Sentencia 1999-02484 de mayo 14 de 2014

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN A

Radicación: 76001-23-31-000-1999-02484-02 (30.997)

Consejero Ponente:

Dr. Carlos Alberto Zambrano Barrera

Actor: Saula Bagui y otros.

Demandado: Nación - Ministerio de Defensa, Policía Nacional

Asunto: Acción de reparación directa

Bogotá, D.C., catorce de mayo de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «V. Consideraciones

Competencia

Las normas de asignación de competencia que rigen la actuación se encuentran previstas en el Decreto 597 de 1988 y de allí que, para que el asunto pueda ser tramitado en segunda instancia, la cuantía del proceso debe exceder de $ 18’850.000. Como quiera que la pretensión de mayor valor formulada en la demanda corresponde a la suma de $ 200’000.000, solicitada por concepto de lucro cesante, se concluye que esta corporación es competente para conocer del recurso interpuesto.

Consideraciones previas

1. Sobre los medios probatorios obrantes en el proceso, concretamente en lo que se refiere a la prueba trasladada, se ha dicho que aquélla que no cumpla con los requisitos previstos en el artículo 185 del Código de Procedimiento Civil, o que no haya sido solicitada en el proceso contencioso administrativo por la parte contra quien se aduce, o no haya sido practicada con audiencia de ésta no puede ser valorada en el proceso al que se traslada(3). También ha dicho la Sala que, en los eventos en los cuales el traslado de la prueba rendida dentro de otro proceso hubiere sido solicitado por ambas partes, dicha prueba puede ser tenida en cuenta en el proceso contencioso administrativo, aun cuando haya sido practicada sin su citación o intervención en el proceso original y no haya sido ratificada en el contencioso administrativo, considerando que, en tales casos, resulta contrario a la lealtad procesal que una de las partes solicite que la prueba haga parte del acervo probatorio, pero que, en el evento de resultar desfavorable a sus intereses, invoque las formalidades legales para su inadmisión(4).

En este caso, obra la copia auténtica del proceso penal adelantado contra los agentes de la Policía Jaime Toro Ramírez y Jorge Edinson Idárraga López, por la muerte del señor Orli Quiñones Bagui, en hechos ocurridos el 15 de noviembre de 1997, remitido a este expediente por la Juez 143 de Primera Instancia de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali (Ofi. 416/JUZ.143 DE P.I., sep. 17/2001(5)), prueba que fue solicitada por ambas partes(6) y decretada por el tribunal, mediante auto del 7 de noviembre de 2000(7). En este orden de ideas, dicho proceso se tendrá como prueba en este proceso.

Frente a lo anterior, es indispensable aclarar, sin embargo, que no se tendrán en cuenta las diligencias de indagatoria rendidas en el proceso penal por los agentes de la Policía Edinson Idárraga López(8) y Jaime Toro Ramírez(9), por no encontrarse sometidas a la formalidad del juramento.

En efecto, en relación con la práctica de las diligencias de indagatoria o versión libre, la Sala ha sostenido que no son objeto de valoración, toda vez que no tienen el alcance de una prueba testimonial ni pueden someterse a ratificación, dado que no se encuentran sujetas a la formalidad del juramento, como sí ocurre con la prueba testimonial. Así las cosas, siempre que dentro de este tipo de procesos se quiera hacer valer la declaración de una persona que ha rendido indagatoria o versión libre en un asunto penal o disciplinario, debe ordenarse la práctica de su testimonio(10).

Título de imputación

Es importante anotar que esta corporación, en relación con el régimen jurídico aplicable, ha señalado que, en los casos en los que se involucran armas de fuego de dotación oficial, al actor le basta demostrar el daño y la relación de causalidad entre éste y el actuar de la administración, para que se abra paso la declaratoria de responsabilidad, pudiéndose exonerar esta última si acredita la ocurrencia de una fuerza mayor, el hecho de un tercero o la culpa exclusiva de la víctima.

No obstante, debe advertirse que la naturaleza oficial del arma que se emplee para la producción del daño y la condición de agente que ostente quien haga uso de aquélla no conllevan necesariamente a la estructuración de una responsabilidad objetiva del Estado, por el riesgo creado, pues puede ocurrir que la autoridad pública utilice los recursos (armamento oficial) que tiene destinados para la prestación del servicio, para fines personales distintos al cumplimiento de las funciones propias de su cargo, evento en el cual la responsabilidad del Estado no se verá comprometida, dado que, en tal caso, se habrá producido por el actuar del agente estatal desligado del servicio o sin nexo con el mismo, lo que impide abrir paso a la imputación del hecho dañoso en cabeza de la administración(11).

Ahora, nada obsta para que la Sala declare, si hay lugar a ello, la configuración de una falla en la prestación del servicio, en el caso de encontrarla acreditada, siempre que no exista —como eximente de responsabilidad— una causa extraña, caso en el cual se abre la posibilidad de que la entidad pública repita contra el agente estatal causante del daño(12).

El caso concreto

El señor Orlin (sic) Darío Quiñones Bagui falleció el 15 de noviembre de 1997, en Cali, a causa de un taponamiento cardiaco, según el registro civil de defunción 1334656(13) proferido por la notaría catorce de esa localidad, según la inspección de cadáver 3235 realizada por la unidad de reacción inmediata del despacho fiscal 60 delegado(14) y según la necropsia médico legal ML 97-3267 practicada por un perito forense, el 16 de los mismo mes y año(15), en la que consta que aquél falleció “por lesiones por proyectil de arma de fuego compatible con homicidio”(16).

En este último documento consta también que recibió 5 impactos de bala y que ninguno de los orificios de entrada de los proyectiles presentaron tatuaje ni ahumamiento.

Sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar de ocurrencia de los acontecimientos, en los antecedentes del hecho y de la muerte registrados en la diligencia de inspección, reconocimiento y levantamiento del cadáver, suscrita por la fiscalía, consta que:

“… el occiso al parecer fallecio (sic) por causa de impacto de arma de fuego, luego de haberse enfrentado con la policía en fuego cruzado, Se (sic) tiene conocimiento que encontrandose (sic) el occiso en la carrera 29 B con calle 55 via (sic) pública, proceden los agentes Idarraga (sic) López Edinson con placa 37216 y Agente (sic) Toro Ramirez (sic) aime (sic) con placa 37925, a solicitarle al occiso una requisa, el sujeto sale a correr, tira la bicicleta a un lado en la que anda, y se voltea de inmediato emprendiendo a los dos agentes a tiros, por lo que los uniformados le repelen el ataque causándole la muerte. A (sic) revisar el cadaver (sic) le encuentran un revolver (sic) Llama Escorpion (sic) calibre 38 L 2, con número externo IM 3944Q, número interno 391008, pabonado (sic), cachas de madera, en buen estado.- Encontrandose (sic) el despacho en el hospital mencionado, se entrevista con el médico de turno … persona que entrega al despacho una canana de lona color negro, con seis cartuchos, señalando que se le encontraron al occiso en el bolsillo del pantalón al momento de ser ingresado a urgencias a este centro hospitalario(17).

Mediante documento suscrito el 16 de noviembre de 1997(18), los agentes involucrados en los hechos, dejaron a disposición de la fiscalía “un arma de fuego marca llama scorpion calibre 38 largo con número IM3944Q número interno 391008 con 8 cartuchos y 4 vainillas mas (sic) una canana color negra en lona”. En el mismo documento, también dieron cuenta de los hechos, así (se transcribe tal cual, incluso con errores):

“Siendo aproximadamente las 21:55 horas la estación el vallado recibió una llamada telefónica informando de un caso en la cra. 29A con calle 55 se encontraban unos sujetos efectuando varios atracos con arma de fuego inmediatamente nos mandaron a conocer el caso por radio al llegar al lugar una cuadra mas adelante en la cra. 29B con calle 55 via publica venian tres sujetos y una dama uno de ellos en cicla al notar la presencia policial enprendieron la huida el de la bicicleta la tiro al suelo y desenfundo un arma de fuego la cual la disparo contra la patrulla policial siendo necesario repeler el ataque, presentandose un intercambio de disparos como resultado del enfrentamiento resulto herido el señor Orlin Dario Quiñonez (sic)…

“al cual se le decomizo un revolver marca llama scorpion 38 largo número externo IM 3944Q número interno 391008 con 4 vainillas y 2 cartuchos calibre 38 1 sin su respectivo salvoconducto el herido fue trasladado al hospital… donde posteriormente fallecio , es de anotar que el doctor Oscar Rico Gonzalez … En calida de medico de turno al prestarle los primeros auxilios le encontro en sus pertenencias en el bolsillo del pantalon una canana color negra en lona con 6 cartuchos calibre 38 largo, siendo entregada al señor agente de servicio del hospital(sic).

“Testigos

“Como testigo de los hechos esta el señor Jhon Javier Trujillo…

“el señor Jose Alejandro Castañeda…”(19).

En la minuta de servicio del hospital Carlos Holmes Trujillo, donde fue atendido el señor Orli Quiñones Bagui, consta que a las 22:15 (se transcribe tal cual, incluso con errores):

“…llega el señor Orlin Dario Quiñones … los echos sucedidos en el B/ comuneros. Quien por el dictamen medico presenta 5 impactos con arma de fuego y aqui en se le encon una canana con 6 cartuchos C.38 largo dentro de un bolcillo del pantalon llin color azul…”(20).

Se acreditó que ese 15 de noviembre de 1997, los agentes Idárraga López Edinson y Toro Ramírez Jaime se encontraban de servicio en la patrulla OM-3 en el sector de Mojica 1 y 2, según el Oficio 741/COMAN-E-15(21), del 2 de diciembre de 1997, suscrito por el comandante de la Estación “Quince Vallado”, quien adjuntó copias del libro de la minuta de vigilancia de esa fecha, en el que consta que:

“Siendo aproximadamente las 22=00 (sic) horas se dio de baja en enfrentamienta (sic) con la patrulla OM3 Ag’s Idarraga López Edinson y Toro Ramirez Jaime, quienes al atender un requerimiento de la ciudadania que informo por telefono a la estacion vallado de que por la cro (sic) 29a con calle 55 se hallaban varios sujetos entre ellos una mujer atracando con arma de fuego a todo el que se le atravesara, a lo cual la patrulla OM3 se apersono del caso dirijiendose (sic) a la direccion que informo el radio operador de la estacion vallado y efectivamente al llegar a la cra 29b con calle 55 venian varias personas con las caractersticas informadas, las cuales … al notar la presencia de la Policia emprendieron la huida una de ella (sic) en bicicleta la cual lanzo al suelo desenfundo un arma y abriendo fuego contra la patrulla la cual repelio el ataque resultando herido y posteriormente fallecio en el hospital … el señor orlin (sic) dario quiñones … quien presenta 5 impactos en diferentes partes del cuerpo y al cual se le decomiso el revolver cal 38 largo llama scorpion cacha de madera pavonado con Nº externo IM 3944q n interno 391008 con capacidad para 6 cartuchos de los cuales contenia cuatro vainillas y 2 cartuchos sin disparar y en el bolsillo del pantalon parte trasera tenia una canana de color negra en lona con 6 cartuchos calibre 38 largo”(22).

La versión expuesta concuerda con lo dicho por el agente Lisardo Angulo Valenzuela, quien narró que (se transcribe tal cual, incluso con errores):

“Para ese dia me ncontraba de centinela aproximadamente a las 21:15 horas, el telefono timbro y el comandante de guardia se encontraba atendiendo el requerimiento de unos retenidos entocnes me diriji a atender el telefono, una señora me informo que por la cr. 29A con cl.55 varios sujetos y entre ellos una mujer, estaban atracando a cuanto ciudadano pasaba por ese lugar, me dio la descripción de los sujetos y uno de ellos andaba en una bicicleta y que al parecer portaba una arma de fuego, inmediatamente le pase estos datos a la patrulla asignada para el sector, que eran el ag. Toro y el ag. Idarraga, se tardaron aproximadamente 3 minutos para llegar al lugar y volvieron a reportar pidiendo apoyo de que un sujeto les estaba disparando, inmediatamente reporte a las otras patrullas para que se acercarn al lugar de los hechos, despues como a los 10 minutos llego un taxista a la estación e informo que le estaban disparando a una patrulla que estaban en un enfrentamiento… despues de eso me entere por radio que habia un sujeto herido y que o llevaban para el hospital…”(23).

En el mismo sentido, obra el testimonio rendido por el señor José Alejandro Castañeda Sicachá(24), testigo presencial de los hechos, quien dijo:

“Yo venía del barrio Mojíca (sic), me dirigia (sic) hacia el Vallado en horas de la noche, como entre diez y once, en la cra. 29B se suscitó un intercambio de disparos, yo me cai (sic) de la bicita (sic), yo vi un moreno alto él muy grande, él tenía un arma en la mano y yo no sabía a quien (sic) era al que él le disparaba en ese momento, hasta cuando yo me fuí (sic) a esconder, por que (sic) él disparaba y a él también le disparaban, entonces cuando yo veo después es que él osea (sic) el moreno alto, se está enfrentando a una patrulla motorizada, entonces despues (sic) de varios disparos él cae al suelo, entonces al yo ver que él cae al suelo, yo me iba a ir y los policías me llamaron y por esta zón (sic) es que yo estoy aquí, por que (sic) esa persona era un delincuenta (sic) quien se estaba enfrentando a la autoridad … PREGUNTADO: Indique si usted observo (sic) que el sujeto se encontraba solo o si se movilizaba a pie o en algún vehículo? CONTESTO: Cuando yo me encuentro con el hecho, en el momento de los tiros aél (sic) lo veo en el suelo, inclinado, no lo vi ni en moto, ni en carro, lo que si oi (sic) fue una moto, pero yo no se (sic) si estaría con él, por ahi (sic) no había más gente por que (sic) eso es inospito (sic) por ahí y es una casualidad que yo pasaba por ahí. PREGUNTADO: Indique cuantos (sic) agentes lo pararon y que (sic) le manifestaron? CONTESTO: En ese moemnto (sic) había dos patrullas motorizadas, osea (sic) cuatro agentes, cuando ellos me vieron que yo me monté en la bicicleta ellos me llamaron, me preguntaron que si yo había estado viendo el tiroteo, yo les contesté que si (sic), ellos me dijeron que les diera el número de cédula por que (sic) me iban a citar como testigo”.

Sin embargo, contrario a lo hasta aquí expuesto, en la diligencia de inspección, reconocimiento y levantamiento del cadáver suscrita por la fiscalía, arriba mencionada, se dejó constancia de que (se transcribe tal cual, incluso con errores):

“Teniendose encuenta que en el momento de sts diligencia se encuentran dos testigos presenciales de los hechos, más esactamente dos sobrinos del occiso Ligia Bibiana Baguin Guerra con quince años de edad y el joven Javier Antonio Jaramillo Quiñones. Es por lo que el despacho procede a recepcionarles declaración juramentada … PREGUNTADO. Dígale al despacho todo cuanto sepa respecto de los hechos en que falleciera el señor Orlin Darío Quiñones. CONTESTO. Yo venía por comuneros, por donde queda un azadero de pollos, venía en compañía de mi primo Javier Jaramillo, cuando nos encontramos con mi tio osea el occiso, él venía en bicicleta, yo lo detuve, cuando el paro íban pasando los tombos, casi al llegar al azadero (de pollos, entonces los tombos le piden requisa a mi primo, le piden que se levante la camisa, pero como ellos no le piden requisa a mi tio el se va, cuando va retirandose, los tombos lo cogen de la parte de atras de la camisa y lo tiran al piso y lo intentan agarrar, entonces mi tio se intenta safar y volea la mano, y sale corriendo y cuando sale corriendo los tombos le disparan la primera vez y mi tio levanta la mano para que no le disparen pero vuelven y lo hace ya el otro agente, entre uno y otro disparan como unos ocho tiros, el queda tirado y pasan unos minutos, hasta que los policías luego de dispararle y hacer unas llamadas deciden montarlo a una camioneta, allí yo pretendo subir a la camioneta para acompañar a mi tio y no me paran bolas, antes me tiran el carro que casi me atropellan, él iba vivo cuando sube al carro. PREGUNTADO. Dígale al despacho si al momento de el intercambio de disparos usted observa que su tio posee algún tipo de arma con la que le dispara a los agentes CONTESTO. No yo no le vi ningún arma, el estaba indefenso. PREGUNTADO. Dígale al despacho, entonces porque cree usted que los agentes le dispararan a su tio. CONTESTO. Pues yo creo que porque él se iba iendo y lo agarran por detras el forcejea y le disparan y lo matan. PREGUNTADO. Además de ustedes quén más se encontraba en el sitio de los hechos. CONTESTO.Ibamos (sic) solos mi primo y yo, eso es solo, cuando vimos llegar a mi tio que venía en bicicleta de visitar una tica … PREGUNTADO. Antes de que le dispararan a su tio usted escucho (sic) que le hicieran algún requerimiento o llamada de atención a su tio, lo agentes. CONTESTO. No le dijeron nada le fueron disparando porque sí, porque el único pecado que yo vi era que él se estallendo en su cicla”(25).

Así mismo, el joven Javier Antonio Jaramillo Quiñones, también sobrino de la víctima, manifestó (se transcribe tal cual, incluso con errores):

“En el día 15 de Noviembre del presente año, siendo como las diez y media de la noche iba por la troncal de Aguablanca, en compañía de mi prima Viviana Bagui, entonces cuando en eso venía mi tío Orly Darío venía en cicla solo, mi prima lo llamó y mi tío llegó y dijo ‘mire sobrina que me caí estaba raspado’, mi prima lo estaba limpiando con el pañuelo, cuando venían los tombos, venían dos tombos, entonces casi montan la … moto encima de la cicla y mi prima jaló la cicla y entonces uno de ellos me dijo que me alzará (la camisa, ellos no me dijeron que pa una requisa, solamente me dijeron que me alzará la camisa, mi tío se montó en la cicla para irse y entonces llegó un tombo y lo jaló de la cicla por la camisa y lo tumbó de la cicla y entonces le dijo el tombo ‘sapo hijueputa no te alietes’ y mi tío alzó la mano pa safarse, entonces mi tío se iba haciendo pa trás cuando el más alto hizó un tiro y se lo pegó a mi tío y el otro tombo cogió a mi prima del cuello y empezó a disparar por encima de ella, entonces yo estaba parado allí el tombo hizó un tiro, yo muevo el hombro y si no me lo pega a mi, yo estaba aturdido, mi tío salió corriendo y en eso cayó ahí, yo me hicé para un lado y mi prima dijo que habían matado a mi tío y yo salí corriendo. De ahí uno me hizó un tiro y me fue a perseguir, yo cruce por una cuadra y fuí a avisarle a un hermano de mi tío … PREGUNTADO. Sírvase indicar al despacho si al acercarse a ustedes le pidieron a usted y su tío que les iban a hacer una requisa? … los agentes. CONTESTO. No. PREGUNTADO. Sírvase indicar porqué motivo cree que su tío decidiera montarse en la bicicleta e irse, estando los agentes en el sitio? CONTESTO. Porque mi tío esta tres pasos adelante de nosotros y los agentes ya habían pasado por allí y vienen es donde mi a la requisa, entonces él ya se ésta yendo. PREGUNTADO. Sírvase indicar al despacho si usted pudó observar que su tío estaba armado? CONTESTO. Yo veía a mi tio pero no veía si estaba armado. PREGUNTADO. Sírvase indicar al despacho porqué motivo uno de los agentes coge a su prima por el cuello y empieza a disparar? CONTESTO. No sé, él la cogio y empezó a disparar … PREGUNTADO. Antes de disparar contra su tío, Usted escuchó que los agentes le hicieran algún llamado a su tío? CONTESTO. No, él más bajito fue el que de una sola vez lo haló. PREGUNTADO. Sírvase indicar al despacho si al momento de solicitar los agentes que se alzará la camisa a usted, habían sacado sus armas? CONTESTO. Si, él de atras el alto me dijo ‘alzate la camisa’ y me apuntó. PREGUNTADO. Díga al despacho si sabe que se encontraba haciendo su tío por el sector? CONTESTO. El venía de donde mi mamá y mi abuelita y iba para la casa. PREGUNTADO. Qué seencontraban haciendo Usted y su prima en el sector? CONTESTO. Venían de donde mi tío Pedro Pablo ibamos ya pa la casa. PREGUNTADO. Usted sabía si su tío tenía arma de fuego? CONTESTO. No sabía … PREGUNTADO. Porqué cree que su tío no espero a que los agentes se fueran para irse él? CONTESTO. No sé porque, el no había llegado donde la mujer, iba pa donde la mujer … PREGUNTADO. Cuántos disparos escuchó usted? CONTESTO. Siete. PREGUNTADO. Hubó más personas testigas de los hechos? CONTESTO. Al frente había gente que vieron, no loc conocíamos”(26)(sic).

Ahora bien, el estudio balístico 138/LABAL(27), realizado el 28 de noviembre de 1997 por el laboratorio de balística de la unidad de policía judicial e investigación de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali a las tres armas de fuego involucradas en los hechos bajo estudio, esto es, a las 2 de los agentes de la Policía (los revólveres marca Smith & Wesson, con seriales AAN4318 y ADP5524) y a la de la víctima (el revólver marca llama, serial IM3944Q), concluyó que:

“1. Las armas de fuego clase revolver, marca Smith & Wesson, calibre 38 especial, numero serial AAN4318, serial ADP5524 y revolver marca llama, calibre 38 especial, numero serial IM3944Q; (sic) materia de analisis, luego de ser desarmados, observados sus mecanismos y sometidos a pruebas de tiro; (sic) se establecio que se encuentran en buen estado de conservacion y funcionamiento, siendo aptas para la realización de disparos(sic).

2. Al someter las animas (interior del cañon), de las armas de fuego materia de analisis, a la accion del reactivo de griess, se obtuvo reaccion positiva para la presencia de nitritos en las armas de fuego clase revolver marca Smith & Wesson, numero serial AAN4318 y revolver marca Smith & Wesson, numero serial ADP5524, y reaccion negativa para la presencia de nitritos en el arma de fuego clase revolver, marca llama, numero serial IM3944Q. lo anterior indica que las dos primeras armas de fuego si han sido disparadas y la tercera de las mencionadas no”(28) (sic).

Según lo anterior, los agentes de la Policía dispararon sus armas y el señor Orli Darío Quiñones Bagui no lo hizo, situación que validaría, en principio, la versión de los sobrinos de este último, quienes presenciaron los hechos, versión consistente en que los policiales atacaron a la víctima que se encontraba indefensa.

No obstante lo anterior y si bien el análisis instrumental para residuos de disparo por emisión atómica (plasma) o absorción atómica 1802-97-EA-LQ-RB(29), realizado por el laboratorio de química del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses al cuerpo sin vida del señor Orli Quiñones Bagui, pasadas 2:20 horas de la ocurrencia de los hechos, arrojó un resultado positivo en ambas manos, lo cierto es que este elemento probatorio evidencia que la víctima sí pudo haber disparado un arma de fuego, pero no se sabe cuál, ni cuándo, es decir, no es una prueba concluyente de la versión contraria, esto es, de que le hubiera disparado a los policías.

De otro lado, en el Oficio 14/LABAL del 17 de febrero de 1998(30), al responder a la pregunta de si alguna de las 13 vainillas puestas a disposición fue percutida por el revólver marca Llama, calibre 38 largo, No. IM3944Q (el de la víctima), el laboratorio de balística de la Unidad de Policía Judicial e Investigación de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali, concluyó:

“1. Realizado el cotejo microscópico se puede concluir que las vainillas demarcadas con los números 1, 2, 3, 4 y 5 respectivamente; fueron percutidas por el arma de fuego clase revolver, marca Llama, modelo Scorpio, calibre .38 special, número de identificación IM3944Q”(31).

Así, se evidencia que el arma que portaba la víctima sí fue disparada, cuando menos, en 5 oportunidades, circunstancia ésta que, sumada a la prueba de absorción atómica 1802-97-EA-LQ-RB, al testimonio de José Alejandro Castañeda Sicachá y a lo dicho por los agentes de Policía involucrados en los hechos, corrobora la primera de las versiones aquí expuestas, esto es, la de que el señor Orli Quiñones Bagui desenfundó su arma y la usó en contra de los agentes, ataque al que éstos respondieron de igual manera para salvaguardar su propia existencia y que se dio cuando, al querer requisarlo a él y a su sobrino, el mencionado señor intentó huir y la Policía trató de detenerlo.

Ahora, si bien existe una contradicción entre esta versión y la de los sobrinos de la víctima, lo cierto es que es apenas normal que éstos ajustaran la suya a lo que más le favoreciera a su tío, tanto así que los dos aseguraron que el señor Quiñones Bagui no portaba ningún arma de fuego y que se encontraba indefenso, afirmación que puede cuestionarse con las pruebas anteriormente descritas, razón por la cual estos testimonios serán descartados, máxime que también se observan contradicciones y/o inconsistencias entre ellos mismos. Así, por ejemplo: (i) ella nunca dice que los agentes la cogieron por el cuello y él si lo afirma, (ii) ella dice que los policías llegaron cuando su tío paró donde ellos se encontraban, y él narra que el tío les dijo que se había caído y que les mostró que se había raspado la pierna y que ella lo estaba limpiando con un pañuelo cuando llegó la Policía, (iii) él dice que a él también lo persiguieron y le dispararon, pero ella no hace referencia a ninguna de estas afirmaciones y (iv) ella dice que los agentes “le piden requisa a mi primo, le piden que se levante la camisa” y él dice que no le dijeron que se trataba de una requisa, pero que le hicieron levantar la camisa.

Sumado a lo anterior, es del caso tener en cuenta que, mediante providencia del 10 de agosto de 1998(32), el Juzgado de Primera Instancia del Comando de Policía Metropolitana de Santiago de Cali cesó el procedimiento a favor de los agentes Jorge Edinson Idárraga López y Jaime Toro Ramírez, por el homicidio del señor Orli Darío Quiñones Bagui, al haberse acreditado que actuaron en estricto cumplimiento de un deber legal y en defensa de un derecho propio o ajeno contra injusta agresión actual o inminente, es decir, por ausencia de antijuridicidad, providencia confirmada por la del 2 de marzo de 2000(33), del Tribunal Superior Militar de las Fuerzas Militares de Colombia.

Así las cosas, existen serias inconsistencias y hasta contradicciones entre las pruebas técnicas, las testimoniales y las demás obrantes en el proceso, a saber:

De un lado, obran: i) el estudio balístico 138/LABAL, realizado —a los 13 días de la ocurrencia de los hechos— por el laboratorio de balística de la Unidad de Policía Judicial e Investigación de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali, que dice que el arma que la víctima tenía en su poder no fue disparada y ii) los testimonios de los sobrinos del señor Quiñones Bagui —ya descartados— que dicen que la víctima no disparó en ningún momento y que, por el contrario, fue atacada por los agentes de la Policía cuando se encontraba en estado de indefensión.

En sentido contrario, se encuentran: i) la prueba de absorción atómica 1802-97-EA-LQ-RB, realizada —el mismo día de los hechos, esto es, 2:20 horas después— por el laboratorio de química del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses al cuerpo sin vida del señor Orli Quiñones Bagui, que da cuenta de que éste sí disparó el arma de fuego, ii) el documento suscrito —al día siguiente de los hechos— por los agentes de la Policía involucrados, con el que dejaron a disposición de la fiscalía el arma de la víctima, 2 cartuchos, “4 vainillas” y una canana, iii) el Oficio 14/LABAL, elaborado —2 meses después de los hechos— por el laboratorio de balística mencionado en el párrafo que antecede, esto es, el de la Unidad de Policía Judicial e Investigación de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali, en el que consta que el arma de la víctima fue percutida en “5 oportunidades” y iv) el testimonio de José Alejandro Castañeda Sicachá, quien dice que la víctima sí les disparó a los agentes de Policía con su arma de fuego.

Como se observa, el laboratorio de balística de la Unidad de Policía Judicial e Investigación de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali dijo en un primer momento, esto es, en el estudio balístico 138/LABAL, realizado a los 13 días de la ocurrencia de los hechos, que el arma de la víctima no fue disparada, mientras que, en el oficio 14/LABAL, elaborado 2 meses después de los hechos, dijo que ésta sí fue disparada y en 5 oportunidades, sin indicar cuándo lo fue.

Por otra parte, nótese que el documento suscrito al día siguiente de los hechos, por los agentes de la Policía involucrados en ellos, deja a disposición de la fiscalía solo 4 vainillas, lo cual no concuerda con el citado Oficio 14/LABAL, que asegura que 5 de las vainillas analizadas provenían del arma de la víctima.

Ahora, el testimonio de José Alejandro Castañeda Sicachá, quien dice que la víctima sí les disparó a los agentes de Policía con su arma de fuego, resulta cuando menos cuestionable, debido a que afirma que los agentes de la Policía le pidieron su número de cédula para citarlo como testigo, pero no da cuenta de que le hayan pedido otro dato que lo hiciera realmente localizable con posterioridad, como el número telefónico o una dirección; además, porque dijo este testigo que el lugar de los hechos era inhóspito y que por eso no había más gente que pudiera dar cuenta de los hechos. No obstante, las pruebas indican que se trataba de una zona urbana (cra. 29A con cll. 55 de Cali) y que fue una habitante del sector la que llamó a la Policía a denunciar los hurtos de que estaban siendo víctimas todas las personas que transitaban en la zona, lo cual deja entrever que no era realmente un sector inhóspito, situaciones éstas que, en efecto, le restan credibilidad a este testimonio.

Así las cosas y ante la ausencia de medios probatorios adicionales que permitan despejar las inconsistencias y contradicciones que vienen de exponerse y que, por tanto, permitan tener certeza sobre la manera cómo ocurrieron los hechos, lo único claro es que los disparos que terminaron con la vida de Orli Quiñones Bagui fueron hechos por los agentes de la Policía Edison Idárraga López y Jaime Toro Ramírez, quienes estaban en servicio y en ejercicio de sus funciones, al encontrarse respondiendo al llamado de una ciudadana que aseguró que en el sector de los hechos operaba un grupo de atracadores y que, por tanto, el daño padecido por la parte actora fue causado por agentes de la entidad pública demandada, en cumplimiento de una actividad propia del servicio y con arma de fuego de dotación oficial; en cambio, no se probó que la víctima falleció por su propia culpa, ni la ocurrencia de cualquier otra eximente de responsabilidad.

Conforme a lo dicho, se impone declarar la responsabilidad de la demandada por la muerte del señor Quiñones Bagui.

Al respecto, no debe olvidarse que el manejo de armas de fuego comporta una actividad peligrosa, razón por la cual el demandante está obligado a demostrar el daño sufrido y la relación de causalidad entre éste y la actuación de la administración y, para exonerarse de responsabilidad, la demandada debe acreditar la presencia de una causa extraña, esto es, fuerza mayor, el hecho exclusivo y determinante de un tercero o la culpa también exclusiva y determinante de la víctima.

En el presente asunto —se reitera— no puede relevarse a la Policía Nacional de responsabilidad por la muerte de Orli Darío Quiñones Bagui, puesto que no probó la existencia de cualquiera de las causales eximentes de responsabilidad que permitiera romper el nexo de causalidad entre el hecho imputado a la administración y el daño sufrido por los actores.

Conforme a lo anterior, la Sala revocará la sentencia recurrida para, en su lugar, acceder a las pretensiones de la demanda.

Liquidación de perjuicios

Perjuicios morales

Por la muerte del señor Orli Quiñones Bagui, concurrieron al proceso Saula Bagui (en calidad de madre), Graciela Quiñones Bagui, Ingrid Janeth Quiñones Bagui, Pedro Pablo Quiñones Bagui y Lider Fernando Bagui (en calidad de hermanos), María del Socorro Mora Preciado (en calidad de compañera permanente y en representación de sus hijos menores Orlin Ricardo, Luis Miguel, Solanye Lorena y Stiven Darío Mora).

Al respecto, se acreditó que Saula Bagui(34) era la madre de la víctima, así como que Pedro Pablo Quiñones Bagui(35), Graciela Quiñones Bagui(36), Lider Fernando Bagui(37) e Ingrid Janeth Quiñones Bagui(38) eran sus hermanos.

Se probó también, con los testimonios de los señores Teresa de Jesús Montaño(39), Maris Alicia Castillo Preciado(40), Mery F. Cuero Preciado(41), Luis Enrique Caicedo(42) y Segundo E. Caicedo Becerra(43), que María del Socorro Mora Preciado era la compañera permanente de Orli Quiñones Bagui.

Ahora, respecto de los menores Orlin Ricardo Mora(44), Luis Miguel Mora(45), Solanye Lorena Mora(46) y Stiven Darío Mora(47) no se acreditó que fueran hijos del fallecido Orli Darío Quñones Bagui, como quiera que en los registros civiles de nacimiento de aquéllos no figura el nombre de aquél.

Sin embargo, los mismos testimonios recién mencionados dan cuenta de que los menores Orlin Ricardo, Luis Miguel, Solanye Lorena y Stiven Darío Mora eran hijos de la víctima y que sufrieron mucho por su muerte, por lo que, al no encontrar probado el parentezco con el señor Orli Darío Quiñones Bagui, se tendrán como terceros afectados.

Pues bien, según la jurisprudencia de la Sala, en los eventos en los que una persona fallece y esta muerte es imputable al Estado, ello puede desencadenar la indemnización de perjuicios morales.

Respecto de la cuantía de la indemnización de este perjuicio inmaterial debe recordarse que, de conformidad con lo expresado en sentencia del 6 de septiembre de 2001, esta Sala ha abandonado el criterio según el cual se estimaba procedente la aplicación analógica del artículo 106 del Código Penal de 1980, para establecer el valor de la condena por concepto de perjuicios morales; se ha considerado, en efecto, que la valoración de dicho perjuicio debe ser hecha por el juzgador, en cada caso, según su prudente juicio y se ha sugerido la imposición de condenas por la suma de dinero equivalente a 100 salarios mínimos legales mensuales, en los eventos en que aquél se presente en su mayor grado de intensidad(48).

En ese orden de ideas, se condenará a la Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios morales, las siguientes sumas a favor de:

Saula Bagui (madre) 100 smlmv

María del Socorro Mora Preciado (compañera) 100 smlmv

Pedro Pablo Quiñones Bagui (hermano) 50 smlmv

Graciela Quiñones Bagui (hermana) 50 smlmv

Ingrid Janeth Quiñones Bagui (hermana) 50 smlmv

Lider Fernando Bagui (hermano) 50 smlmv

Orlin Ricardo Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Luís Miguel Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Solanye Lorena Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Stiven Darío Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Perjuicios materiales

Lucro cesante

En consideración a que, para el momento de su muerte, el señor Orli Quiñones Bagui era una persona en edad productiva y, por lo mismo, con capacidad de ejercer una actividad laboral que le permitiera recibir por lo menos un salario mínimo, la Sala, como no se acreditaron los ingresos de dicho señor, liquidará el perjuicio material teniendo en cuenta el salario mínimo legal mensual vigente para la época de su muerte (1997), es decir, la suma de $ 172.005, valor que se actualizará a la fecha de esta sentencia, así:

nnn276
 

Donde Vp: valor presente de la suma a actualizar.

Vh: valor a actualizar ($ 172.005).

Índice final: índice de precios al consumidor del mes anterior a la fecha de esta sentencia (en este caso se toma el de abril de 2014).

Índice inicial: índice de precios al consumidor, a la fecha de la muerte, esto es, noviembre de 1997.

Aplicando la fórmula:

nnn277
 

Vp = $ 449.906,86

Como quiera que la actualización arroja un valor inferior al salario mínimo vigente al momento de esta sentencia, esto es, al de 2014, se tendrá este último ($ 616.000), más el 25% por prestaciones sociales ($ 154.000), menos el 50% que se supone que la víctima destinaba a su propia subsistencia ($ 385.000), esto es, $ 385.000 como ingreso base de liquidación.

El lucro cesante consolidado se calcula desde el momento de la muerte de Orli Quiñones Bagui (nov./97), hasta el mes anterior al de esta sentencia (abr./2014), esto es, 198 meses.

Así, pues, la liquidación del lucro cesante para la señora María del Socorro Mora Preciado (compañera permanente) se hará con base en la fórmula:

nnn278
 

Donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al número de meses indicado anteriormente (198 meses).

Aplicando la fórmula:

nnn279
 

S= $ 127’766.558,66

El lucro cesante futuro se calcula desde la fecha de esta sentencia (mayo/2014) hasta lo que restaba de la vida probable más corta entre la de la víctima y la de su compañera permanente, para lo cual se tiene en cuenta la de la víctima, esto es, de 50.08 (600.96 meses), menos el lucro cesante consolidado (198 meses), para un total de 402.96 meses.

Para su liquidación, se aplicará la fórmula matemático-actuarial utilizada por la jurisprudencia para el efecto, la cual se expresa en los siguientes términos, donde “i” es una constante y “n” corresponde al período mencionado, equivalente a 402.96 meses:

nnn280
 

S = $ 67’923.923,29

Para un total de $ 195’690.481,95, por concepto de lucro cesante (consolidado y futuro), a favor de la señora María del Socorro Mora Preciado.

Los demás perjuicios solicitados en la demanda no fueron acreditados.

Costas

En consideración a que no se evidenció temeridad, ni mala fe en la actuación procesal de las partes, la Sala se abstendrá de condenarlas en costas, de conformidad con lo establecido en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

Revócase la sentencia del 11 de febrero de 2005, proferida por la Sala de Descongestión para los tribunales administrativos del Valle del Cauca, Quindío, Cauca y Nariño y, en su lugar:

1. Declárase la responsabilidad patrimonial de la Policía Nacional, por la muerte del señor Orli Quiñones Bagui, ocurrida el 15 de noviembre de 1997 en Cali.

2. En consecuencia, condénase a la Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios morales, a las siguientes personas, las cantidades que se indican a continuación:

Saula Bagui (madre) 100 smlmv

María del Socorro Mora Preciado (compañera) 100 smlmv

Pedro Pablo Quiñones Bagui (hermano) 50 smlmv

Graciela Quiñones Bagui (hermana) 50 smlmv

Ingrid Janeth Quiñones Bagui (hermana) 50 smlmv

Lider Fernando Bagui (hermano) 50 smlmv

Orlin Ricardo Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Luis Miguel Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Solanye Lorena Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

Stiven Darío Mora (tercero damnificado) 10 smlmv

3. Condénase a la Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios materiales, a favor de la señora María del Socorro Mora Preciado la suma de $ 195’690.481,95.

4. Dése cumplimiento a lo dispuesto por los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo, para lo cual se expedirá copia de la sentencia de segunda instancia, conforme a lo dispuesto en el artículo 115 del Código de Procedimiento Civil. Para tal efecto, el tribunal de instancia cumplirá los dictados del artículo 362 del Código de Procedimiento Civil.

5. Ejecutoriada esta providencia, devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.»

(3) Sentencia de julio 7 de 2005, expediente 20.300.

(4) Sentencia de febrero 21 de 2002, expediente 12.789.

(5) Folio 0, cuaderno 3.

(6) Folios 21 y 38, cuaderno 1.

(7) Folios 41 y 42, cuaderno 1.

(8) Folios 64 a 67, cuaderno 3.

(9) Folios 75 a 80, cuaderno 3.

(10) Consejo de Estado, Sección Tercera, Sentencia de 29 de enero de 2009, expediente 16.319.

(11) Sobre la responsabilidad del Estado por el actuar de sus agentes, ver entre otras, sentencias de 2 de febrero de 1995, M.P. Daniel Suárez Hernández, expediente 9.846. Tesis jurisprudencial reiterada en sentencias proferidas el 16 de julio de 2008, expediente 16.487 y, recientemente, sentencia de 17 de marzo 2010, expediente: 18.526, Actor: Gustavo Sepúlveda Hernández, M.P. Mauricio Fajardo Gómez.

(12) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 19 de agosto de 2004, expediente 15791, C.P. Ramiro Saavedra Becerra; sentencia del 10 de marzo de 2005, expediente 14808, C.P. Germán Rodríguez Villamizar; sentencia del 26 de abril de 2006, expediente 15427, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(13) Folio 12, cuaderno 1.

(14) Folios 3 a 6, cuaderno 3.

(15) Documento que fue aportado en copia simple, pero que será valorado en esta oportunidad, por cuanto la Sección Tercera de esta corporación, en sentencia de unificación (S. Plena, Secc. Tercera, sent. ago. 28/2013, exp. 25.022), con el objeto de garantizar la seguridad jurídica que debe imperar en las actuaciones judiciales, avaló la posibilidad de dar valor probatorio a las copias simples que obren en los procesos, siempre que éstas no hayan sido cuestionadas en su veracidad por la contraparte o frente a las cuales no se haya promovido incidente de tacha de falsedad —criterio mayoritario que el ponente de esta decisión no comparte, pero acata— (fls. 1 y 2, cdno. 2 y 120 a 122, cdno. 3).

(16) Folio 1, al reverso, cuaderno 2.

(17) Folio 7, cuaderno 3.

(18) Folio 9, cuaderno 3.

(19) Folio 9, cuaderno 3.

(20) Folio 55, cuaderno 3.

(21) Folio 26, cuaderno 3.

(22) Folios 28 y 29, cuaderno 3.

(23) Folios 96 y 97, cuaderno 3.

(24) Folios 43 y 44, cuaderno 3.

(25) Folio 7, cuaderno 3.

(26) Folio 8, cuaderno 3.

(27) Folios 34 a 37, cuaderno 3.

(28) Folio 37, cuaderno 3.

(29) Folio 137, cuaderno 3.

(30) Folios 147 a 150, cuaderno 3.

(31) Folio 149, cuaderno 3.

(32) Folio 173 a 188, cuaderno 3.

(33) Folios 195 a 208, cuaderno 3.

(34) Folio 91, cuaderno 1.

(35) Folio 93, cuaderno 1.

(36) Folio 94, cuaderno 1.

(37) Folio 10, cuaderno 1.

(38) Aunque en principio podría pensarse que Ingrid Janeth Quiñones Bagui no aparece como demandante, ya que en el registro civil de nacimiento con el que se pretende probar el parentesco aparece como Inglis Jannet Quiñones Bagui (fl. 92, cdno. 1), se entiende que se trata de la misma persona, porque en el documento en el que otorgó poder al abogado para que la representara en este proceso firmó como Ingrid Janeth Quiñones (fl. 2, cdno. 1) y, adicionalmente, en el mencionado registro civil consta que sus padres, como los de la víctima, son Saula Bagui y Julio César Quiñones.

(39) Folio 54, cuaderno 2.

(40) Folio 55, cuaderno 2.

(41) Folio 56, cuaderno 2.

(42) Folio 57, cuaderno 2.

(43) Folio 59, cuaderno 2.

(44) Folio 4, cuaderno 1.

(45) Folio 5A, cuaderno 1.

(46) Folio 5, cuaderno 1.

(47) Folio 3, cuaderno 1.

(48) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 6 de septiembre de 2001, expediente 13.232-15.646, actor: Belén González y otros.