Sentencia 1999-01240 de marzo 7 de 2012

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN A

Rad. 70001-23-31-000-1999-01240-01(23389)

Consejero Ponente:

Dr. Mauricio Fajardo Gómez

Demandante: Canán Cure Duarte

Demandado: la Nación - Ministerio de Defensa Nacional

Referencia: acción de reparación directa (apelación sentencia)

Bogotá, D.C., siete de marzo de dos mil doce.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia que profirió el Tribunal Administrativo de Sucre, el día 29 de mayo de 2002, mediante la cual se denegaron las súplicas de la demanda.

Así pues, la Sala procederá a estudiar, de acuerdo con las pruebas obrantes en el proceso, si la entidad pública demandada es responsable, o no, de los perjuicios reclamados por el señor Canán Cure Duarte con ocasión de la no entrega “de su libreta militar desde el año 1989 cuando terminó sus estudios de undécimo grado de bachillerato en el Liceo Joaquín Fernando Vélez, en el municipio de Magangué (Bolívar)” en cuanto habría adquirido en esa fecha el derecho a obtener tal documento, situación que lo habría obligado a efectuar durante ese tiempo viajes mensuales desde Magangué (Bolívar) hasta la ciudad de Sincelejo (Sucre), ciudad en la cual se encuentra ubicado el Distrito Militar Nº 11, sin lograr la obtención de la pluricitada libreta militar, la cual solo pudo ser obtenida mediante el ejercicio de una acción de tutela.

2. Los elementos de convicción recaudados.

Al proceso se allegaron, dentro de la oportunidad legal correspondiente, los siguientes medios probatorios:

— Original del acta de graduación 202 de la facultad de química y farmacia de la Universidad del Atlántico, en la cual consta que el día 4 de junio de 1999, el señor Canán Cure Duarte recibió el título profesional de químico farmacéutico (fl. 31, cdno. 1).

— Copia auténtica del diploma que se le confirió con el título de Químico Farmacéutico al señor Canán Cure Duarte (fl. 33, cdno. 1).

— Oficio 029 DIRCOR Z11 - DIM11 - CDO - 048, de 26 de enero de 2001, expedido por el Distrito Militar Nº 11 del Ejército Nacional, en el cual se narró lo siguiente:

“1. El señor Cure Duarte Canán inicia su proceso de definición de situación miliar en el año de 1989, en el (sic) entonces estudiante del Liceo Joaquín Fernando Vélez se le practica el primer examen médico el 2 de septiembre de 1989 acta 056, continúa con su proceso; segundo examen médico, sorteo y finalmente queda pendiente por clasificar (pxc) esto quiere decir, que el señor Canán a partir del mes de julio del año 1991, (4/91) podía acercarse al Distrito Militar Nº 11, con los documentos correspondientes para la elaboración de los recibos de caja. El usuario hace presencia solo hasta el día 27 del mes de enero del año 1994 donde se le entregó un recibo de caja para el pago de la libreta militar por un valor de $ 89.000 acta de clasificación 008/94. Transcurridos 4 años el señor en mención nuevamente se presenta en el Distrito Militar Nº 11, con el recibo de caja entregado en año 1994 sin cancelar, por tal motivo se reclasifica, esto quiere decir que se le expide un nuevo recibo que ya dejó vencer el anterior, el nuevo recibo de caja le fue elaborado por un valor de $ 142.000 acta 116 de fecha 14 de mayo 1998 y el 18 de mayo de 1998 se le entregaron dos recibos el primero de cuota de compensación militar recibo 0070090-1 y el segundo donde debía cancelar la laminación (D. 2350) por un valor de $ 24.000 recibo 795082. A diferencia de cuatro años atrás el señor Canán cancela de manera oportuna sus dos recibos el mismo día 18 de mayo de 1998, entrega la documentación es enviada un día después a la décima primera zona de reclutamiento encargada de la elaboración de la libreta militar, dicha documentación fue enviada en la planilla 023 del 19 de mayo de 1998.

2. Cumplida la misión del Distrito Militar Nº 11, como lo fue clasificar, recepcionar y enviar la documentación del señor Canán, restaba solo esperar la elaboración de la libreta militar, transcurrido un año el señor Canán solicita [en] el mes de abril de 1999 a título personal su libreta militar y no viendo según l, la solución a su problema expresa nuevamente su inconformidad a través del Tribunal Superior el día 14 de mayo de 1999. En busca de la solución al comandante del Distrito Militar Nº 11 encargado en el entonces el TE. Jarvin Antonio López Rodríguez, diligentemente contestó el 18 de mayo de 1999 al doctor Lilio César González Vargas, explicándole que en ese momento el sistema de reclutamiento se encontraba fuera de servicio y por tal razón no había sido posible la elaboración de la libreta militar y le solicita al doctor González 10 días de plazo para entregar dicho documento. Finalmente el TE López logró gestionar de manera ágil la situación y el 27 de mayo de 1999 la libreta militar del señor Canán reposaba en los archivos del Distrito Militar Nº 11, de inmediato se le notificó al Tribunal Superior de Sincelejo el día 28 de mayo de 1999 mediante oficio 405. Finalmente la libreta militar es entregada el día 1º de junio de 1999 al señor Cure Duarte Canán, el cual firmó el libro de control de entrega de libretas y el oficio de respuesta enviado al Tribunal Superior de Sincelejo” (negrillas fuera del texto original).

Junto con el citado oficio, se anexaron los siguientes documentos:

a. Copia auténtica de los resultados del primer examen médico de bachilleres expedido por la dirección de reclutamiento y movilización del ejército nacional (fl. 64, cdno. 1).

b. Copia auténtica del acta de clasificación de bachilleres (fls. 65-67, cdno. 1).

c. Copia auténtica del acta de clasificación de bachilleres y regulares (fl. 68, cdno. 1).

d. Copia auténtica del acta de clasificación personal (fl. 69, cdno. 1).

e. Copia auténtica del acta de reclasificación de bachilleres expedida por la dirección de reclutamiento y control de reservas del ejército nacional (fl. 70, cdno. 1).

f. Copia auténtica del libro de entrega de recibos de la cuota de compensación militar (fl. 71, cdno. 1).

g. Copia del libro de recibos de laminación (fl. 72, cdno. 1).

— Copia auténtica de la tarjeta de reservista de segunda clase Nº 19873161 del señor Canán Cure Duarte (fl. 32, cdno. 1).

— Copia auténtica de la sentencia de tutela proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo, Sala de Decisión Penal, el 21 de mayo de 1999, a través de la cual ese tribunal se pronunció en relación con la supuesta vulneración del derecho fundamental de petición del señor Canán Cure Duarte, puesto que el día 18 de mayo de 1998 canceló el valor de la libreta militar sin que durante el año siguiente se le hubiere hecho entrega del respectivo documento; en la citada providencia se decidió lo siguiente:

“La violación al derecho de petición la hace consistir el accionante, repítese, en que el memorial de fecha 21 de abril próximo pasado, que dirigió al Distrito Militar Nº 11 solicitándole que se expidiera la libreta militar, para lo cual anexó el comprobante de pago de dicho documento, no había tenido respuesta hasta la fecha de presentación de su demanda de tutela.

Al referido escrito contentivo del derecho de petición a que alude el accionante, le aparece constancia de haber sido recibido por la entidad destinataria el 22 de abril del cursante año, es decir, que desde la anotada fecha hasta el día de la presentación del memorial petitorio del derecho de amparo que se examina, transcurrió el término de 15 días hábiles que el Distrito Militar Nº 11 tenía para dar respuesta a lo solicitado por el actor. Este despacho optó entonces por solicitar al comandante de la citada Institución que informara si había dado contestación al aludido derecho de petición, y además sobre los motivos para no haber expedido la libreta militar al señor Canán Cure Duarte, muy a pesar de que había cancelado el valor para la obtención de ese documento. Al responder dicho requerimiento el teniente Jarvin Antonio López Rodríguez, comandante del Distrito Militar Nº 11, adujo que esa entidad se encontraba conectada a un sistema de comunicación satelital por intermedio de Telecom, que en la actualidad estaba fuera de servicio hasta tanto llegara un técnico de Bogotá, razón por la cual no se estaban elaborando libretas militares, solicitando por ello al tribunal que le concediera una prórroga por espacio de diez (10) días para la elaboración del mencionado documento.

Del contenido de la información anterior dedúcese, que el accionado no respondió el derecho de petición que le formulara el accionante, por lo tanto desatendió el ordenamiento del artículo 6º del Código Contencioso Administrativo, que señala el término de quince (15) días para resolver, o cuando esto no fuere posible dentro de dicho plazo informarlo así al interesado, expresando los motivos de la demora y señalando a la vez la fecha en que resolvería o daría respuesta. Consecuencialmente se vulneró el derecho de petición, de rango constitucional, por no haber emitido la pronta respuesta de que habla el artículo 23 de la Carta Política.

(...).

Como corolario de los precedentes apuntamientos la Sala ordenará al comandante del Distrito Militar Nº 11, teniente Jarvin Antonio López Rodríguez, que dentro del término de 48 horas, contadas desde la notificación de este proveído a (sic) responda al accionante el escrito calendado 21 de abril del cursante año.

Comoquiera que el mencionado oficial ha manifestado que la referida Zona de Reclutamiento se encuentra conectada a un sistema de comunicación satelital, por intermedio de Telecom, el cual en la actualidad está fuera de servicio y por ello no se están elaborando libretas militares en estos momentos, pero deja ver la posibilidad de que se pueda expedir el citado documento en el término de 10 días, la Sala ante la eventualidad de que se hiciera necesario un tiempo mayor para los arreglos de los anotados desperfectos, ordenará al citado comandante que dentro de los 20 días proceda a elaborar y entregar al interesado su libreta militar.

En lo que dice relación a la indemnización que reclama el accionante, por los perjuicios que se le han ocasionado a raíz de la demora en la solución del problema planteado, no es la vía de la tutela el camino adecuado para la satisfacción de tal pretensión, pues está de acuerdo con el artículo 86 de la Constitución Nacional que la instituyó, y el Decreto Reglamentario 2592 de 1991, no fue creada como un instrumento paralelo a los procedimientos ordinarios establecidos por la ley” (fls. 16-23, cdno. 1).

— Oficio 4865 de marzo 1º de 2000, expedido por la Universidad del Atlántico, a través del cual se señaló:

“1. La Universidad del Atlántico para graduar a sus egresados una vez terminado y cumplido todos los requisitos académicos exige la siguiente documentación según el artículo 169 del reglamento estudiantil Acuerdo 10 de agosto 3 de 1989 del Consejo Superior.

a) Fotocopia de la cédula de ciudadanía.

b) Certificado del distrito militar sobre validez de la libreta militar que posee el graduando (colombianos varones solamente).

c) Paz y salvo académico expedido por la secretaría académica de la respectiva facultad.

d) Paz y salvo de biblioteca, de la tesorería y de la vice-rectoría de estudiantes.

e) Recibo de pago de los derechos de grado expedido por la tesorería general de la universidad. Dichos derechos serán fijados por el Consejo Superior.

f) Entrega en la secretaría general del valor correspondiente a la caligrafía del diploma, junto con la documentación de que tratan los literales a) y e) del presente artículo.

2. Al señor Canán Cure Duarte, se le retuvo el acta de graduación y el respectivo diploma, por un tiempo aproximado de un año; la información exacta la proporciona secretaría general, pero por problemas ocurridos en la universidad, esta solo se puede obtener a partir del lunes 5 de marzo del presente año” (fl. 74, cdno. 1).

- Declaración del señor Rafael Enrique Cuevas Vergara, quien manifestó lo siguiente:

“Preguntado: Con fundamento en su respuesta anterior el testigo ilustrará al despacho todo lo que sepa con circunstancias de tiempo, modo y lugar sobre los motivos que el señor Canán Cure Duarte tuvo para demandar. Contesto: Sí, lo que motiva a él a demandar son los perjuicios que él padeció por el incumplimiento legal, el cual las Fuerzas Militares tenía que cumplir con él al entregarle la libreta militar a la cual como ciudadano él tiene derecho. Preguntado: Cuáles son en su sentir los perjuicios que el señor Canán Cure Duarte, tuvo por la presunta omisión de las autoridades en la entrega de la libreta militar. Contestó: Fueron varios, principalmente el económico por parte de los viajes que él tuvo que realizar, los cuales fueron muy frecuentes durante diez años aproximadamente. El señor Canán Cure Duarte, tuvo por la presunta omisión de las autoridades en la entrega de la libreta militar. Contestó: Fueron varios, principalmente el económico por parte de los viajes que él tuvo que realizar, los cuales fueron muy frecuentes durante diez años aproximadamente. El señor Canán Cure, tuvo gastos de hoteles, gastos de transporte, de alimentación, entre otros. Y morales por no haber percibido su grado a tiempo con sus compañeros. Estos gastos anteriormente fueron antes de él haber terminado académicamente su profesión. Una vez, al haber concluido sus estudios legales no pudo desempeñarse como profesional por no ostentar el título que la universidad debió otorgarle por no haber presentado [el] requisito legal el cual era la libreta militar. Esto le ocasionó a él no poder desempeñarse como profesional en muchas empresas a la cual él aspiraba trabajar con ellas. Hago constar de que en la parte económica fue bastante afectado. Muchas veces fuimos a buscar trabajo formal para percibir algún salario en aquellos momentos de estudio para solventar en algo nuestros gastos muy a pesar de que ambos cumplíamos los requisitos laborales a él se le negó esta oportunidad por no cumplir los legales, los cuales me refiero estrictamente al no presentar él su libreta, la cual yo sí tenía. Preguntado: El testigo manifestará al despacho cuál es la razón para que usted conozca tan de cerca lo expuesto en sus respuestas anteriores. Contestó: Tuvimos la fortuna de terminar juntos el bachillerato en la misma Institución, presentarnos a las citaciones hechas por las fuerzas militares para definir nuestra situación militar y además de esto, estudiamos en la misma universidad y fueron muchas las veces en las cuales habitamos juntos en las mismas pensiones. En este estado de la diligencia se concede el uso de la palabra a la apoderada de la presente (sic) quien hace uso de ella y formula la o las siguientes preguntas. Preguntado: Diga si usted tuvo conocimiento de que el señor Canán Cure Duarte hubiese estado trabajando antes o después de haber cursado o terminado su bachillerato o como profesional y por qué motivos. Contestó: No pudo trabajar formalmente por más que este lo solicitaba ya que se le exigía mostrar el documento antes expuesto el cual es su libreta militar. Preguntado: Diga si usted puede relacionar más exactamente cuáles perjuicios le reportó al señor Canán Cure Duarte, por la abstención del Distrito Militar Nº 11 de Sincelejo al no entregarle a tiempo su libreta militar. Contestó: Me reitero en lo antes dicho, principalmente económico, el cual como ya dije antes se veía en la necesidad de transportarse muchas veces desde la ciudad de Barranquilla a la ciudad de Sincelejo en donde este pudiere alojarse las veces que venía a dicha ciudad a solicitar su libreta militar. Contestó. Estoy seguro de que él no tenía ningún familiar aquí, lo cual lo avocaba a él a hospedarse en hoteles y percibir los alimentos necesarios en restaurantes. Además de esto los gastos de transporte interno aquí en Sincelejo y Magangué o sea de Sincelejo a Magangué. Preguntado: Sírvase decir a este despacho cómo obtuvo y por qué motivos, cuál fue la causal y la forma cómo pudo adquirir el señor Canán Cure Duarte su libreta militar. Contestó: A través de un procedimiento legal que él interpuso, llamada acción de tutela. Retoma el uso de la palabra la magistrada conductora del proceso y le pregunta al testigo si desea aclarar, agregar o modificar algo de lo expuesto en su testimonio. Contestó: agregar el perjuicio el cual los demandados le ocasionaron al demandante del cual fui fiel testigo” (fls. 115-118, cdno. 1).

— Declaración del señor Álvaro Roberto Arraut Guerra, quien relató lo siguiente:

“Yo tengo conocimiento del inconveniente que tuvo Canán, porque estudiamos y terminamos junto el bachillerato en 1989, en el colegio Liceo Joaquín F. Vélez de Magangué. Pues a mí me llegó la libreta militar rápido dentro de los términos normales y Canán presentó siempre ese problema con la bendita libreta militar. Tengo entendido que Canán tuvo inconvenientes en la universidad a su ingreso porque sabemos que la libreta es un requisito para inscribirse en la universidad es un documento básico que él en esos momentos no lo tuvo, lo que generó las constantes diligencias por parte de él para poder lograr obtener este documento. Le tocaba trasladarse de Barranquilla hasta la ciudad de Sincelejo para hacer las vueltas porque esas vueltas hay que hacerlas personalmente. Aparte de los inconvenientes que tuvo con la universidad por las razones expuestas al no tener el documento también tuvo problemas por la parte laboral, no podía vincularse a una empresa porque también exigen la bendita libreta militar, tenía que estar atenido era a trabajos ocasionales a rebusques trabajar. En este estado de la diligencia se concede el uso de la palabra a la apoderada presente quien hace uso de ella y formula la o las siguientes preguntas. Preguntado: Diga si tuvo conocimiento de que el señor Canán Cure Duarte hubiese estado trabajando antes o después de haberse graduado como bachiller o como profesional. Contestó: Trabajar así vinculado directamente en empresas no, por la falta o carencia del documento que hemos citado, la libreta militar. Preguntado: Diga si usted puede relacionar más exactamente cuáles perjuicios le reportó al señor Canán Cure Duarte, la no obtención de la libreta militar al no entregarle el Distrito Militar Nº 11 su libreta militar. Contestó: Inicialmente el problema se le genera con la universidad, la universidad puede dar su tiempo para uno completar su documentación para poder matricularse, presentado esto a él le tocó hacer diligencias permanentes acá a la ciudad de Sincelejo pero eso tiene sus gastos, y para solventar estos gastos a él le tocó deshacerse de ciertas prendas como electrodomésticos que él había adquirido durante el bachillerato cuando trabajó en la panadería de su papá. Este proceso de venir a hacer diligencias y movilizarse fue por un tiempo más o menos de nueve años. En el momento que él termina la carrera, que no se cómo hizo para terminarla sin el lleno de este requisito, se graduó y no pudo recibir lo que tiene que ver con el acta de grado, lo que le exigía la universidad porque no llenaba los requisitos. Ante esta situación se vio obligado a recurrir a una acción de tutela y afortunadamente un año después logró obtener el documento, todo esto le generó gastos nuevamente. Por otra parte, si uno no tiene el diploma y no tiene el acta de grado no puede obtener la tarjeta profesional y esto fue por un año más. Preguntado: Diga si sabe si el señor Canán Cure Duarte, tiene o tenía familiar para poder hospedarse aquí en la ciudad de Sincelejo cuando venía a hacer las respectivas diligencias de la libreta militar. Contestó: No tengo conocimiento de que tenga parientes acá en la ciudad. Y por lo que hemos hablado, pues siempre le tocaba bajarse en hoteles y comer en restaurantes. Y además los gastos de transportes que esto genera. Preguntado: Sírvase decir a este despacho si usted sabe, en qué forma y de qué manera el señor Canán Cure Duarte, pudo obtener su libreta militar. Contesto: El gestionó muchas veces como lo dije anteriormente ante el distrito, la bendita libreta, pero después de muchos años y es lo que a él lo agobia tuvo que acudir a una acción de tutela para poder recibir el documento citado. Retoma el uso de la palabra la magistrada conductora del proceso y le pregunta al testigo si desea aclarar, modificar o reformar algo de lo expuesto en su testimonio. Contestó: Recalcar que el señor Canán Cure, pues se vio afectado por los inconvenientes que se han citado en cuanto al trámite de la libreta militar, que esto le ocasionó gastos de transportes, gastos de hoteles de restaurante, en fin recibió perjuicios de este tipo, además la parte laboral se afectó notablemente al no poder acceder a un trabajo y también por la demora en recibir los documentos de grado el título y por ende la matrícula profesional para poder desempeñarse como tal” (fls. 119-121, cdno. 1).

3. Valoración probatoria y caso concreto.

Según se dejó indicado anteriormente, el hecho dañoso por cuya supuesta causación se demandó la responsabilidad patrimonial del Estado deviene de la no entrega oportuna de la libreta militar al señor Canán Cure Duarte, quien finalizó sus estudios de bachillerato en el colegio Liceo Joaquín Fernando Vélez del Municipio de Magangué (Bolívar) en el año de 1989 y quien durante 10 años habría tratado de obtener el citado documento, hecho que solo ocurrió mediante el ejercicio de la acción de tutela.

Pues bien, una vez analizados los medios probatorios allegados al proceso, la Sala estima que la decisión impugnada amerita confirmación, con fundamento en el razonamiento que a continuación se desarrolla:

De conformidad con el conjunto probatorio antes descrito, se logró acreditar que el señor Canán Cure Duarte culminó sus estudios de bachillerato en el año de 1989, anualidad en la cual el Ejército Nacional le practicó el primer examen médico, para establecer, o no, su aptitud para la prestación del servicio militar obligatorio.

Posteriormente se le practicó un segundo examen médico; luego se produjo el sorteo respectivo y quedó pendiente por clasificar desde el mes de julio de 1991, fecha a partir de la cual podía acercarse al Distrito Militar Nº 11 con los documentos requeridos para elaborar los correspondientes recibos de caja y, de esa manera, expedirse la libreta militar a nombre del accionante.

No obstante lo anterior, el señor Canán Cure Duarte no cumplió con tal requerimiento y solo hasta el día 27 de enero de 1994 —casi 4 años más tarde— se presentó al citado Distrito Militar para solicitar los documentos de pago del referido documento oficial, fecha en la cual se le entregó un primer recibo de caja por valor de $ 89.000, para la cancelación respectiva; sin embargo, nuevamente el interesado se abstuvo de efectuar el pago correspondiente.

En consecuencia, según el oficio remitido por el Distrito Militar Nº 11 al presente asunto, el actor, 4 años después, acudió de nuevo a la institución demandada con el recibo que le fue expedido en el año de 1994 y sin constancia alguna de su cancelación, hecho que llevó a que fuese reclasificado y, en consecuencia, el día 14 de mayo de 1998 se le entregó un segundo recibo de caja por concepto de cuota de compensación militar por valor de $ 142.000 y también se le hizo entrega de un recibo por concepto de laminación por la suma de $ 24.000, los cuales fueron cancelados por el interesado el día 18 de mayo de 1998.

El día 1º de junio de 1999 le fue entregada al señor Canán Cure Duarte su libreta militar, después de haber sido resuelta a su favor una acción de tutela por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo.

De acuerdo con lo anterior, la Sala estima que si bien se encuentra acreditado que la entrega de la libreta militar al señor Cure Duarte se produjo casi 10 años después de la fecha en la cual adquirió el derecho a obtener tal documento, lo cierto es que ello obedeció a la propia pasividad del actor.

En efecto, según el informe emitido por el Distrito Militar Nº 11 del Ejército Nacional, el proceso de definición de la situación militar del señor Canán Cure Duarte inició en el año de 1989, razón por la cual la citada institución le expidió al actor un primer recibo de pago en el año de 1994 —porque solo hasta ese año el accionante acudió ante el ente demandado para iniciar los trámites de expedición de su libreta militar— por un valor de $ 89.000, para que efectuare el pago de tal documento sin que lo hubiese hecho; por lo tanto, le fue expedido un segundo recibo, esta vez en el año de 1998, por valor de $ 142.000, el cual, finalmente, fue cancelado el día 18 de mayo de la misma anualidad, circunstancia que a todas luces evidencia el actuar negligente del señor Cure Duarte en relación con el pago oportuno de la suma exigida para la expedición de la aludida libreta militar, puesto que en una primera oportunidad le entregaron un recibo de pago por una suma determinada y nunca fue cancelado, razón por la cual la entidad demandada, cuatro años después, accedió a expedirle un nuevo recibo de caja, por un valor superior.

A juicio de la Subsección, el retardo en la expedición y la consiguiente entrega de la libreta militar al actor —se reitera— devino de su propia pasividad, al no acudir, en una primera oportunidad (en el año de 1991) con los documentos requeridos para la expedición del recibo de pago correspondiente, sino que lo hizo en el año de 1994, esto es cuatro años más tarde, cuando le expidieron el primer recibo, pero debieron transcurrir cuatros años más y se requirió de la expedición de un nuevo recibo, para que el demandante finalmente cancelara el valor de su libreta militar.

Ahora bien, en relación con el periodo comprendido entre el 18 de mayo de 1998, fecha en la cual el demandante pagó el valor de la libreta militar y el 1º de junio de 1999, fecha en la cual se le entregó al señor Cure Duarte el documento mencionado, la Sala considera importante precisar que si bien transcurrió más de un año para la entrega de dicho documento, circunstancia que en términos del actor le habría ocasionado perjuicios comoquiera que necesitaba de tal documento para obtener su respectivo título profesional de químico farmacéutico y que además ello le impidió trabajar, lo cierto es que el actor, contrario a esa afirmación, sí logró graduarse el día 26 de junio de 1998 —época en la cual, se insiste, aún no contaba con dicha libreta— gracias a la presentación ante la Universidad del Atlántico de una certificación expedida por el Distrito Militar Nº 11 del Ejército Nacional de que tal documento se encontraba en trámite, razón por la cual la Sala no encuentra acreditado el daño deprecado, toda vez que —se insiste— a pesar de que para la fecha de la ceremonia de graduación —26 de junio de 1998— el señor Canán Cure Duarte no contaba con el citado documento, lo cierto es que sí logró obtener su título universitario.

Dicho de otra manera, en la demanda se alegó que el daño que se le habría irrogado al demandante habría consistido en los gastos en los cuales habría incurrido durante casi 10 años para efectos de obtener su libreta militar y también porque la falta oportuna de ese documento oficial le habría impedido obtener su título profesional y, además, ejercer la respectiva profesión con la consecuente remuneración que ello traería consigo; sin embargo, como se determinó anteriormente, la gran parte del tiempo que tardó la expedición de la libreta militar obedeció a la propia conducta del actor, ante su falta —injustificada— de probidad y de diligencia, en tanto que la supuesta frustración de su grado como profesional se limitó a una afirmación desacertada, pues se logró igualmente establecer que aunque el señor Cure Duarte no contaba con el aludido documento, lo cierto es que sí obtuvo su título profesional.

Aunado a lo anterior, conviene destacar que de las pruebas obrantes en el expediente tampoco se logró acreditar que el señor Cure Duarte hubiere dejado de ejercer una actividad económica por carecer de la libreta militar citada y mucho menos que no hubiese podido desempeñarse profesionalmente.

Finalmente, la Sala estima importante precisar que aunque la parte actora ha sostenido que la omisión del ente demandado en entregarle su libreta militar data desde el año de 1989, lo cierto es que, según se vio, la obligación de la administración consistente en entregar al actor su libreta militar surgió a partir del año de 1998, pues solo hasta el día 18 de mayo de ese año el actor cumplió con el deber de efectuar el pago correspondiente, por manera que la conducta del ente demandado por cuya virtud habría lugar a predicar la existencia de un daño antijurídico —que en este caso no existió— se habría concretado a partir de ese momento, es decir desde la fecha en que realmente surgió por el ente demandado la obligación de expedir el documento a favor del actor.

Por esta razón, la Sala no comparte el criterio esgrimido por el tribunal administrativo a quo, en cuanto consideró que en este caso el daño alegado por el demandante habría sido de carácter permanente o continuado.

Así las cosas, dado que la demanda se presentó el día 19 de agosto de 1999 y que la conducta atribuible al ente accionado como generadora del daño surgió a partir del mes de mayo de 1998, se impone concluir que la acción de reparación directa se ejerció cuando el término de caducidad previsto en el ordenamiento jurídico no había fenecido.

En consecuencia, la Sala, de conformidad con las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia, confirmará la sentencia apelada.

4. Costas.

Habida consideración de que para el momento en que se dicta este fallo el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que solo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes hubiere actuado temerariamente y, en el sub lite, ninguna actuó de esa forma, en el presente asunto no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFÍRMASE la sentencia apelada, esto es la proferida el 29 de mayo de 2002 por el Tribunal Administrativo de Sucre.

2. Ejecutoriada esta providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen para su cumplimiento.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».