Sentencia 2003-00073 de marzo 12 de 2015

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN A

Radicación: 880012331000200300073 01

Expediente: 32297

Consejero Ponente (E):

Dr. Hernán Andrade Rincón

Actor: Alida Elinor Pomare Wilson y otros

Demandado: Hospital Timothy Britton

Referencia: Reparación directa - apelación sentencia

Bogotá, D.C., doce de marzo de dos mil quince.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

1. Competencia.

Corresponde a la Sala decidir el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida el 29 de septiembre de 2005 por el Tribunal Administrativo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, mediante la cual se negaron las pretensiones de la demanda instauradas dentro de proceso con vocación de doble instancia, pues la pretensión mayor correspondiente al perjuicio moral reclamado por cada uno de los demandantes se estimó en la suma de 332.000.000 suma equivalente a 1.000 SMLVG para la época de presentación de la demanda, mientras que el monto exigido para el año 2003 para que un proceso adelantado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de segunda instancia era de $ 166.000.000.

2. El ejercicio oportuno de la acción.

De conformidad con lo previsto en el artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa debía instaurarse dentro de los dos años contados —decía la norma en la época de presentación de la demanda— a partir del acaecimiento del hecho, omisión, operación administrativa u ocupación temporal o permanente de inmuebles por causa de trabajos públicos.

En el sub examine la responsabilidad administrativa que se impetra en la demanda se originó en los daños sufridos por los demandantes por la muerte del señor Dinston Downs Escalona, ocurrida el 17 de diciembre de 2001, lo que significa que la parte demandante tenía hasta el día 18 de diciembre de 2003 para presentar oportunamente su demanda, y como ello se hizo el 16 de diciembre de 2003, resulta evidente que el ejercicio de la acción fue dentro del término previsto por la ley.

3. Medios probatorios.

3.1. Pruebas documentales.

3.1.1. Historia clínica del señor Dinston Downs Escalona, diligenciada en el mes de diciembre de 2001, por el Hospital Timothy Britton (fls. 83-163, cdno. 1).

3.1.2. Protocolo de necropsia 29-2001 correspondiente al señor Dinston Downs Escalona, practicado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, cuya conclusión acerca de las causas que dieron origen al deceso del paciente, fue la siguiente (fls. 36-40, cdno. 1):

“La muerte de Dinston Downs Escalona, fue consecuencia natural y directa del shock hipovolémico (anemia aguda) secundario al sangrado masivo de las ulceras de stress por la fractura de la pierna derecha como consecuencia de lesiones por contusión recibidas según la historia clínica en accidente de tránsito en calidad de peatón. Lesiones que juntas y por separado tienen un efecto de naturaleza simplemente mortal”.

Igualmente, describe los hallazgos del aparato digestivo del occiso, al siguiente tenor:

“Aparato digestivo: lengua, faringe, esófago sin lesiones. Estómago ocupado por líquido espeso negro como “borra de café” (sangre digerida) al igual que toda la luz tanto del duodeno como del intestino delgado y grueso hasta la ampolla rectal; en la cara posterior del estómago región prepilórica cuatro pequeñas ulceraciones agudas superficiales que comprometen la mucosa gástrica de 0.2 cms de diámetro mayor con evidencias de sangrado. En la primera porción del duodeno (post-piloro) marcada congestión y erosión de la mucosa que además presenta dos lesiones mamelonadas, blandas con evidencia de sangrado reciente”.

3.1.3. Registro civil de matrimonio contraído entre Alida Elinor Pomare Wilson y Dinston Downs Escalona (fl. 18, cdno. 1).

3.1.4. Registro civil de defunción del señor Dinston Downs Escalona (fl. 19, cdno. 1).

3.1.5. Registros civiles de nacimiento de Shelina Lakisha Downs Pomare, Sheena Tatiana Downs Pomare, Walden Sheldon Downs Pomare y Stewart Dinston Downs Pomare (fls. 20-23, cdno. 1).

3.2. Prueba pericial.

3.2.1. El Instituto de Medicina Legal rindió dictamen a petición de los demandantes, en el cual respondió los interrogantes formulados por los solicitantes en el siguiente orden (fls. 199-200, cdno. 1):

1. ¿Cuál es el protocolo que se debe seguir con las víctimas de accidente de tránsito, especificando los diversos exámenes que se le deben realizar, teniendo en cuenta que para el caso en concreto se trataba de una persona anciana?

Respuesta:

Existen múltiples protocolos para las víctimas de trauma; todos tienen básicamente lo siguiente:

Evaluación inicial.

Mantener una vía aérea permeable.

Estabilización temprana y control de signos vitales.

Evaluación secundaria (examen físico, estudios imagenológicos y de laboratorio).

Tratamiento definitivo.

Debe aclararse que los protocolos para el manejo de víctimas de trauma no es exclusivo para personas que sufren accidente de tránsito; estos son adaptables dependiente de la génesis del trauma.

2. Cuál o cuáles de los exámenes que deben realizarse a víctimas de accidentes de tránsito se le efectuaron al señor Dinston Downs Escalona, indicando y explicando el resultado de los mismos.

Respuesta:

En el caso del señor Downs Escalona (víctima de accidente de tránsito con lesión en extremidades inferiores) se le ordenaron y realizaron los exámenes (imagenológicos y de laboratorio) al igual que el tratamiento médico inicial según está establecido en los protocolos de manejo de trauma consultados.

Evaluación inicial: fractura abierta grado II de pierna derecha.

Estudio radiológico: fractura conminuta de tibia y peroné derechos.

Cuadro hemático, hemoglobina 14.6 gr%, hematocrito 44%, leucocitos 9.800/mm, grupo sanguíneo B, Rh(+).

Lavado quirúrgico de la pierna afectada. Sutura de heridas, colocación de yeso y se decide programar para colocar fijador externo posteriormente. Tratamiento inicial realizado por ortopedia. En el caso de fracturas grado III (según ortopedista) de tibia, la fijación de las mismas debe hacerse a las primeras horas, debe hacerse en las primeras veinticuatro horas; en los pacientes con hemoglobina baja o desestabilizados hemodinámicamente el tratamiento se debe diferir hasta cuando sus condiciones generales mejoren.

3. Cuál o cuáles de los exámenes que deben realizarse a víctimas de accidentes de tránsito dejaron de efectuársele al señor Dinston Downs Escalona, indicando el objetivo específico de cada uno de estos exámenes omitidos y la incidencia de tal omisión en la impresión diagnóstica.

Respuesta.

Según la evolución intrahospitalaria consignada en la historia clínica el señor Downs Escalona presentó un síndrome anémico (cifras de hemoglobina entre 11.0 y 7.0 de hemoglobina) atribuible a la lesión ósea. Por lo cual se suspendió inicialmente el procedimiento quirúrgico posponiéndose la realización del mismo hasta tanto no se logró el aumento de las cifras de hemoglobina con la transfusión de tres unidades de sangre (glóbulos rojos). Se siguió así lo establecido en los protocolos de manejo de trauma específicamente en los casos de fracturas abiertas grado III.

4. Cuál o cuáles de los exámenes omitidos tenían el objetivo específico de buscar traumas internos en víctimas de accidentes de tránsito.

Respuesta.

Hasta este momento el manejo médico al señor Downs Escalona no difiere de lo establecido en la literatura médica.

5. Respecto de cada uno de los exámenes omitidos, indicará el procedimiento a seguir frente a cada uno de los siguientes resultados:

Por encima de los parámetros estándares.

Dentro de los parámetros estándares.

Por debajo de los parámetros estándares.

Respuesta:

Con relación al cuadro final llama la atención la ausencia de signos francos de sangrado distintos al generado por la lesión ósea (fractura lavado y fijación), exceptuando el vómito negro presentado a las 20:45 horas del 16 que hizo pensar a los médicos de turno en un sangrado de vías digestivas altas, ordenándose un cuadro hemático de urgencias e iniciándose tratamiento para choque hipovolémico ante la desestabilización hemodinámica, esto incluye el suministro de sangre (se realizó a las 23:45), líquidos endovenosos y traslado para la unidad de cuidados intermedios lo cual permitía una vigilancia más estricta por parte de los médicos tratantes”.

Este dictamen fue objeto de solicitud de aclaración y complementación por parte de la demandante, a consecuencia de lo cual el Instituto de Medicina Legal procedió a rendir el respectivo informe en los siguientes términos (fls. 211-212, cdno. 1):

“Siguiendo los lineamientos básicos de los protocolos de manejo para las víctimas de trauma, se muestra a continuación un cuadro comparativo entre lo establecido y lo realizado al señor Dinston Downs Escalona, como evaluación inicial.

Protocolo traumaDinston Downs Escalona
evaluación inicial
Evaluación inicialIngreso urgencias Hospital Timothy Britton 1.12.01 (09:00)
Vía aérea permeableX (sin compromiso)
Signos vitales
• Tensión arterial
• Frecuencia respiratoria
• Frecuencia cardiaca

a) 130/80 (normal)
b) 20/m’ (normal)
c) 90/m’(discretamente elevada)
Estado neurológicoSin déficit
Examen físicoFractura abierta GII. Pierna derecha (tibia-peroné)
Manejo inicial
• Restitución de líquidos
• Analgesia
• Hemoglobina - Hematocrito
• Hemoclasificación

Líquidos endovenosos.
Analgésicos IV
Hb: 11.0 gm% - Hcto 33 (normales)
O Rh(+)
Manejo inicial especializado
(ortopedia)
1.12.01 (13:00)
Lavado quirúrgico miembro inferior derecho. Sutura heridas - Reducción y fijación externa posterior
Estabilización tempranaX Traslado a sala quirúrgica
Evaluación secundaria
Tratamiento ortopédico
Reducción fractura + colocación fijador externo (4.12.01)

2. La utilización de un protector gástrico es mandatorio en pacientes que sufren quemaduras (más del 20% de la superficie corporal total). En pacientes politraumatizados se utiliza cuando hay sintomatología gástrica, cuando se usan antiinflamatorios y ocasionalmente en forma profiláctica. En el caso del señor Downs Escalona, se inició la protección gástrica (ranitidina) el día 14 de diciembre de 2001. Siendo su resultado poco satisfactorio si se tiene en cuenta los hallazgos a nivel gástrico en la necropsia.

3. La endoscopia no es un método diagnóstico utilizado en la evaluación de un paciente con trauma de miembros inferiores. En el caso del señor Downs Escalona, la manifestación de compromiso gástrico (vómito y deposición negra) lo presentó el día 16 de diciembre de 2001 a las 20:45 horas con evidencias clínicas de un choque hipovolémico (desestabilización hemodinámica), iniciándose manejo prioritario de este último para lograr la estabilización hemodinámica. Solicitándose evaluación por cirujano, por parte del médico en ese momento, posterior (día siguiente) para su evaluación. “Es mandatario la estabilización del paciente”.

La endoscopia esófago-gastro-duodenal es el método diagnóstico para localizar, visualizando el origen de un foco sangrante en el tracto digestivo superior.

4. Esta interrogante se responde con el cuadro del numeral 1. Aclarando que se adaptan los protocolos a pacientes con lesiones de extremidades. Todas las medidas tienden a estabilizar a los pacientes para posteriormente hacerle el tratamiento definitivo. Según la historia clínica el manejo del señor Downs Escalona, está acorde a lo establecido en los protocolos de manejo de trauma”.

3.2.2. Dictamen rendido por la perito contadora pública Doreen Navarro Oyola, practicado con el fin de demostrar los perjuicios materiales sufridos a raíz de la muerte del esposo y padre de los demandantes (fls. 193-196, cdno. 1).

3.3. Prueba testimonial.

3.3.1. Testimonio rendido por el doctor Humberto Ellis Davis, médico tratante del paciente Dinston Downs Escalona, quien sobre los hechos de la demanda declaró:

“La noche del día 16 de diciembre del año 2001 los familiares me pidieron ir a valorar al señor Dinston quien se encontraba hospitalizado. A eso de las 10:30 p.m. lo encontré en el servicio de quirúrgicos en mal estado, estaba consciente, pero álgido, quiere decir que se quejaba de dolor abdominal, pálido y sudoroso. Momentos antes había presentado un vómito oscuro y deposiciones negras. Con lo anterior sospeché un evento de hemorragia en el tracto gastrointestinal superior que estaba comprometiendo su estado de salud en forma importante, motivo por el cual sugerí al médico de turno y al personal de enfermería que fuese trasladado a la unidad de cuidados intermedios para una asistencia más continua, suministrarle los líquidos endovenosos, sangre fresca total en forma urgente y valoración por cirugía según evolución. Este es el conducto a seguir siempre en estos casos. Si a pesar de los líquidos y la sangre que se suministre el paciente no mejora, entonces se procede a procedimiento quirúrgico o endoscópico para mejorar al paciente. Preguntado: en su opinión médica y teniendo en cuenta el estado en el que usted encontró al paciente, sírvase explicar al despacho si el suministro de sangre en forma inmediata tal como usted lo sugirió habría ayudado a cambiar la evolución del cuadro clínico presentado por el paciente. Contestó: Indudablemente, la situación de este paciente ameritaba trasfusión de sangre total en forma urgente además de los líquidos, como condición fundamental para evitar el desenlace final (...). Preguntado. Ya que ha manifestado conocer la historia clínica del paciente infortunadamente fallecido, sírvase explicar si la llamada úlcera de stress que presentó el paciente y que desafortunadamente incidió en su muerte, pudo ser consecuencia de un traumatismo ocasionado por el accidente que este sufriera y que no fue atendido oportunamente en el momento en que fue recibido en el servicio de urgencia del Hospital Timothy Britton. Contestó: la úlcera de stress no se presenta por trauma directo en los órganos. Es un evento que se presenta posteriormente en un paciente por una enfermedad y/o situaciones de stress, como su nombre lo dice. En este caso, el señor Downs dio su primera muestra de úlcera de stress el día 16 de diciembre cuando manifestó epigastralgia “dolor en el estómago” y el vómito oscuro y cuyo desarrollo fue rápido con un sangrado masivo por comprometer algunos vasos de calibres importantes, a pesar de estar recibiendo desde días previos, el paciente, tratamiento profiláctico tipo ranitidina”.

3.3.2. Declaraciones rendidas por los testigos Ena Milda Pomare Wilson, Orceda Minda Pomare de Hooker, Petrona Mitchell Hudgson, Adelma Mitchell Corpus, Daisy Alicia Taylor Bent, quienes depusieron acerca de las relaciones familiares del señor Dinston Downs, su actividad laboral en vida y los ingresos económicos que por su ejercicio devengaba (fls. 180-190, cdno. 1).

4. Análisis del recurso.

En síntesis, el argumento central de censura radica en el hecho de que el cuerpo médico de la ESE Hospital Timothy Britton ignoró los síntomas iniciales presentados por el señor Dinston Downs a su ingreso al centro hospitalario al tiempo que dejaron de practicarle todos los exámenes necesarios para diagnosticar oportunamente la patología que lo aquejaba y, que posteriormente, causó su deceso.

Con el propósito de resolver los argumentos de la alzada, procede la Sala, a la luz de la historia clínica que obra en el plenario, a realizar un recuento de lo ocurrido desde el ingreso del señor Downs Escalona al servicio de urgencias de la ESE Hospital Timothy Britton hasta el día en que se produjo su deceso.

— El primero de diciembre de 2001, en horas de la mañana (8:45 a.m.) el señor Dinston Downs Escalona, ingresó al servicio de urgencias del Hospital Timothy Britton con cuadro de aproximadamente una hora de evolución consistente en trauma al ser arrollado por un automóvil. A su arribo presentó dolor, sangrado en ambas piernas e incapacidad para la marcha.

Al examen físico se encontró consciente, afebril al tacto e hidratado.

TA:130/80, F.C 90/minuto, diaforético, hematoma parieto-occipital, abdomen normal, extremidades: herida en cara anterior pierna derecha, con protrusión ósea de tibia, pulsos distales, tibia posterior débil y el pedio no palpable pierna izquierda con herida de aproximadamente de 6 x 2 cms de longitud, sin déficit neurológico.

Con base en lo anterior, la impresión diagnóstica emitida en esa oportunidad fue: 1) fractura abierta G II de pierna derecha (tibia y peroné), 2) descartar fractura en pierna izquierda, 3) enfermedad cerebro-vascular antigua. Y se indicó tramal, radiografía de piernas, valoración por ortopedia y hemoclasificación. Se dispuso preparar para cirugía.

Ese mismo día, a las 11:30 a.m., el servicio de ortopedia le practicó al paciente, bajo anestesia general, un lavado quirúrgico, sutura de las heridas de sus piernas e implantación de férula posterior de yeso.

Tras salir del lavado quirúrgico, se dispuso nada de vía oral hasta recuperar la conciencia, se ordenó penicilina cristalina, gentamicina, lisapil, interconsulta por medicina interna y traslado a piso para hospitalización.

— En las notas de enfermería del 1º de diciembre de 2001, se consignaron las siguientes anotaciones:

7 p.m. Recibo paciente en unidad, despierto, con vena canalizada se observa con férula de yeso más venda elástica con MID sucia de sangre.

8 p.m. Hizo un vómito color café regular cantidad, TA90/60. Se avisa al médico de turno de urgencias, ordena verbalmente aplicar plasil... pasó el resto de la noche bien (fl. 109, vto. cdno. 1).

— El 2 de diciembre de 2001, según la notas de evolución, se observó al paciente acostado, consciente y orientado con líquidos endovenosos, pasando solución salina, se controlan signos vitales: TA 120/90. Se le administró tratamiento ordenado, sigue con férula en MID y vendaje elástico y vendaje de gasa, se toma radiografía de tórax y paso la tarde tranquilo.

Ese mismo día el paciente fue valorado por medicina interna en donde se halló consiente, orientado, pálido, con síndrome anémico moderado secundario a pérdida por fractura y con antecedentes de acv (accidente cardiovascular) sin contraindicaciones para procedimiento. Quedó en espera de resultados de exámenes paraclínicos.

— El 3 de diciembre de 2001 a las 8:10 a.m., igual que al día anterior se recibió paciente acostado, con líquidos endovenosos pasando solución salina, miembro inferior derecho con férula y vendaje elástico sucio de sangre y se administra tratamiento ordenado. A las 10:30 a.m. se recogió muestra para cuadro hemático completo y se toma EKG.

Nuevamente fue valorado por medicina interna, hallándolo taquicárdico, sin disnea, con leve dolor en el miembro inferior derecho. Se ordena repetir hemograma, tomas EKG y radiografía de tórax para reevaluación. Se suspende aspirina. Se ordena preparar para cirugía al otro día.

— El 4 de diciembre de 2001 el paciente fue valorado por el servicio de anestesiología, advirtiendo que el paciente presentaba taquicardia Fc 150x, regular, conjuntivas pálidas, pulmones hiperventilados, con resultado de hemoglobina: 7.0, síndrome anémico por lo que ordenó posponer procedimiento, tomar hemoglobina y cuadro hemático urgente y realizar transfusión previa a la cirugía de 3 unidades de sangre total.

A su turno, el servicio de medicina interna, al examinarlo registró que el paciente continuaba taquicárdico, afebril, con dolor muscular y suspendió procedimiento quirúrgico hasta transfundirlo.

A las 4:15 p.m. se canalizó nueva vena e inició transfusión de una unidad de GRE, procedimiento que culminó a las 6:30 p.m.

— El 5 de diciembre de 2001, el servicio de enfermería a las 7:00 a.m. que el paciente se preparaba para control pos transfusión. Posteriormente el paciente permaneció con LEV permeable, despierto, consciente, orientado, continúa con vendaje elástico en miembro derecho, recibe tratamiento médico ordenado y se hace curación. Estuvo estable toda la mañana.

A las 5:00 p.m., el cuerpo de enfermería dejó la siguiente anotación:

“Hizo vómito alimenticio en regular cantidad” (fl. 107 vto.).

En la noche, el paciente estuvo tranquilo y somnoliento.

— El 6 de diciembre de 2001, en la anotación de evolución médica se consignó que estaba pendiente de transfundirse dos unidades de sangre. Igualmente se registró que refería leve dolor, persistía la taquicardia y se encontraba afebril. Pasó la noche estable.

— El 7 de diciembre de 2001, el señor Dinston continuó con LEV permeables, recibiendo líquidos endovenosos. A las 10:45 p.m. se inició transfusión de unidad de GRE.

— El 8 de diciembre de 2001, el paciente amaneció con LEV permeables, se tomó muestra de sangre para control pos transfusión, se le realizó curación y se le administró tratamiento ordenado. Continuó tranquilo y pasó bien la noche.

— El 9 de diciembre de 2001, fue valorado nuevamente por medicina interna, servicio que al control pos transfusión lo encontró con hemoglobina: 1 TA: 130/90, pulso 92, hemodinámicamente estable y por lo tanto, sin contraindicaciones para la cirugía programada (lavado quirúrgico y osteosíntesis de tibia derecha). El internista ordenó reservar dos unidades de sangre.

Según las notas de enfermería de las 7:10 p.m. el paciente se encontró un poco decaído.

— El 10 de diciembre de 2001, al interno se le practicó un nuevo lavado quirúrgico. A las 10:45 a.m. ingresó al quirófano para procedimiento el cual inició a las11:00 a.m. y terminó a las 12:50 p.m. se le colocó fijador externo. Quedó pendiente de transfundirle dos unidades de sangre.

A la 1:33 p.m. el paciente despertó en el servicio de recuperación, en estado de depresión, manifestando que se sentía mal, se observó palidez generalizada y se realizó control hemático. A las 2:00 p.m. el paciente estaba inquieto y manifestaba mucho dolor. Se le aplicó tramal. En la tarde fue valorado por el servicio de psiquiatría, al que el paciente manifestó sentir mucho dolor físico. Pasó la tarde normal.

— Al día siguiente, 11 de diciembre de 2001, el paciente despertó con mucho dolor, con el vendaje lleno de sangre. A las 10:00 a.m. presentó vómito en regular cantidad. Transcurrió la mañana en estado regular.

En la tarde, estuvo tranquilo y a la 1:55 p.m. se inició transfusión de glóbulos rojos, la cual terminó a las 5:30 p.m. Pasó la noche sin complicaciones.

— El 12 de diciembre de 2001, el señor Dinston amaneció decaído. Se canalizó nueva vena, se suministró el tratamiento ordenado, pasó la mañana tranquilo, se observó que casi no comía. Se inició sulfato ferroso. Continuó el día con LEV permeables. Se observó fijador externo, con olor menos fétido, se realizó curación. En la noche el paciente manifestó sentirse mejor.

— En las notas de enfermería del 13 de diciembre de 2001, se consignó que el paciente se encontraba de mejor semblante y que él había referido sentirse mejor. Se le administró el tratamiento ordenado. Así mismo, en el registro de evolución el servicio de ortopedia, plasmó que presentaba leve dolor en la pierna, estaba consciente, afebril, con una adecuada evolución postoperatoria. El plan a seguir consistía en continuar con sulfato ferroso.

— Al siguiente día, 14 de diciembre de 2001, el paciente manifestó que tenía escalofrío y se observó deprimido, así mismo se le dispensó el tratamiento ordenado. Se inició cobertura con ranitidina. En las órdenes médicas se registró que tenía una regular evolución.

— El 15 de diciembre de 2001, se registró que pasó buena noche y tranquilo. Se tomó muestra para cuadro hemático. Se le practicó curación y se ordenó suspender metronidazol. En la tarde, el paciente manifestó sentirse mucho mejor. Se administraron medicamentos ordenados y pasó bien la tarde y la noche sin complicaciones.

— Finalmente, el 16 de diciembre de 2001, el señor Dinston se observó callado, decaído. En la tarde se suministró el tratamiento ordenado.

A las 7:58 p.m. el cuerpo de enfermería acudió ante llamado familiar por cuanto el paciente refirió sentirse débil y con dolor epigástrico. Se observó decaído, sudoroso, pálido. Se avisó al médico interno de turno quien valoró al paciente. Se realizó EKG ordenado.

A las 20:00 p.m. el médico que lo valoró, registró: “pte. se queja de dolor en epigastrio y pecho, tipo ardor que no supo definir, refiere que no ha comido bien. Se solicita un EKG que aporta resultados normales (ilegible), y se le pide que coma, se avisa a enfermería que avisen ante cualquier signo de alarma...”.

Seguidamente en las notas de enfermería de las 8:15 p.m. se consignó que se canalizó nueva vena, se recogieron muestras para glicemia que se enviaron al laboratorio. A las 8:45 p.m. se registró que el paciente tuvo vómito negruzco después de ingerir 4 cucharadas de sopa, entonces a las 9:00 p.m. fue valorado por el doctor quien ordenó aplicar una ampolla de ranitidina y ordenó tomar sangre para prueba cruzada para transfundir.

A las 9:15 p.m., el doctor Coronado examinó al paciente y al efecto consignó:

“realizó vómito... de color negro, además manifiesta deposición negra... diaforético, mucosa oral semihúmeda, palidez cutánea generalizada, ruidos cardiacos taquicardicos, abdomen blanco, depresible, no dolor a la palpación. Paciente en regular estado general, considero que está presentando un sangrado del tracto gastrointestinal, puede ser secundario a úlcera de stress y/o secundario a trauma. Plan Hb-Hc urgente, LEV, evaluación estricta, revaloración con paraclínicos”.

A las 9:35 p.m. se registró que el caso se comentó con el doctor Villamil quien manifestó que al paciente había que transfundirlo y realizar una endoscopia de vías digestivas altas a primera hora.

A las 9:40 p.m. se recibieron los resultados de hemoglobina y se habló con laboratorios para cruzar e iniciar transfusión.

A las 10:30 p.m. fue valorado por el doctor Ellis, quien recomendó trasladarlo a la unidad de cuidados intermedios para monitoreo de signos vitales y observación permanente.

Siendo las 11:00 p.m. se decidió trasladar al paciente a la unidad de cuidados intermedios para poder realizar un control estricto de signos vitales, ya que debido a su anemia podía desencadenar una patología cardiaca, cerebral y renal. Se ordenó iniciar transfusión con sangre total. El paciente se encontraba en mal estado general.

A las 11:45 p.m. se trasladó de urgencia a la unidad de cuidados intermedios se instaló en su unidad, se le colocaron electrodos, se instaló el monitor y cánula nasal. A las 12:00 se instaló una unidad de sangre fresca total. Siendo las 12:10 a.m. el paciente entró en paro y se avisó al médico de turno quien realizó masajes cardiacos, se aplicaron dos ampolletas de atropina y cinco de adrenalina. A las 12:35 a.m. el paciente falleció.

En la respectiva nota médica se consignó:

El paciente entra en paro cardiorrespiratorio. Se inician maniobras de reanimación cardiocerebropulmonar avanzadas durante 35 minutos. El paciente no logra salir del paro y finalmente fallece debido a anoxia 2da a shock hipovolémico secundario a úlcera de stress.

4.1. Del análisis de la responsabilidad médica que se atribuye al Hospital Timothy Britton.

Pues bien, luego de emprender un análisis pormenorizado de la historia clínica, la Sala advierte que, en efecto, le asiste la razón al censor cuando sostiene que el mismo día de su ingreso al hospital, el paciente presentó vómito café en regular abundancia, sintomatología que, pese a estar claramente consignada en la notas de enfermería de la historia clínica del 1º de diciembre a las 8:00 p.m., de manera inexplicable, no se le dispensó oportunamente la atención o el cuidado que requería ese signo de alarma, pues aun cuando el servicio médico y asistencial brindado al paciente durante los siguientes 15 días de su hospitalización fue continuo y pertinente respecto de la lesión ortopédica que motivó su ingreso al servicio de urgencias, lo cierto es que en ningún momento se indagó la causa de ese vómito característico de una lesión gástrica, como más adelante se observará; casi que podría pensarse que su ocurrencia fue ignorada por completo si se tiene en consideración que, según la historia clínica, la aparición del mismo, ni siquiera sugirió un diagnosticó interrogado o motivó la realización de exámenes dirigidos a auscultar su causa.

Sumado a ello se observa que a los cuatro días, el 5 de diciembre, en horas de la tarde, el paciente vomitó alimentos, episodio que se repitió el 11 de diciembre en horas de la mañana; en este último caso no se especificaron las características del vómito.

Es de advertir además que desde el día siguiente al ingreso del paciente al hospital, se evidenció un cuadro anémico que se prolongó durante todo el período en que estuvo internado, pues a pesar de que en varias ocasiones fue transfundido para estabilizarlo hemodinámicamente y recuperar los niveles de hemoglobina con el propósito de someterlo al procedimiento quirúrgico de la osteosíntesis, lo cierto es que el estado de palidez casi siempre fue una constante del paciente.

Ahora bien, llama la atención de la Sala que si bien el dictamen practicado por el Instituto Nacional de Medicina Legal a petición de la parte demandante, señaló que el servicio dispensado por el Hospital Timothy Britton al señor Dinston Dwons Escalona, se ajustó a los protocolos médicos previstos para el trauma ortopédico que presentaba la víctima del accidente de tránsito y que el primer síntoma de sangrado gástrico se evidenció en la noche del 16 de diciembre de 2001 cuando el paciente tuvo vómito negro, ciertamente dicha experticia, al analizar la historia clínica con base en la cual rindió su concepto, no hizo referencia alguna al episodio ocurrido el 1º de diciembre de 2001 cuando el paciente presentó hematemesis de color café y tampoco a los otros dos ocurridos el 5 y el 11 de diciembre de 2001.

Esta omisión muestra que el órgano forense, al parecer, no tuvo en cuenta estos hechos para rendir su concepto o ni siquiera se percató de su ocurrencia, cuestión que, en criterio de esta Sala, le resta solidez probatoria en cuanto la conclusión que allí se extrae no guarda correspondencia con los hallazgos reales que reveló el documento analizado. Esta circunstancia impide a la Sala acoger, sin mayor reparo, las consideraciones del Instituto Nacional de Medicina Legal en relación con la idoneidad y pertinencia del servicio médico prestado al paciente Downs Escalona en el período comprendido entre el 1º al 16 de diciembre de 2001.

Pues bien, ante la falencia probatoria puesta de presente en punto al dictamen pericial, la Sala conviene la necesidad de acudir a la literatura médica como medio de apoyo para obtener mayor claridad sobre el escenario clínico que rodeó al señor Dinston Downs sus últimas dos semanas de vida, bibliografía que, en relación con la úlcera gástrica, enseña que:

“La hematemesis, o vómito de contenido gástrico con sedimento semejante al poso de café, se observa más frecuentemente en pacientes con úlceras gástricas o cuando la hemorragia es muy copiosa (...). Las manifestaciones clínicas dependen de la cantidad de sangre perdida y de la rapidez de la hemorragia. La palidez es común; si se ha perdido más del 30 de la sangre circulante, se produce shock hemorrágico irreversible.

(...).

El paciente que sangra debe hospitalizarse vigilando la posible aparición de shock. La presión sanguínea y el número de pulsaciones se anotan con intervalos de una hora, y se determina el tipo de sangre por si resulta indispensable para transfusión. El valor hematócrito y la cantidad de hemoglobina debe determinarse al admitir al enfermo, y después de manera periódica, para seguir el curso de la hemorragia”(1).

Por su parte, el compendio de patología médica de la medicina interna es coincidente al señalar que:

“Además de la hiperestesias segmentarias, se observan algunas veces otras anomalías dependientes del sistema nervioso vegetativo en la misma zona, como son: la secreción anormal del sudor, modificaciones de la temperatura cutánea, la anemia local...”.

(...).

Las hemorragias copiosas se presentan en el 15-25% de los ulcerosos. En los productos vomitados (hematemesis) la sangre es pardonegra (en ocasiones como poso de café) a causa del HCI gástrico, a diferencia de la rojo clara de la hemoptisis, y las heces muestran color de alquitrán (melena(sic) más a menudo se trata de hemorragias muy exiguas, llamadas ocultas que no se advierten a simple vista y necesitan ser investigadas químicamente o por medio del espectroscopio en las heces o en el productos vomitados”(2).

De la doctrina científica examinada, se desprende con claridad que el vómito café es una sintomatología indicativa de la hemorragia producida por úlceras gástricas. Así también señala que otro de los síntomas de dicha afección es la anemia, derivada precisamente de la pérdida de la sangre a consecuencia de la lesión ulcerosa.

En contraste con lo expuesto, la Sala evidencia que, pese a que durante las dos semanas anteriores a su fallecimiento, el paciente, de cara al síndrome anémico y a los tres episodios de vómito que presentó, uno de ellos color café, había tenido un cuadro clínico sugestivo de una patología gástrica, solo hasta el 16 de diciembre, a las 8:30 p.m., cuando el paciente presentó vómito color negro, el cuerpo médico alertó la posible existencia de sangrado interno a consecuencia de una úlcera de stress, afección que, en efecto, según el protocolo de necropsia, fue la causa eficiente de su posterior deceso.

Es de anotar que aunque el 1º de diciembre de 2001, el cuerpo de enfermería avisó al médico acerca del referido vómito oscuro, lo cierto es que la única conducta asumida frente a dicho síntoma fue ordenarle el suministro de plasil, medicamento dirigido a tratar las náuseas(3), pero se reitera, no se desplegó ninguna conducta o examen de diagnóstico orientada a determinar con precisión la causa de esa sintomatología.

Así pues, conforme a las evidencias que arrojó la historia clínica, la Sala encuentra que el Hospital Timothy Britton incurrió en falla médica al no brindar una atención integral al cuadro clínico que presentaba el paciente, pues si bien el servicio dispensado se orientó a tratar la lesión ortopédica que sufrió el señor Dinston Downs como consecuencia del accidente de tránsito en el que estuvo involucrado, todo indica que el cuerpo médico dejó de lado la sintomatología de sangrado gástrico evidenciada desde el mismo día en que ingresó al servicio de urgencia, que a la postre, 15 días después desencadenó su deceso, en la medida en que omitió la práctica de exámenes de diagnóstico encaminados a hallar el foco primigenio de la hemorragia y, por ende, ante el desconocimiento de la causa real de su afección, no desplegó de manera oportuna y precisa el tratamiento prescrito para tratar esa patología.

Al respecto no puede pasarse por alto que el derecho a la salud comporta un carácter integral. Así lo ha sostenido en sendos pronunciamientos la jurisprudencia de la Corte Constitucional:

“(...) la atención y el tratamiento a que tienen derecho los pertenecientes al sistema de seguridad social en salud cuyo estado de enfermedad esté afectando su integridad personal o su vida en condiciones dignas, son integrales; es decir, deben contener todo cuidado, suministro de medicamentos, intervenciones quirúrgicas, prácticas de rehabilitación, exámenes para el diagnóstico y el seguimiento, así como todo otro componente que el médico tratante valore como necesario para el pleno restablecimiento de la salud del paciente(4)(sic) o para mitigar las dolencias que le impiden llevar su vida en mejores condiciones; y en tal dimensión, debe ser proporcionado a sus afiliados por las entidades encargadas de prestar el servicio público de la seguridad social en salud”(5).

En ese sentido, a pesar de que la afección física que determinó el traslado del señor Dinston al hospital, así como la decisión de internarlo, consistió en la fractura de sus miembros inferiores por el trauma sufrido en el accidente, ello no relevaba al cuerpo médico de prestar un servicio integral y completo conforme a la sintomatología que presentaba. No bastaba, entonces, con atribuir el síndrome anémico a la pérdida de sangre originada en las facturas sufridas por el paciente en sus piernas, pues ante la evidencia de otros síntomas de hemorragia interna como el vómito café que tuvo el mismo día de su ingreso, resultaba mandatorio para el cuerpo médico indagar con mayor profundidad la real génesis de su padecimiento. A ello se suma que a pesar de haber sido sometido a tres transfusiones de sangre, el paciente no lograba superar del todo el cuadro anémico que atravesaba, razón de más para sospechar que su inestabilidad hemodinámica obedecía a una causa distinta y de mayor gravedad que el propio sangrado de las heridas de hueso.

Ahora, es cierto es que el 14 de diciembre, el médico tratante ordenó administrar al paciente ranitidina, medicamento cuya utilidad, según lo precisó el dictamen de medicina legal, estribaba en servir como protector gástrico. No obstante, el suministro de dicho fármaco, tal y como lo sostiene el mismo órgano forense, resultó ser poco satisfactorio.

Con todo, la situación que se ha advertido, en punto a la falla médica evidenciada, a juicio de la Sala, no puede catalogarse como constitutiva de la causa directa del daño, toda vez que no existe certeza alguna en el proceso para sostener que mediante el tratamiento oportuno de la lesión ulcerosa, se hubiere logrado salvar la vida del paciente, máxime se si tiene en cuenta el nivel de gravedad de los hallazgos que según la necropsia se encontraron en el aparato digestivo del ahora occiso; sin embargo, ello no conduce a exonerar de responsabilidad al Hospital Timothy Britton, pues dicha responsabilidad resulta comprometida con fundamento en la pérdida de oportunidad o pérdida de chance, frente a la cual la Sección Tercera del Consejo de Estado, mediante sentencia de agosto 11 de 2010(6) —reiterada por esta misma Subsección en sentencia de 7 de julio de 2011(7)—, elaboró importantes precisiones acerca de su noción, aplicación e indemnización como un rubro autónomo del daño.

Es así como la Subsección A de la Sección Tercera del Consejo de Estado se ha referido a la pérdida de oportunidad como un perjuicio de naturaleza autónoma, en los siguientes términos: “(...) la Sala considera que la pérdida de oportunidad se ubica en el campo del daño, sin desconocer que por elementales razones guarda estrecho vínculo con la relación de causalidad, —la causalidad existente entre el hecho imputable y el daño para estructurar la responsabilidad— y por lo mismo, resulta ser un perjuicio autónomo que, no obstante, es indemnizable, diferente al daño final padecido por el paciente”(8) (se destaca).

Con sujeción a la posición jurisprudencial en referencia, la Sala advierte que si bien, en el caso concreto, no existe una absoluta certeza acerca de si la ausencia de tratamiento oportuno de la patología gástrica del señor Dinston Downs Escalona pudiere corresponder a la causa determinante del deceso del paciente, no es menos verídico que dicha omisión excluye la diligencia y cuidado con que debió actuar la entidad para dispensar una eficaz prestación del servicio público y, aunque tampoco existe certeza de que aun si la administración hubiere actuado con la mencionada diligencia la víctima hubiere recuperado su salud, sí resulta ajustado concluir que si el hospital demandado hubiese obrado de esa manera, no le habría hecho perder al paciente el chance de ser sometido al tratamiento médico indicado para tratar esa patología en procura de su recuperación.

En consecuencia, teniendo en cuenta que la actuación de la entidad le mermó oportunidades de sobrevivir al señor Dinston Downs Escalona, la Sala declarará la responsabilidad del Hospital Timothy Britton por la pérdida de la oportunidad de curación y de continuar con vida.

4.2. Indemnización de perjuicios.

4.2.1. Perjuicios derivados de la pérdida de oportunidad respecto de la víctima directa.

Teniendo en consideración que el perjuicio por pérdida de oportunidad tiene un carácter autónomo, por cuanto no se deriva directamente de la muerte del señor Dinston Downs Escalona sino de la pérdida de oportunidad de ser sometido oportunamente al tratamiento médico indicado para combatir su patología gástrica, la Sala no se pronunciará respecto de los perjuicios materiales solicitados en la demanda, comoquiera que ellos, por el contrario, emanan de su fallecimiento. En el orden de ideas expuesto, con fundamento en el principio de equidad, se reconocerá una suma genérica a cada uno de los demandantes(9), por cuanto todos ellos demostraron su legitimación en la causa por activa por cuenta de la acreditación de su calidad de cónyuge e hijos del causante.

Con todo no sobra precisar que aunque el daño que se ha de indemnizar no será propiamente el que corresponde a la muerte del señor Dinston Downs Escalona, sino el de la pérdida de oportunidad de recuperar su salud y poder sobrevivir por un tiempo adicional, ello no equivale a desconocer el principio de congruencia que orienta las decisiones judiciales y en cuya virtud el juez debe ceñirse estrictamente al petitum de la demanda, pues no se puede perder de vista que esta misma fue la comprensión trazada en el libelo demandatorio cuando los demandantes sostuvieron que: “el daño resarcible se concreta en la disminución de las probabilidades de sobrevivir o sanar. En efecto, el Hospital Timothy Britton ESE privó al señor Dinston de la posibilidad de recibir un tratamiento oportuno. Es lo que doctrinalmente se conoce como pérdida de oportunidad”.

Así pues, es claro que en el caso concreto no se circunscribió exclusivamente a identificar el hecho dañoso con la muerte de su padre y esposo, sino que también se expuso, como configurativo del mismo, “el despojo de la oportunidad de salvar la vida del señor Dinston Downs Escalona”, cuestión que permite inferir sin dificultad alguna que sobre esa estructura se encuentran edificadas las pretensiones de la demanda que la Sala aquí acogerá en punto de la aludida pérdida de oportunidad.

Precisado lo anterior, se advierte que el grupo familiar demandante está integrado por la esposa e hijos del señor Dinston Downs Escalona, para cuya muestra de parentesco allegaron copia auténtica del registro civil de matrimonio contraído entre Dinston Downs Escalona y Alida Elinor Pomare Wilson (fl. 18, cdno. 1) y copia auténtica de los registros civiles de nacimiento de Shelina Lakisha Downs Pomare, Sheena Tatiana Downs Pomare, Walden Sheldon Downs Pomare y Stewart Dinston Downs Pomare (fls. 20-23, cdno. 1), todos ellos hijos de la víctima. Por consiguiente, se reconocerá para cada una de ellos la suma equivalente a 50 SMLMV, por concepto del daño consistente en la pérdida de la oportunidad.

4.2.2. Perjuicios morales.

La procedencia del reconocimiento de este tipo de perjuicio fue materia de pronunciamiento por la Sección Tercera del Consejo de Estado en el plurimencionado fallo de agosto 11 de 2010 y también por la Subsección A de dicha Sección en decisión del 7 de julio de 2011(10), en los siguientes términos:

“En cuanto corresponde a esta clase perjuicios, dado que ninguna incompatibilidad existe entre el reconocimiento de los perjuicios ocasionados por el daño autónomo consistente en la pérdida de oportunidad que aquí se ha detallado y la aflicción, angustia y congoja que en el plano puramente moral o inmaterial les generó la mencionada pérdida de oportunidad —que no los perjuicios morales por la muerte de la víctima directa— se hará un reconocimiento por este específico concepto (...)”.

Por lo tanto, se reconocerá a cada uno de los demandantes, la indemnización por este rubro, en cuantía equivalente a cincuenta (50) SMLMV para cada uno de ellos.

5. Condena en costas.

Finalmente, toda vez que para el momento en que se profiere este fallo, el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que solo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes haya actuado temerariamente y, en el sub lite, debido a que ninguna procedió de esa forma, no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando Justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

PRIMERO: REVÓCASE la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el día 29 de septiembre de 2005 y, en consecuencia, se dispone:

1. Declárase administrativamente responsable a la ESE Hospital Timothy Britton, por la pérdida de oportunidad de la recuperación de la salud del señor Dinston Downs Escalona, de conformidad con lo expuesto anteriormente.

2. Condénase a la ESE Hospital Timothy Britton, a pagar a los demandantes Alida Elinor Pomare Wilson, Shelina Lakisha Downs Pomare, Sheena Tatiana Downs Pomare, Walden Sheldon Downs Pomare y Stewart Dinston Downs Pomare, la suma equivalente a cincuenta (50) SMLMV, para cada uno de ellos, a título de pérdida de la oportunidad de la recuperación de la salud de su esposo y padre.

3. Condénase a la ESE Hospital Timothy Britton, a pagar a los demandantes Alida Elinor Pomare Wilson, Shelina Lakisha Downs Pomare, Sheena Tatiana Downs Pomare, Walden Sheldon Downs Pomare y Stewart Dinston Downs Pomare, la suma equivalente a cincuenta (50) SMLMV, para cada uno de ellos, a título de perjuicios morales.

4. Deniéganse las demás súplicas de la demanda.

5. Sin condena en costas.

6. Cúmplase lo dispuesto en esta providencia, en los términos previstos en los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo.

7. Expídanse a la parte actora las copias auténticas con las constancias de que trata el artículo 115 del Código de Procedimiento Civil.

SEGUNDO: Ejecutoriada esta providencia DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen.

Notifíquese, publíquese y cúmplase».

(1) Chistopher, Tratado de Patología Quirúrgica, Tomo I, Editorial Interamericana S.A, Sexta Edición, México D.F. 1958. Páginas 591 y 595.

(2) A.V. Domarus P. Farreras, Medicina Interna. Compendio Práctico de Patología Médica. Editorial Marín. Quinta Edición. Barcelona 1956. Página 38.

(3) http://m.vademecum.es/.

Indicaciones

— Náuseas y vómitos en adultos

— Náuseas y vómitos inducidos por la crisis migrañosa en el adulto

— Náuseas y vómitos inducidos por la radioterapia en el adulto, tratamiento preventivo (de las)

— Náuseas y vómitos retardados inducidos por quimioterapia en el adulto, tratamiento preventivo (de las)

— Náuseas y vómitos retardados inducidos por quimioterapia en pacientes de 1 a 18 años, tto. preventivo de segunda línea

— Náuseas y vómitos retardados inducidos por quimioterapia, tratamiento curativo (de)

(5)(sic) Corte Constitucional, Sentencia T-1059 de 2006, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.

(6) Expediente 18.593.

(7) Expediente 20.139.

(8) Sentencia de 27 de abril de 2011, Expediente 18.714, M.P. Gladys Agudelo Ordóñez; en ese mismo sentido, puede consultarse la sentencia dictada el pasado 8 de junio del presente año, Expediente 19.360.

(9) Así lo determinó la Sala, dentro del mencionado fallo de agosto 11 de 2010, acogida y reiterada por esta Subsección, mediante sentencia de 7 de julio de 2011, Expediente 20.139.

(10) Consultar sentencia de 11 de agosto de 2010, Expediente 050012326000199500082-01 (18.593); sentencia de 25 de agosto de 2011, Expediente 250002326000199703994-01 (19.718); sentencia de 7 de julio de 2011, Expediente 520012331000199708974-01 (20.139). Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección A, reiterado en sentencia del 21 de marzo de 2012, Expediente 22.017, C.P. Mauricio Fajardo Gómez.