Sentencia 2003-00175/33230 de marzo 12 de 2015

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCION TERCERA

SUBSECCIÓN A

Rad. 85001-23-31-000-2003-00175-01 (33.230)

Consejero ponente:

Dr. Carlos Alberto Zambrano Barrera

Actor: Amelia Dueñas Rivera y otros

Demandado: Nación- Ministerio de Defensa, Ejército Nacional

Asunto: Acción de reparación directa

Bogotá D.C., doce de marzo de dos mil quince.

EXTRACTOS: «V. CONSIDERACIONES

Competencia 

Las normas de asignación de competencia que rigen la actuación se encuentran previstas en la ley 446 de 1998, de allí que, para que el asunto pueda ser tramitado en segunda instancia, la cuantía del proceso debe exceder de $166’000.000. Como quiera que la pretensión mayor corresponde a la suma de $202’596.398, reclamada por perjuicios materiales, se concluye que esta Corporación es competente para conocer del recurso interpuesto.

Caducidad de la acción 

De conformidad con el artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa caduca al cabo de 2 años, contados a partir del día siguiente al del acaecimiento del hecho, omisión u operación administrativa o de ocurrida la ocupación temporal o permanente del inmueble de propiedad ajena por causa de trabajo público o por cualquier otra causa.

No obstante, según el inciso agregado a ese artículo por el artículo 7 de la ley 589 de 2000, cuando la acción se deriva del delito de desaparición forzada el término se cuenta a partir de la fecha en que aparezca la víctima o, en su defecto, desde la ejecutoria del fallo definitivo adoptado en el proceso penal, según pasa a transcribirse:

Artículo 136. Modificado por el art. 23, Decreto Nacional 2304 de 1989Modificado por el art. 44, Ley 446 de 1998 Caducidad de las acciones.

“(…)

8. La de reparación directa caducará al vencimiento del plazo de dos (2) años, contados a partir del día siguiente del acaecimiento del hecho, omisión u operación administrativa o de ocurrida la ocupación temporal o permanente del inmueble de propiedad ajena por causa de trabajo público o por cualquiera otra causa.

Adicionado por el art. 7, Ley 589 de 2000, con el siguiente texto: Sin embargo, el término de caducidad de la acción de reparación directa derivada del delito de desaparición forzada, (sic) se contará a partir de la fecha en que aparezca la víctima o en su defecto desde la ejecutoria del fallo definitivo adoptado en el proceso penal, sin perjuicio de que tal acción pueda intentarse desde el momento en que ocurrieron los hechos que dieron lugar a la desaparición”.

En el presente asunto, los actores pretenden la declaratoria de responsabilidad del Ejército Nacional por la desaparición –que la demanda califica de forzada- del soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas, ocurrida el 29 de septiembre de 1998, cuando se encontraba en servicio en el Batallón de Infantería 44 “Ramón Notato Pérez”, con sede en Tauramena, en el departamento de Casanare.

Si se tiene en cuenta el primer inciso del numeral 8 del artículo 136 del C.C.A., la caducidad de la acción operaba el 30 de septiembre de 2000; pero, si se observa el segundo inciso de la misma norma, el término inicia a contarse cuando la víctima aparece o cuando el fallo definitivo del proceso penal queda ejecutoriado.

Sobre el particular, se advierte que al momento de la presentación de la demanda (11 de abril de 2003) el joven Sanabria no había aparecido y no obra en el expediente ningún proceso penal adelantado por la supuesta desaparición forzada del mismo.

En efecto, los procesos que obran en el expediente son: i) disciplinario adelantado por la Procuraduría General de la Nación - Delegada Disciplinaria para los Derechos Humanos, contra miembros del Ejército Nacional, por la presunta desaparición del soldado, ii) penal militar adelantado por el Juzgado de Instancia de Brigadas XVI y XVIII, contra el mismo soldado regular, por los delitos de deserción y del centinela y iii) penal adelantado por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, por el secuestro de aquél.

Así, pues, es claro que no se adelantó ningún proceso penal por la supuesta desaparición forzada del soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas o, si lo hubo, no se encuentra acreditado en el expediente.

Lo anterior, en principio, impediría aplicar el presupuesto normativo anteriormente transcrito (referente a la desaparición forzada), que extiende la iniciación del término de la caducidad hasta la ocurrencia de uno de dos eventos, a saber: i) hasta que aparezca la víctima o ii) que ocurra la ejecutoria del fallo definitivo adoptado en el proceso penal.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de un lado, la parte demandante asegura que el soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas fue víctima del delito de desaparición forzada y que, del otro, el Ejército Nacional aseguró en la contestación a la demanda que aquél fue secuestrado por la guerrilla.

Así, ante las circunstancias particulares del presente caso, esto es, ante la duda de si se trata de un evento de desaparición forzada o de un secuestro(1), debe darse prevalencia al derecho fundamental al acceso a la administración de justicia y, en consecuencia, deben aplicarse los principios pro damato(2) y pro actione(3), para, en consecuencia, analizar el fondo del asunto.

Por tanto, la caducidad se contabiliza en la forma más favorable a la parte demandante, esto es, aplicando el segundo inciso de la mencionada norma que, en vista de que al momento de la presentación de la demanda el soldado no había aparecido, impone concluir que se interpuso en tiempo.

Consideración previa

Sobre los medios probatorios obrantes en el proceso, concretamente en lo que se refiere a la prueba trasladada, se ha dicho que aquélla que no cumpla con los requisitos previstos en el artículo 185 del Código de Procedimiento Civil, o que no haya sido solicitada en el proceso contencioso administrativo por la parte contra quien se aduce, o no haya sido practicada con audiencia de ésta no puede ser valorada en el proceso al que se traslada(4). También ha dicho la Sala que, en los eventos en los cuales el traslado de la prueba rendida dentro de otro proceso lo hayan solicitado ambas partes, dicha prueba puede ser tenida en cuenta en el proceso contencioso administrativo, aun cuando se haya practicado sin su citación o intervención en el proceso original y no haya sido ratificada en el contencioso administrativo, considerando que, en tales casos, resulta contrario a la lealtad procesal que una de las partes solicite que la prueba haga parte del acervo probatorio, pero que, en el evento de resultar desfavorable a sus intereses, invoque las formalidades legales para su inadmisión(5).

En este caso, obran las copias auténticas de los siguientes procesos:

  1. Disciplinario adelantado por la Procuraduría General de la Nación - Delegada Disciplinaria para los Derechos Humanos, contra miembros del Ejército Nacional, por la presunta desaparición del soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas, con radicado 008-33155-99, remitido a este expediente por la Jefe de la Unidad Coordinadora de esa Procuraduría (oficio 5900 del 13 de julio 2004(6)), prueba que fue solicitada por la parte demandante(7), decretada por el Tribunal mediante auto del 30 de octubre de 2003(8) y practicada con audiencia de la parte demandada. Así las cosas, dicha prueba se tendrá como tal en este proceso.
  2. Penal Militar adelantado por el Juzgado de Instancia de Brigadas XVI y XVIII, contra el soldado regular Juan Pablo Sanabria Dueñas, por los delitos de deserción y del centinela, remitido a este expediente por esa autoridad (oficio 164 MDN-JPM-J10B-726 del 15 de marzo de 2004(9)), prueba que fue solicitada por la parte demandante(10), decretada por el Tribunal mediante auto del 30 de octubre de 2003(11) y practicada con audiencia de la parte demandada. En ese orden de ideas, dicho proceso también se tendrá como prueba en este proceso.
  3. Penal adelantado por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, por el secuestro del soldado regular Juan Pablo Sanabria Dueñas, con radicado 640-3, remitido a este expediente por esa autoridad (oficio 245 del 2 de noviembre de 2004(12)), prueba que fue solicitada por las partes demandante(13) y demandada(14) y decretada por el Tribunal mediante auto del 30 de octubre de 2003(15). En consecuencia, se tendrá igualmente como prueba en este proceso.
 

El régimen aplicable 

Es del caso precisar, en primer lugar, que en relación con los títulos de imputación aplicables, cuando se trata de estudiar la responsabilidad del Estado respecto de los daños causados a soldados conscriptos, la jurisprudencia ha establecido que los mismos pueden ser: i) de naturaleza objetiva –tales como el daño especial o el riesgo excepcional- y ii) por falla del servicio, siempre y cuando de los hechos y de las pruebas allegadas al proceso ésta se encuentre acreditada(16). El daño especial opera cuando el daño se produce como consecuencia del rompimiento de la igualdad frente a las cargas públicas(17); a su vez, el riesgo se da cuando éste proviene de la realización de actividades peligrosas o de la utilización de artefactos que en su estructura son peligrosos; y la falla surge cuando la irregularidad administrativa produce el daño. En todo caso, este último, es decir, el daño no resulta imputable al Estado cuando se produce por culpa exclusiva de la víctima, por fuerza mayor o por el hecho exclusivo de un tercero, lo que lleva al rompimiento del nexo causal.

En segundo lugar, en aplicación del principio iura novit curia, esta Corporación ha señalado que el juzgador debe verificar si el daño antijurídico resulta imputable al Estado con fundamento en alguno de los títulos de imputación antes mencionados; además, ha entendido que la Administración Pública, al imponer el deber de prestar el servicio militar, debe garantizar la integridad psicofísica del soldado, pues se trata de una persona que se encuentra sometida a su custodia y cuidado, de suerte que aquélla (la Administración) asume una posición de garante al doblegar la voluntad del soldado y disponer de la libertad individual de éste para un fin determinado, por lo que el Estado entra en una relación de especial sujeción que lo hace responsable de los posibles daños que pueda padecer aquél, mientras permanezca a su cargo.

El caso concreto

El 29 de septiembre de 1998, cuando se desempeñaba como soldado regular en el Batallón de Infantería 44 Ramón Nonato Pérez, ubicado en Tauramena (Casanare), el joven Juan Pablo Sanabria Dueñas desapareció, sin que a la fecha de presentación de la demanda se tuviera noticia de su paradero.

Sobre la condición de aquél, obra el certificado del 8 de octubre de 1998(18), suscrito por el Jefe de Personal Biran 44, en el que consta:

CALIDAD MILITAR

“El Suscrito Jefe de Personal del Batallón de Infantería No. 44 Coronel Ramón Nonato Pérez, (sic) certifica que para el día 29 de Octubre (sic) de 1998, fecha en que el Soldado SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO CM 79987159, (sic) cometió el presunto delito de Deserción (sic), se encontraba en servicio activo perteneciente al 2-C-98 Compañía ‘D’, orgánico del Batallón de Infantería No. 44 Coronel Ramón Nonato Pérez”.

Y el Teniente Coronel Enrique Peralta Walker, Comandante del mencionado Batallón, en declaración rendida el 19 de agosto de 2004 ante la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía General de la Nación dijo que:

“El soldado cumplía la función de centinela en la parte alta de la Base del complejo petrolero de Cupiagua … él estaba prestando servicio militar como soldado regular voluntario durante 18 meses de las (sic) cuales ya había cumplido el ciclo para que estuviese en áreas o cubriendo puntos críticos en áreas de orden público”(19).

Ahora bien, sobre la ocurrencia de los hechos en los que el soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas desapareció de esa base militar, obra el oficio del 3 de octubre de 1998(20), en el que el Comandante de la Compañía “D” le informó al Comandante del Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez” lo siguiente:

“Me permito informar a mi Coronel la novedad del cuarto pelotón de la compañía ‘D’ 2 contingente de 1998 cuyo comandante es el SS, VILLAMIL VARON RENE NELSON sobre la evasión del SL. SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO CM. 79.897.159.

“El día 29 de septiembre de 1998, día en que el señor MY. MORENO GIL PEDRO efectuó los pagos el Sargento VILLAMIL se desplazó a la parte baja de la posición fortificada No. 1 del C.P.F.2 con parte del personal para recibir la bonificación de parte de mi Mayor MORENO, posteriormente el Sargento dió (sic) la orden a un personal ya pago que subiera al cerro y relevaran a los centinelas, es entonces cuando se le informa al Sargento sobre la posible evasión del soldado, encontrándose su material de guerra completo en el sitio donde prestaba de centinela.

“Inmediatamente el Sargento dió (sic) la orden al CP. MONSALVE FERNANDEZ JUAN que iniciará (sic) con una sección la búsqueda del soldado, se encontró al tiempo cerca al pozo CUPIAGUA QB-18 el camuflado completo abandonado del soldado. Esta novedad se informó al señor CT. CARILLO (sic) TRUJILLO GUILLERMO a la hora del programa 19:00 horas y posteriormente en el programa del día 30 de septiembre de 1998 12:00 horas al señor MY. MORENO GIL PEDRO.

“Desde el día de los hechos, ordene (sic) al Sargento VILLAMIL que llamara a la casa del soldado para informar a su familia la evasión del SL. SANABRIA, para el día 1 de octubre de 1998 la señora Madre del soldado tomó contacto conmigo por teléfono manifestándome que su hijo no había llegado a la casa y que era consciente del error de su hijo y que tan pronto llegara ella misma se presentaba con él a la Base Militar de Cupiagua.

“Personalmente inicie (sic) a verificar con los soldados de-la (sic) compañía acerca del soldado SANABRIA ya que hay indicios y algunos soldados afirman que este tiene esposa y un niño que en sus conversaciones comentaba.

“Para el día 3 de octubre de 1998 se presentó en la Base Militar la señora AMELIA DUEÑAS RIVERA quien habló conmigo sobre la situación de su hijo. Le comente (sic) que era extraño que el soldado tomara esta actitud porque su comportamiento a (sic) estado dentro de lo normal, ni hubo hechos que hubieran (sic) llevado a que tomara esta decisión.

“Invité a la señora AMELIA DUEÑAS RIVERA que hablara personalmente con el SS. VILLAMIL y el CS. UÑATES y 10 soldados del cuarto pelotón para que personalmente escuchara el testimonio de ellos y se diera cuenta de que el pelotón manifiesta su extrañeza por la evasión del soldado. Durante la charla de la señora AMELIA DUEÑAS RIVERA varios soldados le afirmaron de (sic) que el SL. SANABRIA DUEÑAS tenía esposa y un hijo y que este (sic) en una ocasión se despidió de ella en el terminal de Bogotá al termino (sic) de la licencia de Juramento de Bandera.

“Resalto que para la fecha de la evasión del soldado este (sic) se encontraba de servicio de centinela, nombrado por la orden del día del pelotón, como también no hay causas (sic) que motivaran la evasión del soldado, como lgeneralmente (sic) es lo primero que uno deduce, mal trato de palabra u obra, que nunca han existido hasta el momento en la compañía y que constantemente recalco a los señores comandantes de Pelotón. Así mismo el personal de soldados conoce claramente las consecuencias que les pueden (sic) acarrear el cometer algún delito contemplado en el código de Justicia Penal Militar, ya que ellos en su fase de instrucción tienen sólidos conocimientos de los principales delitos a (sic) que pueden incurrir”.

A su vez, mediante oficio 1205 DIV02-BR16-BIRAN44-S1-SL-130 del 4 de octubre de 1998(21), el Comandante del Batallón de Infantería 44 informó al Comandante de la Décimo Sexta Brigada sobre la desaparición del soldado Sanabria Dueñas, en los siguientes términos (se transcribe tal como obra en el expediente):

“De acuerdo al informe rendido por el Señor CT. CABRERA ARCOS JESUS OSWALDO, comandante de la Compañía donde da a conocer de la evasión del soldado, quien se encontraba de servicio centinela dejando abandonado su material de Guerra e Intendencia informo que este comando impartió ordenes comandante de la Unidad Fundamental para que llevara a cabo la respectiva investigación e informar a la familia del mencionado soldado por cuando era extraño la evasión del mismo ya que no había presentado problema alguno e inclusive la señora madre vino el día domingo 27 de Septiembre de 1.998 a la base de Cupiagua y habló con su hijo. De acuerdo a informaciones de los demás soldados manifiestan que al parecer el soldado hace vida marital de la cual tiene un hijo pero hasta el momento de su evasión el soldado no ha informado ninguna novedad al respecto.

“La señora Amelia Dueñas Rivera madre del soldado vino a la Unidad el Día 03 de octubre de 1998 solicitando información de su hijo, ya que se le había comunicado de su evasión, manifestando que él no la había llamado, siendo extraño por cuanto siempre le comentaba sus problemas; habiendo transcurrido 4 días desde su desaparición, la señora viajó a Bogotá manifestando que el Ejército tenía que responder por su hijo. Quiero informar a mi General que en la Unidad no ha existido mal trato de palabra ni de obra, ya que se imparten instrucciones al respecto no aceptando ninguna anomalía sobre maltrato al personal.

“De acuerdo a radiograma llegado de la Décima Sexta Brigada donde informa que según Inteligencia Técnica estación Arauca de la Décima Octava Brigada el día 03 Octubre de 1.998 se captó comunicación de 2 sujetos integrantes de la Cuadrilla 38 ‘Ciro Trujillo Castaño’ ‘ONT FARC’ informan que tenían en su poder al soldado JUAN PABLO SANABRIA orgánico BIRNO 44. Una vez conocida esta información se le informó de la situación a la señora madre del soldado haciendo ver el error que había cometido su hijo de irse y que esta anomalía se informaría a Derechos Humanos colocando la respectiva denuncia, de igual forma la señora manifestó que una vez tuviera comunicación con su hijo no lo haría saber, así mismo este Comando se comprometió a colaborar en la situación del soldado para así darle solución a la presente novedad”.

En documentos de 5 y 8 de octubre de 1998(22), cuyos textos son iguales, los Comandantes del Batallón de Infantería 44 y de la Décimo Sexta Brigada, respectivamente, le informaron a la madre del soldado:

“… Como es de su conocimiento su hijo el soldado SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO CM. 79897159, perteneciente al 2do. Contingente de 1.998 se encontraba en el área de Cupiagua donde usted fue a visitarlo hablando personalmente con él para el día 29 de Septiembre del presente año, dos días después en las horas de la tarde encontrándose de centinela se evadió dejando abandonado el material de Guerra e Intendencia arriesgando su vida y la seguridad del personal que se encontraba en su compañía, una vez sucedida esta novedad se le comunicó telefónicamente que su hijo se había ido sin ser autorizado por el Comandante de pelotón quien es el SS. VILLAMIL VARON OCTAVIO NELSON, con el único fin de que si su hijo llegara a su casa usted nos comunicara, para dialogar con él y escuchar el motivo de su evasión.

“Después de transcurrir cuatro días llegó a este Comando un Comunicado de la Décima Sexta Brigada en el cual da a conocer que la Décima Octava Brigada informaba que por Inteligencia Técnica Estación Aráuca (sic) se logró captar una Comunicación entre dos sujetos integrantes de la Cuadrilla 38 Ciro Trujillo de las FARC e informaban que tenían en su poder al soldado Juan Pablo Sanabria, orgánico del Batallón Ramón Nonato Pérez, una vez conocida la informacion (sic) el Jefe de Personal de la Unidad se encargó de comunicarle sobre la situación de su hijo y los pasos a seguir para la denuncia respectiva por secuestro del mismo. Este comando estará pendiente para darle solución a esta novedad, cabe anotar que esta (sic) anomalía ya tiene conocimiento el Comando del Ejército y el Comandante de la Brigada, sin embargo estaremos atentos a colaborarle y de igual forma solicitarle si usted llega a tener comunicación con su hijo nos informe de inmediato…”.

En oficio 311/DIV02-BR16-BIRNO44-S1-131(23) del 4 de marzo de 1999, el Comandante del Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez” dijo:

“mencionado (sic) soldado pertenece al 2do. Contingente de 1.998, cuarto pelotón orgánico de la compañía delta de quien es comandante el señor Capitán Jesús Oswaldo Cabrero Arcos. Para el día 29 de septiembre de 1.998 cuando se encontraba en la posición fortificada no.1 del c.p.f.2 área general de Cupiagua, mencionado (sic) soldado encontrandoce (sic) de servicio dejo (sic) abandonado el material de guerra e intendencia escapando sin informar nada al comandante de escuadra como de pelotón ni a sus mismos compañeros, según informa el comandante de compañía el soldado hasta la fecha en que se evadió no había presentado brotes de indisciplina su comportamiento era normal y por tal motivo se extrañaba la decisión tomada por el soldado, por cuanto hacia (sic) dos días antes había venido la señora madre a visitarlo, después de cuatro (4) dias (sic) se tubo (sic) conocimiento por intermedio de radiograma no. 10148-br16-cir-int-252 que la Brigada 18 informaba que por inteligencia técnica estación Arauca captose (sic) comunicación entre dos sujetos integrantes cuadrilla 38 ‘Ciro Trujillo Castaño ONT FARC’ informaban que tenían en su poder al SLR. SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO orgánico del BIRNO44”.

En testimonio rendido el 5 de noviembre de 1998(24) ante la Oficina de Instrucción Penal Militar Especial, el Capitán Jesús Oswaldo Cabrera Arcos (Comandante de la Compañía a la que pertenecía el soldado Sanabria) reiteró lo que expuso previamente en el oficio del 3 de octubre de 1998(25) (antes trascrito), mediante el cual le informó al Comandante del Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez” la novedad.

Por su parte, el Cabo Primero Juan Pablo Monsalve Hernández, en testimonio también rendido el 5 de noviembre de 1998(26) ante la oficina de Instrucción Penal Militar Especial, dijo:

“El soldado SANABRIA DUEÑAS era uno de los que habíamos dejado de centinela en la fortificación, mi sargento VILLAMIL lo mandö (sic)a relevar por otro que ya lo (sic) habïan (sic) pagado y minutos más tarde este (sic) nos avisó que el soldado SANABRIA DUEÑAS no se encontraba en el puesto de centinela subimos para ver que (sic) pasaba y mi sargento Villamil me dio la orden de hacer un registro y en el registro encontré el material de guerra y de intendencia abandonado PREGUNTADO: Diga dónde encontró el material de guerra e intendencia del soldado abandonado? CONTESTO: El material de guerra lo encontré en el puesto de centinela y el material de intendencia lo encontré en el camino que va al Q18 PREGUNTADO: Diga a qué distancia queda el puesto de centinela donde prestaba el soldado al sitio donde encontró el material de intendencia CONTESTO: Por ahí a un kilómetro, por ahí 10 o 15 minutos caminando. PREGUNTADO: En qué consistía el material de intendencia y armamento que usted encontró? CONTESTO: El de intendencia era el camuflado y las botas y de armamento era el fusil y las cartucheras con sus proveedores. PREGUNTADO: Diga en qué puestos de centinela y en qué turno estaba prestando servicio el soldado SANABRIA: (sic)? CONTESTO Estaba de las 15:00 a las 18:00. de (sic) seguridad en el cerro. PREGUNTADO. Diga si el soldado estaba nombrado por la orden del día para prestar ese turno? CONTESTO: Si (sic) esta se lleva en un cuaderno y se lee todas las tardes, ultimamente (sic) la estábamos llevando en hojas separadas que nos habían mandado del Batallón … PREGUNTADO: Diga qué actividades se han realizado para la búsqueda del soldado? CONTESTO: Lo primero fue a los minutos de haberse desertado inicie (sic) a buscarlo con una escuadra que fue cuando encontré el material de intendencia”.

De otro lado, el soldado regular Carlos Andrés Sáenz Medina(27), ese mismo día y ante esa autoridad, manifestó:

“Eso fue el 29 de septiembre de 1998, ese día nos llegó el pago, nosotros estábamos cuidando el cerro de seguridad eran como las 5 y media de la tarde cuando me mandaron la razón con otro soldado que bajara para la bonificación. Yo estaba nombrado en el turno de las 15:00 a las 18:00 horas por la orden del día y debia (sic) entregarle el turno a SANABRIA DUEÑAS a las 18:00 horas. Entonces, me recibió el turno como a las cinco y media de la tarde para bajar a reclamar mi bonificación, Yo (sic) baje (sic) primero para no doblarme de centinelato (sic) y quedamos con Sanabria que yo subía y lo reemplazaba mientras el (sic) bajaba a cobrar más tarde y de paso a traerme la comida. Para ese trato nos pusimos de acuerdo solamente los dos. Baje (sic) a cobrar y cuando regresé eso eran como las 6 y 20 de la noche y no encontré a nadie en la trinchera y empecé a llamarlo pensando que estaba en el cambuche y fui y tampo (sic) estaba ahí, luego me di cuenta que en la trinchera estaba el armamento, (el fusil y lo (sic) proveedores). y (sic) entonces pense (sic) en lo que él me había manifestado en la mañana ‘Que estaba aburrido’ y fui y miré en el equipo porque los teníamos allí y le revisé y no tenía la ropa civil y entonces dije se fue …. inmediatamente baje (sic)y avise (sic) a mi sargento Villamil. Luego lo buscamos en el monte de noche, pero no lo encontramos y al otro día se hizo otro registro y encontramos el camuflado tirado en el camino para salir al otro cerro. PREGUNTADO: Diga a qué distancia queda el puesto de centinela donde prestaba (sic) el soldado al sitio donde encontró el material de intendencia o camuflado? CONTESTO: Como a 10 minutos bajando por el camino. PREGUNTADO: Diga si usted y el soldado Sanabria estaban nombrados en la orden del Día (sic) para prestar el turno de centinela. CONTESTO: si. PREGUNTADO: Diga en compañía de quién se quedó el soldado Sanabria en el cerro? CONTESTO: El (sic) se quedó solo cuando yo baje (sic) …PREGUNTADO: Diga si el soldado Sanabria había recibido instrucción de justicia penal militar? CONTESTO: Si (sic) en la primera fase que les dan en el Batallón … PREGUNTADO: Manifieste al Despacho si sabe el motivo por el cual el soldado abandonó la unidad militar? CONTESTO: la verdad no. el (sic) decía que estaba aburrido pero no decía porque (sic), a lo mejor la soledad”.

También el soldado regular Pedro Jesús Sánchez Pinzón(28) aseveró:

Eso fue el día de pago, el 29 de septiembre de 1998, el domingo anterior él había tenido visita de la mamá y yo lo noté como aburrido despues (sic) de la visita, según me comentó despues (sic) de la visita porque yo era como el lanza de él, que tenía muchas preocupaciones que la hija que la niña estaba sola hasta me pidio (sic) un jeen (sic) prestado, ese día de pago todos bajamos a cobrar y el (sic) se quedó prestando de centinela en el cerro, al subir ya no lo encontramos. posteriormente (sic) se hizo registro y se encontró el armamento y el camuflado. PREGUNTADO: Sabe usted o presume el motivo por el cual el soldado abandonó la unidad militar? CONTESTO: La verdad es que la mamá le informaba muchos problemas de la casa de la mujer porque siempre que la mama (sic) venía de visita el (sic) se retraía, no era espontaneo (sic) como actuaba normalmente. Al parecer la mamá vive con la mujer de él y la niña, esa fue la situación que él me dio a entender o de pronto en algun (sic) estado de depresión decidió irse … PREGUNTADO. Sabe usted en qué turno estaba nombrado el soldado Sanabria para prestar el servicio de centinela y si estaba nombrado en la orden del día? CONTESTO: El estaba de las 16:00 a las 19:00 horas y si (sic) estaba autorizado en la orden del día porque yo la hago, esta (sic) se lleva en un cuaderno. PREGUNTADO: Diga a qué horas se dieron cuenta que el soldado Sanabria se había evadido? Cuando fueron a llamarlo para que bajara a cobrar el pago, eso era como a las 18:00”.

Las anteriores versiones fueron reiteradas por los soldados regulares César Augusto Rodríguez Moreno(29) y Norbelly Torres Torres(30) y por el Sargento Octavio Nelson Villamil Varón(31), en testimonios rendidos el 6 de noviembre de 1998, también ante la Oficina de Instrucción Penal Militar Especial.

Con el material probatorio expuesto hasta aquí, se encuentra acreditado que el 29 de septiembre de 1998, cuando el soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas se encontraba prestando servicio de centinela en el Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez” y mientras sus compañeros se desplazaron a reclamar la bonificación, éste desapareció, pues, al parecer, abandonó su posición y se evadió del servicio por su propia voluntad, dejando su armamento y, metros más adelante, su material de intendencia, esto es, el uniforme militar.

No obstante, obra el radiograma del 2 de octubre de 1998(32), firmado por el Comandante “COSISTAC RG ARAUCA”, que se transcribe:

“DE: COSISTAC

PARA: COBR18 B2 B3

“No. 311/CIME-DITEC-COSISTAC-S2-252 X PERMITOME INFORMAR ESE COMANDO X COMUNICACIÓN CAPTADA ONT FARC X GAMA HF X SUJETO GUILLERMO CAB 38 X ENVIA MENSAJE A GRANNOBLE X JUAN PABLO SANABRIA DUEÑO DE LA CIVIL …414 X DICE QUE IBA DESERTADO X TENIA UNA MAQUINA DE TOMAR FOTOS X AL MEDIO DIA ANIBAL COMUNICA ALA OPERADORA DE GRANNOBLE X EL JOVEN QUE TUVO EWL PROBLEMA CON LOS ELENOS LO TIENEN ACORRALADO X EL MUCHACHO MANDO A DECIR QUE LO SAQUEN DE ALLA QUE LO VAN A MATAR X CONTINUASE ESFUERZO DE BUSQUEDA X SV KELSEY MENDOZA GUILLERMO CDTE RG ARAUCA”.

Y, en el mismo sentido, obra también el radiograma 10148 BR16-CIR-INT-252(33), remitido al Comando del Batallón de Infantería 44, que dice:

“No 10148 BR16-CIR-INT-252 X PERMITOME INFORMAR ESE COMANDO DIA 03 OCT 98 POR INTELIGENCIA TECNICA ESTACION ARAUCA X CAPTOSE COMUNCACION ENTRE DOS SUJETOS INTEGRANTES CUADRILLA 38 ‘CIRO TRUJILLO CASTAÑO ‘ONT ‘FARC’ X INFORMARAN QUE TENIAN EN SU PODER SLR JUAN PABLO SANABRIA XORGANICO X ORGANICO BIRNO 44 X CITADO SOLDADO LLEVA CINCO DIAS DESAPARECIDO X AMPLIARASE (sic) INFORMACION”.

En consecuencia y mediante oficio 11525/BR16-B6-746 del 6 de octubre de 1998(34), el Oficial B-6 de la Decimosexta Brigada presentó denuncia penal ante la Fiscalía 17 Regional de Yopal, contra la cuadrilla 38 de las Farc, por el presunto delito de secuestro extorsivo agravado con fines terroristas, en la persona de Juan Pablo Sanabria, en los siguientes términos:

“El día 01 de Octubre de 1998 en las horas de la tarde el Soldado SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO, orgánico del Batallón de Infantería No. 44 Ramón Nonato Pérez, acantonado en la Base de Cupiagua, solicitó permiso al Comandante del Pelotón para realizar algunas actividades personales y en el transcurso de la vía Cupiagua Sogamoso fue interceptado por un Grupo de Facinerosos secuestrando a un miembro de la (sic) Fuerzas Militares, siendo el citado Soldado Regular con un comportamiento excelente durante su servicio militar.

“Con fundamento en éste (sic) hecho deplorable nos vemos obligados a denunciarlo, ya que se trata de un Soldado que siempre ha demostrado lealtad, responsabilidad con los superiores y compañeros cumplidor con sus obligaciones legales y constitucionales motivo por el cual hoy se encuentran las Fuerzas Militares afectadas e indignadas con las Organizaciones al margen de ley, que perjudica aquellos jóvenes e inocentes que solo cumplen con prestar el servicio a nuestro país. Qué están haciendo estas organizaciones. Acabando con la Juventud, los hijos de Colombia el futuro del mañana, toda vez que se han (sic) violentado en forma flagrante lo estatuido en nuestra Constitución Política de Colombia, en sus Artículos 13.-, todas las personas nacen libres e iguales ante la ley. Art. 11 el Derecho a la vida es inviolable, el Art. 12 Nadie será sometido a desaparición forzosa, a tortura ni a tratos o penas crueles inhumanos o degradantes y normas concordantes”.

Posteriormente, con el oficio 473 del 20 de diciembre de 2001(35), la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH de la Dirección Nacional de Fiscalías informó que:

“… la Investigación adelantada por el Secuestro del SLR JUAN PABLO SANABRIA DUEÑAS, (sic) se inicio (sic) el día 8 de febrero de 1.999, de conformidad con la denuncia presentada por el Mayor WILLIAM RODRIGUEZ ALVAREZ, en su condición de Oficial B-6 de la Décima Sexta Brigada de la ciudad de Yopal (Casanare) y que la misma en la actualidad se encuentra en la etapa previa impulsándose continuamente con el fin de lograr el esclarecimiento de los hechos materia de investigación”.

En el oficio 79 del 13 de febrero de 2002(36), esa misma autoridad hizo constar que:

“a) Efectivamente la Fiscalía General de la Nación por intermedio de la Defensoría del Pueblo en el Departamento de Casanare inició Investigación previa al recibir el oficio- denuncia 11525/BR16-B6-746 de fecha 06 de octubre de 1998 suscrito por el Mayor del Ejército Nacional WILLIAM RODRIGUEZ ALVAREZ.

“b) Denuncia por desaparición forzada suscrita por la señora AMELIA DUEÑAS RIVERA, calendada el día 6 de marzo del año dos mil se incorpora a la Investigación por el secuestro del Soldado JUAN PABLO SANABRIA DUEÑAS, hijo de la señora AMELIA DUEÑAS RIVERA. (sic) Pues hasta el momento procesal solo se tipifica la conducta del Secuestro Extorsivo.

“c) A la fecha de la Investigación no tiene sindicación alguna pero ante la practica (sic) de pruebas pendientes y en corto plazo podría darse o no la sindicación ya que ésta (sic) Unidad Nacional tiene especial interés de (sic) que así suceda”.

Se tiene, entonces, que si bien el soldado Sanabria se evadió mientras prestaba servicio militar, éste no se presentó a donde sus familiares, porque, según informes de inteligencia del Ejército Nacional, fue secuestrado por miembros de la guerrilla de las Farc.

Además del proceso penal por su secuestro, se adelantó también, contra el propio soldado Sanabria Dueñas, un proceso penal militar por los delitos de deserción y del centinela. Sobre ese particular, debe anotarse que, en providencia del 18 de marzo de 1999(37), el Juzgado Trece de Instrucción Penal Militar se abstuvo de dictarle medida de aseguramiento por el delito de deserción, con fundamento en que, si bien aquél abandonó el Batallón de Infantería 44, al salir de allí fue secuestrado por la guerrilla, por lo que no se tipificó el mencionado delito.

Luego, en providencia del 5 de noviembre de 1999(38), ese mismo Juzgado se abstuvo de dictarle medida de aseguramiento por el delito del centinela, porque no obraba en el proceso la orden del día y, por tanto, ni se acreditó la hora exacta en la que se evadió, ni podía concluirse que se separó de su puesto precisamente para evadirse.

Posteriormente, en providencia del 28 de junio de 2000(39), el Comando del Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez”, de la Décimo Sexto Brigada del Ejército Nacional, ordenó cesar todo procedimiento a favor del soldado Juan Pablo Sanabria Dueñas por ambos delitos, esto es, el de deserción y el del centinela, providencia confirmada el 29 de septiembre de 2000(40), por el Tribunal Superior Militar.

Al respecto, mediante el oficio 290-DIV2-A18GB-746 del 1º de noviembre de 2000(41), la Auditoría 18 de Guerra para Brigadas de la Segunda División informó que:

“El día 10 de Abril de 2.000 se recibió el proceso adelantado contra el soldado SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO, por los presuntos delitos de DESERCION Y CENTINELA, SIN DETENIDO NI ELEMENTOS, procedente de la entonces Auditoría Auxiliar Octava de Guerra con sede en Yopal Casanare, por descongestión del referido Despacho.

“El día 28 de Junio del 2.000 se profirió Cesación de Todo Procedimiento en favor del procesado ausente soldado JUAN PABLO SANABRIA DUEÑAS por los delitos de DESERCION y DEL CENTINELA.

“El día 31 de Julio del 2.000 con el oficio No.217 se remitió el proceso al Honorable Tribunal Superior Militar en Bogotá en CONSULTA de la referida Providencia y a la fecha no ha regresado de esa Corporación el proceso”.

De otro lado, el 5 de octubre de 2001, el Jefe de Recursos Humanos del Batallón de Infantería “Ramón Nonato Pérez” suscribió el informe por la presunta desaparición 01(42), que dice:

“SE TRASNCRIBE EL PRESENTE INFORME DE PRESUNCION DESAPARICION DEL SOLDADO SANABRIA DUEÑAS JUAN PABLO DE ACUERDO AL (sic) INFORME RENDIDO POR EL SEÑOR TC. ENRIQUE PERALTA WALKER COMANDANTE DEL BATALLON PARA LA FECHA DE LOS HECHOS, DONDE RELATA QUE PARA EL DIA 29 DE SEPTIEMBRE DE 1998, CUANDO SE ENCONTRABA DE CENTINELA EN LA POSICION DEL FORTIFICADO No. 01 DEL C.P.F CUPIAGUA, MENCIONADO SOLDADO ABANDONO EL PUESTO DE CENTINELA PERCATÁNDOSE DE SU AUSENCIA EL SOLDADO QUE TENIA LA MISION DE RELEVARLO PARA QUE FUERA A COBRAR LA BONIFICACION, AL SER NOTIFICADO EL SARGENTO SEGUNDO VILLAMIL DE LA EVASION DEL SOLDADO ORDENA AL CP MONSALVE FERNENDEZ JUAN QUE INICIARA LA BUSQUEDA, ENCONTRÁNDOSE EN EL POZO CUPIAGUA QB-18 EL CAMUFLADO, POSTERIORMENTE SE LLAMO A LA CASA DEL SOLDADO DONDE LA SEÑORA MADRE INFORMO QUE MENCIONADO (sic) NO HABIA LLEGADO A SU HOGAR, TRANSCURRIDOS CUATRO DIAS MEDIANTE COMUNICADO DE LA DECIMA OCTAVA BRIGADA MEDIANTE INTELIGENCIA TECNICA SE PUDO CAPTAR UNA COMUNICACIÓN ENTRE DOS BANDOLEROS DE LA CUADRILLA 38 FARC ‘CIRO TRUJILLO’ QUE TENIAN EN SU PODER AL SOLDADO SANARIA DUEÑAS JUAN PABLO, DESDE ESE DIA NO SE HA TENIDO INFORMACION DEL SOLDADO”.

Y el 13 de julio de 2001, el Comandante del Batallón de Infantería “Ramón Nonato Pérez” suscribió el informativo administrativo por presunción de muerte 02(43), en el que consta:

“SE ADELANTA EL PRESENTE INFORME DE PRESUNCION DE MUERTE POR HABER TRASNCURRIDOS (sic) DOS (02) AÑOS SECUESTRADO Y NO TENER INDICIOS O PRUEBAS DE SUPERVIVENCIA, SE TOMA COMO BASE EL INFORME PRESENTADO POR EL SEÑOR CAPITAN JESUS OSWALDO CABRERA ARCOS COMANDANTE DE LA COMPAÑÍA ‘D’ DONDE REFLEJA LOS SIGUIENTES HECHOS, EL DIA 29 DE SEPTIEMBRE DE 1998 EL SARGENTO VILLAMIL SE DESPLAZO AL FORTIFICADO No. 1 DEL CPF DE CUPIAGUA EN COMPAÑÍA DE VARIOS SOLDADOS PARA RECIBIR EL SUELDO Y BONIFICACION, POSTERIORMENTE DIO LA ORDEN QUE RELEVARAN LOS CENTINELAS SIENDO INFORMADO DE LA EVASION DEL SOLDADO SANABRIA, EL DIA 30 DE SEPTIEMBRE SE TOMO CONTACTO CON LA MAMA DEL SOLDADO INFORMÁNDOLE LA APTITUD (sic) DEL SOLDADO, A LA (sic) CUAL INFORMO LA SEÑORA MADRE QUE EL SOLDADO NO SE HABIA PRESENTADO EN LA CASA EL DIA 3 DE OCTUBRE MEDIANTE COMUNICADO DE LA DECIMO SEXTA BRIGADA POR INTELIGENCIA TECNICA SE PUDO CAPTAR UNA COMUNICACIÓN ENTRE DOS SUJETOS INTEGRANTES DE LA CUADRILLA 38 DE LA (sic) FARC QUE AFIRMABAN TENER EN SU PODER AL SOLDADO JUAN PABLO SANARIA DUEÑAS”.

En vista de todo lo hasta acá expuesto, es necesario recordar que, si bien es cierto en casos como este la jurisprudencia de la Sección ha dicho que es deber del Estado regresar sanos y salvos a la vida civil a los soldados regulares, una vez terminado su servicio militar obligatorio, de suerte que, si no lo hace, debe responder por los daños ocasionados, no es menos cierto que –conforme ya se dijo- aquél puede salvar su responsabilidad demostrando la ocurrencia de alguna eximente (fuerza mayor, culpa exclusiva de la víctima y el hecho de un tercero).

En este caso, se acreditó que el soldado Sanabria Dueñas desapareció del Batallón de Infantería 44 “Ramón Nonato Pérez” donde prestaba servicio militar obligatorio; pero, lo que surge también de las pruebas es que ello obedeció a su propia voluntad de evadirse del servicio y a que posteriormente, es decir, una vez se fugó del Batallón, fue secuestrado por miembros de la guerrilla de las Farc, situación que le impidió regresar a su hogar.

Aunque la parte demandante asegura que Juan Pablo Sanabria Dueñas fue desaparecido forzosamente por miembros del Ejército Nacional, ello no tiene sustento probatorio alguno en el expediente; por el contrario, en providencia del 4 de abril de 2001(44) la Procuraduría Delegada Disciplinaria para la Defensa de los Derechos Humanos ordenó archivar de manera definitiva el expediente contentivo de la investigación disciplinaria por la desaparición del soldado Sanabria, por considerar que en la indagación preliminar no se acreditó que hubiera existido alguna conducta constitutiva de falta disciplinaria de servidores públicos, decisión que fue confirmada el 16 de noviembre de 2001(45), mediante decisión proferida por la Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación.

Así, aunque las pruebas allegadas informan que el soldado Sanabria fue secuestrado por la guerrilla de las Farc, este hecho no resulta imputable al Ejército Nacional, en la medida que ocurrió luego de que aquél decidiera evadirse del servicio y dejar abandonado su puesto de centinela, es decir, el secuestro sucedió cuando aquél se encontraba fuera de la Unidad Militar y, por tanto, donde la institución ya no tenía ninguna relación de especial sujeción respecto de él y su custodia y su cuidado no eran responsabilidad de la institución a la que pertenecía, circunstancia que permite liberarla de responsabilidad por los hechos que se le imputan.

De otro lado, es del caso señalar que, aunque en la denuncia penal formulada por el secuestro del soldado Sanabria (oficio 11525/BR16-B6-746 del 6 de octubre de 1998(46)) el Oficial B-6 de la Décima Sexta Brigada sostuvo que aquél se encontraba de permiso al momento de su secuestro, tal afirmación carece de sustento que la acredite y, más bien, resulta desvirtuada por el abundante material probatorio obrante en el expediente del cual se desprende que lo acontecido fue que, primero, el soldado se evadió del servicio y, luego, fue secuestrado por las Farc, cuando el Estado no se hallaba en posibilidad de responder por ello, dado que en ese momento no podía ejercer la posición de garante de la integridad de aquél, debido a que en forma voluntaria –según las pruebas allegadas- él había salido de la esfera de protección de la institución en la cual servía.

Encontrándose así acreditada la imposibilidad de imputación del daño alegado, se impone confirmar la sentencia recurrida.

Costas 

En consideración a que no se evidencia temeridad, ni mala fe en la actuación procesal de las partes, la Sala se abstiene de condenarlas en costas, de conformidad con lo establecido en el artículo 171 del C.C.A., modificado por el artículo 55 de la ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA: 

Primero.- Confírmase la sentencia del 10 de agosto de 2006, proferida por el Tribunal Administrativo del Casanare.

Segundo.- Ejecutoriada esta providencia, devuélvase el expediente al Tribunal de origen.

CÓPIESE, NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE» 

1 Evento al que la Subsección, en auto del 9 de diciembre de 2013, expediente 48152, le dio el carácter de daño continuado y violatorio de derechos fundamentales, por lo que lo equiparó a la desaparición forzada, en los siguientes términos:
“En el mismo sentido, para efectos de establecer la forma en la cual se debe computar el término de caducidad de la acción de reparación directa en los casos de delitos continuados, la Sala ha señalado que el cómputo del mismo se inicia en el momento en que se configura el hecho dañoso, esto es dependiendo del caso particular, a partir del momento en que aparece la víctima o se tenga certeza acerca de su suerte.
“(…)
“Se advierte que si bien el anterior pronunciamiento hace referencia al delito de desaparición forzada y no al de secuestro, lo cierto es que resulta importante extender la aplicación del mismo en el sub examine, comoquiera que aunque no esté expresamente consagrado en la ley, se trata sin duda de un delito continuado reconocido a nivel nacional e internacional como violatorio de derechos fundamentales.
“En línea con lo anterior, resulta claro que así como la desaparición forzada constituye un delito de carácter continuado, constituido por un conjunto de actos que se extienden en el tiempo, de igual manera esas circunstancias resultan equiparables al caso concreto comoquiera que tanto la materialización de la desaparición forzada como la del secuestro tienen por efecto privar indebida e ilegalmente de la libertad a una persona ocultando su paradero.
“En el secuestro los daños se producen de manera sucesiva y día a día en el tiempo, razón por la cual resulta aplicable la jurisprudencia de esta Corporación que sostiene que en los casos en que se demande un daño continuado, el término de caducidad de la acción debe empezar a correr sólo desde el momento en que se tenga certeza acerca de la cesación de la conducta vulnerante que ocasiona el daño, esto es desde el momento en que aparece la víctima -o sus restos- o con la ejecutoria del fallo definitivo del proceso penal”.

2 “(…) el principio pro damnato que busca aliviar los rigores de las normas que consagran plazos extintivos para el ejercicio de las acciones y aboga por la cautela y el criterio restrictivo con el que deben interpretarse y aplicarse dichas normas” (Ricardo de Angel Yagüez: “Tratado de responsabilidad Civil”, Madrid, Editorial Civitas, 1993. 3ª ed., p. 154. Citado en: Consejo de Estado, Sección Tercera, auto del 13 de diciembre de 2007, radicación 33.991, M.P. Ramiro Saavedra Becerra).

3 “Bajo tal precepto, se ha entendido que el sentido de interpretación del juez y en especial del juez constitucional, en cualquiera de las cuatro acciones constitucionales, debe permitir el acceso a la administración de justicia, interpretando el recurso o acción interpuesta, de la manera más favorable para la efectividad de los derechos” (Consejo de Estado, Sección Tercera, providencia del 8 de marzo de 2002, radicación, ACU 1235, M.P. Jesús María Carrillo Ballesteros).

4 Sentencia de julio 7 de 2005, expediente 20.300

5 Sentencia de febrero 21 de 2002, expediente 12.789

6 Folio 44 del cuaderno 2

7 Folio 33 del cuaderno 1

8 Folios 133 y 134 del cuaderno 1

9 Folio 1 del cuaderno 7

10 Folio 33 del cuaderno 1

11 Folios 133 y 134 del cuaderno 1

12 Folio 1 del cuaderno 5

13 Folio 33 del cuaderno 1

14 Folio 125 del cuaderno 1

15 Folios 133 y 134 del cuaderno 1

16 Sentencia del 28 de abril de 2010, expediente 17992, actor: Ernesto Cifuentes Hernández y otros.

17 En sentencia de 10 de agosto de 2005, exp. 16205, la Sala, al resolver la demanda instaurada con el fin de obtener la indemnización de los perjuicios causados por las lesiones sufridas por un soldado que, en cumplimiento de la orden proferida por su superior jerárquico, consistente en realizar un registro de área en horas de la noche, al saltar un caño se cayó y golpeó contra una piedra, consideró: “... la causación de los daños material, moral y a la vida de relación tienen sustento, en este proceso, en el actuar de la Administración de sometimiento del soldado conscripto a una carga mayor a la que estaba obligado a soportar, cuando en el cumplimiento de la misión conferida a él por el Comandante del Escuadrón B de Contraguerrillas de registro del área general del Municipio de Paz de Ariporo dentro del servicio y con ocasión de él, se tropezó cayendo contra la maleza, lesionándose el ojo derecho”.

18 Folio 11 del cuaderno 8

19 Folio 247 del cuaderno 6

20 Folios 63 y 64 del cuaderno 1

21 Folios 65 y 66 del cuaderno 1

22 Folios 70 y 71 del cuaderno 1

23 Folio 82 del cuaderno 4

24 Folios 23 y 24 del cuaderno 8

25 Folios 63 y 64 del cuaderno 1

26 Folios 25 y 26 del cuaderno 8

27 Folios 27 y 28 del cuaderno 8

28 Folios 29 y 30 del cuaderno 8

29 Folios 31 y 32 del cuaderno 8

30 Folios 33 y 34 del cuaderno 8

31 Folios 35 y 36 del cuaderno 8

32 Folios 104 del cuaderno 4 y 387 del cuaderno 2

33 Folios 155 y 156 del cuaderno 8 y 29 y 30 del cuaderno 6

34 Folios 67 y 68 del cuaderno 1

35 Folio 56 del cuaderno 1

36 Folios 52 y 53 del cuaderno 1

37 Folios 50 a 53 del cuaderno 8

38 Folios 117 a 124 del cuaderno 8

39 Folios 188 a 196 del cuaderno 8

40 Folios 207 a 213 del cuaderno 8

41 Folio 57 del cuaderno 1

42 Folios 498 y 537 del cuaderno 2

43 Folio 538 del cuaderno 2

44 Folios 88 a 100 del cuaderno 1 y 240 a 250 del cuaderno 2

45 Folios 101 a 112 del cuaderno 1 y 468 a 479 del cuaderno 2

46 Folios 67 y 68 del cuaderno 1