Sentencia 1998-00913 de agosto 28 de 2014

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN A

Rad.: 410012331000199800913 01

Interno: 29848

Consejero Ponente:

Dr. Hernán Andrade Rincón (E)

Demandante: Eduardo Ramírez y otros

Demandado: La Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional

Asunto: Apelación sentencia. Reparación directa

Bogotá, D.C., veintiocho de agosto de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida por la Sala de Descongestión del Tribunal Administrativo del Huila, el 16 de septiembre de 2004.

1. Caducidad de la acción.

Se encuentra que la demanda se presentó dentro los dos años siguientes al hecho que da origen a la alegada responsabilidad del ente demandado, dado que el fallecimiento del soldado Ever Ramírez Ramírez acaeció el 2 de noviembre de 1996 y la demanda se formuló el 30 de octubre de 1998.

2. Lo que se debate.

Los demandantes pretenden que se declare patrimonialmente responsable a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional por el fallecimiento del soldado conscripto Ever Ramírez Ramírez, quien perdió la vida como consecuencia de una “gangrena gaseosa” mientras hacía parte de un operativo militar. Sostuvieron los actores que la falla del servicio consistió básicamente en que no recibió la atención médica oportuna, necesaria y adecuada.

3. La responsabilidad patrimonial del Estado.

En primer término, estima la Sala necesario precisar la diferencia existente entre la clase de vínculo que se crea para el Estado frente al soldado conscripto y aquel que se genera en relación con el soldado voluntario o profesional; en el primero —soldado conscripto— el vínculo surge debido al cumplimiento del deber constitucional de defensa de la soberanía y la independencia de las instituciones públicas, el cual no detenta carácter laboral alguno, en tanto que en el segundo (soldado profesional) el vínculo surge en virtud de una relación legal y reglamentaria consolidada a través del correspondiente acto administrativo de nombramiento y la consiguiente posesión del servidor o de la relación contractual creada mediante la suscripción de un contrato laboral.

Por lo tanto, a diferencia del soldado profesional, que ingresa en forma voluntaria a las filas de las Fuerzas Armadas con el fin de prestar un servicio a cambio de una contraprestación y que goza de una protección integral de carácter salarial y prestacional, el soldado conscripto se ve impelido a hacerlo por la imposición de una carga o gravamen especial del Estado. Así pues, el conscripto no goza de protección laboral predeterminada frente a los riesgos a los cuales se le somete en cumplimiento de su cometido constitucional, por cuanto la ley tan solo le reconoce algunas “prestaciones”, las cuales de ningún modo pueden catalogarse como laborales y tampoco se asimilan al régimen a for fait previsto por la ley para el soldado profesional.

Ahora, en relación con el título de imputación aplicable a los daños causados a soldados conscriptos, la Sala ha establecido que los mismos pueden ser i) de naturaleza objetiva —tales como el daño especial o el riesgo excepcional—, y ii) por falla del servicio, siempre y cuando de los hechos y de las pruebas allegadas al proceso se encuentre acreditada la misma.

Sobre el particular, la jurisprudencia de la Sección, en reciente oportunidad(8), puntualizó:

“Atendiendo a las condiciones concretas en las que se produjo el hecho, la Sala ha aplicado en la solución de los casos, los distintos regímenes de responsabilidad. Así, ha decidido la responsabilidad del Estado bajo el régimen de daño especial cuando el daño se produjo como consecuencia del rompimiento de la igualdad frente a las cargas públicas(9); el de falla probada cuando la irregularidad administrativa produjo el daño y, el de riesgo cuando este proviene o de la realización de actividades peligrosas o de la utilización de artefactos que en su estructura son peligrosos; pero, en todo caso, ha considerado que el daño no será imputable al Estado cuando se haya producido por culpa exclusiva de la víctima, por fuerza mayor o por el hecho exclusivo de un tercero, por rompimiento del nexo causal. En providencia de 2 de marzo de 2000, dijo la Sala:

‘(...) demostrada la existencia de un daño antijurídico causado a quien presta el servicio militar, durante el mismo y en desarrollo de actividades propias de él, puede concluirse que aquel es imputable al Estado. En efecto, dado el carácter especial de esta situación, por las circunstancias antes anotadas, es claro que corresponde al Estado la protección de los obligados a prestar el servicio militar y la asunción de todos los riesgos que se creen como consecuencia de la realización de las diferentes tareas que a ellos se asignen. No será imputable al Estado el daño causado cuando este haya ocurrido por fuerza mayor o por el hecho exclusivo de un tercero o de la víctima, eventos cuya demostración corresponderá a la parte demandada’”(10) (negrillas adicionales).

En consecuencia, frente a los perjuicios ocasionados a soldados conscriptos, en la medida en la cual su voluntad se ve doblegada por el imperium del Estado, al someterlos a la prestación de un servicio que no es nada distinto a la imposición de una carga o un deber público, resulta claro que la organización estatal debe responder, bien porque respecto de ellos el daño provenga de i) un rompimiento de las cargas públicas que no tenga la obligación jurídica de soportar el soldado; ii) de un riesgo excepcional que desborda aquel al cual normalmente estaría sometido y que puede tener origen en el riesgo de la actividad o en el riesgo de la cosa, o iii) de una falla del servicio, a partir de la cual se produce el resultado perjudicial(11).

Asimismo, en relación con los conscriptos, el principio iura novit curia reviste una característica especial, toda vez que el juzgador debe verificar si el daño antijurídico resulta imputable o atribuible al Estado con fundamento en uno cualquiera de los títulos de imputación antes mencionados; además, no debe perderse de vista que, en tanto la administración pública imponga el deber de prestar el servicio militar, debe garantizar la integridad psicofísica del soldado en la medida en la cual se trata de una persona que se encuentra sometida a su custodia y cuidado, pues en determinadas situaciones lo pone en una posición de riesgo, lo cual, en términos de imputabilidad, significa que debe responder por los daños que le sean irrogados en relación con la ejecución de la carga pública.

Acerca de la responsabilidad derivada de las obligaciones de especial sujeción que asume el Estado para con los conscriptos, esta Sala, en providencia del 15 de octubre del 2008(12), sostuvo:

“Además de lo anterior, se reitera, que el Estado frente a los conscriptos (...) adquiere no solo una posición de garante al doblegar, en ambos casos, su voluntad y disponer de su libertad individual para un fin determinado, sino que de igual manera, el Estado entra en una relación de especial sujeción que lo hace sujeto responsable de los posibles daños que puedan padecer aquellos.

En conclusión, en cada caso concreto en los cuales se invoque la existencia de una causa extraña por parte de la entidad demandada, es necesario analizar los detalles de tiempo, modo y lugar en que se produjo el daño, por cuanto es posible que el Estado haya contribuido co-causalmente a la generación del mismo, específicamente, al situar al conscripto en la situación de riesgo, o bien por una ruptura de la igualdad ante las cargas públicas o por una falla del servicio.

No se puede, por consiguiente, afirmar de manera simple y llana, que la sola constatación de la existencia de una aparente causa extraña como origen o fuente material o fenomenológica, en relación con los daños ocasionados a conscriptos o reclusos, es suficiente para que estos sean considerados como no atribuibles —por acción u omisión— a la administración pública. Se requiere, además, en estos eventos, que la entidad demandada acredite que su actuación no contribuyó en la producción del daño, motivo por el cual no le es imputable fáctica o jurídicamente. Lo puntualizado, en la medida en que es posible que la causa directa, inmediata y material del daño sea la actuación de un tercero o de la propia víctima, pero tal resultado perjudicial tenga una relación mediata con el servicio que estaba desplegando el soldado conscripto, motivo por el cual la entidad no puede desprenderse de su responsabilidad, por cuanto también puede serle endilgable jurídicamente el daño” (resaltado no original).

Con esta óptica, entra la Sala a determinar si en el presente caso se configura, o no, la responsabilidad de la administración.

4. El caudal probatorio recaudado en el plenario.

Los siguientes son los elementos probatorios de los cuales se ha hecho acopio en el presente proceso, cuya valoración debe llevarse a cabo con el propósito de dilucidar si procede, o no, declarar la responsabilidad patrimonial del Estado por la muerte del uniformado Ever Ramírez Ramírez.

a. Registro civil de defunción del señor Ever Ramírez Ramírez, en cual se indicó que su fallecimiento acaeció el día 2 de noviembre de 1996(13).

b. Protocolo de necropsia practicado al cadáver del soldado Ever Ramírez Ramírez, cuya conclusión precisa lo siguiente:

“Hombre adulto que fallece por shock endotóxico debido a una gangrena gaseosa como consecuencia de un trauma contundente en región pectoral derecha(14) (negrillas adicionales fuera del texto original).

c. Examen de laboratorio practicado al cadáver del señor Ever Ramírez Ramírez por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el cual arrojó el siguiente resultado:

“Cianuros: no detectado

Alcohol metílico: no detectado

Hidrocarburos: no detectado

Organofosforados: no detectado

Carbamatos: no detectado

Alcoholemia: Técnica: microdifusión de Winnick

Resultado

Alcohol etílico: concentración de 49.45 mg%

Estupefacientes: no realizado. No se recibe orina”(15).

d. Resultado de los cortes histopatológicos realizados al cadáver del soldado Ever Ramírez Ramírez, en el cual se lee lo siguiente:

“Conclusión: los cambios encontrados en los cortes histopatológicos estudiados corresponden a una gangrena gaseosa. Esto sumado a la evolución rápida de la sintomatología hasta su muerte, el proceso de descomposición que no guarda relación con la hora del fallecimiento. El aspecto externo del cadáver con presencia de ampollas que contienen un líquido serohemático que también se observa en el examen del hígado y del pulmón, el abotagamiento facio-cervical acompañado de crepitación generalizada, constituyen hallazgos suficientes para confirmar el diagnóstico ya mencionado”(16) (negrillas adicionales fuera del texto original).

e. Indagación preliminar militar adelantada por el batallón de artillería Nº 9 Tenerife con ocasión de la muerte del soldado Ever Ramírez Ramírez.

Los documentos y diligencias que obran dentro de la referida prueba trasladada serán objeto de valoración probatoria en este proceso, comoquiera que fue solicitada por la parte actora en el libelo introductorio de la demanda y a su vez la parte demandada adhirió a su práctica.

Al respecto, esta Sección del Consejo de Estado ha sostenido, en forma pacífica y reiterada, que la admisión de la prueba solicitada por una de las partes y recaudada con el asentimiento o la propia voluntad de la otra parte representa la renuncia al —o mejor el— ejercicio del derecho de contradicción y admite que la prueba sea valorada sin necesidad de reproducir su práctica, de modo que no le es dable al juez de la causa desconocer su interés para exigir el cumplimiento de una formalidad cuyo objeto lo constituye la protección del derecho sustancial (CPC, art. 228)(17).

Ahora bien, dentro de las pruebas trasladadas antes referidas se encuentran contenidos, a su vez, los siguientes medios de acreditación:

—Informe administrativo por la muerte del soldado Ramírez del 4 de noviembre de 1996:

“Por medio del presente escrito me permito rendir el informe de los hechos ocurridos en la vereda La Legiosa, municipio de Colombia (Huila) el día 3 de noviembre de 1996 que ocasionaron la muerte del soldado Ramírez Ramírez Heber (sic). El día 2 de noviembre de 1996 a las 20:25 horas aproximadamente el soldado Ramírez fue a buscarme y me dijo que le dolía el cuerpo y se sentía algo caliente, lo toqué y no lo sentí así, el soldado se hallaba sin camiseta y sin camisa, le di una pastilla para el dolor y le di la orden que se colocara la camiseta y la camisa, que fuera y se arropara, siendo testigo de esto el soldado Avilés (sic ) Cruz Ricardo que estaba de centinela a las 21:00 horas, efectué programa con Batalla Tres sin novedad, a las 21:20 horas aproximadamente pasé revista del cambuche del soldado Ramírez Ramírez Heber (sic) seguía sin camisa y sin camiseta volvió (sic) a darle la orden que se colocara la camisa, la camiseta y se arropara y me dirigí a acostarme dejando la consigna con el centinela que me despertaran a las 04:00 horas para ver como seguía el soldado, a las 24:30 aproximadamente el soldado Ramírez Caviedes Alciviades (sic) lanza del soldado me llamó donde yo estaba durmiendo y me informó que el soldado Ramírez Ramírez Heber (sic) estaba muerto, me dirigí hacia el cambuche del soldado y allí le (sic) encontré muerto, procedí a levantar toda la contraguerrilla y a llamar a los dos cabos, le pregunté al soldado RAMÍREZ CASTAÑEDA primo y lanza del soldado muerto qué sabía de lo sucedido y me dijo que lo único que él sabía era que el soldado se había levantado y se había bañado a eso de las 22:30 horas y había vuelto a acostarse, que después de esto inició a quejarse el soldado, el lanza de él se levantó a prestar centinela a las 23:00 horas y que después de esto dejó de sentir que se quejaba más o menos a las 24:30 él fue hacia el cambuche a ver cómo seguía el soldado y lo encontró muerto y fue cuando procedió a llamarme a mí (SS. Rodríguez) después de esto procedí a reportarme con Ballesta Diez e informar sobre la muerte del soldado al oficial COT y este a su vez a Ballesta Tres”(18) (se destaca).

—Diligencia de ratificación y ampliación del informe administrativo por muerte elaborado por el SS. Dagoberto Rodríguez Bermúdez, en la cual manifestó que:

Él si hacía como cuatro días, venía sintiendo un leve dolor de estómago y se le había conseguido droga en el Municipio de Colombia y se le estaba dando y esa noche como a las 20:30 horas me buscó y me dijo que le dolía el cuerpo que se sentía caliente y el soldado andaba sin camisa y sin camiseta, de testigo estaba el SL. que estaba de testigo a esa hora, le di una pasta de acetaminofén para el dolor, lo toqué y no lo sentí caliente, le di la orden para que se colocara la camisa y se arropara y el soldado fue y se acostó, a las 21:00 se efectuó el programa con mi mayor Navarro sin novedad alguna y le solicité mover al sector del diamante, después del programa me fui con el soldado Vargas que es el radioperador hacia el cambuche del SL. Ramírez Ramírez Ever que estaba durmiendo y volví y lo encontré sin camisa y sin camiseta y desarropado, y nuevamente le di la orden de colocarse la camisa y que se arropara bien, es testigo el SL. Vargas Vargas Reinaldo y yo me fui y me acosté y me levanté cuando el SL. Ramírez Caviedes Alciviades (sic) me informó que el SL. Ramírez Ramírez Ever estaba muerto, entonces yo me levanté y fui hasta el cambuche donde estaba el soldado y fue cuando hallé el soldado muerto allí (...). Preguntado: Sírvase informar al despacho qué hizo el soldado durante el día. Contestó: El soldado estuvo prácticamente sentado de centinela, se le ordenó que tomara caldo porque no quería recibir alimentación esto fue a la hora del almuerzo, y en las horas de la tarde el SL. Rojas Caviedes, primo de él, habló con él y le preguntó cómo se sentía y él le dijo que se sentía mejor el SL. Rojas le ofreció una malta y él dijo que no pero el soldado en ningún momento presentaba síntomas de que estuviera gravemente enfermo, estuvo de centinela hasta las 17:00 o 18:00 horas cuando mandé a formar a todo el personal. (...) Preguntado: El soldado presentaba diarrea. Contestó: Por ratos presentaba diarrea, pero a él se le dio una droga de la que se mandó a traer del Municipio de Colombia, metronidazol 500 se tomó dos pastas el soldado el día 30 de octubre por la tarde, inclusive mi primero Rojas estaba tomando de esas pastas porque él también presentaba diarrea. (...) Preguntado: Sírvase informar al despacho si habían evacuado a dos soldados a este por qué no lo evacuaron. Contestó: Porque él no presentaba síntomas para ser evacuado porque también yo estaba enfermo y no era para que lo evacuaran a uno (...)”(19) (se destaca).

—Declaración del sargento viceprimero Robinson Rojas Pérez, quien respecto de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que acaeció el hecho por el cual se demandó, narró lo siguiente:

“(...) El día 28 de octubre siendo aproximadamente medio día, llegué con el pelotón deriva 4 al sitio denominado La Legiosa del municipio de Colombia, la salud del pelotón en general era buena con excepción del soldado Arias Luis y del soldado Díaz Castañeda Rafael quiénes presentaron algunos quebrantos de salud, los cuales fueron atendidos por la promotora de salud del lugar, así mismo fue atendido el sargento Rodríguez y el soldado Uribe Sánchez José, el resto del personal no presentaba alteraciones en su salud. Aproximadamente a los 3 o 4 días de estar en La Legiosa, el soldado Ramírez Ramírez Ever, manifestó el dolor estomacal que posteriormente volvieron a sucederle los mismos síntomas pero nunca su salud decayó a tal punto que no le permitiera cumplir las actividades que cumplía el resto del pelotón. (...) Preguntado: Sírvase informar al despacho este soldado que síntomas presentaba. Contestó: Dijo que tenía dolor de estómago como a los 3 o 4 días de haber llegado a La Legiosa. Preguntado: Sírvase informar al despacho qué droga le suministraron, cantidad y nombre. Contestó: Acetaminofén tabletas 2 y metronidazol 1. Preguntado: Sírvase informar al despacho si habían evacuado a dos soldados por qué no habían evacuado a este. Contestó: Porque no presentaba un cuadro que ameritara la evacuación (...)”(20) (negrillas adicionales fuera del texto original).

—Declaración rendida por el cabo primero Rafael Ramírez Suárez, quien relató:

Cuando salimos de la vereda Potrero Grande hacia el sitio de La Legiosa el soldado tenía síntomas de diarrea, el soldado habló con los comandantes, luego mi primero Rojas compró una droga para remediar rápidamente el problema. En la contraguerrilla había más soldados con estos síntomas y se les solucionó el problema con la droga que se les dio. Yo personalmente le preguntaba al soldado Ramírez Ramírez Ever cómo se sentía, él manifestaba recuperación, llegamos al sitio La Legiosa, mi primero Rojas le preguntaba a los soldados a cada rato cómo se sentían, algunos decían que bien, otros decían que tenían dolor de cabeza, de inmediato se les formulaba droga. En esos días que estuvimos en La Legiosa, yo personalmente estaba pendiente del soldado Ramírez, le preguntaba una y otra vez cómo se sentía, él decía que tenía un poco de diarrea pero que no era nada grave, entonces le decía que fuera inmediatamente donde el señor sargento segundo Rodríguez a que le diera pastas porque a mí me gusta ver mis soldados con un estado de salud bueno, luego el día 2 de noviembre de 1996 se le preguntó al soldado Ramírez cómo se sentía, él contestó que había mejorado, luego como estaba ordenado me dispuse a ocupar mi núcleo de resistencia con una sección, dejando mi escuadra con el comandante de contraguerrilla encargado señor sargento segundo Rodríguez, yo ocupé el sitio de resistencia a las 18:30 horas. Luego a las 12:15 horas llegó un soldado a avisarme que el soldado Ramírez estaba muerto, de inmediato me levanté, bajé con todos los soldados, encontré a mi sargento Rodríguez con el soldado Vargas (radio operador) tratando de comunicarse con el batallón. (...) Preguntado: Sí habían evacuado a otros dos soldados a este por qué no lo evacuaron. Contestó: Porque este soldado se le preguntó que cómo se sentía y él dijo que había mejorado (...)”(21) (negritas fuera del texto original).

—Declaración del soldado Rojas Ramírez quien manifestó lo siguiente:

“El soldado Ramírez Ramírez Ever decía que estaba enfermo, yo le pregunté que qué le dolía el 2 de noviembre, él me dijo que sentía desaliento, pero él dijo que ya se sentía mejor, yo le dije que si se tomaba una pony malta y él me dijo que no quería, que el estómago no le permitía la pony malta, de ahí me fui para el puesto de centinela diurno porque ambos estábamos de centinelas diurnos, como a las 19:00 horas que entregamos el puesto yo iba para mi cambuche y él iba para el de él y nos encontramos en una cerca que teníamos que cruzar para llegar a los cambuches, le pregunté que cómo había seguido y me dijo que ya estaba bien, de ahí él me preguntó que dónde estaba cambuchando el primo, le hice señas que estaba cambuchando al pie de un árbol, de ahí salí para mi cambuche y él se fue para donde el lanza estaba haciendo el cambuche, luego el lanza se levantó a las 23:00 horas a recibir de centinela, cuando el primo se levantó el soldado Ramírez Ramírez Ever se quejaba. El soldado Ramírez Caviedes Alcibíades recibió el puesto de centinela pero quedó un poco preocupado, por lo tanto, mantenía pendiente del soldado Ramírez Ramírez Ever, cuando entregó de centinela fue al cambuche de el (sic) soldado Ramírez y lo llamó y él no le contestó, él cogió la linterna y le alumbró la cara y el soldado Ramírez Ramírez Ever estaba muerto, de inmediato avisó al sargento Rodríguez, y mi sargento de una vez informó al batallón, hizo levantar todo el personal para que lo mirara (...). Preguntado: Sírvase informar al despacho si le consta que estuvieron pendiente del soldado Ramírez Ramírez Ever. Contestó: Ellos estuvieron pendientes de él, en darle droga (...)(22).

—Declaración del soldado Aviléz Cruz quien sostuvo lo siguiente:

“Mi sargento Rodríguez siempre que veía un soldado enfermo le daba tabletas y le hacía poner inyecciones y al soldado Ramírez me di cuenta que le daba pastas, lo mismo que a los otros soldados que estaban enfermos como el soldado Arias Peraza y al soldado Díaz Castañeda (...)”(23).

—Declaración del soldado Ramírez Caviedes quien precisó:

“Él estaba enfermo desde el lunes y ese día nos tocó subir un cerro, mi sargento Rodríguez dejó regados a tres soldados que son: Ramírez Ramírez Ever, Díaz Castañeda Rafael y Arias Peraza porque estaban enfermos, me quedé yo, el soldado Uribe Sánchez, Fernández Raúl y Castellanos Meza, nos quedamos con ellos ayudándolos a subir los equipos. Llegamos 2 horas después del resto del personal, de ahí hicimos un desayuno allí y seguimos para La Legiosa y cambuchamos y el soldado Ramírez Ramírez Ever seguía enfermo y le dieron unas pastas para que se las tomara, él siguió enfermo y el día sábado se veía un poco mejor de salud porque ya hablaba y por la noche cuando nos fuimos a acostar él me dijo que como [que] le quema por dentro, que tenía mucho calor interno, como a las 10:00 de la noche se levantó y se bañó y regresó al cambuche y comenzó a quejarse y yo recibí a las 11:00 de la noche y lo sentí que se quejó hasta las 12:00 de la noche, yo entregué turno de centinela a la 1:00 de la mañana y regresé otra vez al cambuche, le alumbré la cara al soldado Ramírez Ramírez Ever y lo llamé y él no me contestó, estaba muerto. (...) Estuvo pendiente mi sargento Rodríguez y nadie más porque él era el que le suministraba droga. (...) Mi sargento Rojas nos trata mal de palabra y mi sargento Rodríguez siempre dialogaba con nosotros y el resto el trato era bueno (...)”(24).

—Declaración del soldado Quintero Espinosa quien señaló:

“(...) A él le aplicaron una inyección de lizalgil y ese mismo día le dieron 2 pastillas, él decía que estaba alentado pero yo no le veía mejoría, yo le decía a él que le dijera a mi sargento que dijera que estaba enfermo a ver si lo evacuaban para el batallón, pero él decía que no por miedo a que lo voltiaran (sic) y nunca le dijo a mi sargento y cuando mi sargento se dio cuenta fue el día en que murió. Preguntado: Sírvase informar al despacho si el sargento Rodríguez hablaba con el personal de soldados y en especial con el personal de enfermos y se preocupaba por ellos. Contestó: Él siempre preguntaba que quién estaba grave para solicitar evacuarlo pero el soldado Ramírez Ramírez Ever nunca dijo nada (...)”(25).

—Decisión adoptada por el comando del batallón de artillería Nº 9 Tenerife, el 4 de septiembre de 1997, en la cual se resolvió abstenerse de abrir investigación disciplinaria con ocasión del fallecimiento del señor Ever Ramírez Ramírez.

La citada decisión tuvo como fundamento los siguientes considerandos:

“(...).

Del material probatorio anteriormente reseñado, se logró establecer, que el SL. Ramírez Ramírez Ever, días antes de su deceso, junto con otros soldados venían presentando quebrantos de salud, consistentes en diarrea, dolor de estómago, que fueron controlados con pastas de metronidazol y acetaminofén, con lo que se logró mejorarlos; incluso el mismo soldado Ramírez Ramírez Ever, cuando se le preguntaba que cómo se sentía, contestaba que ya mejor, y precisamente por este hecho no se ordenó su evacuación del área para prestarle la correspondiente asistencia médica, como sí se hizo con otro soldado que se encontraba más grave.

Igualmente se conoció, que el deceso del SL. Ramírez Ramírez Ever, ocurrió la noche del 2 de noviembre de 1996 y durante el transcurso del día prestó el turno de centinela, hecho este que daba a entender que aparentemente el estado de salud del soldado no era tan grave, pero desafortunadamente al entrar la noche, sufrió una recaída causándole la muerte en forma inesperada.

También se estableció, con los diferentes testimonios de los soldados, que el sargento segundo Rodríguez Bermúdez Dagoberto, quien era el comandante de la contraguerrilla en el momento de los hechos, que siempre estuvo pendiente y preocupado por prestar la correspondiente asistencia a los soldados que estaban delicados de salud, lo que significa que en ningún momento fue negligente, ni descuidado con su personal subalterno. Todo esto indica, que la muerte del SL. Ramírez Ramírez Ever, ocurrió por circunstancias totalmente ajenas a la responsabilidad de los superiores, pues lo atacó de un momento a otro la enfermedad que es conocida con el nombre de gangrena.

En este estado de cosas, se concluye, que no ha sido violado el reglamento de régimen disciplinario para las Fuerzas Militares, ni mucho menos existe mérito para abrir una investigación disciplinaria de carácter formal; por consiguiente, se archivará la presente investigación”(26).

—Certificación elaborada por el Ejército Nacional, el 8 de noviembre de 1996, en la cual se dejó constancia de lo siguiente:

Que el soldado Ramírez Ramírez Ever (...), ingresó a esta Unidad a prestar el servicio militar obligatorio como soldado regular orgánico del 2-C-96, fue dado de alta mediante orden del día Nº 120, art. 419 con novedad fiscal 27-05-96.

Para el día de los hechos se encontraba en servicio activo siendo orgánico de la Btr. ‘D’.

(...)”(27) (se destaca).

De otra parte, dentro del proceso contencioso administrativo obran las siguientes declaraciones:

—Declaración del señor Noé Rojas Ramírez rendida ante el juzgador de primera instancia, quien señaló:

Yo pagué servicio militar en compañía de Ever Ramírez Ramírez hasta cuando él murió, los oficiales y suboficiales no (sic) daban malos tratos, tales como cuando uno estaba enfermo y se les pedía droga lo ponían a voltiar, o sea a hacer gimnasia, porque decían que eso era falta de volteo y no le ponían cuidado a uno, también lo ponían a caminar a uno bien pesado y enfermo. (...) Sí tenía conocimiento de que él estaba enfermo, porque él me comentaba a mí, me decía que sentía un calorón por dentro como de fiebres, no podía caminar, al caminar era todo tembloroso, lo mandaban a uno a formar y él no podía llegar a tiempo a la formación y pues los oficiales lo ponían de una vez a voltiar, a hacer flexiones de pecho, a trotar. (...) Preguntado: Dígale al juzgado si conoce los motivos por los cuales el soldado Ever Ramírez Ramírez no fue evacuado o trasladado a un centro médico o asistencial. Contestó: A él no lo evacuaron porque le decíamos al comandante y él el (sic) comandante, decía que eran mentiras que Ever estaba enfermo y no quisieron evacuar para que lo atendiera el médico (...)”(28) (se destaca).

—Declaración del señor Yovany Montoya Caviedes quien manifestó:

“Conocí a Ever Ramírez desde que entramos al Ejército a pagar servicio militar, que entramos el 20 o el 21 de octubre de 1996 y esa fue la razón de conocerlo. (...). Preguntado: Manifieste al juzgado, si le consta o acompañaron al soldado Ever Ramírez Ramírez, el día 28 de octubre de 1996, cuando el pelotón de contraguerrilla se desplazó de la vereda Potrero Grande a la vereda La Legiosa de este municipio. Contestó: Nosotros salimos en horas de la mañana de Potrero Grande, llegamos como a las cinco de la tarde a vereda Bernaza y ahí dormimos. Al otro día arrancamos hasta el playón y ahí nos quedábamos y nos levantamos como a la una de la mañana para La Legiosa. Cuando ya estuvimos en La Legiosa fue que se enfermó Ever Ramírez. Preguntado: Manifieste al juzgado, si tiene conocimiento de los problemas de salud que presentaba el soldado Ever Ramírez Ramírez, días antes de su fallecimiento. Contesto: Sí señor, él presentaba fiebre, escalofríos y decía que sentía mucho calor por dentro, yo como estaba de centinela, cerca al cambuche de donde él estaba, escuchaba que resollaba muy duro, yo le dije al lanza mío, o sea Quintero y Robayo, de que Ever, estaba muy enfermo, porque todo el rato que yo estaba de centinela fue quejándose. El soldado Ever Ramírez, creo que falleció por ahí de las once de la noche a la una de la mañana. Preguntado: Manifieste al juzgado, si los suboficiales encargados del pelotón de contraguerrilla tuvieron conocimiento de la enfermedad del soldado Ever Ramírez y qué medidas tomaron al respecto. Contestó: Tan pronto como se enteró el sargento, dijo que eso no era nada, que eso le pasaba por quejambroso, por ahí le dio una pasta (...)”(29) (se destaca).

—Declaración de Alcibíades Ramírez Caviedes quien narró:

“(...) yo fui compañero de servicio militar con Ever Ramírez en el segundo contingente de 1996, y después de que nos mandaron para Potrero Grande del municipio de Colombia (H), allá duramos aproximadamente, un mes en la base, y faltando ocho días para salir de ahí, Ever estaba enfermo también a él lo mandaron para el batallón Tenerife, y a Ever Ramírez no lo quisieron mandar, él le decía al comandante que estaba enfermo, él no le puso cuidado, y de ahí salimos para La Legiosa del municipio de Colombia (H), y Ever enfermo con equipo y todo el armamento y así lo pusieron al camino, y Ever en varias ocasiones le decía al comandante del pelotón que él estaba enfermo, que no podía más; en una ocasión yo era el lanza de Ever, es decir, era mi compañero, para donde quiera andábamos los dos y yo le ayudé a llevar el equipo, y él a pesar de eso no era el mismo, él no podía ni siquiera llevar el armamento, llegamos a Bernasa, municipio de Colombia (H), allá llegamos camuflamos, hicimos comida, y Ever no comía, y al amanecer al otro día, salimos de ahí a la una de la mañana, llegamos a una parte, me parece llamado ‘Las Lajas’ y de ahí cambuchamos también, salimos a la una de la mañana de ahí por una loma arriba y de ahí en adelante varios soldados le ayudamos a Ever a llevar el equipo, inclusive, el armamento también y hasta que llegamos a La Legiosa, al segundo día Ever murió allá, y de ahí lo llevaron para el Batallón. (...)”(30).

—Declaración del sargento segundo Dagoberto Rodríguez Bermúdez quien señaló:

“Preguntado: Infórmele al despacho si usted conocía a Ever Ramírez Ramírez, en caso positivo desde qué fecha y por qué motivos. Contestó: Sí me acuerdo de él, porque fue un soldado de un pelotón campesino el cual tuve en Neiva más o menos en el año 1997. (...). Yo no presté el servicio militar con el soldado Ever Ramírez, yo lo tuve a él fue como soldado, pues yo era suboficial y el trato con él y para los demás compañeros era normal. (...). Preguntado: Manifiéstele al despacho si le consta o acompañó al soldado Ever Ramírez el día 28 de octubre de 1996 cuando el pelotón de contraguerrilla se desplazó de la vereda Potrero Grande a la vereda La Legiosa del municipio de Colombia (Huila). Contestó: Sí, yo los acompañé en el desplazamiento porque por orden del comandante del batallón nos indicaban movernos hacia ese sector efectuando un registro y un control sobre las vías de ese lado. Preguntado: Dígale al despacho si usted tiene conocimiento de los problemas de salud que presentaba el soldado Ever Ramírez Ramírez días antes de su fallecimiento. Contestó: No, para el día de los hechos no se notó que presentara alguna enfermedad o que nos informaran que tenía algún problema que le impidiera efectuar el patrullaje. Preguntado: Infórmele al despacho si los suboficiales encargados del pelotón de contraguerrilla tuvieron conocimiento de la enfermedad del soldado. Contestó: No se supo que el soldado tuviera alguna enfermedad que le impidiera estar en el área de patrullaje, lo único que ese día presentó fue una fiebre, para lo cual el enfermero le suministró una droga. Preguntado: Dígale al despacho si conoce los motivos por los cuales el soldado Ever Ramírez Ramírez no fue evacuado o trasladado a un centro médico asistencial. Contestó: Porque no presentaba hechos que lo ameritaran, ya que no presentó ninguna enfermedad grave y lo único que presentó fue fiebre(31) (se destaca).

5. Conclusiones probatorias.

Del material de pruebas debidamente allegado al asunto de la referencia se tiene i) que desde el 27 de mayo de 1996 el señor Ever Ramírez Ramírez se encontraba prestando el servicio militar obligatorio en el batallón de artillería Nº 9 Tenerife; ii) que durante los días 28, 29, 30 y 31 de octubre de 1996 y 1º y 2 de noviembre de la misma anualidad, hizo parte de una patrulla militar que desarrollaba operaciones de orden público; iii) que el día 2 de noviembre de 1996, aproximadamente a las 8:25 p.m., el soldado Ramírez le informó al sargento segundo Dagoberto Rodríguez Bermúdez que le dolía el cuerpo y que tenía fiebre, por lo tanto, el mencionado suboficial le suministró una pastilla para el dolor y, además le ordenó “que se colocara la camisa y camiseta, que fuera y se arropara”; iv) que el día 2 de noviembre siguiente el referido uniformado falleció mientras descansaba en un cambuche en el sector de la vereda La Legiosa del municipio de Colombia (Huila); iv) que el día 3 de noviembre de 1996, a eso de las 12:30 a.m., el soldado regular Ever Ramírez Ramírez fue hallado muerto en su lugar de descanso; v) que según lo contenido en el protocolo de necropsia Nº A-309-96, el soldado Ramírez falleció por un shock endotóxico debido a una gangrena gaseosa como consecuencia de un trauma contundente en la región pectoral derecha; vi) que el examen de alcoholemia practicado al cadáver del mencionado uniformado arrojó un resultado de 49.45 mg%; vii) que el examen de los cortes histopatológicos del soldado Rodríguez concluyó que “los cambios encontrados en los cortes histopatológicos corresponden a una gangrena gaseosa”.

A su turno, se demostró que los comandantes de patrullas del Ejército Nacional tienen la siguiente obligación a su cargo:

“(...) Los comandantes de patrulla, tienen la obligación de informar al superior, la novedad y si el estado lo amerita, el enfermo debe evacuarse del área, prestándosele previamente los primeros auxilios” (se destaca).

De igual forma, se acreditó que el batallón de artillería Nº 9 Tenerife adelantó una indagación preliminar con ocasión el fallecimiento del soldado Ever Ramírez Ramírez, dentro de la cual se abstuvo de abrir investigación disciplinaria, puesto que se logró establecer que días antes al deceso de dicho militar, este venía presentando algunos quebrantos de salud, inconveniente que fue controlado por los superiores del uniformado, a través del suministro de medicamentos, tales como, metronidazol y acetaminofén.

Adicionalmente, en tal decisión se indicó que el soldado Ramírez no fue evacuado del área de operativos militares, debido a que él había manifestado que se sentía mejor.

Aunado a ello, se advirtió que el día del fallecimiento del soldado, este prestó turno de centinela, “hecho este que daba a entender que aparentemente el estado de salud del soldado no era tan grave”.

En la mencionada decisión se indicó que con fundamento en los testimonios de los compañeros de la víctima, se tuvo conocimiento de que el sargento segundo Dagoberto Rodríguez Bermúdez –comandante de la contraguerrilla de la época– estuvo pendiente y preocupado por prestarle la correspondiente asistencia a los soldados que se encontraban delicados de salud, por lo tanto, señaló que “en ningún momento fue negligente, ni descuidado con su personal subalterno”.

Por último, concluyó que la muerte del soldado Ramírez ocurrió por circunstancias totalmente ajenas a la responsabilidad de los superiores, “pues lo atacó de un momento a otro la enfermedad que es conocida con el nombre de la gangrena”.

De otro lado, debe destacarse que dentro de la indagación preliminar seguida por la propia entidad demandada obra una serie de testimonios rendidos por algunos superiores de la patrulla de la cual hacía parte el soldado Ever Ramírez Ramírez, así como de unos soldados que también se encontraban prestando el servicio militar obligatorio.

En primer lugar, se tiene que el sargento Dagoberto Rodríguez Bermúdez en la diligencia de ratificación y ampliación del informe administrativo por muerte, aseveró que el soldado Ramírez “hacía como cuatro días, venía sintiendo un leve dolor de estómago (...)”.

Por su parte, el sargento viceprimero Robinson Rojas Pérez afirmó que el día 28 de octubre de 1996 llegó con el pelotón “deriva 4” al sitio denominado La Legiosa del municipio de Colombia (Huila), a su turno, advirtió que la salud del mencionado grupo en general “era buena” con excepción de los soldados Luis Arias y Rafael Díaz Castañeda, quiénes venían presentando quebrantos en su salud, por lo que, fueron atendidos por la promotora de salud del lugar aludido.

Agregó que aproximadamente a los 3 o 4 días de encontrarse en el sector de La Legiosa, el soldado Ever Ramírez Ramírez manifestó sentir dolores estomacales que, posteriormente evolucionaron en una diarrea, razón por la cual, le suministraron analgésicos (acetaminofén y metronidazol) y, según el declarante, “su mejoría fue notable”.

Adicionalmente, expresó que el mencionado soldado volvió a presentar tales síntomas “pero nunca su salud decayó a tal punto que no le permitiera cumplir las actividades que cumplía el resto del pelotón”; además al interrogante de cuáles fueron los motivos para no evacuar la víctima directa junto con otros dos soldados que sí fueron evacuados por temas de salud, contestó: “porque no presentaba un cuadro que ameritara la evacuación”.

Por su parte, el cabo primero Rafael Ramírez Suárez quien narró que en diferentes oportunidades le preguntó al soldado Ramírez como se sentía y, que dicho uniformado manifestaba recuperación y, de manera muy puntual, afirmó que el día 2 de noviembre de 1996 la víctima le había manifestado “que había mejorado”; agregó que el señor Ramírez no fue evacuado de la zona de operativos militares debido a que “él dijo que había mejorado”.

De otro lado, el cabo segundo Wilson Mahecha Díaz relató que el 2 de noviembre de 1996 pasó a buscar al soldado Ramírez para hablar con él “de una plata que se le debía de unos balones” y, de igual forma, le preguntó sobre su estado de salud y, aquel manifestó mejoría; adicionalmente, indicó que no fue evacuado del lugar de las operaciones militares puesto que “no presentaba motivo alguno de urgencia para evacuarlo rápidamente”.

A su turno, el soldado Noé Ramírez Rojas, quien también prestó el servicio militar obligatorio con la víctima directa, narró que el 2 de noviembre de 1996, el uniformado fallecido le manifestó que sentía desaliento, pero que “ya se sentía mejor”, posteriormente, el declarante se fue para su lugar de centinela de guardia, al igual que la víctima directa, quién también estaba cumpliendo con el turno asignado; al finalizar con tales tareas, a eso de las 7 de la noche, ambos soldados se encontraron cuando se dirigían hacia sus cambuches respectivos y la víctima directa le manifestó al declarante que “ya estaba bien”.

Por su parte, el soldado Ricardo Aviléz Cruz relató que el día 2 de noviembre de 1996, aproximadamente a las 9 de la noche, sintió el llamado del soldado Ramírez, quién le informó que iba para el baño porque tenía “soltura de estómago”, motivo por el cual: “lo llevé para donde mi sargento y el sargento le preguntó que qué tenía y el soldado Ramírez le dijo que tenía un ardor en el cuerpo que no aguantaba y estaba sin camisa, mi sargento Rodríguez le dio una pastilla y yo le traje el agua al soldado Ramírez para que se tomara la pasta”.

Por otro lado, el soldado Alcibíades Ramírez Caviedes expresó que el día 2 de noviembre de 1996, aproximadamente a las 10 de la noche, el soldado Ramírez se levantó y se bañó y, luego regresó al cambuche “y comenzó a quejarse”; relató que cuando regresó del turno, a eso de la 1 de la mañana del día 3 de noviembre, le iluminó la cara al militar aludido, lo llamó y este no respondió al llamado.

Por último, el soldado Armando Quintero Espinosa manifestó que: “yo le decía a él que le dijera a mi sargento que dijera que estaba enfermo a ver si lo evacuaban para el batallón, pero él decía que no por miedo a que lo voltiaran y nunca le dijo a mi sargento y cuando mi sargento se dio cuenta fue el día en que murió”.

Ahora bien, debe destacarse que en la declaración rendida por el sargento segundo Dagoberto Rodríguez Bermúdez dentro del proceso contencioso administrativo, manifestó que no evacuó al soldado Ramírez debido a que “no presentó ninguna enfermedad grave y lo único que presentó fue fiebre”.

Ante tal panorama probatorio esta Subsección encuentra que el soldado Ever Ramírez Ramírez falleció mientras se encontraba prestando el servicio obligatorio, como consecuencia de un “shock endotóxico debido a una gangrena gaseosa como consecuencia de un trauma contundente en región pectoral derecha”.

Al respecto, debe advertirse que si bien la enfermedad padecida por la víctima fue consecuencia de un trauma contundente en la región pectoral derecha, lo cierto es que dentro del expediente no existe prueba alguna de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las cuales se produjo tal golpe, ni mucho menos que hubiere sufrido tal accidente con ocasión de la prestación del servicio militar obligatorio.

Por lo tanto, la Sala encuentra que el trauma sufrido por el soldado Ramírez no guarda alguna relación de causalidad con el servicio, razón por la cual, en este asunto no se accederá a las pretensiones de la demanda, bajo el régimen de responsabilidad objetiva.

6. Ahora bien, teniendo en cuenta que en el libelo demandatorio se indicó que la entidad pública demandada no le brindó al señor Ramírez la atención médica oportuna, necesaria y adecuada, “a pesar de presentar diarrea, dolor de cabeza, vómito, fiebre y desaliento durante varios días, además de no ingerir alimentos”, esta Subsección analizará el presente asunto bajo el régimen de falla en el servicio, a efectos de determinar con fundamento en el acervo probatorio si la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional actuó de manera negligente, o no, respecto de la enfermedad padecida por el soldado Ever Ramírez Ramírez, que desencadenó en su muerte.

Pues bien, en primer lugar debe reiterarse que los comandantes de las patrullas del Ejército Nacional tienen ciertas obligaciones de hacer respecto de los soldados que se llegaren a enfermar durante el desarrollo de operativos militares, tales como: i) informar a los superiores acerca de la novedad, ii) prestar los primeros auxilios y, si el estado de salud lo amerita, iii) evacuar del área de tales operativos al enfermo.

Pues bien, dentro del asunto de la referencia se tiene que el sargento Dagoberto Rodríguez Bermúdez afirmó que el soldado Ramírez venía sintiéndose indispuesto hacía cuatro (4) días.

Asimismo, el cabo segundo Wilson Mahecha Díaz a la pregunta ¿desde cuándo presentaba estos síntomas? contestó lo siguiente: “así aproximadamente unos 3 días”; aunado a ello, indicó que el soldado Ramírez no fue evacuado porque no presentaba motivo alguno de urgencia para evacuarlo.

A su turno, la declaración rendida por el sargento viceprimero Robinson Rojas Pérez dio cuenta de que el soldado Ramírez, a los 3 o 4 días, de permanecer en el sector de La Legiosa del municipio de Colombia (Huila), empezó a sentir dolores estomacales que, luego evolucionaron en una diarrea.

Aunado a lo anterior, el referido funcionario manifestó que la víctima no fue evacuada, junto con otros dos soldados que también estaban enfermos, debido a que “no presentaba un cuadro que ameritara evacuación”.

Asimismo, el cabo primero Rafael Ramírez Gutiérrez reiteró que el soldado Ramírez no fue evacuado, puesto que este había manifestado que se sentía mejor.

Por su parte, el sargento segundo Dagoberto Rodríguez Bermúdez señaló que el soldado Ramírez no fue evacuado porque no presentó “hechos que lo ameritaran, ya que no presentó ninguna enfermedad grave y lo único que presentó fue fiebre”.

Así las cosas, resulta evidente que en el presente asunto se configuró una falla en el servicio por parte de la entidad pública demandada, puesto que los propios suboficiales encargados de la patrulla de la cual hacía parte el señor Ever Ramírez Ramírez afirmaron que aproximadamente 4 o 3 días antes al fallecimiento del uniformado, este venía padeciendo problemas de salud, no obstante, si bien evacuaron a otros soldados que se encontraban enfermos, lo cierto es que omitieron la evacuación del soldado Ramírez, cuestión que a todas luces constituye una falla en el servicio de la administración puesto que según el oficio elaborado por la propia entidad demandada —obrante a fl. 66, cdno. 1— los comandantes de las patrullas del Ejército Nacional tenían la obligación de informarle a sus superiores acerca del estado de salud de los soldados que estuvieren enfermos y, si la situación lo ameritaba, debían evacuarlos del área de los operativos militares.

En el presente asunto resulta claro que a pesar de que los superiores tenían conocimiento de que el soldado Ramírez presentó síntomas de fiebre, dolor de estómago, diarrea, etc., durante 4 o 3 días antes de la fecha de su deceso, lo cierto es que no dieron cumplimiento al deber antes referido puesto que tales funcionarios consideraron que su estado de salud no revestía tal gravedad que ameritare la evacuación del uniformado.

Por último, debe advertirse que aun cuando el examen de alcoholemia practicado al cadáver del mencionado uniformado arrojó un resultado del 49.45 mg% sin que dentro del acervo probatorio exista explicación alguna a tal situación, lo cierto es que tal circunstancia no fue la causa determinante del daño.

De conformidad con las anteriores consideraciones, esta Subsección revocará la decisión de primera instancia y, en su lugar, declarará administrativamente responsable a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional por la muerte del soldado Ever Ramírez Ramírez.

7. Indemnización de los perjuicios morales reclamados en la demanda.

Respecto del grupo familiar que demandó por la muerte del señor Ever Ramírez, integrado por sus padres y hermanos, se allegaron los siguientes medios de prueba:

El registro civil de nacimiento de Ever Ramírez Ramírez, en el cual consta que sus padres eran los señores Eduardo Ramírez y Rubiela Ramírez Trilleras, de igual forma, obran los registros civiles de nacimiento de los señores Cristian Mauricio (hermano), Adriana Milena (hermana), Ruby Eneyda (hermana), Sandra Custodia (hermana), Fabio Nelson (hermano), Claudia Mercedes (hermana), Clara Ivón Maritza (hermana) y Jhon Jany Ramírez Ramírez (hermano).

En ese orden de ideas, la Sala accederá al reconocimiento de 100 SMLMV por concepto de perjuicios morales a favor de los padres de la víctima directa del daño, para cada uno y de 50 SMLMV para cada uno de los hermanos de la víctima directa del daño.

Por último, la Sala advierte que no entrará a estudiar la procedencia, o no, de algún otro perjuicio, comoquiera que en el libelo introductorio de la demanda únicamente se solicitó indemnización por concepto de perjuicios morales.

8. Condena en costas.

Dado que para el momento en que se dicta este fallo, el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que solo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes hubiere actuado temerariamente y, en el sub lite, ninguna de ellas actuó de esa forma, no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

REVOCAR la sentencia proferida por Tribunal Administrativo del Huila, el 16 de septiembre de 2004, la cual quedará así:

1. Declárase administrativamente responsable al Ministerio de Defensa - Ejército Nacional por la muerte del señor Ever Ramírez Ramírez.

2. Condénase al Ministerio de Defensa - Ejército Nacional a cancelar las siguientes sumas de dinero por concepto de perjuicios morales:

Eduardo Ramírez (padre)100 SMLMV
Rubiela Ramírez Trilleras (madre)100 SMLMV
Jhon Jany Ramírez Ramírez (hermano)50 SMLMV
Sandra Custodia Ramírez Ramírez (hermana)50 SMLMV
Ruby Eneyda Ramírez Ramírez (hermana)50 SMLMV
Adriana Milena Ramírez Ramírez (hermana)50 SMLMV
Cristian Mauricio Ramírez Ramírez (hermano)50 SMLMV
Fabio Nelson Ramírez Ramírez (hermano)50 SMLMV
Claudia Mercedes Ramírez Ramírez (hermano)50 SMLMV
Clara Ivon Maritza Ramírez Ramírez (hermana)50 SMLMV

3. Deniéganse las demás pretensiones de la demanda.

4. Sin condena en costas.

5. Ejecutoriada esta providencia DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(8) Al respecto, consultar por ejemplo, C.E., SCA, Sec. Tercera, sents. de jul. 30/2008, Exp. 18725, C.P. Ruth Stella Correa Palacio y de oct. 15/2008. Exp. 18586 C.P. Enrique Gil Botero.

(9) En sent. de ago. 10/2005, Exp. 16205, la Sala al resolver la demanda instaurada con el fin de obtener la indemnización de los perjuicios causados por las lesiones sufridas por un soldado, quien en cumplimiento de la orden proferida por su superior jerárquico, de realizar un registro de área en horas de la noche, al saltar un caño se cayó y golpeó contra una piedra, consideró: “(...) la causación de los daños material, moral y a la vida de relación tienen sustento, en este proceso, en el actuar de la administración de sometimiento del soldado conscripto a una carga mayor a la que estaba obligado a soportar, cuando en el cumplimiento de la misión conferida a él por el comandante del escuadrón B de contraguerrillas de registro del área general del municipio de Paz de Ariporo dentro del servicio y con ocasión de él, se tropezó cayendo contra la maleza, lesionándose el ojo derecho”.

(10) Exp. 11401.

(11) C.E., SCA, Sec. Tercera, sent. de oct. 15/2008, Exp. 18586, C.P. Enrique Gil Botero.

(12) Ibídem.

(13) Fl. 22, cdno. 1.

(14) Fls. 60-62, cdno. 1.

(15) Fl. 63, cdno. ppal.

(16) Fl. 64, cdno. 1.

(17) En este sentido se pronunció la Sala en sent. de mayo 2/2002, Exp. 13.247; sent. de abr. 22/2004, Exp.15.088; sent. de dic. 4/2006, Exp. 15.723 y de sep. 23/2009, Exp. 17.532, entre muchas otras decisiones.

(18) Fls. 69-70, cdno. 1.

(19) Fls. 106-107, cdno. 1.

(20) Fls. 108-109, cdno. 1.

(21) Fls. 111-112, cdno. 1.

(22) Fls. 115-117, cdno. 1.

(23) Fls. 118-119, cdno. 1.

(24) Fls. 120-122, cdno. 1.

(25) Fls. 123-125, cdno. 1.

(26) Fls. 128-132, cdno. 1.

(27) Fl. 102, cdno. 1.

(28) Fl. 185, cdno. 1.

(29) Fl. 186, cdno. 1.

(30) Fls. 252-254, cdno. 1.

(31) Fls. 290-291, cdno. 1.