Sentencia 2001-01372/30531 de marzo 5 de 2015

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN B

Consejera Ponente:

Dra. Stella Conto Díaz del Castillo

Proceso: 190012331000200101372-01 (30531)

Actor: Aristóbulo Candamil Zuluaga y otros

Demandado: Hospital Universitario San José de Popayán ESE e IPS Comsalud

Acción: Reparación directa

Bogotá, D.C., cinco de marzo de dos mil quince.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones de la Sala

1. Competencia.

La corporación es competente para conocer del presente asunto, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte actora, dado que la cuantía de la demanda alcanza la exigida en vigencia del Decreto 597 de 1988(2), para que esta Sala conozca de la acción de reparación directa en segunda instancia.

2. Asunto que la Sala debe resolver.

La Sala procede a resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte actora, contra la sentencia que declaró probada la excepción de falta de jurisdicción y negó pretensiones, proferida por la Sala de Descongestión para los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca, Quindío, Cauca y Nariño, con sede en Cali, con miras a establecer si resulta aplicable el fuero de atracción respecto de la IPS Comsalud para, de esta forma, proceder a determinar su responsabilidad y la del Hospital Universitario San José de Popayán ESE.

Debe en consecuencia la Sala entrar a analizar los hechos probados, con miras a determinar si hay lugar a la declaratoria de responsabilidad que la parte actora endilga a la administración accionada.

2.1. Hechos probados.

Serán tenidos en cuenta los documentos aportados por la parte actora en las oportunidades legales, los remitidos por la entidad pública demandada, las respuestas de diversas autoridades a los requerimientos del tribunal y de esta corporación, además de los testimonios recibidos en el curso del presente asunto, pues se trata de pruebas decretadas y practicadas dentro de las oportunidades procesales. De igual forma, será tenido en cuenta el dictamen pericial practicado en segunda instancia por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, tal y como fue considerado en el proveído de 20 de junio de 2006 (fls. 262, 265-273 cdno. 1 y 283 del cdno. ppal.).

De conformidad con el acervo probatorio que reposa en la actuación, la Sala encuentra acreditados los siguientes hechos:

2.1.1. Las historias clínicas manuscritas que reposan en la actuación dan cuenta de que el 5 de febrero de 2001, la señora Asceneth Candamil Calle fue atendida en la clínica Comsalud IPS, remitida de la Policía Nacional. Valorada la paciente se encontró un quiste en uno de sus ovarios, razón por la cual los médicos decidieron intervenirla quirúrgicamente. Procedimiento que se adelantó sin complicaciones. No obstante, en el post quirúrgico la paciente presentó presión arterial baja, dando lugar a nueva intervención. Le fueron practicados otros exámenes que trajeron como resultado un nivel de plaquetas muy bajo. Ello motivó la realización de una laparatomía exploratoria, encontrándose hipertensión abdominal aguda. Con el tratamiento suministrado no se obtuvo mejoría. La paciente fue remitida al Hospital Universitario San José de Popayán ESE, lugar en donde falleció.

De la historia clínica proveniente de la IPS Comsalud se destacan las siguientes anotaciones:

“Fecha de remisión: 5 feb. 01

Entidad: Policía Nal.

Nombres y apellidos: Asceneth Candamil

Edad: 45

Estado civil: casada

Procedencia: Pon

Resumen datos clínicos:

Complicación post.

Pte que hacía las 8 horas terminó resección de quiste de ovario derecho y defectomia izda sin complicación.

Hacía las 11:30 se torno hipotensa pálida sudorosa. Se pensó en sangrado en cavidad. Se reintervino se encontró sangrado escaso. Se solicitaron paraclínicos.

Respuesta (diagnóstico y tratamiento):

Presentándose trombocitopenia la cual no explicamos. 37.000 plaquetas.

Pte con prequirúrgicos normales, fue una cirugía electiva, se manejó con adrenalina, propamina, manitol. Se volvió a reintervenir a las 16:30, se encontró un Sd (sic) de hipertensión abdominal aguda post operatorio. Se dejó con vísceras libres con bolsa de Bogotá” (negrillas fuera de texto).

En la nota operatoria de la clínica aparecen los siguientes registros:

“Asceneth Candamil

Entidad: Polinal

Dx: Hipotensión posquirúrgica

Procedimiento: laparatomía de revisión

Anestesia: sedación

Hallazgos: Paciente espástica generalizada, lecho de resección quiste de ovario izquierdo sin sangrado, ovario derecho sangrado escaso activo por sitio de electrofulguración(3). Hemoperitoneo +- 300 cc

Descripción quirúrgica: se retira sutura previa, se realiza hemostasia(4) en ovario derecho con puntos cruzados continuos, se coloca nueva lazada en muñón-pedículos de oforectomía izquierda, se revisa nuevamente hemostasia, cierre por planos, compresas completas” (negrillas fuera de texto).

En la historia clínica figuran los registros de cada uno de los procedimientos a la que fue sometida la señora Candamil Calle —se destacan algunas anotaciones—:

“7:00 Ingresa al servicio de Cx por sus propios medios y en buen estado general, a quien el Dr. Ordóñez realizará resección de quiste de ovario.

7:15 El Dr. López inicia anestesia epidural

7:30 Se pasa sonda (sic) vesical y se deja drenaje libre

7:35 Previa asepsia y antisepsia, el Dr. Ordóñez inicia procedimiento con la ayudante del Dr. Ramírez.

7:45 Continúa ayudante del Dr. Bonilla

7:50 Se recibe patología se rotula “quiste de ovario”, se deja en formol

8:10 Termina acto quirúrgico sin complicaciones dejando herida tapada y limpia

8:20 Se traslada paciente a recuperación despierta, alerta, sonda vesical a drenaje libre y bajo efectos de anestesia epidural. TA 116/70. Se recibe nueva patología (...). Ingresa paciente a recuperación despierta con escasa movilidad, sonda vesical, TA 90/55 (...).

10:00 Se traslada a recuperación, buena movilidad sin sangrado en hda (sic) quirúrgica con sonda vesical a drenaje.

11:30 TA 80/50 No tiene mareo ni náuseas, el Dr. López la valora, ordena acelerar el goteo de LEV y dejar en recuperación hasta que la tensión arterial haya subido.

11:45 Persiste TA baja, Dr. López ordena colocar 2 mg elfontil (sic)

12:00 TA 70/40, se observa sudorosa, la paciente refiere sentirse bien. El Dr. López solicita Hb-Hto hemoclasificación. Se coloca mensaje al Dr. Ordóñez. 

12:30 Se recibe Rdo (sic) de laboratorio Hb: 9.78, hto: 27.5%, plaquetas 29.000, O+. El Dr. Ordóñez y el Dr. López deciden reintervenir para revisión de cavidad (...), la paciente se encuentra alerta, orientada, refiere sentirse bien, sin nauseas, ni mareos, ni dolor, solo “un poco de sueño”, TA 80/40

12:40 Se traslada nuevamente al quirófano para reintervención.

12:40 Penthotal 9 CC, se monitorea su TA 80/40

12:45 Esmeron 4 cc + máscara laríngea para continuar con gases anestésicos.

12:47 Previa asepsia y antisepsia de área, el Dr. Ordóñez inicia procedimiento para revisión de cavidad con el ayudante del Dr. Ramírez.

12:55El Dr. Ordóñez informa haber encontrado coágulos en pared y más o menos de 250 cc a 300 cc de sangre en cavidad.

13:05Se toma muestra de sangre para hemograma y recuento de plaquetas y se envía al laboratorio de la Dra. Lorena Vejarano y cruce y clasificación al laboratorio del Hospital San José.

13:07 Termina acto quirúrgico sin complicaciones, dejando herida tapada y limpia, cubierta con vendaje compresivo.

13:17 Se revierte anestesia con 4 ampollas de prostigmina + 1 de atropina diluidas.

13:30 Prostigmina 2 ampollas + ½ de atropina diluidas.

13:35 El Dr. López cambia máscara laríngea por tubo orotraqueal.

14:00 Se pasa sonda nasogástrica y se deja a drenaje libre.

14:25 el Dr. López realiza lavado gástrico.

14:55Se inicia transfusión de la 1ra unidad de glóbulos rojos. 

15:00 El Dr. López se comunica telefónicamente con la UCI del hospital San José para solicitar cama, pero manifiestan que en el momento no hay ventilador disponible. 

15:03 Glucometría capilar 80-120.

15:05 2da unidad de glóbulos rojos.

15:05 Se inicia goteo de dopamina.

15:10 Se inicia goteo de adrenalina.

15:17 Se suspende goteo de adrenalina y dopamina.

15:45 Se reinicia goteo de adrenalina por orden verbal del Dr. Collazos.

15:55 Se aumenta goteo de adrenalina.

16:00 Se reinicia goteo de dopamina para mantenimiento y protección de los riñones.

16:00 Se llama nuevamente al hospital para informar que en cuanto haya ventilador disponible llamar.

16:05 Ante la imposibilidad del traslado a la UCI el Dr. López informa al Dr. Tobar, médico de la policía, sobre la necesidad y riesgos de una nueva reintervención, quien a su vez sale e informa al esposo de la paciente.

16:08 El Dr. Tobar manifiesta que el esposo de la paciente autoriza la reintervención asumiendo los riesgos.

16:15 Pavulón 2 mg Dormicun 2 mg.

16:18 Previa asepsia y antisepsia de área quirúrgica el Dr. Muñoz inicia laparatomia exploratoria con ayudante del Dr. Díaz, TA 149/84.

16:40 Por orden verbal del Dr. Díaz se inicia goteo de maritol al 20%.

16:45 Termina procedimiento dejando dos compresas en cavidad y bolsa de biaflex suturada a piel más vendaje compresivo en región abdominal.

17:00 Se comunican al Hospital San José ya hay un ventilador disponible.

17:15 Se traslada paciente al HUSJ UCI en regular estado general y bajo efectos de anestesia general con LEV, pasando solución, goteo de adrenalina y de dopamina, conectado en ½ sobre vena periférica, pasando 4ta unidad de glóbulos rojos, sonda nasogástrica a drenaje libre, venda abdominal cubierta con bolsa de bioflex, sonda vesical a drenaje libre eliminando en muy poco cantidad, color amarillo claro. Con la paciente se va el Dr. Paledov y el auxiliar Fredy Guyumus.

SV de la paciente al salir del quirófano TA 70/40” (negrillas y subrayas fuera de texto).

El mismo día la señora Candamil Calle fue asistida en la ambulancia sin obtener respuesta e ingresó a la Sala de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario San José, remitida de Comsalud IPS “por shock hipovolémico en postquirúrgico de laparatomía para resección de quiste de ovario derecho”. A la paciente se practicó reanimación inmediata, empero presentó falla orgánica multisistémica y finalmente fallece.

De la historia clínica del Hospital Universitario San José ESE se destacan las siguientes anotaciones:

“5-II-2001 17:20 horas.

Ingreso UCI Dr. Trochez, Dr. Lotta.

MC: Remitida Comsalud.

EA: Paciente sin enfermedad previa de importancia, programada en clínica para cistectomía por quiste de ovario derecho.

— Bajo anestesia epidural 8 a.m.

Resección quiste der, electrofulguración quiste izq por ovario poliquístico.

2000 cc de cristaloides.

Terminó con TA 120/70.

A las 11:30 a.m. se torna hipotensa 70/40 pálida con distensión abdominal.

Plaquetas 35.000.

— Reintervención (#1) 12 a.m.

Bajo anestesia general

Sangrado ovario izq. electrofulgurado. 

Eliminó 400 cc.

Sala intubada se coloca 3 unidades de cristaloides, antibióticos.

— Reintervención (#2) 16 horas.

Aumento presión intraabdominal.

No evidencia de sangrado.

Asas intestinales isovemicas (sic).

Por problemas logísticos en la consecución de un ventilador se tarda un poco el ingreso a UCI (no había ventiladores disponibles en UCI) se consigue un ventilador del servicio de urgencias.

Ingresa paciente asistida en ventilación controlada con amb. Encontrando en valoración inicial lo siguiente:

TA: 105/60 fría al tacto pupilas medriáticas sin respuesta (...)

Abdomen muy distendido, abdomen abierto infraumbilical con viaflex a piel que deja ver asas intestinales dilatadas.

Piernas pálidas, frías, pulsos débiles.

Problemas diagnosticados:

1. Shock hipovolémico distributivo posible traslocación bacteriana.

2. IRA (sic) tipo III por laparatomia, I edema pulmonar

IV por shock, II neurológico.

3. Trombocitopenia severa, coagulopatia(5) post (sic).

4. Sx hipertensión abdominal.

5. Sx post reanimación.

6. Post Qx laparatomia y revisión por quiste ovario.

7. Acidosis metabólica severa.

Valorada de inmediato Dr. Lotta, Dr. Trochez.

Se reinician labores de reanimación.

— Se conecta a ventilador.

— Se conecta monitoria.

— Reposición de volumen

— Bicarbonato en 20 ampollas

— Se reponen hemoderivados, plasma, plaquetas

— Se obtiene línea venosa central femoral izq.

— Se inicia soporte inotrópico

— Se toman laboratorios de hemoclasificación, cruce y reserva, hemograma, creatinina, glicemia (...), se solicita Rx Tórax.

— 18:10 se evidencia desaturación, esteroides, en ACP con mal funcionamiento del ventilador, se pasa a asistir con ambu (sic) y luego se conecta a ventilador.

Presenta paro cardiaco que es manejado con masaje y logra de nuevo ritmo cardiaco.

La paciente permanece en muy malas condiciones generales, sin respuesta neurológica muy inestable hemodinámicamente.

(...).

La paciente entra en fibrilación ventricular y se reinicia masaje cardíaco externo. Se desfribila reiteradamente con 200, 300 y 360. La paciente logra ritmo cardíaco aunque permanece inestable.

— 19:30 horas. Paciente presenta de nuevo bradicardia severa, se reinicia masaje cardíaco externo por tercera ocasión aquí en la UCI. Se continúa el paso de hermodenovados (sic) tipo glóbulos rojos. Ha continuado todo el tiempo con adrenalina y dopamina.

— 19:45 horas. Paciente con falla multiorgánica, deterioro progresivo. No hay respuesta hemodinámica al uso de vasoactivos a dosis full. Entra en paro cardíaco sin respuesta a las maniobras de reanimación ni a volumen ni a vasoactivos. Se suspenden las maniobras de reanimación por orden del Dr. Lotta, Dr. Trochez” (negrillas fuera de texto, fls. 43-96 cdno. 1).

2.1.2. El 5 de febrero de 2001 murió la señora Asceneth Candamil Calle, en el municipio de Popayán (Cauca). De ello da cuenta el registro civil de defunción allegado por la parte actora (fl. 18 cdno. 1).

Sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrió la muerte, en la actuación reposan diversos informes médicos y un dictamen pericial decretado en el proceso. Se relacionan y detallan a continuación:

a) El 7 de febrero de 2001, el doctor Guillermo Wilson Muñoz Ordóñez dio cuenta al Coordinador del Grupo de Sanidad de la Policía Nacional que el día 5 de febrero de 2001 atendió el llamado de la Sala de Emergencia de la Clínica de Comsalud IPS para atender a la señora Asceneth Candamil. Al respecto señaló:

“Encuentro a la paciente en la mesa de operaciones, bajo los efectos de la anestesia, con el antecedente de haber sido sometida a la resección de ovario derecho y cuña del ovario izquierdo, relaparatomia (sic) hacía las 13 horas de ese día, donde encontraron sangrado leve, aproximadamente 500 cc. Posteriormente vuelve a presentar inestabilidad hemodinámica, valores de plaquetas alterados previos a la relaparatomia de aprox. 30.000 plaquetas por mm3. Al examen físico se encuentra paciente con abdomen muy tenso, con signos vitales estables y con goteo de vasoactivos a dosis moderadas. Se decide volver a laparotomizar, una vez se inicie transfusión de sangre y de plaquetas, lo cual se realiza de esa manera. Se realiza laparatomía de más o menos 300 cms, se obtiene la (sic) prácticamente expulsión de las vísceras intestinales, las cuales estaba cianóticas, con trombosis de vasos del menesterio y del epiplón mayor, la cianosis se recupera parcialmente, esto compatible con síndrome de hipertensión abdominal aguda y severa. Además se encuentran aproximadamente 200 cc de líquido hemático y el área operatoria ginecológica sin sangrado y sin hematomas. Se colocan dos comprensas en lecho operatorio ante sospecha de coagulopatía y posibilidad de sangrado futuro. Se procede al cierre de la cavidad mediante bolsa de Bogotá. En este momento se inicia traslado a la UCI del Hospital San José” (negrillas fuera de texto, fl. 29 cdno. 1).

El mismo día, el intensivista Rodrigo Collazos informó al mismo funcionario que fue llamado a la sala de cirugía de la clínica de Comsalud, “para colocarle un catéter central a la paciente Asceneth Candamil, quien se encontraba en estado de choque”. Posteriormente la volvió a ver en la sala de cuidados intensivos del Hospital San José, “(...) donde recibió turno a las 19:00 horas encontrando a la paciente en shock severo con pobre respuesta a vaso activos, hipoperfusión marcada en áreas equimóticas en piel y sangrado fácil por los sitios de punción, presentó varios episodios de bradicardia y paro cardiaco inicialmente con respuesta a las maniobras de reanimación hasta que fue irreversible”. Dio cuenta de la realización de una CID —Coagulación Intravascular Diseminada— “que lleva a un estado de shock y a la muerte” (negrillas fuera de texto, fl. 30 cdno. 1).

El anestesiólogo Edgar Hernando López Noreña, por su parte, informó al Coordinador del Grupo de Sanidad de la Policía que el diagnóstico inicial de la paciente fue la presencia de un quiste en el ovario derecho, por lo que fue programada para resección del mismo, el 5 de febrero de 2001. Los exámenes previos a la intervención y las condiciones de salud eran normales. A las 7:30 a.m. se dio inicio a la operación con anestesia epidural, “se reseca quiste de ovario derecho y electrofulguración de ovario izquierdo, con mínimo sangrado” (negrillas fuera de texto). Termina el procedimiento quirúrgico a las 8:30 a.m. sin complicaciones. Recuperación completa del bloqueo motor a las 10 a.m.

La paciente es valorada nuevamente a las 11 de la mañana, asintomática, buena movilidad de miembros inferiores, presión arterial estable y normal de 110/70; empero a las 11:30 a.m. la presión disminuyó a 70/40, “se observa pálida, abdomen algo disentido, mínimo sangrado por herida quirúrgica”.

Ante el estado de salud que presentaba la señora Asceneth Candamil, el anestesiólogo dio cuenta:

“Pido de urgencia cuadro hemático y se avisa al cirujano. Se inicia cristaloides rápidos. El cirujano llega de inmediato trae el reporte del laboratorio hemoglobina 9.5, plaquetas 29.000, se repiten plaquetas informan 18.000, se pide recuento en otro laboratorio e informan 33.000. Decidimos explorar la paciente por posibilidad de sangrado. Paciente consciente PA 85/50, O2 96, se observa pálida, respirando normalmente, hablo con ella, no manifiesta ningún dolor ni sensación de mareo, se pasa a quirófano y se laparatomisa ya con anestesia general. Se encuentra escaso sangrado de pared. Intrabdominal sangrado de más o menos 400 cc. Sangrado de ovario electrofugurado, se hace hemostasia, se observan asias intestinales con equimosis interpretada como manipulación del intestino en la laparatomía, se cierra cavidad. Se termina procedimiento y se deja paciente intubada, se pide interconsulta a UCI, donde manifiestan que no hay ventilador disponible. Oxígeno 99 capnografía 28 PA recuperada con volemia se pasa 3 unidades glóbulos rojos, se piden plaquetas. Paciente luego se torna inestable hemodinámicamente PA con tendencia a la hipotensión. E Urinaria escasa. Se implanta manejo farmacológico con inotrópicos. Se observa distensión abdominal que empieza a comprometer la complianza (sic) pulmonar, se empieza a desaturar O2 88, se decide laparatomizar nuevamente a la paciente. Encontrándose escaso sangrado gran hipertensión de la cavidad abdominal, trombosis de venas del epiplón y meso. Intestinos isquémicos. Se deja cavidad abierta contenida. Mejora la complianza, oximetría. PA sostenida con inotrópicos. Se remite a UCI Hospital. El descenso súbito de las plaquetas (trombocitopenia) y luego la trombosis observada en cavidad abdominal hace suponer un problema hematológico severo con trombosis masiva vascular de origen pélvico” (negrillas y subrayas fuera de texto, fls. 32-34 cdno. 1).

Por último, el médico ginecobstetra Oscar Enrique Ordóñez dio cuenta al funcionario atrás mencionado que el postquirúrgico transcurrió sin complicaciones; empero a las 11:45 a.m. del 5 de febrero de 2001 observó que la paciente presentaba tensión arterial baja, razón por la cual ordenó la práctica de hemoglobina con recuento de plaquetas, dando como resultado 29.000 por mm3. Como consecuencia de ello, señaló:

“(...) Bajo sedación se revisó la herida quirúrgica y lechos quirúrgicos, encontrando un escaso sangrado en el ovario derecho que no explicaba el estado de la paciente. Se corrigió la hemostasia del escaso sangrado en ovario derecho y se reforzó en el lecho izquierdo. Se realizó cierre de la paciente. Se revirtió la relajación de la paciente pero ella no despertó totalmente. Posteriormente se llamó a la UCI del Hospital Universitario San José para que recibieran a la paciente para manejo del nivel III, pero no había ventilador disponible. La paciente comenzó a presentar distensión abdominal severa y se decidió llamar a los cirujanos Doctor Wilson Muñoz cirujano vascular y al doctor Jesús Díaz, quienes después de iniciar plaquetas, sangre (sic) reintervinieron a la paciente encontrando: Muy escaso sangrado de lechos quirúrgicos. Asas intestinales cianóticas y con áreas de trombosis, así como el epiplón con áreas de trombosis (sic) y una gran hipertensión abdominal, cuadro conocido como coagulación intravascular diseminada (CID). Los cirujanos dejaron a la paciente con bolsa de Bogotá y se remitió a la UCI del Hospital San José, compensada desde el punto de vista hemodinámico. A partir de ese momento la paciente quedó a cargo del cuerpo médico de la UCI del Hospital Universitario San José” (fls. 35-37 cdno. 1).

b) El 13 de febrero de 2001 y con fundamento en los anteriores informes, el Jefe del Grupo de Atención Médica del Grupo de Sanidad de la Policía Nacional del departamento del Cauca dio cuenta al Coordinador de la entidad sobre los siguientes hechos:

“El pasado lunes cinco de febrero de 2001, el infraescrito Médico Jefe de Sanidad fue llamado a las trece horas por el Coordinador del Departamento para verificar el estado de salud de la paciente Hacenet (sic) Candamil Calle, quien había sido sometida a una cirugía en horas de la mañana en la clínica Comsalud de esta ciudad.

De acuerdo con la historia clínica la paciente ingresó alrededor de las siete horas al quirófano para ser sometida a una extirpación de un quiste de ovario izquierdo, procedimiento que se realizó bajo anestesia epidural aparentemente sin complicaciones, realizándose electrofulguración de otros micro quistes en ovario derecho. El cirujano fue el Dr. Oscar Ordóñez, ginecólogo y el anestesiólogo el Dr. Hernando López.

La paciente pasó a la Sala de recuperación consciente, con signos vitales estables y en buenas condiciones generales.

Alrededor de las nueve y treinta de la mañana, la paciente presentó una baja en su tensión arterial, mareo y sudoración profusa, se le colocaron líquidos endovenosos, pero la tensión arterial continuaba baja y la paciente presentaba signos de choque.

Se procedió a llamar al cirujano Dr. Ordóñez, quien decidió someter a la paciente a una segunda intervención pues se sospechaba un sangrado del área quirúrgica.

Decidido el procedimiento se dio anestesia general y se procedió a la exploración del área donde se encontró un sangrado en cavidad entre trescientos y quinientos cc aparentemente procedentes del ovario derecho, sangre que se aspiró y se realizó la hemostasia de las áreas sangrantes suturando de nuevo a la paciente.

En estas condiciones encontramos a la paciente a nuestro ingreso al quirófano de la clínica. Durante la segunda intervención se había tomado previamente un hemograma para verificar las condiciones generales de la paciente, el cual reportó una hemoglobina baja con un hematocrito correspondiente y unas plaquetas de veintinueve mil definitivamente bajas que demostraban una severa reacción de idiosincrasia de la paciente y posiblemente el fenómeno de una CID (coagulación intravascular diseminada(6)). Un segundo informe de laboratorio reportó dieciocho mil plaquetas.

Sugerimos al cirujano tomar una muestra de nuevo y enviarla al laboratorio de la doctora Lorena Vejarano, se tomó la muestra y se envió la cual se reportó con treinta y tres mil plaquetas.

Se requería transfundir a la paciente urgentemente y fue solicitada la sangre, puesno había reserva de sangre para la cirugía, se trasfundieron dos unidades de glóbulos pero la paciente no respondía a los estímulos sensoriales y la profundidad de su estado de conciencia continuaba igual.

La paciente inició un cuadro de severa distensión abdominal e hipertonía de miembros inferiores, lo cual complicaba aún más su estado, pues era difícil que iniciara así respiración por sus propios medios dada la comprensión abdominal sobre el diafragma y la misma hipertonía que ya alcanzaba el abdomen y el área torácica segundamente por algún tipo de complicación neurológica secundaria al cuadro de CID. Se solicitó noradrenalina ampollas pero el medicamento no se consiguió en toda la ciudad. Se solicitaron plaquetas y sangre completa para trasfundir de nuevo a la paciente.

Era indispensable descomprimir el abdomen de la paciente y al mismo tiempo verificar la causal del (sic) distensión tan severa, sospechando un sangrado abdominal. Se colocaron vendajes elásticos en los miembros inferiores y se procedió a llamar a los cirujanos Dr. Wilson Muñoz, Dr. Jesús Díaz. Al intensivista Dr. Rodrigo Collazos y al anestesiólogo Dr. Nelson Palechor.

Esta junta de profesionales decidió intervenir a la paciente dadas las condiciones y al (sic) gravedad del caso.

Se realizó una laparatomía exploratoria comprobándose que no existía sangrado y la severa distensión estaba producida por el fenómeno de la idiosincrasia de la paciente, posiblemente por el fenómeno de la coagulación intravascular a nivel de las arterias mesentéricas.

Previamente se había solicitado una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario San José.

Las asas intestinales edematizadas dificultaban el cierre de la laparatomía por lo cual se colocó una malla plástica (de Bogotá) sobre las mismas y se suturó alrededor el plástico para proteger las vísceras, en estas condiciones fue trasladada la paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos.

En UCI se puso la paciente en manos del equipo de intensivistas del Hospital San José, realizándose reanimación de la paciente, sin embargo continuaba en un profundo estado de inconsciencia, se realizaron todas las maniobras pertinentes en estos casos, sin embargo la paciente no respondió y falleció horas después.

No corresponde a esta jefatura realizar juicios sobre el manejo clínico-quirúrgico, solamente exponemos los hechos tal y como se observaron durante el proceso (negrillas y subrayas fuera de texto, fls. 26-27 cdno. 1).

c) El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Bogotá, determinó, con fundamento en la historia clínica e informes médicos, que el diagnóstico y procedimiento brindado a la señora Asceneth Candamil Calle fue el adecuado. Estableció como causa de la muerte la coagulación intravascular diseminada, debido a una falla multiorgánica. Al tiempo, puso de presente que lo anterior pudo originarse en la incompatibilidad de glóbulos rojos, al momento de realizar la transfusión sanguínea, siendo necesario “conocer con certeza la calidad y compatibilidad de la sangre transfundida a la señora Candamil, quiénes eran los donantes y si eran compatibles”, anotando que el estudio no se podía realizar, por cuanto no se conocían los donantes. Al respecto, señaló:

“1. Mujer de 45 años con estudio médico, clínico y paraclínico se diagnosticó quiste benigno de ovario izquierdo. La conducta quirúrgica fue salpingo-oforectomía izquierda, drilling del ovario derecho. Estudio por patología que reportó cistoadenoma de ovario. El anterior tratamiento médico-quirúrgico fue adecuado.

2. Quedó a la investigación esclarecer si la sangre transfundida era de los señores Juan Carlos Bustamante, Carlos Andrés Osorio y Liliana Escobar Rojas y/o de Pedro Antonio Quiñónez, Alfredo Urbano y Juan Carlos Marín, puesto que como quedó dicho en los dictámenes anteriores, figuran diferentes personas, afirman inicialmente que los donantes fueron Pedro Antonio Quiñónez, Alfredo Urbano y Juan Carlos Marín y luego en el oficio del Banco de Sangre del Hospital Universitario de San José, informaron que los mencionados señores no aparecen en el libro de registro y que los donantes de la señora fueron Juan Carlos Bustamante, Carlos Andrés Osorio y Liliana Escobar Rojas. Hacemos hincapié en la importancia que tiene la transfusión sanguínea porque aunque en la historia clínica no hacen referencia a los diagnósticos de CID (Coagulación Intravascular Diseminada), como causa de la falla multiorgánica que la llevó a la señora Candamil a la muerte, pudo deberse a una incompatibilidad sanguínea debido a transfusión no compatible, así corroboramos lo descrito en la página 2 del dictamen médico legal del 29 de octubre de 2002, lo cual es ratificado también por lo descrito a folio 171 en la contestación de la demanda” (negrillas fuera de texto).

A continuación, medicina legal responde como sigue los interrogantes planteados por la parte actora:

“— ¿Qué incidencia tuvo en la salud de la paciente la ausencia de elementos como plaquetas, ventilador artificial y droga noradrenalina, las que no fueron suministradas oportunamente?

Respuesta: No es posible responder este interrogante por no tener elementos de juicio suficientes.

— ¿Gravedad o levedad del estado de salud de la señora Asceneth Candamil, que presentaba a su llegada al Hospital Universitario San José?

Respuesta: Posterior a la cirugía presentó falla multiorgánica que la llevó a la muerte rápidamente a pesar de estar siendo atendida en la UCI del Hospital San José.

— ¿Idoneidad del procedimiento efectuado por el Hospital Universitario en la atención de la paciente?

Respuesta: No es factible emitir un concepto médico legal por su corta estancia a su fallecimiento.

— ¿Consecuencias probables de ocurrencia a partir de la llegada al Hospital San José, tomando como referencia el estado de salud, síntomas, condiciones físicas, fisiológicas, intervenciones quirúrgicas que se le habían efectuado?

Respuesta: Queda a la investigación esclarecer la idoneidad de la sangre transfundida. Es importante informar que de acuerdo con la historia clínica, la señora Candamil presentó una falla multiorgánica que le causó la muerte, pero con base en la historia clínica enviada no es posible conocer la causa con certeza de la falla multiorgánica, como quedó dicho en la conclusión anterior, lo más probable fue una coagulación intravascular diseminada, por lo cual es importante esclarecer la calidad y compatibilidad de la sangre transfundida.

— Que digan los peritos médicos si la medicina en el estado actual del avance científico debe considerarse como una ciencia exacta o si por el contrario los resultados de su práctica no pueden ser garantizados y si existen situaciones imprevisibles que puedan llegar a producir resultados adversos (...)?

Respuesta: La medicina no es una ciencia exacta, compartiendo el resto de la premisa, pero en el caso que nos ocupa se debe conocer con certeza la calidad y compatibilidad de la sangre transfundida a la señora Candamil, quiénes eran los donantes y si eran compatibles” (negrillas fuera de texto, fls. 297-300 cdno. ppal.).

2.1.3. El 13 de febrero de 2001, la Sección de Vigilancia y Control de Instituciones de la Dirección Departamental de Salud del Cauca certificó que la Clínica de Comsalud IPS, para esa fecha, prestaba los servicios de urgencias de complejidad baja y media; trabajo social, consulta de medicina general, nutrición y dietética, anestesiología general; cirugía ambulatoria, general, plástica, ginecológica, oftalmológica, ortopédica, otorrinolaringológica, urológica; sala de parto de baja complejidad; hospitalización en medicina general, interna, nefrología, cirugía general, pediatría general, cirugía plástica, ginecobstetricia, oftalmología y urología; imagenología general, ecografía, laboratorio clínico general, endoscopia digestiva, atención farmacéutica, consulta de terapia respiratoria y traslado de pacientes terrestre básico (fls. 24-25 cdno. 1).

2.1.4. El 2 de julio de 2002, la Dirección Departamental de Salud de la Gobernación del departamento del Cauca, con sede en Popayán, informó al a quo que i) el 13 de abril de 1993, mediante Resolución 1135, el Director del Servicio de Salud del Cauca concedió autorización sanitaria de funcionamiento a la Cooperativa de Trabajo para el Fomento de la Salud Familiar “Comsalud”, clasificada en el segundo nivel de atención; ii) el 15 de julio de 1998, el Gerente de Comsalud presentó el formulario de declaración de cumplimiento de requisitos esenciales para la prestación de servicios de salud en una clínica de su propiedad; iii) el 17 de julio de 2000, 12 de febrero de 2001, 8 de enero y 4 de abril de 2002, la misma cooperativa actualizó la información, por cambio de sede y adición de servicios; iv) los días 6, 9 y 20 de marzo y 4 de abril de 2001, la entidad territorial practicó visitas al servicio de sala de partos, servicios de urgencias, cirugía y rayos X, en las que se evidenció que “no cumplían con el 100% de los requisitos esenciales”; v) el 6 y 7 de marzo de los años 2001 y 2002, respectivamente, un arquitecto designado por la Dirección Departamental de Salud realizó inspección a la infraestructura de la clínica y encontró que “no cumple con el 100% de los requisitos esenciales de infraestructura”; vi) el 7 de marzo de 2002, la entidad adelantó visita de verificación del Plan de Cumplimiento y se observó que “no se cumplió con el 100% del plan y en consecuencia para dicha fecha, en la Clínica Comsalud los servicios mencionados no cumplían con el 100% de los requisitos esenciales” y vii) los requisitos mínimos que deben cumplir todos los prestadores de servicios de salud están contenidos en las resoluciones 4252 y 00238 de 14 de noviembre de 1997 y 28 de enero de 1999 (fls. 16-19 y 66-146 cdno. 2).

Los servicios ofrecidos por Comsalud, según la declaración de cumplimiento de requisitos esenciales de 15 de julio de 1998, eran endoscopia digestiva, imagenología general, ecografía, laboratorio general, medicina general, urgencias complejidad baja, urgencias complejidad media, cirugía general, cirugía ambulatoria, atención farmacéutica, consulta anestesiología general, consulta médica general, transporte paciente terrestre básico y hospitalización cirugía general. Catorce (14) servicios declarados, cuatro (4) camas de observación, dieciocho (18) camas de hospitalización, una (1) sala de cirugía y una (1) sala de partos (fl. 53 cdno. 2).

El 17 de julio de 2000, se adicionaron en consulta de nutrición y dietética; cirugía plástica, ginecológica, oftalmológica, ortopédica, otorrinolaringología, urológica; hospitalización en medicina general, interna, pediatría general, ginecobstetricia, oftalmología, nefrología y cirugía plástica; sala de partos baja complejidad (fl. 55 cdno. 2); hospitalización en urología, atención farmacéutica, trabajo social, consulta de terapia respiratoria, suministro de oxígeno y equipos (fl. 55 cdno. 2); el 12 de febrero de 2001 fueron registrados dieciocho (18) servicios, veintidós (22) camas de hospitalización, siete (7) de observación, dos (2) salas de cirugía y una (1) de partos (fls. 58-59 cdno. 2).

El 3 de enero de 2002, Comsalud IPS envió a la Dirección Departamental de Salud del Cauca la corrección de la adición de los servicios presentada el 27 de noviembre de 2001. Para tal efecto, dio cuenta de que i) los servicios nuevos consistían en quimioterapia, hospitalización en oncología y en oncohematología pediátrica y ii) los servicios pendientes de declarar era la hospitalización en traumatología y ortopedia, cirugía vascular, angiológica, oncológica, de mama y tumores de tejidos blandos (fl. 60 cdno. 2).

Y, el 20 de mayo de 2002, la Sección de Calidad de la Dirección Departamental de Salud del Cauca certificó que la Clínica de Comsalud IPS, para esa fecha, prestaba los servicios de urgencias de complejidad baja y media; trabajo social, consulta de medicina general, nutrición y dietética, odontología general y anestesiología general; cirugía ambulatoria, general, de cabeza y cuello, maxilofacial, plástica, ginecológica, oftalmológica, ortopédica, otorrinolaringológica, pediátrica, gastrointestinal, del tórax, urológica, vascular y angiológica, de mano, mama y tumores de tejidos baldos, oncológica, plástica oncológica, urológica oncológica; sala de parto de baja complejidad; hospitalización en medicina general, interna, nefrología, cirugía general, pediatría general, cirugía maxilofacial, pediátrica, plástica, ginecobstetra, oftalmología, oncohematología pediátrica, oncología, ortopedia y traumatología y urología; imagenología general, ecografía, laboratorio clínico general, endoscopia digestiva, atención farmacéutica, consulta de terapia respiratoria, quimioterapia y traslado de pacientes terrestre básico (fls. 164-165 cdno. 2).

2.1.5. En la actuación también obra la declaración de la bacterióloga Claudia Lorena Vejarano Restrepo, quien analizó las muestras de sangre ordenados por los médicos que intervinieron a la señora Asceneth Candamil Calle. Afirmó que los parámetros de referencia en plaquetas oscilan entre “140.000 a 440.000”. Sostuvo que los resultados de los exámenes practicados a la paciente dieron 33 000, siendo muy bajo y que ante un resultado como este “el médico tiene que interpretar que algo está sucediendo con la coagulación del paciente ya que las plaquetas son su función” (negrillas fuera de texto, fls. 180-181 cdno. 2).

La señora Ana María Salazar, por su parte, aseguró tener una “amistad estrecha” con la víctima, razón por la cual tuvo conocimiento del estado de salud que presentaba la señora Candamil Calle al momento de los hechos, así como de la atención médica que se le prestó en la clínica de Comsalud IPS Al respecto, dio cuenta:

“Ella el 27 de octubre de 2000 se le detectó el quiste como tal, yo sabía todo lo relacionado con la cirugía que se le iba a practicar, ese día le practicaron la cirugía, en enero el doctor Oscar Ordóñez le practicó una ecografía pélvica donde se descubrió que efectivamente el quiste estaba creciendo, entonces el doctor le dijo que había que practicarle una cirugía ambulatoria, salieron los exámenes y ella los recogió, es decir los exámenes previos a la cirugía, quedó para el 5 de febrero, el día viernes tratamos de ubicar personalmente al doctor Oscar Ordóñez, nos fue imposible pero finalmente hablamos con él por celular, ella estaba muy nerviosa y le dijo al doctor que ella quería saber que tan riesgosa era, que si todo estaba listo, que por favor no la fuera a dejar sola y él le respondió que era una cosa muy sencilla que se practicaba todos los días. Entonces eso fue el día viernes, el doctor no le dio ninguna dieta especial para el fin de semana, ninguna droga (...). El día lunes hacia las 7 de la mañana, ella se dirigió a la clínica de Comsalud. La cirugía fue hecha hacia las 8 de la mañana, como estaba programada, tardó más o menos 45 minutos, el doctor Oscar Ordóñez se retiró de la clínica. La señora madre de doña Asceneth y yo quienes éramos los acompañantes de ella en ese momento, preguntamos al doctor cómo había salido todo, él nos respondió que todo estaba bien, que en una media hora ya la podríamos trasladar a la habitación (...). Minutos más tarde pidieron el carné de la policía de Asceneth (...), nos sentamos y minutos más tarde, por decir algo, media hora, algo extraño empezó a pasar, las enfermeras salían corriendo, entraban, me acerqué a preguntarles qué estaba pasando, me contestaron con grosería, son cosas de rutina, unos minutos después llegó el doctor Oscar Ordóñez, le pregunté qué pasa, no me contestó. Allá le habían tomado unos exámenes y pregunté por qué tantos, eran una cantidad y el que más recuerdo era la hemoglobina (...). A las doce del día llegué con los exámenes, los entregué en la clínica de Comsalud, doce y cuarto más o menos llegó el Coronel Arciniegas, le comenté lo que estaba pasando (...), cuando de pronto salió el doctor Oscar Ordóñez y el coronel se acercó a preguntarle, ya eran más o menos la una de la tarde y él le respondió ya es con el internista, porque no puedo explicar qué fue lo que sucedió. Entonces fue cuando llegó el doctor Oscar Tobar, habían pasado más o menos 45 minutos a una hora, nos dijeron hay que conseguir sangre, como era A negativo era difícil de conseguir. Llegó una niña, pero se demoraron como media hora para decirle que ella no podía donar sangre porque estaba lactando y así transcurrían las horas sin decirnos exactamente qué era lo que estaba pasando, a mí me duele mucho y algún día quisiera saber por qué se dejó pasar tanto tiempo para decirnos que estaba grave, en la clínica no había un respirador artificial ni oxígeno, yo pienso que todas esas cosas las debieron prever con tiempo, desde la misma sangre (...), la clínica apenas se estaba trasteando a ese lugar y no estaba completamente dotada. A eso de las cinco y cinco y media (sic), no estoy muy segura de la hora, porque estaba muy confundida, la trasladaron hacia el hospital San José, fue allí cuando todos la vimos, ya vuelta nada, ella iba completamente abierta, desde el tórax hasta muy abajo, iba la cara hinchada, con un respirador artificial, ahora cuando han pasado 22 meses puedo decir que ella ya iba muerta, no si ni para qué le hicieron el traslado al Hospital San José cuando ya no había nada que hacer. Ella fue trasladada en ambulancia, iba muy acompañada, en ese momento era como la seis de la tarde (...), me llamó el coronel Arciniegas y me dijo que Asceneth reaccionó, véngase para acá, estábamos en la casa de ella que queda en ciudad jardín, llegamos con la rapidez que pudimos, pero desafortunadamente cuando llegamos estaba la doctora Lorena Vejarano y el doctor Alberto Vejarano y me dijeron que ella murió. Entonces yo me entré a la sala de cuidados intensivos y estaba completamente destapada, tenía todos sus intestinos por fuera, entonces allí la sacaron y yo supe que el Coronel no le dejó hacer autopsia (...). Nunca oí un comentario negativo sobre el hospital San José, sobre la atención en el momento, porque me atrevo a decir que la responsabilidad y la culpa fue directamente de la clínica Comsalud” (negrillas fuera de texto, fls. 182-186 cdno. 2).

2.1.6. Por razón de la muerte de la señora Asceneth Candamil Calle, sus padres, cónyuge, hijos y hermanos resultaron afectados moralmente.

Esto es así, porque, con el registro civil de nacimiento de la víctima, se encuentra acreditado que fue hija de los señores Aristóbulo Candamil Zuluaga y Esther Calle Valencia, al igual que los señores José William, Luz Marina, Hugo, María del Socorro, Martha Inés, Jhon Omar, Gustavo y Ángela del Pilar Candamil Calle (fls. 7-15 cdno. 1).

De igual forma, con el registro civil de matrimonio, el señor Hernando Arciniegas Sánchez acreditó su calidad de cónyuge de la señora Asceneth Candamil Calle, quien, a su vez, era madre de Oscar Iván Arciniegas Candamil (fls. 6 y 17 cdno. 1).

La prueba testimonial, por otra parte, da cuenta de la relación de familiaridad, convivencia y colaboración mutua entre los integrantes de la familia, así como del hogar conformado por los señores Hernando Arciniegas Sánchez y Asceneth Candamil Calle; Jesús Hernando Arciniegas Mahecha, hijo del primero y Oscar Iván Arciniegas Candamil, quienes vivían bajo un mismo techo. Los declarantes también se refirieron al dolor moral por ellos padecido, con ocasión de la muerte de su hija, esposa, madre y hermana (fls. 16, 167-170 cdno. 1).

2.2. Análisis del caso. Argumentos de la impugnación.

El a quo declaró probada la excepción de falta de jurisdicción y negó las pretensiones. Consideró que no operaba el fuero de atracción porque, según los hechos de la demanda, “(...) la entidad Comsalud IPS prestaba sus servicios de salud por contrato que había suscrito con la Policía Nacional, pero ésta no fue demandada y el Hospital Universitario San José de Popayán tampoco tenía vínculo alguno con esta última, sino que prestó un servicio de urgencia a lo que están obligadas por ley, correspondiéndole el conocimiento de los hechos en relación a la institución médica privada, a la justicia ordinaria”.

En relación con el fondo del asunto, el a quo no encontró acreditada la responsabilidad del Hospital Universitario San José ESE, comoquiera que, de conformidad con la historia clínica, “(...) el personal médico y paramédico de la institución hospitalaria realizó todo lo que tuvieron (sic) a su alcance y utilizaron los instrumentos necesarios en la atención para salvarle la vida a la señora Asceneth Candamil, sin obtener resultados positivos”. Por tanto, negó las pretensiones (fls. 250-261 cdno. principal).

Inconforme, la parte actora impugna la decisión. Controvierte la declaración de falta de jurisdicción respecto a Comsalud IPS, fundada en jurisprudencia de la corporación sobre fuero de atracción. Insiste en la responsabilidad de las demandadas, por la muerte de la señora Asceneth Candamil Calle, a causa de una falla del servicio médico. Reitera que el personal médico no prestó a la paciente la atención adecuada y oportuna que requería, tampoco contaba con los elementos y medicamentos necesarios para adelantar los procedimientos (fls. 262, 265-273 cdno. 1).

Teniendo en cuenta lo anterior, la Sala procederá a analizar i) si resulta aplicable el fuero de atracción respecto de la IPS Comsalud y ii) proceder a determinar su responsabilidad y la del Hospital Universitario San José de Popayán ESE.

2.2.1. Falta de jurisdicción. Fuero de atracción. Responsabilidad de la entidad pública y de un particular demandado.

En relación con el fuero de atracción y su aplicación en la jurisdicción de lo contencioso administrativo, la corporación se ha pronunciado en diversas ocasiones así:

En sentencia de 28 de octubre de 1993(7), la Sala consideró:

“La Sala no hace suya la perspectiva jurídica que maneja el tribunal de instancia, cuando concluye que la jurisdicción contenciosa administrativa no puede conocer de la denuncia del pleito que se hizo a la Universidad Santo Tomás y a la señorita Vilma Sofía Cassab, porque los asuntos que respeto de tales centros de imputación jurídica se discuten, deben analizar desde la óptica del derecho privado. Y no la hace suya porque en jurisprudencia reiterada ha sentado pauta en el sentido de que en virtud del fuero de atracción ello sí es posible. Así en sentencia de 26 de marzo de 1993, expediente 7476, Actor: Ana Mariela Chamorro, se recordó:

“El anterior recuento sobre el desarrollo del proceso lleva al sentenciador a concluir que, habiendo sido también demandados La Nación - Ministerio de Obras Públicas y Transporte y el municipio de Popayán, de cuyos actos, hechos y operaciones administrativos conoce esta jurisdicción, tales centros de imputación jurídica arrastraron a la jurisdicción especial en virtud del fuero de atracción, a las personas jurídicas Sociedad Centrales Eléctricas del Cauca S.A “Cedelca” y Empresas de Acueducto y Alcantarillado de Popayán, cuya responsabilidad extracontractual, en principio, debería ser conocida y decidida por Ia justicia ordinaria.

Resultaría contrario a la lógica de lo razonable y a los principios de economía, celeridad y eficacia, cualquier conclusión que llevara a definir que, por resultar solo responsable, en casos como el presente, la Empresa Industrial y Comercial del Estado, se perdió la jurisdicción que nació en virtud del fuero de atracción (...)””.

En sentencia de 29 de agosto de 2007(8), la Sala destacó que el fuero de atracción resulta procedente siempre que desde la formulación de las pretensiones y su soporte probatorio pueda inferirse que existe una probabilidad mínimamente seria de que la entidad o entidades públicas demandadas, por cuya implicación en la litis resultaría competente el juez administrativo, sean efectivamente condenadas. Tal circunstancia es la que posibilita al mencionado juez administrativo adquirir y mantener la competencia para fallar el asunto en lo relativo a las pretensiones enderezadas contra aquellos sujetos no sometidos a su jurisdicción, incluso en el evento de resultar absueltas, por ejemplo, las personas de derecho público, igualmente demandadas, cuya vinculación a la litis determina que es la jurisdicción de lo contencioso administrativo la llamada a conocer del pleito.

En sentencia de 30 de agosto de 2007(9), la Sección precisó que la circunstancia de que algunos de los sujetos vinculados al proceso sean juzgados generalmente por el juez ordinario, no excluye la competencia de esta jurisdicción por la aplicación del fuero de atracción. Basta que el demandante, con suficientes fundamentos fácticos y jurídicos, como en el caso presente, impute acciones u omisiones contra varios sujetos y que uno de ellos deba ser juzgado por esta jurisdicción, para que ésta asuma la competencia, sin que resulte relevante que la sentencia finalmente absuelva al ente público. En esta providencia, se hace la siguiente cita:

“(...) cuando un daño pudo haber sido causado o puede resultar imputable a una entidad pública y a uno o varios particulares, aquel arrastra a los particulares al proceso contencioso administrativo, sin perjuicio de que en la sentencia se absuelva o se condene solamente al ente oficial.

Cuando en la producción del daño se plantea una causa imputable a una entidad de derecho público, el juzgamiento corresponde a esta jurisdicción, aunque se prediquen otras causas atribuibles a una o varias entidades particulares, cuyo juez natural, en principio, lo es el ordinario, pero que en virtud del fenómeno procesal del fuero de atracción, pueden ser juzgadas por esta jurisdicción al haber sido demandadas con la entidad estatal.

En efecto, la tesis del fuero de atracción, permite que la jurisdicción de lo contencioso administrativo asuma el juzgamiento de una entidad que normalmente debe ser juzgada por la justicia ordinaria, siempre que sea demandada ante el contencioso administrativo junto con otra entidad cuyo juzgamiento sí corresponda a ésta jurisdicción.”(10)

Por último, en providencia de 1º de octubre de 2008(11), la Sección reiteró que cuando se formula una demanda, de manera concurrente, contra una entidad estatal y contra un sujeto de derecho privado por un asunto que en principio debería ser decidido ante la jurisdicción ordinaria, el proceso debe adelantarse ante esta jurisdicción, que adquiere competencia para definir la responsabilidad de todos los demandados(12).

De todo lo anterior se concluye que esta jurisdicción tiene competencia para vincular y juzgar a los particulares o personas de derecho privado en virtud del fuero de atracción, aun cuando al momento de realizar el análisis probatorio del proceso se establezca que la entidad pública, también demandada, no es responsable de los hechos y daños que se le atribuyen en el libelo. Sin embargo, el factor de conexión que da lugar a la aplicación del fuero de atracción y que permite la vinculación de personas privadas que, en principio, están sometidas al juzgamiento de la jurisdicción ordinaria, debe tener un fundamento serio, es decir que, en la demanda, se invoquen acciones u omisiones que, razonablemente, conduzcan a pensar que su responsabilidad pueda quedar comprometida(13).

La jurisdicción contenciosa es competente para conocer de los hechos alegados en el sub lite, comoquiera que la parte actora imputa la causación del daño a la acción u omisión del Hospital Universitario San José de Popayán ESE y la Cooperativa de Trabajo para el Fomento de la Salud Familiar —Comsalud IPS—, por falla del servicio médico, ambos en su condición de demandados, en razón de la atención y tratamiento prestados; empero falleció, dando lugar a la presentación de la demanda y al fuero de atracción, con el objeto de obtener la reparación de los perjuicios causados.

De ahí que la Sala no comparta la decisión del a quo de declarar probada la excepción de falta de jurisdicción, toda vez que, en virtud del FUERO DE ATRACCIÓN, el juez administrativo puede conocer de la acción interpuesta en contra de una entidad pública y un particular. Por tanto, en este punto, habrá de revocarse la sentencia.

2.2.2. Caso concreto. Estudio de fondo del asunto sometido a consideración de la Sala.

De acuerdo con el artículo 90 de la Carta Política, “[e]l Estado responderá patrimonialmente por los daños antijurídicos que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de las autoridades públicas”. Al respecto, esta corporación ha precisado que aunque el ordenamiento jurídico no prevé una definición de daño antijurídico, éste hace referencia a “la lesión de un interés legítimo, patrimonial o extrapatrimonial, que la víctima no está en la obligación de soportar, que no está justificado por la ley o el derecho”(14).

La Corte Constitucional ha sostenido que “(...) la fuente de la responsabilidad patrimonial del Estado es un daño que debe ser antijurídico, no porque la conducta del autor sea contraria al derecho, sino porque el sujeto que lo sufre no tiene el deber jurídico de soportar el perjuicio, razón por la cual se reputa indemnizable”(15).

Sobre la noción de daño antijurídico, esta Sección ha definido que “consistirá siempre en la lesión patrimonial o extra-patrimonial que la víctima no está en el deber jurídico de soportar”(16). En este sentido, el daño ocasionado a un bien jurídicamente tutelado, impone el deber de indemnizar el consecuente detrimento con el objetivo de garantizar el principio de igualdad ante las cargas públicas.

Ahora, en concordancia con el artículo 2º de la Constitución, las autoridades “están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y libertades”, por lo que, en criterio de la Sala, “[o]mitir el cumplimiento de esas funciones no sólo genera responsabilidad personal del funcionario sino además responsabilidad institucional, que de ser continua pone en tela de juicio su legitimación”(17).

En este marco, el Estado no solo debe respetar sino también garantizar los derechos, lo cual implica asumir conductas no solo tendientes a no ejercer actos contrarios a los intereses legítimos de los asociados, sino también a impedirlos y tomar las medidas necesarias para que estos se garanticen, realicen y prevalezcan en todos los casos.

Postulado constitucional que se confunde con la existencia misma del Estado y de sus autoridades públicas, en los términos de los artículos 1º y 2º constitucionales, al punto que su vulneración, por acción u omisión, los hace responsables de los daños causados.

En el presente caso, el acervo probatorio que reposa en la actuación permite establecer que la muerte de la señora Asceneth Candamil Calle fue consecuencia directa de una falla en la prestación del servicio médico suministrado en la Cooperativa de Trabajo para el Fomento de la Salud Familiar —Comsalud IPS— y el Hospital Universitario San José de Popayán ESE.

En efecto, las pruebas indican que, si bien a la paciente se le practicaron las intervenciones quirúrgicas que ameritaba su estado de salud, no se tomaron las medidas necesarias para preservar su vida. Así mismo, se evidencian irregularidades en la historia clínica, como la falta de anotaciones del personal médico, respecto a los hallazgos encontrados luego de las cirugías, obligados por la ley a hacerlo, demora en la transfusión de sangre que requería el estado de salud de la paciente y tardía remisión a un centro asistencial de mayor nivel, debido a la ausencia de reserva de sangre y ventilador artificial.

En punto a la transfusión, llama la atención de la Sala que el Instituto Nacional de Medicina Legal puso de presente una posible incompatibilidad de glóbulos rojos en la transfusión a la que se sometió a la víctima, sin que sea posible establecer los nombres de los donantes, para determinar con exactitud lo ocurrido, aunque la testigo Ana María Salazar dio cuenta que la demandada Comsalud IPS no tenía en su reserva el tipo de sangre A negativo que requería la paciente y que las diligencias para conseguirla, ad portas de la urgencia, resultaron infructuosas.

Ahora, el estado de gravedad que afectó a la señora Asceneth Candamil Calle exigía que fuera remitida oportunamente a una unidad de cuidados intensivos que contara con los implementos vitales para su tratamiento y recuperación; ello no se logró por cuanto i) la decisión no se tomó con la inmediatez del caso y ii) el hospital de cuarto nivel no recibió a la paciente, por no contar con un ventilador en la UCI.

Está plenamente demostrado que el 5 de febrero de 2001, la señora Asceneth Candamil Calle, remitida de la Policía Nacional, acudió a las instalaciones de la IPS Comsalud para resección de un quiste de ovario y electrofulguración del otro, sin que se tenga certeza si se trataba del derecho o del izquierdo, pues en la historia clínica e informes médicos son tratados indistintamente, como se detalla a continuación:

— En la historia clínica manuscrita de la IPS Comsalud figura el procedimiento denominado “resección de quiste de ovario derecho y defectomía izquierda sin complicación”. No obstante, en la nota operatoria del mismo centro asistencial aparece registrado “lecho de resección quiste de ovario izquierdo sin sangrado, ovario derecho sangrado escaso activo por sitio de electrofulguración”.

— Y, en la historia proveniente del Hospital Universitario San José figura “resección quiste der., electrofulguración quiste izq. por ovario poliquístico”.

— El Coordinador del Grupo de Sanidad de la Policía Nacional, el anestesiólogo y el ginecóbstetra dieron cuenta de la resección o extirpación del ovario derecho y cuña o electrofulguración del ovario izquierdo; empero el jefe del grupo de atención médica del Grupo de Sanidad atrás mencionado se refirió a “la extirpación de un quiste de ovario izquierdo y electrofulguración de otros micro quistes en ovario derecho”. El Instituto de Medicina Legal, por su parte, estableció que se trataba de un “quiste benigno de ovario izquierdo y drilling de ovario derecho”.

La intervención inició a las 7:35 a.m. y terminó a las 8:10 a.m., con resultados satisfactorios, sin complicaciones. Actuó como cirujano el doctor Ordóñez. Pasadas tres horas, esto es a las 11:30 a.m. del mismo día, la paciente presentó presión arterial baja -80/50- y a las 12:00 a.m. evidenció 70/40. El médico López solicitó hemoclasificación y envió mensaje al cirujano. A las 12:30 se recibió el resultado del laboratorio, con recuento de plaquetas muy bajo -29 000— A las 12:47, el personal médico a cargo procedió a reintervenirla “para revisión de cavidad”, encontrándose “coágulos en la pared y más o menos de 250 cc a 300 cc de sangre en cavidad”. A las 13:05 se tomó muestra de sangre para práctica de hemograma y recuento de plaquetas y “se envió al laboratorio de la Dra. Lorena Vejarano” -no se conoce la hora en que fueron recibidos los resultados—.

De conformidad con el informe del grupo de sanidad, el recuento arrojó 33.000 plaquetas, resultado confirmado por la bacterióloga Claudia Lorena Vejarano Restrepo, quien afirmó que era muy bajo, comoquiera que los parámetros de referencia en plaquetas oscila entre “140.000 a 440.000”. La médica sostuvo que “ante un resultado como este “el médico tiene que interpretar que algo está sucediendo con la coagulación del paciente ya que las plaquetas son su función”.

El Grupo de Sanidad de la Policía, por su parte, determinó que ante los resultados de los exámenes de sangre practicados a la paciente, “se requería transfundir urgentemente”; empero no se pudo hacer con la inmediatez necesaria, “pues no había reserva de sangre”. Se estableció posible CID (Coagulación Intravascular Diseminada).

A las 13:07 terminó el acto quirúrgico y solo hasta las 14:55 horas se realizó la primera transfusión de glóbulos rojos. A las 15:00 el médico López se comunicó con la UCI del Hospital Universitario San José para tramitar su remisión, empero no se logró, comoquiera que en dicho centro asistencial, siendo de cuarto nivel, carecía de un ventilador artificial necesario para la respiración de la paciente.

Según el grupo de sanidad, el estado de salud que presentaba la señora Asceneth Candamil Calle impedía que “iniciara respiración por sus propios medios, dada la compresión abdominal sobre el diafragma y la misma hipertonía que ya alcanzaba el abdomen y el área torácica”. Por tanto, la situación exigía que fuera conectada a un ventilador.

A las 15:02 se realizó la segunda transfusión de sangre sin obtener respuesta favorable. A las 16:00 el personal médico de la IPS Comsalud se comunicó nuevamente con el Hospital Universitario San José, sin lograr la remisión de la paciente, fundado en las mismas razones. Ante la imposibilidad de traslado a la UCI del hospital, a las 16:18 el personal médico decidió realizar laparatomía exploratoria, sin que la historia clínica de cuenta de los hallazgos evidenciados en la intervención. A las 17:00 el hospital informó la disponibilidad de un ventilador artificial y pasados quince minutos es remitida en ambulancia.

A las 17:20 horas la señora Asceneth Candamil Calle ingresó a la UCI del Hospital Universitario San José con pupilas medriáticas sin respuesta y en shock hipovolémico. No obstante conocer la disponibilidad del ventilador, en la historia clínica del mentado centro asistencial se evidenciaron “problemas logísticos en la consecución de un ventilador, se tarda un poco el ingreso a la UCI (no hay ventiladores disponibles en UCI), se consigue un ventilador del servicio de urgencias”.

Posteriormente se inició el tratamiento, la aplicación de medicamentos y la realización de monitoreo constante. A las 18:10 se dejó constancia del “mal funcionamiento del ventilador”, por lo que se “pasa a asistir con ambu(18) y luego se conecta a ventilador”. No obstante, la paciente presentó tres episodios de paro cardíaco y falleció.

Sobre las causas del deceso, la Sala observa en la historia clínica que durante la práctica de la resección o extirpación del quiste del ovario —sin tener certeza cuál—, se realizó la “electrofulguración” o “defectomía” del otro ovario. En la segunda intervención quirúrgica se evidenció sangrado por “sitio de electrofulguración”, lo que pudo haber dado lugar a la baja de presión arterial que padeció la señora Asceneth Candamil Calle. El Intensivista Rodrigo Collazos dio cuenta de un “sangrado fácil por los sitios de punción” y Coagulación Intravascular Diseminada —CID—, “que lleva a un estado de shock y a la muerte”. El anestesiólogo Edgar Hernando López también se refirió al “sangrado del ovario electrofulgurado” y “el descenso súbito de plaquetas”. El ginecóbstetra Oscar Enrique Ordóñez, médico cirujano que realizó la resección y electrofulguración de los ovarios, estableció que la paciente entró en un cuadro conocido como CID. El Grupo de Sanidad de la Policía Nacional determinó que “no existía sangrado y la severa distensión estaba producida por el fenómeno de la idiosincrasia de la paciente, posiblemente por el fenómeno de la coagulación intravascular a nivel de las arterias mesentéricas”. No obstante lo referido, la historia clínica no registra dicho diagnóstico, tal y como lo evidenciaron los peritos.

El dictamen pericial, además, dio cuenta de la posibilidad de haberse presentado una incompatibilidad sanguínea en las transfusiones de sangre realizadas a la señora Candamil Calle; sin embargo, los expertos anotaron que ello no pudo comprobarse por cuanto no se conocían los donantes. La historia clínica tampoco da cuenta de la realización de un estudio previo de compatibilidad del grupo sanguíneo de la víctima y sus donantes.

La revisión de las historias clínicas, informes médicos y declaraciones de testigos permiten evidenciar anomalías en la prestación del servicio de salud brindado a la señora Asceneth Candamil Calle, comoquiera que i) la IPS Comsalud no contaba con banco de sangre, ni ventilador y no realizó la transfusión de sangre con la inmediatez que requería la paciente y ii) el Hospital San José se negó a recibirla, fundado en la falta de un ventilador artificial en la unidad de cuidados intensivos, no obstante pertenecer al cuarto nivel de atención.

El análisis en conjunto de los medios de pruebas que obran en el proceso permite concluir que a la señora Asceneth Candamil Calle le fue vulnerado su derecho fundamental a la vida, razón por la cual la IPS Comsalud y el Hospital Universitario San José de Popayán tendrán que ser condenados a responder.

El personal médico de la IPS Comsalud, si bien realizó las transfusiones no lo hizo con la oportunidad y seguridad requerida, dando lugar a la agravación del cuadro a medida que pasaban las horas y omitió revaluar el tratamiento, cuando lo pertinente tenía que ver con remitirla en forma oportuna a un centro asistencial de mayor nivel, que contara con banco de sangre y una unidad de cuidados intensivos debidamente dotada con ventilador artificial, siendo ello necesario para salvar la vida de la señora Candamil Calle y con la cual no se contaba en la IPS demandada.

Todo indica que antes y después de los hechos —5 de febrero de 2001—, la IPS Comsalud desconoció las exigencias necesarias para prestar el servicio de salud. De ello da cuenta la Dirección Departamental de Salud de la Gobernación del departamento del Cauca, quien informó al a quo que, no obstante contar con autorización sanitaria de funcionamiento desde el 13 de abril de 1993, clasificada en el segundo nivel de atención y haber extendido los servicios, la cooperativa no cumplió con el 100% de la infraestructura y la prestación requerida.

En efecto, los días 6, 9 y 20 de marzo y 4 de abril de 2001, la entidad territorial practicó visitas al servicio de sala de partos, servicios de urgencias, cirugía y rayos X, en las que se evidenció que “no cumplían con el 100% de los requisitos esenciales”; el 6 y 7 de marzo de los años 2001 y 2002, respectivamente, un arquitecto designado por la Dirección Departamental de Salud realizó inspección a la infraestructura de la clínica y encontró que “no cumple con el 100% de los requisitos esenciales de infraestructura” y el 7 de marzo de 2002, la entidad adelantó visita de verificación del Plan de Cumplimiento y se observó que “no se cumplió con el 100% del plan y en consecuencia para dicha fecha, en la Clínica Comsalud los servicios mencionados no cumplían con el 100% de los requisitos esenciales” (fls. 16-19 y 66-146 cdno. 2).

El Hospital Universitario San José de Popayán reviste una complejidad de cuarto nivel de atención en salud, razón por la cual no existe justificación alguna para que se negara a recibir a la paciente, por no contar con los implementos necesarios para su atención, como lo era el ventilador artificial, pues debía contar con los recursos técnicos y humanos necesarios propios de su nivel.

En los términos de los artículos 1º de la Ley 23 de 1991, 51 y siguientes del Decreto 616 de 1981 y la reglamentación que respecto del “funcionamiento de establecimientos dedicados a la extracción, procesamiento, conservación y transporte de sangre total o de sus hemoderivados”, a los que se refiere la Ley 9ª de 1979, modificada parcialmente por el Decreto 1571 de 1993, es deber de las entidades prestadoras de los servicios de salud velar por el control y seguridad en las transfusiones de sangre.

La Corte Suprema de Justicia ha precisado que “(...) las obligaciones que adquieren las [i]nstituciones de [s]alud, (...) han sido consideradas como obligaciones de resultado, en la medida que la entidad se obliga a suministrar materiales y productos exentos de vicios, a poner a disposición del paciente personal idóneo, siendo en consecuencia de mayor relevancia, respecto de éstas, la obligación de seguridad, al punto que también pueden eventualmente responder de manera solidaria por las culpas en que incurra el personal que para el desarrollo de su actividad utilice, en razón a que “las normas sobre responsabilidad médica se aplican a las clínicas”(19).

En tratándose del contrato de prestación de servicios hospitalarios, debe señalarse que, en general, las instituciones prestadoras de servicios de salud habilitadas para el efecto, deben brindar a los pacientes el cuidado que estos requieran en materia de prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de su estado de salud. Igualmente, que, como se trata de una actividad altamente regulada y que se encuentra sometida a supervisión estatal, las entidades que ofrecen dichos servicios quedan sometidas al cumplimiento de deberes de distinta naturaleza y alcance, en forma adicional a aquellos que se convengan libremente entre los contratantes.

La Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia ha señalado que hay “(...) hipótesis (…) en las que el paciente confía enteramente su cuerpo al centro clínico u hospitalario en el cual se interna o al que encomienda la práctica de diversos exámenes, y para cuya realización queda notoriamente reducida su libertad de obrar y, por ende, es mínima o nula su intervención activa en los actos que al efecto ejecuta el establecimiento, a la vez que los accidentes que entonces ocurran no pueden concebirse como acontecimientos cotidianos o frecuentes que conduzcan a pensar que, no obstante el diligente empeño del deudor, la seguridad del examinado constituya un alea que escapa a su control, de frente a situaciones de esta índole, se decía, es preciso inferir que la entidad asistencial asume de manera determinada el compromiso de evitar que el paciente sufra cualquier accidente, obligación de la cual solamente puede exonerarse demostrando que el mismo obedeció a una causa extraña. (…). Por el contrario, ocasiones habrá en las que, dada la injerencia activa del usuario en los hechos, o la frecuente intervención de sucesos azarosos, la actividad no esté enteramente sometida al control de la institución, supuestos estos en los cuales, subsecuentemente, la obligación de ésta solamente se concreta en un deber de diligencia y prudencia”(20).

La Corte ha destacado que, en el contexto de que se trata, el deber de seguridad no sólo se manifiesta en la necesidad de evitar que el paciente sufra accidentes o eventos traumáticos en el curso de la atención médica u hospitalaria, sino también en garantizar que los distintos aparatos, elementos, instrumentos, insumos, fármacos o materiales que son utilizados para la atención de la enfermedad no causen daños a las personas que son beneficiarias de los servicios de las clínicas u hospitales. En especial que las transfusiones de sangre resulten compatibles.

La parte demandada debió demostrar que el daño no le era imputable, porque a pesar de haberse agotado todos los esfuerzos el resultado hubiera sido el mismo, pero como quedó expuesto, eso no fue lo que ocurrió en el presente caso, la prueba directa e indiciaria presentes evidencian que sin esfuerzos serios, la entidad dio lugar al daño que se le imputa.

Omisiones que, al margen de sostener que de haberse procedido correctamente el desenlace habría sido otro, pues la ciencia médica no permite tal certidumbre, no se puede desconocer, eso sí, que la atención brindada a la paciente no fue la esperada, con miras a proteger la vida de la señora Asceneth Candamil Calle, pues de nada vale la observación clínica, sino se actúa debidamente, por lo que resulta imperioso revocar la sentencia que negó las súplicas de la demanda y, en su lugar, acceder a las mismas.

Aunado a lo anterior, la Sala debe destacar que la historia clínica carece de los registros necesarios para dilucidar la realidad de lo acontecido, pues allí no constan los hallazgos de la laparatomia exploratoria ni el diagnóstico de la coagulación intravascular diseminada —CID—, presunta causa del deceso.

Cabe recordar que la historia clínica constituye una base de información necesaria para conocer el diagnóstico, tratamiento y evolución de un paciente, los resultados logrados y la medicación suministrada. Es la relación ordenada y detallada de todos los datos y conocimientos, tanto anteriores, personales, y familiares, como actuales, relativos al paciente(21); en caso de cirugía, el correspondiente protocolo quirúrgico, donde deberá constar detalladamente la integración del equipo médico interviniente, el parte anestésico, los estudios complementarios, la ubicación del paciente dentro del establecimiento asistencial, el personal médico y paramédico que la ha atendido, etc. Es decir, todos los datos que de una manera precisa y completa detallan el servicio médico y auxiliar suministrado.

La historia clínica es la mejor fuente de información para evaluar la calidad de la atención brindada al paciente, siendo un derecho de éste que se deje constancia de todo lo que se realiza, para permitir que, entre otros supuestos, en su momento pueda evaluarse detenidamente, la atención brindada desde diferentes ángulos: científico, asistencial y administrativo. Este es el medio probatorio por excelencia para acreditar la “diligencia” del centro hospitalario y de los galenos en el tratamiento del caso concreto.

El artículo 34 de la Ley 23 de 1981, “Por la cual se dictan normas en materia de ética médica”, dispone que la historia clínica es el registro obligatorio de las condiciones de salud del paciente, y el literal a) del artículo 1º de la Resolución 1995 de 1998 proveniente del Ministerio de Salud, señala que la historia clínica es un documento privado, obligatorio y sometido a reserva, en el cual se registran cronológicamente las condiciones de salud del paciente, los actos médicos y los demás procedimientos ejecutados por el equipo de salud que interviene en su atención; el artículo 4º ibídem dispone la obligatoriedad del registro para los profesionales, técnicos y auxiliares que intervienen directamente en la atención a un usuario, pues deben registrar sus observaciones, conceptos, decisiones y resultados de las acciones en salud desarrolladas.

Tal y como lo ha advertido la Sala, “...en la medicina moderna, el carácter completo y permanente de la historia clínica es condición de calidad de los cuidados médicos o de la correcta asistencia facultativa.(22)(23).

En consecuencia, se entiende que no sólo la IPS Comsalud es la llamada a responder por la muerte de la señora Asceneth Candamil Calle, sino también el Hospital Universitario San José de Popayán ESE, comoquiera que ambas entidades dieron lugar a la causación del daño.

No obstante, para efectos patrimoniales de las demandadas, la parte actora podrá reclamar a cualquiera de las dos entidades el 100% de la condena impuesta y que aquella que asuma el pago, podrá repetir contra la otra por lo que le corresponda que, para efectos patrimoniales de las demandadas, la IPS Comsalud responderá por el 60% y el Hospital Universitario San José de Popayán, por el 40% restante.

2.4. Perjuicios.

2.4.1. Materiales. Daño emergente.

En cuanto al perjuicio material en la modalidad de daño emergente, en el plenario no se acreditó que se hayan realizado erogaciones o gastos en virtud de la ocurrencia del daño, como serían, gastos médicos, entre ellos, de hospitalización, de suministro de medicamentos, de traslado a las instalaciones hospitalarias o clínicas, gastos de entierro, etc., razón por la cual no se reconocerá ningún rubro por este concepto.

2.4.2. Morales.

Si bien en la demanda se solicitó el reconocimiento y pago de valores equivalentes a gramos oro, debe recordarse que tanto la legislación como la jurisprudencia han abandonado la tasación de los perjuicios morales en gramos oro para, en su lugar, adoptar el equivalente a salarios mínimos legales mensuales vigentes al tiempo de la condena.

Habida cuenta de que el daño moral es de suyo imposible de cuantificar de un modo exacto, por ser éste de carácter inmaterial, es necesario fijar el monto de la indemnización valiéndose de la facultad discrecional que le asiste en estos casos y de conformidad con los parámetros establecidos jurisprudencialmente:(24) i) la indemnización se hace a título de compensación, más no de restitución ni de reparación(25); ii) la tasación debe realizarse con aplicación del principio de equidad previsto en el artículo 16 de la Ley 446 de 1998; iii) la determinación del monto debe estar sustentada en los medios probatorios que obran en el proceso y que están relacionados con las características del perjuicio; y iv) debe estar fundamentada, cuando sea del caso, en otras providencias para garantizar el principio de igualdad.

En sentencia de 28 de agosto de 2014, la Sección unificó la jurisprudencia en materia de reconocimiento y liquidación de perjuicios morales en caso de muerte, a partir del establecimiento de cinco niveles de cercanía afectiva entre la víctima directa del daño o causante y quienes acuden a la justicia en calidad de perjudicados o víctimas indirectas; así:

“Nivel 1. Comprende la relación afectiva, propia de las relaciones conyugales y paterno — filiales o, en general, de los miembros de un mismo núcleo familiar (1er grado de consanguinidad, cónyuges o compañeros permanentes o estables). A este nivel corresponde el tope indemnizatorio de 100 smlmv.

Nivel 2. Se refiere a la relación afectiva propia del segundo grado de consanguinidad o civil (hermanos, abuelos y nietos). A este nivel corresponde una indemnización equivalente al 50% del tope indemnizatorio.

Nivel 3. Abarca la relación afectiva propia del tercer grado de consanguinidad o civil. A este nivel corresponde una indemnización equivalente al 35% del tope indemnizatorio.

Nivel 4. Aquí se ubica la relación afectiva propia del cuarto grado de consanguinidad o civil. A este nivel corresponde una indemnización equivalente al 25% del tope indemnizatorio.

Nivel 5. Comprende las relaciones afectivas no familiares (terceros damnificados). A este nivel corresponde una indemnización equivalente al 15% del tope indemnizatorio.

La siguiente tabla recoge lo expuesto:

Reparación del daño moral en caso de muerte
 Nivel 1Nivel 2Nivel 3Nivel 4Nivel 5
Regla general en el caso de muerteRelación afectiva conyugal y paterno — filialRelación afectiva del 2º de consanguinidad o civil Relación afectiva del 3º de consanguinidad o civil Relación afectiva del 4º de consanguinidad o civil.Relación afectiva no familiar (terceros damnificados)
Porcentaje 100%50%35%25%15%
Equivalencia en salarios mínimos10050352515

Para los niveles 1 y 2 se requerirá la prueba del estado civil o de la convivencia de los compañeros. Para los niveles 3 y 4, además, se requerirá la prueba de la relación afectiva. Para el nivel 5, deberá ser probada la relación afectiva”.

Establecidos como se encuentran los vínculos de consanguinidad y familiaridad entre la víctima y los demandantes, plenamente acreditados con las pruebas documentales a las que se ha hecho referencia, hacen inferir la afectación moral que la muerte del cónyuge, madre, hija y hermana les causó.

En consecuencia, el Hospital Universitario San José de Popayán y la IPS Comsalud pagarán, en las proporciones atrás señaladas, a favor de las personas que a continuación se relacionan, las sumas de dinero liquidadas en salarios mínimos legales mensuales vigentes:

Para el señor Hernando Arciniegas Sánchez —cónyuge—; Oscar Iván Arciniegas Candamil y Jesús Hernando Arciniegas Mahecha —hijos—; los señores Aristóbulo Candamil Zuluaga y Esther Calle Valencia —padres—, el equivalente a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia, monto compensatorio que, como lo viene sosteniendo la Sección, consulta principios de equidad, dada la cercanía de los demandantes con la víctima.

Para los señores José William, Luz Marina, Hugo, María del Socorro, Martha Inés, Jhon Omar, Gustavo y Ángela del Pilar Candamil Calle —hermanos—, el equivalente a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.

Sin condena en costas por no aparecer causadas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección B

FALLA:

REVOCAR la sentencia la sentencia de 14 de octubre de 2004, proferida por la Sala de Descongestión para los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca, Quindío, Cauca y Nariño, con sede en Cali, para, en su lugar, disponer:

1. DECLARAR administrativa y solidariamente responsables al Hospital Universitario San José de Popayán ESE y a la IPS Comsalud, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de este fallo.

2. Como consecuencia de lo anterior, CONDENAR al Hospital Universitario San José de Popayán ESE y a la IPS Comsalud, a pagar las siguientes cantidades de dinero por concepto de perjuicios morales:

Para el señor Hernando Arciniegas Sánchez —cónyuge—; Oscar Iván Arciniegas Candamil y Jesús Hernando Arciniegas Mahecha —hijos—; los señores Aristóbulo Candamil Zuluaga y Esther Calle Valencia —padres—, el equivalente a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia, monto compensatorio que, como lo viene sosteniendo la Sección, consulta principios de equidad, dada la cercanía de los demandantes con la víctima.

Para los señores José William, Luz Marina, Hugo, María del Socorro, Martha Inés, Jhon Omar, Gustavo y Ángela del Pilar Candamil Calle —hermanos—, el equivalente a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno de ellos, liquidados a la fecha de ejecutoria de esta sentencia.

3. La parte actora podrá reclamar a cualquiera de las dos entidades el 100% de la condena impuesta y que aquella que asuma el pago, podrá repetir contra la otra por lo que le corresponda que, para efectos patrimoniales de las demandadas, la IPS Comsalud responderá por el 60% y el Hospital Universitario San José de Popayán, por el 40% restante.

4. NEGAR las demás pretensiones de la demanda.

5. DÉSE cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 176, 177 y 178 del Código Contencioso Administrativo y 115 del Código de Procedimiento Civil. Para tal efecto, expídanse copias con destino a las partes, con las precisiones del artículo 115 del Código de Procedimiento Civil y con observancia de lo preceptuado en el artículo 37 del Decreto 359 de 22 de febrero de 1995. Las copias destinadas a la parte actora serán entregadas al apoderado judicial que ha venido actuando.

En firme esta providencia, REMÍTASE la actuación al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(2) El 29 de agosto de 2001, la cuantía para que un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de doble instancia era de $26 390 000 —artículos 129 y 132 del Código Contencioso Administrativo subrogados por el Decreto 597/88— y la mayor de las pretensiones de la demanda fue estimada por la parte actora en 2 000 gramos oro, por concepto de perjuicios morales, esto es la suma de $40 187 260.

(3) “Procedimiento que usa el calor de la corriente eléctrica para destruir tejido anormal, como los de un tumor u otra lesión. También se puede usar para controlar el sangrado durante una operación quirúrgica o después de una lesión. La corriente eléctrica pasa por un electrodo que se coloca sobre el tejido o alrededor de este. La punta del electrodo se calienta mediante la corriente eléctrica para quemar o destruir el tejido. Es un tipo de electrocirugía. También se llama electrocauterización, electrocoagulación, y fulguración” (Instituto Nacional del Cáncer www.cancer.gov/diccionario).

(4) “Hemostasia o hemostasis es el conjunto de mecanismos aptos para detener los procesos hemorrágicos; en otras palabras, es la capacidad que tiene un organismo de hacer que la sangre en estado líquido permanezca en los vasos sanguíneos. La hemostasia permite que la sangre circule libremente por los vasos y cuando una de estas estructuras se ve dañada, permite la formación de coágulos para detener la hemorragia, posteriormente reparar el daño y finalmente disolver el coágulo (es.wikipedia.org). Detención espontánea o artificial de una hemorragia. En la hemostasia fisiológica se suceden 4 estadios: una vasoconstricción, la agregación de las plaquetas (formación de un trombo blanco), los fenómenos de coagulación sanguínea y la fibrinoformación (formación de un trombo rojo). La hemostasia quirúrgica suele realizarse mediante una ligadura del vaso hemorrágico, electrocoagulación o cauterización” (salud.doctissimo.es - Diccionario médico).

(5) “La coagulopatía, o trastorno hemorrágico, es una alteración de nuestro sistema de coagulación que hace que éste funcione de manera incorrecta o deficiente. Se caracteriza por una tendencia a sangrar con facilidad, y su origen puede estar, por ejemplo, en alteraciones en los vasos sanguíneos, en las plaquetas o en los factores de coagulación” (doctorjuanmadrid.com/coagulopatias-diccionario-medico-por-del-doctor- molina-boix).

(6) De conformidad con la doctrina médica la CID “es un trastorno grave en el cual las proteínas que controlan la coagulación de la sangre se vuelven demasiado activas” (www.medline.plus-Biblioteca Nacional de Medicina de EE-UU).
“La coagulación intravascular diseminada (CID) es un proceso patológico que se produce como resultado de la activación y estimulación excesiva de trombina, factores de coagulación y plaquetas” (G. Hurtado, MT. Orùe, ML. Antelo, 2008 Coagulación Intravascular diseminada, libro electrónico de temas de urgencias. Recuperado el 29 de Mayo de 2014).
“El organismo pierde el control homeostático de la coagulación, generando de manera excesiva trombina y plastina, lo que produce la aparición de hemorragias en diferentes partes de cuerpo, trombosis obstructivas de la microcirculación, necrosis y disfunciones orgánicas” (JA. Páramo, coagulación intravascular diseminada, servicio de hematología, clínica universitaria, articulo 168.936, Pamplona Navarra España).
“Es una enfermedad caracterizada por una activación difusa y simultánea de los sistemas endógenos tanto de la coagulación como de la fibrinólisis que provocan trastornos en la microcirculación y una función endotelial defectuosa; el depósito de pequeños trombos en la circulación conduce finalmente a la disfunción orgánica múltiple y en algunos casos a la muerte” (Risberg, B; Andreasson, S; Eriksson, E (1991). “Disseminated intravascular coagulation”. Acta Anaesthesiol Scand Suppl (en inglés) 95: 60–71. PMID 1927229. Consultado el 21 de octubre de 2013 y Arango Barrientos, Marcos (octubre/diciembre de 2010). “Coagulación intravascular diseminada”. Iatreia (Medellín, Colombia) 23 (4). ISSN 0121-0793. Consultado el 21 de octubre de 2013) (es.wikipedia.org).
“La coagulación intravascular diseminada (CID) es un desorden que siempre ha despertado controversias tanto desde el punto de vista diagnóstico como terapéutico, el cual se observa en diferentes entidades no relacionadas pero que comparten un trastorno común, la activación del sistema procoagulante y del sistema fibrinolítico que desborda los mecanismos de autocontrol, conduciendo a un daño orgánico múltiple o falla multisistémica. El mecanismo de coagulación activado desencadena la formación de fibrina, con oclusión trombótica de vasos de mediano y pequeño calibre, comprometiendo un adecuado aporte de sangre a los diferentes órganos vitales, que unido a alteraciones metabólicas y hemodinámicas contribuye a la falla multiorgánica. Se acompaña también de deplesión plaquetaria y de factores de coagulación los cuales sumados a una alteración de la fibrinolisis inducen un sangrado severo, complicando aún más el manejo del paciente” (med.javeriana.edu.co-María Victoria Herrera).

(7) M.P. Julio César Uribe Acosta, exp. 8043.

(8) M.P. Mauricio Fajardo Gómez, exp.15526.

(9) M.P. Ramiro Saavedra Becerra, exp. 15635.

(10) Auto proferido el 8 de octubre de 1998, expediente 15392, C.P. Daniel Suárez Hernández. En igual sentido sentencia proferida el 9 de marzo de 2000; expediente 12849, C.P. María Elena Giraldo.

(11) M.P. Ruth Stella Correa Palacio, exp. 2005-02076-01(AG).

(12) Sobre este tema, en sentencia de 11 de noviembre de 2003, exp. 12916 se resumió la jurisprudencia de la Sala, así: “…el fuero de atracción ‘procede cuando siendo varios los sujetos demandados, no todos pueden ser justiciables ante la misma jurisdicción. En los casos de reparación directa es frecuente esta situación, en especial cuando el hecho dañoso ha sido cometido por dos o más personas o lo que es más preciso, cuando el hecho les es imputable. Evento este que configura una responsabilidad solidaria’. [Sentencia del 14 de diciembre de 1995, exp. 11200. En el mismo sentido, entre otras, sentencias del 21 de febrero de 1997, exp. 9954; del 11 de mayo de 2000, exp. 11445 y del 21 de septiembre de 2000, exp. 13138]. También ha advertido la Sala que la competencia asignada a la jurisdicción contencioso administrativa en razón del fuero de atracción no está condicionada al éxito de las pretensiones de la demanda, pues no se trata de una competencia “provisional”, ajena al esquema de la teoría del proceso sino que precisamente dicho fuero implica que todas las partes llamadas al proceso puedan ser juzgada por el mismo juez [Sentencia del 21 de febrero de 1997, exp. 9954]. Por lo tanto, la competencia subsiste aún en el evento de que sólo resulte responsable la empresa industrial y comercial del Estado [Sentencia del 26 de marzo de 1993, exp. 7476], pues basta con que “exista razón legal y fáctica que justifique la pretensión contra todos los citados al proceso” [Sentencia del 4 de febrero de 1993, exp. 7506].

(13) Providencia de 26 de marzo de 2009, M.P. Miriam Guerrero de Escobar, exp. 34460. Reiteración en sentencia de 27 de abril de 2011, exp. 18649, con ponencia de quien elabora el presente fallo.

(14) Sentencia de 2 de marzo de 2000, expediente 11945, C.P. María Elena Giraldo Gómez.

(15) Corte Constitucional, Sentencia C-333 de 1996.

(16) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 13 de agosto de 2008, exp. 17042.

(17) Sentencia de 20 de noviembre de 2008, expediente 20511, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(18) En el expediente las partes definen el término “ambu” como una técnica de respiración manual.

(19) Sentencia CSJ de octubre 14 de 1959, M.P. Hernando Morales M.

(20) Cas. Civil, sentencia de 18 de octubre de 2005, expediente 14491.

(21) Diccionario de Medicina Oceano Mosby, 4ª edición, Barcelona España, pág. 693-694.

(22) Ryckmans y Meert-Van de Put. Le droits et les obligations des medicins, Bruselas, 1971, pág. 175. Citado por Vázquez Ferreyra, Roberto. Op. cit., págs. 224, 225.

(23) Sentencia del 10 de febrero de 2000, expediente 11878.

(24) Los parámetros descritos se encuentran señalados en sentencia de radicación 21350, C.P. Danilo Rojas Betancourth.

(25) En la sentencia del 6 de septiembre de 2001, C.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez, radicación 13232, se indicó que esto es así, porque “la suma establecida no se ajustará nunca al monto exacto del perjuicio, pero buscará, de alguna manera, restablecer el equilibrio roto con su ocurrencia (...)”.