Sentencia 2003-00067 de julio 9 de 2014

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN A

Expediente 88001-23-31-000-2003-00067-01 (35408)

Consejero Ponente:

Dr. Carlos Alberto Zambrano Barrera

Actor: Sune Ronny Hessling Johansson y otros

Demandado: Instituto de Seguros Sociales

Referencia: Acción de reparación directa

Bogotá, D. C., nueve de julio de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «IV. Consideraciones

Cumplido el trámite procesal correspondiente, sin que se observe causal de nulidad que invalide lo actuado, procede la Sala a decidir el recurso de apelación oportunamente interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida el 21 de febrero de 2008, por el Tribunal Administrativo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, no sin antes advertir que, de conformidad con los artículos 18 de la Ley 446 de 1998 y 7º de la Ley 1105 de 2006, el presente caso tiene prelación de fallo, pues uno de los extremos de la litis es una entidad pública en liquidación.

1. Competencia.

Las normas de asignación de competencia que rigen la actuación se encuentran previstas en el Decreto 597 de 1988, conforme al cual, para que el asunto pueda ser tramitado en segunda instancia, la cuantía de un proceso cuya demanda se presentó en 2003 debe exceder de $36'950.000. Comoquiera que la pretensión de mayor valor formulada en la demanda corresponde a la suma de $66'400.000(1), solicitada por concepto de perjuicios fisiológicos, se concluye que esta corporación es competente para conocer del recurso interpuesto.

2. Valoración probatoria.

Con el material probatorio válidamente recaudado, principalmente con la historia clínica(2) del señor Sune Ronny Hessling Johansson en el Hospital Timothy Britton de San Andrés y con la transcripción de la misma(3), así como con el acta del comité ad hoc 011/2004(4) y con el concepto del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses(5) allegados al proceso, se encuentran acreditados los hechos que se exponen a continuación:

El 1º de noviembre de 2001, el señor Hessling Johansson consultó por medicina interna en el Instituto de Seguros Sociales, pues padecía de una “Disfunción articular de cadera izquierda. Hipertensión arterial izquierda, tabaquismo”(6) y “Necrosis avascular de cabeza de femur”(7). Ante este diagnóstico, se ordenó la práctica de una cirugía consistente en el reemplazo total de cadera, intervención que, según la transcripción de la historia clínica, fue llevada a cabo el 19 de noviembre del mismo año en la Clínica Enrique de la Vega, Seccional Bolívar(8) y en cuyo procedimiento “no se presentaron complicaciones”(9).

De la evolución postoperatoria es necesario resaltar lo siguiente (se transcribe tal como obra en el expediente, incluso con errores):

“— Evolución postoperatoria folio 7, inmediato, paciente con sangrado moderado no activo por herida quirúrgica, dren con drenaje mínimo, se cambian vendajes acompresivos (...).

3:15 p.m. del 19 de noviembre de 2001, se consigna estado de inquietud, tratando de sentarse, flexionando las caderas, paciente sin el dren y con apósitos empapados en sangre (...).

5:30 p.m., se valora nuevamente (...). Paciente en shock hipovolémico (...) interconsulta urgente por cuidados intermedios.

“— El 20 de noviembre de 2001, en la evolución por medicina crítica consigna gran hematoma de cadera izquierda a tensión con ausencia de pulsos distales y retardo de llenado capilar, por lo cual, este mismo día es intervenido nuevamente con impresión diagnóstica de reemplazo total de cadera, síndrome anémico y síndrome de abstinencia, realizándose drenaje de hematoma de cadera izquierda más revisión de hemostasia (...).

“— El 21 de noviembre de 2001, en la evolución por medicina crítica 7:15 a.m. se consignan como diagnósticos, 1. Postoperatorio de reemplazo de cadera izquierda y drenaje de hematoma; 2. Shock hipovolémico corregido; 3 Hipertensión arterial y, 4. Síndrome de abstinencia farmacodependencia, en la evolución se anota mejoría (...).

En evoluciones posteriores del mismo días (...) se encuentra miembro inferior izquierdo en aducción, se coloca en abeducción, y se le dan instrucciones al paciente sobre la posición en que debe estar.

“— El 26 de noviembre de 2001, a las 6:30 p.m. se consigna que el paciente ha presentado exceso de movimiento (se sienta, se coloca boca abajo, se baja de la cama, etc.), presenta miembro inferior en aducción y rotación interna, por lo cual se solicita radiografía de cadera izquierda por posible luxación de prótesis u reemplazo total de cadera, este diagnóstico es confirmado con el examen y es llevado a cirugía por tercera vez, realizándose reducción cerrada de luxación (...).

“— En evoluciones de los días 27 al 30 de noviembre de 2001, evidencia un paciente estable con hipoestesias en pie izquierdo e imposibilidad para la dorsiflexión y planiflexión, por lo tanto se considera reiniciar rehabilitación y colocación de brace para luego ser dado de alta.

“— En la evolución del 30 de noviembre de 2001 a las 9 p.m. consignan que presenta luxación de prótesis de cadera izquierda al bajarse de la cama sólo, no avisó que quería bajarse, caminó y se cayó, al examen físico evidencian miembro inferior izquierdo acortado en rotación interna, se solicita RX de cadera que muestra luxación posterior de cabeza femoral de prótesis de reemplazo total de cadera (...) fue llevado por cuarta vez a cirugía, realizándose reducción cerrada de luxación (...).

“— En evoluciones realizadas los días 01 al 03 de diciembre de 2001, se encuentra paciente estable con brace abeductor funcionando por lo tanto se autoriza su salida el 03 de diciembre con indicación para rehabilitación.

“— El 11 de diciembre de 2001, en la isla de San Andrés (...) presenta luxación de prótesis de reemplazo total de cadera izquierda, por lo cual es llevado a cirugía en el Hospital Timothy Britton, realizándose una quinta intervención quirúrgica reducción cerrada de prótesis de reemplazo total de cadera izquierdo, dando de alta el 12 de diciembre.

“— El 26 de diciembre de 2001, es ingresado nuevamente a la Clínica Enrique de la Vega, en la ciudad de Cartagena. Por cuadro clínico de dos (2) horas de evolución consistente en dolor en cadera izquierda después de sentarse en mala posición al examen físico hay rotación interna de miembro inferior izquierdo con acortamiento, realizan radiografía de cadera izquierda confirmando luxación posterior del componente femoral de la prótesis y ese mismo día es intervenido quirúrgicamente realizando reducción cerrada de luxación de prótesis (...).

“— El 27 de diciembre de 2001, es dado de alta por satisfactoria evolución con cita a consulta externa de ortopedia en 10 días (...).

“— El 10 de febrero de 2002, en la isla de San Andrés (...) el paciente es ingresado al H.T.B. con luxación de prótesis de cadera izquierda, por lo cual se realiza una séptima intervención quirúrgica, luxación cerrada de prótesis reemplazo total de cadera izquierda sin complicaciones, dado de alta el 11 de febrero (...)

“(...)

“— El 29 de enero de 2003, existe orden de hospitalización y solicitud de valoración por medicina interna y ortopedia.

“— Remisión de fecha 02 abril de 2003 a ortopedia, medicina interna y psicología, con impresión diagnóstica de necrosis de pie izquierdo secundario a obstrucción vascular.

“— El 23 de junio de 2003, existe nota consistente en que el paciente requiere curación e impresión diagnóstica amputación de pierna izquierda” (transcripción de la información contenida en los folios 109 a 107 del c. 7 correspondientes a la historia clínica(10).

En relación con la responsabilidad del Estado por la prestación del servicio médico de salud, corresponde a la parte actora acreditar los supuestos de hecho que estructuran los fundamentos de la misma; es decir, debe demostrar el daño, la falla en la prestación del servicio médico hospitalario y la relación de causalidad entre estos dos elementos, para lo cual puede valerse de todos los medios probatorios legalmente aceptados, entre los cuales cobra particular importancia la prueba indiciaria que pueda construirse con fundamento en las demás pruebas que obren en el proceso, en especial para la demostración del nexo causal entre la actividad médica y el daño ocasionado(10), ya que sin la concurrencia de estos elementos no se logra estructurar la responsabilidad administrativa.

En este caso, no hay duda de que se encuentra acreditado el daño alegado en la demanda, pues, según copia autenticada del acta del comité ad hoc 011 del 6 de mayo de 2004(11), el señor Sune Ronny Hessling Johansson presentó “parálisis de músculos del cuello del pie (...) debilidad en la rodilla, impresión diagnóstica de lesión de nervio ciático izquierdo, secuelas de necrosis”; además, en abril del 2003, se le practicó “amputación supracondilea en miembro inferior izquierdo, con signos de infección en ese momento”(12) y, en julio del mismo año, se le amputó la pierna izquierda “en la parte inferior de la rodilla”(13).

Así las cosas, procede la Sala a analizar la conducta del Instituto de Seguros Sociales(14), en lo que se refiere a la prestación del servicio médico quirúrgico y asistencial brindado al mencionado paciente, con el fin de verificar si ese daño, del cual se derivan los perjuicios cuyo resarcimiento se pretende, le es imputable a título de falla en el servicio.

Para ello, debe tenerse en cuenta que, según la posición jurisprudencial reiterada por la corporación, “la práctica médica debe evaluarse desde una perspectiva de medios y no de resultados, lo que lleva a entender que el galeno se encuentra en la obligación de practicar la totalidad de procedimientos adecuados para el tratamiento de las diversas patologías puestas a su conocimiento, procedimientos que, por regla general, conllevan riesgos de complicaciones, situaciones que, de llegar a presentarse, obligan al profesional de la medicina al agotamiento de todos los medios a su alcance, conforme a la lex artis, para evitar daños mayores y, de así hacerlo, en ningún momento se compromete su responsabilidad, incluso en aquellos eventos en los cuales los resultados sean negativos o insatisfactorios para la salud del paciente, a pesar de haberse intentado evitarlos en la forma como se deja dicho”(15).

De conformidad con lo expuesto por los demandantes en el recurso de apelación, la falla en el servicio que se predica respecto de la entidad demandada consistió en que: i) durante la cirugía de reemplazo total de cadera, el nervio ciático del señor Hesslin Johansson resultó lesionado y ii) pese a que el paciente presentó síndrome de abstinencia(16) en el postoperatorio, no se le brindó un servicio especial y adecuado para evitar que, por su estado de alteración, desatendiera las recomendaciones y los cuidados indicados por el personal médico y, en consecuencia, se causara daño.

El 6 de mayo de 2004 se constituyó un comité ad hoc, conformado por especialistas en diferentes áreas de la medicina y pertenecientes a la Unidad Hospitalaria León XIII, el cual, basado en la historia clínica del señor Sune Ronny Hessling Johansson, concluyó lo siguiente (se transcribe tal como obra en el expediente, incluso con errores):

“Se trata de un paciente de 56 años de edad, con antecedentes de hipertensión arterial tabaquismo, nefropatía, adicción a la marihuana, y una enfermedad vascular oclusiva crónica.

“Fue intervenido con prótesis de cadera total por necrosis avascular de cabeza femoral izquierda.

“Se relata post-operatorio tórpido en el que hay evidencia de síndrome de abstinencia, con agitación por parte del paciente con el no cumplimiento o acatamiento de las instrucciones de órdenes por parte del paciente, lo que llevó a más de 5 luxaciones en 30 días. Se requirió de manejo por siquiatría.

“El paciente además reporta tabaquismo severo y síndrome de abstinencia reportado en varias ocasiones, luxación recidivante de la prótesis en múltiples ocasiones, necrosis distal de la extremidad, amputación e infección del muñón.

“El pie caído y la falta de sensibilidad es reportado el 28 de noviembre por parte del fisiatra o sea a los siete días de haber sido intervenido. Lo cual descarta lesión del nervio ciático durante la cirugía. Durante la cirugía según el informe quirúrgico no se reportaron complicaciones.

“Se trata de un paciente difícil por su estado sicológico, y por su adicción, lo cual no le permite seguir instrucciones, y acatar órdenes.

“Hay una enfermedad vascular obstructiva crónica de base, hipertensión, falla renal, tabaquismo que agrava el cuadro clínico.

“Hay indicación de la prótesis por la necrosis avascular, no existiendo otro tratamiento alternativo, cuando esta llega a ser severa.

“El hematoma post-operatorio puede ser producto de la agitación del paciente y no se dispone de indicios que estos fueron producidos durante la cirugía.

“La luxación puede ser producto del mismo paciente al desinsertar musculatura importante en el post-operatorio inmediato, por la inestabilidad emocional y por no acatar las órdenes sobre el manejo inicial.

“El shock hipovolémico es consecuencia lógica de la magnitud del sangrado, el cual se resolvió favorablemente.

La lesión del ciático también puede haber sido debida a la falta de cuidado del paciente, quien en una luxación severa la puede haber lesionado. Con los datos disponibles no podemos afirmar si es una lesión parcial o completa o si esta lesión es temporal o definitiva.

La necrosis distal es una complicación vascular, la cual es inherente a las patologías de base que tenía el paciente.

“El paciente recibió manejo adecuado, la cirugía fue la adecuada, y las complicaciones fueron bien manejadas, las cuales tienen su origen en la patología de base tan compleja que tiene este paciente.

“No se encontraron fallas en el proceso de atención en salud brindado al paciente” (se resalta, fls. 106 a 107, c. 1).

Ahora bien, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses se pronunció respecto de la situación médica de Sune Ronny Hessling, en los siguientes términos (se transcribe tal como obra en el expediente, incluso con errores):

“3. Un reemplazo total de cadera puede tener complicaciones inmediatas (infección, sangrado en el acto quirúrgico, lesión neural, etc.), complicaciones mediatas (luxación) y tardías. Las recomendaciones se dan de acuerdo al tipo de complicaciones que se presenten.

“4. Teniendo en cuenta que el señor Hessling presentó luxaciones recidivantes de cadera (en 10 oportunidades) lo recomendado por el ortopedista es realizar un cambio de la prótesis como se sugirió el día 11/12/01.

“5. Según la historia clínica remitida el señor Hessling presentó diez (10) luxaciones de prótesis de cadera, de las cuales se consignó en el mismo documento antes mencionado la reducción cerrada bajo anestesia en cinco (5) ocasiones.

“(...)

“7. Las posibilidades de lesión del nervio ciático en un reemplazo de cadera depende del abordaje quirúrgico (se desconoce el mismo puesto que no está consignado en la historia clínica remitida) se encuentra entre un 2 al 10%, de acuerdo a la literatura médica.

“8. La lesión del ciático produce sintomatología dependiendo del grado de afectación del mismo y van desde un cambio de sensibilidad hasta una parálisis permanente.

Es necesario acotar que en las luxaciones de cualquier tipo (anterior, central o posterior) puede lesionar el nervio ciático.

“9. La fístula (trayecto desde un foco infeccioso hasta la superficie epidérmica) se presenta como complicación de un proceso infeccioso. El tratamiento con antibioticoterapia es el indicado preferiblemente con base al resultado de un cultivo y antibiograma del foco infeccioso. Si el trayecto fistulioso no se cierra espontáneamente se puede extrae quirúrgicamente.

“(...)

“11. ... en la historia clínica remitida no se encontró ninguna anotación relacionada con el tratamiento de su fístula...” (se resalta, Ofi. 038-07, fls. 163 a 164, c. 1).

Al anterior concepto, el mismo instituto añadió (se transcribe tal como obra en el expediente, incluso con errores):

“1. Todo paciente intervenido quirúrgicamente por un reemplazo de cadera; en el post-operatorio inmediato y mediato debe evitar la aducción (cerrar) del miembro inferior intervenido, es decir llevarlo a la línea media del cuerpo; no debe sentarse en sitios demasiado bajos; ni apoyarse sobre el miembro intervenido.

“2. Todos los factores de riesgo anotado alteran negativamente de una u otra forma sobre la salud del paciente.

“3. La causa más común de la luxación recidivante es la anteversión o retroversión de la prótesis. Lo adecuado es que la prótesis este a más o menos 10 grados de anteversión. El tratamiento adecuado es la reducción de la luxación y recambio de prótesis cuando este fenómeno se torna recidivante.

“(...)

“C. Las luxaciones se tratan con reducción de la misma; el paciente debe permanecer en reposo (acostado) y con el miembro inferior comprometido en abducción (piernas abiertas) por un periodo de más o menos treinta (30) días; periodo de tiempo en el cual se considera se produce la cicatrización de la cápsula articular. En los casos de la luxación recidivante (caso del señor Hessling) se debe realizar el recambio de prótesis...” (Ofi. UBSAP 239-2007, fls. 177 a 178, c. 1).

Atendiendo a los documentos acabados de mencionar —ya que el plenario carece de otros elementos probatorios—, la Sala observa que: i) debido a la disfunción articular que presentaba en su cadera izquierda, el 19 de noviembre de 2001 el señor Sune Ronny Hessling Johansson fue intervenido quirúrgicamente, para hacerle un reemplazo total de esa articulación; ii) a juicio del comité ad hoc, ese era el procedimiento adecuado para tratar la patología del paciente, toda vez que no existía “otro tratamiento alternativo, cuando esta llega a ser severa”; y iii) el paciente alegó haber sufrido una lesión en el nervio ciático(17) durante la cirugía.

Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, existe una probabilidad, entre el 2% al 10%, de que tal lesión ocurra durante el abordaje quirúrgico; no obstante, no es el único escenario en el que ese nervio puede resultar comprometido, pues, tal como lo aseguró el comité ad hoc, esto pudo tener origen en el descuido del paciente, “quien en una luxación severa la (sic) puede haber lesionado” y, además, “las luxaciones de cualquier tipo (anterior, central o posterior) puede (sic) lesionar el nervio ciático”.

Al respecto, se debe recordar que, según el mencionado comité, durante la práctica de la cirugía de reemplazo total de cadera realizada a Sune Ronny Hessling Johansson “no se reportaron complicaciones”, y aquellas que sobrevinieron a la intervención tuvieron origen en “la patología de base tan compleja que tiene este paciente”; además, estas recibieron un manejo adecuado.

En suma, el mencionado comité descartó que durante la práctica quirúrgica se hubiera causado lesión alguna en el nervio ciático del paciente. De hecho, el comité dijo(18) que “El pie caído y la falta de sensibilidad es reportado el 28 de noviembre por parte del fisiatra o sea a los siete días de haber sido intervenido. Lo cual descarta lesión del nervio ciático durante la cirugía” y agregó que “La lesión del ciático también puede haber sido debida a la falta de cuidado del paciente, quien en una luxación severa la puede haber lesionado” y que “la cirugía fue la adecuada, y las complicaciones fueron bien manejadas”.

Así las cosas, pese a que la parte actora probó el daño consistente en la limitación física que padece el señor Sune Ronny Hessling Johansson, el recaudo probatorio no trascendió más allá, pues no se demostró, de manera tajante ni categórica, que el mismo tuvo por causa la falla en la prestación del servicio médico quirúrgico aludida en la demanda, es decir, no está demostrado que la lesión en el nervio ciático del demandante y la amputación de parte de su extremidad inferior izquierda fue consecuencia de una práctica médica errada, ni mucho menos de una conducta negligente o descuidada por parte del cuerpo profesional del ISS durante las intervenciones quirúrgicas a que fue sometido.

Queda por determinar si el comportamiento del demandante, durante el postoperatorio, correspondió a las indicaciones médicas o si, por el contrario, aquéllas fueron desatendidas y si ello influyó en la generación de la lesión por la que ahora reclama.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses afirmó que todo paciente al que se le haya practicado dicha cirugía debe “permanecer con el miembro inferior comprometido en abducción (piernas abiertas) por un periodo (sic) de más o menos treinta (30) días; periodo (sic) de tiempo en el cual se considera se produce la cicatrización de la cápsula articular”; para ello, “debe evitar la aducción (cerrar) del miembro inferior intervenido, es decir llevarlo a la línea media del cuerpo”, pues, de hacerlo, podría implicar un deterioro de su salud.

Pese a que el señor Hessling Johansson fue advertido de las medidas que debía adoptar para su recuperación(19), está probado en el proceso(20) que, durante el postoperatorio, las desatendió y mantuvo, en ocasiones, el “miembro inferior izquierdo en aducción”; una vez el cuerpo médico advertía esta situación, le corregía la posición de la pierna y la dejaba en abducción(21), sin embargo, nuevamente se le hallaba en una postura incorrecta (aducción(22)) y con rotación interna(23) de la extremidad intervenida.

Adicionalmente, está acreditado que el paciente presentó múltiples luxaciones de cadera posteriores a la intervención y que estas fueron corregidas, cada una, mediante reducciones cerradas. Sobre el particular, se encontró que el señor Hessling Johansson tuvo un proceso de recuperación tórpido y, como ya se dijo, con incumplimiento y desacato de las indicaciones de cuidado, con síndrome de abstinencia y estado de inquietud, pues, pese a que por su intervención le era prohibido sentarse, apoyarse en la pierna comprometida y hacer toda clase de movimientos con la misma, se encontró que se sentó en una posición incorrecta, flexionó las caderas, se ubicó boca abajo, descendió de la cama sin ayuda, caminó y se cayó (exceso de movimiento). A juicio del Instituto de Medicina Legal, todos estos factores de riesgo “alteran negativamente de una u otra forma sobre (sic) la salud del paciente”.

Así las cosas y pese a que en el expediente no milita prueba alguna que señale inequívocamente que la lesión del nervio ciático tuvo su génesis en el exceso de movimientos por parte del paciente, lo cierto es que sí está probado que el señor Sune Ronny Hessling Johanson asumió un comportamiento inadecuado y contraindicado respecto de los rigurosos cuidados que debió atender para que la cirugía que se le practicó fuera exitosa, pues desobedeció las recomendaciones dadas por los médicos, a tal punto que, en un término de 30 días, sufrió varias luxaciones en la cadera, las cuales requirieron de reducciones cerradas.

Por lo tanto y comoquiera que, por un lado, dichas luxaciones representan una probabilidad de haber afectado el nervio ciático y que, por otro lado, está descartado que ello haya sucedido en el abordaje quirúrgico de reemplazo total de cadera, la Sala no encuentra elementos a partir de los cuales pueda imputar responsabilidad al Instituto de Seguros Sociales por una falla en el servicio.

Ahora, en el recurso de apelación, la parte actora pretendió hacer una nueva imputación respecto del ISS consistente en la negligencia en que ese establecimiento habría incurrido al ofrecer un servicio médico asistencial inadecuado al paciente, omitiendo que aquél debía recibir una atención especial, dadas las condiciones que presentaba por su síndrome de abstinencia.

Al respecto, es evidente, a juicio de la Sala, que la parte demandante pretende modificar, por vía del recurso de apelación, la causa petendi que sirvió de fundamento de sus pretensiones, pues es preciso recordar que los hechos constitutivos del daño alegado consistieron, desde el inicio del litigio, en la errónea práctica quirúrgica que, en su criterio, habría sido la causa de la lesión en el nervio ciático del señor Hessling Johansson, así como de las complicaciones que presentó con posterioridad, y que nada se dijo en la demanda respecto de la nueva imputación que se plantea en el recurso de alzada.

En consecuencia, resulta imposible para la Sala pronunciarse sobre este aspecto, toda vez que, si bien en aplicación del principio iura novit curia corresponde al juez, frente a los hechos alegados y probados por la parte demandante, definir la norma o el régimen jurídico aplicable al caso, ello no puede confundirse con la modificación de la causa petendi, es decir, con la variación de los hechos que se enuncian en la demanda como fundamento de la pretensión(24), que es lo que sucede en este caso, pues desatar el litigio atendiendo a este nuevo presupuesto representaría una abierta violación y desconocimiento del derecho de contradicción (defensa)(25) radicado en cabeza de la entidad demandada.

Sobre el particular se ha pronunciado esta Sección del Consejo de Estado(26) al sostener lo siguiente:

“Para la Sala es clara la imposibilidad en que se encuentra la parte demandante para efectos de variar, por vía de la impugnación, el fundamento fáctico de las pretensiones de su demanda, puesto que si bien —según se indicó—, es posible que el juez de la causa modifique el régimen de responsabilidad extracontractual aplicable a casos de esta naturaleza, tal facultad en nada permite que se modifiquen, de manera total o parcial, las imputaciones fácticas que sustentan las prensiones; de aceptarse en esta instancia dicha modificación, entre muchas otras irregularidades, se incurriría en una palmaria violación al debido proceso y en especial al derecho fundamental de defensa de la parte que resultare afectada con tal situación, como lo sería en este caso la entidad demandada.

“En efecto, fácil resulta sostener que la parte demandada fundamenta su defensa en torno a los hechos que la parte demandante relaciona en su demanda, como fundamento de sus pretensiones, de allí que aquella proceda a contestar la demanda, a pedir pruebas y a alegar de conclusión en primera instancia en torno de dichas imputaciones fácticas; si se admitiere que el demandante pudiere cambiar radicalmente las imputaciones fácticas, establecidas inicialmente en su demanda, a partir de la apelación, se estaría dejando a la parte demandada sin la posibilidad de haber pedido pruebas o aportado las necesarias para controvertir los nuevos hechos y las nuevas imputaciones a través de las cuales se le pretende responsabilizar, cuestión que equivaldría a lesionar gravemente su derecho de defensa”.

En consecuencia, la Sala confirmará la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

3. Condena en costas.

En consideración a que no se evidencia temeridad, ni mala fe en la actuación procesal de las partes, la Sala se abstendrá de condenar en costas, de conformidad con lo establecido en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFÍRMASE la sentencia del 21 de febrero de 2008, proferida por el Tribunal Administrativo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

2. ABSTIÉNESE de condenar en costas.

3. Ejecutoriada esta providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen, para lo de su cargo.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(1) Valor que resulta de multiplicar el salario mínimo del año en que se presentó la demanda ($332.000) por 200.

(2) C. 7.

(3) Folios 1 a 3, c. 4.

(4) Folios 102 a 108, c. 1.

(5) Folios 163 a 164 y 177 a 178, c. 1.

(6) Folio 103, c. 1.

(7) Folios 103, c. 1 y 205 c. 7.

(8) Folio 183, c. 7.

(9) Folio 104, c. 1.

(10) Folios 1 a 3, c. 4.

(10) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia de 16 de julio de 2008, Expediente 16.775.

(11) Folios 102 a 108, c. 1.

(12) Folio 105, c. 1.

(13) Folio 106, c. 1.

(14) Sune Ronny Hessling Johansson estuvo afiliado al sistema de salud del Instituto de Seguros Sociales, desde abril de 1997, hasta diciembre de 2003 y fue remitido de ese establecimiento al Hospital Timothy Britton de San Andrés (fls. 106 y 168, c. 2).

(15) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 24 de marzo de 2011, Expediente 18947, C. P. Hernán Andrade Rincón.

(16) “Abstinencia, síndrome de: Alteraciones fisiológicas desagradables que a veces ponen en peligro la vida y que se producen cuando se suspende la administración de una droga que se ha consumido de forma prolongada y con regularidad. Pueden aparecer tras el consumo de narcóticos, tranquilizantes, estimulantes, barbitúricos, alcohol u otras sustancia que producen adicción física o psicológica” (Editorial Océano, Diccionario de Medicina, Océano Mosby, España, 2004).

(17) “6. El nervio ciático (sensitivo) es una raíz nerviosa con origen en la médula espinal con un recorrido posterior interno del miembro inferior y que inerva la masa muscular tanto del glúteo como del muslo y la pierna” (fl. 164, c. 1).

(18) Folios 106 a 107, c. 1.

(19) Ver trascripción de la historia clínica, en lo que corresponde al 21 de noviembre de 2001 (pág. 9).

(20) Ibídem.

(21) “Abducción: Movimiento de una extremidad que se separa de la línea media del cuerpo” (Editorial Océano, Diccionario de Medicina, Océano Mosby, España, 2004).

(22) “Aducción: Movimiento de una extremidad en dirección al cuerpo. Denominada también adducción” (ibíd.).

(23) “Rotación interna: Rotación dirigida hacia la línea media del cuerpo” (ibíd.).

(24) Ver sentencias de agosto 29 de 2007, Expediente 15494, C. P. Ruth Stella Correa Palacio, y del 7 de octubre de 2009, Expediente 17629, C. P. Mauricio Fajardo Gómez.

(25) “El derecho de contradicción posibilita a las partes (demandante o demandado, peticionario o administrado), en paridad o igualdad de condiciones, formular la demanda y pretensiones (o solicitudes), contestarla y presentar defensas, interponer recursos, aportar pruebas y contraprobar, etc. La audiencia impone al juez o funcionario el deber de oír a las partes, antes de tomar una decisión que las vincule o afecte, para lo cual es menester que se otorgue, dentro de la respectiva actuación, la oportunidad a cada una de ellas de fijar una posición sobre el asunto o en relación con las manifestaciones de la otra y de controvertir las imputaciones y acusaciones que se le hagan en el juicio o procedimiento administrativo que se le promueva o adelante.

“En otras palabras, es derecho de las partes o interesados explicar al juez o funcionario, en la oportunidad que se les conceda, su opinión sobre la situación fáctica y jurídica en la que se encuentran, para que este conozca todos los aspectos significativos del asunto sometido a su consideración, de manera que se le facilite dictar una sentencia o decisión justa o acertada. La audiencia, así concebida, es un imperativo de respeto para con las partes, a quienes les interesa que, en una situación que les concierne, no se tome una decisión en la que puedan resultar perjudicados sin que se les dé la ocasión de manifestarse y defenderse. En esta dimensión, la correcta aplicación de ese derecho evita una sentencia o decisión en contra de una parte no citada legalmente o soportada en hechos y pruebas sobre las cuales no haya tenido alguna de las partes la oportunidad de exponer y explicar su postura y argumentos en defensa de los derechos en controversia dentro de la actuación judicial o administrativa” (Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 23 de febrero de 2012, Exp. 23461, C. P. Carlos Alberto Zambrano Barrera).

(26) Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia de diciembre 4 de 2006, Expediente 16062.