Sentencia 2004-01679 de abril 19 de 2018

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN A

Consejera Ponente:

Dra. Marta Nubia Velásquez Rico

Radicación número: 19001-23-31-000-2004-01679-02(41766)

Actor: Jacqueline Cadavid Bedoya y otros.

Demandado: Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario.

Referencia: Apelación sentencia - Acción de reparación directa

Bogotá, D.C., diecinueve de abril de dos mil dieciocho.

EXRACTOS. «II. Consideraciones

1. Competencia de la Sala.

La Sala es competente para conocer de este proceso en segunda instancia, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia del 26 de mayo de 2011, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, toda vez que la cuantía de la demanda, fijada por el valor mayor de las pretensiones(24), supera la exigida por la norma para tal efecto(25).

2. Ejercicio oportuno de la acción.

Al tenor de lo previsto por el numeral 8º del artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa debe instaurarse dentro de los dos años contados a partir del día siguiente al acaecimiento del hecho, omisión, operación administrativa u ocupación permanente o temporal de inmueble de propiedad ajena por causa de trabajos públicos o por cualquier otra causa.

En el presente caso, los demandantes reclaman la indemnización de los perjuicios que se les habría ocasionado por la muerte del señor Elkin Arley Henao López, la cual ocurrió el 1° de agosto de 2002(26).

Así las cosas, el cómputo de caducidad inició a contar a partir del siguiente día, esto es, desde el 2 de agosto de 2002 hasta el 2 de agosto de 2004.

Bajo ese entendido, toda vez que la demanda se presentó el 30 de julio de 2004(27), se impone concluir que la acción se ejerció dentro de la oportunidad legal prevista para ello.

3. Cuestión previa: valoración de prueba trasladada.

Previo a proceder con el análisis del caso concreto, la Sala evidencia que a este proceso se allegaron las investigaciones 55663(28) y 008-86795-03(29), las cuales fueron adelantadas por la Unidad de Vida de la Fiscalía Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Popayán y por la Procuraduría Delegada de Derechos Humanos, respectivamente.

La Sala le otorgará valor probatorio a los documentos y a los testimonios que hacen parte de la prueba trasladada, contenida en el expediente 55663, debido a que su remisión fue ordenada por el Tribunal Administrativo del Cauca, mediante auto del 22 de abril de 2008(30), en atención a las solicitudes probatorias formuladas por ambas partes(31).

En relación con la investigación 008-86795-03, adelantada por la Procuraduría Delegada para la Defensa de los Derechos Humanos, la cual fue solicitada únicamente por la parte actora, esta Corporación valorará los documentos contentivos en ella(32), porque, a pesar de que no se agotaron las formalidades de su traslado, al permanecer a disposición de los sujetos procesales para su contradicción, de conformidad con el parágrafo del artículo 140(33) del Código de Procedimiento Civil, cualquier irregularidad que se hubiere podido presentar quedó saneada.

4. Análisis del caso concreto.

De conformidad con el material probatorio que reposa en el expediente, la Sala encuentra acreditado lo siguiente:

4.1. El 9 de agosto de 1995, el señor Elkin Arley Henao López ingresó a la cárcel Bellavista de Medellín por la comisión de los delitos de homicidio y hurto agravado y calificado(34).

4.2. De acuerdo con la tarjeta de control remitida por la dirección de la cárcel Bellavista de Medellín, el Juzgado Veintiséis Penal del Circuito de esa ciudad, mediante sentencia del 23 de julio de 1996, condenó a Elkin Arley Henao López a 50 años de prisión, pena que fue readecuada a 31 años y 3 meses por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, a través de proveído fechado el 10 de diciembre de 2001 (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…). Según Oficio 329 de 08/03/2001 el Jdo 26 P. Cto de Medellín condena a 50 años de prisión por el delito de homicidio y porte ilegal de armas de fuego prov. 23/07/1996 y confirma T.S.M. prov 01/10/1996 (se corrige la condena es de 52 años de prisión y confirmada T.S.M.). Se anula la anterior decisión, por cuanto la condena impuesta en primera y segunda instancia es de 50 años en vez de 52. La Corte Suprema no casó la sentencia.

“El juzg. 2 de ejecución de penas y medidas prov. del 10-12-01 readecúa la pena impuesta por el juzg. 26 penal del circ. de Medellín mediante sent. del 23-07-96 quedando a descontar una pena definitiva de treinta y un años y tres meses. BAJA traslado a la penitenciaría nacional de Popayán 23 de abril de 2002”(35).

4.3. Según el oficio 001 del 8 de enero de 2008, por medio del cual se remitió la tarjeta decadactilar del recluso, el 18 de abril de 2002 Elkin Arley Henao López fue trasladado desde la cárcel Bellavista de Medellín hacia la penitenciaría San Isidro de Popayán, donde el 1° de agosto de 2002 falleció(36) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(...).

“Alias: Figurita.

“Nombre de los padres: Tomás Cipriano Henao y Aura Rosa López.

“Estado civil: unión libre, Jaqueline Cadavid Bedoya.

“Anotaciones.

ALTA-18-04-2002- Mediante oficio 502 del 18-04-2002, ingresó de la cárcel del distrito judicial de Medellín, condenado a la pena de 50 años de prisión por el delito de homicidio y porte ilegal con armas de fuego por el Jdo 26 Penal del Cto de Medellín – Antioquia. Causa 13171.

BAJA-01-08-2002- Mediante acta 242 de inspección de cadáver, la Fiscalía 003 Reacción Inmediata de Popayán le practicó diligencia de levantamiento en la sección de enfermería del centro de reclusión, causas por establecer”(37) (se resalta).

4.4. Lo anterior guarda relación con lo consignado en el protocolo de necropsia 243-02, según el cual la muerte de Elkin Arley Henao López tuvo lugar el 1º de agosto de 2002 y se produjo por asfixia por ahorcamiento (se transcribe de manera literal, con posibles errores incluidos):

“(...). Escena y posición encontrada del cuerpo: Escena: Departamento de sanidad de la penitenciaria San Isidro. Posición: Artificial, decúbito dorsal, miembros superiores e inferiores en extensión.

“(...). Fenómenos cadavéricos: Frío. Rigidez declinante generalizada, localizada en miembros superiores e inferiores y músculos de cara. Livideces de color violáceo ubicadas en la región dorsal que no desaparecen a la digito presión, con signos de deshidratación evidenciado por resequedad en ojos y glande.

“Cuero cabelludo: Sin lesiones traumáticas.

“Piel y faneras: Cabellos de color negro, de distribución cantidad normal, rapado, piel de textura normal, sin pigmentación, sin tatuajes, sin lesiones traumáticas.

“Uñas de manos: Largas, sucias, sin evidencia de lesiones traumáticas. Uñas de pies: Largas, cuidadas, sin evidencia de lesiones traumáticas. Barba y bigote: rasurados. Cara: (…), sin lesiones traumáticas. Ojos: (…), sin lesiones traumáticas. Escleras: (…), sin lesiones traumáticas. Nariz: (…), sin lesiones traumáticas. Boca: (…), sin lesiones traumáticas. Dentadura: (…), sin lesiones traumáticas. Oídos: (…), sin lesiones traumáticas. Cuello: Normal, sin masas, sin cicatrices, con ingurgitación yugular, presenta surco de presión incompleto en su parte posterior, por encima de cartílago tiroides, oblicuo de 20 cm y 0,4 cm en su parte más ancha, excoriación irregular de 2x1 cm en región lateral izquierda del cuello. Tórax: (…), sin lesiones traumáticas. Axilas: (…), sin lesiones traumáticas. Abdomen: (…), sin lesiones traumáticas. Genitales Externos: (…), sin lesiones traumáticas. Dorso: (…), sin lesiones traumáticas. Glúteos: (…), sin lesiones traumáticas. Ano: (…), sin lesiones traumáticas. Extremidades: Todas son normales. No se evidencia atrofia muscular, ni dedos en palillo de tambor (…).

“Examen interno.

“Cabeza: Espacio sub galeal sin evidencia de hematomas. Craneo: Sin evidencia de fracturas, ni otras lesiones óseas. Cerebro y meninges: (…), sin lesiones traumáticas externas, (…), sin hemorragias (…). Columna vertebral: Sin evidencia de lesiones traumáticas, ni otras alteraciones en la inspección, ni a la palpación de la columna. Sistema osteo muscular: Sin fractura de extremidades, ni otras lesiones (…).

“Diagnósticos anatomapatológicos.

“1. Asfixia por ahorcamiento evidenciada por:

“a. Historia de haber sido encontrado en suspensión.

“b. Cianosis generalizada.

“c. Surco de presión en cuello.

“d. Hemorragia en músculos de cuello.

“Conclusión.

“El caso corresponde a un hombre con identificación fehaciente al momento de practicar la necropsia, quien fallece por ahorcamiento, en hechos ocurridos el 1° de agosto de 2002 (…).

“En la necropsia se observa el cuerpo de un hombre joven de apariencia cuidada, como señales particulares presenta talla 155 cm, peso 60kgs (…).

“El tiempo de muerte de acuerdo con los fenómenos cadavéricos encontrados en el momento de hacer la necropsia y la información disponibles es de 15 a 24 horas antes del inicio de la necropsia. Como estudio complementario se solicita el análisis de alcoholemia y estupefacientes.

“Los hallazgos descritos permiten establecer que el hoy occiso fallece debido a asfixia por ahorcamiento.

“Mecanismo de muerte: Insuficiencia respiratoria aguda (asfixia).

“Causa de muerte: Ahorcamiento.

Probable manera de muerte: Con la información disponible al momento de la necropsia y las circunstancias que rodearon los hechos: violenta, compatible con suicidio(38) (se destaca).

4.5. Tal y como se desprende de la comunicación SUB449 del 23 de septiembre de 2002, cuando Elkin Arley Henao López llegó a la penitenciaría San Isidro fue asignado al pabellón 8, lugar del que salió temporalmente —desde el 18 de julio de 2002 hasta el 21 de julio del mismo año— hacia la unidad de protección y seguridad —UPS—, por cuanto en un operativo de seguridad se encontraron elementos prohibidos por la institución:

“Respecto del interno Elkin Arley Henao López, informo que permaneció en la UPS durante el período comprendido del 18 al 21 de julio de 2002, procedente del patio 8, después de haberse realizado un operativo, donde se incautaron chuzos. Para su conocimiento, las celdas de UPS son personales”(39) (se resalta).

De hecho, en una carta fechada el 17 de julio de 2002, suscrita por Elkin Arley Henao López, aquel se identificó como un recluso del pabellón 8 ante el director de la penitenciaría San Isidro, con la finalidad de que le fuera autorizado el ingreso de un radio de 12 bandas (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Centro Penitenciario y Carcelario ‘de San Isidro’

“Popayán, Cauca: Fecha 17/07/002

El interno Elkin Arley Henao del pabellón 8 se dirige a su honorable despacho, que el Ste Reboyedo Javier, encargado de entregar los radios transmisores no quiso entregarme el radio ‘Elkin Arley Henao López’, disque por grande de 12 bandas y es de doble pila AA, sabiendo que dentro del pabellón hay un radio Silver del mismo tamaño del mío, como hay otros del mismo y quizás más grandes 380 que es más grande que el que me trajeron.

“Entonces no entiendo por qué se niega a entregarme el radio sin saber el sacrificio con que me lo consiguieron, pues a mi madre le tocó entregar a empeño una argolla y fuera del tiempo que gastó por conseguirlo y no devuelven plata en el almacén y este es el radio más pequeño que se consiguió.

“Para solicitarle autorización para que este comando me entregue el radio o me autorice pasar yo a reclamarlo o sino tomaré represalias ante la Procuraduría, la Defensoría y la Regional.

“Solo por un radio, sabiendo que hay más grandes en el pabellón (…)”(40) (se resalta).

4.6. El 1º de agosto de 2002, Elkin Arley Henao López ingresó nuevamente a la unidad de protección y seguridad(41), siendo ubicado en la celda primaria 8.

4.7. Ese día, alrededor de las 14:30 horas, uno de los guardias del Inpec encontró a Elkin Arley Henao López colgado de uno de los barrotes de la ventana de su celda, por lo cual fue llevado a la dirección de sanidad, donde llegó sin signos vitales.

Esto se lee en el acta de inspección de cadáver 242-02 (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

Se trata de una celda ubicada en el pabellón de celdas primarias de la penitenciaría San Isidro. Encontramos aquí dos colchonetas, un par de sandalias y un buzo blanco marca diésel, en la pared posterior se encuentra una ventana hecha en barrotes, en el del medio se encuentra amarrada un trozo de tela de licra en suyo extremo inferior se observa un nudo, se dice que el ahora occiso fue encontrado amarrado y suspendido de esta tela por parte del señor D.G. Urrego Lizcano Wilser. Se dice que el trozo de tela al que nos referimos hizo parte del forro de una colchoneta cuyo resto se encuentra la parte exterior de la celda. Se encuentra presente el señor D.G. Urrego Lizcano Wilser, persona que encontró al ahora occiso y a quien se le toma declaración (…). ‘A eso de las 12.15 o 12.30 se corrige de las 2.15 o 2.30 de la tarde llegué a la sección de celdas primarias y me encontré con mi compañero de servicio que se llama Leonar González Gómez, estábamos llevando unos internos a jurídica y cuando yo llegué tocaba llevar a unos internos al patio 2, yo me quedé y me dirigí a llevar otro interno a jurídica, cuando regresé di una vuelta por la sección de celdas primarias y observé en la celda 8 al interno colgado, de inmediato salí a comunicarle a González que estaba conmigo de ahí yo me vine por la camilla y González se quedó allá cuando yo regresé ya se encontraba González con mi cabo, cuando llegó la camilla ellos lo trajeron para acá a sanidad y yo me quedé allá’.

“(…). Igualmente, se encuentra presente el D.G. Leonar González Gómez (…), ‘lo que pasó es que yo estoy de turno, entonces recibo las primarias cerciorándome que todos los internos se encuentren ahí, donde unos entran a asesoría jurídica y otros a un sitio transitorio donde salen a patio o se van a libertad, ese interno Elkin Arley, yo me le acerqué a la celda como a eso de las 12 o 12.40 y él manifestó que se sentía mal y que no quería regresar al patio donde lo tenían porque tenía a su compañero de causa allá y no se llevaba bien con él, y me manifestó que se quería ahorcar, yo pensaba que era por molestar pero él volvió y me lo resaltó entonces me desplacé donde nos colocamos para ver y de una informé al cuarto de control de lo sucedido y ahí yo estaba pasando cada rato por esa celda para que no fuera a pasar nada, a las 2 de la tarde llegó mi compañero y me dijo que colaborara llevando unos internos al patio 2, lo cual procedí a hacer, dándole las instrucciones, a lo que regreso Urrego me informa que el señor interno estaba enlazado y procedí a informar a control y Urrego se dirigió a buscar al doctor, yo procedí a buscar la llave para abrir la celda y bajar al señor interno con otros compañeros que llegaron a ayudarme ahí, lo bajamos y lo subimos a la camilla y lo trajimos hacia acá a sanidad y no fue más (…)”(42).

A su vez, en el álbum fotográfico que acompañó el acta de inspección de cadáver se indicó lo siguiente (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Imagen 500-001. La imagen se realiza desde el exterior de la celda, ubicada en el pabellón de celdas primarias y al fondo se ubica una ventana con un anudado de tela sintética en cuyo extremo inferior se observa un nudo de donde el hoy occiso fue encontrado amarrado y suspendido de esta tela.

“Imagen 500-002. La imagen fue realizada desde el interior de la celda para mostrar el nudo realizado sobre la ventana antes descrita.

“Imagen 500-003. La imagen complemento de la anterior muestra con más detalle el nudo sobre los barrotes de la ventana de la celda.

“Imagen 500-004. La imagen fue tomada a parte de un forro de la colchoneta en tela sintética que estaba incompleta al momento de la inspección, localizada en el pasillo contiguo a la celda antes descrita.

“Imagen 500-005. La imagen tomada al cuerpo de quien en vida respondía al nombre de Elkin Arley Henao López, en posición artificial sobre una camilla rodante metálica, color negro en el pasillo de sanidad de la penitenciaría Nacional San Isidro de esta ciudad.

“Imagen 500.006. En la imagen se indica con testigo métrico surco de presión lineal en sentido oblicuo localizado en tercio superior del cuello.

De igual manera, en el informe FGN.CTI.UI del 2 de agosto de 2002 se consignó lo siguiente (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“En la Sección de Sanidad del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario San Isidro de Popayán, se llevó a cabo la diligencia de inspección de cadáver de quien en vida respondía al nombre de Elkin Arley Henao López (…), conocido con el alias de ‘figurita’, quien purgaba una condena de 31 años y 3 meses por los delitos de homicidio y porte ilegal de armas a cuenta del Juzgado 2 de Ejecución de Penas y en la cárcel de San Isidro hasta el día de ayer había estado en la Unidad de Protección y Seguridad (UPS) en donde se encuentran los internos por mal comportamiento o por razones de seguridad.

“El cuerpo del extinto presentaba como lesiones visibles, un surco de presión lineal en forma oblicua, localizado en el tercio superior del cuello y de acuerdo a la versión de algunos guardias e internos de dicho instituto, Elkin Arley fue encontrado suspendido en una sábana (ahorcado).

“Con el fin de aclarar los hechos que se investigan se ubicó al dragoneante Wilzer Urrego Lezcano (…), quien fue la primera persona que observó al interno suspendido, interrogado sobre los hechos informa como primera medida que el sitio donde se encontraba el extinto, corresponde al lugar conocido como celdas primarias (aclara que en este sitio llegan los detenidos por primera vez o cuando van a ser cambiados de patio), celda 8 y a este sitio había ingresado el día de hoy (1º de agosto de 2002), a eso de las 11.00 de la mañana. Continua su relato el entrevistado, informando que después de haber almorzado a eso de las 2.15 de la tarde, llegó nuevamente al sector de las celdas primarias y se encontró con el compañero de servicio de nombre Leonard González, con quien llevaron a unos internos a jurídica, en el momento en que él regresaba a las citadas celdas, cuando pasó por la número 8 se percató de que el interno Elkin Arley se encontraba colgado, para lo cual había utilizado el forro de la sábana y lo había sujetado de la ventana de la celda, asimismo, observó que estaba arrodillado sobre la base de la cama, por lo cual salió corriendo a avisar a su compañero González, él se dirigió a sanidad por una camilla, mientras tanto González acudió a auxiliar al interno, cuando regresó ya habían descendido el cuerpo y hasta ese momento desconocían si estaba o no con vida.

“Seguidamente se dialogó con el señor Leonar González Gómez (…), informa que el día de hoy siendo las 12.40 horas se acercó a la celda 8 y que el señor Elkin le comentó que se sentía mal que no quería regresar al patio donde estaba porque allí tenía un compañero de causa con quien no simpatizaba y por eso se quería ahorcar, ante lo cual manifiesta el entrevistado dio aviso al cuarto de control, pero siendo las 2 de la tarde, el dragoneante Urrego le informa que el interno de la celda 8 estaba enlazado (…).

“Por último, se entrevistó al médico del Inpec Dr. René Chicangana, quien expresa que al interfecto le había sido formulado rivotril en pastillas de dos miligramos (2 diarias) para la depresión, tratamiento que venía recibiendo años atrás, informa, además, el galeno que el señor Elkin Arley por haber estado en la unidad de protección y seguridad debió ser objeto de un control por parte de la profesional en sicología”(43) (subrayas fuera del original).

Lo anterior fue corroborado por el señor Leonard Daniel González Gómez(44), quien se desempeñaba como guardia de las celdas primarias en la penitenciaría San Isidro el 1º de agosto de 2002 (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“PREGUNTADO. De conformidad con el informe presentado por los miembros del CTI de la ciudad y en alusión a los hechos en los que perdiera la vida el señor Elkin Arley Henao López, interno de la penitenciaría San Isidro, ocurrida el pasado 1º de los corrientes, se informó que al realizar la entrevista el ahora occiso le había indicado que se sentía mal y que no quería regresar al patio porque se encontraba un compañero de causa con el cual no simpatizaba y que por tal motivo se quería ahorcar. CONTESTÓ. Lo único que alcanzó a decirme fue que era un compañero del homicidio por el cual estaba involucrado él y creo que estaba en el patio 8, no sé cómo se llama el tipo. Según tenía entendido era que no se llevaban bien y que el otro interno le estaba tirando la responsabilidad del muerto a él o sea al interno Elkin, por eso como que era el problema o eso fue lo que alcanzó a decir. PREGUNTADO. Se indicó que al parecer el ahora obitado tenía problemas de índole mental y que venía siendo tratado desde hace días atrás de su muerte. CONTESTÓ. No sabría decirle. PREGUNTADO. Informe a la Fiscalía si este sujeto que era compañero de causa le indicaba al ya desaparecido que debía quitarse la vida o lo indujo a cometer este hecho. CONTESTÓ. No, porque nosotros no tuvimos contacto con el compañero de causa. Con relación a la anterior pregunta, puedo manifestar que el señor no quiso atender a la sicóloga, no sé si fue por petición de las directivas o a petición de él. PREGUNTADO. Sabe usted si dicho individuo ya había con anterioridad a los hechos intentar quitarse la vida con otros objetos o sustancias. CONTESTÓ. No tengo conocimiento. PREGUNTADO. Díganos en qué forma sucedió el presunto ahorcamiento del señor Elkin Arley, si con él en la celda se encontraba otro interno. CONTESTÓ. Mi compañero Urrego Lizcano quien dio una ronda por el patio y en la celda donde se encontraba él estaba solo, yo en ese momento estaba llevando unos internos al patio 2(45) (se resalta).

Asimismo, la señora Luz Marina Fernández, sicóloga de la penitenciaría San Isidro para la época de los hechos, manifestó lo siguiente (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…), a este muchacho yo lo atendí por primera vez el día 18 de junio del presente año, el 30 de julio y el 1° de agosto, pero en esta última oportunidad no me quiso atender, no permitió recibir atención psicológica. Preguntada. En las oportunidades en que entrevistó a este sujeto qué observó en la personalidad de él. Contestó. En las dos oportunidades anteriores que hablé con él, su porte, su actitud y facies adecuado, en cuanto a su espacio, lugar, carecía de ideas sobresalientes, mostraba fraudulencia a la hora de la entrevista, igualmente manipulaba con sus comentarios, igualmente contestaba las preguntas que se le hacían, no había fuga de ideas ni incoherencias en la conversación. Preguntada. Informe a la Fiscalía si es verdad que el ahora fallecido Elkin consumía la droga Rivotril y si es verdad que él sufría depresión. CONTESTÓ. No, yo no sé por qué le habían formulado ese medicamento, eso lo hace el médico, porque nosotros no formulamos nada. El 1° de agosto que yo lo fui a atender o sea el último día que lo vi con vida, cuando traté de hablar con él se negó a hacerlo, levantó las manos en señal de rechazo, diciendo que no hablaba conmigo. PREGUNTADA. Refiera a la Fiscalía si el interno Elkin Arley había tenido problemas de alguna clase dentro del establecimiento carcelario y en caso positivo de qué clase y con quién. CONESTÓ. Ese mismo día pasé como a las doce y treinta meridiano, me acerqué a él para hablarle, se rehusó de nuevo y me dijo que no quería hablar conmigo, que necesitaba que le pasaran sus pertenencias y que no lo fueran a mandar para el patio donde él estaba, porque allá se encontraba su compañero de causa y que él iba a terminar era matándolo allá, entonces le dije que estuviera tranquilo y que en el momento de asignarle patio le entregaban las pertenencias, es que como él estaba en celdas primarias mientras se decidía en qué patio se ubicaba o se cambiaba, por esa razón no se le podía pasar las pertenencias, teniendo en cuenta las nuevas normas penitenciarias. En el momento que lo fui a atender estaba tan alterado, razón que cuando una persona se encuentra en ese estado, aclaro, cuando una persona se encuentra alterada se procede a quitarle objetos que puede utilizar contra sí mismo, eso se hizo con este detenido para prevenir situaciones lamentables, esa es una medida de prevención que opera en la penitenciaría. En vista de que el interno no accedió a que yo lo atendiera, yo insistí y regresé aproximadamente entre dos y tres de la tarde, no recuerdo bien y averigüé para entrar a celdas primarias y averigüé por dicho interno para brindar de nuevo asistencia psicológica y ya me dieron la respuesta que el muchacho se había ahorcado. Eso fue todo. PREGUNTADO. A personas como Elkin Henao que presentan situaciones como las que usted ha comentado, se les colocan vigilantes en la celda donde se halla o cuál es el tratamiento determinado para tales sujetos. CONTESTÓ. Primero que todo, se impide que tenga en su poder objetos con los que pueda agredirse así mismo, se le brinda al paciente una ayuda profesional si él desea recibirla, se le brinda constante observación, eso es lo que generalmente se aplica”(46) (se resalta).

Concluidas las labores de indagación preliminar, la Fiscalía Segunda Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Popayán se inhibió de abrir formalmente una investigación, por cuanto consideró que Elkin Arley Henao López se suicidó.

Según el ente investigador, fue la propia víctima quien decidió quitarse la vida, luego de conocer que el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Seguridad de Medellín readecuó su condena a 31 años y 3 meses de prisión.

Lo siguiente se lee en la providencia del 22 de octubre de 2002, proferida por el ente investigador (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Los hechos.

“El 1º de agosto del actual año fue hallado suspendido de una ventana con barrotes existente en una de las celdas primarias de la cárcel San Isidro el interno Elkin Arley Henao López, quien habría utilizado un trozo de tela, de licra, para ubicarlo en su cuello y de esa forma conseguir la presión suficiente para quitarse la vida o auto eliminarse, como consta en la prueba fotográfica que obra a folio 22 del cuaderno principal (…).

“De acuerdo a lo observado en el lugar de los hechos, Henao López actuó solo, porque en esas condiciones se hallaba dentro de la celda, en razón de que había sido aislado para reubicarlo en otro patio como él solicitaba.

“De las pruebas y su análisis.

“La materialidad del delito se halla demostrada dentro de este asunto con el acta de inspección de cadáver, álbum fotográfico, registro de defunción y protocolo de necropsia.

“El aspecto subjetivo cuenta con las declaraciones de los empleados del Inpec, dragoneante Wilser Urrego y Leonar González Gómez, quienes dan cuenta que estuvieron pendientes de Henao López, conversaron con él y a Leonar González le aseguró que pretendía ahorcarse porque no quería regresar al patio donde estaba, debido a encontrarse en ese lugar su compañero de causa con el que tenía problemas, sin que creyese esa afirmación.

“(…), sobre las causas eficientes para la determinación fatal comentada se desconocen, aunque se presume que fue la alta condena que le había sido aplicada por los delitos de homicidio y porte ilegal de armas que sumaba 31 años y 3 meses, pues comentaba que era una condena injusta desde todo punto de vista, fue tratado con la psicóloga con resultados negativos, porque al final se negó rotundamente a aceptar la ayuda de esa clase, mostrándose agresivo cuando se le solicitó que debía continuar con ese tratamiento.

La posición asumida por ahora fallecido era producto del impacto sicológico que sufrió al conocer todos los años en la cárcel que debía purgar, no aguantó esa situación y decidió autónomamente poner fin a sus días mediante el ahorcamiento porque era la forma más fácil de producirse daño, pues como bien lo explica la psicóloga que presta sus servicios en la cárcel San Isidro, el último día que estuvo con vida Elkin Arley se mostró agresivo y reclamaba que le entregaran sus pertenencias y que no lo regresaran al patio de donde había salido porque no quería tener problemas con su compañero de causa.

Se estableció así que en verdad Elkin Arley obró de manera personal y sin que ninguna otra persona contribuyera en la decisión final por este ejecutada.

“Es suficiente lo expuesto para expresar que en verdad debe producirse resolución inhibitoria (…), por cuanto no ha existido conducta que permita la iniciación de acciones penales contra determinada persona, pues como ha quedado demostrado el ahora fallecido tomó esa decisión de quitarse la vida y a pesar de que fue aislado y privado de varios elementos que habría podido utilizar para cumplir su propósito suicida, buscó y encontró la manera para hacerlo, utilizando la tela de la sábana que ató a su cuello, produciendo así la asfixia por ahorcamiento.

“El protocolo de necropsia es evidente y concuerda el perito forense con los hallazgos relativos a las señales de ahorcamiento como lo fueron el surco de presión en cuello, cianosis generalizada, hemorragia en músculos de cuello, lo que mereció concluir que se trató de asfixia por ahorcamiento como causa de muerte” (se destaca).

A su vez, la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos, por medio de proveído del 15 de abril de 2004, ordenó el cierre de la indagación preliminar 008-86795-2003, que se adelantó por la muerte de varios reclusos en la penitenciaría San Isidro, entre ellas, la de Elkin Arley Henao López (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…).

“En ese sentido, podemos concluir fundadamente que si bien los sucesos afectaron de manera fatal fundamentales derechos como la vida, no es menos real que en el acaecimiento de los hechos no se encuentra comprometida por acción u omisión la responsabilidad de servidor público alguno, comoquiera que la determinación de los internos para tomar la fatal decisión de quitarse la vida no fue insinuada o fortalecida por terceras personas y en los actos preparatorios a la ejecución de la acción se encontraban completamente solos en sus sitios de reclusión, por lo cual igualmente se descarta la actividad de otras personas para coadyuvar tal proceder.

“Para determinar la autoría de una conducta no basta establecer las circunstancias de tiempo y lugar en que acaecieron los hechos, sino que es necesario comprobar las circunstancias modales en que ocurrieron los mismos, para luego sí en forma integral llamar a responder a los servidores públicos que hayan infringido el deber o que hayan tenido el dominio del hecho para la ejecución de la conducta.

“Así las cosas, por los antecedentes que en el informativo están consignados referentes a la muerte de Wilson Darío Montoya Zapata, Elkin Arley Henao López y Darwin Huertas, en relación con los hechos en concreto tenemos que aceptar que si bien la materialidad de su muerte se encuentra plenamente probada (…), no podemos asegurar lo mismo frente a la responsabilidad de los custodios de la penitenciaría nacional de San Isidro en la comisión de las conductas. No obstante hacer parte del grupo de funcionarios que tenían a su cargo la custodia de los óbitos, no existen elementos de juicio suasorios que permitan endilgarles responsabilidad disciplinaria en los hechos objeto de la pesquisa, porque dichos servidores no tuvieron posibilidad de cometer, permitir o evitar el resultado producido.

“En este orden de ideas, no estando acreditado el hecho disciplinable, ni las bases probatorias mínimas que permitan endilgar responsabilidad disciplinaria a los funcionarios del Inpec que tenían a su cargo la administración y manejo del establecimiento carcelario y penitenciario (…) se dará aplicación al artículo 73 de la Ley 734 de 2002 (…)”(47) (subrayas y negrilla fuera del texto).

Visto lo anterior, evidencia la Sala que el daño alegado por la parte actora está acreditado, toda vez que Elkin Arley Henao López falleció el 1° de agosto de 2002, en la penitenciaría San Isidro de Popayán, como consecuencia de una asfixia por ahorcamiento.

Sin embargo, pese a que el primer elemento de la responsabilidad está acreditado, dicha circunstancia no es suficiente para responsabilizar al Estado, por cuanto se requiere efectuar el correspondiente juicio de imputación, para determinar si el daño le resulta atribuible o no a la entidad pública demandada y cuál es el fundamento jurídico de dicha determinación o si operó alguna causal eximente de responsabilidad.

Tal y como lo ha sostenido de manera reiterada la jurisprudencia de esta Corporación, cuando se discute la responsabilidad del Estado por los daños ocasionados a las personas que se encuentran recluidas en establecimientos carcelarios, en virtud de las relaciones especiales de sujeción existentes entre la Administración y los reclusos, para el Estado surge una obligación de protección y seguridad respecto de aquellos(48), la cual implica el adelantamiento de actuaciones positivas para salvaguardar la vida y la integridad de los internos frente a las posibles agresiones que puedan sufrir durante su detención, así como la abstención de llevar a cabo comportamientos que puedan atentar o poner en riesgo derechos que no hayan sido limitados con la medida cautelar impuesta(49).

En ese sentido, si el Estado no devuelve a los ciudadanos en las mismas condiciones en que los retuvo, en atención a las relaciones especiales de sujeción, para la Administración surge el deber de reparar los perjuicios que hubiere causado bajo un régimen de responsabilidad objetivo, empero, si se demuestra que el daño se produjo por la inobservancia de las obligaciones de protección y seguridad, el régimen de responsabilidad a aplicar será el de falla del servicio.

No obstante, cuando la muerte de una persona que se encontraba bajo la tutela y vigilancia de la entidad estatal se produjo como consecuencia de su propia decisión de quitarse la vida, en principio, no habría lugar a responsabilizar a la Administración, salvo que se compruebe que dicha determinación no fue voluntaria, sino que obedeció a presiones ejercidas sobre la persona o que fue producto de una afectación síquica o mental ante la cual la entidad pública, conocedora de tal situación, no adelantó ninguna actuación tendiente a su cuidado, ni adoptó alguna determinación para alejarlo de situaciones que le generaran mayor tensión o peligro.

Al respecto, la Sección Tercera de esta corporación ha dicho lo siguiente:

“En ese orden de ideas, para que surja el deber del Estado de reparar el daño causado por el suicidio de un recluso es necesario acreditar que el trato que recibía en el establecimiento penitenciario lo indujo a adoptar dicha decisión o que la persona padecía de un trastorno síquico o emocional que hacía previsible el hecho y aun así las autoridades encargadas de su seguridad no brindaron la atención médica especializada o no tomaron las medidas necesarias para alejarlo de situaciones de tensión o de peligro, pues si la persona no se encontraba en las situaciones antes descritas, su decisión de causarse daño no está proscrita en la ley y el Estado no se hace responsable de su decisión”(50).

En igual sentido, se indicó:

“En aquellos eventos en los cuales el daño que se alega está constituido por el suicidio de una persona que se encontraba bajo la tutela y vigilancia de una entidad estatal, salvo que se lograren probar circunstancias especiales, verbi gracia, que se tratara de una persona mental o emocionalmente afectada o disminuida, que requiere cuidados especiales, se trata de un hecho exclusivo del occiso -pues no cabe hablar propiamente de la culpa de la víctima- que impide, por lo tanto, imputarle responsabilidad a la administración”(51).

Lo anterior, sin perjuicio de que opere la causa extraña como eximente de responsabilidad, para lo cual deberá acreditarse cada uno de los elementos de la modalidad que se alegue -hecho exclusivo de la víctima, fuerza mayor y hecho de un tercero-(52).

En el presente asunto, evidencia la Sala que, aun cuando la muerte de Elkin Arley Henao López ocurrió cuando se encontraba bajo una relación de especial sujeción con el Estado, es decir, mientras cumplía una condena en la penitenciaría San Isidro de Popayán, el daño no le resulta atribuible a la entidad pública demandada, por cuanto se configuró el hecho exclusivo y determinante de la víctima.

De conformidad con la postura reiterada y sostenida de esta Sección(53), para que opere la causal eximente de responsabilidad denominada hecho exclusivo de la víctima es necesario establecer si su proceder, ya sea activo u omisivo, tuvo injerencia o no y en qué medida en la producción del resultado lesivo, pues para que ésta exonere plenamente de responsabilidad es necesario acreditar que la actuación de la víctima fue la causa eficiente y determinante del daño(54), dado que si lo que acaeció fue un fenómeno de coparticipación o de concausalidad, los efectos exoneradores serán parciales y el Estado deberá responder por los perjuicios ocasionados en proporción a la causación del daño. Así lo ha entendido esta corporación:

“Ha considerado la Sala que para que la conducta de la víctima pueda exonerar de responsabilidad a la entidad demandada, la misma debe ser causa determinante en la producción del daño y ajena a la administración:

“Por tanto, es necesario examinar si el comportamiento de la víctima fue causa única o concausa en la producción del daño, o si, por el contrario, tal actividad no fue relevante en el acaecimiento de este. En efecto, la culpa exclusiva de la víctima, entendida como la violación por parte de ésta de las obligaciones a las cuales está sujeto el administrado, puede conducir a la exoneración total o parcial de la responsabilidad administrativa, dependiendo de la trascendencia y grado de participación del afectado en la producción del daño.

"Ahora bien, no toda conducta asumida por la víctima constituye factor que destruya el nexo de causalidad existente entre el hecho y el daño, toda vez que para que la culpa de la víctima releve de responsabilidad a la administración, aquella debe cumplir con los siguientes requisitos:

‘1) Una relación de causalidad entre el hecho de la víctima y el daño. Si la culpa del afectado resulta la causa única, exclusiva o determinante del daño, la exoneración es total...

‘Ahora bien, si la actuación de la víctima deviene causa concurrente en la producción del daño, se producirá una liberación parcial, por aplicación del principio de concausalidad y de reducción en la apreciación del daño, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2357 del Código Civil.

‘2) El hecho de la víctima no debe ser imputable a la administración, toda vez que si el comportamiento de aquella fue propiciado o impulsado por la administración, de manera tal que no le sea ajeno a ésta, no podrá exonerarse de responsabilidad a la entidad demandada’(55).

“Cabe precisar que en los eventos en los cuales la actuación de la víctima resulta ser la causa única, exclusiva o determinante del daño, carece de relevancia la valoración de su subjetividad. Si la causalidad constituye un aspecto objetivo, material de la responsabilidad, la labor del juez frente a un daño concreto debe limitarse a verificar si dicha conducta fue o no la causa eficiente del daño, sin que para ello importe establecer si al realizarla, su autor omitió el deber objetivo de cuidado que le era exigible, o si su intervención fue involuntaria. Por tal razón, resulta más preciso señalar que la causal de exoneración de responsabilidad del demandado es el hecho de la víctima y no su culpa.

“Ahora bien, cuando la intervención de la víctima incide en la causación del daño, pero no excluye la intervención causal del demandado, habrá lugar a la reducción de la indemnización establecida en el artículo 2357 del Código Civil, conforme al cual ‘La apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente’”(56).

Pues bien, tal y como se desprende de los medios probatorios arrimados al expediente, Elkin Arley Henao López no falleció como consecuencia del actuar de un tercero, sino que fue él quien decidió quitarse la vida.

En criterio de la parte actora, el Inpec está en la obligación de reparar el daño causado a los demandantes, por cuanto la determinación del recluso de acabar con su vida obedeció a los malos tratos que recibió cuando se encontraba en la penitenciaría San Isidro, de lo cual eran testigos los señores Lucía Marín Ríos y Jhon Jairo Muñoz Giraldo, quienes aseguraron que aquel permaneció en un calabozo durante más de quince días.

Esto se lee de la declaración de la señora Luz Elena Ríos (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Yo estoy casada con un hermano del papá del muchacho, al estar casada con él pues tengo que conocerlos a todos y de todas formas me afectó la muerte de él porque éramos muy allegados y vivimos ahí cerquita los unos de los otros. Nos extrañó mucho el traslado el traslado de él de aquí de Bellavista a Popayán porque no avisaron nada, no le avisaron ni a la familia ni a la señora, a ningún familiar. Cuando nos dimos cuenta de que él estaba muerto fue porque un compañero de él de allá, no sé si fue al papá o a la señora de él que lo llamó a darles esa noticia. Nos extrañó mucho porque nosotros lo visitábamos allá en Bellavista y no nos informaron nada de eso. A Popayán fue la señora de él y la mamá que no podíamos ir más por cosas económicas, entonces alcanzaron a ir ellos. Dijeron que él estaba muy contento allá, que lo veían bien, pues cuando vinieron de allá de Popayán dijeron eso y que estaba anhelando que se cumpliera el tiempo para salir libre y poder estar todos juntos, el papá es el que está triste, cabizbajo, todavía llora y él cambió mucho, ninguno creemos eso de que él mismo se mató, porque acá en Bellavista él estuvo muchos años ahí y pues tenía muchos anhelos de salir libre. De haber hecho él eso, él lo hubiera hecho antes de que se lo llevaran de acá, porque él tenía más razones para vivir para decir que se iba a matar. Toda la familia lo extrañamos todavía. Cuando fuimos a sacar los restos él tenía como dos dientes quebrados y como dos o tres costillas también se le veían como si las hubiesen golpeado con algo. Preguntado. Sírvase informa qué conocimiento tiene usted acerca del incidente que se presentó con el joven Elkin Arley al interior de la cárcel de Popayán con motivo de un radio. Contestó. Me di cuenta por el papá que él le mandó a pedir un radiecito que para oír música pero allá no se lo dejaron entrar, se lo detuvieron y cuando fueron por el cadáver le entregaron el radio otra vez a la familia, allá como que había habido una discusión porque no le habían entregado el radio. A mí me contó el papá de él eso, que porque un amigo de Elkin allá en la prisión le había dicho eso. Preguntado. Cómo era el estado anímico del joven Elkin Arley antes de la ocurrencia de los hechos que ocasionaron su muerte. Contestó. Pues la señora y la mamá que fueron las que fueron a visitarlo no decían que lo veían muy bien y que estaba muy contento, que anhelaba cumplir la pena que le habían impuesto. Preguntado. Tiene conocimiento de que el joven Elkin Arley consumía un medicamento llamado roche. Contestó. Yo me di cuenta de que él tomaba esas pastillas pero que como unos tranquilizantes, no sé si era un médico especial, no sé quién se las recetaba. Preguntado. Tiene conocimiento de qué hacía Elkin Arley al momento de los hechos que originaron su muerte. Contestó. Yo lo que me di cuenta es por el papá de él porque él nos contaba todo a nosotros que a él lo tenían dizque castigado en un calabozo, no sabemos por qué el castigo y que lo dejaron por ahí quince días en un calabozo y que cuando lo encontraron muerte dizque estaba colgando de una viga”.

A su vez, esto dijo el señor Jhon Jairo Muñoz Giraldo ante el juez de primera instancia (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(...). No recuerdo bien la fecha exacta, si fue el 17 de julio o el 18 de julio del año 2002 que a Elkin y a Carlos Mario Taborda, otro detenido, los sacaron para el calabozo ese mismo día en horas de la tarde, supuestamente fue porque habían tumbado una plancha de la parte de atrás del baño del patio donde nos encontrábamos porque en ese tiempo se veía mucho regionalismo entre los caleños hacia nosotros los paisas y supuestamente el guardián que se encontraba encargado ese día de apellido Gallego, los mandó para el calabozo porque ellos habían sido los responsables de eso, cuando fueron los caleños. Pasaron tres días desde el momento en que los llevaron a ellos para el calabozo, supuestamente a mí me sacaban en horas de la tarde para acá para Medellín otra vez, me dijo un guardián que fue a sacarme de la celda y fue falso porque me metieron al calabozo, al frente de donde se encontraba Elkin Arley y pasaron diez días y nosotros solicitamos que llegaran los de derechos humanos y la defensoría del pueblo y nos explicaran el motivo por qué nos encontrábamos en ese lugar, ya que los patios donde nos encontrábamos gozaban de cámaras de seguridad donde filmaban todo lo que se hacía en el patio (…). Yo hablaba con los guardias y les preguntaba que hasta cuándo nos iban a dejar en ese lugar, ellos nos decían que nos iban a dejar un mes completo y nosotros ya estábamos porque ese es peor que una pieza de un secuestrado y debido a esto, de tanto encierro, Elkin Arley empezó a golpear la puerta donde él se encontraba encerrado, ya que se encontraba deprimido y no aguantaba más el encierro, ya que él llevaba más de quince días ahí encerrado. El mismo día que él golpeaba la puerta les dijo que lo sacaran que el ya no aguantaba que él tomaba una droga para la depresión, entiendo yo, lo que él decía, una droga llamada ribotril, que se la mandó el médico de la penitenciaría y ya que ellos no la tenían allá, la familia se la suministraba a él. Debido a que los golpes que daba eran muy fuertes de por sí entró la guardia y dijeron ellos que se estaba ahorcando Elkin, supuestamente y lo llevaron a las celdas primarias, o sea donde uno llega a la cárcel, lo reciben ahí y de ahí le asignan el patio y él cuando salía del calabozo exigía que lo dejaran hablar con el director (…) y lo dirigieron para las celdas primarias a él solo, y a Carlos Mario Taborda y a mí nos dejaron en los calabozos y luego, una hora o dos horas más tarde, nos dijeron los guardianes que él se había suicidado en las celdas primarias con el forro de una colchoneta y nosotros no lo podíamos creer, ya que el lugar donde supuestamente dicen que se suicidó es de muy baja altura y no da como para uno ahorcarse, lo que nos dijeron fue que a él lo llevaron dándole palo hacia las celdas primarias, eso lo dijeron unos compañeros de nosotros (…), me parece absurda la muerte de él como la hacen creer, como un suicidio, ya que yo hablaba mucho con él y él estaba próximo a salir de permiso de 72 horas y él adoraba mucho a su madre, a su papá a su mujer y a su hijo. Preguntado. Cuánto tiempo había trascurrido cuando usted llamó a su hermana a informar lo sucedido y si esto se dio por sugerencia de algún miembro del Inpec. Contestó. Después de estar en celdas primarias me asignaron al mismo patio donde me encontraba antes de meterme al calabozo que era el patio 8 ahí le dije a alguien que me regalara tarjeta para hablar con mi familia (…), informé que Elkin se había muerto o lo habían matado. Preguntado. Observó que al momento del tralsado de Elkin se usara la fuerza. Sí, lo llevaban contra su voluntad (…)”(57).

Pues bien, del análisis de las anteriores declaraciones se desprende que la señora Lucía Marín es una testigo de oídas, toda vez que no percibió directamente los hechos, sino que fue el padre de Elkin Arley Henao López quien le comentó lo sucedido; en ese sentido, su relato no ofrece certeza en relación con las circunstancias que rodearon la muerte del recluso y, por tanto, carece de credibilidad para la Sala(58).

A la misma conclusión arriba la Sala respecto del testimonio del señor Jhon Jairo Muñoz Giraldo, pues, a pesar de que manifestó haber estado con Elkin Arley Henao López durante más de quince días en un calabozo, donde el ahora occiso habría sido maltratado por guardias del INPEC, su declaración no guarda relación con los demás medios de convicción que reposan en el expediente.

Como se advirtió de manera precedente, cuando Elkin Arley Henao López llegó a la penitenciaría San Isidro -18 de abril de 2002- fue asignado al patio 8 de la cárcel.

Tres meses después, esto es, el 18 de julio de 2002, el recluso fue llevado hacia la unidad de protección y seguridad de la cárcel, donde permaneció hasta el 21 de julio de ese año, porque durante un operativo de seguridad se encontraron elementos prohibidos en las celdas del patio 8.

Luego, aunque no se aportó algún documento que dé cuenta que Elkin Arley Henao López regresó al patio 8, la Sala deduce que ello fue así, porque cuando el recluso ingresó por segunda vez a la unidad de protección y seguridad, llegó proveniente de ese patio, tal y como se desprende de las declaraciones de los señores Leonar González Gómez y Luz Marina Fernández, las cuales gozan de credibilidad para la Sala, por cuanto, además de que no ofrecen motivos de sospecha, concuerdan con lo plasmado en otros medios probatorios, como por ejemplo en la providencia del 22 de octubre de 2002, proferida por la Fiscalía Segunda Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Popayán.

De igual manera, según la sicóloga de la institución, ella lo visitó dos días antes de su muerte —30 de julio de 2002—, luego, si el interno estaba castigado en un calabozo, lo lógico sería que no hubiere podido recibir dicha atención.

Con todo, si el interno fue maltratado físicamente por guardias del INPEC el día de su muerte o, incluso, antes, ello tampoco coincide con la necropsia del cadáver, dado que en el informe se consignó la inexistencia de cualquier tipo de lesión traumática -tanto interna como externa-, distinta del ahorcamiento, en el cuerpo del señor Elkin Arley Henao López.

Por lo anterior, el argumento según el cual Elkin Arley Henao López se quitó la vida por los malos tratos que recibió en la penitenciaría San Isidro carece de fundamento para la Sala.

Igualmente, considera la Sala que de la formulación del medicamento rivotril, de la atención sicológica y de su estancia en la unidad de protección y seguridad no se podía inferir que Elkin Arley Henao López presentaba una enfermedad mental que hiciera previsible su suicidio, tal y como lo quiso hacer ver la parte actora.

Lo anterior, por cuanto, como lo manifestó la sicóloga de la cárcel, Elkin Arley Henao López no demostró tener la personalidad de un sujeto con afectaciones mentales, sino que era un individuo conflictivo, pues “su porte, su actitud y sus facies” fueron adecuados, mostró “fraudulencia a la hora de la entrevista”, intentó manipular con sus comentarios y en las preguntas que se le hicieron no hubo fuga de ideas ni incoherencias en la conversación.

Además, si Elkin Arley Henao López fue recluido dos veces en la unidad de protección y seguridad de la cárcel, tales situaciones no obedecieron a un padecimiento siquiátrico, sino a su mal comportamiento, pues la primera ocasión tuvo lugar por el operativo de seguridad en el que se encontraron “chuzos” en las celdas del patio No. 8 y la segunda porque iba a ser cambiado de patio, debido a los problemas que tenía con uno de sus compañeros de reclusión.

En lo que a la formulación de rivotril se refiere, la Sala advierte que, de conformidad con el registro sanitario, expedido por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos —Invima—, este medicamento actúa como coadyuvante de “trastornos de ansiedad generalizada(59).

En efecto, según el comunicado del 20 de septiembre de 2002, emanado de la coordinación de sanidad de la penitenciaría San Isidro, Elkin Arley Henao López presentó una crisis de ansiedad y no así una perturbación mental.

Lo siguiente se lee del aludido comunicado, a través del cual la dirección de sanidad resumió la historia clínica, entre otros, de Elkin Arley Henao López (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Con respecto al señor Elkin Arley Henao sufría un asma crónica, tratada en varias oportunidades, además de gastritis crónica, verrugas vulgares y desde julio presentó crisis de fansiedad e insomnio, por lo cual inició tratamiento con rivrotril tab. De 2 mg y fue valorado por el área de sicología en varias oportunidades. Lamentablemente, el día 1° de agosto del año en curso, el interno decidió suicidarse por ahorcamiento, consiguiendo así la asfixia y quitándose la vida (...)”(60) (se destaca).

Crisis de ansiedad que si bien no fue especificada por la coordinación de sanidad, según la Fiscalía Segunda Especializada ante los Jueces Penales del Circuito de Popayán, aquella tuvo lugar luego de que Elkin Arley Henao López conociera la decisión de readecuación de su condena, de 50 años a 31 años y 3 meses de prisión, ya que, al parecer, esperaba que la reducción fuera más significativa, pues “comentaba que era una condena injusta desde todo punto de vista”.

En ese sentido, considera la Sala que no es posible endilgar una falta de previsibilidad a la entidad pública demandada, porque si bien dicha situación pudo generar en él sentimientos de tristeza y de congoja, lo cierto es que no necesariamente lleva a develar una intención suicida, pues por las especiales condiciones en que se encuentra una persona privada de su libertad, resulta lógico que experimente ese tipo de aflicciones, de ahí que, como en otras oportunidades lo ha dicho esta Corporación, “ni todas las personas deprimidas son suicidas, ni todos los suicidas están necesariamente deprimidos”(61):

“(...). En segundo lugar, no se puede afirmar que la enfermedad que padecía la paciente no implicaba un riesgo de suicidio, como tampoco se puede afirmar que este se encuentra asociado únicamente a un tipo de enfermedad específica, como la depresión. Lo cierto es que el suicidio se origina en múltiples condiciones que lo desencadenan, una de las cuales es la presencia de una enfermedad mental. Sobre el tema los expertos han señalado:

“Sobre la pregunta de sí el suicidio es una enfermedad o un síntoma, los expertos han llegado a un consenso generalizado: el suicidio es un síntoma y no una enfermedad. Esto significa que el suicidio puede ser el resultado de un importante número de condiciones psicológicas y físicas, y que los intentos de suicidio pueden situarse en un punto intermedio en cualquier número de circunstancias.

“Sin embargo, existen algunos síntomas o conductas que suelen aparecer en el historial de las personas que intentan suicidarse o se suicidan. La depresión es el síntoma mencionado con mayor frecuencia. No obstante, el que un individuo sufra una depresión no significa que esté a punto de quitarse la vida. Ni todas las personas deprimidas son suicidas, ni todos los suicidas están necesariamente deprimidos (Cantor, 1987ª).

“Aunque la depresión es el síntoma que se asocia con mayor frecuencia al suicidio, los factores significativos que sitúan a la persona en este riesgo están más relacionados con los cambios de conducta y cognitivos que con el diagnóstico de depresión.

“(...). Aplicado lo anterior al caso concreto, se puede deducir que la posibilidad de un suicidio no podía ser tan siquiera sospechada por sus compañeros reclusos ni por las autoridades penitenciarias porque el interno García González nunca reportó indicio alguno al respecto, por tanto no es viable afirmar que existía una sintomatología indicativa probable de suicidio.

Tampoco se encuentra acreditado que el interno hubiere recibido maltrato psicofísico alguno por parte de dichas autoridades carcelarias y/o de sus compañeros de reclusión, ni mucho menos se puede sostener que el hecho de atentar contra su vida se hubiera encontrado asociado a un tipo de enfermedad específica, como la depresión u otra afectación mental, puesto que si bien el señor García González acudió ante el psicólogo de la institución carcelaria por presentar problemas de pareja, de adicción a sustancias psicoactivas (bazuco) y la angustia que le produjo la notificación de la Fiscalía General respecto de la posibilidad de que le iban a aumentar la condena entre ocho y dieciséis años, lo cierto es que –según se dejó indicado-, dichas circunstancias no pueden evidenciar por sí mismas una intención suicida por parte de una persona, pues dadas las condiciones en las cuales se encuentra una persona privada de su libertad, resulta natural que experimente dichas sensaciones(62) (subrayas y negrilla fuera del original).

Con todo, debe precisarse que aun cuando para los demandantes el recluso manifestó en varias oportunidades que quería quitarse la vida, ello no está probado en el expediente, de igual forma, si dicha situación fue conocida por sus amigos o sus familiares, tampoco hay prueba de que alguno de ellos hubiere dado aviso a las autoridades penitenciarias.

A juicio de la Sala, no se deben desconocer las circunstancias que antecedieron la muerte de Elkin Arley Henao López, puesto que, como se indicó de manera precedente, el recluso ingresó por segunda vez a la unidad de protección y seguridad el 1° de agosto de 2002, porque iba a ser cambiado de patio.

Si bien ese día le dijo a uno de los guardias de seguridad que si lo devolvían al patio No. 8 “mataba a su compañero de causa” o, incluso, se agredía a él mismo, no puede afirmarse que dicha declaración hubiere constituido una clara intención suicida, pues del contexto de la conversación se desprende que su único propósito era no regresar al patio donde se encontraba el aludido compañero, porque tenía problemas con él.

No obstante, según la sicóloga de la institución y los guardias de seguridad, para evitar cualquier situación de peligro, Elkin Arley Henao López fue despojado de sus pertenencias antes de ingresar a la celda primaria 8, medida que no fue bien recibida por aquel, quien insistió en que le devolvieran sus cosas.

Lo anterior fue corroborado con el acta de inspección de cadáver 242-02 y con el álbum fotográfico que acompañó dicho informe, en los cuales se consignó que los únicos elementos que se encontraron en la celda primaria donde se ahorcó el interno fueron dos colchonetas, un par de sandalias y un saco, objetos que se encuentran permitidos en el reglamento general de las instituciones carcelarias del país(63).

En ese sentido, se considera que, pese a que Elkin Arley Henao López falleció dentro de la penitenciaría San Isidro de Popayán, el daño no puede ser atribuido al Inpec, porque fue la decisión del recluso, libre de presiones e injerencias, la que ocasionó el daño por el cual se reclama indemnización.

En este punto conviene señalar que, si bien para los aquí demandantes el Inpec incurrió en una serie de irregularidades, por cuanto para cortar el forro de la colchoneta con el que se suicidó, Elkin Arley debió tener a su alcance un objeto corto punzante en la celda primaria 8 y, porque, ese día no hubo suficiente personal en la unidad de protección y seguridad, tales afirmaciones no se acompasan con los medios de convicción que reposan en el expediente, por lo siguiente:

En primer lugar, no está probado que Elkin Arley Henao López hubiere utilizado algún elemento corto punzante para lograr su cometido; de hecho, por motivos de seguridad, el interno fue despojado de todos sus objetos personales antes de ingresar a la celda primaria 8, donde, además de un saco y un par de sandalias, solo se encontraron dos colchonetas.

En relación con la segunda falta esbozada por los demandantes, según la cual el día de los hechos no hubo suficiente personal del Inpec encargado de la custodia de los detenidos, para la Sala, al igual que la anterior, dicha circunstancia no está probada y, con todo, no constituyó la causa eficiente del daño, pues, se itera, los medios de prueba legalmente aportados permiten establecer que fue la decisión voluntaria del señor Elkin Arley Henao López de atentar contra su vida la que determinó el resultado lesivo por el cual se reclama una indemnización.

En un caso similar al que ahora se analiza, esta Subsección indicó lo siguiente:

“De conformidad con lo anterior y teniendo en cuenta el referido material probatorio, la Sala encuentra que Álvaro Tulio Valencia Bernal se ahorcó con unos cordones cuando se encontraba en las celdas de Paloquemao bajo la custodia del Inpec, razón para concluir que su muerte fue producto de la materialización de un acto suicida, esto es, se acreditó que la víctima participó en la producción del daño por el cual se demanda, toda vez que las pruebas indican que Álvaro Tulio Valencia Bernal decidió acabar con su vida; así, para la Sala es imposible sostener que su muerte, mientras estaba en las celdas bajo la custodia del Inpec, resulta imputable al Estado, pues fue aquél quien creó el daño y quien libre y voluntariamente tomó la decisión de suicidarse.

“(…). De otro lado, tampoco se demostró que el referido detenido hubiera sufrido maltrato físico o sicológico por parte de los guardias de seguridad, en forma tal que ello hubiere podido incidir en su determinación de suicidarse.

“Por otra parte, si bien se aduce que el día de los acontecimientos no había suficiente personal del Inpec encargado de la custodia de los detenidos y que la vigilancia no se llevaba a cabo dentro de un término razonable, también es cierto que esas circunstancias no constituyeron la causa efectiva o determinante del daño, sino que lo fue la decisión voluntaria y autónoma de Álvaro Tulio Valencia Bernal de atentar contra su vida.

“Ahora, en relación con el argumento del apelante en torno al indebido procedimiento de requisa efectuado a Álvaro Tulio Valencia Bernal, se advierte que ello tampoco puede considerarse como la causa determinante del daño, pues, en primer lugar, el guardia de seguridad cumplió con el protocolo establecido y permitido para el efecto, haciéndolo despojar a aquél de su ropa exterior -en el auto del 27 de diciembre de 2007, proferido por el Jefe de la Oficina de Control Único Disciplinario del Inpec, mediante el cual se ordenó la terminación de la investigación disciplinaria a favor del Dragoneante William Andrés Niño Vega, se dijo que a los reclusos, al momento de requisarlos, no se les podía exigir que se retiraran la ropa interior, dado que ello vulneraría su dignidad-, sin encontrarle algún elemento prohibido y, segundo, porque no era posible predecir que el señor Valencia Bernal pudiera acabar con su vida, pues, como ya se dijo, no exteriorizó conducta o estado de ánimo alguno que permitiera prever la ocurrencia de tal suceso. Aunado a lo anterior, se agrega que dentro del plenario no hay prueba que determine que el uso de cordones dentro de las celdas de Paloquemao estuviera restringido”(64).

Bajo ese entendido, a las autoridades no se les podía exigir una actuación diferente a la que, en efecto, desplegaron, esto es, ubicar a Elkin Arley Henao López en la celda No. 8, pues, como de manera precedente se advirtió, el ahora occiso no dio muestras de una perturbación síquica, sino de una personalidad conflictiva, máxime cuando la única razón por la que ingresó a la unidad de protección y seguridad el 1° de agosto de 2002 fue porque iba a ser cambiado de patio, en razón de los problemas que tenía con uno de sus compañeros de reclusión.

Finalmente, para la Sala es oportuno precisar que el hecho de que el INPEC no allegara la historia clínica del recluso no puede ser considerado como indicio grave de responsabilidad porque, como ya se señaló, el esclarecimiento del presente asunto no depende del conocimiento de aspectos técnicos o científicos muy puntuales que solo una de las partes hubiere podido manejar y, a su vez, porque la sola inferencia, por sí misma, no permite establecer que el deceso de Elkin Arley fue la consecuencia de una falla del servicio, por cuanto existen pruebas en contrario, las cuales guardan relación entre sí y son armónicas en indicar que las circunstancias que rodearon la muerte del recluso fueron otras.

Al respecto, esta Sección ha indicado lo siguiente:

“32. Si bien la Sala ha dicho que la renuencia a aportar los documentos decretados como pruebas que reposen en la entidad demandada constituyen un indicio en su contra (…).

“Es así que en este caso, la Nación-Ministerio de Defensa-Ejército Nacional ha actuado en la dirección contraria a la que le corresponde, pues al ser ella la entidad que protocoliza cada uno de sus actos mediante informes que deben someterse a la ritualidad castrense, en su mayoría por escrito y en forma inmediata a la realización de los hechos, es a la vez guardián de la información que podría vencerla en juicio, por lo que su falta de colaboración con la justicia mediante el ocultamiento de la verdad, torna en sospechosa su actuación y por tanto configura un indicio grave en contra de sus acciones, toda vez que de conformidad con el principio general del derecho ‘nadie puede beneficiarse de su propio dolo o culpa’(65).

“32.1. Lo cierto es que en el caso bajo estudio el indicio no resulta suficiente para declarar la responsabilidad de la entidad demandada, pues, existe prueba en contrario, esto es, el informe rendido bajo la gravedad de juramento por parte del Teniente Coronel Héctor Fabio Aristizábal, y los informes en que éste se fundamenta proferidos antes de la existencia del presente litigio, por lo que le merecen credibilidad a esta Sala, que permiten inferir que no se incurrió en falla del servicio.

“33. En consecuencia, no resulta viable condenar a la Nación-Ministerio de Defensa-Ejército Nacional por las lesiones ocasionadas al señor Osorio Rodríguez en medio del combate entre los soldados regulares y la insurgencia armada”(66).

Bajo dicho contexto, toda vez que la muerte de Elkin Arley Henao López no fue causada por una falla del servicio del Inpec, sino que fue producto de la materialización de un acto suicida, libre de presiones e injerencias de cualquier tipo, para la Sala no resulta procedente imponer una condena contra la entidad pública demandada, dado que la causa eficiente y determinante del resultado dañino obedeció única y exclusivamente a su voluntad.

Así las cosas, como en este caso no es posible efectuar cualquier tipo de imputación al Estado, por cuanto se configuró la causal eximente de responsabilidad de hecho exclusivo de la víctima, se confirmará la sentencia apelada, en el sentido de negar las pretensiones de la demanda.

6. Condena en costas.

En vista de que no se observa en este caso temeridad o mala fe en el actuar de las partes, la Sala se abstendrá de condenar en costas, de conformidad con lo previsto en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

Primero: Aceptar el impedimento manifestado por el doctor Carlos Alberto Zambrano Barrera y, como consecuencia, se le separa del conocimiento del presente asunto.

Segundo: CONFIRMAR la sentencia del 26 de mayo de 2011, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca, por medio de la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

Tercero: Ejecutoriada la presente providencia, por Secretaría DEVOLVER el expediente al tribunal de origen».

1 Folio 43 del cuaderno principal.

2 Folio 112 del cuaderno principal.

3 La Sala precisa que en los fundamentos fácticos de la demanda, la parte actora no indicó la fecha en la cual el señor Elkin Arley Henao López ingresó a la cárcel a cumplir la referida condena.

4 Folio 18 del cuaderno principal.

5 Folio 20 del cuaderno principal.

6 Folios 47 y 48 del cuaderno principal.

7 Folio 109 del cuaderno principal.

8 Folio 110 del cuaderno principal.

9 Folios 124 – 129 del cuaderno principal.

10 Folios 1 y 2 del cuaderno 2.

11 En dicha providencia, el juez de primera instancia resolvió no reponer el auto y negar por improcedente la apelación.

12 Folios 25 – 51 del cuaderno 2.

13 Folios 90 – 91 del cuaderno 2.

14 Al respecto, la Sala considera necesario traer los argumentos que sobre este punto expuso el Tribunal: “Igualmente, la Sala quiere resaltar que lo dicho por el compañero de celda del señor Henao, señor Jhon Jairo Muñoz Giraldo, así como Lucía María Ríos Marín de que el interno estaba en un calabozo como castigo, sin embargo, el lugar donde fallece es en las celdas primarias que es una zona de tránsito, de entrada y salida de internos según lo manifiesta el dragoneante Leonard González Gómez, luego, no hay lugar a manifestar un trato degradante o excesivo que llevara al señor Henao López a tomar tal determinación”. Folio 110 del cuaderno del Consejo de Estado.

15 Folio 110 del cuaderno del Consejo de Estado.

16 Folios 152 – 178 del cuaderno del Consejo de Estado.

17 “por considerar que el hecho de haber fallecido en las celdas primarias quiere significar que no estuvo castigado en un calabozo”. Folio 158 del cuaderno del Consejo de Estado.

18 Folios 148 – 151 del cuaderno del Consejo de Estado.

19 Folios 199 – 208 del cuaderno del Consejo de Estado.

20 Folios 222 – 226 del cuaderno del Consejo de Estado.

21 Folios 227y 228 del cuaderno del Consejo de Estado.

22 Folios 251 – 261 del cuaderno del Consejo de Estado.

23 “Causales de recusación. Son causales de recusación las siguientes:
“(…).
“2. Tener el juez, su cónyuge o alguno de sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil interés directo o indirecto en el proceso”.

24 Según el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil, antes de la modificación que efectuó la Ley 1395 de 2010, la cuantía se determinaba así:
“(…).
“2. Por el valor de la pretensión mayor, cuando en la demanda se acumulen varias pretensiones.
“(…)”.

25 De conformidad con el artículo 40 de la Ley 446 de 1998, los Tribunales Administrativos conocían en primera instancia, entre otros, de las acciones de reparación directa cuando la cuantía excediera la suma equivalente a quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, los cuales a la fecha de presentación de la demanda -30 de julio de 2004- eran iguales a $179’000.000; en ese sentido, como en la demanda la pretensión por perjuicios morales fue de cinco mil (5.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, resulta claro que esta Corporación es competente para conocer del recurso de apelación, por vía de reparación directa, en contra de la sentencia de primera instancia.

26 De conformidad con el registro civil de defunción del señor Elkin Arley Henao López, su muerte ocurrió el 1° de agosto de 2002. Folio 151 del cuaderno de pruebas 1.

27 Folio 43 del cuaderno principal.

28 Folios 100 – 143 del cuaderno de pruebas 1.

29 Folios 158 – 245 del cuaderno principal.

30 “4. Ofíciese a la Fiscalía Seccional Delegada ante Jueces Penales del Circuito (reparto) Popayán, a fin de que remita u ordene remitir a quien corresponda, copia auténtica de la investigación que se adelanta o se adelantó por la muerte del Elkin Arley Henao López, fallecido en la penitenciaría San Isidro, el 1° de agosto de 2002”. Folios 159 – 166 del cuaderno principal.

31 En su demanda, la parte actora solicitó lo siguiente: “Que se exhorte al Juzgado Penal del Circuito de Popayán (reparto), para que remita copia del proceso que se adelanta o se adelantó por la muerte del joven Elkin Arley Henao López, ocurrida el 01 de agosto de 2002, en la penitenciaría San Isidro de esa ciudad”. De igual manera, en su contestación, la entidad pública demandada pidió lo siguiente: “A la Unidad de Vida de la Fiscalía de Popayán. Se sirvan facilitar copia del proceso que se adelanta en esa dependencia sobre los hechos por los que hoy se demanda al INPEC sobre el suicidio del interno Elkin Arley Henao López”. Folios 30 y 128 del cuaderno principal, respectivamente.

32 Para la Sala es importante precisar que la aludida investigación solo contiene pruebas documentales, no así pruebas testimoniales, por las cuales sea necesario precisar al alcance de su mérito probatorio.

33 “Artículo 140. Causales de nulidad. <Artículo modificado por el artículo 1, numeral 80 del Decreto 2282 de 1989. El nuevo texto es el siguiente:> El proceso es nulo en todo o en parte, solamente en los siguientes casos:
“(…).
“Parágrafo. Las demás irregularidades del proceso se tendrán por subsanadas, si no se impugnan oportunamente por medio de los recursos que este código establece”.

34 Por medio del oficio 502 EPMSCMED-DIR-009300 del 18 de septiembre de 2008, el director de la cárcel Bellavista de Medellín informó lo siguiente: “Comedidamente le informo en virtud del asunto de la referencia, que el interno HENAO LÓPEZ ELKIN ARLEY presenta varios ingresos a este establecimiento carcelario así: en fecha octubre 19 de 1992. En fecha de junio 6 de 1995 y en fecha 9 de agosto de 1995. Finalmente, el 10 de diciembre de 2001, el Juez Primero de Ejecución de Penas de Medellín le readecuó la pena, quedando la pena que inicialmente le impusiera el Juez 26 Penal del Circuito de Medellín en treinta y un año tres meses. El 23 de abril de 2002 se le traslada a la penitenciaria de Popayán, Cauca. Por lo anterior, le ruego que se oficie a dicho establecimiento para mayor información, pues la hoja de vida del interno es itinerante”. Folio 157 del cuaderno de pruebas 3.

35 Folios 159 y 160 del cuaderno de pruebas 3.

36 Registro civil de defunción de Elkin Arley Henao López que reposa a folio 151 del cuaderno de pruebas 2.

37 Folios 154 – 156 del cuaderno principal.

38 Folios 131- 137 del cuaderno de pruebas 1.

39 Folio 138 del cuaderno de pruebas 1.

40 Folio 13 del cuaderno principal.

41 Esto se lee del oficio EPAMSCASPY 235 CVJG 192-07 del 18 de diciembre de 2007, suscrito por el comandante de vigilancia de la penitenciaría San Isidro: “1. No se encontró folio de vida del interno Elkin Arley Henao López. 2. Para la fecha 1° de agosto de 2002, el interno Elkin Arley Henao López estaba ubicado en el área de celdas primarias”. Folio 134 del cuaderno principal.

42 Folios 102 – 105 del cuaderno de pruebas 2.

43 Folios 107 y 108 del cuaderno de pruebas 2.

44 El señor Leonard González Gómez fue llamado como testigo en este proceso y ante el Tribunal de primera instancia relató lo siguiente: “(…). Diga el declarante si para la fecha de agosto de 2002 usted se encontraba encargado del control y vigilancia de la cárcel San Isidro. Contestó. Sí, ubicado en el lugar de las celdas primarias. Preguntado. Diga el declarante todo lo que le conste sobre la muerte del joven Elkin Arley Henao López acaecida el 1° de agosto de 2002 (…). Contestó. En las celdas primarias somos dos encargados, dragoneante Urrego Lizcano y el suscrito, de lo cual el compañero recibió a ese interno en horas de la mañana, fue ubicado sin ningún elemento, en la celda lo único que había era una colchoneta, esa es una zona de tránsito de entrada y salida de internos, como de atención jurídica en ese momento o de asignaciones de patio, de lo cual ahí se pasaba y se miraba a los internos que todo estuviera normal y en horas de la tarde procedo a llevar unos internos a un pabellón cuando en ese momento mi compañero me dio aviso de que el joven Elkin Arley Henao se encontraba colgado de la ventana con el forro de la cama o de la colchoneta, procediendo a informarle inmediatamente a todos los comandantes, inmediatamente abrir el candado, bajarlo del sitio que estaba colgado y prestarle primeros auxilios, luego lo llevaron a sanidad y ahí me informaron el deceso. Preguntado. Diga si el joven Elkin se encontraba solo o compartiendo celda con otra persona al momento de su muerte. Contestó. Sí, se encontraba solo. Preguntado. Diga si por la muerte del señor Henao se le abrió a usted algún proceso disciplinario o penal (…). Contestó. No”. Folio 32 del cuaderno de pruebas 2.

45 Folios 116 y 117 del cuaderno de pruebas 2.

46 Folios 122 y 123 del cuaderno de pruebas 2.

47 Folios 243 – 245 del cuaderno de pruebas 2.

48 “De acuerdo con lo dicho hasta el momento, las relaciones de especial sujeción que nacen entre las personas privadas de la libertad y el Estado implican que algunos de sus derechos queden sometidos a ciertas restricciones. Sin embargo, otros derechos fundamentales no pueden ser limitados ni suspendidos; el total sometimiento al Estado, que la Corte Constitucional ha identificado como un estado de indefensión o debilidad manifiesto, implica que el Estado tiene el deber de respetarlos y garantizarlos plenamente; es decir, que todo agente estatal debe abstenerse de conducta alguna que los vulnere y debe prevenir o evitar que terceros ajenos a dicha relación lo hagan.
En efecto, el carácter particular de esta situación implica que corresponde al Estado garantizar la seguridad de las personas privadas de la libertad y la asunción de todos los riesgos que, en esa precisa materia, se creen como consecuencia de tal circunstancia. Bajo esta óptica, demostrada la existencia de un daño antijurídico causado, en su vida o en su integridad corporal, a quien se encuentra privado de la libertad puede concluirse que aquél es imputable al Estado” (subrayas fuera del original). Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 27 de abril de 2006, exp. 20125. MP Alier Eduardo Hernández Enríquez, reiterada en la sentencia del 20 de febrero de 2008 del Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, exp. 16996. M.P. Enrique Gil Botero, entre muchas otras.

49 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 12 de noviembre de 2014, exp. 36192. MP Carlos Alberto Zambrano Barrera.

50 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 14 de julio de 2005, exp. 15389. M.P. Ruth Stella Correa Palacio, reiterada, entre otras, en las siguientes providencias: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 12 de agosto de 2013, exp. 31087. M.P. Enrique Gil Botero; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 9 de julio de 2014, exp. 33605. M.P. Enrique Gil Botero; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 25 de agosto de 2011, exp. 22063. M.P. Mauricio Fajardo Gómez.

51 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 12 de agosto de 2013, exp. 31.087, M.P. Enrique Gil Botero.

52 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 12 de febrero de 2004, exp.14.955. MP Ricardo Hoyos Duque; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 20 de febrero de 2008, exp. 16996. M.P. Enrique Gil Botero, reiterada en sentencia del 12 de noviembre de 2014, proferida por esta Subsección, exp. 36192. MP Carlos Alberto Zambrano Barrera.

53 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 2 de mayo de 2007, exp. 24972. MP Mauricio Fajardo Gómez, reiterada en sentencia de la misma subsección del 23 de mayo de 2012, exp. 24325.

54 En ese sentido, resulta importante precisar que en los casos en los cuales se alegue el hecho exclusivo de la víctima como causal eximente de responsabilidad, como lo ha aceptado la jurisprudencia de esta Corporación, no se requiere para su configuración la demostración de su irresistibilidad e imprevisibilidad, sino que lo relevante es acreditar que el comportamiento de la persona lesionada o afectada fue decisivo, determinante y exclusivo en la producción del daño. En ese sentido, se ha pronunciado esta corporación: “No significa lo señalado que en esta situación no opere la causa extraña, en sus diversas modalidades, como eximente de responsabilidad por ausencia de imputación, sino que, como se ha venido indicando, tal acreditación debe hacerse a través de la demostración de que en estos precisos eventos le resultaba a la entidad demandada absolutamente imprevisible e irresistible el resultado dañoso, sin olvidar que, tratándose de la culpa exclusiva de la víctima o el hecho de un tercero, por regla general, como lo ha aceptado la doctrina, no se requiere, para su configuración, la demostración de su imprevisibilidad e irresistibilidad (…). En síntesis, no se requiere para configurar la culpa exclusiva de la víctima que el presunto responsable acredite que la conducta de aquélla fue imprevisible e irresistible, sino que lo relevante es acreditar que el comportamiento de la persona lesionada o afectada fue decisivo, determinante y exclusivo en la producción del daño; incluso, una participación parcial de la víctima en los hechos en modo alguno determina la producción del daño, sino que podría de manera eventual conducir a estructurar una concausa y, por lo tanto, a reconocer una proporcionalidad en la materialización del mismo y en su reparación. Así las cosas, si la culpa de la víctima es causa parcial (concausa) en la producción del daño, esta circunstancia puede constituir un factor de graduación del perjuicio, todo lo cual dependerá del grado de participación de la propia persona afectada en la concreción de los hechos que son objeto de análisis” (se destaca). Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 13 de agosto de 2008, exp. 17042. M.P. Enrique Gil Botero; reiterada, entre otras, en Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 12 de agosto de 2013, exp. 31087. M.P. Enrique Gil Botero; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 10 de mayo de 2017, exp. 40257, radicación 73001-23-31-000-2007-00027-01.

55 Original en cita: “sentencia del 28 de febrero de 2002, exp. 13.011. En el mimo sentido, sentencias de 18 de abril de 2002, exp. 14.076, de 30 de julio 1998, exp. 10.981 y de 29 de enero de 2004, exp. 14.590, entre muchas otras”.

56 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 19 de agosto de 2009, exp. 17957. MP Ruth Stella Correa Palacio.

57 Folios 128 – 130 del cuaderno

58 La Sala precisa que además de los señores Jhon Jairo Muñoz y Lucía Marín López, los señores Edmundo Henao Jaramillo, Paola Alexandra Jiménez Salazar, Marta Lucía García Montoya, Diana María Jimenez Salazar y Marta Lucía Muñoz Giraldo también rindieron declaración ante el juez de primera instancia, testimonios que en relación con las circunstancias que rodearon la muerte de Elkin Arley Henao López carecen de credibilidad, por cuanto, al igual que Lucía María Ríos, ninguna de ellas percibió directamente los hechos, sino que su relató se sustentó en lo que otras personas les contaron. Folios 49 – 62 del cuaderno de pruebas 3.

59 Consultado en: http://farmacovigilancia.invima.gov.co:8082/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp

60 Folio 131 del cuaderno de pruebas 1.

61 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 11 de abril de 2002, exp. 13122. M.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez; dicha providencia fue reiterada en: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 25 de agosto de 2011, exp. 22063. M.P. Mauricio Fajardo Gómez.

62 Ibíd.

63 De conformidad con el artículo 13 del Acuerdo 0011 de 1995, los elementos de uso permitido por los reclusos eran los siguientes: “En las celdas y dormitorios destinados a los internos se permite exclusivamente la tenencia de elementos de aseo, ropa de cama, ropa personal, libros, un radio, un televisor hasta de 19 pulgadas y un ventilador cuando las condiciones climáticas lo hagan necesario”.

64 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 8 de febrero de 2007, exp. 42638. M.P. Carlos Alberto Zambrano Barrera.

65 Original en cita: “Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, C.P. Danilo Rojas Betancourth, sentencia de 29 de septiembre de 2011, rad, 5001-23-31-000-1996-5709-01 (22150)”.

66 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección B, sentencia del 14 de septiembre de 2017, exp. 43350. M.P. Danilo Rojas Betancourth.