Sentencia 2007-00201 de febrero 15 de 2018

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref.: Radicación 11001032400020070020100

Consejero Ponente:

Dr. Roberto Augusto Serrato Valdés

Actor: RHINO´S ENERGY DRINK AND FOOD AG

Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio

Tercero: Sorematec S.A.

Tema: Registro marcario - Examen de registrabilidad - Causales de irregistrabilidad - Reglas de cotejo - Marcas en conflicto: RHINO´S - KINDER PROF RINO

Bogotá, D. C., quince de febrero de dos mil dieciocho.

EXTRACTOS: «V. Consideraciones de la Sala

V.1. El problema jurídico

Corresponde a la Sala examinar los argumentos expuestos por la sociedad sociedad RHINO´S AG., en el libelo de la demanda, respecto de la legalidad de las resoluciones 24375 del 14 de septiembre 2006, 29909 de 9 de septiembre de 2005 y 36560 de 28 de diciembre de 2006, mediante las cuales la Superintendencia de Industria y Comercio negó el registro del signo RHINO´S (mixto), para distinguir productos comprendidos en la clase 30 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza.

La sociedad actora señaló que el acto administrativo acusado es nulo, en tanto la Superintendencia de Industria y Comercio negó el registro de la marca en comento desconociendo el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina, al considerar que el signo RHINO´S (mixto), es similarmente confundible con las marcas registradas KINDER PROF RINO (nominativas y mixtas), registros 202692, 208249 y 208251, para distinguir productos comprendidos en la clase 30 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza y cuyo titular es la sociedad SOREMARTEC.

Los signos enfrentados en el presente asunto son los siguientes:

— Signo solicitado

RINO
 

(mixto)

Marcas registradas

KINDER PROF RINO

Certificado 202692

(Nominativo)

RINO1
 

Certificado 208249

(Mixta)

RINO2
 

Certificado 208251

(Mixta)

V.2. El examen de registrabilidad

De la lectura de la norma antes transcrita, la Sala encuentra que no pueden registrarse signos que sean idénticos a uno previamente solicitado o registrado por un tercero y respecto de los cuales exista una relación entre los productos o servicios identificados por la marca que se solicita y la previamente registrada.

Aunado a lo anterior, la norma exige que dicha identidad, semejanza y relación entre los signos, productos o servicios identificados por éstos sea de tal entidad que se genere un riesgo de confusión o de asociación en el público consumidor.

Sobre el particular, el Tribunal Andino de Justicia ha sostenido que “[…] la confusión en materia marcaria, se refiere a la falta de claridad para poder elegir un bien de otro, a la que puedan ser inducidos los consumidores por no existir en el signo la capacidad suficiente para ser distintivo […]”(1).

Ello significa que para establecer la existencia del riesgo de confusión y de asociación será necesario determinar: si existe identidad o semejanza entre los signos en disputa, tanto entre sí como en relación con los productos o servicios distinguidos por ellos, y considerar la situación de los consumidores o usuarios.

En este sentido, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha sostenido que, la identidad o la semejanza de los signos puede dar lugar a dos tipos de confusión: la directa, caracterizada porque el vínculo de identidad o semejanza induce al comprador a adquirir un producto o usar un servicio determinado en la creencia de que está comprando o usando otro, lo que implica la existencia de un cierto nexo también entre los productos o servicios; y la indirecta, caracterizada porque el citado vínculo hace que el consumidor atribuya, en contra de la realidad de los hechos, a dos productos o dos servicios que se le ofrecen, un origen empresarial común(2).

En relación con el riesgo de asociación, el mismo tribunal ha precisado que “[…] el riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, que aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica […]”(3).

En suma, lo que busca la regulación comunitaria es evitar que el consumidor asocie el origen de un producto o servicio a otro origen empresarial distinto, ya que con la sola posibilidad del surgimiento de dicho riesgo, los empresarios se beneficiarían de la actividad empresarial ajena.

V.3. Las reglas de cotejo marcario

Para determinar la identidad o grado de semejanza entre los signos, la jurisprudencia comunitaria ha establecido reglas de comparación aplicables a todo tipo de signos, tal y como se observa a continuación:

“[…] 1. La comparación debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto de los signos en conflicto; es decir, cada uno debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad fonética, ortográfica, figurativa y conceptual.

2. En la comparación se debe emplear el método del cotejo sucesivo; esto es, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, pues el consumidor difícilmente observará los signos al mismo tiempo, sino que lo hará en momentos diferentes.

3. El análisis comparativo debe enfatizar las semejanzas y no las diferencias, pues es en estas donde se puede percibir el riesgo de confusión o de asociación.

4. Al efectuar la comparación en estos casos, es importante colocarse en el lugar del consumidor medio, el cual sirve para advertir cómo el producto o servicio es percibido por el público consumidor en general, y consecuencialmente para inferir la posible incursión del mismo en riesgo de confusión o de asociación. De acuerdo con las máximas de la experiencia, al consumidor medio se le presume normalmente informado y razonablemente atento, cuyo nivel de percepción es variable en relación con la categoría de bienes o productos […]” (Negrillas fuera de texto).

De lo anterior se tiene que para determinar la identidad o el grado de semejanza entre los signos, siguiendo las referidas reglas, deben tenerse en cuenta aspectos de orden visual, fonético, conceptual.

La jurisprudencia andina ha manifestado que el registro de una marca mixta protege la integridad del conjunto resultante y no sus elementos por separado(4).

Ahora bien, tratándose de la comparación de marcas denominativas y mixtas se debe resaltar que, por regla general, estas últimas se encuentran compuestas por un elemento nominativo, es decir, por una o varias palabras y por un elemento gráfico, que al unirse conforman una unidad indivisible, a partir de la cual se hace posible que el consumidor pueda identificar los productos o servicios distinguidos con dicha marca.

Cabe resaltar que la parte denominativa del signo mixto puede ser de naturaleza compuesta, es decir, integrada por dos o más elementos (nominativos). Al respecto el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha señalado lo siguiente(5):

“[…] No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otras, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico [...]”.

Asimismo, ha sostenido que “[…] en el supuesto de solicitarse el registro como marca de un signo compuesto, caso que haya de juzgarse sobre su registrabilidad, habrá de examinarse especialmente la relevancia y distintividad de los vocablos que lo conforman. Existen vocablos que dotan al signo de la suficiente carga semántica que permita una eficacia particularizadora que conduzca a identificar el origen empresarial […]. Por tanto, si existe un nuevo vocablo que pueda claramente dar suficiente distintividad al signo, podrá ser objeto de registro […]”(6).

En este contexto, al ser determinante el elemento denominativo, debe procederse al cotejo de los signos aplicando las reglas que para ese propósito ha establecido la doctrina.

V.4. El caso concreto

V.4.1. Comparación de los signos

Con la finalidad de aplicar la regla comparativa, resulta pertinente corroborar la naturaleza de los signos enfrentados, como se observa a continuación:

- Signo solicitado

RINO
 

- Marcas registradas

KINDER PROF RINO

Certificado 202692

RINO1
 

Certificado 208249

RINO2
 

Certificado 208251

V.4.2. Análisis de la comparación de los signos

Verificado que las marcas en controversia se encuentran conformadas por uno o varios elementos nominativos y por uno o varios elementos gráficos, la Sala recuerda que el análisis de confundibilidad se debe realizar, de manera principal, atendiendo a los elementos nominativos de cada una de ellas, toda vez que son las palabras las que generan impacto y recordación frente a los consumidores.

En efecto, de la revisión de los signos distintivos se desprende que el elemento nominativo y no el gráfico es el que produce la mayor impresión y recordación en los consumidores, razón por la que es procedente la aplicación de las reglas de cotejo marcario elaboradas por la doctrina y jurisprudencia comunitaria, las cuales han sido acogidas por esta corporación.

Sobre el particular, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en el Proceso 26-IP-1998, señaló: “[…] La doctrina se ha inclinado a considerar que, en general, el elemento denominativo de la marca mixta suele ser el más característico o determinante, teniendo en cuenta la fuerza expresiva propia de las palabras, las que por definición son pronunciables, lo que no obsta para que en algunos casos se le reconozca prioridad al elemento gráfico […]”.

Sobre este asunto, esta misma Sala en decisión de fecha 21 de abril de 2016, señaló lo siguiente:

“[…] La prevalencia de los elementos que conforman el signo distintivo se determina por la percepción, de manera que debe analizarse el elemento predominante que imprime fuerza visual o auditiva, esto es, si predomina lo gráfico-visual o el nominativo-auditivo […]”.(7)

En este orden, siguiendo los parámetros antes enunciados, se procede al cotejo de las marcas en conflicto con miras a determinar si entre ellas existen similitudes ortográficas, fonéticas o conceptuales que determinen la existencia de un riesgo de confusión y/o asociación para el público consumidor. La estructura de cada uno de los signos es la siguiente:

RHINO´S
1234567

Signo solicitado 

KINDER PROF RINO
123456 1234 1234

Marcas opositoras 

En cuanto a la similitud ortográfica, mientras el signo solicitado está conformado por una sola expresión (RHINO´S) que tiene seis (6) letras (dos (2) vocales y cuatro (4) consonantes) y un apóstrofe, las marcas opositoras (KINDER PROF RINO) son de naturaleza compuesta por tener tres (3) palabras, la primera que tiene seis (6) letras (dos (2) vocales y cuatro (4) consonantes), la segunda que tiene cuatro (4) letras (una (1) vocal y tres (3) consonantes), y la tercera que tiene cuatro (4) letras (dos (2) vocales y dos (2) consonantes), tal y como se observa a continuación:

LAS CONSONANTES EN EL SIGNO SOLICITADO

RHNS
1246

LAS CONSONANTES EN LAS MARCAS OPOSITORAS

KNDR PRF RN
1346 124 13

LAS VOCALES EN EL SIGNO SOLICITADO

IO
35

LAS VOCALES EN LAS MARCAS OPOSITORAS

IE O IO
25 3 24

De lo anterior, la Sala encuentra que si bien es cierto que ambos signos varían en cuanto su la composición, esto es, respecto del número de palabras y letras, también lo es que cuentan con similitudes ortográficas evidentes.

En efecto, en primer lugar, se observa que el signo solicitado reproduce la denominación de la marca registrada.

En segundo lugar, a partir del análisis de la extensión de las marcas sometidas a cotejo y de su composición silábica, se aprecia que la marca cuestionada tiene dos (2) sílabas, las mismas que aparecen contenidas en el tercer vocablo de la marca opositora.

En cuanto a las consonantes, el signo solicitado comparte las mismas con las marcas previamente registradas (R – N), al igual que las vocales que la integran.

Aunado a lo expuesto, del signo solicitado como de la marca registrada se puede concluir que visualmente presentan un grado de similitud que puede ocasionar un riesgo de confusión o de asociación para el público consumidor. Ello se puede confirmar del análisis sucesivo de las marcas en cuestión:

KINDER PROF RINO - RHINO´S - KINDER PROF RINO - RHINO´S

KINDER PROF RINO - RHINO´S - KINDER PROF RINO - RHINO´S

KINDER PROF RINO - RHINO´S - KINDER PROF RINO - RHINO´S

KINDER PROF RINO - RHINO´S - KINDER PROF RINO - RHINO´S

Ciertamente, los signos guardan un grado de semejanza debido a que las expresiones RINO y RHINO´S se pronuncian similarmente.

Si bien las expresiones KINDER PROF le imprimen a la marca registrada una sonoridad distinta, no es posible refutar que existe una semejanza fonética entre las expresiones RINO y RHINO´S, la cual, por lo demás, no se diluye con la presencia de las leras H y S, y mucho menos por la presencia de un apóstrofe.

Desde el punto de vista conceptual, es preciso señalar que la expresión RHINO´S no tiene un significado en el idioma castellano, pero si en idioma inglés donde se utiliza como una abreviación de rinoceronte (rhinoceros). Mientras tanto, la expresión RINO según la Real Academia de la Lengua Española hace referencia a un elemento compositivo proveniente de la raíz griega que significa “nariz” y en el idioma inglés, no tiene significado alguno. Sin embargo, por el análisis del conjunto de las marcas KINDER PROF RINO (mixta), es posible inferir que se refiere también a una abreviatura de rinoceronte (rhinoceros en inglés) y corresponde y evoca el elemento figurativo de las marcas registradas.

A propósito de los signos compuestos por expresiones en inglés, la jurisprudencia de esta Corporación ha señalado que se presume que el significado de éstas no forma parte del conocimiento común y en consecuencia se consideran como de signos de fantasía. En caso contrario, y si el significado conceptual de las palabras o partículas que la integran se ha hecho de conocimiento común, el mismo se considera débil y pueden ser objeto de registro, siempre que se encuentre integrado de otros elementos que le doten de distintividad suficiente.

Es así que las denominaciones compuestas por palabras de conocimiento común, buscan su distintividad en un elemento diferente que acompañe o integre el signo. En el sub lite, el signo RHINO´S, que para la generalidad significa rinoceronte, debe ser considerado como un signo marcariamente débil, que no puede ser sujeto de registro, al no contar con un elemento adicional que le otorgue distintividad.

Se considera débil un signo cuando los elementos que lo componen pueden ser utilizados por la colectividad, bajo el entendido que su registro debe negarse por las autoridades si este signo se encuentra desprovisto de un elemento distintivo, tal y como ocurre en el caso que ahora ocupa la atención de la Sala.

Aunado a lo anterior, la Sala advierte que el signo solicitado reproduce el elemento figurativo de las marcas previamente registradas, esto es, la imagen del rinoceronte, lo cual podría generar riesgo de confusión entre los consumidores.

En efecto, la Sala observa que ambas marcas se encuentran conformadas por la imagen de un rinoceronte donde se destaca la conjunción de colores y diseño característicos de la referida figura, por lo que resulta evidente la similitud visual entre los mismos.

Al efectuar la apreciación en conjunto de los signos en conflicto, de conformidad con lo planteado por el Tribunal de Justica Andina en la interpretación prejudicial rendida en el proceso de la referencia, para la Sala resulta claro que el signo RHINO´S no puede ser registrado en virtud de que dicho vocablo es de conocimiento común, de carácter débil, reproduce parte de la expresión y la imagen del rinoceronte contenida en las marcas previamente registradas y, adicionalmente, no se encuentra acompañado de un elemento que le otorgue distintividad en relación con las mismas.

Cabe resaltar que dicha palabra sí puede constituir una marca al combinarla con otras adicionales, siempre y cuando la conjunción de varios vocablos no componga una expresión de uso habitual que no pueda distinguir un producto o servicio de una empresa de los de otras empresas o de marcas previamente registradas.

Finalmente, la Sala no comparte el argumento respecto de que los elementos que integran las marcas KINDER PROF RINO son suficientemente distintivos para diferenciarlos del signo solicitado, por cuanto el análisis se está realizando respecto del signo RHINO´S, el cual, se repite, reproduce una expresión previamente registrada.

En conclusión, la Sala considera que entre las marcas cotejadas existen similitudes que pueden generar en los consumidores riesgo de confusión y que determinen la imposibilidad de la coexistencia pacífica de dichos signos en el mercado.

V.4.3. Riesgo de confusión y/o asociación

En relación con la conexión competitiva, la Sala recuerda que ella se refiere a un bien inmaterial consistente en un signo que puede ser denominativo, gráfico o mixto, que se relaciona con determinados productos o servicios, y que lo que busca es evitar que con un solo signo se pretenda monopolizar todos los productos, y en virtud del mismo se puedan proteger marcas idénticas o similares para productos diferentes.

Es necesario advertir que, salvo respecto de la protección especial de que goza la marca notoria, la sola semejanza visual y fonética de dos signos considerados en sí mismos, no es suficiente para deducir la confundibilidad de ambos en el mercado, por cuanto en la comparación también debe atenderse la clase de productos que se busca distinguir con cada uno de ellos como lo ha advertido el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, al decir que “[…] al no existir conexión entre los productos o servicios que protegen las marcas, la similitud de los signos no impediría el registro de la marca que se solicite […]”(8), por ello han de considerarse, igualmente, los criterios que permiten establecer la posible conexión competitiva existente entre los productos amparados por las mismas, los cuales han sido enunciados por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en la siguiente forma:

“[…] 9. CONEXIÓN COMPETITIVA

El Régimen Común sobre Propiedad Industrial constituido por la Decisión 344 de la Comisión de la actual Comunidad Andina no tiene disposición expresa regulatoria del riesgo de confusión que podría presentarse entre productos y servicios amparados por marcas iguales o semejantes, según dichos productos o servicios pertenezcan a clases iguales o diferentes del Nomenclator. Sin embargo, comprende dicho ordenamiento disposiciones alusivas a tales situaciones en sus artículos 83 literal a) y, 104 literal d).

En reciente jurisprudencia sentada por este tribunal, en torno a las circunstancias determinantes del riesgo de confusión en este sentido el Organismo ha manifestado:

“El riesgo de confusión que, por la naturaleza o uso de los productos o servicios identificados por marcas idénticas o que presenten alguna similitud, puede desprenderse, según el caso, de las siguientes circunstancias:

“a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclator

b) Canales de comercialización

c) Medios de publicidad idénticos o similares

d) Relación o vinculación entre productos

e) Uso conjunto o complementario de productos

f) Partes y accesorios

g) Mismo género de los productos

h) Misma finalidad

i) Intercambiabilidad de los productos”.(9)

Este tribunal ha compartido el principio de que se debe tomar en consideración al momento del examen comparativo, los criterios que pueden conducir a establecer o fijar, cuándo se produce la similitud o la conexión competitiva entre los productos así:

“a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclátor

Esta regla tiene especial interés cuando se limita el registro a uno o varios de los productos de una clase del nomenclator, perdiendo su valor al producirse el registro para toda la clase. En el caso de la limitación, la prueba para demostrar que entre los productos que constan en dicha clase no son similares o no guardan similitud para impedir el registro corresponde a quien alega.

b) Canales de comercialización

En cuanto al expendio de los productos, en algunas ocasiones sucede que los locales a través de los cuales se los comercializa, no dan lugar a la conexión competitiva entre aquellos bienes, como sucede en el caso de las grandes tiendas o supermercados, en los cuales se distribuye toda clase de productos y pasa inadvertido para el consumidor la similitud de uno con otro.

Por el contrario, se daría la referida conexión competitiva, en tiendas o almacenes especializados en la venta de determinados bienes. Igual confusión se daría en pequeños sitios de expendio donde marcas similares pueden ser confundidas cuando los productos guardan también relación.

c) Medios de publicidad idénticos o similares

Los medios de comercialización o distribución de productos también tienen relación con los de difusión. Si idénticos o similares productos se difunden por la publicidad general (radio, televisión o prensa) presumiblemente se presentaría una conexión competitiva, o los productos serían competitivamente conexos. Y si la difusión es restringida por medio de revistas especializadas, comunicación directa, boletines, mensajes telefónicos, etc., la conexión competitiva sería menor.

d) Relación o vinculación entre productos

Cierta relación entre los productos puede crear una conexión competitiva. En efecto, no es lo mismo vender en una misma tienda cocinas y refrigeradoras, que vender en otra, helados y muebles; en consecuencia, esa relación entre los productos comercializados también influye en la asociación que el consumidor haga del origen empresarial de los productos relacionados, lo que eventualmente puede llevarlo a confusión en caso de que esa similitud sea tal que el consumidor medio de dichos productos asuma que provienen de un mismo productor.

e) Uso conjunto o complementario de productos

Los productos que comúnmente se puedan utilizar conjuntamente (puertas y ventanas) pueden dar lugar a confusión respecto al origen empresarial, ya que el público consumidor supondría que los dos productos son del mismo empresario.

f) Partes y accesorios

La confusión en este caso se produciría si entre el producto principal y el accesorio hay una cierta identidad con el producto final.

g) Mismo género de los productos

Pese a que los productos pueden estar en diferentes clases y cumplir diferentes funciones o finalidades, si tienen características generales, existe la posibilidad de la similitud (medias de deporte y medias de vestir).

h) Misma finalidad

Productos pertenecientes a diferentes clases pero que tienen similar naturaleza, uso o idénticas finalidades, pueden inducir a error o confusión.

i) Intercambiabilidad de los productos

Si es posible que un producto pueda ser sustituido por otro, es decir si son intercambiables en cuanto a su finalidad, la conexión competitiva es palpable”.(10)

El tribunal, al confirmar los conceptos antes referidos, reitera la necesidad de que el examinador los aprecie en su conjunto, tomando además en cuenta la concurrencia o no de elementos que puedan inducir a confusión por razones de conexión competitiva de los productos.

Considera el tribunal, por otra parte, que aunque el derecho otorgado por el registro de una marca es exclusivo, el mismo recae sobre un signo puesto en relación con productos o servicios determinados. En consecuencia, nada impide que dos signos idénticos o semejantes puedan convivir en el mercado y ser registrados, cuando distingan productos o servicios perfectamente diferenciados.

En los casos de semejanza entre los signos y similitud entre los productos o los servicios, para determinar el alcance de la protección conferida hay que acudir al concepto de riesgo de confusión, el que se apreciará en atención a factores como el conocimiento, la difusión, la asociación que pueda hacerse entre la marca registrada y el signo solicitado para registro […]”(11).

En relación con los productos que pretenden identificar las marcas en conflicto, cabe indicar que el signo solicitado RHINO´S busca amparar productos de “[…] confitería, dulces, gomas de frutas, gomas de mascar […]”.

Ahora bien, respecto de las marcas KINDER PROF RINO, previamente registradas, se tiene que el registro 202692 ampara productos de “[…] café, té, cacao, azúcar, arroz, tapioca, sagu, sucedáneos del café; harinas y preparaciones hechas de cereales, pan pastelería y confitería, helados comestibles; miel jarabe de melaza; levaduras, polvos para esponjar; sal, mostaza; vinagre, salsas (condimentos); especias, hielo y especialmente pralinés, chocolates, productos de chocolate, pastelería y confitería […]” y las identificadas con los registros 208249 y 208251 protegen “[…] pralinés, chocolates, productos de chocolates, pastelería, confitería […]” (Negrillas fuera de texto).

Por ende y como bien lo consideró la Superintendencia de Industria y Comercio, es dable afirmar que “ambas marcas comparten las mismas finalidades y están destinadas a los mismos mercados”, lo anterior en razón a que pertenecen a igual clase del nomenclátor internacional de Niza, esto es, a la clase 30(12), existiendo, en consecuencia, conexidad competitiva.

Así las cosas, su comercialización se realiza empleando los mismos medios de promoción y publicidad y utilizando los mismos canales de distribución, y comparten la misma finalidad, lo cual puede contribuir de manera significativa a que se presente un riesgo cierto de confusión.

Como resultado el cotejo sucesivo y de las similitudes detectadas antes expuestas, lleva a esta Sala a concluir que se podría generar una confusión indirecta pues se generaría por la presencia de los términos RINO y RHINOS, una idea de asociación errónea en sede del consumidor, pues equivocadamente puede inferir que los productos ofrecidos por ambas marcas provienen de un mismo empresario, ya que comparten los mismos canales de distribución y de publicidad. Las semejanzas entre los elementos predominantes en las marcas imposibilitan su diferenciación.

Además, el signo que se pretende registrar no cuenta con un elemento que le otorgue suficiente distintividad para que el consumidor no incurra en el error que se trata de un producto con unas características diferentes provenientes de la marca registrada.

El anterior examen, permite concluir a la Sala que entre los signos cotejados, que amparan servicios con la misma naturaleza y finalidad, existen similitudes sustanciales que puedan generar en los consumidores riesgo de confusión o asociación y que determinen la imposibilidad de la coexistencia pacífica de ambos signos en el registro marcario, razón por la cual se denegarán las pretensiones de la demanda, tal y como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de este proveído.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. DENEGAR las pretensiones de la demanda, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.

2. ENVIAR copia de esta providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de conformidad con lo establecido en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comunidad Andina.

3. En firme esta providencia, ARCHIVAR el expediente, previas las anotaciones de rigor.

Notifíquese y cúmplase.

Se deja constancia de que la anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión de la fecha».

1 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 85-IP-2004. 1 de septiembre de 2004, marca: “DIUSED JEANS”.

2 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 109-IP-2002. 1 de abril de 2003. Marca: “CHILIS Y DISEÑO”.

3 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 70-IP-2008. 21 de agosto de 2008. Marca: “SHERATON”.

4 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 55-IP-2002. 1 de agosto de 2002. Diseño industrial: “BURBUJA VIDEO 2000”.

5 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 13-IP-2001. 13 de junio de 2001. Marca: “BOLIN BOLA”.

6 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 50-IP-2005. 11 de mayo de 2005. Marca: “CANALETA 90”.

7 Radicación 11000-03-24-000-2010-00471-00, veintiuno (21) de abril de dos mil dieciséis (2016), actor: Ana María Briceño Linares, Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio, C. P. Guillermo Vargas Ayala.

8 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 141-IP-2005. 6 de octubre de 2005.

9 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 41-IP-2001. 10 de octubre de 2001. Marca: “Materna”. Ver también: Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 08-IP-1995. 30 de agosto de 1996. Marca: “Lister”.

10 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 41-IP-2001. 10 de octubre de 2001. Marca: “Materna”.

11 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 141-IP-2005. Interpretación prejudicial de los artículos 134 literales a) y b), 136 literal a) y 150 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, solicitada por el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera. Actor: Domingo Martinez Gomez. Marca: “Nenuco”. Rad.: 2002 - 00394.

12 Clase 30 Café, té, cacao y sucedáneos del café; arroz; tapioca y sagú; harinas y preparaciones a base de cereales; pan, productos de pastelería y confitería; helados; azúcar, miel, jarabe de melaza; levadura, polvos de hornear; sal; mostaza; vinagre, salsas (condimentos); especias; hielo.