Sentencia 2006-00315 de julio 15 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

SC9788-2014

Radicación 11001-31-03-005-2006-00315-01

Magistrada Ponente:

Dra. Ruth Marina Díaz Rueda

Bogotá, D.C., veinticinco de julio de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «Consideraciones

1. Se recuerda que las impugnantes solicitaron declarar civilmente responsables a las convocadas de los daños que les produjo el fallecimiento de su esposo y padre J....... O......... C........ M............ y que por tanto, se les condene a indemnizarlas solidariamente con valores actualizados, más los intereses de mora a la máxima tasa legal, respecto de las cantidades resultantes.

2. El ad quem confirmó la decisión denegatoria de las pretensiones, con el argumento de que el deceso de aquel se produjo por su “culpa exclusiva”, pues fue contratado para desempeñar las labores de “personal de entrenamiento con énfasis en mantenimiento industrial” y sin embargo dejó de prestar un adecuado servicio de entrenamiento al personal en mantenimiento industrial bajo su cargo; no se allegó prueba de que él no era el encargado de la seguridad de la mina y a través suyo, las accionadas hacían presencia en ella “proveyendo sobre la debida seguridad industrial en previsión de cualquier calamidad”, lo que descarta su responsabilidad e impide la indemnización pretendida, y que de tratarse de “culpa in eligendo o in vigilando”, esas circunstancia no se planteó.

3. Las recurrentes extraordinarias acusan la anterior decisión de quebrantar indirectamente la ley sustancial en razón del yerro fáctico incurrido en la valoración de las pruebas, dado que omitió aquellas indicativas de que “el ingeniero C........ M............ no era el responsable de la seguridad de la mina”, ni estaba a su cargo la manipulación de la maquinaria de ventilación, e igualmente desconoció los medios de persuasión demostrativos de que en las horas previas al accidente, se produjo en el interior de la mina una gran concentración de gas metano, que la misma no fue debidamente ventilada y que el proceder imprudente de un trabajador de “C...............” al manipular un aparato eléctrico fue el que produjo la chispa generadora la explosión que le quitó la vida al nombrado ingeniero.

4. En virtud de la trascendencia que para el caso representa la actividad en desarrollo de la cual se produjo el accidente en el que perdió la vida el antes nombrado, esto es, en labores de “explotación de una mina subterránea de carbón”, cabe comentar que técnicamente esas tareas son consideradas una “actividad de alto riesgo”, debido a la exposición permanente a situaciones o factores que constituyen amenazas para la integridad física de las personas que en ella participan, lo que repercute en elevados índices de accidentalidad, no solo en la “minería ilegal”, sino también con significativa frecuencia y severidad, en las “actividades mineras amparadas con un título minero”, identificándose entre las causas de más repetición, los derrumbes y explosiones por metano, entre otros (Ministerio de Minas y Energía-Dirección de minas. Política nacional de seguridad minera, Bogotá, D.C., agosto de 2011, www.minminas.gov.co).

Ahora bien, la jurisprudencia de esta corporación, en materia de responsabilidad civil derivada de labores como las aquí reseñadas, las considera “actividades peligrosas”, las cuales hallan el sustento legal en el artículo 2356 del Código Civil, habiendo precisado que quienes demanden el resarcimiento del perjuicio, únicamente les corresponde acreditar el daño y la relación de causalidad, mientras que quien es convocado como responsable, ya sea por desarrollar la explotación económica, o ejecutar labores operativas, o por tener el poder de disposición o control de aquella, para liberarse debe acreditar, como causa única, la presencia de un elemento extraño, que puede ser la fuerza mayor, el caso fortuito, la participación exclusiva de la víctima o de un tercero, o lo que es igual, que no es el autor de tal detrimento.

En relación con esa temática, la Corte en fallo CSJ SC 17 jul. 2012, rad. 2001-01402-01, memoró:

Acerca de las ‘actividades peligrosas’ esta corporación en sentencia de 17 de mayo de 2011 Expediente 2005-00345-01, recordó que a pesar de que el Código Civil colombiano no las define ‘(...) ni fija pautas para su regulación, la Corte ha tenido oportunidad de precisar que, por tal, debe entenderse aquella que ‘(...) aunque lícita, es de las que implican riesgos de tal naturaleza que hacen inminente la ocurrencia de daños (...)’ (G.J. CXLII, pág. 173, reiterada en la CCXVI, pág. 504), o la que ‘(...) debido a la manipulación de ciertas cosas o al ejercicio de una conducta específica que lleva ínsito el riesgo de producir una lesión o menoscabo, tiene la aptitud de provocar un desequilibrio o alteración en las fuerzas que —de ordinario— despliega una persona respecto de otra’, (...)’.

‘(...).

En lo atinente a los aspectos del tema a probar, en fallo de 8 de septiembre de 2011 Expediente 1999-02191-01, la Sala iteró, que ‘(...) los asuntos donde se demande la responsabilidad civil por daños originados en lo que se ha denominado ‘actividades peligrosas’ encuentra venero legal en el artículo 2356 del Código Civil, conforme al cual a los afectados únicamente les corresponde acreditar el daño y la relación de causalidad, mientras que quien desarrolla, opera o tiene el poder de disposición o control de aquella, para liberarse de tal imputación debe acreditar una causa extraña’.

Así mismo, en sentencia CSJ SC 3 nov. 2011, rad. 2000-00001-01 expuso:

‘Al margen de la problemática ontológica respecto de la inteligencia del artículo 2356 del Código Civil, según una difundida opinión jurisprudencial, el régimen de la responsabilidad civil por las actividades peligrosas, en consideración a su aptitud natural, potencial e intrínseca en extremo dañina, está sujeto a directrices específicas en su etiología, ratio y fundamento, ‘... quien ejercita actividades de ese género es el responsable del daño que por obra de ellas se cause y por lo mismo le incumbe, para exonerarse de esa responsabilidad, demostrar la fuerza mayor, el caso fortuito o la intervención de un elemento extraño que no le sea imputable,...’ (XLVI, pp. 216, 516 y 561), verbi gratia, la conducta exclusiva de la víctima o un tercero, mas no con prueba de la diligencia o cuidado, o la ausencia de culpa. En cambio, el damnificado, únicamente debe probar el ejercicio de la actividad peligrosa, el daño y la relación de causalidad entre aquella y este.

5. Con miras a verificar la existencia de los errores endilgados por las recurrentes, seguidamente se registran los elementos de persuasión con trascendencia para la decisión que se está adoptando.

a). Contrato de asociación celebrado el 20 de enero de 2004 entre la C................. d.. T........ A.......... d.. E............, P....... y T.................. d.. C......... y sus D.............. d.. l.. M....... d.. C........ d.. C.......... - C............... C.T.A. y J........ O....... C........ M..................., por medio del cual, aquella “vincula el trabajo personal del asociado para atender, en su calidad de trabajador asociado, las necesidades derivadas del contrato de servicios suscrito entre la cooperativa y otras entidades que han requerido de [sus] servicios (...) para desempeñarse como personal de entrenamiento con énfasis en mantenimiento industrial de las plantas industriales asignadas por la empresa que ha requerido de [sus] servicios” y en razón de “la naturaleza de los servicios contratados, los mismos se prestarán en las instalaciones, plantas o sitios ubicados en el municipio de Samacá (Boyacá) - Cucunubá (Cundinamarca), o cualquier otro sitio, dada la ejecución de los servicios contratados” (cláusulas 1ª y 2ª, fls. 111 y 159).

b). “Convenio de cooperación entre personas jurídicas” suscrito el 1º de enero de 2003 por C........., como contratante y C............... C.T.A. en calidad de contratista previéndose como “objeto la operación en la ejecución de las actividades relacionadas con: 1. Exploración y explotación mineras. 2. Extracción de minas y canteras. 3. Desarrollo de actividades relacionadas con la industria minera y demás recursos naturales no renovables y renovables, minerales metálicos y no metálicos (...) y en general la prestación del servicio de mano de obra calificada y no calificada en la ejecución de las labores relacionadas con el objeto social de C......... (...)” (1ª estipulación fls. 115 y 163).

c). Copia del “contrato de concesión para la exploración y explotación de carbón DAG-082 celebrado entre la E........ N........ M...... Ltda. —M....... — y la sociedad C......... S.A.”, el 15 de septiembre de 2003 con una duración total de 30 años, en el que aquella figura como “concedente” y esta “concesionario” el que “tiene por objeto la realización por parte del concesionario de un proyecto de explotación económica, de un yacimiento de carbón, en el área (...) ubicada en jurisdicción del municipio de Cucunubá, departamento de Cundinamarca y comprende una extensión superficiaria total de 14 hectáreas y 3957 metros cuadrados (...)”.

d). Copia de “otrosí 1 al contrato de concesión para la exploración-explotación técnica de una yacimiento de carbón DAG-082 celebrado entre la E........ N........ M.......... Limitada- M............ Ltda., y la sociedad C......... S.A.”, el 16 de febrero de 2005 con el que se precisó que el área total “comprende una extensión superficial total de 14 hectáreas y 3.682.5 metros cuadrados (...)” (fls. 101-102).

e). “Acta de accidente de trabajo mina M............ Manto 1” realizada por los “ingenieros en minas” F.......... C............., D..... L....... y S... E......... R......., los “técnicos en minas” G........ M....... y L... A........ R....... C. y el “supervisor manto 1”, J........ C..........., “trabajadores asociados de C........................ que ejecutó la inspección 24 horas después del accidente”, con el objetivo de “evaluar las condiciones encontradas en la mina luego del accidente de trabajo”.

f). Copia de la Resolución 227 de 2005, por medio de la cual, el Instituto de Seguros Sociales-Seccional Santander “conced[ió] pensión para sobrevivientes por fallecimiento del afiliado J........ O....... C........ M............, a partir del 12 septiembre de 2004”, a las aquí impugnantes (fls. 73-74, 597-598).

g). Certificación expedida el 25 de enero de 2005 por la gerente operativa de C............... CTA, en la que da cuenta que J........ O....... C........ M................ “fue asociado a la referida cooperativa (...) desde el 5 de enero del año dos mil cuatro (2004), hasta el 12 de septiembre 2004, prestando sus servicios en el cargo de ingeniero electromecánico actividad que ejecutó en las instalaciones de la mina M............ ubicada en la vereda Pueblo Viejo del municipio de Cucunubá en el departamento de Cundinamarca, según contrato de prestación de servicios celebrado por C............... C.T.A. a nivel administrativo interno. Devengando una compensación promedio mensual de 1.500.000 (un millón quinientos mil pesos mcte.)” (fl. 31, cdno. 1).

h). “Certificación” de 22 de enero de 2010 en la que el contador general de C............... dice aclarar la de 25 de enero de 2007 (sic) en cuanto a que el asociado “tenía una compensación ordinaria fija (...) que nunca es inferior a un salario mínimo legal vigente en este caso 2005 $ 381.500 de conformidad a las normas legales, estatutos y régimen de compensaciones. A la anterior compensación se le debe sumar una compensación extraordinaria por su aporte real de trabajo al punto de operación donde se encuentra vinculado el asociado activo (...). A la compensación resultante se le descuentan por acuerdo concertado con el asociado y su cooperativa las siguientes sumas: $ 7.500 como aportes sociales, 1% de sostenimiento cooperativo, 7.875% descuento de seguridad social integral (...). Las anteriores sumas de compensaciones se liquidaron dependiendo de los factores de aportes del trabajo del asociado y por eso la certificación habla de compensación promedio mensual del asociado activo en el momento de estar expidiendo dicha certificación, diferente al asociado inactivo por cualquier razón (...)” (fl. 403, cdno. 1).

i). Interrogatorio de parte rendido por el representante legal de la demandada C..............., quien en lo pertinente aceptó que para septiembre de 2004 dicha entidad tenía vigente un convenio de operación entre personas jurídicas con C........., cuyo objeto era la ejecución de actividades relacionadas con la exploración y explotación de las minas de Cucunubá y concretamente en la mina M..... u..., zona M............ y que “previo contrato de asociación”, J........ O....... C........... se vinculó a aquella entregando “su aporte de trabajo como especialista en minería, ingeniero electromecánico, frente a la dirección del departamento de mecánica” en el citado socavón. Agregó que el aludido profesional era el jefe de la sección de mecánica y mantenimiento.

Refiere así mismo, que el domingo, día del fallecimiento de aquel a la 6 a.m. J...... M..... M...... ingresó a la mina “previas instrucciones de su jefe el ingeniero J........ O....... C........ M............, para proceder a conectar una motobomba y desaguar el interior de la misma, pues más tarde entraría el ingeniero en compañía de otros supervisores para proceder a realizar algunas actividades de mantenimiento, limpieza de red eléctrica, revisión de conexiones y en general actividades previas para las labores que debían realizarse (...) en forma normal el día lunes” por parte del “personal asociado que desarrolla las funciones en dicho frente”, luego de lo cual salió y “aproximadamente a las 8:30 a.m., previas instrucciones dadas por el ingeniero C......... en su calidad de ingeniero jefe de mecánica, y estando en el turno de planta se procedió a ingresar junto con el asociado R........ P..... H........... supervisor (...)” lo que hicieron sin el equipo de medición que se requería y “estando dentro se produjo algunas direcciones o manejos técnicos bajo la pauta del ingeniero C......... y fue cuando finalmente se escuchó la explosión”. Agrega que de las investigaciones realizadas no se ha podido establecer una conclusión definitiva pues existen varias versiones “entre ellas la maniobra de encendido mecánica que efectuó J...... M..... M......... como obrero bajo la supervisión del ingeniero O....... C.......... Así mismo, el exceso de confianza mostrado por los ingenieros conocedores de su actividad al ingresar a la mina sin el equipo de medición que era obligatorio según la ley y otra serie de circunstancias que finalmente no han sido probadas que más que todo fue el insuceso de la presencia del gas metano que asiste con mucha frecuencia en las actividades de la minería o la imprevisión del equipo al manipular alguna otra herramienta que produjo la chispa y que genero la explosión”.

Igualmente alude a que la ARP del S....... S..... adelantó investigación y que de haber encontrado culpabilidad en los demandados “hubiera tenido las bases de ley para negar cualquier reconocimiento”. Refiere que C............... cumplió con el aporte de “todos los elementos de seguridad social” pues los cadáveres portaban “los elementos de protección adecuados” circunstancia que constató la ARP del S......... S..... “por lo que en definitiva valió para que dicha entidad, al no encontrar negligencia en las obligaciones de C............... procediera a realizar todos y cada uno de los reconocimientos prestacionales y económicos de ley (...) entre ellos, la pensión de jubilación” (fls. 231-240, 626-630, cdno. 1).

j). Testimonio vertido por el ingeniero en minas J.... F.......... C............ R....... quien participó en la labor de rescate del cuerpo de J........ O....... C........... quien suministra información respecto del aludido accidente.

k). Declaración del “tecnólogo de minas” G........ M....... D..... quien da cuenta de lo acaecido el día del accidente y las conclusiones de la investigación relativas a las causas del mismo.

l). Atestación del “ingeniero en minas” M....... D........ L....... J..........., vinculado a C............... quien da cuenta de haber participado en la inspección realizada luego del suceso al igual que lo por él hallado.

m). Testimonio del “ingeniero de minas” S........ D.. J......... E...... R......, quien manifiesta que para la fecha de los hechos que se vienen comentando hacía parte del equipo de planeación de la empresa C......... y participó en la elaboración del informe de investigación realizado por trabajadores de C............... relacionado con la explosión acaecida el 12 de septiembre de 2004 y lo que se determinó.

n). Acta de calificación de hechos de la demanda susceptibles de prueba de confesión, conforme al artículo 210 del Código de Procedimiento Civil, por virtud de la inasistencia del representante legal de C......... a rendir interrogatorio de parte, determinándose que lo eran aquellos relacionados con la dependencia económica de los familiares del obitado, que este era trabajador de “C.................. en asoación(sic) con C.............”, que la muerte del mismo se produjo en la mina M............. a consecuencia de una explosión y que tal suceso causó perjuicios (fls. 651-652, cdno. 1).

6. En razón a que la causal invocada para quebrar el fallo impugnado se relaciona con la violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho en la apreciación de las pruebas, ha de tenerse en cuenta que esta clase de desacierto se configura por suposición del elemento de juicio, de tal manera que se examina como si estuviera incorporado al acervo probatorio, cuando no lo está; o en el evento de omitir el análisis del medio de convicción legal y oportunamente aportado, o cuando se tergiversa su contenido material por un errado entendimiento, que puede originarse en la adición o cercenamiento de las ideas; reclamándose en todo caso, que el desatino sea grave, ostensible y trascendente.

En relación con el aludido desatino, la Corte, en Sentencia CSJ SC, 18 jun. 2013, rad. 1991-00034-01, expuso:

(...) en torno al yerro fáctico establece en lo pertinente el último inciso del precepto 374 del Código de Procedimiento Civil, que ‘[c]uando se alegue la violación de la norma sustancial como consecuencia de error de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda o de su contestación, o de determinada prueba, es necesario que el recurrente lo demuestre’.

La doctrina jurisprudencial de esta corporación, al examinar los alcances del aludido requisito, ha reiterado de manera uniforme, entre otras, en la sentencia de 4 de abril de 2013, Expediente 2002-09414, que ‘(...), esta clase de desatino ‘(...) ‘atañe a la prueba como elemento material del proceso, por creer el sentenciador que existe cuando falta, o que falta cuando existe, y debido a ella da por probado o no probado el hecho’ (...), es decir, acontece ‘a) cuando se da por existente en el proceso una prueba que en él no existe realmente; b) cuando se omite analizar o apreciar la que en verdad sí existe en los autos; y, c) cuando se valora la prueba que sí existe, pero se altera sin embargo su contenido atribuyéndole una inteligencia contraria por entero a la real, bien sea por adición o por cercenamiento’ (...); siendo tal su notoriedad y gravedad, ‘cuando su solo planteamiento haga brotar que el criterio del sentenciador fue totalmente desenfocado, que está por completo divorciado de la más elemental sindéresis; si se quiere, que repugna al buen juicio’, lo cual ocurre en aquellos casos en que ‘el fallador está convicto de contraevidencia’ (...), ‘cuando el sentenciador se estrelló violentamente contra la lógica o el buen sentido común, evento en el cual no es nada razonable ni conveniente persistir tozudamente en el mantenimiento de la decisión so pretexto de aquella autonomía’ (...), o en otros términos, ‘que a simple vista se imponga a la mente, sin mayor esfuerzo ni raciocinio, o en otros términos, de tal magnitud, que resulte contrario a la evidencia del proceso (...)’.

7. Ahora bien, en aras de precisar el entendimiento jurídico de la causal de exoneración de responsabilidad reconocida por el juzgador, esto es, la “culpa exclusiva de la víctima”, ha de memorarse que la jurisprudencia de la Corte en Sentencia CSJ SC, 9 jul. 2007, rad. 2001-00055-01 expuso:

En esta dirección la Sala también ha señalado cómo, en el examen sobre la causa del daño, el juzgador debe establecer mediante un cuidadoso estudio de las pruebas la incidencia del comportamiento desplegado por cada litigante alrededor de los hechos que constituyan causa de la reclamación pecuniaria, en particular cuando esta proviene del ejercicio de una actividad calificada como peligrosa y, al tiempo, se aduzca culpa de la víctima, para ver cuál se excluye o si ambas concurren en la realización de aquel; es decir, en la ejecución de esa tarea evaluativa no se puede inadvertir ‘que para que se configure la culpa de la víctima, como hecho exonerativo de responsabilidad civil, debe aparecer de manera clara su influencia en la ocurrencia del daño, tanto como para que, no obstante la naturaleza y entidad de la actividad peligrosa, esta deba considerarse irrelevante o apenas concurrente dentro del conjunto de sucesos que constituyen la cadena causal antecedente del resultado dañoso’. Lo anterior es así por cuanto, en tratándose ‘de la concurrencia de causas que se produce cuando en el origen del perjuicio confluyen el hecho ilícito del ofensor y el obrar reprochable de la víctima, deviene fundamental establecer con exactitud la injerencia de este segundo factor en la producción del daño, habida cuenta que una investigación de esta índole viene impuesta por dos principios elementales de lógica jurídica que dominan esta materia, a saber: que cada quien debe soportar el daño en la medida en que ha contribuido a provocarlo, y que nadie debe cargar con la responsabilidad y el perjuicio ocasionado por otro (G. J. Tomos LXI, pág. 60, LXXVII, pág. 699, y CLXXXVIII, pág. 186, primer semestre, (...)’.

8. Al confrontar lo inferido por el juzgador, con el contenido de los medios de convicción y los cuestionamientos de la impugnante, se verifica que ciertamente se pretirió la valoración de algunos de aquellos, al igual que se supuso la presencia de otros; no obstante, se establece que el error denunciado luce intrascendente, toda vez que de llegar a casar la sentencia, la Corte situada como tribunal de instancia tendría que arribar a la misma conclusión del ad quem, en cuanto a denegar las súplicas, en virtud de que concurren circunstancias que evidencian la “culpa exclusiva de la víctima”, como eximente de la responsabilidad atribuida a las accionadas.

9. En ese contexto, se torna pertinente traer a colación algunas de las disposiciones del marco normativo en materia de seguridad minera, específicamente aquellas que aluden a las obligaciones y deberes de quienes participan en labores de la explotación subterránea.

El precepto 59 de la Ley 685 de 2001 o Código de Minas, respecto del concesionario, contempla que “estará obligado en el ejercicio de su derecho, a dar cabal cumplimiento a las obligaciones de carácter legal técnico, operativo y ambiental, que expresamente le señala este código”, y el 97 ídem, el que para la seguridad de las personas y bienes, exige que “[e]n la construcción de las obras y en la ejecución de los trabajos de explotación, se deberán adoptar y mantener las medidas y disponer del personal y de los medios materiales necesarios para preservar la vida e integridad de las personas vinculadas a la empresa y eventualmente de terceros, de conformidad con las normas vigentes sobre seguridad, higiene y salud ocupacional”.

Por su lado, el “Reglamento de seguridad en las labores subterráneas” contenido en el Decreto 1335 de 15 de julio de 1987, en lo pertinente contempla:

“ART. 2º—Están sometidos al cumplimiento del presente reglamento las personas naturales o jurídicas que desarrollen labores subterráneas y las de superficie que estén relacionadas con estas, dentro del territorio nacional”.

“ART. 5º—El propietario de la mina o los titulares de derechos mineros son responsables directos de la aplicación y cumplimiento del presente reglamento. Cuando se realicen contratos con terceros, estos últimos están obligados a cumplir con las exigencias establecidas en el presente reglamento, y el explotador vigilará su cumplimiento, siendo solidariamente responsable con el propietario o titular del derecho minero”.

Así mismo, la norma 6ª consagratoria de los deberes del propietario de mina o titular de derechos mineros, dispone:

(...) d) Proveer los recursos económicos, físicos y humanos necesarios, tanto para el mantenimiento de las máquinas, herramientas, materiales y demás elementos de trabajo en condiciones de seguridad, como para el normal funcionamiento de los servicios médicos, instalaciones sanitarias, servicios de higiene para los trabajadores de la empresa y equipos de medición necesarios para la prevención y control de los riesgos. Estos aparatos o equipos son; lámpara de seguridad o metanómetro, oxigenómetro, psicrómetro, anemómetro, bomba detectora de gases y los que posteriormente se establezcan por el Ministerio de Minas y Energía, para garantizar la seguridad e higiene de las minas”.

A su vez, el canon 7º, al relacionar las obligaciones de los trabajadores contempla las siguientes:

“a) Cooperar en la prevención de riesgos profesionales en la empresa minera o empresa que desarrolle labores subterráneas, cumpliendo fielmente lo establecido en el presente reglamento y sus disposiciones complementarias, así como las órdenes e instrucciones que a tales efectos les sean impartidas por sus superiores;

(...) c) En las labores subterráneas se debe usar en forma permanente y correcta, los elementos de protección personal y demás dispositivos para la prevención y control de los riesgos profesionales cuidando además, su perfecto estado y conservación;

d) Informar inmediatamente a sus superiores de las malas condiciones, deficiencias o de cualquier anomalía que puedan ocasionar peligros en los sitios de trabajo;

e) No introducir bebidas alcohólicas u otras substancias no autorizadas en los sitios de trabajo, ni presentarse o permanecer en los mismos, en estado de embriaguez o de cualquier otro género de intoxicación o enfermedad (...)”.

Igualmente, el precepto 8º al mencionar las “obligaciones del personal directivo, técnico y de supervisión”, estatuye:

“a) Cumplir personalmente y hacer cumplir al personal bajo sus órdenes, lo dispuesto en el presente reglamento y sus disposiciones complementarias, así como las normas, instrucciones y cuanto específicamente estuviere establecido en la empresa, sobre seguridad e higiene del trabajo;

b) Prohibir o suspender según sea el caso, los trabajos en que se advierta peligro inminente de accidentes o de otros riesgos profesionales, cuando no sea posible el empleo de los medios adecuados para evitarlos”.

Pues bien, de acuerdo con los elementos materiales de prueba que integran la foliatura, el aludido trabajador asociado, a pesar de sus conocimientos derivados de su profesión y de las funciones que desempañaba, particularmente en el momento y sitio del accidente, desconoció las directrices que atañen a la seguridad laboral.

Así lo evidencia el testimonio del “tecnólogo de minas” G........ M....... D..... quien da cuenta de lo acaecido el día del accidente y las conclusiones de la investigación relativas a las causas del mismo, respecto de lo cual indicó que “la explosión ocurrió en la bomba eléctrica en el 5º nivel, M..... realizó una maniobra la cual le produjo una chispa que no era la operación correcta, porque encontramos cables eléctricos sueltos, él no era la persona indicada para hacer eso, porque estaban los jefes de mantenimiento los que hacían eso, otra causa fue que los ingenieros O....... C......... y H....... I............., no entraron con los equipos de control de gases, los olvidaron, se encontraron afuera en la superficie donde el lampistero (...) de pronto pudo haber sido exceso de confianza (...) es una norma de seguridad entrar con los equipos, nadie puede entrar a la mina sin equipos”. Advirtió que todo el personal recibe capacitación en la que intervienen distintas personas naturales y jurídicas como el representante legal de la mina, el SENA e Ingeominas, a la vez que se suministran equipos de protección e igualmente “el personal técnico - ingenieros cuando entra a la mina debe llevar un equipo de control de gas, de CH4 que es el metano y de oxígeno, estos equipos están disponibles para que los lleven al entrar a la mina (...) en las investigaciones dijeron que habían estado tomando el día anterior, como unos seis, o sea el día sábado (...)”. Agrega que el día normal o domingo se procedía igual, era una labor que programaba el ingeniero de acuerdo a los trabajos que necesitara, que el mismo ingeniero C......... seleccionaba el personal que requería y que él “era el responsables de todas las labores”; en otra respuesta indicó que personalmente había hablado con H......, quien quedó vivo y “le pregunté por qué no habían llevado los equipos, la causa principal del accidente es esa, él me dijo que se les había olvidado llevar los equipos” y alude que conforme al reglamente minero, en caso de que el metano se halle por encima de los límites permisibles, se debe desalojar la mina para tomar medidas y bajar el gas a condiciones normales (fls. 261-272, cdno. 1).

Por su parte, el “ingeniero en minas” J.... F.......... C............ R......., quien coordinó y lideró el rescate de las víctimas sostuvo que “ingresé al túnel con equipos de medición de gases, encontrando a una persona herida cerca de la bocamina y la presencia de concentraciones de monóxido de carbono por encima de los límites permisibles, evacuamos al herido (...) establecimos un plan de ventilación adicional al que tenía la mina y una vez que las condiciones eran las adecuadas, eso fue alrededor de una hora, ingresamos nuevamente a la mina encontrando el cuerpo de O....... C......... sin vida, encontrando al ingeniero H......... I........ con vida e ileso y encontramos el cuerpo de M....., no recuero el apellido sin vida, en ese orden encontramos las personas cuando ingresamos al fondo de la mina”; agrega que el cuerpo de J........ O....... C........... fue hallado “con botas de seguridad, overol y el casco y la lámpara estaban cerca al cuerpo pero no los tenían puestos”; así mismo que “hasta donde t[iene] entendido las actividades de [J........ O....... C...........] consistían básicamente hacer montajes de tipo mecánico dentro de la mina (bombas, aire comprimido, ventiladores etc.), realizar mantenimiento preventivo y correctivos de los equipos que estaban instalados para la operación minera dentro y fuera de los túneles”; también informó al preguntársele con qué antelación se debían prender los ventiladores para garantizar una entrada segura que “lo fundamental no es el tiempo transcurrido entre la prendida de los ventiladores y el ingreso seguro de las personas a las minas, lo verdaderamente importante, es que antes del ingreso de un turno de trabajo, una persona capacitada y con equipos adecuados verifique haciendo un recorrido por toda la mina que las condiciones atmosféricas son aptas para el ingreso de personas en forma segura”; así mismo comentó, al indagársele sobre la persona que debía llevar los equipos de medición, respondió que para el caso en concreto no tuvo un conocimiento oficial, pero “dado que las actividades que el grupo estaba desarrollando era de instalación de equipos neumáticos, es lógico pensar que esos trabajos estaban en ese momento siendo liderados por el responsable de esa área en la mina”. También señaló que en la inspección efectuada no halló que el ingeniero C......... llevara el medidor de gases, y al preguntársele si era obligatoria la utilización de dicho equipo expresó “Sé que dentro de los procedimientos que tenía C.................., para los asociados que ingresaran a la mina estaba entre otros garantizar que las condiciones atmosféricas y de gases fueran adecuadas, o bien, se hacían inspecciones preliminares al ingreso del personal en días normales o bien se debía portar un equipo de medición de gases durante todo el tiempo que algún o algunos asociados permanecieran dentro de las instalaciones bajo tierra” y explica luego que los gases que se pueden presentar como metano, monóxido de carbono etc. “son en general insaboros, incoloros e incoloros, por tal razón, la única forma técnica de detectarlos y de actuar sobre ellos, es con equipos especiales de medición. Estos equipos que son electrónicos toman permanentemente muestras de aire donde se encuentran localizados, verifican las concentraciones de esos gases y generan una respuesta. Cuando la concentración de un gas supera los límites permisibles de seguridad, la respuesta es la activación de una alarma sonora y luminosa, la cual indica al portador del equipo que hay una condición insegura y que debe evacuarse el lugar en donde se da esta condición, hasta que se tomen las medidas de control que sean necesarias”; agrega que el ingeniero C......... no poseía el medidor de gases, como medida de protección (fls. 244-256, cdno. 1).

De igual forma, el “ingeniero en minas” M....... D....... L....... J..........., vinculado a C................. da cuenta de haber participado en la inspección realizada luego del suceso y al responder la pregunta de si el ingeniero C......... portaba sus implementos de seguridad cuando ingresó y salió de la mina dijo: “Yo lo que pude apreciar ese día del accidente, es que los cuerpos todos tenían su indumentaria adecuada de acuerdo a las especificaciones de seguridad que mantenía la cooperativa, hablo de casco, botas, overol, lámpara de alumbrado individual y pienso que fue así porque en la cooperativa cuando uno ingresaba como asociado, a uno le daban una charla de inducción (...) y en la cual se le explicaba a uno claramente las normas de seguridad exigidas por la cooperativa, nuestros derechos y nuestras responsabilidades (...)”. Acerca de la existencia de reglamentos o directrices en C............... manifestó que “a la fecha del accidente yo estaba recién vinculado, pero con base en la reunión de inducción, cada que hacían el ingreso a la cooperativa se insistía mucho en los controles de medición de gases, y en la importancia que se debía tener en las operaciones con los equipos eléctricos dentro de la misma, es decir, se exigía que previa a la operación de equipos eléctricos, uno debía haber medido gases a fin de establecer el grado de seguridad para una operación normal, por lo tanto, considero que eso era así, porque al frente de la dirección de seguridad minera había una persona de mucha experiencia que había trabajado en A...... P... de R... que es el sr. G........ M.......”. También informa que el ingeniero H.......... I........, sobreviviente del accidente les refirió “que cuando ellos habían llegado al fondo del inclinado, habían accionado el ventilador auxiliar del nivel 5 para ventilar esa zona de manera específica y cuando de ventilador auxiliar (sic), es porque en las minas hay algunas zonas secundarias en las cuales las actividades no son tan intensas y se ventilan de acuerdo a como vayan mostrando los monitoreos”. También anotó que el día del accidente en la mina, el ingeniero O....... C........., “estaba empezando a instalar la red de aire comprimido bajo tierra y por nivel de responsabilidad o descripción de funciones, le competía directamente al ingeniero de mantenimiento mecánico, en este caso bajo la responsabilidad del ingeniero C.........., hacer ese tipo de trabajos y como esto no se podía hacer en días laborales de semana, ellos decidieron programar ese trabajo para el día domingo, programar el trabajo implicaba conseguir la mano de obra calificada, alistar los materiales, implementar las medidas de seguridad que había que hacer para implementar el trabajo, era responsabilidad directa del ingeniero la realización de esa obra”. Agrega que C................... cuenta con equipos de medición de gases, como “multidetectores de gases que miden el metano, oxígeno, monóxido de carbono (...) y que son la herramienta esencial en la prevención por este tipo de gases”, que dentro de la mina existen tableros en los que se registra su medición y que “uno como ingeniero (...) cuando uno ingresa a la mina lo primero que hace es verificar si ese procedimiento lo ejecutan, porque uno ha aprendido que la inseguridad por gases es altamente riesgosa en la actividad minera, en otras palabras es como un precepto que tenemos todos los mineros” (fls. 322-331, cdno. 1).

A su vez, el “ingeniero de minas” S.... D.. J...... E...... R......, manifiesta que para la fecha de los hechos que se vienen comentando hacía parte del equipo de planeación de la empresa C......... y participó en la elaboración del informe de investigación realizado por trabajadores de C............... relacionado con la explosión acaecida el 12 de septiembre de 2004 determinando que “los implicados (...) violaron todos los protocolos de seguridad establecidos por el departamento de seguridad industrial (...). Nuestra conclusión de la investigación del accidente arrojó que fue la falta de ventilación la que generó la alta concentración de metal y por ende el accidente”, agregando que “antes de ingresar a cualquier socavón o frente de trabajo se deben prender los ventiladores principales y auxiliares mínimo con media hora de anticipación e ingresar posteriormente realizando un monitoreo de porcentaje de concentración de gas metano (...). La responsabilidad de iniciar y/o mantener operativos los sistemas de ventilación de la mina son inherentes al jefe de la mina o supervisor”. También informa que aunque los rescatados portaban los elementos de seguridad, no se advirtió lo mismo respecto de los detectores de gases y que a decir del sobreviviente, “los habían dejado en la lampistería o cuarto de lámparas (violando el protocolo de seguridad industrial establecido) (...). Al violarse los protocolos de seguridad industrial en cualquier tipo de explotación subterránea se generan altas condiciones de aumentar riesgos inherentes a la explotación (...). Alude igualmente a que C............... “hacía entrega de todos los elementos de protección necesarios para realizar labores bajo tierra entre los cuales podemos citar botas punta de acero, overol, casco, guantes y el personal de supervisión y jefe de mina debía llevar consigo durante todo el tiempo de su permanencia dentro de la mina los detectores de gases que se proveen”; que el ingeniero H....... I........, manifestó que ese día les habían entregado los equipos de medición de gases, pero los habían olvidado. El deponente de que se viene hablando, también informa que el “ingeniero O....... C.........” era el “encargado de todas las labores de mantenimiento de la mina M............” (fls. 370-376, cdno. 1).

Finalmente, en el “Acta de accidente de trabajo mina M............ M....... 1” realizada por los “ingenieros en minas” F.......... C............, D..... L....... y S... E......... R......., los “técnicos en minas” G............. M....... y L... A........ R..... C. y el “supervisor manto 1”, J........... C......., “trabajadores asociados de C............... que ejecutó la inspección 24 horas después del accidente”, con el objetivo de “evaluar las condiciones encontradas en la mina luego del accidente de trabajo” presentado en ella, se indican como conclusiones “que sobre el nivel 5 norte se reunieron una serie de circunstancias que pudieron provocar el accidente (...) algunas de [ellas] son: (...) Las emanaciones de metano en el nivel 5 norte se encontraban en rangos bajos, de acuerdo con los controles diarios que se efectúan en la mina. Al parecer en el lapso de tiempo de las 11 p.m. del sábado y las 8 a.m. del domingo se generó una gran emanación del mismo por el nivel 5 norte (...). De acuerdo con informaciones recogidas de los trabajadores, el bombero ingresó a la mina a las 6 a.m. Los demás trabajadores involucrados en el accidente ingresaron alrededor de las 8:30 a.m., para realizar adecuaciones a la instalación de aire comprimido en el inclinado (...). Al ingresar el personal a las 8:30 a.m., procedieron a accionar el ventilador que suministraba aire fresco al nivel 5 norte, luego iniciaron sus labores de mantenimiento en el fondo del inclinado (...). Al parecer, el bombero intentó desconectar la bomba del nivel 5 norte que se encontraba en funcionamiento, generando una chispa que inició la inflamación del metano que en ese momento circulaba por ese sitio (...). El cable de la bomba se encontró desconectado, lo que refuerza la teoría planteada en el numeral anterior (...) (fls. 573-575, cdno. 1).

De lo anterior se deduce de manera paladina que, el ingeniero C........ M............, no actuó conforme al reglamento de seguridad previsto para labores subterráneas, en cuanto hizo el ingreso al socavón de la mina M............ , sin portar los equipos de medición de gases exigidos para cuando se deba adelantar cualquier labor exigida por dicha normatividad.

Ante esa circunstancia, técnicamente quedó en imposibilidad de poder garantizarse su propia seguridad y la de las demás personas que intervenían en la operación que se hallaba bajo su responsabilidad, pues él tenía el control de tal actividad, por lo que si hubiera efectuado la medición de gases, como medida primaría, le habría permitido detectar la concentración de “gas metano” y por tanto adelantar las operaciones encaminadas a reducir sus niveles a los porcentajes permitidos.

Lo anterior implica que de haberse preparado el ingreso a la mina de manera técnica, así se hubiere procedido por el bombero de la manera como se indica, a desconectar una bomba, ninguna incidencia hubiese tenido, porque ya los riesgos de explosión no existían, conclusión esta que queda avalada por la versión de algunos testigos expertos quienes identificaron a la falta oportuna de medición de gases, como la principal causa del accidente y si esa labor le incumbía al ingeniero C......... y no la observó, es evidente su exclusiva culpa en el hecho luctuoso.

10. Lo así analizado conlleva a la improsperidad de la censura, la imposición de costas a sus proponentes, según lo previsto en el inciso final, artículo 375 del Código de Procedimiento Civil, y el señalamiento de agencias en derecho como lo dispone el precepto 392 ibídem, para lo cual se tendrá en cuenta que la parte opositora replicó la presente impugnación extraordinaria.

V. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. No casar la sentencia proferida el 14 de diciembre de 2012 proferida por la Sala Civil de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso de la referencia.

2. Condenar en costas a las recurrentes en casación.

3. Incluir en la correspondiente liquidación que efectuará la secretaría, la suma de siete millones de pesos ($ 7.000.000), por concepto de agencias en derecho.

4. Devolver la actuación surtida al tribunal de origen.

Cópiese y notifíquese».