Sentencia 2008-00022 de octubre 31 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCION PRIMERA

Rad.: 11001-03-24-000-2008-00022-00

Actor: Laboratorios Bussie S.A.

Consejero Ponente:

Dr. Guillermo Vargas Ayala

Bogotá, D.C., treinta y uno de octubre de dos mil trece.

EXTRACTOS: «V. Consideraciones.

5.1. Anotación previa.

En escrito de fecha 29 de octubre de 2012 el Consejero Ponente de esta providencia manifestó ante la Presidencia de la Sección Primera su impedimento para participar en el trámite y decisión de este proceso, por considerar que se encontraba incurso en la causal consagrada en el numeral 12 del artículo 150 del Código de Procedimiento Civil(1), el cual fue declarado infundado a través de Auto de 11 de junio de 2013(2).

5.2. Análisis de fondo.

5.2.1. Las resoluciones acusadas expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio concedieron el registro de la marca CANE 500 SC (nominativa) a favor de la firma Phytocare Ltda., para distinguir productos comprendidos en la Clase 5 de la Clasificación Internacional de Niza. En el trámite administrativo, la demandante, invocando su condición de titular de la marca CANNEX (nominativa), se opuso a dicho registro, por considerar que la marca solicitada es similarmente confundible con la suya, previamente registrada para distinguir también productos de la Clase 5 y que, por ende, está incursa en la causal de irregistrabilidad establecidas en el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina.

5.2.2. En ese orden de ideas, la presente causa se encamina a determinar si la decisión administrativa adoptada por la Superintendencia de Industria y Comercio contradice la siguiente normativa comunitaria, considerada en la interpretación prejudicial emitida en este asunto como aplicable al mismo:

DECISIÓN 486 DE LA COMISIÓN DE LA COMUNIDAD ANDINA

“ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro.

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos:

a) las palabras o combinación de palabras;

[…]”.

“ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando:

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación;

[…]”.

5.2.3. La normativa comunitaria antes citada es clara al señalar que cuando el signo cuyo registro se solicita es idéntico o se asemeja a una marca previamente solicitada para registro o ya registrada a nombre de un tercero, para identificar productos o servicios iguales o similares respecto de los cuales puedan presentarse riesgos de confusión o de asociación empresarial, el registro pretendido no puede ser concedido. Se quieren evitar ciertamente los riesgos de confusión o asociación en el mercado que pudieren llegar a presentarse, pues con ellos se estaría atentando contra la libertad de escogencia de los consumidores y la libre competencia, afectando por contera los derechos de propiedad industrial previamente consolidados o adquiridos por un tercero.

El riesgo de confusión es la posibilidad, originada en las semejanzas entre los signos, de que el consumidor al adquirir un producto piense que está adquiriendo otro (confusión directa), o piense que dicho producto tiene un origen empresarial diferente al que realmente posee (confusión indirecta). Por su parte, el riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica.

Para establecer la existencia del riesgo de confusión y de asociación será necesario determinar si existe identidad o semejanza entre los signos en disputa, tanto entre sí como en relación con los productos o servicios distinguidos por ellos, y considerar la situación de los consumidores o usuarios, la cual variará en función de los productos o servicios de que se trate.

5.2.4. En la comparación de las marcas en conflicto es pertinente tener en cuenta las siguientes reglas para la comparación de signos distintivos, emanadas de la jurisprudencia del Tribunal Andino y reiteradas en la interpretación prejudicial 187-IP-2011, dictada en este proceso:

“Conforme se encuentra establecido en reiterada jurisprudencia(3) de este tribunal, la oficina nacional competente debe proceder al cotejo de los signos en conflicto, aplicando para ello los siguientes parámetros:

— La comparación debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto marcario, es decir, cada signo debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad ortográfica, auditiva e ideológica.

— En la comparación se debe emplear el método del cotejo sucesivo, es decir, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, ya que el consumidor no observa al mismo tiempo las marcas, sino que lo hace en diferentes momentos.

— Se debe enfatizar en las semejanzas y no en las diferencias, ya que en estas últimas es donde se percibe el riesgo de confusión o de asociación.

— Al realizar la comparación es importante tratar de colocarse en el lugar del presunto comprador, pues un elemento importante para el examinador es determinar cómo el producto o servicio es captado por el público consumidor”.

La similitud entre dos signos puede darse desde diferentes ámbitos, de acuerdo con lo expresado en la referida interpretación prejudicial:

La similitud ortográfica. Se da por la semejanza de las letras entre los signos a compararse. La sucesión de vocales, la longitud de la palabra o palabras, el número de sílabas, las raíces o las terminaciones iguales, pueden incrementar la confusión.

La similitud fonética. Se da por la coincidencia en las raíces o terminaciones, y cuando la sílaba tónica en las denominaciones comparadas es idéntica o muy difícil de distinguir. Sin embargo, se debe tener en cuenta las particularidades de cada caso, para determinar una posible confusión.

La similitud ideológica. Se configura entre signos que evocan una idea idéntica o semejante”.

Igualmente, es pertinente señalar las siguientes precisiones en torno a los signos denominativos simples y compuestos (carácter de las marcas en conflicto), así como a las reglas de comparación de los mismos:

“Las marcas denominativas se conforman por una o más letras, números, palabras que forman un todo pronunciable, dotado o no de significado conceptual; las palabras pueden provenir del idioma español o de uno extranjero, como de la inventiva de su creador, es decir, de la fantasía; cabe indicar que la denominación permite al consumidor solicitar el producto o servicio a través de la palabra, que impacta y permanece en la mente del consumidor".

Al momento de realizar la comparación entre dos signos denominativos, el examinador debe tomar en cuenta los siguientes criterios:

— Se debe analizar cada signo en su conjunto, es decir, sin descomponer su unidad fonética. Sin embargo, es importante tener en cuenta, las sílabas o letras que poseen una función diferenciadora en el conjunto, ya que esto ayudaría a entender cómo el signo es percibido en el mercado.

— Se debe igualmente precisar acerca de la sílaba tónica de los signos a comparar, ya que si ocupa la misma posición, es idéntica o muy difícil de distinguir, la semejanza entre los signos podría ser evidente.

— Se debe observar el orden de las vocales, pues esto indica la sonoridad de la denominación.

— Se debe determinar el elemento que impacta de una manera más fuerte en la mente del consumidor, porque esto mostraría cómo es captada la marca en el mercado.

Por otro lado, debido a que uno de los signos en conflicto, CANE 500 SC, es de naturaleza denominativa compuesta, se hace necesario tratar el tema de los signos denominativos compuestos.

Los signos denominativos compuestos con aquellos que se componen de dos o más palabras. Sobre la viabilidad de que los signos a registrarse adopten palabras compuestas, el tribunal ha manifestado lo siguiente:

“No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otros, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico (...) La otra posibilidad, es que de las palabras contenidas en la solicitud posterior, la una forme parte de una marca ya registrada (...)”. (Proceso N° 13-IP-2001.Marca: “Bolín Bola”, publicado en Gaceta Oficial N° 677 de 13 de junio de 2001).

Al examinar un signo compuesto, la autoridad nacional deberá analizar el grado de distintividad de los elementos que lo componen, y así proceder al cotejo de las marcas en conflicto.

Sobre lo anterior el tribunal ha manifestado:

En el supuesto de solicitarse el registro como marca de un signo compuesto, caso que haya de juzgarse sobre su registrabilidad, habrá de examinarse especialmente la relevancia y distintividad de los vocablos que lo conforman. Existen vocablos que dotan al signo de ‘(…) la suficiente carga semántica que permita una eficacia particularizadora que conduzca a identificar el origen empresarial (…)’. (Sentencia del Proceso Nº 13-IP-2001, ya citada). Por tanto, si existe un nuevo vocablo que pueda claramente dar suficiente distintividad al signo, podrá ser objeto de registro.” (Proceso 50-IP-2005. Denominación: CANALETA 90, publicado en Gaceta Oficial Nº 1217, de 11 de julio de 2005). (negrillas de la Sala para resaltar)

De otro lado, es pertinente resaltar las siguientes precisiones sobre la rigurosidad del análisis de registrabilidad tratándose de marcas que amparan productos comprendidos en la Clase 5, tanto si son farmacéuticos como si no lo son, rigor éste que se justifica en la necesidad de precaver el riesgo que para la salud de todos los seres vivos se puede derivar de la confusión o el error entre marcas que distinguen tales productos.

A este respecto se señaló en la interpretación prejudicial traída a este plenario:

“La Clase 05 de la Clasificación Internacional de Niza abarca: “Productos farmacéuticos, veterinarios e higiénicos; sustancias dietéticas para uso médico, alimentos para bebés; emplastos, material para apósitos; material para empastar los dientes y para moldes dentales; desinfectantes; productos para la destrucción de animales dañinos, fungicidas, herbicidas”. Es por ello, que se hace necesario distinguir entre las marcas que protegen los productos farmacéuticos como tal y las marcas que amparan los otros productos dentro de esta misma clase.

El tribunal, en su jurisprudencia, se ha referido al registro de signos para productos pertenecientes a la Clase 05 que no sean farmacéuticos, manifestando que: “el análisis de registrabilidad de una marca que ampare productos comprendidos en la clase 05, que no sean farmacéuticos (…) debe ser tan riguroso como el efectuado a una marca farmacéutica, a fin de evitar cualquier riesgo de confusión o de asociación en el público consumidor, que, de encontrar similitud con marcas que amparen productos de la misma clase 05, podría causar riesgo en la salud de todos los seres vivos, es decir, de hombres, animales y plantas”. (Proceso 109-IP-2011, Marca: Hemoxín, publicado en la Gaceta Oficial Nº 2021, de 21 de febrero de 2012).” (negrillas adicionales)

Agrega el tribunal que en el examen de registrabilidad de estas marcas se debe tener en cuenta el criterio del consumidor medio. Sostiene el Tribunal en efecto que:

Sobre los productos de la Clase 05 es pertinente indicar que en el examen de marcas farmacéuticas y de otros productos comprendidos en dicha Clase se debe tener en cuenta el criterio del consumidor medio, a fin de evitar que los consumidores incurran en confusión entre diferentes productos, por la similitud existente entre las marcas que los designan. La confusión mencionada puede radicar en el error al adquirir un producto no farmacéutico de la Clase 05 cuando en realidad se quiere adquirir otro, destinado para una finalidad diferente” (resalta la Sala).

5.2.5. Las marcas enfrentadas en el presente asunto son las siguientes:

CANE 500 SC

Marca solicitada

CANNEX

Marca previamente registrada

En cuanto a la estructura de cada uno de los signos se observa lo siguiente:

CANE 500 SC
1234 456 78

1 2 3

Marca solicitada

CANNEX
123456

1

Marca registrada

5.2.6. La impresión de conjunto de los signos enfrentados, esto es, como una unidad marcaria, permite a la Sala concluir, desde el punto de vista gráfico, que las marcas confrontadas tienen una estructura diferente, en cuanto hace al número de expresiones y de grafemas que las conforman: la solicitada, por tres expresiones (CANE-500-SC) y ocho (8) letras; en tanto que la registrada, por una sola expresión (CANNEX) y seis (6) letras.

Sin embargo, no debe perderse de vista que en el conjunto de la marca solicitada (la cual es compuesta), el elemento preponderante y distintivo lo viene a constituir la expresión CANE(4), si se tiene en cuenta que tanto el número quinientos (500) como las letras SC (que corresponden a la sigla de la expresión suspensión concentrada), son elementos adicionales que comúnmente se utilizan en productos de la Clase 5ª, como los herbicidas, en cuanto se refieren a la composición y a la formulación del respectivo producto(5).

En tal contexto, examinadas las expresiones CANE y CANNEX, sí se observa una similitud significativa desde el punto de vista ortográfico, en cuanto a que tienen igual número de sílabas, utilizan las mismas vocales, las cuales ocupan además el mismo lugar en la respectiva expresión, y comparten dos consonantes, una en la primera sílaba (C), y la otra en la segunda (N).

Así mismo, atendiendo a la relevancia de la expresión CANE como elemento distintivo en el signo solicitado, es claro para la Sala que desde el punto de vista fonético también existe una similitud sustancial entre los signos en conflicto. Ciertamente, al pronunciar los signos en forma sucesiva y alternativa, se observa que ellos se escuchan de una manera sustancialmente similar, más aún si se tiene en cuenta que la sílaba tónica en ambas ocupa el mismo lugar. Lo anterior se puede apreciar a continuación:

CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX

CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX

CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX-CANE-CANNEX

En el aspecto ideológico o conceptual, no es dable determinar ninguna similitud, como quiera que ambos signos son de aquellos considerados como caprichosos o de fantasía, pues son fruto de la imaginación de sus autores y no tienen un significado propio en el idioma español.

5.2.7. Ahora bien, no obstante la similitud evidente entre estas dos marcas, es pertinente señalar, como se ha hecho en reiterada jurisprudencia, que para que exista confusión entre marcas se requiere no solo de la identidad o semejanza visual, fonética y conceptual, aspecto que ya se analizó, sino que además debe verificarse que los signos tengan una relación directa o indirecta con los productos o servicios que identifican, lo que supone analizar el tema de la conexión competitiva respecto a los productos y servicios que las marcas en disputa protegen.

A este respecto esta corporación ha manifestado que la protección de la marca tiene su razón de ser única y exclusivamente en relación con los productos o servicios que identifica. En otras palabras, la marca protege solo a los productos o servicios relacionados en la solicitud de registro para la clase respectiva de la Clasificación Internacional de Niza, y cumple con la función distintiva entre unos productos o servicios de otros, sólo en aquellos que han sido registrados. El argumento anterior, que no es otro que el presupuesto jurídico denominado por la doctrina como “el principio de la especialidad”, puede romperse, en la medida en que exista una conexión competitiva entre los productos o servicios que genere o induzca al público consumidor a error respecto de su origen empresarial por el hecho de identificarlos con la misma o semejante marca y/o cuando perjudiquen al titular de la marca prioritaria, al desviar su clientela hacia el titular de la marca rival, idéntica o semejante.

Debe entonces matizarse la regla de la especialidad y, en consecuencia, analizarse el grado de vinculación o relación competitiva de los productos que amparan los signos en conflicto, para que de esta forma se pueda establecer la posibilidad de error en el público consumidor, pues si bien el derecho que se constituye con el registro de un signo como marca cubre únicamente, por virtud de dicha regla, los productos identificados en la solicitud y ubicados en una de las clases del nomenclátor, la pertenencia de dos productos a una misma clase no prueba que sean semejantes, así como su pertenencia a distintas clases tampoco prueba que sean diferentes.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha establecido algunos criterios de análisis para definir la conexión competitiva entre los productos:

“a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclátor: (…) Ocurre cuando se limita el registro a uno o varios de los productos de una clase del nomenclátor, perdiendo su valor al producirse el registro para toda la clase. En el caso de la limitación, la prueba para demostrar que entre los productos que constan en dicha clase no son similares o no guardan similitud para impedir el registro, corresponde a quien alega.

b) Canales de comercialización: Hay lugares de comercialización o expendio de productos que influyen escasamente para que pueda producirse su conexión competitiva, como sería el caso de las grandes cadenas o tiendas o supermercados en los cuales se distribuye toda clase de bienes y pasa desapercibido para el consumidor la similitud de un producto con otro. En cambio, se daría tal conexión competitiva, en tiendas o almacenes especializados en la venta de determinados bienes. Igual confusión se daría en pequeños sitios de expendio donde marcas similares pueden ser confundidas cuando los productos guardan también una aparente similitud.

c) Similares medios de publicidad: Los medios de comercialización o distribución tienen relación con los medios de difusión de los productos. Si los mismos productos se difunden por la publicidad general —radio televisión y prensa—, presumiblemente se presentaría una conexión competitiva, o los productos serían competitivamente conexos. Por otro lado, si la difusión es restringida por medio de revistas especializadas, comunicación directa, boletines, mensajes telefónicos, etc., la conexión competitiva sería menor.

d) Relación o vinculación entre productos: Cierta relación entre los productos puede crear una conexión competitiva. En efecto, no es lo mismo vender en una misma tienda cocinas y refrigeradoras, que vender en otra helados y muebles; en consecuencia, esa relación entre los productos comercializados también influye en la asociación que el consumidor haga del origen empresarial de los productos relacionados, lo que eventualmente puede llevarlo a confusión en caso de que esa similitud sea tal que el consumidor medio de dichos productos asuma que provienen de un mismo productor.

e) Uso conjunto o complementario de productos: Los productos que comúnmente se puedan utilizar conjuntamente (por ejemplo: puerta y chapa) pueden dar lugar a confusión respecto al origen empresarial, ya que el público consumidor supondría que los dos productos son del mismo empresario. La complementariedad entre los productos debe entenderse en forma directa, es decir, que el uso de un producto puede suponer el uso necesario del otro, o que sin un producto no puede utilizarse el otro o su utilización no sería la de su última finalidad o función.

f) Mismo género de los productos: Pese a que puedan encontrarse en diferentes clases y cumplir distintas funciones o finalidades, si tienen similares características, existe la posibilidad de que se origine el riesgo de confusión al estar identificados por marcas también similares o idénticas (por ejemplo: medias de deporte y medias de vestir”(6).

5.2.8. En el presente asunto, según consta en los actos acusados, la marca CANE 500 SC fue concedida para distinguir ““Productos para la destrucción de animales dañinos, fungicidas, herbicidas”. Productos comprendidos en la clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, octava edición”.

Por su parte, el registro de la marca CANNEX se otorgó para distinguir: “productos farmacéuticos y veterinarios, productos higiénicos para la medicina, sustancias dietéticas para uso médico, alimentos para bebes, emplastos, material para apósitos, material para empastar los dientes y para improntas dentales, desinfectantes, productos para la destrucción de animales dañinos, fungicidas, herbicidas”(7), productos comprendidos en la Clase 5ª Internacional.

Según se observa, se trata de marcas que identifican tanto productos farmacéuticos como otros productos de la Clase 5ª Internacional, los cuales, en principio, pudieran tener canales de comercialización diferentes, así como expendedores especializados, de tal suerte que no sería tal alto su grado de conexión competitiva.

No obstante lo anterior, no debe desconocerse, como lo señala expresamente el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en su interpretación judicial que:

“[Aunque] en principio, los productos farmacéuticos y los otros productos de la clase 05 pueden tener canales de comercialización diferentes y expendedores calificados, en el uso y la manipulación de los mismos puede generarse confusión en el público consumidor, tal como sería el caso del almacenamiento y el posterior consumo de dichos productos en el hogar o en almacenajes privados de cualquier clase. Lo anterior, porque estos están al acceso del consumidor ordinario, que bien puede confundirse y aplicar un producto destinado para otro fin; es muy posible que el consumidor que por alguna razón tiene a su alcance dichos productos pueda caer en un error, lo que podría ser fatal para su salud o para la salud de los animales o plantas a los que se le aplica”. (negrillas no originales)

5.2.9. Así las cosas, de la aplicación al caso concreto de las reglas señaladas por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina para la comparación de signos distintivos y, en particular, atendiendo a la rigurosidad del examen de registrabilidad tratándose de marcas de productos pertenecientes a la Clase 5ª del nomenclátor internacional (farmacéuticos o no), justificada en la incidencia que para la salud de los seres vivos (personas, plantas y animales) traería la eventual confusión entre las marcas, es claro para la Sala que entre las marcas en conflicto existen similitudes sustanciales que pueden generar riesgo de confusión o asociación en los consumidores, los que, contrario a lo sostenido por la Superintendencia de Industria y Comercio, son consumidores medios y no especializados, tal como se precisó por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación prejudicial correspondiente a este proceso.

En consecuencia, como la decisión de conceder el registro de la marca CANE 500 SC (nominativa) no se ajusta a los artículos 134 y 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, y se encuentran fundados los cargos de la demanda, se declarará la nulidad de las resoluciones administrativas que le concedió a la firma Phytocare Ltda. el registro de dicha marca para amparar productos comprendidos en la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. DECLÁRASE LA NULIDAD de las Resoluciones 36674 de 28 de diciembre de 2006, 03530 de 16 de febrero de 2007 y 23373 de 31 de julio de 2007, proferidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se declaró infundada la oposición presentada por la sociedad Laboratorios Bussie S.A. y se concedió el registro de la marca CANE 500 SC (nominativa) a la sociedad Phytocare Ltda., para distinguir productos comprendidos en la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza.

2. ORDÉNASE a la Superintendencia de Industria y Comercio cancelar el registro de la marca CANE 500 SC (nominativa) concedido a nombre de la sociedad PHYTOCARE LTDA.

3. PUBLÍQUESE este fallo en la Gaceta de la Propiedad Industrial.

4. ENVÍESE copia de esta providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de conformidad con lo establecido en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comunidad Andina.

Notifíquese, publíquese, comuníquese y cúmplase.

Se deja constancia de que la anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala de la sesión del 31 de octubre de 2013».

 

(1) Folios 206 a 209.

(2) Folios 210 y 211.

(3) Proceso 58-IP-2006, Marca: “GUDUPOP”, G.O.A.C. N° 1370, de 14 de julio de 2006; Proceso 62-IP-2006, Marca: “DK”, G.O.A.C. N° 1370, de 14 de julio de 2006, entre otros.

(4) Según lo resaltó la Sala previamente, de acuerdo con lo señalado por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación prejudicial emitida en este proceso: “En el supuesto de solicitarse el registro como marca de un signo compuesto, caso que haya de juzgarse sobre su registrabilidad, habrá de examinarse especialmente la relevancia y distintividad de los vocablos que lo conforman”, pues “[e]xisten vocablos que dotan al signo de ‘(…) la suficiente carga semántica que permita una eficacia particularizadora […]”

(5) Aparecen por ejemplo en http://www.google.com.co, los siguientes: ALION 500 SC, ATRAZINA 500 SC, BORAL 500 SC, CAÑERO 500 SC, CASCABEL 500 SC, DROPP 500 SC, TRAMAT 500 SC.

(6) Proceso 114-IP-2003. Interpretación Prejudicial de 19 de noviembre de 2003, publicada en la Gaceta Oficial del Acuerdo de Cartagena núm. 1028 de 14 de enero de 2004.

(7) Registro concedido a través de la Resolución 9264 de 30 de abril de 2004, según consta en el registro de signos distintivos de la página web oficial de la Superintendencia de Industria y Comercio: www.sic.gov.co.