Sentencia 2008-00250 de julio 4 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Rad.: 11001-03-24-000-2008-00250-00

Consejero Ponente:

Dr. Guillermo Vargas Ayala

Actor: Lockheed Martin Corporation

Bogotá, D.C., cuatro de julio de dos mil trece.

EXTRACTOS: «Consideraciones

1. Problema jurídico a resolver.

Tal como quedó expuesto en las páginas precedentes, la parte demandante pretende la nulidad de las resoluciones acusadas, mediante las cuales la Superintendencia de Industria y Comercio, a través de la división de signos distintivos y de la delegada para la propiedad industrial, denegó el registro de la marca LOCKHEED MARTIN (mixta) presentada por la firma LOCKHEED MARTIN CORPORATION, para distinguir productos de la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza. Por lo mismo, se debe determinar si esas decisiones de la administración son contrarias o no a las normas comunitarias aplicables al caso. En caso afirmativo, deberá establecerse la procedencia de disponer el restablecimiento del derecho que se depreca en la demanda.

2. Determinación de las marcas en conflicto.

Marca denegada

Marca:LOCKHEED MARTIN (Mixta), con la siguiente representación gráfica:
LM1s.PNG

Solicitud:Expediente 04.117-745 del 23 de noviembre de 2004
Clasificación:Clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza
Productos Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos para la conducción, distribución, transformación, acumulación, regulación o control de la electricidad; aparatos para el registro, transmisión, reproducción del sonido o imágenes; soportes de registro magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores; extintores.
Titular:LOCKHEED MARTIN CORPORATION

 

Marca previamente registrada

Marca:MARTIN (Mixta), con la siguiente representación gráfica:
MARCA2.PNG
Solicitud:2 de Junio de 1994
Certificado:166979, vigente hasta el 29 de septiembre de 2014
Clasificación:Clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza
Productos:Aparatos eléctricos para controlar los efectos de la iluminación; aparatos para la proyección de imágenes y de efectos luminosos; aparatos activados por sonido para el control de efectos luminosos; aparatos programados para el control de efectos luminosos; aparatos para controlar la iluminación en discotecas, restaurantes y en los escenarios de espectáculos.
Titular:MARTIN PROFESSIONAL A/S.

 

3. Normatividad aplicable.

Teniendo en cuenta la interpretación judicial 124-IP-2011 rendida por el Tribunal Andino de Justicia con destino a este proceso y en aras de poder determinar si las resoluciones acusadas son o no violatorias de la normatividad andina en materia de propiedad industrial, se hace necesario tener presente lo dispuesto en los artículos de la Decisión 486 de la Comunidad Andina que se transcriben a continuación, por tratarse precisamente de las normas que a juicio de ese tribunal deben ser objeto de aplicación en el asunto bajo examen.

Decisión 486

ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro.

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos:

a) las palabras o combinación de palabras;

b) las imágenes, figuras, símbolos, gráficos, logotipos, monogramas, retratos, etiquetas, emblemas y escudos;

ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando:

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación;

ART. 224.—Se entiende por signo distintivo notoriamente conocido el que fuese reconocido como tal en cualquier país miembro por el sector pertinente, independientemente de la manera o el medio por el cual se hubiese hecho conocido.

ART. 228.—Para determinar la notoriedad de un signo distintivo, se tomará en consideración entre otros, los siguientes factores:

a) el grado de su conocimiento entre los miembros del sector pertinente dentro de cualquier país miembro;

b) la duración, amplitud y extensión geográfica de su utilización, dentro o fuera de cualquier país miembro;

c) la duración, amplitud y extensión geográfica de su promoción, dentro o fuera de cualquier país miembro, incluyendo la publicidad y la presentación en ferias, exposiciones u otros eventos de los productos o servicios, del establecimiento o de la actividad a los que se aplique;

d) el valor de toda inversión efectuada para promoverlo, o para promover el establecimiento, actividad, productos o servicios a los que se aplique;

e) las cifras de ventas y de ingresos de la empresa titular en lo que respecta al signo cuya notoriedad se alega, tanto en el plano internacional como en el del país miembro en el que se pretende la protección;

f) el grado de distintividad inherente o adquirida del signo;

g) el valor contable del signo como activo empresarial;

h) el volumen de pedidos de personas interesadas en obtener una franquicia o licencia del signo en determinado territorio; o,

i) la existencia de actividades significativas de fabricación, compras o almacenamiento por el titular del signo en el país miembro en que se busca protección;

j) los aspectos del comercio internacional; o,

k) la existencia y antigüedad de cualquier registro o solicitud de registro del signo distintivo en el país miembro o en el extranjero”.

ART. 229.—No se negará la calidad de notorio a un signo por el solo hecho que:

a) no esté registrado o en trámite de registro en el país miembro o en el extranjero;

b) no haya sido usado o no se esté usando para distinguir productos o servicios, o para identificar actividades o establecimientos en el país miembro; o,

c) no sea notoriamente conocido en el extranjero.

4. Análisis de los cargos.

En primer término y comoquiera que las marcas enfrentadas son de carácter mixto, esta corporación procederá a efectuar su cotejo teniendo en cuenta solamente su aspecto denominativo, pues estima que ese es el elemento de mayor recordación. El hecho de que las marcas mixtas enfrentadas utilicen un tipo de letra diferente y la circunstancia de que el signo denegado se encuentre acompañado por una estrella, no tiene en la práctica mayor importancia, pues es la parte denominativa y no la visual la que a juicio de la Sala genera un mayor impacto en el público consumidor.

Como es bien sabido, un signo puede registrarse como marca en la medida en que reúna, por una parte, los requisitos de distintividad y susceptibilidad de representación gráfica y, por la otra, no se encuentre incurso en alguna de las causales de irregistrabilidad señaladas en los artículos 135 y 136 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina.

Expresado de otra manera, no son susceptibles de registro como marcas aquellos signos cuyo uso pueda llegar a afectar indebidamente el derecho de un tercero, en especial, cuando sean idénticos o se asemejen a una marca anteriormente solicitada para registro o ya registrada a nombre de un tercero, para identificar los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación y cuando aquellos constituyan una reproducción, imitación, traducción, transliteración o trascripción, total o parcial, de un signo distintivo notoriamente conocido cuyo titular sea un tercero, cualesquiera que sean los productos o servicios a los que se aplique el signo, cuandoquiera que su uso pueda ocasionar riesgos de confusión o asociación o significar un aprovechamiento injusto del prestigio del signo registrado o la dilución de su fuerza distintiva o de su valor comercial o publicitario.

En virtud de lo anterior, para que se configure el riesgo de confusión o de asociación debe presentarse identidad o semejanza entre las marcas desde el punto de vista visual, conceptual o fonético pero, además de ello, una conexión competitiva entre los productos o servicios que aquellas identifican. En tratándose de determinar si existe dicha conexión competitiva, debe analizarse la finalidad de los productos o servicios; la clase a la cual pertenecen; la posible relación de complementariedad o intercambiabilidad que pueda existir entre ellos; los medios empleados para su comercialización y el tipo de consumidores a los cuales van dirigidos. Respecto de estos últimos, es necesario establecer si se trata de consumidores medios o de consumidores profesionales, expertos, experimentados o elitistas, a lo cual se suma la necesidad de determinar si se trata de productos o servicios de consumo masivo o selectivo.

Según las reglas de cotejo enunciadas por el Tribunal Andino de Justicia en su interpretación prejudicial, observa la Sala que las marcas confrontadas tienen diferente longitud, al estar compuestas por distinto número de letras y sílabas. No obstante anterior, existen ciertas similitudes en sus aspectos estructurales y ortográficos, tal como se puede apreciar a continuación:

Marca denegada

LOCKHEED MARTIN
12345678 123456

 

Marca previamente registrada

MARTÍN
123456

 

En efecto, mientras la expresión LOCKHEED MARTIN está conformada por dos vocablos, la marca previamente registrada es de naturaleza simple y es coincidente con el segundo de los vocablos de la marca denegada, así:

LOCKHEED MARTIN
         MARTÍN

 

Las marcas enfrentadas presentan además la composición consonántica, vocálica y silábica que se señala a continuación:

Las consonantes en la marca denegada

LCKHD MRTN
13458 1346

 

Las consonantes en la marca opositora

MRTN
1346

 

Las vocales en la marca denegada

OEE AI
267 25

 

Las vocales en la marca opositora

AÍ
25

 

Las sílabas en la marca denegada

L O CK H E E D M A RT I N
12 12

 

Las sílabas en las marcas registradas

M A RT I N
12

 

Los cuadros que anteceden permiten advertir la existencia de algunas similitudes y diferencias entre los signos en conflicto, pues la marca denegada, si bien contiene algunas consonantes y vocales que no están presentes en la marca preexistente, coincide con esta última en el uso de las mismas consonantes y vocales que conforman la expresión MARTIN.

Desde el punto de vista de su composición silábica, mientras la marca cuestionada se encuentra conformada por cuatro (4) sílabas (2 de la primera expresión y 2 de la segunda), la marca previamente registrada solamente está compuesta por dos (2) sílabas, que son las mismas de la expresión MARTIN, presente en marca denegada.

De lo dicho hasta aquí se concluye entonces, que las marcas en conflicto tienen algunas similitudes y diferencias desde el punto de vista ortográfico y estructural; sin embargo no se puede predicar que sean idénticas entre sí. Con todo, aunque la marca cuestionada reproduce en el mismo orden las letras y sílabas que componen la marca previamente registrada, el hecho de que se anteponga la expresión LOCKHEED a la palabra MARTIN, determina que la similitud de los signos se diluye por la presencia de esa expresión inicial, la cual le aporta la suficiente distintividad.

Las expresiones en conflicto, no son iguales desde el punto de vista fonético. En efecto, mientras en la marca denegada el acento prosódico de cada una de las palabras que conforman la expresión LOCKHEED MARTIN, se encuentra marcado en la primera sílaba de cada una de ellas, en la palabra MARTÍN, dicho acento está marcado en la segunda sílaba, debido precisamente a la presencia de la tilde que aparece en la letra “í”, tal como se puede apreciar a continuación:

LOCKHEED MARTIN
         MARTÍN

 

Para corroborarlo, basta con pronunciar de viva voz los signos de manera sucesiva, para advertir tales diferencias:

LOCKHEED MARTIN - MARTÍN - LOCKHEED MARTIN - MARTÍN

LOCKHEED MARTIN - MARTÍN - LOCKHEED MARTIN - MARTÍN

LOCKHEED MARTIN - MARTÍN - LOCKHEED MARTIN - MARTÍN

LOCKHEED MARTIN - MARTÍN - LOCKHEED MARTIN - MARTÍN

LOCKHEED MARTIN - MARTÍN - LOCKHEED MARTIN - MARTÍN

Desde el punto de vista ideológico o conceptual, las expresiones MARTIN o MARTÍN, corresponden al nombre de una persona y es de suyo innegable que es de uso común en nuestro idioma, en tanto que la expresión compuesta LOCKHEED MARTIN no tiene en sí misma un significado específico en el idioma castellano. Se trata, por lo tanto, de una expresión caprichosa o de fantasía que no evoca ninguna idea particular y concreta. En tales circunstancias, no es dable colegir que entre esos dos signos exista una coincidencia de carácter conceptual.

No sobra añadir a lo anterior, que la expresión MARTIN aparece registrada en distintas marcas denominativas y mixtas a nombre de diferentes titulares e identifica productos y servicios de distintas clases del nomenclátor internacional, tal como se puede constatar en la página electrónica de la Superintendencia de Industria y Comercio(1). Todo ello se explica por el hecho de que al corresponder al nombre de una persona, la palabra MARTIN o MARTÍN es débil desde el punto de vista marcario y en tal virtud, el titular de una marca que la contenga, no puede impedir su uso en otros signos marcarios.

MarcasTitularesExpedienteClaseTipoCertificadoVigencia
Martin1-Martin Sprocket & Gear, Inc.96 0657977MI19842526/06/2017
Martin1-Martin Sprocket & Gear, Inc.97 0478247MI20828514/05/2018
Martin1-Martin Professional A/S94 0237109MI16697929/09/2014
Martin1-Dreadnought, Inc.92 368548 1515NO14935901/02/2014
Martin1-ITT Thompson Industries, Inc.92 115467 2020NO71470 
Martin1-Alvaro Ballesteros Mendoza92 351893 2525MI16455829/07/2004
Martin1-Alvaro Ballesteros92 136843 2525NO5287517/12/1977
Martin1-Alvaro Ballesteros92 136843 2525NO5287517/12/1977
Martin1-Alvaro Ballesteros Mendoza92 351896 2525NO16451729/07/2004
Martin1-Manufacturas Deportivas Ltda.04 02448628NO30138712/08/2015
Martin1-Alvaro Ballesteros Mendoza92 289611 2828MI13757912/12/1996
Martin1-Alvaro Ballesteros Mendoza92 289661 2828NO16999318/10/2004
Martin1-Bobst S.A.95 03847937MI18344731/01/2016

 

Descartada en esos términos la supuesta confundibilidad de los signos marcarios objeto de examen, estima la Sala innecesario entrar a analizar la conexidad competitiva que pudiere existir entre ellos, pues es claro que al ser diferentes, bien pueden coexistir en el mercado sin que se presente ningún riesgo de confusión o asociación, pudiendo ser utilizados para identificar productos y servicios de la misma clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza.

En cuanto a la notoriedad alegada por la sociedad actora, considera la Sala que los documentos allegados al proceso no son idóneos ni suficientes para demostrarla, pues no solo fueron aportados al proceso en idioma distinto al castellano y sin la correspondiente traducción oficial, tal como lo ordena el artículo 102 del Código de Procedimiento Civil, sino que el hecho de haberse registrado la marca en diferentes países no constituye en sí mismo una prueba suficiente de su notoriedad en el mercado.

En relación con el tema, es oportuno transcribir algunos apartes de la sentencia dictada por la Sala el 12 de mayo de 2011, dentro del Expediente 11001-0324-000-2002-00107-01, con ponencia del honorable consejero Dr. Rafael E. Ostau De Lafont Pianeta, en donde se hace referencia al tema de la notoriedad de las marcas, en los siguientes términos:

Antes de abordar el análisis de este pormenor, no sobra señalar que la Sala, en reiteradas jurisprudencias ya dejado por sentado que la notoriedad de una marca debe ser objeto de prueba por parte de quien la alega. En ese sentido, la Sala, en sentencia del 30 de octubre de 2003, Expediente 11001-03-24-000-2001-00044-01, C.P. Dra. Olga Inés Navarrete Barrero, expresó:

La notoriedad de la marca implica que los consumidores al apreciarla la reconozcan y puedan identificarla con el producto o servicio con que se relaciona; la marca notoria implica un nivel de conocimiento generalizado entre los consumidores. Empero el reconocimiento de la notoriedad no es un hecho automático ni se fundamenta en la sola afirmación de tal circunstancia por parte de quien desea hacerla valer. Siempre será necesario que el interesado demuestre mediante prueba hábil la referida calidad ante el juez o el administrador, según sea el caso.

Más recientemente, en sentencia del 27 de agosto de 2008, Expediente 11001-03-24-000-2001-00369-01, C.P. Dr. Marco Antonio Velilla Moreno, la Sala Expresó:

En relación con lo dispuesto en el artículo 84 de la Decisión 344, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en su interpretación prejudicial, dice: “La notoriedad de la marca no se presume, debe ser probada por quien alega las circunstancias que le dan ese estatus…”, y agrega: “Varios son los hechos o antecedentes que determinan que una marca sea notoria: calidad de los productos o servicios, conocimiento por parte de los usuarios o consumidores, publicidad, intensidad de uso…”. Al respecto, esta corporación en reiteradas oportunidades ha sostenido que las pruebas descritas en la citada norma son de carácter enunciativo, por lo tanto, las evidencias que se presenten basta que sean idóneas y eficaces para demostrar que la marca es notoriamente conocida. Es así como las pruebas aportadas al proceso por parte de la sociedad actora, deben considerarse más que suficientes para reconocerle su status de marca notoriamente conocida a “Finesse”, pues, así lo demuestra con el certificado expedido por el revisor fiscal donde constan las cifras del volumen de ventas del producto amparado por dicha marca durante los años 1992 a 1995; las facturas de venta de los productos yogur y kumis; las etiquetas, envases y afiches utilizados; la publicidad de los productos con la marca “Finesse”; el certificado del revisor fiscal donde consta el valor invertido en publicidad durante los años 1997, 1998 y 1999. De otra parte, el artículo 83 literal e) de la Decisión 344 prevé una protección especial a la marca notoriamente conocida, independientemente de la clase de producto o servicio, es decir, lo protege para cualquier clase de la Clasificación Internacional de Niza, aún distinta donde tiene su registro, considerando que si existe similitud con otra marca puede producir confusión.

En efecto, no basta simplemente con alegar en estos casos la notoriedad de una marca para obtener su tutela por parte del derecho, pues el conocimiento generalizado que pueda tenerse de la misma en el mercado por parte de los consumidores y competidores, es un hecho que está sujeto a acreditación probatoria. A este respecto es preciso señalar que quien acuda ante la justicia en procura de obtener la protección jurídica de una marca notoria, no se encuentra liberado de la carga de la prueba, pues lo cierto es que la “notoriedad” que se predica de ciertos signos marcarios, no tiene absolutamente nada que ver con la teoría de los “hechos notorios”. Así las cosas, el aforismo notoria non agunt probationem(2), que aparece incorporado en nuestro derecho procesal en el inciso 2º del artículo 177 del Código de Procedimiento Civil(3), no tiene aplicación en estos casos, pues para los efectos del derecho marcario, quien alegue la notoriedad deberá demostrarla, por tratarse precisamente de un hecho objetivo que la autoridad judicial o administrativa debe reconocer y admitir, tan solo cuando tenga una convicción plena alrededor de su existencia. Por esa razón, ningún sujeto procesal se encuentra eximido de la obligación de probar la notoriedad de la marca cuya protección jurídica pretende.

[…]

En la actualidad, el artículo 228 de la Decisión 486 establece lo siguiente:

“Para determinar la notoriedad de un signo distintivo, se tomará en consideración entre otros, los siguientes factores:

a) El grado de su conocimiento entre los miembros del sector pertinente dentro de cualquier país miembro;

b) La duración, amplitud y extensión geográfica de su utilización, dentro o fuera de cualquier país miembro;

c) La duración, amplitud y extensión geográfica de su promoción, dentro o fuera de cualquier país miembro, incluyendo la publicidad y la presentación en ferias, exposiciones u otros eventos de los productos o servicios, del establecimiento o de la actividad a los que se aplique;

d) El valor de toda inversión efectuada para promoverlo, o para promover el establecimiento, actividad, productos o servicios a los que se aplique;

e) Las cifras de ventas y de ingresos de la empresa titular en lo que respecta al signo cuya notoriedad se alega, tanto en el plano internacional como en el del país miembro en el que se pretende la protección;

f) El grado de distintividad inherente o adquirida del signo;

g) El valor contable del signo como activo empresarial;

h) El volumen de pedidos de personas interesadas en obtener una franquicia o licencia del signo en determinado territorio; o

i) La existencia de actividades significativas de fabricación, compras o almacenamiento por el titular del signo en el país miembro en que se busca protección;

j) Los aspectos del comercio internacional; o,

k) La existencia y antigüedad de cualquier registro o solicitud de registro del signo distintivo en el país miembro o en el extranjero”.

Aunque las decisiones comunitarias trascritas tienen fuerza vinculante en el orden interno, resulta claro que al regir en nuestro derecho procesal el principio de libertad probatoria, la notoriedad de una marca podrá ser demostrada no solo como lo establecen las normas andinas ya mencionadas, pudiendo acudirse, en consecuencia, a cualquiera de los medios probatorios establecidos en nuestra legislación. Al fin y al cabo los preceptos contenidos en las decisiones 344 y 486 son meramente enunciativos y la regulación de la materia no exige una prueba específica que tenga carácter obligatorio.

En ese sentido, la demostración de la notoriedad que se predique de una marca, podrá hacerse a través de cualquiera de los medios de prueba previstos en el artículo 175 del Código de Procedimiento Civil, en donde se dispone que “Sirven como pruebas, la declaración de parte, el juramento, el testimonio de terceros, el dictamen pericial, la inspección judicial, los documentos, los indicios y cualesquiera otros medios que sean útiles para la formación del convencimiento del juez”.

En el derecho comparado el empleo de esos medios de convicción se utiliza para demostrar distintos aspectos que son indicativos de la notoriedad de una marca, a saber: la información relativa al volumen de ventas; el número de registros obtenidos a nivel nacional e internacional; el número de consumidores reales y potenciales; la extensión de las áreas geográficas en donde se distribuye el producto amparado por la marca; el monto de las inversiones en publicidad; los reconocimientos obtenidos por la marca en sede judicial; los premios y distinciones alcanzados; los comentarios de la prensa; los medios empleados en la comercialización, divulgación y publicidad de la marca; la frecuencia y duración de las campañas de comercialización de los productos amparados por la marca; el tiempo de uso efectivo de la marca en el mercado nacional o internacional, etc.

Además de lo expuesto, observa la Sala que si bien la parte actora adujo en la vía gubernativa haberle vendido en el año 2001 a la Unidad Administrativa de la Aeronáutica Civil un equipo de radar para el manejo del tráfico aéreo por valor quince (15) millones de dólares, lo cierto es que la prueba de dicho contrato no fue aportada al proceso y, por lo mismo, no puede la Sala declarar que la marca LOCKHEED MARTIN tenga notoriedad en Colombia, tal como se solicita en la demanda, pues la actora no cumplió con la carga de acreditar la extensión de su conocimiento entre el público consumidor como signo distintivo de los productos o servicios para los que fue establecida, la intensidad y el ámbito de su difusión, publicidad y promoción; como tampoco su antigüedad ni su uso constante.

En ese orden de ideas, concluye la Sala que la actora logró desvirtuar la presunción de legalidad que ampara a los actos acusados, pues tal como queda expuesto en estas consideraciones, la marca denegada no se encuentra incursa en ninguna de las causales de irregistrabilidad previstas en el ordenamiento andino, motivo por el cual deberá ordenarse su registro. No obstante, lo anterior denegará la declaratoria de notoriedad por las razones que quedan expuestas.

En razón de lo expuesto, el Consejo de Estado en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. DECLÁRASE la nulidad de las resoluciones 15276 de 29 de junio de 2005 y 40107 de 29 de noviembre de 2007, expedidas por la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se denegó el registro de la marca Lockheed Martin (mixta), solicitado por la actora para amparar productos de la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza, así como de la Resolución 4946 de 21 de febrero de 2008, proferida por el superintendente delegado para la propiedad industrial, quien al resolver el recurso de apelación confirmó el primero de los actos enunciados. Lo anterior, de conformidad con las razones expuestas en la parte considerativa de la presente providencia.

2. Como consecuencia de la anterior declaración y a título de restablecimiento del derecho, ORDÉNASE a la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio, CONCEDER EL REGISTRO de la marca mixta Lockeed Martin a nombre de la sociedad Lockheed Martin Corporation, para amparar “Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos para la conducción, distribución, transformación, acumulación, regulación o control de la electricidad; aparatos para el registro, transmisión, reproducción del sonido o imágenes; soportes de registro magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, maquinas calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores; extintores”, productos de la clase 9ª de la Clasificación Internacional de Niza y expedir el correspondiente certificado de registro.

3. DENIÉGASE la declaratoria de notoriedad de la marca mixta Lockeed Martin, por las razones expuestas en esta providencia.

4. ORDÉNASE la publicación de la parte resolutiva de esta providencia en la Gaceta de Propiedad Industrial a costa de la sociedad interesada.

5. Una vez en firme esta decisión, ARCHÍVESE el expediente.

Notifíquese, publíquese, comuníquese y cúmplase.

Se deja constancia de que la anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión de 4 de julio de 2013».

(1) [http://serviciospub.sic.gov.co/Sic/ConsultaEnLinea/ConsultaSignos.php]

(2) “Lo notorio no requiere prueba”.

(3) ART. 177.—Carga de la prueba. Incumbe a las partes probar el supuesto de hecho de las normas que consagran el efecto jurídico que ellas persiguen.

Los hechos notorios y las afirmaciones o negaciones indefinidas no requieren prueba.