demanda se radicó en Secretaría del Tribunal el 13 de octubre de 1998 —folio 71, cuaderno principal—.

15 Folios 91 y 92, cuaderno principal.

16 Folio 166, cuaderno principal.

17 Folio 186, cuaderno Consejo de Estado.

18 Folios 189 y 199 a 202, cuaderno Consejo de Estado.

19 Folio 201, cuaderno Consejo de Estado.

20 Folio 201, cuaderno Consejo de estado.

21 Folio 204, cuaderno Consejo de Estado.

22 Folio 224, cuaderno Consejo de Estado.

23 Folio 225 a 239, cuaderno Consejo de Estado.

24 Folios 5 y 17 cuaderno principal: Los 4.000 gramos de oro por concepto de perjuicios materiales para la fecha de interposición de la demanda ascendieron a $ 46.528.000, pues el valor del gramo oro ese día fue de $ 11,632.15.

25 Folio 18, cuaderno principal.

26 Consejo de Estado. Sección Tercera, C.P. Hernán Andrade Rincón, expediente 21515.

27 Cita textual del fallo citado: “A modo de ejemplo, en la sentencia de 19 de agosto de 2009, expediente 17733, la Sección Tercera de esta Corporación disertó de la siguiente forma: ‘Así mismo, se hace claridad en que los daños derivados de: infecciones intrahospitalarias o nosocomiales, la aplicación de vacunas, el suministro de medicamentos, o el empleo de métodos terapéuticos nuevos y de consecuencias poco conocidas todavía, constituyen lesiones antijurídicas que se analizan dentro de los actos médicos y/o paramédicos, y que, por consiguiente, se rigen por protocolos científicos y por la lex artis; en consecuencia, si bien gravitan de manera cercana a la obligación de seguridad hospitalaria, no pueden vincularse con la misma, motivo por el que en su producción no resulta apropiado hacer referencia técnicamente a la generación de un evento adverso. Por el contrario, aquéllos constituyen daños antijurídicos que tienden a ser imputados o endilgados —y así ha sido aceptado por la mayoría de la doctrina y jurisprudencia extranjeras— desde una perspectiva objetiva de responsabilidad, razón por la que no tendrá relevancia jurídica la acreditación de que la entidad hospitalaria actuó de manera diligente o cuidadosa, sino que lo determinante es la atribución fáctica o material del daño en cabeza del servicio médico y sanitario brindado, asociado con el factor de riesgo que conllevan las mencionadas circunstancias’”.

28 LORENZETTI, Ricardo Luis “Responsabilidad Civil de los Médicos”, Ed. Rubinzal - Culzoni, Buenos Aires, 424 y 428.

29 Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 24 de marzo de 2011, expediente 20836, C.P. Enrique Gil Botero.

30 En similares términos consultar, Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 27 de junio del 2012, M.P. Mauricio Fajardo Gómez.

31 Cuaderno 4.

32 Folio 1, cuaderno 2.

33 Folios 2 y 3, cuaderno 2.

34 Folio 4, cuaderno 2.

35 Folios 21 a 34, cuaderno 2.

36 Folios 177 a 192, cuaderno 2.

37 Folios 257 a 262 y 270 a 274, cuaderno 2.

38 Folios 68 a 173, cuaderno 2.

39 Folios 41 a 66, cuaderno 2.

40 Folios 5, 6 y 37, cuaderno 2.

41 Folio 158, cuaderno 2.

42 Folio 142, cuaderno 2.

43 Reverso folio 141, cuaderno 2.

44 Folio140, cuaderno 2.

45 Folio 148, cuaderno 2.

46 Folio 139, cuaderno 2.

47 Folio 100, cuaderno 2.

48 Folio 99, cuaderno 2.

49 Folio 94, cuaderno 2.

50 Folio 93, cuaderno 2.

51 Folio 92, cuaderno 2.

52 Folio 82, cuaderno 2.

53 Folio 137, cuaderno 2.

54 Reverso folio 137, cuaderno 2.

55 Folio 136, cuaderno 2.

56 Reverso folio 136, cuaderno 2.

57 Reverso folio 135, cuaderno 2.

58 Folio 132, cuaderno 2.

59 Folio 147, cuaderno 2.

60 Folio 144, cuaderno 2.

61 Reverso folio 143, cuaderno 2.

62 Ibíd.

63 Folio 149, cuaderno 2.

64 Reverso folio 127, cuaderno 2.

65 Reverso folio 126, cuaderno 2.

66 Folio 120, cuaderno 2.

67 Folio 87, cuaderno 2.

68 Folio 173, cuaderno 2.

69 Reverso folio 120, cuaderno 2.

70 Folio 81, cuaderno 2.

71 Reverso folio 121, cuaderno 2.

72 Folio 47, cuaderno 2.

73 Folio 49, cuaderno 2.

74 Folio 54, cuaderno 2.

75 Folio 65, cuaderno 2.

76 Folio 64, cuaderno 2.

77 Reverso folio 51, cuaderno 2.

78 Folio 51, cuaderno 2.

79 Reverso folio 55, cuaderno 2.

80 Folios 5 a 7, cuaderno 4.

81 Folios 177-181, 187-191, 257-262 y 270-274, cuaderno 2.

82 Folio 186, cuaderno 2.

83 Folio 183, cuaderno 2.

84 Sentencia de 27 de junio de 2012, C.P. Dr. Mauricio Fajardo Gómez, Sección Tercera Subsección A.

85 Folio 6 y 7, cuaderno 2.

86 Folios 14, 14A y 15, cuaderno 2.

87 Folios 16, 16A, 17 y 18, cuaderno 2.

88 Folio 47, cuaderno 2.

89 Parentescos debidamente acreditados a folios 1 a 4, cuaderno 2.

90 Consejo de Estado. Sección Tercera. Sentencia de 23 de agosto de 2012, C.P. Hernán Andrade Rincón, expediente 24392.