Sentencia 2008-00226/39520 de julio 19 de 2017

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN C

Rad.: 27001-23-31-000-2008-00226-01(39520)

Actor: Rosa Mosquera Córdoba

Demandado: Hospital San Francisco de Asís de Quibdó

Referencia: acción de reparación directa

Descriptor: responsabilidad médica. Restrictor: oblito quirúrgico.

Consejero Ponente:

Dr. Jaime Enrique Rodríguez Navas

Bogotá D.C., diecinueve de julio de dos mil diecisiete.

Corresponde a la Sala resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de fecha 30 de junio de 2010, proferida por el Tribunal Administrativo del Chocó, por medio de la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

l. Síntesis del caso

La señora Rosa Mosquera Córdoba se encontraba en estado de embarazo, y el 2 de febrero de 2008 acudió al Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, para recibir atención médica de su parto en el que luego de una cesárea nació su bebé de sexo varón, pero al sufrir complicaciones y deber ser trasladada a una institución de mayor nivel tuvo que ser sometida a una nueva intervención en la que le retiraron un objeto extraño dejado en su cuerpo y como consecuencia de la infección que presentaba, hubo que extirparle uno de sus ovarios.

ll. Antecedentes

2.1. La demanda

Mediante escrito presentado el 11 de diciembre de 2008 ante el Tribunal Administrativo del Chocó, la señora Rosa Mosquera Córdoba, por conducto de apoderado judicial formuló demanda de reparación directa con el fin de que se hicieran las siguientes declaraciones y condenas (fls. 3 a 10 c. 1):

Primera: Que el Hospital Departamental Sanfrancisco (sic) de Asis (sic) de Quibdó, es administrativamente responsable de los perjuicios materiales y morales causados a la señora Rosa Mosquera Cordoba (sic), por falla o falta del servicio médico prestado que la condujo a la pérdida de un ovario.

Segunda: Condenar, en consecuencia, al Hospital Departamental Sanfrancisco (sic) de Asis (sic) de Quibdó, como reparación del daño ocasionado, a pagar a mi prohijada, o a quien represente legalmente sus derechos, los perjuicios de orden moral, subjetivados, actuales y futuros, los cuales se estiman como mínimo en la suma de seiscientos (600) salarios minimos (sic) legales mensuales vigentes o conforme a lo que resulte probado dentro del proceso, o en su defecto, en forma genérica.

Tercera: La condena respectiva será actualizada de conformidad con lo previsto en el artículo 178 del Código Contencioso Administrativo, aplicando a la liquidación la variación promedio mensual de índice de precios al consumidor, desde la fecha de ocurrencia de los hechos hasta la de ejecutoria del correspondiente fallo definitivo.

Cuarta: La parte demandada dará cumplimiento a la sentencia, en los términos de los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo.

Quinta (sic): Que se condene en costas a la entidad demandada en caso de que se oponga a las pretensiones de la demanda”.

Como fundamento de hecho de sus pretensiones, la parte actora sostuvo que la señora Rosa Mosquera Córdoba perdió uno de sus ovarios y la posibilidad de procrear, como consecuencia de la falla médica imputable a los doctores que atendieron su parto el 5 de febrero de 2008 en el Hospital Departamental San Francisco de Asís de Quibdó, en el que le practicaron una cesárea que tuvo como resultado el nacimiento de un bebé de sexo masculino.

Posterior a la cirugía, la paciente presentó fiebre no cuantificada, escalofríos, fuerte dolor abdominal en el hipogastrio, sangrado vaginal fétido, secreción purulenta por la herida quirúrgica e inflamación de todo el abdomen bajo, entre otros síntomas; sin embargo, fue dada de alta aduciendo que todos los dolores eran síntomas normales producto de la cirugía a la que había sido sometida.

Una vez la paciente regresó a su lugar de origen, ingresó el 18 de febrero de 2008 al Centro de Salud de Nuquí por encontrarse en muy malas condiciones de salud, de donde debió ser remitida al Centro de Salud San Pedro Claver de Nuquí, por requerir atención de urgencias, y ese mismo día fue remitida nuevamente al Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín, quienes le diagnosticaron sepsis puerperal de origen obstétrico, y adicionalmente, los médicos señalaron que a la paciente se le había dejado en su interior un cuerpo extraño al momento de realizarle la cesárea, que debió ser extraído con el fin de salvar su vida, y como la sepsis se encontraba avanzada, también tuvieron que extraerle uno de sus ovarios.

2.2. Trámite procesal relevante.

Surtida la notificación del auto admisorio de la demanda (fls. 97 y 100 c. 1), la entidad demandada guardó silencio.

Dentro del término para alegar de conclusión en primera instancia, intervinieron la parte actora y el Ministerio Público, así:

La parte actora solicitó conceder las pretensiones de la demanda al considerar que había quedado demostrada la falla en la prestación del servicio médico con la historia clínica donde se observaba que la infección sufrida por la paciente era consecuencia del objeto extraño olvidado en el cuerpo de la señora Rosa, que no solo había puesto en peligro su vida, sino que también ocasionó que se le tuviera que extirpar uno de sus ovarios, y perdiera la posibilidad de volver a tener hijos.

Finalmente, señaló que la parte demandada había aceptado todos los hechos de la demanda, pues había asumido una actitud absolutamente pasiva en el proceso, ya que no contestó la demanda, ni participó en las demás etapas del proceso.

El agente del Ministerio Público, mediante Concepto 009 del 26 de febrero de 2010, allegó su concepto desfavorable a las pretensiones de la demanda, en atención a que si bien es cierto que a la paciente se le dejó un objeto extraño en su cuerpo al momento de practicarle la cesárea, esta no fue la razón por la que la señora Rosa perdió su ovario, pues de los dictámenes periciales se desprendía que la causa de la infección había sido otra.

En consecuencia, solicitó negar las pretensiones de la demanda, en razón a que no se acreditó que el daño sufrido por la demandante le fuera imputable a la parte demandada.

2.3. La sentencia apelada.

Surtido el trámite de rigor y practicadas las pruebas decretadas, el Tribunal Administrativo del Chocó profirió sentencia de primera instancia el 30 de junio de 2010 (fls. 324 a 339 c. ppal.), mediante la cual negó las súplicas de la demanda.

Con relación al fondo del asunto resolvió:

Primero: Niéguense las súplicas de la demanda.

Segundo: Sin costas”.

Como problema jurídico puesto a su consideración, el tribunal planteó:

“El caso sometido a consideración de la Sala se contrae a determinar la responsabilidad administrativa del Hospital Departamental San Francisco de Asís de Quibdó, por la intervención quirúrgica realizada por dicha entidad a la señora Rosa Mosquera Córdoba, el día 5 de febrero de 2008”.

El a quo consideró que no se logró establecer en el proceso la existencia de una relación de causalidad entre la actuación de la entidad demandada y los daños padecidos por la paciente, pues no se acreditó que la pérdida de su ovario fuera consecuencia del objeto extraño olvidado en su cuerpo, o de alguna otra falla en la prestación del servicio médico.

La sentencia fue notificada mediante edicto fijado en la secretaría el 19 de julio de 2010.

2.4. El recurso contra la sentencia.

El 28 de julio de 2010, la parte actora interpuso oportunamente recurso de apelación, el cual fue concedido en Auto del 12 de agosto de 2010 y admitido por esta corporación mediante providencia del 27 de octubre del mismo año.

La parte actora solicitó que se revoque y, en su lugar se acceda a las pretensiones de la demanda. Para el efecto adujo que la falla se encuentra acreditada con las historias clínicas, pues la primera muestra la cesárea a la que la señora Rosa fue sometida, y la segunda da cuenta de la cirugía en la que extrajeron el cuerpo extraño y debido a la infección, tuvieron que extirparle el ovario.

Adujo también, que el a quo no debió darle plena validez al segundo concepto médico rendido por el Instituto de Medicina Legal, pues la directora de dicha institución también trabajaba para el hospital demandado, máxime cuando ya obraba en el proceso un informe en el que además se aseveraba que la infección sufrida por la paciente había sido producida por el cuerpo extraño, confirmando también lo señalado por los médicos especialistas que la atendieron en el Hospital San Vicente de Paúl.

Finalmente, solicitó como prueba, oficiar al director del Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, para que certificara si para la época de la solicitud del concepto médico, la doctora Jhasnny Moreno trabajaba en dicha institución. Esta solicitud fue negada por no ajustarse a ninguno de los supuestos de hecho que exige el artículo 214 del Código Contencioso Administrativo.

Dentro del término para alegar de conclusión en segunda instancia, las partes y el Ministerio Público guardaron silencio.

lll. Consideraciones

3.1. Sobre los presupuestos materiales de la sentencia de mérito.

La Sala es competente para conocer del asunto, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte demandante, en un proceso con vocación de doble instancia, dado que la cuantía de la demanda determinada por el valor de la mayor de las pretensiones, que corresponde a la indemnización por concepto de perjuicios morales supera la exigida por el artículo 132 del Código Contencioso Administrativo para el efecto(1).

La acción de reparación directa se encontraba vigente al momento de presentación de la demanda, pues a la señora Rosa se le practicó la cesárea censurada el día 5 de febrero de 2008, y la demanda que dio origen a este proceso es de fecha 11 de diciembre de 2008, luego, entre aquella y esta no transcurrió un lapso superior a dos años.

La señora Rosa Mosquera Córdoba es demandante única, y por esta la víctima directa de los hechos, se encuentra legitimada en la causa por activa.

Para analizar la legitimación en la causa por pasiva, es necesario precisar que la atención médica que ocasionó daños a la señora Rosa Mosquera Córdoba fue brindada por el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, por lo que es esta la entidad llamada a responder por los perjuicios causados a los demandantes.

3.2. Sobre la prueba de los hechos.

A partir de la preceptiva del artículo 90 de la Constitución, dos son los elementos constitutivos de la responsabilidad de la administración, a saber, que haya un daño antijurídico y que este sea imputable a una acción u omisión de una autoridad pública.

La parte demandante, dentro del relato que ofrece en el libelo introductorio como sustento fáctico de sus pretensiones, hace relación a estos dos elementos, para presentar, de un lado, el daño sufrido, su extensión, intensidad y modalidades, y de otro, las actuaciones u omisiones que endilga a la demandada y en cuya virtud le imputa la responsabilidad que pide, sea declarada en esta sentencia. En torno a estos dos elementos gravita la carga probatoria que esa parte soportaba, y por tanto, el estudio de los hechos probados lo hará la Sala en dos grandes apartes, a saber: hechos relativos al daño, y hechos relativos a la imputación.

3.2.1. Sobre la prueba de los hechos relativos al daño.

El daño entendido como el atentado material contra una cosa o persona, lo hace consistir la parte demandante en la pena y el dolor sufrido como consecuencia de la pérdida del ovario izquierdo de la señora Rosa Mosquera Córdoba.

La Sala tiene acreditado el daño con las historias clínicas del Hospital San Francisco de Asís, San Pedro Claver y San Vicente de Paúl, donde se evidencian los procedimientos a los que fue sometida la señora Rosa Mosquera Córdoba (fls. 12 a 29, 30 y 31 a 81 c. 1).

3.2.1.1. Sobre el daño moral.

Las personas naturales tienen derecho a disfrutar de una vida interior o espiritual, plácida, sosegada, pacífica. Cuando esta condición se altera para dar paso al dolor, a la angustia, a la aflicción, se configura una modalidad de daño que se conoce con el apelativo de daño moral.

Este daño, como colofón de una elemental regla de la experiencia, se presume en la víctima directa de la lesión en un derecho inherente a su condición humana.

3.2.2. Sobre la imputación.

De conformidad con las pruebas válidamente aportadas al proceso, se tienen probados los siguientes hechos relevantes:

La señora Rosa Mosquera Córdoba ingresó el 5 de febrero de 2008 al Hospital Departamental San Francisco de Asís, para ser atendida en su parto. En la epicrisis se anotó que a la paciente se le realizó cesárea tipo Kelly sin complicaciones; su evolución fue satisfactoria y se le ordenó para manejo ambulatorio aines y antibióticos (fl. 13 c. 1).

La señora Rosa llegó remitida del Centro de Salud San Pedro Claver de Nuquí, con el siguiente resumen de historia clínica (fl. 14 c. 1):

“Paciente 22 años primigestante, EG 40 sem por amenorrea, desde ayer en la tarde con actividad uterina dolorosa, no siente MF, con salida de abundante líquido amniótico fétido, caliente, claro, NO se realizó ecografías durante el embarazo. También refiere fiebre no cuantificada y dolor abdominal continuo sin antecedentes familiares o personales de importancia AG0 G1P0 FUM 29/04/07 Al Ef Aceptables condiciones generales, hidratada al límite FC 100, FR 24, PA 110/60 T 38.5°C CyC mucosas secas, conj rosadas.

C/P, RsCsRs sin soplos, muconservado sin agregados Abd útero grávido, AU 40cm, actividad uterina (ilegible), feto en cefalica (sic), FCF 140 TV vagina hipertermica (sic), cuello con dilatación completa, se palpa (ilegible) (…) sale guante con escaso líquido amniotico (sic) fétido. Ext – CN.

IDX Emb 40 sem x amenorrea.

T de P activo.

Macrosomía vs embarazo gemelar.

Amniotitis.

DCP/SFA?

Se inicia oxacilina (…) acetaminofén, LEV, se requiere atención urgente en 2º 3º nivel.

Requiere remisión con enfermera jefe y/o médico.

Remisión urgente - riesgo de muerte. Materna y/o fetal”.

La señora Rosa ingresó al Hospital San Francisco de Asís el 5 de febrero de 2008, con el diagnóstico antes referenciado, y como antecedentes personales se anotó que no tenía ecografías y debido a que era un embarazo con expulsivo prolongado y sospecha de coroamniotitis, se pasó para cesárea urgente, la cual se registra sin complicaciones y como hallazgos, se anotó un feto vivo en posición cefálica con placenta normal. Estuvo hospitalizada por dos días, y el 7 de febrero se registró su salida (fls. 15 a 18 y 28 c. 1).

El 18 de febrero de 2008, la paciente ingresó al Hospital Universitario San Vicente de Paúl con dolor pélvico post cesárea 14 días antes, con deshidratación leve, pálida, dolor en una escala de 4/10; refirió malestar general y fiebre subjetiva. Como diagnóstico presuntivo se consideró una sepsis puerperal (fl. 31 c. 1).

El 19 de febrero fue sometida a una laparotomía exploradora con posible histerectomía dependiendo de los hallazgos, y de análisis del día 21 se desprende (fl. 34 anverso c. 1):

“(…) segundo dia (sic) post laparotomía: peritonitis secundaria a cuerpo extraño, con crecimiento de BG - en clasificación. Persiste febril. Llama la atención desaturación hasta 82% en ausencia de oxígeno (…)”.

El 21 de febrero se anotó (fl. 35 c. 1):

“(…) Paciente con sepsis de origen obstetrico (sic) secundaria a cuerpo intrabdominal luego de cesarea (sic), con evolucion (sic) torpida (sic), persiste febril, hoy se4 (sic) hizo cambio de antibiotico (sic), llama la atencion (sic) la polipnea asociada a requerimiento de suplemento de oxigeno (sic) (…)”.

En informe rendido por la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana, atendiendo al requerimiento hecho por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se dio respuesta al siguiente cuestionario, así (fls. 278 a 279 c. 1):

1. ¿La conducta quirúrgica decidida en la paciente fue la adecuada en razón de las impresiones clínicas realizadas? Si (sic), se realizó operación cesarea (sic) por sospecha de macrosomia (sic) fetal.

2. ¿Siempre que posterior a la realización de un procedimiento quirúrgico en el cual se deja un cuerpo extraño en el organismo se desencadena el padecimiento de proceso infeccioso? En todos los casos donde se deja un cuerpo extraño se produce una reacción inflamatoria. La mayoría de ellas se manifiestan de manera temprana produciendo un cuadro infeccioso, en este caso facilitado por la presencia de amniotitis (infección de la cavidad amniótica); en otros casos el cuadro clínico es crónico con una respuesta de reacción de cuerpo extraño sin infección asociada.

3. ¿En este caso existen factores de riesgo previos desencadenantes del cuadro infeccioso?

Si (sic), la amniotitis puede producir el cuadro de absceso tubo ovárico y de sepsis puerperal aun en ausencia del cuerpo extraño. (…)”

3.3. Problema jurídico.

Teniendo en cuenta el objeto del recurso de apelación, corresponde a la Sala determinar si la pérdida del ovario izquierdo de la señora Rosa Mosquera Córdoba le es imputable al Hospital San Francisco de Asís de Quibdó. En concreto, se tendrá que establecer si la infección que padeció la paciente luego de la cesárea a la que fue sometida, se debió a una falla atribuible a los médicos cirujanos que atendieron su parto por errores en la intervención quirúrgica, o por un oblito quirúrgico.

3.4. Análisis de la Sala sobre la responsabilidad.

La parte actora imputa al Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, la falla consistente en las lesiones padecidas por la señora Rosa Mosquera Córdoba, que a la postre ocasionaron que debiera ser extirpado su ovario izquierdo.

Del análisis de la historia clínica de la paciente, se observa que esta fue sometida a una cesárea el 2 de febrero de 2008, y que fue dada de alta el día 4 del mismo mes y año. Posteriormente, el 18 de febrero del mismo año, ingresó al Hospital San Vicente de Paúl, con fiebre y dolor abdominal, donde fue sometida a una laparotomía en la que se encontró un cuerpo extraño en su abdomen, y se le atribuyó al mismo la causa de la infección de la paciente. 

La Sala resalta que el dictamen pericial obrante en el proceso, atribuye la infección sufrida por la paciente a una doble causa; en primer lugar, a un cuerpo extraño dejado en su abdomen, que debió ser extraído posteriormente en el Hospital San Vicente de Paúl, y que debido al estado avanzado de la infección, hubo que extraer el ovario de la paciente que ya se encontraba comprometido; y en segundo lugar, advierte que la coroamniotitis por sí misma y aún en ausencia del cuerpo extraño, también pudo haber ocasionado la infección de la señora Rosa.

La jurisprudencia de la Sala ha considerado como “oblito quirúrgico”, aquel consistente en una mala ejecución de los cuidados médicos o quirúrgicos que constituyen una culpa o falla probada en la prestación de servicios de salud. 

Al respecto la Sala ha sostenido que

“Entendemos por oblito quirúrgico aquellos casos en los cuales con motivo de una intervención quirúrgica, se dejan olvidados dentro del cuerpo del paciente instrumentos o materiales utilizados por los profesionales intervinientes. Por lo común los elementos olvidados son instrumental quirúrgico (pinzas, agujas, etc.) y, más frecuentemente, gasas o compresas.

“Este tipo de irregularidades quirúrgicas —a veces justificadas— por lo general ocasionan un daño al paciente, quien con seguridad deberá como mínimo someterse a una nueva intervención al solo efecto de la extracción del material olvidado...

“Estos supuestos, en consecuencia, se han transformado en frecuente causa de responsabilidad civil médica, por lo que han sido objeto de tratamiento por la doctrina en forma reiterada(2)(3)

De conformidad con la valoración de las anteriores pruebas, la Sala llega a concluir que el presente caso encaja en el supuesto del oblito quirúrgico, cuya imputación cabe establecerla a partir del momento en el que la paciente tuvo conocimiento de la existencia del objeto extraño dejado durante la realización del procedimiento quirúrgico de cesárea (2 de febrero de 2002), y atribuirla fáctica y jurídicamente a la entidad demandada, como consecuencia de una ejecución inadecuada o, de los cuidados exigibles durante la realización de procedimientos quirúrgicos que impidan la existencia de cualquier tipo de material médico asistencial se aloje en el cuerpo del paciente de manera indebida(4).

Asimismo, la Sala recuerda que previamente se estableció que en el informe médico se contempla la probabilidad de que la infección proviniera de la amniotitis sufrida por la paciente, y al respecto se observa que aun cuando se anotó este diagnóstico como posible desde el ingreso de la señora Rosa a la institución, no se encuentra acreditado que los médicos hubieran desplegado actividad alguna para confirmarlo o descartarlo, ya que se echan de menos los exámenes de laboratorio de cultivo de líquido amniótico, perfil biofísico o verificación de niveles de glucosa, entre otros, que ofrecieran la certeza sobre la presencia de esta infección en la paciente.

En virtud de lo anterior, se tiene que la infección padecida por la señora Rosa tuvo una doble causa probable consistente en una hipótesis no confirmada de coroamniotitis, que confrontada con un hecho cierto y verificado como lo es la presencia del cuerpo extraño olvidado y posteriormente encontrado en la humanidad de la paciente, construye inmediatamente la imputación fáctica y jurídica de los daños sufridos por la demandante, a la entidad que practicó la cesárea.

Como corolario de lo anterior, la Sala declarará la responsabilidad del Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, por la falla en la prestación del servicio médico, que dio al traste con la salud de la señora Rosa Mosquera Córdoba.

3.5. Análisis de la Sala sobre los perjuicios.

3.5.1. Perjuicios morales.

El daño moral ha sido entendido como la aflicción, dolor, angustia y los otros padecimientos que sufre la persona con ocasión del evento dañoso, y que debe ser indemnizado en aplicación del principio general de reparación integral del daño.

Acerca de este punto, la jurisprudencia desde tiempo atrás, ha considerado que el monto de los perjuicios morales, es un tema sometido al arbitrio del juez, quien en últimas debe tomar en consideración las circunstancias que rodearon los hechos y lo probado en el proceso, para conseguir una decisión que sea producto de una ponderación de estos factores, pero que fundamentalmente atienda al principio de reparación integral del daño.

Si bien en sentencia del 28 de agosto de 2014(5) se establecieron los parámetros para la tasación del perjuicio moral en casos de lesiones; esta Sala pone de presente que no cuenta con el dictamen en el que se determine el porcentaje de pérdida de la capacidad laboral de la señora Rosa; por lo tanto, atendiendo al precedente jurisprudencial en circunstancias similares(6), una vez analizado el material probatorio, y establecida la magnitud de la afectación que pudo sufrir la señora Rosa Mosquera Córdoba con la infección presentada con posterioridad a su cesárea, la cual además la obligó a someterse a una nueva cirugía, asumiendo los riesgos que esto conllevaba, y haber perdido su ovario izquierdo, la Sala estima pertinente condenar a la entidad demandada al pago de 60 salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor de esta.

3.5. Costas.

Teniendo en cuenta la actitud asumida por las partes, de acuerdo con lo establecido en el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 que modifica el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, y dado que no se evidencia temeridad ni mala fe de las partes, la subsección se abstendrá de condenar en costas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo contencioso administrativo, sección tercera, subsección C, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

REVOCAR la sentencia apelada, esto es, la proferida el 30 de junio de 2010 por el Tribunal Administrativo del Chocó, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia, y en su lugar disponer:

1. DECLARAR que el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó es administrativamente responsable de los perjuicios causados a la señora Rosa Mosquera Córdoba.

2. CONDENAR al Hospital San Francisco de Asís de Quibdó a pagar a la actora por concepto de perjuicios morales, la suma equivalente a sesenta (60) salarios mínimos mensuales legales vigentes

3. Sin condena en costas.

4. De conformidad con lo dispuesto en los artículos 115 del Código de Procedimiento Civil y 37 del Decreto 359 de 1995, para el cumplimiento de esta sentencia EXPÍDANSE COPIAS con destino a las partes, para que sean entregadas al apoderado judicial que ha venido actuando.

5. Cúmplase lo dispuesto en los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo.

En firme este proveído, devuélvase al tribunal de origen para lo de su cargo.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.

Consejeros: Jaime Orlando Santofimio Gamboa, presidente—Guillermo Sánchez Luque—Jaime Enrique Rodríguez Navas.

1 La pretensión mayor, correspondiente a la indemnización por perjuicios morales se estimó en mil (600) salarios mínimos, monto que supera la cuantía requerida por el artículo 132 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 40 de la Ley 446 de 1998, para que un proceso adelantado en acción de reparación directa fuera considerado como de doble instancia ante esta corporación —500 smlmv considerados al momento de presentación de la demanda—.

2 Adosrno - Garrido, El artículo 1113 del Código Civil. Comentado. Anotado, cit., pp. 252 y ss.; Bueres, Responsabilidad civil de los médicos, cit., p. 244; Mosset Iturraspe - Lorenzetti, Contratos médicos, cit., p. 199; Trigo Represas, Félix, Responsabilidad civil de los médicos por el empleo de las cosas inanimadas en el ejercicio de la profesión, LL, 1981-B-777 y siguientes.

3 Consejo de Estado, sentencia de 12 de mayo de 2011, Exp. 19.835.

4 Consejo de Estado, sentencia de 23 de junio de 2010, Exp. 18.348.

5 Consejo de Estado, sentencia de 28 e agosto de 2014, Exp. 31.172.

6 Ver sentencia del 10 de septiembre de 2014, Exp. 27.771.