Sentencia 2008-00116 de abril 4 de 2013

 

Sentencia 2008-00116 de abril 4 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Radicación: 11001-03-24-000-2008-00116-00

Consejero Ponente:

Dr. Guillermo Vargas Ayala

Actor: Especialidades Luminotécnicas S.A.

Bogotá, D.C., cuatro de abril de dos mil trece.

EXTRACTOS: «Consideraciones

Las resoluciones acusadas, expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, negaron a la parte actora el registro de la marca ELT Especialidades Luminotécnicas S.A. (mixta), solicitado para distinguir productos de la clase 9 de la Clasificación Internacional de Niza, con fundamento en la confundibilidad de aquella con la marca ELT Elettronica-Mind is the First Defence (mixta), con certificado de prioridad de fecha 18 de julio de 2006.

En ese orden de ideas, la presente causa se encamina a determinar si la decisión administrativa adoptada por la Superintendencia de Industria y Comercio contradice o no la normativa que la parte actora mencionó como violada, cuyo texto, así como el de las demás disposiciones interpretadas oficiosamente por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, es del siguiente tenor:

Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina

“ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro.

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos:

a) las palabras o combinación de palabras;

b) las imágenes, figuras, símbolos, gráficos, logotipos, monogramas, retratos, etiquetas, emblemas y escudos;

c) los sonidos y los olores;

d) las letras y los números;

e) un color delimitado por una forma, o una combinación de colores;

f) la forma de los productos, sus envases o envolturas;

g) cualquier combinación de los signos o medios indicados en los apartados anteriores.

(...)”.

“ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando:

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación;

(...)”.

“ART. 150.—Vencido el plazo establecido en el artículo 148, o si no se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente procederá a realizar el examen de registrabilidad. En caso se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente se pronunciará sobre estas y sobre la concesión o denegatoria del registro de la marca mediante resolución”.

“ART. 159.—Cuando en la subregión existan registros sobre una marca idéntica o similar a nombre de titulares diferentes, para distinguir los mismos productos o servicios, se prohíbe la comercialización de las mercancías o servicios identificados con esa marca en el territorio del respectivo País Miembro, salvo que los titulares de dichas marcas suscriban acuerdos que permitan dicha comercialización.

En caso de llegarse a tales acuerdos, las partes deberán adoptar las previsiones necesarias para evitar la confusión del público respecto del origen de las mercancías o servicios de que se trate, incluyendo lo relativo a la identificación del origen de los productos o servicios en cuestión con caracteres destacados y proporcionales a los mismos para la debida información al público consumidor. Esos acuerdos deberán inscribirse en las oficinas nacionales competentes y respetar las normas sobre prácticas comerciales y promoción de la competencia.

En cualquier caso, no se prohibirá la importación de un producto o servicio que se encuentre en la situación descrita en el primer párrafo de este artículo, cuando la marca no esté siendo utilizada en el territorio del país importador, según lo dispuesto en el primer párrafo del artículo 166, salvo que el titular de dicha marca demuestre ante la oficina nacional competente, que la no utilización de la marca obedece a causas justificadas”.

La normativa comunitaria citada, de un lado, es clara al señalar que cuando el signo cuyo registro se solicita es idéntico o se asemeja a una marca previamente solicitada para registro o ya registrada a nombre de un tercero, para identificar productos o servicios iguales o similares respecto de los cuales puedan presentarse riesgos de confusión o de asociación empresarial, el registro pretendido no puede ser concedido. Se quieren evitar ciertamente los riesgos de confusión o asociación en el mercado que pudieren llegar a presentarse, pues con ellos se estaría atentando contra la libertad de escogencia de los consumidores y la libre competencia, afectando por contera los derechos de propiedad industrial previamente consolidados o adquiridos por un tercero.

De otro lado, reconoce la posibilidad de que se suscriban acuerdos de coexistencia de marcas. En efecto, el artículo 159 de la Decisión 486 prevé que cuando en la subregión existan registros sobre una marca idéntica o similar a nombre de titulares diferentes, para distinguir los mismos productos o servicios, se prohíbe la comercialización de las mercancías o servicios identificados con esa marca en el territorio del respectivo País Miembro, salvo que los titulares de dichas marcas suscriban acuerdos que permitan dicha comercialización. No obstante, la misma norma establece que las partes deberán adoptar las previsiones necesarias para evitar la confusión del público sobre el origen empresarial de las mercancías o servicios. En este caso, para que pueda darse la coexistencia marcaria, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos: i) la existencia en la subregión de registros de marcas idénticas o similares; ii) la existencia de un acuerdo entre las partes; iii) la adopción por parte de estas de las previsiones necesarias para evitar la confusión del público, así como proporcionar la debida información sobre el origen de los productos o servicios; iv) la inscripción del acuerdo en la oficina nacional competente; y v) el respeto de las normas sobre prácticas comerciales y promoción de la competencia.

Así las cosas y en orden a determinar si existen riesgos de confusión o asociación entre los signos ELT Especialidades Luminotécnicas S.A. (mixto) y ELT Elettronica-Mind is the First Defence (mixto), ambos para distinguir productos de la clase 9 de la Clasificación Internacional de Niza, la Sala procederá a realizar el cotejo de rigor, siguiendo para ello las reglas que ha elaborado la jurisprudencia del Tribunal Andino y que se reiteran en la interpretación prejudicial rendida en este proceso.

El riesgo de confusión es la posibilidad, originada en las semejanzas entre los signos, de que el consumidor al adquirir un producto piense que está adquiriendo otro (confusión directa), o piense que dicho producto tiene un origen empresarial diferente al que realmente posee (confusión indirecta). Por su parte, el riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica.

Para establecer la existencia del riesgo de confusión y de asociación será necesario determinar si existe identidad o semejanza entre los signos en disputa, tanto entre sí como en relación con los productos o servicios distinguidos por ellos, y considerar la situación de los consumidores o usuarios, la cual variará en función de los productos o servicios de que se trate.

En la comparación de las marcas en conflicto es pertinente tener en cuenta las siguientes reglas para la comparación de signos distintivos, acogidas por la jurisprudencia del Tribunal Andino y reiteradas en la interpretación prejudicial 67-IP-2011, emitida en este proceso:

“Este órgano jurisdiccional ha acogido en su jurisprudencia las siguientes reglas originadas en la doctrina de Breuer Moreno para realizar el cotejo entre signos distintivos:

Regla 1. La confusión resulta de la impresión de conjunto despertada por las marcas.

Regla 2. Las marcas deben examinarse sucesivamente y no simultáneamente.

Regla 3. Deben tenerse en cuenta las semejanzas y no las diferencias que existen entre las marcas.

Regla 4. Quien aprecie el parecido debe colocarse en el lugar del comprador presunto y tener en cuenta la naturaleza de los productos(1).

Acerca de la utilidad y aplicación de estos parámetros técnicos, el mismo tratadista ha manifestado:

“La primera regla y la que se ha considerado de mayor importancia, es el cotejo en conjunto de la marca, criterio que se adopta para todo tipo o clase de marcas.

Esta visión general o de conjunto de la marca es la impresión que el consumidor medio tiene sobre la misma y que puede Ilevarle a confusión frente a otras marcas semejantes que se encuentren disponibles en el comercio.

En las marcas es necesario encontrar la dimensión que con mayor intensidad penetra en la mente del consumidor y determine así la impresión general que el distintivo causa en el mismo.

La regla de la visión en conjunto, a más de evitar que sus elementos puedan ser fraccionados en sus partes componentes para comparar cada componente de una marca con los componentes o la desintegración de la otra marca, persigue que el examen se realice a base de las semejanzas y no por las diferencias existentes, porque este no es el camino de comparación utilizado por el consumidor ni aconsejado por la doctrina.

En la comparación marcaria, y siguiendo otro criterio, debe emplearse el método de un cotejo sucesivo entre las marcas, esto es, no cabe el análisis simultáneo, en razón de que el consumidor no analiza simultáneamente todas las marcas sino lo hace en forma individualizada. El efecto de este sistema recae en analizar cuál es la impresión final que el consumidor tiene luego de la observación de las dos marcas. Al ubicar una marca al lado de otra se procederá bajo un examen riguroso de comparación, no hasta el punto de ‘disecarlas', que es precisamente lo que se debe obviar en un cotejo marcario.

La similitud general entre dos marcas no depende de los elementos distintos que aparezcan en ellas, sino de los elementos semejantes o de la semejante disposición de esos elementos”(2) (resaltados de la Sala).

Se precisa en esta interpretación, a propósito de las marcas confrontadas en este proceso, registradas como marcas mixtas, que:

“Las marcas mixtas se componen de un elemento denominativo (una o varias palabras) y un elemento gráfico (una o varias imágenes). La combinación de estos elementos, al ser apreciados en su conjunto, produce en el consumidor una idea sobre la marca que le permite diferenciarla de las demás existentes en el mercado.

Sin embargo, al efectuar el cotejo de estas marcas se debe identificar cuál de estos elementos prevalece y tiene mayor influencia en la mente del consumidor, si el denominativo o el gráfico.

El elemento denominativo es, como norma general, en las marcas mixtas, el más relevante, aunque sin descartar que en algunos casos pueda ser más importante el elemento gráfico.

La jurisprudencia indica: “La marca mixta es una unidad, en la cual se ha solicitado el registro del elemento nominativo como el gráfico, como uno solo. Cuando se otorga el registro de la marca mixta se la protege en su integridad y no a sus elementos por separado”(3).

Dentro de la parte denominativa de un signo mixto, puede darse que esta sea compuesta, es decir, integrada por dos o más palabras. Al respecto, el tribunal ha establecido que: “No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otras, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico (...)”(4).

En la comparación entre marcas mixtas, el elemento predominante en el conjunto marcario será el denominativo, como norma general; aunque en algunos casos pueda ser más importante el elemento gráfico; en todo caso, en la comparación entre los signos mixtos deberá examinarse todo el conjunto, tanto el elemento gráfico como el elemento denominativo, vista su relevancia para que el público consumidor identifique la marca y distinga el producto.

Si al realizar la comparación se determina que en la marca mixta predomina el elemento denominativo compuesto, debe procederse al cotejo de los signos aplicando las reglas que para ese propósito ha establecido la doctrina; y, si por otro lado, en la marca mixta predomina el elemento gráfico frente al denominativo, no habría lugar a la confusión entre las marcas, pudiendo estas coexistir pacíficamente en el ámbito comercial.

Fernández Novoa ofrece los siguientes criterios, elaborados en torno a la comparación de signos denominativos, que han sido recogidos en varios pronunciamientos del tribunal, como en el emitido en el proceso 01-IP-2005:

“(...) ha de ser realizada una visión de conjunto o sintética, operando con la totalidad de los elementos integrantes, sin descomponer su unidad fonética y gráfica en fonemas o voces parciales, teniendo en cuenta, por lo tanto, en el juicio comparativo la totalidad de las sílabas y letras que forman los vocablos de las marcas en pugna, sin perjuicio de destacar aquellos elementos dotados de especial eficacia caracterizante, atribuyendo menos valor a los que ofrezcan atenuada función diferenciadora (...); han de considerarse semejantes las marcas comparadas cuando la sílaba tónica de las mismas ocupa la misma posición y es idéntica o muy difícil de distinguir (...); la sucesión de las vocales en el mismo orden habla a favor de la semejanza de las marcas comparadas porque la sucesión de vocales asume una importancia decisiva para fijar la sonoridad de una denominación (...); en el análisis de las marcas denominativas hay que tratar de encontrar la dimensión más característica de las denominaciones confrontadas: la dimensión que con mayor fuerza y profundidad penetra en la mente del consumidor y determina, por lo mismo, la impresión general que la denominación va a suscitar en los consumidores”(5).

La similitud entre dos signos puede darse desde diferentes ámbitos, de acuerdo con lo expresado en la referida interpretación prejudicial:

“La similitud ortográfica que emerge de la coincidencia de letras entre los segmentos a compararse, en los cuales la secuencia de vocales, la longitud de la o las palabras, el número de sílabas, las raíces, o las terminaciones comunes, pueden inducir en mayor grado a que la confusión sea más palpable u obvia.

La similitud fonética se presenta entre signos que al ser pronunciados tienen un sonido similar. La determinación de tal similitud depende, entre otros elementos, de la identidad en la sílaba tónica o de la coincidencia en las raíces o terminaciones; sin embargo, deben tenerse también en cuenta las particularidades de cada caso, con el fin de determinar si existe la posibilidad real de confusión entre los signos confrontados.

La similitud ideológica se produce entre signos que evocan la misma o similar idea, que deriva del contenido o del parecido conceptual de los signos. Por tanto, cuando los signos representan o evocan una misma cosa, característica o idea, se estaría impidiendo al consumidor distinguir una de otra”.

De otro lado, es pertinente resaltar las siguientes precisiones del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina sobre los acuerdos de coexistencia marcaria, expresadas en la interpretación prejudicial 67-IP-2011, correspondiente a este asunto:

“Al respecto el tribunal ha expresado que los “Acuerdos de coexistencia marcaria son instrumentos de que se valen los empresarios que compiten en el mercado para determinar que ciertas marcas idénticas o semejantes entre sí puedan cumplir su función sin dar lugar a conflictos de intereses entre sus titulares. Tales acuerdos, sin embargo, aunque resuelven el conflicto entre los particulares titulares de los signos, deben, para que tengan eficacia y aceptación por parte de las oficinas nacionales competentes, dejar a salvo el interés general de los consumidores, respecto de los cuales deberán eliminar el riesgo de confusión derivado de la identidad o semejanza”(6). (...) En relación con lo anterior, el tribunal ha señalado que “No obstante estos acuerdos entre partes, la autoridad nacional competente deberá salvaguardar el interés general evitando que el consumidor se vea inducido a error (...). En este sentido la suscripción de acuerdos no es un presupuesto automático para que opere la coexistencia marcaria, puesto que siempre habrá de predominar el bien común sobre el interés particular”(7), de donde se desprende que la autoridad nacional competente debe hacer la evaluación correspondiente, toda vez que la marca protege por igual a sus titulares y en especial al público consumidor, teniendo en cuenta que en la marca existe una verdadera complementariedad en donde además de considerarse los elementos del signo y del producto o servicio que a través de la marca se interrelacionan, se debe tener presente, fundamentalmente, al destinatario final que es el público consumidor”.

Las marcas enfrentadas en el presente asunto son las siguientes:

1) Marca “ELT Especialidades Luminotécnicas S.A.” (mixta)

 

S 2008-00116 CE IMA 1.JPG
 

 

2) Marca “ELT Elettronica-Mind is the First Defence” (mixta)

 

S 2008-00116 CE IMA 2.JPG
S 2008-00116 CE IMA 2.JPG
 

 

En aplicación de los criterios expuestos por el Tribunal Andino de Justicia, en primer lugar, se impone señalar que a juicio de la Sala, en las marcas confrontadas el elemento denominativo es el predominante, por ser el que mayor influencia, impacto y recordación tiene en la mente de los consumidores. En consecuencia, se procederá a dar aplicación a las reglas de cotejo marcario establecidas por la doctrina comunitaria y acogidas por esta corporación, en tratándose de dirimir la confrontación de signos en los cuales se destaca, como sucede este caso, el elemento denominativo.

En este orden de ideas, al realizar el cotejo de las marcas ELT Especialidades Luminotécnicas S.A. (de la marca cuestionada) y ELT Elettronica-Mind is the First Defence (de la marca registrada), siguiendo las reglas señaladas para el efecto, se advierte que la estructura de cada una de ellas es diferente:

1) Marca “ELT Especialidades Luminotécnicas S.A.” (cuestionada)

 

S 2008-00116 CE IMA 3.JPG
S 2008-00116 CE IMA 3.JPG
 

 

2) Marca “ELT Elettronica-Mind is the First Defence” (registrada)

 

S 2008-00116 CE IMA 4.JPG
S 2008-00116 CE IMA 4.JPG
 

 

La impresión de conjunto de las marcas enfrentadas permite a la Sala concluir que la estructura de las mismas en efecto es diferente, en tanto que la marca identificada con el núm. 1 está compuesta por cuatro (4) palabras, y la identificada con el núm. 2, por siete (7), lo que igualmente determina que el número de letras y de sílabas en cada una de ellas sea distinto.

En ese orden, siendo diferente su estructura, es claro también que desde el punto de vista fonético las marcas confrontadas son disímiles, lo cual se constata con su pronunciación sucesiva así:

ELT Especialidades Luminotécnicas SA - ELT Elettronica Mind is the First Defence - ELT Especialidades Luminotécnicas SA - ELT Elettronica Mind is the First Defence - ELT Especialidades Luminotécnicas SA - ELT Elettronica Mind is the First Defence - ELT Especialidades Luminotécnicas SA - ELT Elettronica Mind is the First Defence - ELT Especialidades Luminotécnicas SA - ELT Elettronica Mind is the First Defence.

Ahora bien, en el conjunto de las marcas analizadas es evidente que predomina o sobresale un elemento, que es la expresión ELT, la cual, en criterio de la Sala, es la que le da la fuerza distintiva a las marcas, en la medida en que penetra con mayor intensidad sobre la mente del consumidor y determina la impresión general que el distintivo causa al mismo. En efecto, pese a que la expresión ELT está acompañada por otros elementos, es ella la de mayor relevancia, debido a su disposición dentro del conjunto marcario, siendo entonces la misma el elemento sobre el cual debe gravitar la comparación.

Por lo tanto, al ser esta expresión idéntica en las marcas (ELT - ELT), es evidente el riesgo de confusión para el consumidor, pues serán apreciadas por este en igual forma tanto visual como fonéticamente.

En consecuencia, es claro para la Sala que existe riesgo de confusión entre las marcas cotejadas, siendo irrelevante cualquier consideración en relación con el aspecto conceptual.

Esa similitud entre las marcas ciertamente produciría una confusión directa como indirecta. En efecto, como en este caso se trata de marcas que amparan un mismo tipo de productos, los de la clase 9 del nomenclátor internacional(8), es probable que el comprador al adquirir el producto crea que está comprando otro, o que atribuya, en contra de la realidad, que los productos que se le ofrecen tienen un mismo origen empresarial. Igualmente, es probable que surja en este caso un riesgo de asociación, pues aunque el consumidor llegara a diferenciar las marcas y su origen empresarial, podría pensar al adquirir el producto que el productor del mismo y la otra empresa tienen una relación o vinculación económica.

Precisamente a través de los registros marcarios se quieren evitar los riesgos de confusión o asociación en el mercado que pudieren llegar a presentarse, pues con ellos se estaría atentando contra la libertad de escogencia de los consumidores y la libre competencia, afectando por contera los derechos de propiedad industrial previamente consolidados o adquiridos por un tercero.

Siguiendo el hilo conductor de estas consideraciones, se concluye entonces que la marca “ELT Especialidades Luminotécnicas S.A.” (mixta), cuyo registro se cuestiona, no reúne las exigencias normativas para ser considerada como marca, además de que se encuentra incursa, por lo antes dicho, en la causal de irregistrabilidad de que trata el literal a) del artículo 136 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones.

Ahora bien, en la demanda se solicita que se tenga en cuenta el acuerdo de coexistencia marcario suscrito entre la demandante y la firma Elettronica S.P.A. el 26 de noviembre de 2007, en consideración a que esta corporación es la máxima autoridad en la materia y, por ende, debe pronunciarse sobre el mismo.

Sobre lo anterior, resulta suficiente decir que no es a este organismo judicial a quien le corresponde imprimir aprobación o adoptar alguna otra decisión similar respecto de ese tipo de acuerdos, como se pretende por la demandante, pues, conforme al artículo 159 de la citada Decisión 486, dichos acuerdos de coexistencia deben ser inscritos en la oficina nacional competente en la materia, en este caso, en la Superintendencia de Industria y Comercio.

En este asunto, según consta en los antecedentes administrativos de los actos demandados, no se observa que el interesado haya acudido a dicha entidad antes de la expedición de estos para inscribir ante ella el mencionado acuerdo. Por lo tanto, el examen de legalidad que le corresponde a esta corporación se circunscribe, como en efecto se hace, a lo que aparece en la actuación administrativa respectiva.

Todo lo anterior lleva a la Sala a declarar que las pretensiones de la actora no tienen vocación de prosperidad y así quedará consignado en la parte resolutiva de esta providencia.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

NIÉGANSE las pretensiones de la demanda presentada, en ejercicio de la acción de nulidad y restablecimiento del derecho, por la sociedad Especialidades Luminotécnicas S.A. contra las resoluciones 23441 de 31 de julio de 2007, 31820 de 27 de septiembre de 2007, y 40706 de 30 de noviembre de 2007, proferidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se negó a dicha sociedad el registro de la marca ELT Especialidades Luminotécnicas S.A. (mixta), solicitado para distinguir productos de la clase 9 de la Clasificación Internacional de Niza.

Notifíquese, publíquese, comuníquese y cúmplase».

(1) Breuer Moreno, Pedro C. “Tratado de marcas de fábrica y de comercio”, Editorial Robis, Buenos Aires, pág. 351 y ss.

(2) Proceso 46-IP-2000, sentencia de 26 de julio del 2000, G.O.A.C. Nº 594, de 21 de agosto del 2000, marca: “Campo Verde”. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

(3) Proceso 55-IP-2002, publicado en la G.O.A.C. Nº 821 del 1º de agosto de 2002, diseño industrial: Burbuja Video 2000. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

(4) Proceso 13-IP-2001, publicado en la G.O.A.C. Nº 677, de 13 de junio de 2001, marca: “Bolín Bola”. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

(5) Fernández Novoa, Carlos. “Fundamentos del derecho de marcas”. Editorial Montecorvo S.A. España 1984. Pág. 199 y ss.

(6) Proceso 104-IP-2003, publicado en la G.O.A.C. Nº 1015, del 27 de noviembre del mismo año, caso “BSCH mixta”. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

(7) Proceso 50-IP-2001, publicado en la G.O.A.C. Nº 739 de 3 de diciembre de 2001, marca: Allegra. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

(8) La marca ELT Elettronica-Mind is the First Defence (mixta) ampara productos de la clase 9, en particular: “Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, eléctricos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos para el registro, transmisión, reproducción de sonido o imágenes; soportes de registro magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas calculadoras, equipo para el tratamiento de la información y ordenadores; extintores”. Así se constata en la base de datos de registros marcarios de la página web de la Superintendencia de Industria y Comercio —www.sic.gov.co—.

La marca ELT Especialidades Luminotécnicas, S.A. (mixta), por su parte, fue solicitada para identificar los siguientes productos de esa misma clase: “Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos e instrumentos para la conducción, distribución, transformación, acumulación, regulación o control de la electricidad; aparatos para el registro, transmisión, reproducción del sonido o imágenes; soportes de registros magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores, extintores”.