Sentencia 1999 00387 de junio 4 de 2012

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN “B”

Consejero Ponente:

Dr. Danilo Rojas Betancourth

Exp.: 22411

Rad.: 25000 23 26 000 1999 00387 01

Actor: Dioselina del Socorro Tobón y otros

Demandado: Bogotá, D.C., y otros.

Naturaleza: Acción de reparación directa

Bogotá D.C., cuatro junio de dos mil doce.

EXTRACTOS: «Consideraciones

I. Competencia

10. El Consejo de Estado es competente para conocer del asunto, en razón del recurso de apelación interpuesto, en un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa con vocación de segunda instancia ante esta Corporación, dado que, conforme al Decreto 597 de 1988 —aplicable en el sub examine—, la cuantía exigida en 1999 era de $18'850 000 y la mayor de las pretensiones de la demanda asciende a la suma de $21'858.105, que corresponde al monto reclamado por los supuestos perjuicios morales sufridos por cada demandante.

II. Hechos probados

11. Con base en la valoración de las pruebas válida y oportunamente allegadas al expediente, entre ellas, la copia auténtica de historia clínica Nº 328618 abierta en la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas a nombre del paciente Diego Alejandro Muñoz Tobón (fl. 169 a 197 cdno. 1), la cual fue aportada por la parte actora, así como la historia clínica Nº 508 96 que se diligenció en el hospital de La Misericordia, y que fue aportada al expediente por la misma entidad, se tienen como ciertas las siguientes circunstancias fácticas relevantes:

11.1. El parentesco existente entre Diego Alejandro Muñoz Tobón (occiso) y los señores Hernando Antonio Muñoz (padre) y Dioselina del Socorro Tobón (madre), así como con Marcela Mileidi, Juan Andrés y Maribel Muñoz Tobón (hermanos) (copia auténtica de los respectivos registros civiles de nacimiento, fl. 1 a 4, cdno. 1).

11.2. El 10 de junio de 1996, el menor Diego Alejandro Muñoz Tobón sufrió un trauma penetrante con alfiler sobre su ojo derecho, por lo que ingresó al hospital Simón Bolívar de Bogotá, donde se le realizó una sutura corneal (fl. 1921 cdno. 1).

11.3. La Secretaría de Salud solicitó la remisión del paciente a la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas, FICIO, donde le realizaron un examen oftalmológico que arrojó los siguientes resultados (fl. 101, 192 a 193, cdno. 1):

Se observan heridas corneales (#2) suturadas con nylon, sinequias posteriores en 360° y catarata madura en ojo derecho. Ojo izquierdo sano. Hipotonía ojo derecho. No se observa fondo de ojo derecho por catarata. Ojo izquierdo: fondo sano.

Impresión diagnóstica:

1. Secuelas trauma ojo derecho

2. Catarata ojo derecho

3. Desprendimiento de retina ojo derecho

Se solicita ecografía que muestra aumento de densidad cristaliniana y desprendimiento de retina de ojo derecho con organización vítrea.

Se retiran suturas corneales. Se propone cirugía (...).

11.4. La doctora Marion Margarita Ponce Iglesias, médico anestesiólogo realizó la valoración preanestésica del paciente Diego Alejandro Muñoz Tobón, que se detalla de la siguiente manera (testimonio de la profesional de medicina; fl. 115 a 117, cdno. 1):

Hice una revisión por sistemas, la cual es negativa, en la cual no hay ninguna enfermedad actual que implique riesgo anestésico y procedí a hacer un examen físico que es normal, por lo tanto lo clasifiqué como ASA 1/5 que quiere decir riesgo anestésico bajo, le explico a la madre los riesgos anestésicos, le explico que con esto tenemos un estado físico bueno del paciente para recibir anestesia y que las posibilidades de riesgo son muy bajas y las posibilidades de complicaciones son bajas dado su estado físico. La madre acepta y coloca su firma en el consentimiento.

11.5. La señora Dioselina del Socorro Tobón, en su condición de responsable de Diego Alejandro Muñoz, quien habría de someterse a intervención de capsulotomía OD por el doctor Salomón Reinoso de la FICIO, certificó tener conocimiento de los riesgos que esta conllevaba, así como de su renuncia a todo tipo de reclamación legal y otra naturaleza por eventuales y posibles complicaciones o fallas durante su práctica o posterior tratamiento, siempre y cuando estas no resulten imputables a la culpa directa del profesional médico (fl. 195, cdno. 1).

11.6. El 4 de febrero de 1997 el paciente es sometido a capsulotomía de ojo derecho en la FICIO (fl. 188 a 191, cdno. 1):

Valorado el 03.02.97 por anestesia:

Antecedentes: Cirugía sutura ojo derecho BAGSC., Tóxico-Alérgicos (-), Farmacológicos; Catapresán (Clonidina), para trastorno de crecimiento.

Revisión por sistemas: No disnea.

Examen físico: Normal

Laboratorios: Normales

ASA I/V Se programa con anestesia general.

El día 04.02.97 se realiza procedimiento, bajo anestesia general.

Inducción: Fenatanyl 50 mcg, Nocturón Img, Tiopental Sódico 124 mg. Se coloca máscara laríngea Nº 21/2, NTP 15 CM3.

El paciente permanece estable hemodinámicamente durante el transoperatorio.

El paciente sale de salas con ventilación adecuada, TA 90/60 FC 78x min (11:35 am).

A los 5 minutos presenta, súbitamente, paro cardiaco por lo cual se inician maniobras de reanimación: atropina 0.4 mg, adrenalina 0.4 mg, masaje cardíaco. El paciente está en fibrilación ventricular, se procede a desfibrilar con 50J, no responde, se desfibrila nuevamente, con 100J. Responde a maniobras de reanimación, TA 106/60 FC122. Se colocó, así mismo, bolo de lidocaína a 1.5 mg/seg (Nº 2). El paciente permanece estable hemodinámicamente, se ventila de manera asistida Sat 98-99%.

A las 12:45 presenta deglución y respira espontáneamente, mantiene parámetros hemodinámicos estables y buena oxigenación. Se comienza a buscar una entidad donde haya cuidado intensivo para remitir el paciente, pues requiere monitoreo continuo. Siendo las 14:50 se logra comunicación la Srta. Clara, asistente de la doctora Beatriz Londoño, se pasa llamado para comentar caso a urgencias Consola.

Se comunica al Dr. Ortega quien nos comunica con el Dr. Fernando Dorado en cual habla con el Dr. Saúl Camelo (anestesiólogo) quien le comenta la situación del paciente. El Dr. Dorado queda en llamar de nuevo a la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas, FICIO, para ver si es posible el traslado del paciente.

En vista de que no le recibió la llamada de FICIO nos comunicamos, otra vez, siendo las 16:45 con el Dr. Dorado quien nos informa que estaba gestionando cama de UCI en Kennedy, Sta Clara, Simón Bolívar y Lorencita Villegas de Santos, donde al parecer, no hay cama disponible. Concomitantemente los anestesiólogos, por su propia cuenta, indagan posibilidad de UCI en el Hospital San José con el Dr. Alberto Guerra. A las 18:20 el Dr. Dorado nos comenta la no disponibilidad de cama en las entidades antes mencionadas.

Mientras tanto el paciente recupera estado de conciencia, se muestra ansioso y agitado a pesar de tener buena oximetría y signos vitales. Se procede a sedar y se intuba (tubo endotraqueal Nº 5.5).

Se coloca a las 18:00h, TPS 125 mg, Lidocaína 37.5mg.

A las 19:00 h no se ha recibido confirmación de cama UCI, de ninguna de las entidades antes mencionadas. Así mismo se recibe mensaje de no disponibilidad de cama en UCI en San José, ni el Hospital Simón Bolívar.

A las 19:10 se logra comunicación con el Hospital de la Misericordia, donde se da la posibilidad de cama en UCI.

A las 20:00 se confirma cama en UCI en la Misericordia.

A las 21:00 sale remitido en ambulancia de la Secretaría acompañado de anestesiólogos (Camelo - Ferro) a la Misericordia.

A las 21:30 es recibido en la UCI del Hospital de la Misericordia.

11.7. El niño Diego Alejandro Muñoz Tobón ingresa al Hospital de la Misericordia. De acuerdo con el resumen clínico, los procedimientos médicos allí realizados son (fl. 70 a 71, cdno. 1)):

Diagnósticos finales: Edema Pulmonar(3) agudo. Falla hemodinámica, respiratoria y neumotórax bilateral, post parada cardíaca, en recuperación postanestésica de lencectomía ojo derecho.

Paciente remitido a la Unidad de Cuidados Intensivos, quien el día del ingreso fue intervenido quirúrgicamente de facoextracción en ojo derecho a las 11:00 a.m. En el postoperatorio inmediato presentó paro cardiorespiratorio (sic), necesitó de tres desfibrilaciones y reanimación farmacológica. Ingresa intubado a Urgencias de el (sic) Hospital e inmediatamente trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos, con dificultad respiratoria, oclusión del ojo derecho, palidez mucocutánea, diaforético, estuporoso, pupila izquierda fotoreactiva (sic), con síndrome de dificultad respiratoria dado por polipnea tirajes intercostales bajos y movilización de infiltrados alveolares difusos en ambos campos pulmonares, compatibles con edema pulmonar. Se cambió modo de ventilación mecánica, modo actual de ventilación presión control, bajo sedación y relajación, ventilando ambos campos pulmonares. Ruidos Cardíacos Rítmicos, infradesnivel en ST. DII. Se decide monitoria venosa central. Se pasó catéter Arrow Nº 20, Técnica Seldinger por yugular externa izquierda, sin complicaciones. En control de Rx. de Tórax se observa punta de catéter en cava superior, no hay neumotórax o líquido en espacio pleural. Hay mejoría de infiltrados. Durante el día permanece estable, hay alcalosis respiratoria, hipoxemia relativa y acidosis metabólica (gasimetría arterial). Se disminuye la ventilación. Cuadro hemático normal con respecto a hemoglobina, hematocrito y-a plaquetas, TP y TPT (Tiempos de coagulación); leucocitosis con desviación izquierda. En la noche se evidencia enfisema subcutáneo(4) en cuello y en nuevos Rx. de Tórax se observa neumomediastino(5), infiltrados hiliares bilaterales.

En febrero 6 de 1997 se observa incremento del enfisema subcutáneo, tendencia a la hipotensión y continúa bajo sedación y relajación. Se solicita Rx. de Tórax urgente donde se observa neumotórax derecho, se pasa tubo de tórax derecho y se obtiene salida de aires. Hay deterioro hemodinámico severo, con marcada hipotensión, ritmo cardiaco nodal que progresa a taquicardia ventricular y fibrilación quedando en asistolia. Se realiza reanimación con masaje cardiaco externo y aplicación endovenosa de adrenalina, atropina, bicarbonato; recupera ritmo cardíaco sinusal y cifras tensionales. Se aumenta Inotropia con Dopamina, Dubotamina, Adrenalina, goteo de bicarbonato por acidosis metabólica severa.

Se realiza Rx. de tórax donde se observa buena ubicación de tubo en tórax derecho, persistencia del neumotórax a pesar de salida de aire por el mismo, además neumotórax izquierdo. Se pasa tubo a tórax izquierdo. Se solicita valoración por cirugía ante sospecha de trauma de vía aérea. Se realiza fibrobroncoscopia a través del tubo endotraqueal, hay traqueítis(6) y coágulos en vía aérea, no es posible ver lesiones endobronquiales o sangrados. Se realizó endoscopia de vías digestivas altas observando coágulos y restos de alimento. A las 15+40 presenta nuevo deterioro con bradicardia e hipotensión, requirió maniobras de reanimación, revierte. A las 16+10 horas presenta el tercer episodio del día bradicardia severa e hipotensión, realizándose nuevamente maniobras de reanimación, obteniendo recuperación. Finalmente, a las 16+55 horas, presenta nuevamente bradicardia, parada cardíaca que no revierte.

El paciente fallece a las 17 horas.

El día 5 de febrero de 1997 se solicitó interconsulta a Neurología y Oftalmología. El 6 de febrero de 1997 se solicita interconsulta a Cirugía, Cardiología e Infectología.

Se realizaron controles de cuadro hemático, química sanguínea que mostró aumento de nitrogenados; los gases arteriales indicaron hipoxemia y acidosis metabólica persistentes.

11.8. Diego Alejandro Muñoz Tobón, de 12 años de edad, murió el 6 de febrero de 1997, sin que se encuentre una causa determinada del fallecimiento en el expediente (fl. 6, cdno. pbas.).

11.9. Teniendo en cuenta los testimonios practicados en primera instancia, la naturaleza de la intervención quirúrgica practicada a Diego Alejandro Muñoz es de bajo riesgo.

PREGUNTADO: De manera general, después del procedimiento quirúrgico como el practicado al paciente, se pueden presentar este tipo de riesgos? CONTESTO: En mi experiencia, en este momento de más de 40 años de ejercicio profesional de oftalmólogo, nunca había visto ni había tenido un accidente de esta naturaleza en un niño de esta edad, en alguna oportunidad, tuvimos un caso en un paciente de 66 años aproximadamente, que murió por paro cardiaco, es decir, sufrió un infarto post-quirúrgico, creo que el riesgo es mínimo, es bastante remoto (Salomón Reinoso Amaya, médico oftalmólogo, director del FICIO; fl. 101 a 102, cdno. pbas.).

PREGUNTADO: En su condición de médica anestesióloga, considera que los exámenes obrantes en la historia clínica en el momento de la valoración prequirúrgica, eran suficientes, idóneos, para practicar tal examen? CONTESTO: El paciente tenía exámenes de laboratorio que al revisarlos eran adecuados, sin embargo considerando el estado físico del paciente, su edad, el tipo de cirugía que se le iba a realizar, que es una cirugía de bajo riesgo para eventos cardiacos intraoperatorios, y teniendo en cuenta las normas mínimas de valoración que son aceptadas mundialmente, el paciente no requería ningún examen adicional (Marion Margarita Ponce Iglesias, médico anestesiólogo; fl. 115 a 116, cdno. pbas.).

11.10. El sometimiento a anestesia general representa factores de riesgo que pueden variar de acuerdo a las circunstancias que se presenten.

PREGUNTADO: Aún en calificación de bajo riesgo anestésico, como tengo entendido que es el ASA 1/5, persiste el riesgo? CONTESTO: Todo procedimiento en el cual va a haber una intervención quirúrgica y anestésica, implica un riesgo que puede ser mayor o menor, dependiendo de la clasificación de ASA, cuando hablamos de ASA 1, queremos decir que el riesgo anestésico es bajo y que el paciente no presenta una enfermedad que le esté aumentando ese riesgo. (…) PREGUNTADO: Díganos doctora, cuáles son esos riesgos de que usted ha hablado por la aplicación de la anestesia general? CONTESTO: Tenemos riesgos que haya alergia a algún tipo de anestésico, en la práctica ese riesgo es bastante bajo, más considerando en el caso específico de este paciente que ya había recibido anestesia general sin problemas. También hay riesgo de tener complicaciones de tipo cardiaco, por ejemplo, como alteraciones de ritmo, también que puede pasar —es más difícil que pase—, eventos que pueden llevar a muerte del paciente, por lo que dije porque si hay una alergia puede pasar, si hay una entidad muy rara que puede ser hipertemia maligna que puede llevar a eso, puede darse por toxicidad a los anestésicos sin que sea esto alergia, porque uno puede administrar anestésico en dosis mayores a las adecuadas y también si no hay una vigilancia adecuada del paciente durante todo el acto anestésico del paciente hasta su recuperación básicamente estos son. PREGUNTADO: Esos riesgos que acaba de enumerar pueden ser mortales para un paciente? CONTESTO: Pueden llegar a serlo, pero hay que anotar que si se hace el manejo adecuado dentro de todo este tipo de complicaciones, podemos tener un resultado adecuado, un resultado positivo ante la complicación, aunque de todas maneras puede no ser tan bueno pero hay manejo para todo ese tipo de complicaciones (Marion Margarita Ponce Iglesias, médico anestesiólogo; fl. 115 a 116, cdno. pbas.).

11.11. En los años 1996 y 1997, el Fondo Financiero Distrital de Salud suscribió contrato de prestación de servicios de salud con la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas, el cual se encontraba vigente para la época en que la fundación prestó atención médica y quirúrgica a Diego Alejandro Muñoz Tobón (fl. 25, cdno. pbas., y 46, cdno. 1)).

III. Problema jurídico

12. Procede la Sala a determinar si en el caso bajo análisis, existe prueba del daño alegado por los demandantes, y si la parte demandada incurrió en una falla en la prestación del servicio médico al niño Diego Alejandro Muñoz Tobón, quien padeció un deterioro de salud severo durante el postoperatorio de una cirugía de bajo riesgo que se le practicó con anestesia general, hasta que se produjo su muerte.

IV. Análisis de la Sala

13. En primer lugar, la Sala considera pertinente precisar que en el asunto sub iudice el régimen bajo el cual se debe estructurar la responsabilidad del Estado es la falla probada del servicio, con las consecuencias probatorias que le son propias, tal y como se ha reiterado(7), en el sentido de precisar que

“...en la medida en que el demandante alegue que existió una falla del servicio médico asistencial que produjo el daño antijurídico por el cual reclama indemnización, ...deberá en principio, acreditar los tres extremos de la misma: la falla propiamente dicha, el daño antijurídico y el nexo de causalidad entre aquella y ésta...”(8).

14. En efecto, la Sección Tercera del Consejo de Estado ha consolidado una posición sobre esta materia en virtud de la cual la responsabilidad por la prestación del servicio de salud es de naturaleza subjetiva, en la que es la falla probada del servicio el título de imputación bajo el cual debe analizarse la responsabilidad estatal por la actividad médica hospitalaria, de suerte que se exige acreditar la falla propiamente dicha, el daño antijurídico y el nexo de causalidad entre aquella y este(9). En relación con la carga de probar el nexo causal, se ha dicho que corresponde al demandante, pero dicha exigencia se modera mediante la aceptación de la prueba indirecta de este elemento de la responsabilidad, a través de indicios, al tiempo que no se requiere certeza en la determinación de la causa, sino que se admite la acreditación de una causa probable(10).

15. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la prueba de la relación causal entre la intervención médica y el daño sufrido por el paciente contiene, en ocasiones, un importante grado de complejidad, no sólo por tratarse de un dato empírico producido durante una práctica científica o técnica, comúnmente ajena a los conocimientos del propio paciente, sino porque, además, generalmente no queda huella de esa prestación, diferente al registro consignado en la historia clínica, que por demás, permanece bajo el control de la misma entidad que prestó el servicio(11), lo cual representa una dificultad para el afectado.

16. Es por esa razón, que en aquellos casos en los cuales no se cuente con un dictamen serio o el concepto pericial pertinente, que establezca o niegue la relación de causalidad, la jurisprudencia ha buscado apoyo en las reglas de prueba desarrolladas por la doctrina nacional y foránea, de manera que:

Así, se ha acudido a reglas como res ipsa loquitur, desarrollada en el derecho anglosajón; o de la culpa virtual elaborada por la doctrina francesa, o la versión alemana e italiana de la prueba prima facie o probabilidad estadística(12), que tienen como referente común el deducir la relación causal y/o la culpa en la prestación del servicio médico a partir de la verificación del daño y de la aplicación de una regla de experiencia, conforme a la cual existe nexo causal entre un evento dañoso y una prestación médica cuando, según las reglas de la experiencia (científica, objetiva, estadística), dicho daño, por su anormalidad o excepcionalidad, sólo puede explicarse por la conducta negligente del médico y no cuando dicha negligencia pueda ser una entre varias posibilidades, como la reacción orgánica frente al procedimiento suministrado o, inclusive, el comportamiento culposo de la propia víctima(13).

17. Así entonces, resulta importante que una vez valorados en conjunto y en aplicación de los principios de la sana crítica, los elementos de juicio aportados al proceso permitan al juez tener por establecida, “con un grado suficiente de probabilidad”, la relación de causalidad entre el daño alegado por los demandantes y la actividad médica constitutiva de falla del servicio(14).

18. Sin embargo, se ha entendido que la exigencia de “un grado suficiente de probabilidad”, no implica la exoneración del deber de demostrar la existencia del vínculo causal entre el daño y la actividad médica, que haga posible imputar responsabilidad a la entidad prestadora de ese servicio, sino que esta es una regla de prueba, con fundamento en la cual el vínculo causal puede ser acreditado de manera indirecta, mediante indicios(15), para cuya construcción resulta de utilidad la aplicación de reglas de la experiencia de carácter científico, objetivo o estadístico, debidamente documentadas y controvertidas dentro del proceso.

19. De conformidad con lo expuesto, la Sala encuentra demostrado el daño invocado por la parte actora, consistente en la muerte de Diego Alejandro Muñoz Tobón, debido al paro cardiorrespiratorio que sufrió después de ser sometido a anestesia general, para la práctica de una intervención quirúrgica por capsulotomía en el ojo derecho.

20. Para que pueda predicarse una falla en la prestación del servicio médico, la Sala ha precisado que es necesario que se demuestre que la atención médica no cumplió con estándares de calidad fijados por el estado del arte de la ciencia médica, vigente en el momento de la ocurrencia del hecho dañoso(16). Del mismo modo, deberá probarse que el servicio médico no ha sido cubierto en forma diligente, esto es, que no se prestó el servicio con el empleo de todos y cada uno de los medios humanos, científicos, farmacéuticos y técnicos que se tengan al alcance(17).

21. Considera la Sala que las pruebas allegadas válida y oportunamente al expediente dan cuenta de que Diego Alejandro Muñoz Tobón fue remitido por la Secretaría de Salud a la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas, y allí fue sometido a una intervención quirúrgica de bajo riesgo, para cuya práctica fue necesaria la anestesia general del paciente.

22. De acuerdo con la causa de la petición que motivó la presente acción, la parte demandante irrogó la responsabilidad del daño, en primera medida a la Secretaría de Salud, toda vez que en la remisión que esta ordenó no previó que la hizo hacia un establecimiento médico de segundo nivel, que en consecuencia no cuenta con Unidad de Cuidados Intensivos, lo que a la postre contribuyó de manera importante en la muerte del menor, por cuanto la búsqueda de una clínica con disponibilidad para prestar la atención necesaria tardó más de 8 horas.

23. En este punto estima la Sala, que no es posible aseverar que la Secretaría de Salud de Bogotá incurrió en negligencia, ya que de acuerdo con la intervención quirúrgica que demandaba el menor debido a la lesión que sufrió en su ojo derecho, la escogencia de esta fundación resultó pertinente y adecuada para la práctica de la misma, pues se evidenció (fl. 201 a 235, cdno. 1)) que su especialidad se concentra en la atención médica oftalmológica y optométrica y que una de sus funciones principales es la atención quirúrgica ambulatoria y hospitalaria en este campo de la medicina, para lo cual cuenta con los recursos humanos y los equipos quirúrgicos necesarios.

24. Ahora bien, es necesario poner de presente que de las actividades desplegadas por la Fundación Instituto Colombiano de Investigaciones Oftalmológicas —preoperatorias, transoperatorias y postoperatorias—, no se advierte falla del servicio alguno, tal como a continuación se analiza.

25. El procedimiento prequirúrgico consistió en una valoración detallada del órgano afectado y la realización de exámenes que sugirieron la práctica de la cirugía. Así entonces, el estado físico del paciente fue objeto de revisión por parte de un médico especialista en anestesiología, con el fin de determinar si sus condiciones permitían el sometimiento a anestesia general. Tal como resultó probado en el proceso, el menor fue calificado con ASA 1/5, es decir, no padecía de patología alguna o condiciones físicas que representaran un alto riesgo por el efecto del estado de inconsciencia que aquella produce, motivo por el cual se concluyó que el menor Diego Alejandro Muñoz estaba apto para la intervención (párr. 11.4 y 11.10).

26. Ahora bien, el procedimiento quirúrgico se llevó a cabo en el marco de las condiciones normales del mismo, sin complicación alguna. Así lo confirmó el doctor Salomón Reinoso Amaya, director del instituto encargado y médico oftalmólogo responsable de la intervención (fl. 102, cdno. pbas.):

Previos exámenes de laboratorio, examen de pre-anestesia, se procedió a verificar bajo anestesia general la capsulotomía y recepción de plastrón con hiridorafía en el ojo derecho, habiendo transcurrido la intervención o acto quirúrgico sin ningún tipo de complicación. Al terminar la cirugía, el paciente continua bajo anestesia y bajo control del anestesiólogo —doctor Saúl Camelo—, y él mismo se encarga de la recuperación, es decir, de despertar al paciente, y según consta en la historia clínica, a los tres minutos de despertar el paciente de recuperación, se presentó paro cardiorespiratorio (sic).

27. Es claro entonces, que durante el proceso de recuperación es cuando el paciente presenta la crisis cardiorrespiratoria, pero que fue controlada por los galenos de la FICIO a través de maniobras de reanimación y con apoyo en el “desfibrilador(18) Lifepark”, a las cuales respondió favorablemente, en el sentido de que se estabilizó su actividad hemodinámica y respiratoria.

28. La Sala encuentra probado que a partir de ese momento la FICIO, de manera acuciosa, responsable e inmediata, procedió a solicitar servicio de cuidados intensivos en varias instituciones de tercer nivel de la ciudad, con disponibilidad para prestar la atención necesaria debido al delicado estado de salud de Diego Alejandro. A pesar de la búsqueda, los hospitales requeridos —Kennedy, Santa Clara, Simón Bolívar, Lorencita Villegas de Santos, San José—, informaron que no contaban con la capacidad para prestar el servicio solicitado. Transcurridas cerca de 9 horas, el hospital de La Misericordia comunica que cuenta con cama en la Unidad de Cuidados Intensivos.

29. No existe material probatorio contundente que imponga la responsabilidad de la parte demandada, lo que por contera implica que la parte demandante no logró acreditar plenamente que el daño antijurídico tuvo como causa una falla del servicio médico asistencial, ni mucho menos un nexo de causalidad entre la actividad desarrollada por la parte accionada y la muerte del menor Diego Alejandro Muñoz Tobón.

30. En los términos anteriormente expuestos, la Sala reitera que no está demostrada la comisión de una falla del servicio por parte de las entidades demandadas y que, en caso que se tuviera por demostrada ésta, ello no implicaría, tampoco, responsabilidad a cargo de la parte accionada, pues la muerte de Diego Alejandro no tuvo origen causal ni determinante en los tratamientos quirúrgicos ni anestésicos a él practicados.

31. Por lo anterior, la Sala confirmará la sentencia de primera instancia, en cuanto negó las súplicas de la demanda.

IV. Costas

32. El artículo 55 de la Ley 446 de 1998 establece que se condenará en costas a la parte que hubiere actuado en forma temeraria. En el presente caso la Sala no observa comportamiento temerario en las actuaciones procesales de los intervinientes dentro del proceso, razón por la cual no se condenará en costas.

En mérito de lo expuesto, la Sección Tercera, Subsección B, de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley.

FALLA:

1. CONFÍRMASE la sentencia del 18 de octubre de 2001 proferida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección Tercera, Subsección A.

2. En firme este fallo, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen para lo de su competencia.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(3) “Acumulación de líquido extravascular en el tejido pulmonar y en los alvéolos, provocado con mayor frecuencia por la insuficiencia cardiaca congestiva, así como la intoxicación por barbitúricos y opiáceos, infecciones difusas, pancreatitis hemorrágica, insuficiencia renal (...)” Ibídem.

(4) “Presencia de aire o gas en los tejidos subcutáneos. El aire o el gas pueden proceder de la rotura de una vía aérea o de un grupo de alvéolos y trasladarse a los espacios subdurales hasta el mediastino y el cuello” Ibídem.

(5) “Presencia de aire o gas en los tejidos mediastínicos que en el lactante puede determinar la formación de un neumotórax o un neumoperitoneo, sobre todo cuando simultáneamente padece un síndrome de distrés respiratorio o una neomonitis por aspiración. En los niños mayores, el neumomediastino puede estar provocado por bronquitis, asma aguda, tos ferina, fibrosis quística o rotura bronquial por tos o traumatosmo” Ibídem.

(6) “Afección inflamatoria de la tráquea. Peude ser aguda o crónica, resultante de infección, alergia o irritación física” Ibídem.

(7) Ver, entre otras las siguientes sentencias de la Sección Tercera del Consejo de Estado: del 10 de febrero de 2000, expediente 11878, C.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez; del 31 de agosto de 2006, expediente 15238; del 30 de noviembre del mismo año, expediente 15201, la proferida en la misma fecha dentro del expediente 25063; y la sentencia del 23 de abril de 2008, expediente 17750, C.P. Mauricio Fajardo Gómez.

(8) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 11 de mayo de 2006, expediente 14400, C.P. Ramiro Saavedra Becerra.

(9) Sentencia de agosto 31 de 2006, expediente 15772, C.P. Ruth Stella Correa; de octubre 3 de 2007, expediente 16402, C.P. Mauricio Fajardo Gómez; del 23 de abril de 2008, expediente 15750; del 1 de octubre de 2008, expedientes 16843 y 16933; del 28 de enero de 2009, expediente 16700; del 19 de febrero de 2009, expediente 16080; del 18 de febrero de 2010, expediente 20536; del 9 de junio de 2010, expediente 18.683, C.P. Mauricio Fajardo Gómez.

(10) Sentencia de septiembre 13 de 1991, expediente 6253, C.P. Carlos Betancur Jaramillo. Sentencia del 22 de marzo de 2001, expediente 13166, C.P. Ricardo Hoyos Duque. Sentencia del 14 de junio de 2001, expediente 11901. Sentencia de octubre 3 de 2007, expediente 12270, C.P. Mauricio Fajardo Gómez. Sentencia de marzo 26 de 2008, expediente 16085, C.P. Ruth Stella Correa. Sentencia de 4 de junio de 2008, expediente 16646, C.P. Ramiro Saavedra Becerra.

(11) Sobre el tema, ver por ejemplo, Ricardo de Ángel Yagüez, Responsabilidad civil por actos médicos. Problemas de pruebas. Ed. Civitas S.A., Madrid, 1999, pág. 111.

(12) Sobre el tema: Andrés Domínguez Luelmo. Derecho sanitario y responsabilidad médica. Valladolid, Ed. Lex Nova, 2ª, ed. 2007.

(13) Sentencia del Consejo de Estado, Sección Tercera, 27 de abril de 2011, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(14) Ibíd. En similar sentido véase las siguientes sentencias proferidas por la Sección Tercera del Consejo de Estado: octubre 3 de 2007, expediente 12270, C.P. Mauricio Fajardo Gómez; marzo 26 de 2008, expediente 16085, C.P. Ruth Stella Correa; junio 4 de 2008, expediente 16646, C.P. Ramiro Saavedra Becerra.

(15) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencias de 14 de julio de 2005, expedientes 15276 y 15332, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(16) Sección Tercera, sentencia del 25 de febrero de 2009, expediente 17149, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(17) En este sentido puede consultarse de la Sección Tercera, la sentencia del 11 de febrero de 2009, expediente 14726, C.P. Ramiro Saavedra Becerra.

(18) “Dispositivo que sirve para aplicar un choque eléctrico a un voltaje preestablecido sobre el miocardio a través de la pared del tórax. Se utiliza para restablecer el ritmo y la frecuencia cardiaca normales y en caso de parada cardiaca o fibrilación”, Diccionario de Medicina, Océano Mosby, Editorial Océano, España, 2004.