Sentencia 2002-01776 de mayo 20 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA – SUBSECCIÓN A

Radicación: 730012331000200201776 – 01 (27.810)

Consejero Ponente:

Dr. Mauricio Fajardo Gómez

Demandante: Sandra Janeth Hernández y otros

Demandado: Nación- Ministerio de Defensa, Policía Nacional

Asunto: Apelación sentencia de reparación directa

Bogotá, D.C., veinte de mayo de dos mil trece.

EXTRACTOS: « II. Consideraciones

Decide la Subsección A de la Sección Tercera del Consejo de Estado el recurso de apelación interpuesto por la parte actora contra la sentencia que dictó el Tribunal Administrativo del Tolima, el día 23 de abril de 2004, mediante la cual se desestimaron las pretensiones de la demanda.

1. El material probatorio del proceso.

Dentro de la respectiva etapa procesal y con el lleno de los requisitos legales se recaudaron, entre otros, los siguientes elementos de convicción:

1.1. Copia autenticada del registro civil de defunción del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, quien según dicho documento falleció el día 25 de junio de 2002 (fl. 23 cdno. 1).

1.2. Copia simple, pero aportada por la propia entidad demandada, del proceso penal que se adelantó ante la justicia penal militar por la muerte del señor Juan Carlos Vengas Gómez (c 3). La anterior prueba se valorará en su integridad, dado que proviene de la misma entidad demandada que intervino directamente en su producción y la recaudó, según el oficio 0151 de abril 30 de 2003 (fl. 233 cdno. 3), emanado del Ministerio de Defensa, Policía Nacional, Departamento del Tolima, Fiscalía 156 Penal Militar.

Los medios de acreditación que obran en el proceso penal antes descrito corresponden, entre otros, a los siguientes:

— Acta de inspección al cadáver del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, en la cual se consignó, en relación con los hechos, la siguiente información: i) ciudad: Ibagué; ii) sector: vía pública; iii) fecha: 25 de junio de 2002; iv) hora: 1:25 A.M.

“Investigación sobre los hechos e hipótesis formulada:

Homicidio con proyectil de arma de fuego. Relata el patrullero Hugo Nelson Osorio Arias que recibió primer turno de vigilancia a las 1:00 horas de hoy con el agente Jesús Parra Caballero, como patrulla Ibagué 4 Segunda Sección. Tenían patrullaje en el sector de la Comuna 4, verificaban el cierre de los establecimientos públicos, estaban en licores 24 horas de la calle 37 con carrera 6ª cuando la central de comunicaciones reporta que el Policía de Servicio del CAI de la 42 informaba que un individuo vestido con camisa blanca disparaba a la gente de la carrera 5ª; se dirigieron al lugar, el agente Carlos Alberto Álvarez Arroyabe cuenta que escuchó disparos y vio un individuo disparando hacia él, les indica dónde estaba atrincherado el agresor, Osorio Arias se va recostado a la pared de [la] residencia ubicada en la calle 41 con carrera 6ª esquina, al observar al individuo le grita ‘alto policía’, de inmediato este le disparó su arma varias veces, en ese momento accionó su arma de dotación en defensa propia; al verlo caer se dirigió sigilosamente hacia él, pisando con su pie el arma que portaba el caído. Enseguida llegó la patrulla 700 comandada por el ST. Aldemar Hernández Salguero, que lo recogió y llevó al hospital. El revólver que portaba el occiso presenta en el tambor un cartucho y cinco vainillas. Se incauta un permiso para porte de arma a nombre de Departamento de Seguridad de Carlos José Alvarado Parra”. (fls. 2 a 4 cdno. 3).

— Informe que rindió el comandante de la estación de policía de Ibagué al comandante de distrito número uno, el día 25 de junio de 2002, relacionado con la muerte del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, en el cual se consignó:

“Siendo las 02:00 horas, en la carrera 6a. con calle 42, frente a la residencia Nº 6 – 11, la central de radio envía a la patrulla policial con el indicativo Ibagué cuatro ... con el fin de atender un caso de policía (disparos en la vía pública), novedad informada inicialmente por el AG Carlos Alberto Álvarez Arroyabe, adscrito a la seccional de inteligencia Sepol Detol, y quien se encontraba de servicio como patrulla Oslo Quince, se desplazaba por el lugar cumpliendo un requerimiento del servicio, quien además pudo observar que el occiso disparaba indiscriminadamente en varias direcciones. Al llegar la unidad de vigilancia al sitio de los hechos observó que el señor Juan Carlos Vanegas Gomez, portaba un arma de fuego y este al notar la presencia policial disparó en contra de los uniformados, reaccionando estos en legítima defensa, propinándole dos impactos con el arma de fuego de dotación, uno en el muslo derecho y el otro en la región intercostal derecho, fue trasladado inmediatamente al hospital Federico Lleras Acosta donde falleció”. (fl. 25 cdno. 3).

— Protocolo de necropsia 0239/2002, practicada por medicina legal al cadáver del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, el día 25 de junio de 2002 (fls. 52 a 55 cdno. 3), según la cual:

“(...).

“Descripción heridas por proyectil de arma de fuego de carga única

1.1. Orificio de Entrada: de 2 x 0.6 centímetros localizado en cara lateral del hemotórax derecho sobre el V espacio intercostal a 17.2 centímetros de la línea media y 44.5 centímetros del vértex.

1.2. Orificio de salida: se evidencia equimosis y turnefacción en región axilar izquierda en donde se recupera proyectil alojado en tejido celular subcutáneo de la región axilar a 19 centímetros de la línea media y 37 centímetros del vértex.

1.3. Lesiones: Piel, tejido celular subcutáneo, músculo, quinto espacio intercostal, pleura, hemidiafragma, laceración hepática, contusión pulmonar lóbulo inferior derecho, bifurcación de pulmones, herida transfixiante de ventrículo izquierdo, herida transfixiante lóbulo pulmonar inferior izquierdo, pleura, fractura de 6° costilla izquierda, músculo, tejido celular subcutáneo de la región axilar izquierda.

“(...).

2.1. Herida de paso de proyectil de arma de fuego de 5.8 x 1.4 centímetros oblicua localizada en el tercio medio anterior de muslo derecho a 65 centímetros del talón.

“(...).

“X Conclusión:

1. Adulto masculino que fallece por falla de bomba cardiaca secundaria a herida cardiaca ocasionada por herida penetrante a tórax por proyectil arma de fuego de carga única”.

— Prueba de alcoholemia correspondiente al señor Juan Carlos Vanegas Gómez, cuyo resultado fue el siguiente:

“Resultado

Etanol: 250 mgr%

Conclusión: En la muestra recibida en este laboratorio como perteneciente a: Juan Carlos Vanegas Gomez, se encontró alcohol en 250 mgr%”. (fl. 56 cdno. 3).

— Documento emitido por el gerente del establecimiento de comercio denominado Mercacentro, señor Carlos José Alvarado Parra, a través del cual señaló que el señor Juan Carlos Vanegas Gómez trabajó como escolta para el departamento de seguridad de esa empresa y portaba el revólver 38L Colt, serie 7391SV, con 18 cartuchos, porque su principal función era proteger la vida e integridad de la joven Diana Carolina Alvarado Molina, hija del gerente del aludido establecimiento de comercio (fls. 70 y 71 cdno. 3).

— Resolución 1318 de junio 11 de 2002, mediante la cual la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada dispuso:

“Artículo primero: Renovar la licencia de funcionamiento de carácter nacional por el término de cinco (5) años, al Departamento de Seguridad del señor Carlos José Alvarado Parra (...).

“(...).

“Artículo tercero: El Departamento de Seguridad del señor Carlos José Alvarado Parra, prestará el servicio de escolta a las siguientes personas: Carlos José Alvarado Parra (...) Diana Carolina Alvarado Molina (...)”. (fls. 72 a 74 cdno. 3).

— Testimonio del agente Carlos Alberto Álvarez Arroyabe, quien narró:

“(...) me encontraba trabajando de turno como patrulla Oslo 15 perteneciente a la Sipol y en ese momento acaba (sic) de llevar al PT. Gomez no me acuerdo el apellido que se encontraba de servicio en la Guardia y la orden que se tenía era de llevarlos a la residencia. Al señor Vanegas Gomez ahora difunto no lo conocía, lo vine conociendo esa noche o madrugada referida por un procedimiento y al compañero Osorio Arias tampoco lo distinguía ... Todo inició con su llevada a su casa del patrullero Gomez, al terminar el cuarto turno de servicio como centinela en la seccional de inteligencia y la orden que había con motivo de las fiestas era el de llevar a ese personal en horas nocturnas al terminar el servicio. Yo llevé cogiendo por la carrara 5a, él vive por la carrera 5a, en un edificio, haciéndolo en una motocicleta que estaba signada para dicha patrulla, lo llevé a la casa tomando la carrera 5a demorando un poco debido a que había mucha gente, mucho carro y borrachitos, lo dejé en la casa y no regresé de nuevo por la 5a sino que lo hice por la carrera/6a porque estaba menos congestionada, viniendo por la carrera 6a a la altura de la calle 41 iba pasando en la moto y observé que en la esquina había un señor con un arma de fuego disparando hacia la carrera 5a. yo me percaté y en el momento pensé que lo iban a robar que estaría siendo víctima de atraco y respondía a la agresión, entonces aceleré la moto y pasé de largo sin mirarlo pues pensé de pronto las tomaría conmigo, al pasar miré hacia el lado a donde él disparaba y no observé a ninguna persona que de pronto lo pudieran haber estado agrediendo y por el contrario sobre la carrera 5a con calle 41 sí había gente bailando, yo sin embargo observé eso y continué la marcha y seguidamente escuché a mis espaldas unas tres detonaciones, la última de las tres una bala me pasó muy cerca de mi cabeza por el zumbido y que se siente como una mariposa que pasa a velocidades, al ver eso mi reacción fue parar la moto más adelante y reportar a la Estación 100 de comunicaciones, les di mi indicativo que era Oslo 15 y di las características de la persona haciendo disparos en la 41 con 6a y que había hecho disparos en contra de mi integridad, la central me dijo que tuviera mucha prudencia y que ya enviaba a una patrulla para apoyarme en el caso, luego me devolví y me dio la impresión que el individuo se regresaba o sea avanzaba buscando la 7a con la misma 41, yo dejé la moto y lo seguí a pie y no se había ido estaba en el mismo sitio volviendo a recargar el arma, en ese momento llegó una patrulla conformada por el AG. Parra y el AG. Osorio, ellos me vieron, se bajaron y yo me les acerqué y les dije que ahí atrasito había un sujeto con una arma en la mano que mucho cuidado pues momentos antes estaba disparando, en ese momento se asomó a la esquina se dejó ver y le dijo ‘Alto es la Policía’ y de una vez el sujeto lo encendió a disparos y el patrullero Osorio se resguardó en la pared, el sujeto volvió a disparar y en eso el PT. Osorio nuevamente se asomó y le hizo dos disparos lo hirió y al yo asomarme el sujeto ya estaba en el piso con el revólver en la mano, la patrulla se acercó y yo informé a la central diciendo que se había producido un intercambio de disparos y que había un hombre herido, el señor respiraba forzosamente y en esas llegó el jefe de vigilancia, subimos al sujeto a la carropatrulla y lo llevamos al Hospital Federico Lleras, el oficial fue a llevarlo y nosotros los del procedimiento nos quedamos en el sitio a donde se acercaron dos personas, el arma estaba en el piso, la del agresor, el patrullero debió embalarla debido a que ya las gentes querían manosearla ... nosotros procedimos a llevar el arma y dirigirnos al Hospital Federico Lleras para ver cómo seguía el señor y allí se tuvo conocimiento que [el] sujeto murió en el camino o sea antes de llegar al Hospital, eso fue en sí lo ocurrido (...)”. (fls. 90 a 93 c 3).

— Declaración del agente Hoover Alberto Delgado Leal, quien señaló:

“(...) Nosotros estábamos por la 5a entre 26 y 27 atendiendo un caso de conocimiento público estábamos en el carro vigilancia vehículo 26700, cuando el TE Peña dijo vámonos que hay un caso que un sujeto está disparando por el sector de la discoteca, porque el que reportó el caso fue el CAI de las piscinas, entonces nos trasladamos hacia allá, cuando ya estábamos llegando cuando por radio reportó una patrulla motorizada reportó que les estaban disparando a ellos, la patrulla era Ibagué cuatro, entonces llegamos al sitio ellos la patrulla estaban parados en una esquina protegiéndose con la esquina, entonces nos hicieron señas de que pararan y el vehículo paró, nos bajamos del carro, pasando la calle estaba una unidad de la Sipol, entonces nosotros nos bajamos y le dijimos qué pasó y dijo que ese man nos disparó, entonces nos asomas (sic) a la esquina, vimos el sujeto tirado en el piso, corrimos hacia donde estaba el sujeto tirado boca arriba y el PT Osorio con el pie le corrió el revólver que lo tenía en la mano derecha, ya lo tenía suelto, entonces se le retiró el arma, el tipo respiraba aún, abría y cerraba la boca, mi teniente dijo está vivo, está vivo, el conductor trajo la pannel y lo cogimos entre todos lo subimos para llevarlo al hospital, cuando lo fuimos a subir al carro en la mano izquierda tenía un estuche de color negro que sirve para portar cartuchos, munición, lo tenía abierto en la mano izquierda, cuando lo subimos yo se lo saqué de la mano y se lo puse en la correa, dentro de la correa, ya pues lo subimos en la pannel y lo llevamos al Hospital Federico Lleras lo bajamos por urgencias y ahí quedó, ahí lo estaban esperando porque ya se había reportado por radio que tuvieran (sic) pendiente porque llevaban un herido a bala (sic), eso fue todo ... cuando llegamos había pasado un minuto o minuto y medio cuando habían pasado los hechos (...)”. (fls. 94 y 95 cdno. 3).

— Testimonio del señor Jorge Eliécer Colmenares Padilla, quien relató:

“(...) Estábamos en el sitio dicho [Rincón Paisa] tomándonos unos tragos con mis amigos, estábamos en la (ilegible) o mejor escaleras parte de afuera de la casa al lado de la calle, yo vi un tipo que bajaba por la carrera 6a dio la vuelta ahí frente o un poco diagonal donde nosotros estábamos y fue y se ubicó en la esquina contra la pared de la casa, el individuo llevaba una arma en la mano era una arma niquelada porque le brillaba y eso fue lo que me llamó la atención y les dije a los amigos que miraran que este tipo que estaba en la esquina tenía una arma. Mi amigo Victor estaba un poco cogiéndole el sueño y cogió hacia la avenida sexta o sea hacia el lado donde estaba el sujeto parado en la esquina, montó en la moto y cogió hacia allá, el sujeto se salió de la pared y le hizo un disparo a mi amigo con el revólver, nosotros quedamos sorprendidos pero mi amigo quizá no se dio ni cuenta pues el amigo siguió, creímos era un revólver de mentiras pues no le hizo nada, lo vimos que se fue, el sujeto volvió y se metió a la esquina contra la pared, tenía poncho y sombrero blanco usado comúnmente en fiesta, luego venía pasando un borracho a pie, también con poncho, sombrero y botas pasó por frente de nosotros y frente al tipo armado, cuando el borracho cogió la sexta la cruzó y el sujeto nuevamente salió de la esquina le hizo un disparo al borracho y volvió y se arrinconó contra la pared de la casa. Luego por la sexta pero por el sardinel opuesto venían pasando dos damas con un tipo, abrazados y tomando, subían por toda la sexta a pie, el sujeto los vio salió de la esquina les hizo un disparo, ellos sí se dieron cuenta pues gritaron y salieron corriendo, no sé quiénes eran. En ese momento iba subiendo un señor en una moto que después me di cuenta que era de la Fiscalía o de la Sipol era un agente, él subió en una moto TS, nosotros pensábamos que el sujeto del arma era un loco pues le disparaba a las personas y no les hacía nada, no caía nadie, pero sonaba duro, yo creo que el AG. de la TS dio aviso a las autoridades cuando yo vi fue a un agente uniformado que se asomaba en la esquina de la casa donde estaba el sujeto, como a unos siete metros, el sujeto en ese momento se mostraba como muy ebrio estaba sentando cargando el arma no sé, se le veía que le movía el tambor, el agente uniformado ve el tipo y vuelve y se esconde, el uniformado ubicó al tipo, luego nuevamente se asomó le apuntó con el arma y le dijo Alto es la Policía, y la respuesta del sujeto que estaba sentado fue de una vez hacerle dos disparos notándose que le apuntó al Policía no sé cómo no se los pegó, quizá por lo borracho, el agente ante los tiros volvió a meterse a la esquina y cuando volvió a salir le hizo dos disparos al sujeto y como estaba sentado ahí quedó doblado. Cuando vimos que el sujeto cayó arrancamos a chismotear el sujeto todavía tenía el arma en la mano, fue donde me di cuenta que el individuo que había subido en la moto TS era un agente de la Fiscalía o de la Sipol, en esas llegó la camioneta de la vigilancia y con mi amigo Norlber lo ayudamos a subir al carro y se lo llevaron pues parecía que se quejaba todavía, el agente recogió el arma en una bolsa y nosotros luego que se lo llevaron para el hospital seguimos tomando, luego cuando ya me iba a mi casa subió un carro negro al parecer investigando lo ocurrido, a mí me peguntaron les dije que yo había visto lo ocurrido y fue donde me tomaron el nombre y dirección, eso fue todo ... nosotros estábamos a unos quince o veinte metros (...)”. (fls. 96 a 98 cdno. 3).

— Testimonio del agente Jesús Alonso Parra Caballero, quien indicó:

“(...) nos encontrábamos de patrulla con el PT Osorio Arias y el AG Carlos Alberto Álvarez Arroyabe quien labora en la Sipol, conociendo un caso que nos había enviado la central sobre unos disparos que estaban haciendo en la calle 42 con 6a hacia la multitud, ya que estaban en fiestas, la central informó que era una persona de camisa clara la cual estaba haciendo unos disparos, ahí fue cuando llegamos nosotros y cuando llegó el AG Álvarez y nos informó que no siguiéramos que a la vuelta había una persona con un revólver, entonces fue cuando nosotros procedimos a seguir cuando el señor empezó a disparar a la patrulla, entonces fue cuando el PT Osorio le dijo alto Policía y él no hizo caso, siguió disparándonos, fue cuando por legítima defensa accionó el arma por dos ocasiones el PT Osorio, fue cuando nos dirigimos al sujeto el cual se encontraba en el piso herido, fue cuando llamé a la central para que nos enviara una patrulla para dirigirlo al hospital (...)”. (fls. 99 a 101 cdno. 3).

— Resultado del estudio de balística practicado el día 20 de agosto de 2002 por la Policía Nacional respecto de las armas dejadas a disposición del funcionario encargado de adelantar la investigación penal correspondiente, a saber: a) aquella que portaba el señor Juan Carlos Vanegas Gómez con las siguientes características: revólver 38 largo, marca Colt, número 7391SV y b) aquella que accionó el agente del Estado involucrado en los hechos, el cual arrojó:

“1. Las dos armas revólveres enviadas para estudio son de fabricación industrial, se encuentran en buen estado de funcionamiento hecho que se comprobó al efectuar disparos en seco y en el polígono.

2. Las vainillas se encuentran aptas para cotejo en el microscopio especial para balística se enviaron cuatro vainillas patrón y cuatro incriminadas.

3. Se le aplico reactivo de griees[sic] a los cañones de las dos amras revolveres[sic] arrojando resultado positivo para disparos en época reciente”. (fl. 105 c 3).

— Análisis instrumental para residuos de disparo por emisión atómica (plasma) o absorción atómica practicado por Medicina Legal al cadáver del señor Juan Carlos Vanegas Gómez (fl. 161 cdno. 3), cuyo resultado fue el siguiente:

“La determinación para los residuos compatibles con los de disparo, representada por los elementos de Plomo, Antimonio, Bario y Cobre (Pb, Sb, Ba, Cu), en la muestra identificada como frotis tomando a las manos, dio el siguiente resultado:

Mano izquierda: positivo (+)

Mano derecha: positivo (+)”.

— Decisión proferida el día 21 de febrero de 2003, a través de la cual el juzgado 179 de instrucción penal militar resolvió la situación jurídica del patrullero Hugo Nelson Osorio Arias en el sentido de abstenerse de dictar medida de aseguramiento en contra de dicho agente por el homicidio del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, porque se consideró que la actuación del agente del Estado estuvo amparada por una causal de ausencia de responsabilidad, esto es la legítima defensa (fls. 197 a 204 cdno. 3).

2. Responsabilidad de la entidad demandada.

De conformidad con el conjunto probatorio antes descrito, la Sala encuentra acreditado el daño antijurídico padecido por la parte actora, consistente en la muerte del señor Juan Carlos Vanegas Gómez, ocurrida el día 25 de junio de 2002 en la ciudad de Ibagué, como consecuencia de las heridas propinadas por un agente del Estado, en ejercicio de sus funciones y con su arma de fuego de dotación oficial.

No obstante lo anterior, la Sala estima que en el presente proceso operó la legítima defensa como causal de exoneración de responsabilidad, tal como se pasa a exponer.

La jurisprudencia del Consejo de Estado, de manera reiterada, ha reconocido la legítima defensa como causal de exoneración de responsabilidad de la administración(1), sin embargo se ha dado especial atención al uso de las armas por parte de los miembros de la Fuerza Pública en el cumplimiento de sus funciones, por cuanto tal potestad, como lo ha sostenido la corporación, solo puede ser utilizada como último recurso, esto es luego de haber agotado todos los medios a su alcance que representen un menor daño, puesto que lo contrario implicaría legitimar el restablecimiento del orden en desmedro de la vida y demás derechos fundamentales de las personas(2).

En ese sentido, se ha sostenido que los elementos que configuran la legítima defensa deben quedar debidamente acreditados en el proceso, bajo el entendido de que el arma de fuego utilizada por el agente del Estado constituía el único medio posible para repeler la supuesta agresión proveniente de la(s) víctima(s). También debe quedar claro que la respuesta armada tenía como propósito único y exclusivo repeler en forma proporcionada, el peligro y la agresión que estaría combatiendo el agente estatal y que dicha defensa no constituía una reacción indiscriminada. Finalmente, debe quedar establecida la coherencia de la defensa con la misión que legal y constitucionalmente se ha encomendado a los miembros de la Fuerza Pública(3).

En el presente caso se encuentra acreditado que la víctima directa del daño portaba un arma de fuego, la cual le fue suministrada para ejecutar la actividad laboral a la cual se dedicaba (escolta del cuerpo de seguridad del grupo familiar del propietario de la empresa denominada Mercacentro), pero de manera aislada a esa labor y encontrándose bajo el influjo de alcohol perpetró un ilícito al agredir, en forma indiscriminada y antes de que se produjera su deceso, a varios transeúntes del lugar en el cual se encontraba, actuación que dio lugar a la presencia de agentes de la Policía en el lugar de los hechos, quienes, igualmente, fueron agredidos por el señor Vanegas Gómez con la mencionada arma de fuego.

La subsección no puede pasar inadvertida la actuación abiertamente ilegal y criminal que desplegó por la víctima en contra de terceros indefensos, pues ello precisamente llevó a que integrantes de la Policía de Ibagué, por noticia de uno de sus compañeros —que al pasar por el lugar de los hechos también fue agredido por el señor Vanegas Gómez—, arribaran al sitio con el propósito de brindar seguridad a los ciudadanos del sector y, por consiguiente, restablecer el orden público alterado por el agresor; ello condujo, como de manera diáfana lo evidencia el acervo probatorio, a que una vez el señor Juan Carlos Vanegas Gómez se percatara de la presencia de los uniformados emprendiera en contra de ellos una agresión armada, la cual, por lo tanto, ameritó la misma respuesta por parte de uno de ellos, con el fin de neutralizarlo.

La Sala no encuentra demostrado que la respuesta armada del agente del Estado hubiere sido desproporcionada frente a la agresión de la cual era objeto, tal como lo afirma la parte demandante; tampoco encuentra demostrado que la víctima directa del daño hubiere sido ejecutada por el Policía mientras se encontraba herida en el suelo, producto de un primer impacto de bala, tal como se planteó en el libelo demadatorio; por el contrario, la reacción del agente del Estado fue consecuencia directa y obligada del actuar delincuencial y potencialmente dañino del señor Vanegas Gómez, quien con un arma de fuego atacó, sin vacilación alguna, a los uniformados, una vez estos le avisaron sobre su presencia, lo cual, a su vez, evidencia que la actuación de estos últimos no fue indiscriminada, ni mucho menos prematura, pues según lo narró el señor Jorge Eliécer Colmenares Padilla —testigo presencial de los hechos y además ajeno a los mismos— el agente de Policía que disparó en contra del señor Vanegas Gómez primero dio noticia de su presencia, pero luego, ante la actuación beligerante de esta persona, debió accionar su arma de fuego en dos oportunidades en su contra causándole lastimosamente su deceso.

No es cierto, como lo sostiene la parte actora, que los tiros que hizo el señor Vanegas Gómez hubieren sido “al aire”, pues según el aludido testigo dicha persona agredió primero a un compañero suyo y luego arremetió en contra de otras personas que transitaban por el mismo lugar, una de ellas, precisamente, un agente del Estado que al percatarse de esa situación informó al comando respectivo.

Si bien es cierto que en tanto el Tribunal Administrativo del Tolima, como ahora el Consejo de Estado, le confieren mérito probatorio a las declaraciones de los propios agentes del Estado involucrados en los hechos, ello deviene del análisis conjunto del acervo probatorio del proceso, toda vez que tales declaraciones no constituyen los únicos medios de acreditación debidamente allegados al encuadernamiento, pero además sus relatos resultan coherentes y creíbles en relación con la forma en la cual acaeció el hecho, sin que se advierta contradicción alguna entre los declarantes, por manera que en atención a los principios de unidad de la prueba y de la comunidad probatoria(4), se puede determinar que la actuación armada del agente del Estado, por cuya virtud se produjo el deceso del señor Vanegas Gómez, se erigió como el único medio de defensa y de neutralización para con dicha persona.

Prácticamente los hechos hablan por sí solos, puesto que la circunstancia de que una persona que posee un arma de fuego, que se encuentra en estado de embriaguez(5), que con dicha arma agrede sin razón aparente a terceros y, por lo tanto, comprometió gravemente la vida e integridad de estos, permite colegir que una vez advirtió la presencia de agentes del Estado emprendió una agresión armada en contra de ellos, lo cual, a su vez, trajo consigo la respuesta armada de los mismos.

En consecuencia, la Subsección confirmará la sentencia apelada porque se probó en el proceso que el agente del Estado que causó la muerte del señor Vanegas Gómez actuó en legítima defensa, lo cual exime a la parte demandada de la obligación de resarcir el daño irrogado a la parte demandante.

3. Condena en costas.

Comoquiera que no se evidencia temeridad, ni mala fe de las partes, la Sala se abstendrá de condenar en costas de conformidad con lo reglado en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFIRMAR la sentencia que dictó el Tribunal Administrativo del Tolima, el día 23 de abril de 2004, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de este fallo.

2. Ejecutoriada esta providencia devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(1) Al respecto, ver por ejemplo, sentencia de 26 de enero de 2011, Exp. 19.961, entre muchas otras.

(2) Sentencia de 3 de febrero de 2010, Exp. 17.834. M.P. Dra. Myriam Guerrero de Escobar, entre otras providencias.

(3) Ibídem.

(4) “Sobre la valoración probatoria, debe tenerse en cuenta que en aplicación del principio de unidad de la prueba, el juez está en la obligación de hacer un análisis unitario, es decir, estimar cada una de las pruebas obrantes en el proceso, para darle el mérito que corresponda frente a la controversia, y, luego de ello, en aplicación del principio de comunidad probatoria, manifestar su criterio frente al conjunto de pruebas, teniendo en cuenta que estas pertenecen al proceso y no a la parte que las pidió”. [Auto de 8 de mayo de 2007, Exp. 33.390. M.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez, reiterado por esta Subsección en sentencia de 23 de junio de 2011, Exp. 19.918].

(5) En un grado de 250 mgr%, según dictamen de alcoholemia que obra a folio 56 del cuaderno 3 del expediente.