Sentencia 2001-01387 de julio 29 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN B

Consejera Ponente:

Dra. Stella Conto Díaz Del Castillo

Rad.: 19001233100020010138701 (28134)

Proceso: Acción de reparación directa

Actor: María Luisa Soto de Sendoya y otros

Demandado: La Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional

Bogotá, D.C., veintinueve de julio de dos mil trece.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones de la Sala

1. Competencia.

La Sala es competente para conocer del presente asunto, en razón del recurso de apelación interpuesto por la entidad demandada contra la sentencia de primera instancia, dado que la cuantía de las pretensiones alcanza la exigida en vigencia del Decreto 597 de 1988(2), para que un proceso adelantado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de segunda instancia ante esta corporación.

2. Caducidad.

El artículo 136 del Código Contencioso Administrativo preceptúa:

(...).

8. La de reparación directa caducará al vencimiento del plazo de dos (2) años, contados a partir del día siguiente del acaecimiento del hecho, omisión u operación administrativa o de ocurrida la ocupación temporal o permanente del inmueble de propiedad ajena por causa de trabajo público o por cualquiera otra causa.

(...).

Entonces, como la presente demanda de reparación directa se formuló el 31 de agosto de 2001 y los hechos que la motivaron acaecieron el 1º de septiembre de 2000, resulta claro que el término de caducidad no se completó y que, por tanto, la Sala se encuentra autorizada para pronunciarse sobre el fondo del sub lite.

3. Problema jurídico.

Corresponde a la Sala resolver el recurso de apelación interpuesto por la Policía Nacional contra la sentencia de 26 de febrero de 2004, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, con miras a determinar la responsabilidad de la parte accionada por los daños causados a la demandante, a raíz del ataque guerrillero de que fuera objeto la población de Caloto (Cauca), el 1º de septiembre de 2000, por cuanto la apelante manifiesta que aquellos no se le pueden atribuir en razón a que las lesiones causadas a Gloria Stella Sendoyo de Llano no se produjeron en medio del enfrentamiento entre Policía y guerrilla y que la incursión tenía como objetivo el centro carcelario del ente territorial y no la estación de policía.

Debe en consecuencia la Sala entrar a analizar el daño y los hechos probados, con miras a establecer si aquél resulta imputable a la acción u omisión de la entidad demandada, pues, de ser ello así, las pretensiones de reparación en contra de la Nación deberán prosperar.

4. Hechos probados.

De conformidad con las pruebas aportadas al plenario, se tienen probados los siguientes hechos relevantes para resolver la controversia(3):

  1. El Hospital Universitario del Valle señaló que la señora Gloria Sendoya de Llano, ingresó el 2 de septiembre de 2000 por presentar herida por arma de fuego con lesión destructiva del hombro izquierdo, lesión amplia de tejidos blandos, fractura conminuta de clavícula y escápula más húmero izquierdo. Informó la institución también que la paciente recibió tratamiento médico con soporte ventilatorio en la unidad de cuidados intensivos de dicho hospital. Sobre el diagnóstico definitivo se concluyó:
 

“Diagnósticos definitivos:

  1. Herida por arma de fuego hombro izquierdo.
 

  1. Osteomelitis.
 

  1. Fractura conminuta clavícula – húmero.
 

  1. Tromboembolismo pulmonar más síndrome de dificultad respiratoria.
 

  1. Lesión tejidos blandos húmero más hemitorax izquierdo.
 

  1. Intubación prolongada más traqueostomía”. (fl. 17 cdno. 1. documento anexado por la parte demandante en original).
 

  1. El 3 de septiembre de 2000, el comandante de la estación de policía de Caloto suscribió informe a su homologo segundo del distrito de Santander(4), en el cual informó que el día 1º de septiembre de 2000 el municipio de Caloto fue objeto de un hostigamiento por parte de aproximadamente 60 subversivos de las Farc, repelido por el personal de policía, empero en el que resultó herida la demandante:
 

“...Como resultado de la incursión resultó herida la señora Gloria Stella Sendoya de Llanos, de 54 años, natural y residente en Caloto, sin más datos, la cual presentaba herida de bala a la altura del hombro izquierdo; siendo atendida (sic) hospital local Caloto y remitida (sic) clínica Tequendama ciudad de Cali.

En la acción subversiva sufrió rotura el parabrisas el vehículo nissan de siglas 10-327 de dotación de la estación.

Daños en las vecindades avaluados en la suma de cuatro (4) millones de pesos aproximadamente (sic) casa cural y casa (sic) señora Blassinia Villa.

Misma forma cerca al cuartel de la Policía fueron encontradas dos granadas para lanzar con fusil que no explotaron, las cuales fueron detonadas por personal de la estación, por medidas de seguridad.

El personal de la estación repelió el ataque, gastando para esto la cantidad de ciento veinte (120) cartuchos calibre 7-62, sin resultar policiales muertos, heridos o secuestrados, ni registrarse pérdida o daño en material de guerra. La estación presenta varios impactos armas de fuego largo alcance.

Fue volada con dinamita, la puerta de la cárcel del circuito Caloto, liberando la totalidad de los internos, y hurtándose el siguiente armamento y material de intendencia propiedad del Inpec(5).

Un fusil famage punto 30 Nº 16391, dos pares de esposas números 1281 y 7290, tres revólveres marca Colt, números 806393, 800695 y 805106, dos radios motorola HT-1000, un radio yahesu, 30 cartuchos punto 30, 112 cartuchos calibre 38 largo, 29 cartuchos de escopeta calibre 16.

El banco agrario que es uno de los objetivos de estos subversivos no fue objeto de ataque, debido a la rápida acción de los policiales.

Además del parabrisas la nissan presenta dos vidrios laterales rotos (fl. 151 y 152, cdno. 1 -documento remitido en copia auténtica por la parte demandada y recaudado en el trámite de una investigación disciplinaria).

  1. De los testimonios recepcionados en primera instancia por funcionario comisionado se infiere, igualmente, que el 1º de septiembre de 2000, entre 8:30 p.m. y 9:00 p.m., en el momento del ataque de un grupo insurgente al casto urbano del municipio de Caloto, fue herida la señora Gloria Stella Sendoya de Llano, quien transitaba en compañía de su esposo por el parque del municipio. Se conoce que cuando la víctima trataba de ponerse a salvo fue alcanzada por un proyectil de arma de fuego:
 

“Señora juez el primero de septiembre de 2000 la guerrilla de las Farc atacó el puesto de Policía de Caloto, Cauca, pero fue más que todo por llevarse los presos, ella se encontraba en el parque, se dirigía a la casa como entre ocho y media y nueve, entonces se presentó la balacera y una bala la hirió en el hombro por la parte de la espalda, luego del hostigamiento ayude a conseguir el carro para llevarla al hospital, la vi muy mal, incluso el carro dónde se hecho a ella le habían quebrado los vidrios, pero funcionaba, en el Hospital le dieron los primeros auxilios y la enviaron a Cali; le vi mucha sangre inicialmente, en si la herida no la vía,(sic) pero repito, (sic) mucha sangre en la espalda, ella se quedó como una hora en su casa de habitación herida, es todo” (fl. 182-182 vto cdno. 2, declaración de la señora María Emilse Roa).

“Señora juez, las lesiones que sufrió la señora Gloria, (sic) fue que el primero de septiembre del año dos mil la guerrilla incursionó al municipio de Caloto, Cauca, ella se encontraba en el parque con el esposo, en la novena de la Niña María, cuando comenzó la balacera ella salió corriendo con el esposo para la casa y allí en la esquina de la tesorería sintió un balazo en la espalda, como pudo el esposo la llevó hasta la casa de ellos, no pudo sacarla para el hospital a prestarle los primeros auxilios por cuanto la balacera continuaba, terminada la balacera, la sacaron, yo la vi tenía mucho sangrado, la llevaron al hospital y de allí la trasladaron a la ciudad de Cali, porque estaba muy mal, se había desangrado bastante, en Cali la tuvieron por dos meses en cuidados intensivos muy grave; lo que la afectó a ella fue que a razón de eso su esposo perdió el puesto de trabajo, porque se dedicó a ella, la familia también estuvo muy afectada económicamente hicieron prestamos, rifas para poderle ayudar a ella con los médicos, es todo” (fl. 183 vto. cdno. 2 declaración de la señora Luz María Camacho Ramírez).

“Señora Juez, eso fue como en un enfrentamiento de la guerrilla y la policía, ella recibió un tiro en la espalda y eso fue un primero de septiembre de 2000, ella estaba en el parque en las festividades de la Niña María, cuando se presentó ese enfrentamiento entre la policía y la guerrilla, salió corriendo para casa en medio de esa gente, la guerrilla, y allí en la esquina del parque recibió el tiro en la espalda, la recogió el esposo y la llevaron a la casa que quedaba a la mitad de la cuadra ella quedó muy mal herida porque ella votaba mucha sangre, se estaba desangrando se estaba muriendo, ella (sic) no la podía sacar rápido de la casa por cuanto el enfrentamiento aún persistía, ya cuando terminó el enfrentamiento, fue que la llevamos al hospital donde le facilitaron los primeros auxilios y se la llevaron para Cali, es todo” (fl. 184 vto. cdno. 2 declaración de la señora Mercedes Garzón Gómez).

“Si señora Juez, eso fue por que la (sic) cuando se entró la guerrilla allí, hubo un tiroteo, un tiro le alcanzó en la espalda andaba con el esposo y él la alcanzó a llevar a la casa, como en el hombro, ella cayó allí el marido la llevó para la casa, es todo” (fl. 185 vto. cdno. 2 declaración del señor Jaime de Jesús Álvarez Agudelo).

“Sucede que eso fue un día primero de septiembre que se estaban celebrando las fiestas tradicionales de la Niña María, sucede que ella en su regreso de la iglesia a su casa, en ese momento ocurrió una incursión de la guerrilla a la población, quedando ella en medio del fuego y recibió un impacto de fusil en la espalda el que como consecuencia le destruyó el brazo” (fl. 186 cdno. 2 declaración del señor Duvalier Iván Cifuentes Paz).

  1. En la investigación disciplinaria abierta por la Policía Nacional para establecer “si se presentó alguna anomalía por parte del personal policial adscrito a esa unidad”, los uniformados asignados a la Estación de Caloto-Cauca declararon sobre las circunstancias que rodearon la incursión subversiva. Acorde con sus afirmaciones no se tenía noticia de una posible incursión guerrillera a la población e inmediatamente el personal asignado a la estación de policía inició el plan de defensa para repeler el ataque(6):
 

“yo recibí cuarto turno como centinela parte frente del cuartel (garita número uno), como a eso de las 20:30 horas, se encontraba gente en el parque principal de esta localidad, cuando vi de un momento a otro que la gente comenzó a correr observando desde frente del cuartel y llamé al comandante de guardia PT. Muñoz Rendón, le dije Muñoz mira como corre la gente ya que este se encontraba a corta distancia de donde yo estaba, el patrullero muñoz, se metió a dar la alarma y yo me quedé observando cuando escuché una primera detonación, en ese momento se asomó un individuo e hizo una descarga (ráfaga) desde la esquina de la señora Clasinia, inmediatamente entre al cuartel tomé posición en la garita uno, la cual (sic) se activó en forma inmediata el plan defensa de las instalaciones, al mando del señor SV. Amaris Gutiérrez, repeliendo el ataque desde los sitios asignados en el plan defensa que se activa de forma continua en la estación” (fl. 160, cdno. 2 declaración del agente Walter Viera Montaño).

“ese día me tocó hacer cuarto turno en la parte posterior del cuartel, cuando se sintieron las detonaciones a eso de las 8:30 horas, alrededor del cuartel que se prolongaron hasta las 22:30, acto seguido el personal de la estación reaccionó activando el plan defensa y repeliendo el ataque del grupo que al parecer era del sexto frente, los cuales gritaban palabras alusivas al grupo de ellos, que entréguense no sean cobardes” (fl. 162 cdno. 2 declaración del agente Walter Viera Montaño).

“el día 1º de septiembre me encontraba en el alojamiento cuando comenzaron a sonar detonaciones de armas largas y granadas, de inmediato se puso en ejecución el plan defensa como estaba previsto, cubriendo los sitios asignados, repeliendo el ataque replegando el personal hacia las esquinas, motivo por lo cual no fue asaltado el banco agrario, el hostigamiento demoró aproximadamente dos horas, como consecuencia del mismo resultó lesionada la señora Gloria Stella Sendoya de Llanos, la cual sufrió un impacto de arma de fuego sin establecer calibre a la altura del omoplato izquierdo; la señora mencionada salía de misa y fue herida cuando se desplazaba por el parque principal. Misma forma en el hostigamiento sufrieron daños el vehículo nissan de siglas 10-327 de dotación de la unidad, quien sufrió rotura total en el vidrio panorámico (parabrisas) y dos vidrios laterales, además daños en la casa de la señora Blasinia Villa Blandon, posteriormente me dirigí a la cárcel con un personal y se constató que habían volado la parte (sic) puerta principal, liberando la totalidad de los internos y hurtando un armamento así: un fusil famage punto 30, dos pares de esposas, tres revólveres de los cuales la policía recupero uno, dos radios motorola HT 1000, un radio yaesu, 30 cartuchos calibre punto 30, 112 cartuchos calibre 38 largo y 29 cartuchos calibre 16, las instalaciones presentaban varios impactos de armas largas resultando el personal y armamento sin novedad” (fl. 164 cdno. 2 declaración del SV Guillermo Amaris Gutiérrez).

Revisadas las pruebas allegadas al proceso, corresponde en adelante determinar si los hechos que han resultado probados son suficientes para comprometer la responsabilidad del Estado en los términos establecidos en el artículo 90 constitucional, es decir, si la señora Gloria Stella Sendoya de Llano está obligada a soportar el daño infundido y, de no ser ello así, establecer la responsabilidad.

5. Análisis del caso.

La Sección Tercera(7), dada la necesidad de privilegiar los principios de solidaridad y equidad frente a las víctimas del conflicto armado interno(8) que históricamente ha vivido el país y, dados los daños infringidos a los asociados, en razón del mismo, ha destacado el deber general del Estado de procurar, en la medida de lo posible, el imperio de las instituciones y de reparar cuando los derechos e intereses particulares resultan afectados, porque el daño se hubiera podido evitar o repeler y, en todo caso, las víctimas tenían que haber sido advertidas, protegidas y en general excluidas de la confrontación.

Bajo esta línea argumentativa y con el fin de garantizar la vigencia del Estado social de derecho, fórmula política que reclama especialmente por el enaltecimiento de la dignidad humana, esta sección con apoyo del artículo 90 constitucional en múltiples pronunciamientos ha dispuesto la reparación siempre que en eventos como los que ahora se estudia resulte afectado un particular ajeno al conflicto.

Este contexto y el acervo probatorio que reposa en el plenario permiten establecer, a diferencia de lo señalado por la parte recurrente, que los daños causados a la señora Sendoya de Llano han de imputarse a la parte demandada como lo resolvió el a quo, como quiera que la antes nombrada no tenía que sufrir una herida de consideración, al transitar por la vía pública, en razón de una confrontación bélica que le es ajena, así la demandada sostenga que fue el grupo insurgente quien ejecutó el hecho con el propósito de tomarse la cárcel del lugar; pues, como se ve, sin perjuicio de las medidas dirigidas a repeler el ataque para mantener el orden público y proteger a la población civil, lo cierto tiene que ver con que respecto de la actora las acciones resultaron insuficientes.

En el proceso se encuentra probado que (i) el día 1º de septiembre de 2000, entre 8 a.m. y 9 p.m. un grupo subversivo atacó la población de Caloto (Cauca), (ii) a consecuencia del ataque resultó herida Gloria Stella Sendoya de Llano y (iii) las heridas sufridas le generaron a la víctima perjuicios de orden material e inmaterial, derivadas del proceso de recuperación y la incapacidad permanente, establecida por la junta de calificación de invalidez en un 50.80%(9).

Así las cosas y dado que el daño se produjo con ocasión de la confrontación entre fuerzas del orden y un grupo insurgente se impone la obligación de indemnizar a la actora, pues es a la Nación-Ministerio de Defensa a quien se ha confiado la protección de la población en este tipo de enfrentamientos(10).

En ese orden, no son de recibo los argumentos del recurrente, fundados en que la señora Gloria Stella Sendoya de Llano fue herida con anterioridad a que la fuerza pública haya repelido el ataque y que el blanco real era el centro carcelario y no la estación de policía, ya que la obligación resarcitoria en el sub lite no depende de quien inició la confrontación, sino sobre quien recae la obligación de protección de la población civil, en un Estado de derecho en el que el monopolio de las armas y del mantenimiento del orden le han sido confiados, a la fuerza pública; sin perjuicio de las acciones, a todas luces reprochables a la luz del derecho internacional humanitario del grupo insurgente.

Cabe en este caso, en consecuencia, acudir a la equidad y la solidaridad para restablecer a la actora en sus derechos a la convivencia pacífica y al orden justo y así mismo exigir de las autoridades la protección de su integridad física y moral.

Se trata, como puede observarse, de hacer efectiva la cláusula general de responsabilidad establecida en el artículo 90 de la Carta Política, sin perjuicio de la utilidad que en algunos casos deviene de los títulos tradicionales de imputación, no siempre pertinentes para motivar condenas como la que procede imponer en el sublite.

Así las cosas, encontrándose probado que el día 1º de septiembre de 2000 la señora Gloria Stella Sendoya de Llano sufrió lesiones que no está obligada a soportar, en el marco de una confrontación armada, entre un grupo insurgente y la entidad pública demandada, se confirmará la sentencia impugnada.

6. Los perjuicios a indemnizar.

Establecida la responsabilidad de la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional y dado que la decisión del a quo solo fue apelada por la parte demandada(11), la Sala procederá —únicamente y de acuerdo a la realidad procesal— a actualizar el monto de la condena impuesta, por concepto de daño emergente y lucro cesante. Los conceptos correspondientes a perjuicios inmateriales no requieren de actualización por estar fijados en salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Para la actualización de los conceptos enunciados se utilizará la siguiente fórmula:

 

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6.1. Daño emergente.

Correspondiente a los gastos de drogas farmacéuticas que fueron reconocidos en primera instancia, con fundamento en las formulas médicas y las respectivas facturas o comprobantes de pago(12) por valor de $ 6.335.390

 

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Donde:

Ra: Valor actualizado a obtener

Rh: Valor correspondiente a facturas y comprobantes de pago

Ipc (f): Último índice de precios conocido (junio de 2013)

Ipc (i): Índice de precios a la fecha de la sentencia de primera instancia (feb./2004)

 

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6.2. Lucro cesante.

Corresponde al reconocimiento del lucro cesante consolidado y futuro, por valor de ($36.883.542) el cual fue reconocido con base en el salario mínimo mensual vigente al momento de la liquidación y el porcentaje de la disminución de la capacidad laboral acreditado por la actora, a través de dictamen de la Junta Regional de Calificación de Invalidez del Valle del Cauca en el 50.80%(13).

 

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Donde:

Ra: Valor actualizado a obtener.

Rh: Valor indemnización debida o consolidada.

Ipc (f): Último índice de precios conocido (jun./2013).

Ipc (i): Índice de precios a la fecha de la sentencia de primera instancia (feb./2004).

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7. Costas procesales.

El artículo 55 de la Ley 446 de 1998 establece que se condenará en costas a la parte que hubiere actuado en forma temeraria. En el presente caso, la Sala no observa comportamiento temerario en las actuaciones de los intervinientes dentro del proceso, razón por la cual no se impondrá condena al respecto.

I. Decisión

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección B, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,

FALLA:

1. CONFIRMAR la sentencia del 26 de febrero de 2004, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, excepto el numeral segundo que se MODIFICA, en lo que atañe a la actualización de la condena por perjuicios materiales. En consecuencia la condena impuesta quedará de la siguiente forma:

“1. Declárese a la Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional, administrativamente responsable de las lesiones ocasionadas a Gloria Stella Sendoya, en los hechos ocurridos en 1º de septiembre de 2000, en la toma guerrillera del municipio de Caloto Cauca.

6. Como consecuencia, condénese a la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional, a pagar a los demandantes los perjuicios causados así:

Perjuicios morales

A Gloria Stella Sendoya (lesionada), el equivalente 94.63 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

A Maria Luisa Soto (madre de la lesionada), el equivalente 94.63 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

A Octavio Llano Toro (esposo de la lesionada), el equivalente a 94.63 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

A Juan Carlos Llano Sendoya (hijo de la lesionada), el equivalente 94.63 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

A Héctor Fabio Sendoya y Bernardo Sendoya Soto (hermanos de la víctima) el equivalente 47.31 salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno”.

Perjuicios materiales

CONDENAR a la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios materiales, en la modalidad de daño emergente, la suma de $9.284.321, a favor del señor Octavio Llano Toro.

CONDENAR a la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante, la suma de $54.051.828, a favor de la señora Gloria Stella Sendoya de Llano.

“Perjuicios fisiológicos

A Gloria Stella Sendoya de Llano, por concepto de daño a la vida de relación, el equivalente a 50.80 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

2. NO CONDENAR en costas.

3. De conformidad con lo dispuesto en los artículos 115 del Código de Procedimiento Civil y 37 del Decreto 359 de 1995, para el cumplimiento de esta sentencia EXPÍDANSE COPIAS con destino a las partes, que serán entregadas al respectivo apoderado judicial en cada caso.

4. En firme esta providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen para lo de su cargo.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(2) La cuantía necesaria para que la doble instancia en un proceso iniciado en 2001 fuera conocida por esta corporación, debía superar la suma de $ 26.390.000 artículos 129 y 132 del Código Contencioso Administrativo subrogados por el Decreto 597 de 1988 y la mayor de las pretensiones fue estimada por la parte actora en $58.160.940, por concepto de perjuicios materiales.

(3) Tal como se verá en este capítulo, la prueba documental que soporta los hechos probados fue anexada por la parte actora casi en su integridad en original, en copia auténtica o solicitada por ésta, decretada y allegada por la demandada.

(4) Igualmente, el comandante de la Estación de Policía de Caloto, el 5 de septiembre de 2000, dio cuenta de las heridas sufridas por la señora Gloria Stella Sendoya de Llano en los siguientes términos: “...Que el día 1º de septiembre a eso de las 20:30 horas, fue objeto de toma guerrillera la población de Caloto Cauca, resultando herida la señora Gloria Sendoya de Llano, identificada con la cédula 38.975.731 de Cali Valle, la cual recibió una herida de bala en homoplato izquierdo con orificio de salida, la cual fue atendida (sic) hospital la Niña María de Caloto, en vista de su gravedad fue remitida (sic) hospital universita” (fl. 12 cdno. ppal. documento anexado por la parte demandante en original).

(5) Obra en el expediente informe emitido por el director de la cárcel del circuito de Caloto en el que además de narrar en términos generales sobre las circunstancias en que ocurrió la incursión subversiva al municipio detalló la forma en que fueron atacadas las instalaciones carcelarias, sometido el personal de la guardia, hurtados y dañados algunos bienes y liberados los 64 internos que permanecía recluidos allí (fl. 137, cdno. 1. documento allegado en copia auténtica por solicitud de la parte demandada).

(6) Es preciso señalar que se valoraran unos testimonios que, si bien no fueron recepcionados en el curso del proceso, su traslado fue solicitado por la parte actora y fueron practicados por la demanda, en razón de la investigación disciplinaria adelantada por los mismos hechos, enviados en copia auténtica.

(7) En esta sentencia se realizó una recorrido por la evolución jurisprudencial que han tenido los daños causados a víctimas de atentados terroristas, puntualizándose entre otros aspectos, en la necesidad de resaltar los principios de solidaridad y equidad frente a la aplicación de los diferentes conceptos jurídicos con los cuales se atribuye responsabilidad al Estado. (C.E., Secc. Tercera, sent. abr. 19/2012, expediente 19001-23-31-000-1999-00815-01 (21515), C.P. Hernán Andrade Rincón).

(8) En lo que concierne a la definición de Conflicto Armado Interno, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, caso “La Tablada” - Informe 55/97, Caso 11.137 Juan Carlos Abella vs. Argentina, 18 de noviembre de 1997, lo definió de la siguiente manera:

“En contraste con esas situaciones de violencia interna, el concepto de conflicto armado requiere, en principio, que existan grupos armados organizados que sean capaces de librar combate, y que de hecho lo hagan, y de participar en otras acciones militares recíprocas, y que lo hagan. (...) Los conflictos armados a los que se refiere el artículo 3º, típicamente consisten en hostilidades entre fuerzas armadas del gobierno y grupos de insurgentes organizados y armados”.

(9) Certificado aportado en copia auténtica (fl. 194, cdno. 2).

(10) Además de todo predecibles en el municipio de Caloto asolado por el conflicto interno durante décadas.

(11) El principio de la no reformatio inpejus, impide hacer más gravosa la situación del apelante único, en esa medida, si bien, la condena puede ser disminuida, cuando se determinada inconsistencias en su liquidación, no puede ser adicionada.

(12) Documentos allegados con la demanda en original (fls. 18 a 141, cdno. 1).

(13) Documento allegado en original (fl. 188, cdno. 1).