Sentencia 1999-00158 de abril 27 de 2011

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN A

Consejero Ponente:

Dr. Mauricio Fajardo Gómez

Rad. 520012331000199900158 01 (20.991)

Actor: Luz Miriam Molina y otros

Demandado: departamento de Nariño - municipio de La Unión

Referencia: apelación sentencia. Reparación directa

Bogotá, D.C., veintisiete de abril de dos mil once.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia que dictó el Tribunal Administrativo de Nariño, el 26 de abril de 2001, mediante la cual se denegaron las pretensiones instauradas en la demanda.

2.1. Régimen de responsabilidad aplicable.

Para definir el régimen de responsabilidad aplicable al caso concreto, es necesario remitirse al texto mismo de la demanda y a la manera en la cual se estructuraron en aquella las imputaciones relacionadas con la responsabilidad extracontractual de la Administración Pública.

Debe la Sala resaltar que en el caso en estudio la parte actora estimó que el accidente en el cual murieron Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y resultaron lesionados José Demetrio Valdés Muñoz, Ramiro Araújo Ñáñez y Antidio Araújo Castillo se produjo porque “el conductor se vio forzado a orillar el automotor hacia el abismo por causa de un montón de tierra o material de recebo que había colocado sobre el otro lado de la vía, funcionarios o contratistas del departamento de Nariño, y/o del municipio de La Unión, Nariño, en forma negligente e irresponsable sin prever el lógico peligro que ello representaba para los carros que por allí circulaban”.

A partir de esa causa petendi, como resulta evidente, la parte demandante estructuró su argumentación hacia la configuración de una falla del servicio, régimen que supone para la prosperidad de las pretensiones de la demanda la acreditación del daño, así como de los elementos constitutivos de la responsabilidad de la administración pública.

La Sala, de tiempo atrás ha dicho que la falla del servicio ha sido en el derecho colombiano y continúa siendo, el título jurídico de imputación por excelencia para desencadenar la obligación indemnizatoria del Estado; en efecto, si al juez administrativo le compete una labor de control de la acción administrativa del Estado y si la falla del servicio tiene el contenido final del incumplimiento de una obligación a su cargo, no hay duda que es ella el mecanismo más idóneo para asentar la responsabilidad patrimonial de naturaleza extracontractual(1).

También ha sostenido la Jurisprudencia de esta corporación que el mandato que impone la Carta Política en el artículo 2º inciso 2º, consistente en que las autoridades de la República tienen el deber de proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades “debe entenderse dentro de lo que normalmente se le puede exigir a la administración en el cumplimiento de sus obligaciones o dentro de lo que razonablemente se espera que hubiese sido su actuación o intervención acorde con las circunstancias tales como disposición del personal, medios a su alcance, capacidad de maniobra etc., para atender eficazmente la prestación del servicio que en un momento dado se requiera”(2); así, las obligaciones que están a cargo del Estado —y por lo tanto la falla del servicio que constituye su trasgresión—, han de mirarse en concreto frente al caso particular que se juzga, teniendo en consideración las circunstancias que rodearon la producción del daño que se reclama, su mayor o menor previsibilidad y los medios de que disponían las autoridades para contrarrestarlo(3).

Se le exige al Estado la utilización adecuada de todos los medios de que está provisto, en orden a cumplir el cometido constitucional en el caso concreto; si el daño se produce por su incuria en el empleo de tales medios, surgirá su obligación resarcitoria; por el contrario, si el daño ocurre pese a su diligencia no podrá quedar comprometida su responsabilidad.

Ahora bien, la falla del servicio o la falta en la prestación del mismo se configura por retardo, por irregularidad, por ineficiencia, por omisión o por ausencia del mismo. El retardo se da cuando la administración actúa tardíamente ante la ciudadanía en prestar el servicio; la irregularidad, por su parte, se configura cuando se presta el servicio en forma diferente a como es lo esperado o lo normal, contrariando las normas, reglamentos u órdenes que lo regulan; y la ineficiencia se da cuando la administración presta el servicio pero no con diligencia y eficacia, como es su deber legal. Y obviamente se da la omisión o ausencia del mismo cuando la administración, teniendo el deber legal de prestar ese servicio, no actúa, no lo presta y queda desamparada la ciudadanía(4).

Así pues, la Sala procederá a estudiar, de acuerdo con las pruebas obrantes en el proceso, si la entidad demandada es responsable por la muerte de los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y las heridas graves causadas a José Demetrio Valdés Muñoz, Ramiro Araújo Ñáñez y Antidio Araujo Castillo en el accidente de tránsito ocurrido el día 26 de abril de 1997, en la vereda El Sauce.

2.2. Los elementos de convicción recaudados en el expediente.

Con el fin de establecer la ocurrencia del daño que en la demanda se imputa a la Administración, se allegó copia auténtica de los registros civiles de defunción de los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides, expedidos por el Notario Único de La Unión, en los cuales se indica que ambos fallecieron el 26 de abril de 1997, a causa de accidente de tránsito (fls. 26 y 33 cdno. 1).

— Copia auténtica de la historia clínica del señor José Demetrio Valdés suscrita el 26 de abril de 1997, mediante la cual se constató:

“MC: se accidentó, EA: cuadro de media hora de evolución relacionado con accidente automotor, desde entonces (ilegible) pérdida del conocimiento, de sensibilidad, fuerza y movilidad en miembro inferior. (...) Disminución de movilidad inferior, sensibilidad de miembro. IDX: 1.Politraumatizado 2. Shock Medular 3. Trauma Cerrado de abdomen” (fls. 171, cdno. 1).

A su vez, se tiene certificado suscrito el 18 de febrero de 1998 por el jefe de Departamento de Información del Hospital Universitario San José de Popayán, mediante el cual se indicó que el señor José Demetrio Valdés Muñoz estuvo hospitalizado en dicha institución desde el 29 de abril de 1997 hasta el 6 de julio de ese mismo año, con el siguiente diagnóstico:

“Comprensión medular por luxofractura T5, T6. Accidente de tránsito. Que, se realizó laminectomía más descomprensión posterior. Que, según nota en la historia clínica, suscrita por el Neurocirujano, el pronóstico es bueno para la vida y muy reservado para la recuperación funcional de sus miembros inferiores” (fl. 52, cdno. 1).

— Copia auténtica de la historia clínica del señor Ramiro Araújo Muñoz, por medio de la cual se declaró que éste presentaba problemas a causa del accidente de tránsito. En dicho documento se mencionó:

“MC: trauma pierna derecha. Paciente que hace una hora sufre accidente de tránsito. En pierna derecha con fractura de tibia y peroné (...) Perforación de pierna derecha. IDX: fractura de tibia y peroné derecho” (fl. 171, cdno. 1).

Ahora bien, para establecer la responsabilidad de la administración por razón de la ocurrencia de tales hechos dañosos, se allegaron los siguientes medios de prueba:

Sobre la forma en que sucedió el accidente, se encuentran al interior del proceso varios testimonios, entre ellos el del señor Evelio Miguel Armero Barrios quien relató lo siguiente:

“Pues yo iba en ese carro, eran más o menos las siete de la mañana, ahí había un montón de balastro, pues lo que sentí fue que el carro se ladeo un poco, y caímos hacia el abismo, a lo que montó las llantas en el montón de balastro que había ahí en la carretera, caímos hacia abajo fuera de la carretera. Segundo: Manifieste cuál fue la causa de dicho accidente, según lo que usted vio y oyó o le comentaron. Respondió: Para mi fue el balastro que habían regado en la carretera por que yo iba en el carro, digo esa fue la causa. Tercero: Manifieste si dicho automotor venía a exceso de velocidad o con fallas mecánicas antes del mencionado accidente. Respondió: No. El carro venía bien. Es un carro bueno, velocidad no porque la carretera no se presta para eso. Cuarto: Diga si el conductor era inexperto o mal conductor o si por el contrario era un experimentado y buen chofer de estos aparatos. Respondió: Si es buen conductor y siempre ha manejado ese carro que es en el que siempre nos veníamos. Quinta: Diga su persona si cuando no hay montones de balastro o recebo en esta vía se han presentado volcamientos de automotores como el que ahora estamos refiriendo Respuesta: No nos hubiera ocurrido, no nos hubiéramos volcado si no fuera por ese balastro ahí regado. Sexta: Diga usted si miró en ese sitio avisos o letreros que advirtieran el peligro existente por solo tener ese tramo de carretera donde ocurrió el accidente, menos de una calzada o vía para pasar los vehículos Respuesta: No. Ahí no había ningún aviso, no había nada. Séptima: Diga usted si no hubiera existido un montón de tierra o recebo en el sitio del accidente, este volcamiento hubiera ocurrido. Respondió: Si no lo hubiera habido regado ese recebo no hubiera habido el accidente. Octava: los carros que tenían que pasar por el sitio del volcamiento del automotor a que nos hemos referido anteriormente, tenían que pasar de ladeados, o mejor, subiendo las llantas (delantera y trasera) por encima del montón de tierra o por el contrario, podían pasar normalmente, es decir, sin montarse por dicho material allí acumulado? Respondió: Los carros tenían que montarse un poco para poder pasar. Novena: El montón de tierra o material estaba colocado al lado del abismo o cañada o al lado del barranco. Respondió: Estaba al lado de arriba del barranco (...). Décima segunda: Diga su persona por cuántos días o semanas permanecieron esos montones de tierra y más concretamente el montón de recebo que estaba ubicado en el sitio del accidente. Respuesta: Debe haber sido más o menos unas dos semanas”.

— Testimonio rendido al interior del proceso por el señor Oliverio Castillo, conductor de la volqueta, en el cual se informó:

“Primero: Si sabe usted o le consta algunos hechos sobre el grave accidente de un vehículo automotor, bus escalera, de propiedad del señor Segundo Castillo, el día 26 de abril de 1997 en la carretera que de la vereda El Sauce va a la ciudad de La Unión - Nariño donde perdieron la vida los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y quedaron gravemente heridos los señores José Demetrio Valdés Muñoz, Antidio Araujo Castillo y Ramiro Araujo Ñáñez, entre otros en caso afirmativo, sírvase hacer una relación completa clara y ordenada de estos sucesos. Respondió: Yo soy el chofer que conducía el bus escalera modelo 1978 el día del accidente del 26 de abril de 1997. Viajaba de Santa Rosa aquí a La Unión, eran las 6 y 30 de la mañana o más tal vez 7, tal vez la hora no sé bien, lo que ocurrió fue que la vía estaba buena hasta allí más o menos hasta La Fragua que le llaman, de allí para arriba empezaron los huecos, de una casa arribita había un montón de tierra que hacía más de quince días estaba allí y nada que la regaban, como había un espacio allí en la carretera, por esa tierra que estaba en la mitad de la tierra se corrige de la carretera y yo pasé el día viernes anterior o sea el 25 de abril del mismo año pasé por ahí, volví y al día siguiente sábado tocaba madrugar entonces como estaban pasando los demás carros yo también pasé y ése día que quería pasar estaba lloviendo y como para pasar tocaba de montarse un poquito en el montón de tierra entonces me tocó montar la tierra y seguramente los otros carros dejaron falso el piso, y aflojando la tierra, entonces se ladeó el carro para un lado y como la tierra estaba floja entonces traté de echarle el carro para arriba pero estaba el montón de tierra entonces no podía hacer más nada y me empezó a jalar el carro hacia abajo, ya no había nada que hacer, venció el peso del carro, porque si yo montaba más el carro hacia arriba del montón de tierra no se podía pues más se hubiera ido hacia abajo y allí hubiera sido mal manejo del carro, no era lo correcto, allí nos fuimos al abismo, fue como un sueño, yo me golpee, quedé con aceite y después de un rato me di cuenta que habían dos muertos, a uno sí lo conocí, a Lucio, al otro no, o sea José Regulo no lo conocía, él fue el que puso la mano y lo alcé, al instante no me dí cuenta de los heridos, después me comentaban que habían varios heridos, porque yo estaba muy nervioso, después la gente contaba los heridos entre ellos don Antidio y Ramiro, y don José Demetrio Valdés Muñoz, era el ayudante y además es dueño en compañía con don Segundo Castillo, ellos me contrataron a mí para que les trabaje, conduciendo el carro, yo soy el chofer no más, entonces yo sí miré a don José Demetrio que lo sacaban herido y lo llevaron en la ambulancia, lo habían traído aquí y luego lo echaron para Pasto, no más, me di cuenta de esto porque me trajeron luego al Hospital para darme una pasta para los nervios y luego me detuvieron unos policías civiles y estuve detenido 24 horas, luego salí. Segundo: Manifieste cuál fue la causa de dicho accidente, según lo que usted vio y oyó o le comentaron. Respondió: Manifiesto que la causa del accidente, fue el montón de tierra que se encontraba en el centro de la vía, en mala parte porque si lo echaban el montón de tierra hacia el lado del barranco no pasaba nada (...) Tercero: Manifieste si dicho automotor venía a exceso de velocidad o con fallas mecánicas antes del mencionado accidente. Respondió: Yo venía despacio porque no se puede andar duro por la vía maluca, angosta y tiene mucho hueco y el carro estaba en buenas condiciones, porque yo que llegaba de algún viaje lo chequeaba para prevenir algo y los dueños eran muy cuidadosos, con el carro ellos cualquier cosa que le pasaba de una la hacían arreglar, antes ellos lo mandaban a uno a hacerlo revisar, siempre me decían después del viaje que había que hacerle para que esté bien Cuarto: Diga si el conductor era inexperto o mal conductor o si por el contrario era un experimentado y buen chofer de estos aparatos. Respondió: Pues yo ese carro lo venía manejando hace cinco años ese solo carro, porque otros también he manejado, tengo de manejar carros ocho años sin ningún problema de nada, nunca me había pasado un accidente por eso la gente me apoyaba, me buscaba para venirse en él por que ya me conocían y decían que yo manejaba bien. Quinta: diga su persona si cuando no hay montones de balastro o recebo en esta vía se han presentado volcamientos de automotores como el que ahora estamos refiriendo. Respondió. No, no ha pasado nada, este accidente fue por eso, pues la misma gente miró y todos son testigos de que fue por eso entonces no puede decir que fue por otra cosa. Sexta: Diga usted si miró en ese sitio avisos o letreros que advirtieran el peligro existente por solo tener ese tramo de carretera donde ocurrió el accidente, menos de una calzada o vía para pasar los vehículos. Respuesta: No había ninguna clase de letreros ni avisos, ni señales, por allá ni se les conoce. Séptima: Diga usted si no hubiera existido un montón de tierra o recebo en el sitio del accidente, este volcamiento hubiera ocurrido. Respondió: No, jamás hubiera pasado semejante cosa porque pasó por la culpa de ese montón de tierra. Octava: Los carros que tenían que pasar por el sitio del volcamiento del automotor a que nos hemos referido anteriormente, tenían que pasar de ladeados, o mejor, subiendo las llantas (delantera y trasera) por encima del montón de tierra o por el contrario, podían pasar normalmente, es decir, sin montarse por dicho material allí acumulado? Respondió: Tocaba de subir el montón de tierra ya lo dije anteriormente, traté de escalar más tierra pero ya se puso muy lisa por el tráfico de los otros carros, allí la gente me dijo que yo había hecho todo lo posible por pasar pero se me escapó de las manos ya no podía hacer nada con esa tierra allí. Novena: El montón de tierra o material estaba colocado al lado del abismo o cañada o al lado del barranco Respondió: Estaba al lado del barranco, pero como le digo no quedaba la vía libre (...) Décima segunda: Diga su persona por cuántos días o semanas permanecieron esos montones de tierra y más concretamente el montón de recebo que estaba ubicado en el sitio del accidente. Respuesta: Antes del accidente hacía unos 15 días como lo dije antes y después del accidente unos diez (10) días más y eso fue que tocó con la gente que colaborara a quitarla porque de la alcaldía no fueron a regarla nadie”.

— Testimonio rendido al interior del proceso por el señor Gabriel Valdés Molina, quien iba en el vehículo para el momento del accidente:

“Primero: si sabe usted o le consta algunos hechos sobre el grave accidente de un vehículo automotor, bus escalera, de propiedad del señor Segundo Castillo, el día 26 de abril de 1997 en la carretera que de la vereda el Sauce va a la ciudad de La Unión - Nariño donde perdieron la vida los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y quedaron gravemente heridos los señores José Demetrio Valdés Muñoz, Antidio Araujo Castillo y Ramiro Araujo Ñáñez, entre otros en caso afirmativo, sírvase hacer una relación completa clara y ordenada de estos sucesos. Respondió: Yo, venía en el carro y cuando venía saliendo, había un montón de balastro en la carretera y al pasar el carro y por motivo de dicha tierra el carro se fue al abismo, yo me alcance a tirar y no me pasó ninguna herida, quedé muy nervioso, luego vi que sacaron dos muertos a la carretera, conocí a uno de ellos, era Regulo Erazo, de los heridos que se llevaron al hospital distinguí a Antidio Araujo, Ramiro Araujo y a Demetrio Valdés, eso es todo. Segundo: Manifieste cuál fue la causa de dicho accidente, según lo que usted vio y oyó o le comentaron. Respondió: La causa del accidente fue el montón de balastro que estaba en la carretera Tercero: Manifieste si dicho automotor venía a exceso de velocidad o con fallas mecánicas antes del mencionado accidente. Respondió: El carro venía bien y venía despacio Cuarto: Diga si el conductor era inexperto o mal conductor o si por el contrario era un experimentado y buen chofer de estos aparatos. Respondió: El conductor era un buen chofer, me consta que tenía experticia y siempre ocupaba el servicio de dicho carro. Quinta: Diga su persona si cuando no hay montones de balastro o recebo en esta vía se han presentado volcamientos de automotores como el que ahora estamos refiriendo. Respondió: No, nunca se han presentado accidentes, fue la primera vez, si no hubiera estado ese montón de balastro no hubiera ocurrido el accidente. Sexta: Diga usted si miró en ese sitio avisos o letreros que advirtieran el peligro existente por solo tener ese tramo de carretera donde ocurrió el accidente, menos de una calzada o vía para pasar los vehículos. Respuesta: No, no había ningún aviso o señal de tránsito Séptima: Diga usted si no hubiera existido un montón de tierra o recebo en el sitio del accidente, este volcamiento hubiera ocurrido. Respondió: No hubiera ocurrido dicho accidente Octava: Los carros que tenían que pasar por el sitio del volcamiento del automotor a que nos hemos referido anteriormente, tenían que pasar de ladeados, o mejor, subiendo las llantas (delantera y trasera) por encima del montón de tierra o por el contrario, podían pasar normalmente, es decir, sin montarse por dicho material allí acumulado Respondió: Los carros tenían que pasar montando un poco la tierra, como ya habían pasado otros carros, aflojaron la tierra y dio lugar a que se deslizara el carro. Novena: El montón de tierra o material estaba colocado al lado del abismo o cañada o al lado del barranco. Respondió: Al lado del barranco estaba el montón de tierra (...) Décima segunda: Diga su persona por cuántos días o semanas permanecieron esos montones de tierra y más concretamente el montón de recebo que estaba ubicado en el sitio del accidente. Respuesta: Permaneció ese montón de tierra entre unos quince días a un mes”.

— Testimonio rendido al interior del proceso por el señor José Gerardo Burbano, quien afirmó:

“Primero: Si sabe usted o le consta algunos hechos sobre el grave accidente de un vehículo automotor, bus escalera, de propiedad del señor Segundo Castillo, el día 26 de abril de 1997 en la carretera que de la vereda El Sauce va a la ciudad de La Unión - Nariño donde perdieron la vida los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y quedaron gravemente heridos los señores José Demetrio Valdés Muñoz, Antidio Araujo Castillo y Ramiro Araujo Ñáñez, entre otros en caso afirmativo, sírvase hacer una relación completa clara y ordenada de estos sucesos. Respondió: Yo venía en el carro que se accidentó, éste venía a prudente velocidad, y al pasar por el montón de balastro que estaba tirado en la vía, la parte trasera del vehículo resbaló y lo tiró al abismo, venía con casi el cupo de pasajeros, en dicho accidente murieron dos personas, Regulo que era un pasajero y el otro el oficial, pero no lo conocía bien. Sobre los que quedaron heridos fueron Antidio Araujo, Eduardo Ordóñez, Ramiro Araujo y don Demetrio Valdés, personalmente no lo conozco pero se que quedó gravemente herido. Segundo: Manifieste cuál fue la causa de dicho accidente, según lo que usted vio y oyó o le comentaron. Respondió: Fue por el montón de balastro que estaba en la vía. Tercero: Manifieste si dicho automotor venía a exceso de velocidad o con fallas mecánicas antes del mencionado accidente. Respondió: El vehículo venía bien y no tenía fallas mecánicas. Cuarto: Diga si el conductor era inexperto o mal conductor o si por el contrario era un experimentado y buen chofer de estos aparatos. Respondió: El conductor era buen chofer. Quinta: Diga su persona si cuando no hay montones de balastro o recebo en esta vía se han presentado volcamientos de automotores como el que ahora estamos refiriendo. Respondió: No, no han habido accidentes. Sexta: Diga usted si miró en ese sitio avisos o letreros que advirtieran el peligro existente por solo tener ese tramo de carretera donde ocurrió el accidente, menos de una calzada o vía para pasar los vehículos. Respuesta: No existía ningún aviso. Séptima: Diga usted si no hubiera existido un montón de tierra o recebo en el sitio del accidente, este volcamiento hubiera ocurrido. Respondió: No. Octava: Los carros que tenían que pasar por el sitio del volcamiento del automotor a que nos hemos referido anteriormente, tenían que pasar de ladeados, o mejor, subiendo las llantas (delantera y trasera) por encima del montón de tierra o por el contrario, podían pasar normalmente, es decir, sin montarse por dicho material allí acumulado. Respondió: Para pasar necesariamente tenían que subir algo al montón de balastro y pasar de ladeados. Novena: El montón de tierra o material estaba colocado al lado del abismo o cañada o al lado del barranco. Respondió: estaba colocada al lado del barranco (...) Décima segunda: Diga su persona por cuántos días o semanas permanecieron esos montones de tierra y más concretamente el montón de recebo que estaba ubicado en el sitio del accidente. Respuesta: Esos montones de recebo estuvieron allí entre unos quince días o un mes”.

— Testimonio rendido al interior del proceso por el señor Rubio Armero Barrios:

“Primero: si sabe usted o le consta algunos hechos sobre el grave accidente de un vehículo automotor, bus escalera, de propiedad del señor Segundo Castillo, el día 26 de abril de 1997 en la carretera que de la vereda el Sauce va a la ciudad de La Unión - Nariño donde perdieron la vida los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y quedaron gravemente heridos los señores José Demetrio Valdés Muñoz, Antidio Araujo Castillo y Ramiro Araujo Ñáñez, entre otros en caso afirmativo, sírvase hacer una relación completa clara y ordenada de estos sucesos. Respondió: yo venía en el carro que se accidentó y nos encontramos con un montón de balastro en la carretera y al pasar por ese montón, el terreno cedió y el carro resbaló y nos volteamos, allí fallecieron dos personas, el señor Regulo y otro muchacho de Santa Rosa, nos tocó sacarlos, personalmente no sufrí ninguna fractura de consideración. A los heridos como son Antidio Araujo, Ramiro Araujo, Demetrio Valdés y otros también los sacamos y los heridos los llevaron al hospital de La Unión. El bus escalera venía con el cupo lleno y a prudente velocidad. Segundo: manifieste cuál fue la causa de dicho accidente, según lo que usted vio y oyó o le comentaron. Respondió: Para mí la causa del accidente fue el montón de balastro que estaba tirado en la carretera. Tercero: Manifieste si dicho automotor venía a exceso de velocidad o con fallas mecánicas antes del mencionado accidente. Respondió: No. Venía a una velocidad normal. Cuarto: Diga si el conductor era inexperto o mal conductor o si por el contrario era un experimentado y buen chofer de estos aparatos. Respondió: El conductor era de experiencia. Quinta: Diga su persona si cuando no hay montones de balastro o recebo en esta vía se han presentado volcamientos de automotores como el que ahora estamos refiriendo. Respondió: No, no ha habido accidentes Sexta: Diga usted si miró en ese sitio avisos o letreros que advirtieran el peligro existente por solo tener ese tramo de carretera donde ocurrió el accidente, menos de una calzada o vía para pasar los vehículos. Respuesta: No había ningún aviso Séptima: Diga usted si no hubiera existido un montón de tierra o recebo en el sitio del accidente, este volcamiento hubiera ocurrido. Respondió: No hubiera ocurrido ningún accidente, la vía estaba libre. Octava: Los carros que tenían que pasar por el sitio del volcamiento del automotor a que nos hemos referido anteriormente, tenían que pasar de ladeados, o mejor, subiendo las llantas (delantera y trasera) por encima del montón de tierra o por el contrario, podían pasar normalmente, es decir, sin montarse por dicho material allí acumulado Respondió: Si, los carros que transitaban tenían que subirse al montón de tierra allí tirado y en forma ladeada. Novena: El montón de tierra o material estaba colocado al lado del abismo o cañada o al lado del barranco. Respondió: Estaba situada al lado del barranco (...) Décima segunda: Diga su persona por cuantos días o semanas permanecieron esos montones de tierra y más concretamente el montón de recebo que estaba ubicado en el sitio del accidente. Respuesta: esos montones llevaban más de unas tres semanas, aproximadamente”.

— A folio 186 del cuaderno 1 se encuentra el informe suscrito por el alcalde del municipio de La Unión, mediante el cual se constató que la carretera de La Unión - Nariño, pasando por la vereda del Sauce hasta la población de Santa Rosa del municipio de Belén, es de orden departamental. Igualmente se expuso lo siguiente:

“El período constitucional encomendado como alcalde inició desde el cuatro de abril de 1999, lo cual no puedo certificar que a la fecha de 26 de abril de 1997 se hubiere realizado el mantenimiento por dicha vía a través de la Administración o por algún contratista. En el momento de recibir la administración, la Secretaria de Obras Públicas Municipales certifica encontrar la vía en deterioro”.

— A folio 88 del cuaderno 1 obra informe suscrito por el secretario de obras públicas del departamento de Nariño, mediante el cual se afirma que la carretera que desde La Unión conduce a la vereda El Sauce, hasta el corregimiento de Santa Rosa en el municipio de Belén, se encuentra registrada en el listado de carreteras del departamento y por tal motivo es responsabilidad de éste el mantenimiento y conservación de tal carretera.

De conformidad con los medios de convicción allegados al proceso se encuentra plenamente acreditado que en la mañana del 26 de abril de 1997, los señores José Demetrio Valdés Muñoz y Ramiro Araujo Ñáñez resultaron heridos y Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides fallecieron como consecuencia de un accidente de tránsito que ocurrió cuando el bus en el que ellos se transportaban se volcó en la carretera entre los municipio de La Unión y Santa Rosa, en el Departamento de Nariño.

Establecida la existencia del hecho dañoso, aborda la Sala el análisis de causalidad con el fin de determinar si en el caso concreto ese daño le puede ser atribuido a la Administración Pública y, por lo tanto, si constituye deber jurídico de ésta resarcir los perjuicios que del mismo se derivan.

En relación con el deber de mantenimiento de la infraestructura vial, ha dicho la Sala que la conservación de carreteras significa el mantenimiento rutinario y periódico de las mismas. Al respecto la Sala ha precisado lo siguiente:

“El mantenimiento consiste en las actividades necesarias para conservar el patrimonio invertido en una carretera en condiciones aceptables de funcionabilidad, dentro de ciertos límites de deterioro, lo más cercano al estado en que tenían en el momento de su construcción o de su última rehabilitación o mejoramiento. El mantenimiento periódico es el que requiere una carretera ocasionalmente o con una periodicidad superior a un año, para conservar el patrimonio vial dentro de ciertos límites de aceptación para la operación vehicular. El mantenimiento rutinario es el que se realiza en las zonas aledañas a la calzada de la carretera, comprende, entre otras actividades, la poda, corte y retiro de árboles”(5).

De la misma manera, la Sala ha determinado la responsabilidad por omisión del deber de mantenimiento de carreteras en dos eventos: i) cuando se ha dado aviso a la entidad sobre un daño en la vía, que impide su uso normal y no es atendida la solicitud de arreglarlo, ni se ha encargado de instalar las correspondientes señales preventivas y ii) cuando unos escombros u obstáculos permanecen abandonados en una carretera durante un período razonable, sin que hubieren sido objeto de remoción o demolición para el restablecimiento de la circulación normal de la vía(6).

En el mismo sentido, la Sala ha establecido cuándo está llamada la administración pública a resarcir los daños en caso de omitir sus funciones de mantenimiento y se ha pronunciado de la siguiente manera:

“La responsabilidad del Estado por omisiones en el deber de mantenimiento de las carreteras ha sido deducida por la Sala, para cuando se demuestra, por ejemplo, que las condiciones naturales del terreno, conocidas con anterioridad por las entidades demandadas, hacían previsible el desprendimiento de materiales de la montañas aledañas a las carreteras y éstas no tomaron las medidas necesarias para evitar una tragedia, o se demuestra que habiéndose dado aviso a la entidad sobre un daño en la vía, que impide su uso normal, no es atendida la solicitud de arreglarlo, ni se ha encargado de instalar las correspondientes señales preventivas o cuando se demuestra que unos escombros permanecieron abandonados en una carretera durante varios meses, sin que fueran objeto de demolición por Invías para el restablecimiento de la circulación normal de la vía. En síntesis, la sola demostración de la ocurrencia de un derrumbe o caída de piedras en una vía, por sí sola no es suficiente para declarar la responsabilidad patrimonial del Estado, por los daños que con tal situación se causan, a esa prueba debe unirse la de la imputabilidad del daño al Estado, que no es otra que la demostración de que el hecho que causó el daño se produjo como consecuencia de la omisión en que incurrió la entidad, en su deber de mantenimiento de las vías, o de alguna actuación con la cual se haya causado el daño”(7).

Arribando al caso concreto, encuentra la Sala que los testimonios recaudados en el proceso resultan coherentes entre sí al sostener que en la vía en la cual se accidentó el bus se encontraba un montón de tierra que restringía el paso de los vehículos, lo cual obligaba a todo aquel que quisiera transitar por esa carretera a pasar por encima de dicho montón de tierra, corriendo el riesgo de caer por el abismo que se encontraba al lado de la carretera; asimismo, los testimonios afirman que el conductor del vehículo accidentado era un experimentado conductor que conocía la ruta y que para el momento del accidente conducía con precaución y a una velocidad prudente; finalmente, esos testimonios resultan coincidentes al afirmar que el aludido montón de tierra llevaba un tiempo considerable en la carretera, superior a dos semanas, sin que la Administración Pública hubiere efectuado algún tipo de acción encaminada a prevenir un accidente, tal y como lo es su remoción.

Tales testimonios constituyen un elemento probatorio claro y suficiente respecto de las circunstancias de modo, tiempo y lugar que rodearon el accidente, pues los mismos, aún cuando algunos de ellos emanan de personas conocidas de los heridos y fallecidos, están dotados de seriedad, precisión y coincidencia, por cuanto estuvieron presentes en el momento de la ocurrencia de los hechos, razón por la cual resulta obvio concluir que estas declaraciones son las más indicadas para tener pleno conocimiento de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que, realmente, ocurrió el hecho dañoso por el cual se demandó dentro del presente proceso.

Asimismo, se tiene que en los informes suscritos por el alcalde del municipio de La Unión y el secretario de obras públicas del departamento, constataron que la vía que comunicaba el municipio de La Unión con el municipio de Belén se encontraba en el listado de las carreteras del departamento de Nariño y que, por lo tanto, era responsabilidad de dicho ente territorial el mantenimiento y conservación de tal vía.

Ahora bien, la parte actora afirmó en la demanda que la tierra que obstruía la carretera, había sido abandonada por funcionarios del municipio o del departamento, pero encuentra la Sala que tal aseveración no tiene sustento probatorio; no obstante, la administración tenía un deber de retirar los montículos de tierra que hubiere dejado, o no, la demandada, de conformidad con la obligación impuesta a ella de asegurar el mantenimiento de la vía con el fin de que dicha carretera pudiera funcionar adecuadamente y que no constituyera un peligro para todo aquel que la transitara.

Si bien para el caso sub exámine el montón de tierra o de balastro permaneció en la carretera por un término no superior a un mes, los testigos afirman que llevaba mínimo un período superior a dos semanas sin que el ente encargado, Departamento de Nariño, lo removiera, tiempo razonable y suficiente para que la entidad demandada hubiere tomado las medidas preventivas con el fin de evitar un accidente como el que le quitó la vida a los señores Jesús Regulo Erazo Ortega y Lucio Muñoz Benavides y en el cual resultaron heridos José Demetrio Valdés Muñoz y Ramiro Araujo Ñáñez.

Por consiguiente, tal omisión compromete la responsabilidad del Departamento de Nariño, comoquiera que era esta entidad la que tenía la obligación de mantenimiento de la vía, respecto del daño por cuya indemnización se demandó y, en consecuencia, genera para ella la consiguiente obligación de repararlo.

2.3. Perjuicios.

2.3.1. Perjuicios morales.

Según se acreditó en el presente asunto, el daño que se imputó a la entidad demandada, se produjo por la muerte de Jesús Regulo Erazo y Lucio Muñoz Benavides y las lesiones causadas a José Demetrio Valdés Muñoz y Ramiro Araujo Ñáñez en las circunstancias descritas en la parte considerativa de este proveído, todo lo cual produjo a los demandantes, sin duda, una afección moral que debe ser indemnizada.

Previo a abordar el estudio del reconocimiento de perjuicios a favor de los demandantes, la Sala estima necesario advertir que respecto del actor Carlos Eduardo Ordóñez Martínez, quien en la demanda reclamó el reconocimiento de perjuicios morales en razón de las lesiones que habría sufrido, se observa que si bien obran los testimonios al interior del proceso de los señores Evelio Miguel Armero Barrios, Dolores Bravo y Hugo Valdés, quienes afirman que el señor Ordóñez Martínez resultó herido con ocasión del accidente, lo cierto es que ninguno de ellos manifiesta de forma clara qué tipo de lesión padeció, ni la gravedad de la misma, o la afectación de un órgano o miembro lo cual se traduce en que no existe al interior del proceso medio probatorio alguno suficientemente claro y preciso, tal y como lo pudiese ser la copia de la historia clínica o dictamen médico, que permita acreditar las lesiones que dijo sufrir, razón suficiente para tener que negar el reconocimiento de los perjuicios solicitados.

De otra parte debe resaltarse que en relación con los daños causados por la muerte y/o la lesión de una persona, resulta necesario precisar que con la simple acreditación de la relación de parentesco mediante los respectivos registros civiles de nacimiento, se presume que los parientes cercanos de las víctimas han sufrido un perjuicio de orden moral; en efecto, la simple acreditación de tal circunstancia, para los eventos de perjuicios morales reclamados por abuelos, padres, hijos, hermanos y nietos, cuando alguno de estos hubiere fallecido o sufrido una lesión, a partir del contenido del artículo 42 de la Carta Política(8) y de las máximas de la experiencia, resulta posible inferir que el peticionario ha sufrido el perjuicio por cuya reparación demanda.

La tasación de este perjuicio, de carácter extrapatrimonial, dada su especial naturaleza, no puede ser sino compensatoria, por lo cual, corresponde al juzgador, quien con fundamento en su prudente juicio debe establecer, en la situación concreta, el valor que corresponda, para lo cual debe tener en cuenta la naturaleza y gravedad de la aflicción y sus secuelas, de conformidad con lo que se encuentre demostrado en el proceso.

En efecto, es lo común, lo esperable y comprensible, que los seres humanos sientan tristeza, depresión, angustia, miedo y otras afecciones cuando se produce la muerte de una persona.

En el presente caso, se decretará la reparación de los perjuicios morales mediante la tasación en salarios mínimos mensuales vigentes para la señora Luz Miriam Molina Molina (cónyuge de Jesús Régulo Erazo fl. 22, cdno. 1) Jesús Wilmer Erazo Molina, Ilder Enrique Erazo Molina, Jimer Erney Erazo Molina (hijos de Jesús Régulo Erazo fls. 23,24 y 25 cdno. 1); Antidio Muñoz Benavides y Leoniza Benavides de Muñoz (padres de Lucio Muñoz Benavides fl. 32 cdno. 1), Segundo Miraldo Muñoz Benavides, Olivio Muñoz Benavides, Maria Niria Muñoz Benavides y Javier Muñoz Benavides (hermanos de Lucio Muñoz Benavides fls. 28, 29, 30 y 31 cdno. 1); José Demetrio Valdés Muñoz (lesionado); Ramiro Araújo Ñáñez (lesionado), Antidio Araujo Castillo y Rosa Elena Ñáñez de Araujo (padres de Ramíro Araujo Ñáñez fl. 35 cdno. 1 ) y Lucila Martínez Inchima (esposa de Ramiro Araujo Ñáñez fl 36 cdno. 1) comoquiera que obran los respectivos registros civiles que dan cuenta de la relación de parentesco que los vincula con las víctimas directas.

También debe recordarse que de conformidad con lo expresado en sentencia del 6 de septiembre de 2001, esta Sala ha abandonado el criterio según el cual se consideraba procedente la aplicación analógica del artículo 106 del Código Penal de 1980; para establecer el valor de la condena por concepto de perjuicios morales se ha considerado que la valoración de dicho perjuicio debe ser hecha por el juzgador en cada caso según su prudente juicio y ha sugerido la imposición de condenas por la suma de dinero equivalente a cien salarios mínimos legales mensuales, en los eventos en que aquel se presente en su mayor grado de intensidad(9), lo cual impone modificar en este aspecto la sentencia de primera instancia.

Así las cosas, habrá lugar a reconocer, a título de daño moral, las sumas de dinero establecidas a continuación, para cada uno de los demandantes:

Luz Miriam Molina Molina (cónyuge de Jesús Régulo Erazo )
100 SMMLV
Jesús Wilmer Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Ilder Enrique Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Jimer Erney Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Antidio Muñoz Benavides (padre de Lucio Muñoz Benavides)
100 SMMLV
Leoniza Benavides de Muñoz (madre de Lucio Muñoz Benavides)
100 SMMLV
Segundo Miraldo Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
Olivio Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
Maria Niria Muñoz Benavides (Hermana de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
Javier Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV

José Demetrio Valdés Muñoz (lesionado)


20 SMMLV
Ramiro Araujo Ñáñez (lesionado)

20 SMMLV
Antidio Araujo Castillo (padre de Ramiro Araujo Ñáñez)

10 SMMLV
Rosa Elena Ñáñez de Araujo (madre de Ramiro Araujo Ñáñez)

10 SMMLV
Lucila Martínez Inchima (esposa de Ramiro Araujo Ñáñez)

10 SMMLV

2.3.2. Perjuicios materiales.

2.3.2.1. Lucro cesante.

A favor del grupo familiar de Jesús Régulo Erazo Ortega

Comoquiera que obran los suficientes elementos de análisis para realizar la condena en concreto respecto de la indemnización por concepto de perjuicios correspondientes al rubro de lucro cesante a favor de la familia del señor Jesús Regulo Erazo Ortega, la Sala procederá a establecer el monto de la misma.

En el presente caso, los testimonios de los señores Lucrecia Cerón España, Hugo Valdés, José Adueñar Montilla (fls. 118, 121 y 137 cdno. 1), coinciden en afirmar que el señor Jesús Regulo Erazo Ortega para la época de los hechos laboraba como agricultor cultivando lulo y café; no obstante dichas declaraciones no permiten tener por demostrado el monto del ingreso percibido por tal concepto, razón por la cual se acudirá a la presunción de que dicha actividad le generaba como ganancia un salario mínimo legal mensual, el cual, para la época de su muerte —año 1997—, equivalía a $ 172.005.

De conformidad con lo anterior, procederá la Sala a realizar la liquidación de dicho perjuicio. Entonces:

Ingresos de la víctima al momento de su fallecimiento: $ 172.005.

Expectativa de vida total de la víctima: 39.23 años (471 meses)(10)

Periodo consolidado: 186 meses

Periodo futuro: 303 meses

Índice final: febrero de 2011 (último conocido): 106.83

Índice inicial: abril de 1997: 41.11

Actualización de la base:

Ind. final (106.83)

RA = VH-----------------------

Ind. inicial (51.29)

RA = $ 358.262,705 que por ser inferior al salario mínimo legal mensual que rige para el año 2011, se tomará en cuenta el actual ($ 535.600) para la liquidación; adicionalmente dicho guarismo será adicionado en un 25% por concepto de prestaciones sociales ($ 530.678) y de dicho monto se reducirá un 25%, correspondiente al porcentaje que dedicaba a sus gastos personales ($502.126); y el resultado, según jurisprudencia reiterada de esta Sección del Consejo de Estado, debe dividirse entre su esposa (50%) y sus hijos (50%).

- A favor de la señora Luz Miriam Molina Molina (cónyuge):

Consolidado: desde la fecha de la muerte del señor Jesús Régulo Erazo Ortega (abril de 1997) hasta la fecha de esta sentencia (abril de 2011), esto es 186 meses, aplicando la siguiente fórmula:

(1+i)n -1

S = VA -------------

I

(1.004867)186-1

S = VA ---------------------

0,004867

S = $ 251.063 x 301.449

S = $ 75.682.894

Futuro: por el resto del período de vida probable de la víctima, esto es 303 meses, aplicando la siguiente fórmula:

(1+0.004867)n-1

S = VA ------------------------

i (1+0.004867)n

(1.004867)303- 1

S = VA --------------------------

i (1.004867)303

3.3541

S = VA ------------------

0.02119

S = $ 251.063 X 158.287

S = $ 39.739.990

Total perjuicios materiales para Luz Miriam Molina Molina: ($ 115.422.884) arroja la suma de ciento quince millones cuatrocientos veintidós mil ochocientos ochenta y cuatro pesos.

— A favor de Jesús Wilmer Erazo Molina (hijo)

Consolidado: Desde la fecha de la muerte de Jesús Regulo Erazo Ortega (abril de 1997) hasta la fecha en que este cumplió 25 años, esto es 125 meses, aplicando la siguiente fórmula:

Entonces:

Ra = $ 83.687,6(11)

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)125 -1

S = VA ---------------------

0,004867

S = $ 83.687,6 x 171.508

S = $ 14.353.164

Futuro: no habrá lugar a reconocer dicho perjuicio en esta modalidad, por cuanto a la fecha de esta sentencia el demandante ya adquirió 25 años de edad.

Total perjuicios materiales para Jesús Wilmer Erazo Molina: ($ 14.353.164). catorce millones trescientos cincuenta y tres mil ciento sesenta y cuatro pesos.

— A favor de Ilder Enrique Erazo Molina (hijo)

Consolidado: desde la fecha de la muerte de Jesús Regulo Erazo Ortega (abril de 1997) hasta la fecha de esta sentencia (abril de 2011), esto es 186 meses, aplicando la siguiente fórmula:

Entonces:

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)186 -1

S = VA ---------------------

0,004867

S = $ 83.687,6 x 301.449

S = $ 25.227.677

Futuro: por el resto del período entre la fecha de la sentencia (abril 2011) y el momento en el que el demandante cumpla 25 años (diciembre de 2014), esto es 44 meses.

(1+0.004867)44-1

S = VA ------------------------

i (1+0.004867)n

(1.004867)44- 1

S = VA --------------------------

i (1.004867)44

0,2381

S = VA ------------------

0.006026

S = $ 83.687,6 X 39.5121

S = $ 3.306.674

Total perjuicios materiales para Ilder Enriquie Erazo Molina: ($ 28.529.351)

Veintiocho millones quinientos veintinueve mil trescientos cincuenta y un pesos.

A favor de Jimer Erney Erazo Molina (hijo):

Consolidado: desde la fecha de la muerte de Jesús Régulo Erazo Ortega (abril de 1997) hasta la fecha de esta sentencia (abril de 2011), esto es 186 meses, aplicando la siguiente fórmula:

Entonces:

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)186 -1

S = VA ---------------------

0,004867

S = $ 83.687,6 x 301.449

S = $ 25.227.677

Futuro: por el período transcurrido entre la fecha de esta sentencia (abril de 2011) y la fecha en la cual el demandante adquiera 25 años de edad (julio de 2020), esto es 111 meses, aplicando la siguiente fórmula:

(1+0.004867)n-1

S = VA ------------------------

i (1+0.004867)n

(1.004867)111- 1

S = VA --------------------------

i (1.004867)111

0.7141

S = VA ----------------

0,0083

S = $ 83.687,6 X 86,0361

S = $ 7’200.158

Total perjuicios materiales para Jimer Erney Erazo Molina: ($32’427.835), Treinta y dos millones cuatrocientos veintisiete mil ochocientos treinta y cinco pesos.

A favor del grupo familiar de Lucio Muñoz Benavides

En el presente caso, según los testimonios de la señora Dolores Bravo, José Félix Muñoz, Omar Montillo Muñoz y Rubio Armero Barrio (fls. 133, 141, 142 156 cdno. 1), el señor Lucio Muñoz Benavides, para la época de los hechos, laboraba como agricultor y era el encargado de aportar económicamente para el sostenimiento de sus padres, no obstante dichas declaraciones no permiten tener por demostrado el monto del ingreso percibido por tal concepto, razón por la cual se acudirá a la presunción de que dicha actividad le generaba como ganancia un salario mínimo legal mensual, el cual, para la época de su muerte -año 1997-, equivalía a $ 172.005.

Actualización de la base:

Ind. final (106,83)

RA = VH -----------------------

Ind. inicial (51,29)

RA = $ 358.262,705 que por ser inferior al salario mínimo legal mensual que rige para el año 2011, se tomará en cuenta el actual ($ 535.600) para la liquidación; adicionalmente dicho guarismo será adicionado en un 25% por concepto de prestaciones sociales ($ 530.678) y de dicho monto se reducirá un 25%, correspondiente al porcentaje que dedicaba a sus gastos personales ($502.126).

Desde la fecha de la muerte de Lucio Muñoz Benavides (abril de 1997) hasta la fecha en la que el fallecido cumpliría 25 años(12) (noviembre de 2001), esto es 55 meses, aplicando la siguiente fórmula:

Entonces:

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)55 -1

S = VA ---------------------

0.004867

S = $ 502.126 x 62,8902

S = $ 31’578.852

Total perjuicios materiales para Antidio Muñoz Benavides y Leoniza Benavides de Muñoz: ($ 31.578.852), treinta y un millones quinientos setenta y ocho mil ochocientos cincuenta y dos pesos.

2.3.2.2. Daño Emergente.

Observa la Sala que dicho perjuicio si bien fue solicitado por todos los demandantes, lo cierto es que sólo fue acreditado por el señor José Demetrio Valdés Muñoz quien incurrió en diversos gastos médicos con ocasión de las lesiones por él padecidas en el referido accidente, motivo por el cual se procederá a liquidar el aludido perjuicio con base en los recibos originales expedidos por el Hospital Universitario San José de Popayán, por concepto de exámenes médicos efectuados por valor de $ 19.417.052 (fl. 180 a 185 cdno. 1).

Actualización de la base:

Índice final: febrero de 2011 (último conocido): 106.83

Índice inicial: abril de 1997: 41.11

Ind. final (106.83)

RA = VH -----------------------

Ind. inicial (41.11)

RA = $19.417.052 x 2.5986

RA = $ 50.457.885

2.3.3. Perjuicio por la alteración grave de las condiciones de existencia.

Teniendo en cuenta que dicho perjuicio fue solicitado únicamente por el señor José Demetrio Valdés Muñoz, la Sala estudiará, de acuerdo con las pruebas obrantes en el proceso, el reconocimiento y monto de dicho perjuicio. Al respecto resulta necesario precisar que mediante sentencia del 19 de julio de 2000 se reformuló dicho concepto por el de daño a la vida de relación, en la cual se precisó:

“[E]l daño extrapatrimonial denominado en los fallos mencionados “daño a la vida de relación”, corresponde a un concepto mucho más comprensivo, por lo cual resulta ciertamente inadecuado el uso de la expresión perjuicio fisiológico, que, en realidad, no podría ser sinónima de aquélla, ni siquiera en los casos en que este daño extrapatrimonial —distinto del moral— es consecuencia de una lesión física o corporal. Por esta razón, debe la Sala desechar definitivamente su utilización. En efecto, el perjuicio aludido no consiste en la lesión en sí misma, sino en las consecuencias que, en razón de ella, se producen en la vida de relación de quien la sufre(13) (negrillas adicionales).

Más adelante, según lo refleja la sentencia proferida el 15 de agosto de 2007(14), la Sala abandonó dicha denominación y se refirió al perjuicio por la alteración grave de las condiciones de existencia, en los siguientes términos:

“En esta oportunidad la Sala aprovecha para, en aras de precisión y rigor en la nomenclatura, dejar de lado el nomen que hasta ahora se ha venido utilizando —en ocasiones de manera inadecuada o excesiva— para acudir al concepto de daño por alteración grave de las condiciones de existencia, el cual ofrece mayor amplitud que el anterior y abarca no sólo la relación de la víctima con el mundo exterior, sino, de manera más general, esos cambios bruscos y relevantes a las condiciones de una persona en cuanto tal y como expresión de la libertad y el albedrío atributos esenciales a la dignidad humana principio fundante del Estado Social de Derecho colombiano y de su ordenamiento jurídico, según consagra el artículo 1º de la Constitución Política.

En la citada sentencia del 19 de julio de 2000 se dijo, refiriéndose al daño a la vida de relación social que “[p]ara designar este tipo de perjuicio, ha acudido la jurisprudencia administrativa francesa a la expresión alteración de las condiciones de existencia, que, en principio y por lo expresado anteriormente, parecería más afortunada. No obstante, considera la Sala que su utilización puede ser equívoca, en la medida en que, en estricto sentido, cualquier perjuicio implica, en sí mismo, alteraciones en las condiciones de existencia de una persona, ya sea que éstas se ubiquen en su patrimonio económico o por fuera de él”.

Resulta ahora pertinente recoger estos planteamientos para señalar que si bien es cierto que la expresión relativa a la alteración de las condiciones de existencia resulta ser más compresiva y adecuada, mal podría pensarse, desde la perspectiva de la responsabilidad del Estado, que todo perjuicio, de cualquier carácter y magnitud, comporte necesaria y automáticamente una alteración a las condiciones de existencia jurídicamente relevante.

Sobre el particular la doctrina ha señalado, precisamente, que “para que se estructure en forma autónoma el perjuicio de alteración de las condiciones de existencia, se requerirá de una connotación calificada en la vida del sujeto, que en verdad modifique en modo superlativo sus condiciones habituales, en aspectos significativos de la normalidad que el individuo llevaba y que evidencien efectivamente un trastocamiento de los roles cotidianos, a efectos de que la alteración sea entitativa de un perjuicio autónomo, pues no cualquier modificación o incomodidad sin solución de continuidad podría llegar a configurar este perjuicio, se requiere que el mismos tenga significado, sentido y afectación en la vida de quien lo padece”(15).

Por su parte, en la doctrina francesa se ha considerado que los llamados troubles dans les conditions d’éxistence(16) pueden entenderse como “una modificación anormal del curso de la existencia del demandante, en sus ocupaciones, en sus hábitos o en sus proyectos”(17) o “las modificaciones aportadas al modo de vida de los demandantes por fuera del mismo daño material y del dolor moral”(18).

El reconocimiento de indemnización por concepto del daño por alteración grave de las condiciones de existencia es un rubro del daño inmaterial que resulta ser plenamente compatible con el reconocimiento del daño moral, que, desde luego, debe acreditarse en el curso del proceso por quien lo alega y que no se produce por cualquier variación menor, natural o normal de las condiciones de existencia, sino que, por el contrario, solamente se verifica cuando se presenta una alteración anormal y, por supuesto, negativa de tales condiciones”.

Tal como se analizó anteriormente, la Sala ha considerado que cuando se trata de lesiones que producen alteraciones físicas que afectan la calidad de vida de las personas, éstas tienen derecho al reconocimiento de una indemnización adicional a la que se reconoce por el perjuicio moral; es decir, el reconocimiento de esta clase de perjuicios no debe limitarse a los casos de lesiones corporales que producen alteraciones orgánicas, sino que debe extenderse a todas las situaciones que alteran de manera grave las condiciones habituales o de existencia de las personas(19).

Dicho perjuicio, como los demás, puede acreditarse a través de cualquier medio probatorio e incluso puede darse por acreditado en consideración a las circunstancias particulares del caso, relacionadas con la naturaleza de la lesión física sufrida por la víctima, las secuelas que le hubiere dejado y la alteración de las condiciones en que se desarrollaba su vida cotidiana en lo social, en lo familiar, en lo laboral, en su ámbito placentero o de otra índole.

En el presente caso, para la Sala resulta claro que si bien el señor José Demetrio Valdés Muñoz resultó lesionado por el accidente, no existe medio probatorio alguno que establezca qué tipo de incapacidad o invalidez le causó al demandante ni mucho menos qué tipo de secuelas le dejó, lo cual hace imposible determinar si de dicho accidente el actor sufrió una alteración grave a sus condiciones de existencia tal y como se consideró previamente, razones suficientes para negar el reconocimiento de dicho perjuicio.

2.4. Costas.

Habida consideración de que para el momento en que se dicta este fallo el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que sólo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes hubiere actuado temerariamente y, en el sub lite, ninguna actuó de esa forma, en el presente asunto no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. REVÓCASE la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de Nariño el 27 de abril de 2001.

2. Como consecuencia de lo anterior, DECLÁRASE administrativa y extracontractualmente responsable al departamento de Nariño por los perjuicios causados a los demandantes, señalados en la parte motiva de esta providencia, distintos del señor Carlos Eduardo Ordóñez Martínez cuyas pretensiones se DENIEGAN.

3. En consecuencia, CONDÉNASE al departamento de Nariño, a pagar las siguientes sumas de dinero:

3.1. Por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante para la señora Luz Miriam Molina Molina, la suma de ciento quince millones cuatrocientos veintidós mil ochocientos ochenta y cuatro pesos $ 115.422.884.

3.2. Por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante para el señor Jesús Wilmer Erazo Molina, la suma de catorce millones trescientos cincuenta y tres mil ciento setenta y cuatro pesos $ 14.353.174.

3.3. Por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante para el señor Ilder Enrique Erazo Molina, la suma de veintiocho millones quinientos veintinueve mil trescientos cincuenta y un pesos $ 28.529.351.

3.4. Por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante para el señor Jimer Erney Erazo Molina, la suma de treinta y dos millones cuatrocientos veintisiete mil ochocientos treinta y cinco pesos $ 32.427.835.

3.5. Por perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante para los señores Antidio Muñoz Benavides y Leoniza Benavides de Muñoz, la suma de treinta y un millones quinientos setenta y ocho mil ochocientos cincuenta y dos pesos $ 31.578.852.

3.6. Por perjuicios materiales, en la modalidad de daño emergente, para el señor José Demetrio Valdés Muñoz, la suma de cincuenta millones cuatrocientos cincuenta y siete mil ochocientos ochenta y cinco pesos $ 50.457.885.

3.7. Por daño moral, a favor de las personas y en los montos que se señalan a continuación, valores todos expresados en salarios mínimos mensuales legales vigentes:

 

Luz Miriam Molina Molina (cónyuge de Jesús Régulo Erazo )
100 SMMLV
Jesús Wilmer Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Ilder Enrique Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Jimer Erney Erazo Molina (hijo de Jesús Régulo Erazo)
100 SMMLV
Antidio Muñoz Benavides (padre de Lucio Muñoz Benavides)
100 SMMLV
Leoniza Benavides de Muñoz (madre de Lucio Muñoz Benavides)
100 SMMLV
Segundo Miraldo Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)
50 SMMLV
Olivio Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
Maria Niria Muñoz Benavides (hermana de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
Javier Muñoz Benavides (hermano de Lucio Muñoz Benavides)

50 SMMLV
José Demetrio Valdés Muñoz (lesionado)

20 SMMLV
Ramiro Araujo Ñáñez (lesionado)

20 SMMLV
Antidio Araujo Castillo (padre de Ramiro Araujo Ñáñez)

10 SMMLV
Rosa Elena Ñáñez de Araujo (madre de Ramiro Araujo Ñáñez)

10 SMMLV
Lucila Martínez Inchima
(esposa de Ramiro Araujo Ñáñez)
10 SMMLV

 

4. CÚMPLASE lo dispuesto en esta providencia en los términos establecidos en los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo.

5. En firme este fallo DEVUÉLVASE el expediente al Tribunal de origen para su cumplimiento y expídanse a la parte actora las copias auténticas con las constancias de las que trata el artículo 115 del Código de Procedimiento Civil.

6. Sin costas.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(1) Sentencias del 13 de julio de 1993, expediente No. 8163 y del 10 de marzo del 2011, expediente 17.738, entre muchas otras.

(2) Sentencia del 8 de abril de 1998, expediente No. 11837.

(3) Sentencia del 3 de febrero de 2000, expediente No. 14.787

(4) Sentencia del 30 de noviembre de 2006, expediente No. 14.880.

(5) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera Sentencia del 11 de abril de .P. Alier Eduardo Hernández Exp. 12500

(6) Crf. Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera Sentencia de 9 de junio de .P. Gladys Agudelo Ordoñez

(7) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera Sentencia del 11 de mayo de .P. Ramiro Saavedra Becerra Exp: 15042

(8) “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla. El Estado y la sociedad garantizarán la protección integral de la familia. La ley podrá determinar el patrimonio familiar inalienable e inembargable. La honra, la dignidad y la intimidad de la familia son inviolables”.

(9) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 6 de septiembre de 2001, expediente 13.232-15.646. M.P. Alier Eduardo Hernández Henríquez.

(10) De conformidad con los registros civiles de nacimiento allegados, se tiene que el señor Jesús Régulo Erazo Ortega tenía una expectativa de vida menor que la de su cónyuge.

(11) Suma que se obtiene de dividir el 50% de la renta $ 251.063, entre los tres hijos.

(12) Se reconocerá perjuicios materiales en favor de los padres del occiso, hasta que éste cumpliera la edad de 25 años, momento en que la jurisprudencia ha afirmado que las personas abandonan el hogar paterno, al constituir su propia familia. Al respecto consultar sentencia de 4 de diciembre de M.P. Enrique Gil Botero.

(13) Consejo de Estado, sección Tercera, sentencia del 19 de julio de 2000, Exp. 11.842. M.P. Alier Hernández Sección Tercera.

(14) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia AG-385 de agosto 15 de 2007, actor: Antonio María Ordóñez Sandoval.

(15) Gil Botero, Enrique. Temas de responsabilidad extracontractual del Estado, Ed. Comlibros, Tercera Edición, 2006, p. 98.

(16) Navia Arroyo Felipe. Del daño moral al daño fisiológico, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2000, p. 78.

(17) Chapus René. Responsabilité publique et responsabilité privée. Les influences réciproques des jurisprudences administrative et judicial, citado por Juan Carlos Henao, El Daño, análisis comparativo de la responsabilidad extracontractual del Estado en Derecho colombiano y francés, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 1998, p. 252.

(18) Paillet Michel. La Responsabilidad Administrativa, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2001, o. 278.

(19) Cf. Consejo de Estado. Sección Tercera, sentencia de 1 de noviembre de 2007, expediente 16.407.