SENTENCIA 2006-01474/38158 DE DICIEMBRE 5 DE 2016

 

Sentencia 2006-01474/38158 de diciembre 5 de 2016

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN “B”

Expediente: 38158

Radicación: 170012331000200601474 01

Actor: LPMM y otros

Demandados: Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional

Naturaleza: Reparación directa

Descriptor: Responsabilidad extracontractual del Estado. El derecho del capturado a disponer de su propia vida. La juridicidad del daño no da lugar al estudio de la imputación.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

1. Presupuestos procesales de la acción.

1.1. Competencia.

La Sala es competente para conocer del presente asunto, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte demandante, contra la sentencia que negó las pretensiones, comoquiera que la cuantía de la demanda corresponde a la exigida en vigencia de la Ley 446 de 1998(7), para que la segunda instancia en un proceso adelantado en ejercicio de la acción de reparación directa sea conocida por esta corporación.

1.2. Caducidad

De conformidad con lo previsto en el artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa deberá instaurarse dentro de los dos años contados a partir “del día siguiente del acaecimiento del hecho, omisión u operación administrativa o de ocurrida la ocupación temporal o permanente del inmueble de propiedad ajena por causa de trabajo público o por cualquiera otra causa”.

En el presente caso la pretensión resarcitoria tiene que ver con la muerte del señor JMMI, en hechos ocurridos el 7 de mayo de 2006, por lo que las demandas debían presentarse hasta el 8 de mayo de 2008 y, como lo fueron los días 3 de octubre de 2006 y 19 de octubre de 2007, resulta evidente que las acciones se ejercieron en el del término bienal previsto.

2. Análisis del caso.

2.1. Hechos probados.

En el expediente se encuentran debidamente acreditados los siguientes hechos relevantes:

(i) El 7 de mayo de 2006, aproximadamente a las 10:30 horas el señor JMMI fue capturado, en flagrancia, por agentes de la Policía Nacional, después de que protagonizara una riña al interior de un vehículo automotor con tres personas más que lo acompañaban. La situación se presentó en las inmediaciones de la glorieta San Rafael, de la ciudad de Manizales y resultaron heridos, con arma de fuego, dos de sus participantes (copia de informe de la Policía de Vigilancia en casos de captura en flagrancia del 7 de mayo de 2006, en el que el patrullero JGH da cuenta de la captura del señor JMMI, ocurrida en la hora y día mencionado, cuando él y otros agentes fueron informados por varios transeúntes sobre la ocurrencia de hechos violentos en el sector de la glorieta San Rafael de la ciudad de Manizales, dónde al parecer se había accionado un arma de fuego al interior de un vehículo - fl. 127, c. 1; declaración rendida, dentro del trámite contencioso, por el patrullero de la Policía Nacional Diego Guerrero, quien participó en la captura del señor JMMI - fls. 250-254, c. 5).

(ii) Una vez esperaba para su judicialización, el señor MI fue retenido, previa requisa, en una de las celdas de la sala de reflexión ubicada en las instalaciones de la SIJIN del Departamento de Policía de Caldas. Aproximadamente a las 14:30 horas, cuando el patrullero de guardia pasó revista por cada una de las celdas, encontró al señor MI suspendido de un cordón que se encontraba amarrado a uno de los barrotes de la ventana de su celda. Inmediatamente fue trasladado a la Clínica Manizales, donde falleció (copia del registro civil de función de JMMI - fl. 12, c. 1; declaración rendida, dentro del trámite contencioso, por el patrullero CJN - fls. 1-14, c. 4 1; copia del relato efectuado por el señor DFCQ el día de los hechos, quien se encontraba en una de las celdas del área de reflexión de las instalaciones de la SIJIN de Caldas - fl. 131, c. 1; copia de informe ejecutivo de noticia criminal del 8 de mayo de 2006 - fls. 119-126, c. 1; copia del protocolo de necropsia MAN-2006-155 - fls. 145-147, c. 1; copia de los folios 13, 14 y 15 del libro de anotaciones de la sala de reflexión de la SIJIN de Caldas - fls. 143-144, c. 1).

(iii) El señor JMMI era: compañero estable de LPMM, padre de MMM, hijo de MFI y hermano de ON, MC, CE, GI y AMMI (declaración rendida, dentro del trámite contencioso, por la señora ICAP - fls. 301-304, c. 5(8); copias de registros civiles de nacimiento - fls. 8, 9 y 11, c. 1; 13, 14, 15 y 16, c. 3).

El daño antijurídico

De acuerdo con el artículo 90 de la Constitución Política, “[e]l Estado responderá patrimonialmente por los daños antijurídicos que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de las autoridades públicas”. Al respecto, esta corporación ha precisado que, aunque el ordenamiento jurídico no prevé una definición de daño antijurídico, este hace referencia a “la lesión de un interés legítimo, patrimonial o extrapatrimonial, que la víctima no está en la obligación de soportar, que no está justificado por la ley o el derecho(9)”.

En el sub examine, se encuentra debidamente acreditado que el señor JMMI falleció el 7 de mayo de 2006 a las 14:50 horas, conforme indica el registro civil de defunción allegado al proceso por la parte demandante (fl. 12, c. 1), también da cuenta de ello la copia del protocolo de necropsia MAN-2006-155 en la que, además, se indica que falleció “de manera violenta en una insuficiencia respiratoria aguda secundaria a una asfixia mecánica por ahorcamiento” (fls. 118-120, c. 5).

En ese orden de ideas, la Sala encuentra que el daño sufrido por los actores, esto es, la muerte del señor JMMI, es un hecho que está plenamente acreditado dentro del proceso, pues sabido es que la muerte de un ser querido genera sufrimiento y acongoja, amén de perjuicios materiales.

No obstante, la antijuridicidad del daño no se predica como una cuestión pacífica en el plenario, pues, existen dos versiones de los hechos; la oficial, en la que se apoya el extremo pasivo de la litis y la sostenida por la demanda. La primera sugiere que la muerte del señor MI se produjo como consecuencia de un suicidio, versión que, de ser cierta, desplazaría la presunta antijuridicidad que comporta la muerte violenta, pues, si bien nadie está jurídicamente obligado a soportarla, lo cierto es que la decisión de terminar voluntariamente con su vida, supone un plano de determinación que escapa a las posibilidades de acción del derecho como instrumento garante de la vida en sociedad. Tesis que de ser demostrada no quedaría sino concluir que los integrantes del extremo activo de la litis deberán soportar las consecuencias.

Ahora bien, conforme a la teoría del caso expuesta por la parte actora, la muerte del señor MI no se produjo como consecuencia de una decisión voluntaria de culminar con su vida, sino que la misma comportó un homicidio ocurrido al interior de las instalaciones policiales, hipótesis que, de resultar acreditada, necesariamente ubicaría en un plano de antijuridicidad el daño sufrido por los demandantes.

En ese orden, es menester esclarecer las circunstancias en las que se produjo el deceso del señor JMMI, dado que existen dos versiones de los hechos contrarias entre sí, cada una soportada en distintas apreciaciones de los medios de prueba. La Sala ha indicado que una antinomia de este tipo se debe resolver a partir de los postulados de la sana crítica, fijada en el artículo 187 del Código de Procedimiento Civil(10), y definida por la jurisprudencia de esta corporación como “la capacidad del juez para darle a las pruebas la mayor o menor credibilidad, según su conexión con los hechos a demostrar y su capacidad de convencimiento”(11) y en virtud de la cual “el juez goza de cierta libertad a la hora de apreciar el mérito probatorio de los medios de convicción, no debiendo sujetarse, como en el sistema de la tarifa legal, a reglas abstractas preestablecidas e indicadoras de la conclusión a la que se debe arribar, en presencia o en ausencia de determinada prueba”(12).

En varias oportunidades, esta subsección ha señalado que, en virtud de los principios de la sana crítica y la autonomía del juez en la valoración probatoria, los medios de prueba que ofrezcan una mayor probabilidad lógica con respecto a la ocurrencia de los hechos objeto de discusión, deben prevalecer en el caso concreto(13).

Siguiendo estos parámetros, la Sala procede a analizar los elementos de prueba que obran en el plenario, referentes a las circunstancias que rodearon la muerte del señor JMMI, así:

(i) Copia de informe ejecutivo de noticia criminal del 8 de mayo de 2006 (fls. 119-126, c. 1):

(…).

Datos personas capturadas

(…).

Nombre: JMMI

Identificación: (…).

Esta persona fue capturada por el señor patrullero GHJ, perteneciente al grupo de carreteras de Caldas (…). Es de anotar que esta persona encontrándose en las instalaciones de la SIJIN “sala de retenidos” siendo aproximadamente las 14:25 horas fue hallado por parte del patrullero JNC, responsable de la custodia y al pasarle revista al indiciado JMM, lo encontró en la celda Nº 4 al abrir la puerta suspendido de un cordón amarrado a su cuello y a la ventana de dicha puerta (sic), el cual fue trasladado de inmediato hacia la Clínica Manizales, muriendo posteriormente en dichas instalaciones cuando recibía asistencia médica. A las instalaciones donde fuera hallado suspendido el indiciado y hoy occiso, se practicó por parte de personal de criminalística inspección al lugar de los hechos con su respectivo álbum fotográfico y acta, en esta diligencia estuvo presente la doctora Cristina Otálvaro Idárraga, personera municipal.

De igual forma fuimos enterados que en la Clínica de la Policía Nacional, se encontraba una de las víctimas de estos hechos el cual correspondía al señor JJCS, identificado con cédula (…) de S, el cual presentaba una herida por arma de fuego en la región fronto parietal derecho, sin orificio de salida. Esta persona fue remitida hacia la clínica la presentación donde luego de recibir asistencia médica falleció por las heridas sufridas.

(ii) Copia de los folios 13, 14 y 15 del libro de anotaciones de la sala de reflexión de la SIJIN de Caldas (fls. 143-144, c. 1). Se anotó a las 11:00 horas: “[e]l señor JMMI, quien es capturado por el presunto punible de tentativa de homicidio en el barrio M, al ingreso de la sala se le practica una requisa en la cual se verifica que no tiene ningún elemento con el cual se pueda causar daño, se le hace quitar los cordones de los tenis, un cordón con el cual se sujetaba la sudadera que traía puesta. Ingresa en buenas condiciones tanto físicas, psicológicas y de salud, es conducido por el PT. GHJM de la vigilancia”. A las 14:00 horas se hizo la anotación: “[s]e pasa revista al personal aprehendido, en cada una de las celdas, todos y cada uno de ellos respondiendo al llamado y encontrándose en perfectas condiciones sin novedad”. La siguiente anotación se efectuó como novedad ocurrida a las 14:25 horas y se indicó:

Se pasa revista al personal aprehendido, en cada una de las celdas, encontrando como novedad que en la celda nº 4 de izquierda a derecha, al abrir la puerta de la misma se encontraba suspendido de la ventana de la celda con un cordón el señor JMMI C.C. (…), inmediatamente procedí, en compañía de los retenidos JFPO C.C. (…) y DFMQ C.C. (…), a descolgarlo del mismo, le verifiqué sus signos vitales y aún tenía, fue por lo que ubiqué la patrulla 09-972 de la SIJIN y en compañía de PT OCC y VNW de la SIJIN, lo trasladamos hacia el vehículo e inmediatamente lo llevaron a la Clínica Manizales donde le hicieron maniobras de reanimación con resultados positivos, falleciendo posteriormente. Es de anotar que luego de la primera revista de las 14:00 horas me dirigí a la sala de criminalística para responder unos oficios de solicitud de antecedentes y reseña, ya que es también una de nuestras actividades; luego de responderlos y ya habiendo pasado unos 15 minutos aproximadamente, volví a la sala de reflexión a pasar revista y fue que hallé al occiso suspendido del cordón.

(iii) Copia del relato efectuado por el señor DFCQ el día de los hechos, quien se encontraba en una de las celdas del área de reflexión de las instalaciones de la SIJIN de Caldas (fl. 131, c. 1):

(…). Yo estaba sentado en la celda, en la mitad del muro, cuando el señor guardián comenzó a gritar que le ayudaran, yo salí de ahí y cuando me asomé estaba el otro muchacho que estaba detenido, el agente estaba bregando a soltar el muchacho que se había ahorcado, mi celda estaba ajustada, me dijo que le buscara ayuda y salí hasta las escalas y no vi a nadie, fue cuando bajaron otros agentes y subieron con el muchacho. Antes de que el agente nos llamara yo no escuché nada (…).

(iv) Copia de diligencia de versión libre que rinde, el 21 de julio de 2006, el patrullero CJN ante el juzgado ciento sesenta de instrucción penal militar (fls. 148-150, c. 1) —se destaca—:

(…). PREGUNTADO/ Diga cuántas personas se encontraban detenidas en las instalaciones de la SIJIN en los precisos momentos cuando ingresa allí JMMI e igualmente cuándo se haya al mencionado colgado o suspendido por un cordón o cuerda alrededor de su cuello y atado a uno de los barrotes de la celda donde estaba retenido. CONTESTÓ/ CUANDO INGRESÓ JM se encontraba retenido en las instalaciones AV únicamente estaba ahí y cuando ya lo encontré suspendido del cordón se encontraban los retenidos JFPO y DFCQ, no más, únicamente esos cuatro. Cada uno de ellos se encontraba en celda diferente, primero ingreso uno, lo metí en la celda, que fue A, posteriormente ingresó JM y lo alojé en la otra celda y así sucesivamente. Luego ingresó JFP y lo alojé en otra celda y por último DFCQ lo alojé en otra celda, quedando todos en celdas diferentes. PREGUNTADO/ Si desea, indique al despacho las circunstancias que rodearon los hechos que culminaron con la muerte de JMMI, al parecer por ahorcamiento en las instalaciones de la SIJIN de Caldas el día 7 de mayo del año en curso. CONTESTÓ/ Para ese día siendo aproximadamente las dos de la tarde pasé revista a los retenidos en cada una de sus celdas, llamándolos por su nombre y verificando que se encuentren en buen estado de salud y efectivamente todos respondieron al llamado, incluyendo al occiso, posterior a esto me retiro a la sala de criminalística de la SIJIN para verificar las anotaciones y los antecedentes que pudiera registrar JM, para dar repuesta a solicitud allegada por la patrulla que lo había conducido a las instalaciones, me dirijo a la sala de criminalística, me demoro aproximadamente entre 10 y 15 minutos mientras buscaba si ya se encontraba reseñado o tocaba reseñarlo, asimismo responder el oficio de solicitud de antecedentes, luego de determinar dicha tarea me dirijo a la sala de reflexión de nuevo y vuelvo a pasar revista por cada una de las celdas, al llegar a la celda donde se encontraba el occiso, lo llamo por su nombre y no responde al llamado, procedo a abrir la puerta y verificar que había pasado, porque no respondía, y al ingresar a la celda, lo vi suspendido de uno de los barrotes que componen la ventana que se encuentra ubicada ahí en la celda, inmediatamente procedí a pedirle ayuda a los retenidos que se encontraban en las celdas de los lados, para que me ayudaran a bajarlo del cordón ya que no pude por mis propios medios, entonces JFP uno de los retenidos, mientras lo levanté con mis manos del tronco, JF le sacó el cordón por encima, ya que no teníamos algún objeto cortante, como navaja o cuchillo con que cortar la cuerda, ni mucho menos los retenidos, ya que ellos antes de ingresar se les hace una requisa minuciosa y se les despoja de todos estos elementos. Yo acosté a JM en el piso, le verifiqué los signos vitales y aún los presentaba, yo lo asistí, le hice masajes cardiacos a ver si le circulaba la respiración y allá posterior (sic) me dirigí hacia la guardia y le avisé al comandante de guardia para que le avisara a una ambulancia, entonces vi afuera la panel de la SIJIN y bajé a buscar al conductor de ese vehículo, inmediatamente le avisé y le dije que me ayudara a trasladar a JM a un centro hospitalario, ya que se había intentado ahorcar. El señor PT. OC y PT. VN de la SIJIN corrieron inmediatamente a la sala de reflexión y me ayudaron a sacar a JM, lo montamos en la panel de la SIJIN y ellos dos se encargaron de remitirlo a la clínica más cercana, que era la Clínica Manizales, a donde llegó presentando signos vitales. Posteriormente me enteré vía telefónica que la doctora que se encontraba de turno y lo atendió le había realizado a JM maniobras de reanimación, pero este posteriormente falleció sin responder a las mismas, ya eso fue todo, ahí fue que me enteré que el hombre había fallecido en la clínica (…). PREGUNTADO/ Diga si mientras permaneció detenido JM hizo saber o en algún momento manifestó su intención de quitarse la vida. CONTESTÓ/ En ningún momento, porque donde hubiera sido así hubiera tomado las medidas necesarias para tratar de evitar dicho acto, aparte de las que ya había tomado, que era realizarle la respectiva requisa, donde se despojan de elementos con los cuales puedan causar daño, tales como: correas, cordones, cadenas y objetos cortantes. De hecho mientras yo registraba a JM no me manifestaba nada, únicamente se limitaba a responder los datos que yo le preguntaba (…). PREGUNTADO/ Diga qué consignas en general con respecto al personal de detenidos en la SIJIN tenía usted el día 7 de mayo del año en curso. CONTESTÓ/ las consignas de siempre que es realizar la respectiva requisa, para que no ingresen elementos allá, estar pasando revista constante, ubicar a los retenidos, de acuerdo al grado de peligrosidad, entre otras. PREGUNTADO/ Diga si recuerda cómo estaba vestido JMMI al momento en que usted lo halla colgado de uno de los barrotes de la celda. CONTESTÓ/ normal, tenía toda la ropa con la que había ingresado, tenía la camiseta negra, una sudadera oscura, no recuerdo si era negra o azul oscura y las medias, los tenis. Y los bóxer que eran como en forma de pantaloneta, no sé de qué material sería eso. Yo le quité en la requisa los cordones de los tenis, le miré si tenía cadenas o collares y no tenía nada, le hice bajar la sudadera y se le vio el cordón de la sudadera, le hice quitar el nudo del cordón de la sudadera y que los sacara del pantalón, hasta él me dijo que se lo dejara que “es que se me daña la sudadera” y yo le dije que no, que con eso no podía ingresar, se lo quitó y me lo entregó; lo registré bien y no vi más elementos, no le vi más cordones o elementos, o sea así a la vista no le vi otro cordón, correa o hilos, donde lo vea se lo hago quitar inmediatamente (…).

(v) Copia de declaración rendida por el señor JFPO, quien se encontraba detenido en una de las celdas de la SIJIN, ante el juzgado ciento sesenta de instrucción penal militar (fls. 153-154, c. 1) —se destaca—:

(…). Pues yo me encontraba detenido en la celda siguiente a la que estaba ese señor, entonces cuando el agente estaba pasando revista gritó “hay jueputa, este man qué hizo”, entonces nos abrió las celdas a los que estábamos ahí para que le ayudáramos a descolgar a ese señor, entonces lo descolgamos entre el agente que estaba de turno y yo, le quitamos el cordón del cuello y lo dejamos en el suelo mientras el agente salía a pedir ayuda para sacarlo y luego entró la ayuda y se lo llevaron, pero yo no sabía si estaba muerto o vivo y se lo llevaron y a mi más tarde me llamaron para preguntarme algo, si yo sabía por qué él se había matado, si había escuchado gritos o algo, yo les dije que yo no había escuchado nada, ya más tarde de haber pasado los hechos llegaron los agentes del CTI a tomar las fotos en el calabozo donde habían ocurrido los hechos (…). PREGUNTADO. Diga desde cuando se encontraba usted retenido en las instalaciones de la SIJIN y si se enteró del momento en que fue ingresado a dicha celda el señor JMMI y cuál fue el motivo de detención del mencionado. CONTESTÓ. Yo me encontraba detenido desde ese mismo día 07 de mayo y como a las 12 del día me habían llevado para allá y cuando yo ingresé ellos ya estaban allá detenidos, él y el compañero porque eran dos, yo no supe por qué lo detuvieron. PREGUNTADO. Diga cuántas personas se encontraban detenidos en el momento en que usted ingresó a las instalaciones de la SIJIN y si el señor JMMI compartía la celda con alguien más. CONTESTÓ. Cuando yo entré había tres detenidos y cada uno estaba en diferente celda y luego a mí me metieron a la de enseguida del occiso (…). PREGUNTADO. Diga si usted escuchó ruidos o notó acciones extrañas, mientras permaneció detenido en las instalaciones de la SIJIN. CONTESTÓ. No, ninguna cosa rara vi (…). PREGUNTADO. Explique bajo qué medio o cómo fue el procedimiento que usted y el policial que se encontraba encargado de las celdas realizaron para bajar al señor JMMI del lugar donde se encontraba suspendido. CONTESTÓ. Pues primero el patrullero lo levantó del tronco o sea del cuerpo y de ahí yo le metí los dedos entre el cuello y el cordón estaba amarrado contra la reja que queda al lado de la puerta del calabozo en el que estaba el muchacho (…).

(vi) Copia de declaración rendida por el patrullero JHVT, quien se desempeñaba como comandante de guardia de la SIJIN el día de los hechos, ante el juzgado ciento sesenta de instrucción penal militar (fls. 151-152, c. 1):

(…). Yo soy comandante de guardia de la SIJIN, la fecha no la recuerdo bien, el día que pasaron los hechos, siendo las 14:20 o 14:30 el señor patrullero JN de la sala de reflexión subió a la guardia y pidió que llamara a una ambulancia ya que había alguien en una celda suspendido, yo de inmediato pedí la ambulancia pero este siguió y vio que afuera de la SIJIN estaba la panel, la cual pertenece a criminalística, y le pidió al patrullero O y al patrullero VN para que lo auxiliaran sacando este sujeto de la celda y en cuestión de dos minutos vi que salieron con él y lo montaron a dicha panel, eso fue lo que vi yo estando de comandante de guardia, la panel es 09572 (…).

Conforme a los anteriores, a las 14:25 horas, aproximadamente, el señor JMMI fue encontrado suspendido desde el cuello con un cordón sujetado a la ventana de la celda, por el patrullero CJN —quien se encontraba de guardia en la sala de reflexión— mismo que al percatarse de lo sucedido solicitó ayuda de los demás detenidos que se encontraban allí, en tanto no pudo liberar al occiso por sus propios medios. El retenido JFPO fue quien lo ayudó, retirando el cordón del cuello mientras el policial cargaba del tronco a la víctima. También se evidencia que el fallecido fue objeto de la requisa de rutina practicada, con el propósito de retirarles objetos y prendas de vestir que pudieran causar daño, a todos los retenidos que llegan a la sala de reflexión.

Ahora bien, de acuerdo a lo relatado por el señor DFCQ —otro de los retenidos— fue él quien subió a solicitar ayuda mientras los antes mencionados intentaban auxiliar al señor MI, lo cual resulta contrario a lo manifestado por el patrullero JN en la declaración de versión libre rendida ante el funcionario de instrucción penal militar, según la cual la ayuda la solicitó él al comandante de guardia y posteriormente a los agentes policiales encargados de la “panel” de la SIJIN, quienes finalmente condujeron a la víctima hasta un centro hospitalario donde posteriormente falleció. Sin embargo esta contradicción no es suficiente para tener por falsa la versión rendida por el uniformado, ni siquiera indiciariamente; ello si se considera que el relato del policial se acompasa con el dicho del comandante de guardia y del señor JFPO. No obstante, existen algunas divergencias en la apreciación de los hechos por el patrullero Jaramillo, si se compara su versión libre y lo declarado en el presente asunto, como pasa a verse.

(vii) Declaración rendida el 1º de agosto de 2007, dentro del trámite contencioso, por el patrullero CJN (fls. 1-14, c. 4):

(…). Yo para ese día me encontraba en servicio en la sala de reflexión y la policía de carreteras me bajó a un retenido mientras lo llevaban a disposición de la fiscalía, me lo dejaron allá en custodia, yo lo recibí e hice todos los trámites normales y ya lo ingresé a la celda y pues ya posteriormente se me presentó la novedad que ustedes conocen con ese retenido. Yo recibí al retenido, le tomé todos los datos para la reseña, lo registré en los libros radicadores de la sala de reflexión, posteriormente le practiqué la requisa para poder ingresarlo a las celdas, lo dejé en una de las celdas de la sala de reflexión, posteriormente salí al área de criminalística para buscar la reseña, si él tenía reseñas o anotaciones con el compañero que ingresó con él a la SIJIN, estuve ahí en criminalística buscando eso y estuve aproximadamente 10 minutos y respondí los antecedentes de estas 2 personas, volví a la sala de reflexión para hacerle la respectiva reseña, inmediatamente pasé a la sala de reflexión, paso revista a cada uno de los detenidos, iba por cada una de las celdas, cada uno me contestaba hasta que llegué a la celda de JMMI yo me asomé por la ventanita de la puerta y yo no lo vi por ningún lado y lo llamé “J” y no me contestó, entonces me asusté mucho e inmediatamente abrí la puerta de esa celda y ya pues cuando ingreso a la celda lo veo que estaba suspendido en un cordón de una de las rejas que está allí en la celda. De la ventana a la celda no se puede ver todos lados de la celda, se ve más que todo al frente, no se alcanza a ver ni siquiera el suelo. La reacción mía fue decir qué hizo Dios mío, mi reacción fue cogerlo del tronco como para que le circulara aire no sé, yo lo alcé, le sentí los signos vitales, intenté bajarlo pero como era de contextura robusta yo pedí ayuda a los otros retenidos de las otras celdas. Yo intenté solo, no fui capaz y le abrí la puerta a los retenidos, pero del show se quedaron quietos y no fueron capaces de ayudarme y en últimas yo lo alcé solo y era bregando a sacar el cordón con una mano por encima y ahí mismo los descargué en el suelo y le sentí los signos vitales, lo solté en el suelo e inmediatamente salí al área de criminalística, que es que allá afuera estaba la panel y me fui al área de criminalística para decirle al conductor del vehículo, le comenté lo que había pasado en la sala de reflexión y le dije que me ayudara a llevarlo a una clínica para que lo atendiera un médico, entonces él subió y con ayuda de otros compañeros, y él también le sintió los signos vitales, entonces él me dijo que “todavía le siento pulso, motémoslo en la panel” y entonces con ayuda de varios compañeros lo metimos al vehículo y lo trasladamos a la clínica. Ya posteriormente recibí una llamada de la clínica allá a la SIJIN por parte de un doctor o una doctora, no me acuerdo muy bien, pidiéndome los datos del señor JMMI, igualmente me manifestó que le habían hecho maniobras de reanimación pero que no había respondido a ellas, que había muerto (…). PREGUNTADO: en el juzgado 160 de instrucción penal militar el 21 de julio, folios 144 y siguientes del c-2 dijo lo siguiente: “procedo a abrir la puerta y verificar que había pasado, porque no respondía, y al ingresar a la celda lo vi suspendido de uno de los barrotes que componen la ventana que se encuentra ubicada en la celda, inmediatamente procedí a pedirle ayuda a los detenidos que se encontraban en la celda de los lados”. Qué tiene para decirnos al respecto y de acuerdo a su respuesta anterior en la que usted hace referencia a que usted lo cogió del tronco y lo alzó y por cuanto tiempo lo tuvo levantado. CONTESTÓ: yo inicialmente cuando lo vi, hice un intento de bajarlo, entonces no pude, por eso salí a pedirle ayuda a los retenidos, para cortar la cuerda y así bajarlo más fácilmente, me dirigí nuevamente a la celda ya con los retenidos que venían a ayudarme y ellos pues al verlo allí, se quedaron estáticos y ellos no fueron capaces de hacer nada ni ayudarme y yo al ver que no me ayudaban hice un segundo intento y en este sí lo logré bajar (…). PREGUNTADO: nos ha dicho usted reiterativamente durante esta diligencia que fue usted en últimas quien lo alzó y le sacó el cordón y en diligencias que rindió usted ante el juez penal militar FL 160 dijo: “para que me ayudaran a bajarlo del cordón ya que yo no pude por mis propios medios, entonces JFP, mientras lo levanté con mis manos del tronco, JF le sacó el cordón por encima”. Díganos qué tiene que decirnos al respecto. CONTESTÓ: igual eso es un momento de confusión por el que uno pasa y pues en verdad lo que yo recuerdo es que él fue uno de los primeros que llegó y estuvo allí en la celda, pero igual yo era el que directamente estaba tratando de descolgarlo y ya pues en esos momentos de confusión no recuerdo si el me ayudó o no (…).

En el último relato, el patrullero JN afirma que fue él sólo quien logró liberar del cordón del que pendía —toda vez que los retenidos a quien solicitó ayuda quedaron en estado de perplejidad al observar la situación— el señor MI y una vez verificado que mantenía los signos vitales, solicitó ayuda de otros uniformados para finalmente trasladarlo hasta la Clínica Manizales.

Lo anterior difiere de lo declarado en versión libre, donde afirmó que fue con la ayuda del señor JFPO que pudo soltar al occiso, esto es, mientras él lo alzaba del tronco el señor P le retiró el cordón del cuello; sin que ello resulte sospechoso para la Sala pues se debe considerar que entre una y otra declaración había transcurrido más de un año, ahora, sabido es que el paso del tiempo le resta fidelidad a la memoria, aunado a la confusión que puede generar enfrentarse a una situación como la conocida en autos. Ahora, en todo caso, no se trata de una diferencia mayor que el resto del material probatorio y la sana crítica no logre dilucidar.

(viii) Copia del protocolo de necropsia MAN-2006-155 (fls. 145-147, c. 1). Se señalan como “HALLAZGOS Y DIAGNÓSTICOS MÉDICOS”:

1. Lesiones de tipo traumático: al examen externo del cuerpo se encuentran, a nivel del cuello, un surco oblicuo, ascendente, suprahioideo, incompleto a nivel occipital, con fondo rojizo, apergaminado. El surco se ve un poco más anchado en la región cervical anterior sobre la línea media.

2. Otras lesiones: se aprecia cianosis en uñas de manos. Signos de trauma leve en miembros superiores. Petequias en párpado superior derecho y en conjuntivas palpebrales. En el examen interno del cadáver se encuentran signos inespecíficos de asfixia como son fluidez sanguínea, congestión visceral generalizada y petequias en la superficie de ambos pulmones y de corazón. También hay signos de edema cerebral y edema pulmonar.

3. Otros hallazgos: presenta antracosis leve en pulmones y ganglio parahillares.

Frente a los hallazgos médicos descritos, la parte actora formula dos objeciones que se erigen como el sustento principal del recurso de alzada que nos ocupa. En primer lugar sugiere sospechas en las circunstancias de modo y espacio en que supuestamente se produjo el suicidio por ahorcamiento, textualmente: “cómo es posible que se produjese el ahorcamiento? Teniendo en cuenta que no se encontraría suspendido del techo, sino recostado contra una superficie plana como lo es una pared y más aún podría tener ambos talones en el piso y el objeto al cual se le atribuye el deceso no dejaría una marca oblicua en el cuello, sino horizontal completamente debido a la diferencia entre la estatura del occiso y la altura de la ventana. Por tal motivo es imposible que se produjese un ahorcamiento en tales circunstancias. De otro lado, cuestiona el descubrimiento de otras lesiones que no se relacionan directamente con la asfixia mediante ahorcamiento y que a su modo de ver constituyen prueba indiciaria de que el señor MI fue víctima de un homicidio al interior de las instalaciones de la accionada, tales descubrimientos son “cianosis en uñas de manos. Signos de trauma leve en miembros superiores”.

Frente a lo primero deben relacionarse los siguientes medios de prueba que ilustran a la Sala sobre las circunstancias de modo y espacio en que se produjo el hecho dañoso:

(ix) Copia de formato de inspección judicial realizada a las 19:10 horas del día de los hechos por funcionarios de policía judicial, con presencia de la personera delegada en lo penal (fl. 139, c. 1) —se destaca—:

Se inicia la inspección judicial en la sala de reflexión de la SIJIN de Manizales, la cual está ubicada al fondo parte baja de las instalaciones y a la que se desciende por unas escaleras, esta sección se divide en dos alas. Al lado derecho se ubica una pequeña habitación la cual es utilizada para la reseña fotográfica de las personas que ingresan retenidas, al frente una habitación la cual es utilizada por el policial que se encuentra de servicio como oficina y un ala al lado izquierdo, la cual está aislada del resto de las instalaciones por una reja metálica y asegurada por un candado.

Esta ala consta de cinco (5) habitáculos al lado izquierdo, al fondo los servicios sanitarios y al lado derecho dos habitáculos, los cuales son utilizados para aislar a las personas que ingresan retenidas.

Se centra la inspección en el cuarto habitáculo del lado izquierdo, lugar donde sucedieron los hechos materia de investigación; el cual se describe como una construcción en concreto de dimensiones 1.85 mts de ancho por 2.15 mts de largo por 1.82 mts de alto; al ingresar a este se observa al fondo una plancha de cemento la cual es utilizada por los retenidos como cama, en la pared anterior de esta construcción se observa una pequeña ventana la cual está ubicada 1.45 mts del suelo y conformada por dos barrotes metálicos; del primero de estos barrotes se encuentra amarrado un cordón de fibra color negro, el cual fue utilizado por el hoy occiso para quitarse la vida (se rotula y embala como EMP nº 1).

Se deja constancia que al ingresar a la sala de reflexión se encuentra una caneca plástica color blanco, la cual es utilizada para guardar las correas, cordones y demás elementos de propiedad de las personas que ingresan retenidas, los cuales son retirados por el policía de servicio en el momento de la requisa, con el objeto de que estos elementos no sean utilizados por los retenidos para causarse algún daño; dentro de esta caneca se encuentran varios cordones y correas, entre los que se encuentran dos cordones color blanco con algunas manchas color pardo rojizo (cordones de los tenis) y un cordón color azul (cordón de la sudadera) que vestía el hoy occiso en el momento de su ingreso (se rotulan y embalan como EMP nº 2).

(x) Copia del informe número 977 de investigador de campo del grupo de fotografía de la SIJIN del Departamento de Policía de Caldas, realizado en las instalaciones de la morgue de la Clínica Manizales, del que resultaron “fijaciones de planos generales medios y primer plano del cadáver y heridas” (fl. 136, c. 1). Informe del que vale destacar las siguientes:

1) “DSC00680- 03 PRIMER PLANO: La imagen muestra el numerador uno señalando surco abrasivo progresivo hacia atrás alrededor del cuello, parte del frente”.

2) “DSC00681- 04 PRIMER PLANO: La imagen muestra el numerador uno señalando surco abrasivo progresivo hacia atrás alrededor del cuello, lado izquierdo”.

3) “DSC00682- 05 PRIMER PLANO: La imagen muestra el numerador uno señalando surco abrasivo hacia atrás alrededor del cuello, lado derecho”.

(xi) Copia del informe número 979 de investigador de campo del grupo de fotografía de la SIJIN del Departamento de Policía de Caldas, realizado en las instalaciones de la morgue de la Clínica Manizales, del que resultaron “fijaciones de planos generales medios y primer plano de elementos de prueba” (fls. 137-138, c. 1). Informe del que vale destacar las siguientes:

1) “DSC00685- 02 PLANO MEDIO: La imagen muestra un par de tenis marca Nike color blanco con azul, sin cordones”.

2) “DSC00687- 04 PRIMER PLANO: La imagen muestra un pantalón sudadera color negro, a la altura de la cintura se observan dos orificios, lugar donde está el cordón de apretarse esta prenda a la cintura, el cual no posee”.

3) “DSC00689- 06 PRIMER PLANO: La imagen muestra una pantaloneta bóxer a rayas color verde, a la altura de la cintura se observan dos orificios, lugar donde está el cordón de apretarse a la cintura, el cual no lo posee” (destaca la Sala que los orificios se observan del lado interno de la prenda, es decir al respaldo de la etiqueta).

(xii) Declaración rendida, dentro del trámite contencioso, por la doctora Lina Mercedes Patiño, funcionaria de Medicina Legal que practicó la necropsia en el cadáver del occiso (fls. 240-248, c. 5) —se destaca—:

PREGUNTADO: Sírvase especificar a este despacho los hallazgos que obtuvo después de realizadas las diligencias correspondientes con ocasión de la muerte del señor JMMI. CONTESTÓ: Al realizar la necropsia hacemos un examen externo del cuerpo, enseguida las disecciones, para mirar internamente el cuerpo. Al hacer el examen externo encontré como datos llamativos, múltiples petequias, estas son hemorragias puntiformes en los parpados superior e inferior derechos y petequias en las conjuntivas de los ojos inferiores, en el cuello encontré un surco que como característica, tenía que era oblicuo ascendente, se encontraba por encima del hioides y estaba incompleto en la región occipital, su fondo era rojizo, en las extremidades encontré unas escoriaciones pequeñas rojizas en los dedos 3 y 4 de la mano derecha y una herida pequeña en el antebrazo derecho. Ya después de hacer las disecciones necesarias, en este caso, además de las disecciones convencionales que se hacen en todo cadáver, se practicaron dos disecciones especiales, que fueron el levantamiento facial y la disección posterior. Durante el examen interno, llamó la atención que existía una situación denominada fluidez sanguínea, que consiste en que al hacer los cortes, la sangre fluye libre y abundantemente. Encontré también congestión en todas las vísceras petequias en la superficie del corazón y de los pulmones, signos de edema cerebral y edema pulmonar, además un hematoma pequeño subgaleal, occipital izquierdo y hematomas laminares a nivel escapular derecho y sobre la línea media dorsal. Esos fueron los hallazgos más relevantes. PREGUNTADO: Sírvase manifestarle al despacho las características propias de una muerte por ahorcamiento. CONTESTÓ: la muerte ahorcamiento es uno de los tipos de muerte por asfixia mecánica, generalmente es de tipo suicida y se caracteriza porque el surco a nivel del cuello presenta la descripción que realice anteriormente en cuanto a dirección, localización y generalmente es incompleto por el lugar donde se ubica el nudo. La muerte ocurre porque hay una compresión extrínseca de la vía respiratoria superior, impidiendo así el paso de oxígeno a los pulmones. PREGUNTADO: Sírvase especificarle al despacho las huellas que se presentan en el cuerpo después de una muerte por ahorcamiento. CONTESTÓ: las muertes por asfixia, los hallazgos generalmente son inespecíficos, encontramos una triada que nos sugiere que la muerte ocurrió de esta manera y que consiste en la presencia de petequias en las conjuntivas palpebrales, en los pulmones y en el corazón, la fluidez sanguínea y la congestión visceral generalizada. Esto correlacionado con el hallazgo del surco cervical, nos lleva a establecer como hipótesis una muerte por ahorcamiento (…). PREGUNTADO: con la venia de la honorable magistrada, solicito tomar unas medidas para poder realizar la siguiente pregunta. Si se me autoriza quiero traer a una persona de un metro sesenta y ocho, para que la doctora me responda -PREGUNTA-: conceptuó ud. que es posible que una persona que mide 1.68 mts. en el folio 118 vuelto, se puede ahorcar con un cordón atado a una ventana a una altura de 1.45 mts. La altura de la ventana está determinada en el folio 11 vuelto de la inspección judicial al lugar de los hechos, de fecha 07-05-06, a las 19:10. —el señor apoderado solicita que se permita ubicar a una persona con la estatura indicada y en efecto se procede a ubicarla, a fin de que la testigo conteste si es posible que una persona pueda ahorcarse a esa altura, con un cordón de fibra negro, teniendo en cuenta la medida posible del cordón, según la imagen visible en el folio 115 del cuaderno n.° 2 —. CONTESTA: la respuesta es sí es posible, además del ahorcamiento que habitualmente conocemos, llamado por suspensión completa, donde el cuerpo pende totalmente de un barrote, de una viga o de cualquier elemento, existe otro tipo de suspensión que se denomina incompleta y ocurre en casos donde el elemento al cual se fija el cordón o el lazo, que se va a utilizar, está a poca altura o inferior a la estatura de la persona, en estos caso, luego de que la persona se pone el cordón alrededor del cuello, trata de adoptar la posición de rodillas y al intentar arrodillarse ejerce el mismo efecto de compresión sobre la vía aérea y la suspensión en este caso es incompleta porque una parte del cuerpo, que generalmente son los miembros inferiores, queda en contacto con el piso. PREGUNTA: considera ud. que una persona de la estatura antes mencionada, ahorcada a una altura también ya referida, presentaría un surco oblicuo a nivel de cuello, como sí se observa en las necropsias de los cadáveres efectivamente suspendidos en el aire. CONTESTA: de acuerdo con el mecanismo que expliqué en la respuesta anterior, en los casos de suspensión incompleta el surco presenta las mismas características de la suspensión completa (…). —PREGUNTA: es o no cierto que es frecuente encontrar en necropsias de cadáveres cuya causa de la muerte es asfixia mecánica por ahorcamiento, signos de lividez en miembros inferiores; lo cual no concuerda con este caso en discusión, ya que ud. tuvo la oportunidad de leer la necropsia—. CONTESTA: las livideces post-morten aparecen en las zonas declives del cuerpo y en casos de suspensión es lo más frecuente que aparezcan en los miembros inferiores; sin embargo, se debe tener en cuenta que durante las primeras 12 horas post-morten las livideces cambian de localización dependiendo de la posición del cuerpo. En este caso, y según la información obtenida antes de la necropsia en el acta de levantamiento, el señor MJ rápidamente fue retirado del sitio de los hechos y llevado a un centro hospitalario, seguramente en una posición de decúbito y es por ese motivo que las livideces se hallaron en la región dorsal y no en los miembros inferiores. —PREGUNTA- considera ud. que es probable que el surco abrasivo causado por el cordón de fibra, de color negro, se prolonga hacia la región posterior, mucho más del producido por un ahorcamiento, se asemejaría más a un estrangulamiento. Tenga en cuenta la imagen (…) folio 109 vuelto del informe del investigador de campo (fotógrafo). CONTESTA: en términos generales, se considera que el surco dejado por un ahorcamiento es incompleto y está ausente en el lugar donde quedaría el nudo del elemento utilizado. Además, es un surco que es oblicuo, ascendente y de localización suprahioidea; el surco generalmente encontrado en los estrangulamientos es completo, no se interrumpe en ninguna parte de su trayecto, es horizontal y está a nivel infrahioideo. Por estas características, el surco encontrado en el señor MI es compatible con un ahorcamiento.(14)

Vistos los elementos en precedencia, debe desestimarse el primer argumento de los recurrentes resaltado por la Sala en páginas anteriores, pues las secuelas que presentaba el cadáver de la víctima y las condiciones espaciales en que se produjo su muerte son compatibles con un ahorcamiento por suspensión incompleta, como lo detalló en términos científicos la galena encargada de practicar su necropsia.

Además cabe destacar la ausencia de los cordones de la sudadera y zapatos que vestía y calzaba el occiso; en ese orden se acredita su retiro de tales elementos como consecuencia de la requisa que le fue practicada por el patrullero CJN. Asimismo acorde con el informe número 979 de investigador de campo del grupo de fotografía de la SIJIN antes referenciado, en la pantaloneta tipo bóxer que portaba el señor MI se advierten dos orificios del lado interno de la prenda, es decir al respaldo de la etiqueta, circunstancia que explica por qué, a pesar de la requisa de que fue objeto previo ingreso a la celda, el finado pudo llevar a cabo el plan de terminar con su vida, pues su ropa interior llevaba oculto otro cordón que le sirvió para ese propósito. Sobre el particular debe decirse que la Sala comparte lo considerado por el a-quo en el sentido de que una requisa más profunda y minuciosa que implicara la revisión de la ropa interior, constituiría una clara y flagrante violación del derecho a la intimidad de la víctima mortal, por tanto un procedimiento respetuoso de tal derecho no puede ser objeto de reproche por esta corporación, garante de los derechos y libertades de los asociados.

Inclusive, de aceptarse tal limitación al derecho a la intimidad, ello no garantizaría un resultado diferente al que lamentablemente ocupa nuestra atención, pues, cuando se tiene la determinación autónoma y voluntaria de culminar violentamente con la vida propia, cualquier elemento puede contribuir con dicho propósito. Esta Sala recientemente absolvió de responsabilidad patrimonial a la Nación por la muerte de un retenido cuya determinación de suicidarse fue tal, que se ahorcó con la camisa que vestía, ante la imposibilidad de hacerlo con los cordones y cinturón que le fueron retirados a su ingreso(15).

De otro lado y en lo que tiene que ver con la segunda objeción planteada por los recurrentes frente a los hallazgos médicos del cadáver, esto es, lesiones corporales que no se relacionan directamente con la asfixia por ahorcamiento, como son “cianosis en uñas de manos. Signos de trauma leve en miembros superiores”, debe recordarse que el finado fue capturado en flagrancia luego de protagonizar una riña con tres personas más, de las que al parecer una falleció debido a una herida con arma de fuego, luego, en atención a las circunstancias previas y concomitantes que rodearon la muerte por la que se demanda, este tipo de lesiones no resultan extrañas. De hecho, reposa en el expediente copia del acta de buen trato, suscrita por el señor JMMI el 7 de mayo de 2006 en la que manifiesta “el buen trato físico, psicológico y moral que ha recibido por parte del personal que realizó el procedimiento de captura” (fl. 128, c. 1).

Ahora bien, los móviles que determinaron al señor JMMI al suicidio son desconocidos por la Sala, pues no se tiene precisión sobre la riña y sus participantes, ni la relación de estos con el occiso; lo único que se sabe, por referencia indirecta, es que uno de ellos falleció cuando era atendido en la Clínica de la Policía a raíz del proyectil que lo impactó, luego de que al parecer el señor MI accionara en su contra un arma de fuego. No obstante, obra en el plenario la declaración rendida, dentro del trámite contencioso, por el patrullero de la Policía Nacional, WVN, quien trasladó hasta las instalaciones de la SIJIN al señor MI (fls. 255-261, c. 5):

(…). Ese día me encontraba de patrulla disponible para la atención de delitos contra la vida y la integridad, mi compañero era el subintendente AD ya retirado de la institución, este día en que ocurrieron los hechos, a las 8:00 am nos informaron de unos lesionados por arma de fuego en la avenida Del Río, bajando la glorieta de San Rafael, nos dirigimos a ese lugar al igual que otras patrullas armadas a apoyar el procedimiento, entonces llegamos al lugar, había un Megane, Renault color gris, estacionado al lado derecho de la vía, se encontraron dos armas, una pistola 9 mm. y un revolver calibre 38; cuando llegamos al sitio los heridos se los habían llevado para brindarles atención médica, la Policía uniformada se encontraba tras la captura de dos sujetos, quienes al parecer habían disparado contra estas personas que resultaron lesionadas, primero capturaron a JMMI y posteriormente capturaron a AVC, a JMMI lo subieron en el taxi que yo conducía, esposado, y nos trasladamos con este a las instalaciones de la SIJIN y al otro sujeto los policías uniformados lo condujeron a las instalaciones de la SIJIN. En el trayecto del camino que llevamos a JMMI, lo que acostumbra uno a preguntarles es qué fue lo que sucedió, ya que este se encontraba todo ensangrentado y muy asustado y él lo que respondió es que él se había embalado, que se había metido con alguien muy poderoso de acá de Manizales e inclusive nos dijo que era por una droga que a él se le había perdido en Pereira y que por esto él sabía que se iba morir, él decía que a él lo iban a matar y estaba muy preocupado por la esposa y quería hablar con ella (…). Luego recibimos las diligencias de los capturados, a los dos capturados los ingresaron a las instalaciones de la sala de reflexión, cuando estaba haciendo el informe y nos encontrábamos en la SIJIN el compañero CN, quien se encontraba de servicio en la sala de reflexión, gritó que lo ayudáramos, yo en ese momento no sabía lo qué había pasado y corrí hacia la sala de reflexión y entre J y unos capturados que habían en la sala en ese momento, sacaban a JMMI, lo sacaban inconsciente de los calabozos. Yo les ayudé a subirlo por las escalas, lo monté dentro de una panel y me subí con J (…) en el vehículo y nos fuimos hacia la Clínica Manizales; yo vi que él tenía la marca como si se hubiera ahorcado. Ya lo bajamos de la panel y lo montamos a una camilla y lo ingresamos al hospital y vimos que le estaban dando reanimación y luego de unos 10 o 15 minutos el doctor me dijo que el muchacho había fallecido (…).

Si bien, esta instancia judicial no puede afirmar con grado de certeza —en tanto no se cuenta con los elementos de juicio que lo permitan—, sobre los posibles móviles que determinaron al señor MI a culminar con su vida, la anterior declaración puede dar luces al respecto.

En cambio, sí acredita tal declaración, en conjunto con los elementos de convicción relacionados en esta decisión, que el deceso del señor JMMI se produjo en la Clínica Manizales, cuando era objeto de procedimientos médicos de reanimación por parte de profesionales de la salud. No en las instalaciones de la SIJIN, luego, la tesis sostenida en libelo introductorio conforme a la cual se pretende responsabilizar a la Policía Nacional del supuesto homicidio de que fue objeto la víctima, no resulta plausible comoquiera que fue precisamente esta institución la que hizo todo a su alcance para preservar su vida. Con la misma lógica se debe descartar el eventual indicio que comportarían las incompatibilidades entre una y otra versión de los hechos expuestas por el patrullero JN, pues, en todo caso, las mismas no resultan relevantes en la producción del daño y pueden ser consecuencia de la distorsión de experiencias que tiene como efecto natural el trascurrir del tiempo.

Finalmente, cabe recordar que si bien el Estado tiene obligaciones frente al derecho a la vida, las cuales pueden ser de abstención o acciones positivas(16) que garanticen su pleno ejercicio, estas no pueden desconocer la autonomía y la voluntad que se traducen en capacidad de elección de los sujetos destinatarios de la misma; únicos capaces de disponer libremente de su vida —entendida más allá de una simple condición biológica—, en tanto no interfieran o interrumpan el goce del amplio catálogo de derechos y libertades del que son titulares los demás asociados.

En relación con el rol del derecho —y en consecuencia del Estado—, frente a las decisiones que sólo incumben o hacen parte del fuero interno de las personas, la Corte Constitucional ha considerado(17):

6.2.1. El derecho como forma de regulación de la conducta interferida. ¿Existen deberes jurídicos para consigo mismo?

Más allá de las disputas de escuelas acerca de la naturaleza del derecho, puede afirmarse con certeza que lo que caracteriza a esa forma específica de control de la conducta humana es el tener como objeto de regulación el comportamiento interferido, esto es, las acciones de una persona en la medida en que injieren en la órbita de acción de otra u otras, se entrecruzan con ella, la interfieren. Mientras esto no ocurra, es la norma moral la que evalúa la conducta del sujeto actuante (incluyendo la conducta omisiva dentro de la categoría genérica de la acción). Por eso se dice, con toda propiedad, que mientras el derecho es ad alterum, la moral es ab agenti o, de otro modo, que mientras la norma jurídica es bilateral, la moral es unilateral. En lenguaje hohfeldiano, puede afirmarse que el precepto del derecho crea siempre una situación desventajosa correlativa a una situación ventajosa. En el caso concreto, cuyo análisis importa, un deber correlativo a un derecho. La moral no conoce esta modalidad reguladora. Las obligaciones que ella impone no crean en favor de nadie la facultad de exigir la conducta debida. En eso radica su unilateralidad. No en el hecho de que no imponga deberes frente a otro, sino en la circunstancia que no confiere a éste facultad de exigir.

De allí que no haya dificultad alguna en admitir la existencia de deberes morales frente a uno mismo y menos aun cuando la moral que se profesa se halla adherida a una concepción teológica según la cual Dios es el dueño de nuestra vida, y el deber de conservarla (deber frente a uno mismo) se resuelve en un deber frente a Dios.

Pero otra cosa sucede en el campo del derecho: cuando el legislador regula mi conducta con prescindencia del otro, está transponiendo fronteras que ontológicamente le están vedadas. En otros términos: el legislador puede prescribirme la forma en que debo comportarme con otros, pero no la forma en que debo comportarme conmigo mismo, en la medida en que mi conducta no interfiere con la órbita de acción de nadie. Si de hecho lo hace, su prescripción sólo puede interpretarse de una de estas tres maneras: 1) expresa un deseo sin connotaciones normativas; 2) se asume dueño absoluto de la conducta de cada persona, aún en los aspectos que nada tienen que ver con la conducta ajena; 3) toma en cuenta la situación de otras personas a quienes la conducta del sujeto destinatario puede afectar.

(…).

La primera consecuencia que se deriva de la autonomía, consiste en que es la propia persona (y no nadie por ella) quien debe darle sentido a su existencia y, en armonía con él, un rumbo. Si a la persona se le reconoce esa autonomía, no puede limitársela sino en la medida en que entra en conflicto con la autonomía ajena. El considerar a la persona como autónoma tiene sus consecuencias inevitables e inexorables, y la primera y más importante de todas consiste en que los asuntos que sólo a la persona atañen, sólo por ella deben ser decididos. Decidir por ella es arrebatarle brutalmente su condición ética, reducirla a la condición de objeto, cosificarla, convertirla en medio para los fines que por fuera de ella se eligen. Cuando el Estado resuelve reconocer la autonomía de la persona, lo que ha decidido, ni más ni menos, es constatar el ámbito que le corresponde como sujeto ético: dejarla que decida sobre lo más radicalmente humano, sobre lo bueno y lo malo, sobre el sentido de su existencia.

Incluso, en virtud de tal autonomía, no sólo puede disponer respecto a cómo realizar su vida, sino también cuándo terminarla(18), en desarrollo del mismo catálogo de libertades que se encuentran íntimamente ligadas con el derecho a la vida y a partir de las cuales este toma sentido. Suponer lo contrario, necesariamente nos ubica en un plano en el que “el Estado colombiano se asume dueño y señor de la vida y del destino de cada persona sujeta a su jurisdicción, y por eso le prescribe comportamientos que bajo una perspectiva menos absolutista quedarían librados a la decisión suya y no del Estado”, lo que a su vez desnaturaliza la concepción contractualista del mismo, pues recordemos que, en contraposición al Estado absoluto, la filosofía liberal en la que se erige el Estado contemporáneo justifica su existencia sólo y en razón del ciudadano mismo, esto es, como garantía de que sus asociados tengan posibilidades reales de determinar su vida como a bien tengan, siempre y cuando, se insiste, ello no interfiera en el disfrute de las libertades fundamentales de las que son titulares sus semejantes.

Así las cosas, concluye la Sala que los demandantes deben soportar las consecuencias de la decisión adoptada por el señor JMMI, la cual, si bien comporta un daño acreditado dentro del plenario, que sin duda alguna les generó sendos perjuicios, no resulta antijurídico, pues, el derecho, además de permitirlo, protege la decisión autónoma e individual de terminar voluntariamente con la propia vida.

En ese orden de ideas, agotado el análisis de responsabilidad en sede de juridicidad del daño, no es posible estudiar su imputación, comoquiera que resulta improcedente en los términos del artículo 90 superior citado al inicio de estas consideraciones.

Así las cosas, se impone confirmar la Sentencia del 12 de noviembre de 2009, proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo de Caldas que desestimó las pretensiones de la demanda.

5. Costas.

La Sala no observa comportamiento temerario en las actuaciones procesales de la parte demandante dentro del proceso, por lo que se abstendrá de condenar por ese concepto.

En virtud de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera, subsección B, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

III. FALLA

1. CONFIRMAR la Sentencia del 12 de noviembre de 2009, proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo de Caldas, mediante la cual se negaron las pretensiones.

2. Sin condena en costas.

Cópiese, notifíquese, devuélvase y cúmplase».

(7) El 3 de octubre de 2006 y el 19 de octubre de 2007, fechas en que se presentaron las demandas acumuladas, ya había entrado en vigencia la Ley 446 de 1998 que modificó el artículo 132 del Código Contencioso Administrativo, el cual prevé una cuantía de quinientos (500) s.m.l.m.v. para que un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa fuera conocido en segunda instancia por esta corporación y comoquiera que se solicitó una suma equivalente a novecientos (900) s.m.l.m.v. por concepto de lucro cesante a favor de las demandantes LPMM y MMM, para cada una, se tiene por acreditada la competencia para conocer del presente asunto.

(8) “(…). Él vivía en unión libre con la señora LPM, era padre de la niña MMM (…)”. En un mismo sentido declararon los señores AGR (fls. 318-320, c. 5) y JEJC (fls. 321-323, c. 5).

(9) Sentencia de 2 de marzo de 2000, Exp. 11.945, C.P. María Elena Giraldo Gómez.

(10) Código de Procedimiento Civil. “Artículo 187. Las pruebas deberán ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las reglas de la sana crítica, sin perjuicio de las solemnidades descritas en la ley sustancial para la existencia y validez de ciertos actos”.

(11) Consejo de Estado, sección cuarta, Sentencia de 30 de enero de 1998, Exp. 8661, C.P. Delio Gómez Leyva.

(12) Consejo de Estado, sección tercera, Sentencia de 10 de marzo de 2005, Exp. 27946, C.P. María Elena Giraldo Gómez.

(13) Consejo de Estado, sección tercera, Sentencia de 7 de abril de 2011, Exp. 20333, C.P. Danilo Rojas Betancourth; Sentencia de 26 de julio de 2012, Exp. 23265, C.P. Danilo Rojas Betancourth.

(14) Vale destacar que esta declaración ofrece completa certeza a la Sala en la medida que se trata de la profesional de la medicina encargada de practicar la necropsia del cadáver del señor MI, misma que no fue objetada por la parte actora.

(15) Sentencia del 2 de mayo de 2016, Exp. 37.101, C.P. Ramiro Pazos Guerrero.

(16) Que vale decir, en el sub examine tales obligaciones se agotaron con las medidas de prevención adoptadas, consistentes en el retiro de objetos que pudieran ser utilizados para causar daños a sí mismos y a los demás retenidos.

(17) Sentencia C-221 de 1994, M.P. Carlos Gaviria Díaz.

(18) Sentencia C-239 de 1997, M. P. Carlos Gaviria Díaz.