Sentencia 2006-01775 de agosto 15 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref.: Expediente 2006-01775-01

Consejera Ponente:

Dra. María Claudia Rojas Lasso

Actora: Madsons y Cía. Ltda.

Autoridades nacionales

Bogotá, D.C., quince de agosto de dos mil trece.

EXTRACTOS: «V. Consideraciones

Corresponde a la Sala determinar si los actos demandados por medio de los cuales se dispuso el decomiso de “4387 docenas de tejido tubular, 40.166,30 yardas de encaje para elaboración de medias para dama y 7 cajas de encaje cortado y en rollo” por considerar que no fue presentada conforme al numeral 1.4 del artículo 502 del Decreto 2685 de 1999, se ajustó o no a las normas legales, pues el apelante considera que los documentos de transporte fueron entregados a la aduana en legal forma y que como la mercancía se encontraba sellada, no podía conocer la existencia de la diferencia de peso de la misma.

EI tenor del numeral 1.4 del artículo 502 del Decreto 2685 de 1999 es el siguiente:

«ART. 502.—Causales de aprehensión y decomiso de mercancías.

Dará lugar a la aprehensión y decomiso de mercancías la ocurrencia de cualquiera de los siguientes eventos: [...]

1.4. Cuando el transportador o el agente de carga internacional no informe por escrito a las autoridades aduaneras dentro de la oportunidad prevista en el artículo 98 del presente decreto, acerca de los sobrantes detectados en el número de bultos o sobre el exceso en el peso en la mercancía a granel respecto de lo consignado en el manifiesto de carga, o en sus adiciones, modificaciones o explicaciones, o cuando se encuentre mercancía que carezca de documento de transporte o amparada en documentos de transporte no relacionados en el manifiesto de carga, o en los documentos que lo adicionen, modifiquen o expliquen” (resaltado fuera texto).

El artículo 3º del Decreto 2685 de 1999 claramente señala que el transportador de la mercancía es responsable de las obligaciones que se deriven de su intervención, es decir, que surjan con ocasión de la actividad de transporte que desarrolla. En efecto, el citado artículo prevé:

«ART. 3º—Responsables de la obligación aduanera. De conformidad con las normas correspondientes, serán responsables de las obligaciones aduaneras, el importador, el exportador, el propietario, el poseedor o el tenedor de la mercancía; así mismo, serán responsables de las obligaciones que se deriven por su intervención, el transportador, el agente de carga internacional, el depositario, intermediario y el declarante, en los términos previstos en el presente decreto.»

Por su parte, el artículo 4º ibídem dispone que la obligación aduanera es personal, sin perjuicio de que pueda hacerse efectivo su cumplimiento sobre la mercancía, mediante el abandono o el decomiso, con preferencia sobre cualquier otra garantía u obligación que recaiga sobre ella.

A su vez, el artículo 104 ibídem señala las obligaciones del transportador, dentro de las cuales se encuentran las siguientes:

«ART. 104.—Son obligaciones del transportador en la importación de mercancías al territorio aduanero nacional:

(…).

g) Informar por escrito a las autoridades aduaneras dentro del término previsto en el artículo 98 del presente decreto, acerca de los sobrantes o faltantes en el número de bultos, o sobre el exceso o defecto en el peso, en caso de mercancía a granel, respecto de lo consignado en el manifiesto de carga o en sus adiciones, modificaciones o explicaciones, precisando las inconsistencias advertidas; ... (resaltado fuera de texto)».

Lo anterior coincide con lo señalado en el artículo 98 ibídem, en cuanto dispone que «si una vez concluido el descargue, se detectan sobrantes o faltantes en el número de bultos, o exceso o defecto en el peso si se trata de mercancía a granel, respecto de lo consignado en el manifiesto de carga o en las adiciones, modificaciones o explicaciones, el transportador deberá informarlo por escrito a la autoridad aduanera del lugar de arribo, dentro de las tres (3) horas siguientes a la finalización del descargue, precisando las inconsistencias encontradas.»

En sentencias de 7 de marzo de 2002(1), 22 de abril de 2004(2) y 2 de marzo de 2006(3) y, al decidir acciones análogas a la presente, la Sala tuvo oportunidad de pronunciarse respecto del cargo que vuelve a plantearse y lo declaró impróspero con los razonamientos que reitera, por ser enteramente aplicables a la cuestión que en el sub iudice se controvierte. Dijo la Sala:

«En el presente caso, si bien no puede imputarse a la empresa transportadora de manera directa el exceso del peso encontrado al arribar la mercancía a la ciudad de Medellín, que desde el embarque de la mercancía en la ciudad de Cartagena figuraba en 9.330 kilos, como consta en el manifiesto de carga expedido en la ciudad de partida, y aunque el artículo 1027 del Código de Comercio establece que “Cuando las cosas a transportar consistan en contenedores, paletas, guacales y en general, unidades cerradas, selladas o precintadas, éstas se considerarán como unidad de carga y deberán ser entregadas por el transportador en el mismo estado en que las recibe”, no lo es menos que el artículo 3º del Decreto 1909 de 1992 señala que son responsables de las obligaciones aduaneras, el importador, el propietario, o el tenedor de la mercancía e, igualmente, serán responsables de las obligaciones que se deriven por su intervención, el transportador, depositario, intermediario y el declarante.

De manera que no se puede exonerar de responsabilidad a las empresas de transporte respecto de la determinación del peso de la mercancía que transportan, pues, dentro del giro de la actividad que realizan, deben constatar los datos consignados en la respectiva declaración de tránsito aduanero, especialmente el peso de la mercancía, ya que se trata de mercancía sin nacionalizar; el hecho de recibir y de entregar el medio de transporte precintado no exonera de responsabilidad aduanera porque no se le está sancionando por introducir mercancías al vehículo que la transporta sino por la omisión de verificar el peso de la mercancía que se compromete a entregar a la aduana de destino.

La Sala ya se había pronunciado sobre el tema aquí tratado de la siguiente manera(4):

Recuérdese que las mercancías que se transportan bajo el régimen de tránsito aduanero son mercancías que no han sido inspeccionadas en la forma en que se requiere para efectuar la nacionalización, pues apenas llegadas al territorio nacional son conducidas hasta la zona franca o al depósito autorizado, es decir, como no han cancelado los tributos aduaneros la aplicación de dicho régimen debe ser en todo estricto.

Por lo tanto, era obligación del transportador verificar qué era lo que transportaba, máxime si, como lo enseñan las normas que contienen las obligaciones aduaneras de las empresas transportadoras, constituye una falta administrativa transportar exceso de mercancía no nacionalizada, en cuanto al número de bultos o en cuanto a su peso. El hecho de que otras personas respecto de las cuales también se les exige el acatamiento de obligaciones aduaneras hayan omitido sus responsabilidades, o que otra persona diferente al transportador haya diligenciado la declaración de tránsito terrestre no enerva la responsabilidad de la empresa actora, pues, si en el simple contrato de transporte de mercancías el transportador se obliga a desplazar de un lugar a otro, por el medio determinado y dentro del plazo fijado, y a entregarlas a su destinatario, a cambio de un precio llamado flete o porte, lo que implica que el transportador en todo momento conserva el poder de dirección, de control, de gestión de la operación del desplazamiento, dominio que justifica la responsabilidad que pesa sobre él a partir del momento en que se hace cargo de la mercancía, con mayor razón, como ya se ha precisado, cuando se trata de transporte de mercancías extranjeras que han ingresado al país y que se deben entregar en la aduana de destino o en el depósito autorizado, la obligación del transportista incluye la verificación de los datos consignados en la declaración de tránsito aduanero, sin que sea de recibo el hecho de que entregó la mercancía en el mismo estado en que la recibió pues el contenedor que la condujo llegó con los precintos colocados por funcionarios de la aduana de partida.

Tanto es así, que la declaración de tránsito aduanero ostenta el mismo valor del manifiesto de carga. Si bien es cierto que en el caso de este último es la empresa transportadora quien expide el documento y, por ende, es responsable de la veracidad del contenido del mismo, aunque en el caso en estudio no fue la actora quien elaboró y presentó ante las autoridades aduaneras la declaración, no por ello puede eximirse de responsabilidad frente a la contravención aduanera que se le imputa...» (resaltado fuera de texto).

Para la Sala, la circunstancia de que el transportador haya cumplido con la obligación consistente en entregar los documentos de transporte a la aduana, no lo exime de responsabilidad por el exceso de peso advertido por la DIAN al arribo de la mercancía, pues antes de proceder a transportar la mercancía, está obligado a verificar el peso de la misma y su correspondencia con el peso indicado en dichos documentos.

La actora sostiene que la conformidad entre el peso consignado en la declaración y la que arroje la mercancía en la verificación es responsabilidad de la administración, habida cuenta de que el tránsito aduanero de la mercancía se realizó en un contenedor cerrado y precintado, que se transportó y entregó cerrado, con el precinto aduanero intacto.

Para la Sala no es válido el argumento expuesto por la actora, pues fue precisamente esta la omisión que acarreó la sanción. Como quedó visto, para que la actora y la transportadora pudieran exonerarse de responsabilidad por el exceso de peso, no bastaba con que hubiese entregado los documentos de transporte en la aduana. Era indispensable poner en conocimiento de la autoridad aduanera en ese momento, la diferencia de peso advertida y que en la DTA se registrara en forma expresa el peso real de la mercancía, para así corregir la inexactitud del dato consignado, en relación con el peso.

Ahora, si bien es cierto que el peso conforma uno de los ítems para la descripción genérica de la mercancía, no es el único que la identifica, pues existen otros como la naturaleza, cantidad y estado; y que para que la diferencia de peso evidencie el evento previsto en el artículo 502, numeral 1.4, del Decreto 2685 de 1999, es menester que la descripción en su número y en sus especificaciones no concuerde.

En relación con lo anterior, la Sala en reiterados pronunciamientos ha precisado que la falta de relación de la mercancía en el manifiesto de carga debe analizarse a la luz de las especiales circunstancias de cada caso en particular pues, por ejemplo, hay mercancías que por su naturaleza requieren necesariamente de su individualización mediante la indicación de seriales, como habrá otras en las que la marca es lo determinante y su omisión conduce a tenerla por no presentada.

Igual consideración hizo la Sala en sentencia de 19 de febrero de 2004(5), respecto del peso de la mercancía, es decir, que es menester estudiar cada situación específica en orden a determinar su incidencia en la descripción.

En el caso sub examine, el decomiso de la mercancía se configuró porque el peso relacionado en el documento de transporte era inferior al descrito en la planilla de envío 179, diferencia respecto de la cual se predica que no estaba amparada por un documento de transporte y en aplicación de la norma transcrita, la mercancía que constituyó tal exceso fue objeto de decomiso.

En efecto, obra en el expediente el documento de transporte B/L 7052866172 (fl. 12, cdno. 2), en el que se señala un peso de mil doscientos sesenta y seis kilogramos (1.266 kg) y en la planilla de envío 179 (fl. 5, cdno. 2) se relaciona como peso bruto de la mercancía cuatro mil quinientos sesenta kilogramos (4.560 kg), lo cual arroja una diferencia de tres mil doscientos noventa y cuatro kilogramos (3.294 kg), respecto de la cual no obra documento de transporte que la ampare.

A su vez, obra en la planilla de recepción 8557 (fl. 96, cdno. 3) las siguientes observaciones:

“14. Descripción de la mercancía y observaciones: DZN Tejido Tubular, Encaje, Hilos SAS Al Nº 3477 (sobrante de 161 bultos con relación a lo declarado en la planilla de traslado y documento de transporte, sobrante de 3.304 kg con relación a lo declarado en la planilla de traslado y documento de transporte, equivalente al 26.6%) Madsons y Cía.”.

Fuerza es, entonces concluir que la actora incumplió las normas aduaneras, pues aunque no se discute que entregó la mercancía precintada y sin inventariar en las mismas condiciones en que la recibió, no demostró que hubiese cumplido con el deber de verificar y enterar a la autoridad aduanera acerca del exceso de peso de la mercancía, ni demostró que en documento de transporte hubiese quedado constancia expresa sobre la inexactitud del dato relativo al peso de la misma.

Se impone, por tanto, confirmar la sentencia apelada, como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de esta providencia.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre, de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

CONFÍRMASE la sentencia de 7 de noviembre de 2008 del Tribunal Administrativo del Valle del Cauca.

Cópiese, notifíquese y, en firme esta providencia, devuélvase el expediente al tribunal de origen. Cúmplase.»

(1) Expediente 7165, M.P. Dra. Olga Inés Navarrete Barrero.

(2) Expediente 7791, M.P. Dr. Camilo Arciniegas Andrade.

(3) Expediente 8471, M.P. Dr. Gabriel E. Mendoza Martelo.

(4) Expediente 7377, sentencia de abril 4 de 2002, M.P. Dra. Olga Inés Navarrete Barrero.

(5) Expediente: 2000-00181, Actora: Incelt S.A., M.P. Dr. Gabriel E. Mendoza Martelo.