Sentencia 2008-00415 de octubre 6 de 2017

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref: Radicación 11001032400020080041500

Consejero ponente:

Dr. Roberto Augusto Serrato Valdés

Actora: Aldo Group International AG

Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio

Tercero interesado: Silvano Aldo Sicilia

Tema: Reiteración jurisprudencial - signo aldo es naturaleza débil y, por ello, inapropiable en forma exclusiva por quien lo haya incorporado o quiera incorporarlo en otro signo marcario - marcas en conflicto: Aldo - Aldo Spirit

Bogotá D.C., seis de octubre de dos mil diecisiete

Extractos: «V. Consideraciones de la Sala

V.1. El problema jurídico.

Corresponde a la Sala examinar los argumentos expuestos por la sociedad Aldo Group International AG, en el libelo de la demanda, respecto de la legalidad de la Resolución 17902 de 30 de mayo de 2008, por medio de la cual el Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial resolvió el recurso de apelación presentado frente a la Resolución 18545 de 26 de junio de 2007, en el sentido de confirmar el numeral 1º y revocar en las demás partes la decisión contenida en el referido acto administrativo, esto es, al declarar infundadas las oposiciones presentadas por la Sociedad Orrego Gómez S. en C.S. Sucesores e Industria de Corte y Confección S.A., fundada la oposición presentada por el señor Silvano Aldo Sicilia y en consecuencia, negó el registro del signo Aldo Spirit (mixto), para distinguir productos comprendidos en la clase 25 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza.

La sociedad actora señaló que el acto administrativo acusado es nulo, en tanto la Superintendencia de Industria y Comercio negó el registro de la marca en comento desconociendo los artículos 134 y 136 literal a) de la Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina, al considerar que la misma no es confundible con la marca Aldo (mixta), registrada para distinguir productos de la clase 18 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza.

Las marcas enfrentadas en el presente asunto son las siguientes:

aldo 1
 

(Signo cuestionado)

aldo 2
 

(Marca registrada)

V.2. La causal de irregistrabilidad en estudio.

Como disposiciones violadas la parte actora cita los artículos 134 y 136 literal a) de la Decisión 486 de 2000 de la Comunidad Andina, los cuales disponen lo siguiente:

“[…] ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro.

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos: a) las palabras o combinación de palabras; b) las imágenes, figuras, símbolos, gráficos, logotipos, monogramas, retratos, etiquetas, emblemas y escudos; c) los sonidos y los olores; d) las letras y los números; e) un color delimitado por una forma, o una combinación de colores; f) la forma de los productos, sus envases o envolturas; g) cualquier combinación de los signos o medios indicados en los apartados anteriores […]”.

[…] ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando: a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación […]”.

V.3. El examen de registrabilidad.

De la lectura detallada de las normas antes transcritas, la Sala encuentra que no pueden registrarse aquellos signos que, de una parte, sean idénticos a uno previamente solicitado o registrado por un tercero y, de otra, que exista una relación entre los productos o servicios identificados por la marca que se solicita y la previamente registrada.

Aunado a lo anterior, la norma exige que dicha identidad, semejanza y relación entre los signos, productos o servicios identificados por éstos sea de tal entidad que se genere un riesgo de confusión o de asociación en el público consumidor.

Sobre el particular, el Tribunal Andino de Justicia ha sostenido que “[…] la confusión en materia marcaria, se refiere a la falta de claridad para poder elegir un bien de otro, a la que puedan ser inducidos los consumidores por no existir en el signo la capacidad suficiente para ser distintivo […]”.(2)

Ello significa que para establecer la existencia del riesgo de confusión y de asociación será necesario determinar: si existe identidad o semejanza entre los signos en disputa, tanto entre sí como en relación con los productos o servicios distinguidos por ellos, y considerar la situación de los consumidores o usuarios.

En este sentido, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha sostenido que, la identidad o la semejanza de los signos puede dar lugar a dos tipos de confusión: la directa, caracterizada porque el vínculo de identidad o semejanza induce al comprador a adquirir un producto o usar un servicio determinado en la creencia de que está comprando o usando otro, lo que implica la existencia de un cierto nexo también entre los productos o servicios; y la indirecta, caracterizada porque el citado vínculo hace que el consumidor atribuya, en contra de la realidad de los hechos, a dos productos o dos servicios que se le ofrecen, un origen empresarial común(3).

En relación con el riesgo de asociación, el mismo Tribunal ha precisado que “[…] el riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, que aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica […]”.(4)

En suma, lo que busca la regulación comunitaria es evitar que el consumidor asocie el origen de un producto o servicio a otro origen empresarial distinto, ya que con la sola posibilidad del surgimiento de dicho riesgo, los empresarios se beneficiarían de la actividad empresarial ajena.

V.4. Las reglas de cotejo marcario.

Para determinar la identidad o grado de semejanza entre los signos, la jurisprudencia comunitaria ha establecido reglas de comparación aplicables a todo tipo de signos, tal y como se observa a continuación:

“[…] 1. La comparación debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto de los signos en conflicto; es decir, cada uno debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad fonética, ortográfica, figurativa y conceptual.

2. En la comparación se debe emplear el método del cotejo sucesivo; esto es, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, pues el consumidor difícilmente observará los signos al mismo tiempo, sino que lo hará en momentos diferentes.

3. El análisis comparativo debe enfatizar las semejanzas y no las diferencias, pues es en estas donde se puede percibir el riesgo de confusión o de asociación.

4. Al efectuar la comparación en estos casos, es importante colocarse en el lugar del consumidor medio, el cual sirve para advertir cómo el producto o servicio es percibido por el público consumidor en general, y consecuencialmente para inferir la posible incursión del mismo en riesgo de confusión o de asociación. De acuerdo con las máximas de la experiencia, al consumidor medio se le presume normalmente informado y razonablemente atento, cuyo nivel de percepción es variable en relación con la categoría de bienes o productos […]” (Negrillas fuera de texto).

De lo anterior se tiene que para determinar la identidad o el grado de semejanza entre los signos, siguiendo las referidas reglas, deben tenerse en cuenta aspectos de orden visual, fonético, conceptual.

La jurisprudencia andina ha manifestado que el registro de una marca mixta protege la integridad del conjunto resultante y no sus elementos por separado.(5)

Ahora bien, tratándose de la comparación de marcas denominativas y mixtas se debe resaltar que, por regla general, estas últimas se encuentran compuestas por un elemento nominativo, es decir, por una o varias palabras y por un elemento gráfico, que al unirse conforman una unidad indivisible, a partir de la cual se hace posible que el consumidor pueda identificar los productos o servicios distinguidos con dicha marca.

Cabe resaltar que la parte denominativa del signo mixto puede ser de naturaleza compuesta, es decir, integrada por dos o más elementos (nominativos). Al respecto el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha señalado lo siguiente:(6)

“[…] No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otras, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico [...]”.

Asimismo, ha sostenido que “[…] en el supuesto de solicitarse el registro como marca de un signo compuesto, caso que haya de juzgarse sobre su registrabilidad, habrá de examinarse especialmente la relevancia y distintividad de los vocablos que lo conforman. Existen vocablos que dotan al signo de la suficiente carga semántica que permita una eficacia particularizadora que conduzca a identificar el origen empresarial […]. Por tanto, si existe un nuevo vocablo que pueda claramente dar suficiente distintividad al signo, podrá ser objeto de registro […]”(7).

En este contexto, al ser determinante el elemento denominativo, debe proceder al cotejo de los signos aplicando las reglas que para ese propósito ha establecido la doctrina.

V.5. El Caso Concreto.

V.5.1. Comparación de los signos.

Con la finalidad de aplicar la regla comparativa, resulta pertinente corroborar la naturaleza de los signos enfrentados, como se observa a continuación:

aldo 1
 

(Signo cuestionado)

aldo 2
 

(Marca registrada)

V.5.2. Análisis de la comparación de los signos.

Verificado que las marcas en controversia pertenecen a las denominadas mixtas, esto es, al estar conformadas por uno o varios elementos denominativos y por uno o varios elementos gráficos, la Sala recuerda que el análisis de confundibilidad se debe realizar, de manera principal, atendiendo a los elementos denominativos de cada una de ellas, toda vez que son las palabras las que generan impacto y recordación frente a los consumidores.

En efecto, de la revisión de los signos distintivos se desprende que el elemento nominativo y no el gráfico es el que produce la mayor impresión y recordación en los consumidores, razón por la que es procedente la aplicación de las reglas de cotejo marcario elaboradas por la doctrina y jurisprudencia comunitaria, las cuales han sido acogidas por esta Corporación.

Teniendo en cuenta lo anterior y siguiendo los parámetros antes enunciados, la Sala procede al cotejo de las marcas en conflicto con miras a determinar si entre ellas existen similitudes ortográficas, fonéticas o conceptuales que determinen la existencia de un riesgo de confusión y/o asociación para el público consumidor. La estructura de cada uno de los signos es la siguiente:

icon
ver tabla
ALDO SPIRIT
1234 5678910

Signo Cuestionado

ALDO
1234

Marca Opositora

La impresión de conjunto de los signos enfrentados, esto es, como una unidad marcaria, permite a la Sala concluir que aunque desde el punto de vista ortográfico aquellos tienen algunas similitudes.

En efecto, como puede observarse, mientras la marca registrada está conformada por una sola expresión (Aldo) que contiene cuatro (4) letras (2 consonantes y 2 vocales), el signo cuestionado (Aldo Spirit) es de naturaleza compuesta por contener dos (2) palabras, la primera de (4) letras (2 consonantes y 2 vocales) que son exactamente las mismas que aparecen contenidas en la marca opositora, en tanto que la segunda tiene siete (6) letras (4 consonantes y 2 vocales), tal como se ilustra a continuación:

Las consonantes en la marca registrada

LD
12

Las consonantes en la signo cuestionado

icon
ver tabla
LD SPRT
12 1234

Las vocales en la marca registrada

AO
12

Las vocales en el signo cuestionado

AO II
12 12

Cabe resaltar que aunque los signos tienen una estructura y una longitud diferentes, el signo cuestionado reproduce las mismas vocales y consonantes contenidas en la marca opositora Aldo. Sin embargo, es de anotar que las vocales y consonantes de la segunda expresión (Spirit), presente en el signo objeto de análisis, conforma un elemento distinto que no está presente en la marca opositora.

Por otra parte y debido precisamente a la conformación y extensión de las marcas sometidas cotejadas, su composición silábica es del siguiente tenor:

Las sílabas en la marca registrada

ALDO
12

Las sílabas en el signo cuestionado

icon
ver tabla
ALDO SPIRIT
12 123

De acuerdo con lo anterior, si bien es cierto que la marca opositora solamente está compuesta por dos (2) sílabas, también lo es que las mismas aparecen contenidas en el primer vocablo de la marca cuestionada.

En este contexto, la Sala encuentra que aunque no se puede afirmar que las marcas en conflicto son idénticas, sí es dable predicar que ellas presentan ciertas similitudes y coincidencias desde el punto de vista ortográfico y estructural, que se concretan en la expresión Aldo:

Por las mismas razones, la Sala advierte que los signos guardan algún grado de semejanza debido a que la expresión Aldo se pronuncia de la misma manera en ambos casos. Para apreciar ese grado de similitud basta con pronunciarlos de viva voz y de manera sucesiva, tal como lo recomienda el Tribunal Andino:

Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo

Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo

Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo

Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo - Aldo Spirit - Aldo

Entonces, se observa que aunque la expresión Spirit le imprime al conjunto del signo una sonoridad distinta, resulta inocultable que existe una semejanza fonética evidente entre los signos enfrentados, esto es, la expresión Aldo.

Ahora bien, desde el punto de vista conceptual, las expresiones Aldo y Aldo Spirit no tienen en idioma castellano un significado específico. No obstante lo anterior, para el común de los consumidores o usuarios la palabra Aldo no resulta del todo desconocida, por tratarse de un nombre propio que es utilizado en Colombia por algunas personas.

A propósito de los nombres propios, la Sección Primera del Consejo de Estado, en sentencia del 12 de mayo de 2011(8), ha sostenido lo siguiente:

“[…] 7.3. Los nombres propios como marcas:

De acuerdo con la Gramática de la Lengua Castellana de Andrés Bello (1847), por nombre propio se entiende “el que se pone a una persona o cosa individual para distinguirlas de las demás de su especie o familia

Es sabido que en derecho marcario internacional resulta usual que los diseñadores de joyas y accesorios, ropa, bolsos, perfumería y calzado registren sus nombres y apellidos como marca para distinguir sus productos (Louis Vuiton, Christian Dior, Coco Chanel, Salvatore Ferragamo, Cristina Herrera, Hugo Boss).

Esta práctica también es usual en la costumbre nacional, según se puede constatar en Internet —a la cual la Sección ha reconocido valor probatorio—. Ciertamente, la base de datos de la Superintendencia de Industria y Comercio, evidencia que en Colombia es usual que los diseñadores registren sus nombres completos, o su apellido para distinguir los productos o servicios que ofrecen en el mercado. [A título ejemplo en este fallo se relacionan varios casos puntuales]

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la Interpretación Prejudicial 02-IP-95, ha sostenido este criterio al puntualizar que “los únicos que tienen el derecho de registrar su nombre como marca, son los titulares o sus herederos y nunca terceros no autorizados,… abriendo así la posibilidad de que personas con nombres iguales u homónimos puedan también acceder al registro marcario, si entre esos dos nombres existe una manera peculiar y distintiva de registrarlos”.

De otra parte, resulta también pertinente recordar que esta Sala ya ha tenido oportunidad de pronunciarse acerca del uso de nombres propios como marcas para identificar bienes o servicios.

En efecto, en sentencia de 15 de abril de 2004 (M.P. Camilo Arciniegas Andrade), al decidir la demanda de nulidad y restablecimiento del derecho interpuesta por Johann María Farina Gegenuber Dem Neumarkt contra la Superintendencia de Industria y Comercio, concedió el registro como marca del signo “Johann María Farina” (etiqueta), pese a estar previamente registradas las marcas “Jean Marie Farina” y “Jean Marie Farina” a favor de la firma opositora Roger & Gallet.

En aquella oportunidad, la Sala puso de presente que los nombres propios no son susceptibles de apropiación particular con carácter exclusivo, de modo que la negación como marca de un signo que se forme con un nombre propio, no puede fundamentarse en la sola circunstancia de su similitud con otro que se forma con el mismo nombre o con su equivalente en otro idioma, pues debe apreciarse si otros elementos permiten su diferenciación.

Con sustento en esas premisas, la Sala concedió el registro de la marca Johann Maria Farina, con las consideraciones que por su pertinencia para el caso presente, resulta relevante transcribir. Discurrió así:

“No se remite a duda que la expresión en idioma francés Jean Marie Farina por el aspecto de conjunto es semejante a su equivalente en idioma alemán Johann María Farina. Empero, de ello no se sigue razonablemente que exista riesgo de confusión ya que los productos que las marcas distinguen tienen un consumidor especializado, quien al adquirirlos presta mayor atención y emplea un mayor grado de discriminación que el común o mediano.

En el caso presente, la disposición de los elementos explicativos en la etiqueta asocia claramente la marca Johann María Farina con su fabricante del mismo nombre, al figurar debajo de esta la expresión Gegenuber Dem Neumarkt que con Johann María Farina forma el nombre comercial de la actora. Como empresario le asiste el legítimo derecho de emplearlo para distinguir sus productos, con tal que se asocie a otros elementos de modo que no reproduzca o imite la que se forma con esa denominación en idioma francés”.

En el caso bajo examen, el nombre propio “Aldo” como tal es de naturaleza débil y por lo mismo es inapropiable en forma exclusiva por quien lo haya incorporado o quiera incorporarlo en otro signo marcario.

Es del caso poner de relieve que en el caso bajo examen la marca demandada no se encuentra acompañada de ningún otro elemento que contribuya a diferenciarla de otras marcas que contengan la misma expresión, por lo cual es de suyo factible que se presente algún riesgo de confusión o asociación por parte de cualquier consumidor o usuario desprevenido debido a las semejanzas ortográficas y fonéticas ya anotadas y a la ausencia del elemento diferenciador antes aludido […]” (Negrillas fuera de texto).

Aplicando los conceptos esbozados por la jurisprudencia de la Sección Primera, debe señalarse que el nombre propio Aldo es naturaleza débil y, por ello, inapropiable en forma exclusiva por quien lo haya incorporado o quiera incorporarlo en otro signo marcario.

En el sub lite, se encuentra que la marca cuestionada Aldo, palabra de naturaleza débil e inapropiable, se encuentra acompañada de la expresión Spirit, la cual contribuye a diferenciarla de otras marcas que contienen la misma expresión. Así, no resulta posible que un tercero se oponga a la utilización dicha expresión, cuando la misma, en combinación de otros elementos, resulte original y distintiva a fin de no crear confusión, tal y como ocurre en el caso que ocupa la atención de la Sala.

En un asunto de similares supuestos, la Sección Primera consideró que se debía negar la pretensión de nulidad de las resoluciones 20297 de agosto 25 de 2008, 36421 del 29 de septiembre de 2008 proferidas por la Jefe de la División de Signos Distintivos y la 44828 del 31 de octubre de 2008, expedida por el Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se había otorgado el registro como marca del signo Aldo Masconi para identificar servicios de la clase 35, en esa oportunidad se sostuvo lo siguiente:

“[…] En este caso el análisis tiene que ser diferente, toda vez que las marcas enfrentadas son Aldo Masconi y Alfo Panetti y como se concluyó con anterioridad el nombre propio “Aldo” como tal es de naturaleza débil y por ello es inapropiable en forma exclusiva por quien lo haya incorporado o quiera incorporarlo en otro signo marcario.

Esa conclusión implica hacer el siguiente estudio:

Al conformar una marca, su titular puede usar de toda clase de elementos como: partículas, palabras, prefijos o sufijos, raíces o terminaciones, que individualmente consideradas pueden estimarse como expresiones de uso común, o incluso como en este caso puede valerse de un nombre propio, por lo que no puede pretender monopolizar o dominar de manera absoluta la propiedad sobre la expresión de uso común, evocativa o nombre que utilice dentro de su conjunto marcario.

Es claro que el titular de una marca que lleve incluida una expresión de tal naturaleza no tiene un dominio exclusivo sobre ella y, en consecuencia, no está facultado por la ley para impedir que terceros puedan utilizar dicha expresión en combinación de otros elementos en la conformación de signos marcarios, siempre que el resultado sea suficientemente distintivo a fin de no crear riesgo confusión.

El Tribunal Andino ha reiterado esta posición de la siguiente manera:

Una marca puede incluir en su conjunto palabras que individualmente consideradas pueden estimarse como expresiones de uso común, y que por ser tales no pueden ser objeto de monopolio por persona alguna. Por ello el titular de una marca que lleve incluida una expresión de tal naturaleza no está legalmente facultado para oponerse a que terceros puedan utilizar dicha expresión, en combinación de otros elementos en la conformación de signos marcarios, siempre que el resultado sea original y lo suficientemente distintivo a fin de no crear confusión.”

Dentro del tema Jorge Otamendi señala que:

El titular de una marca con un elemento de uso común sabe que tendrá que coexistir con las marcas anteriores, y con las que se han de solicitar en el futuro. Y sabe también que siempre existirá entre las marcas así configuradas el parecido que se deriva, necesariamente, de las partículas coparticipadas insusceptibles de privilegio marcario. Esto necesariamente tendrá efectos sobre el criterio que se aplique en el cotejo. Y por ello se ha dicho que esos elementos de uso común son marcariamente débiles.”

Al realizar el examen comparativo de marcas que se encuentran conformadas por elementos no apropiables, éstos no deben ser considerados a efectos de determinar si existe confusión, siendo ésta una circunstancia de excepción a la regla de que el cotejo de las marcas debe realizarse atendiendo a una simple visión de conjunto de los signos que se enfrentan, donde el todo prevalece sobre sus componentes.

En el caso de denominaciones conformadas por elementos no apropiables, la distintividad se busca en el elemento diferente que integra el signo, ya que dichas expresiones son marcariamente débiles.

El derecho de uso exclusivo del que goza el titular de la marca descarta que partículas y palabras necesarias o usuales pertenecientes al dominio público puedan ser utilizadas únicamente por un titular marcario, ya que al ser esos vocablos usuales o inapropiables, no se puede impedir que el público en general los siga utilizando.

Atendiendo lo anterior el análisis se debe reducir exclusivamente a determinar si hay confusión entre las expresiones que acompañan el nombre Aldo, es decir Masconi y Panetti […]” (Negrillas fuera de texto).

En el mismo sentido, la Sección Primera(9) ha señalado que “[…] el nombre propio “Aldo” es inapropiable y débil, cuando no está acompañado de elementos adicionales que lo doten de la suficiente distintividad, es irregistrable […]”.

En suma, la Sala considera que los signos en controversia no son idéntico, toda vez que la expresión Aldo se encuentra acompañada de un elemento que le otorga distintividad, esto es, la palabra Spirit. Si bien es cierto que los nombres propios no son susceptibles de apropiación particular con carácter exclusivo, también lo es que la Superintendencia de Industria y Comercio no podía fundamentarse en esa sola circunstancia de similitud, pues se apreciaron otros elementos que permitieron su diferenciación.

Cabe resaltar que no se entiende como la Superintendencia de Industria y Comercio accede al registro del signo Aldo Masconi pero, con posterioridad, decide negar el registro del signo Aldo Spirit, siendo similar la fundamentación que se debe tener para el análisis marcario.

Finalmente, y como lo bien lo ha sostenido esta Corporación Judicial de manera reiterada, al no presentarse semejanzas y similitudes que puedan generar confusión entre los signos enfrentados, resulta innecesario el análisis sobre la eventual relación competitiva entre los productos y/o servicios que los caracterizan.

V.4. Conclusión.

Siguiendo el hilo conductor de estas consideraciones y los precedentes jurisprudenciales de la Sección Primera del Consejo de Estado(10), para la Sala la Superintendencia de Industria y Comercio desconoció las reglas contenidas en la Decisión 486 de 2000 de la Comunidad Andina, lo que impone declarar la nulidad de la resolución demandada y, a título de restablecimiento del derecho, ordenar a la Superintendencia de Industria y Comercio que realice el registro al signo Aldo Spirit (mixto) en la clase 35 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza, tal como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de este proveído.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley.

FALLA:

1. Declarar la nulidad de la Resolución 17902 de 30 de mayo de 2008, mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio declaró fundada la oposición presentada por el señor Silvano Aldo Sicilia y, en consecuencia, negó el registro del signo Aldo Spirit (mixto), para distinguir productos comprendidos en la clase 25 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza, a favor de la sociedad Aldo Group International AG, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

2. A título de restablecimiento del derecho, se ordena a la Superintendencia de Industria y Comercio que registre el signo Aldo Spirit (mixto), en la clase 25 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza, a favor de la sociedad Aldo Group International AG. Expídase el respectivo certificado de titularidad.

3. Enviar copia de esta providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, de conformidad con lo establecido en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comunidad Andina.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

(2) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 85-IP-2004. 1º de septiembre de 2004, marca: "Diused Jeans".

(3) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 109-IP-2002. 1º de abril de 2003. Marca: "Chilis y Diseño".

(4) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 70-IP-2008. 21 de agosto de 2008. Marca: "Sheraton".

(5) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 55-IP-2002. 1º de agosto de 2002. Diseño industrial: "Burbuja Video 2000".

(6) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 13-IP-2001. 13 de junio de 2001. Marca: "Bolin Bola".

(7) Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 50-IP-2005. 11 de mayo de 2005. Marca: "Canaleta 90".

(8) Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso Administrativo. Sección Primera. Sentencia 12 de mayo de 2011. Rad. 2004 - 00041. M.P0 María Claudia Rojas Lasso.

(9) Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso Administrativo. Sección Primera. (i) Sentencia de 8 de junio de 2016. Rad. 2008 - 00122. C.P. María Claudia Rojas Lasso; (ii) Sentencia de 31 de agosto de 2017. Rad. 2010 - 00151. C.P. Roberto Augusto Serrato Valdés.

(10) Procesos con identidad de partes y con similares supuestos fácticos y jurídicos.