Sentencia 2009-00411/42336 de diciembre 5 de 2016

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN B

Rad.: 20001-23-31-000-2009-00411-01(42336)

Consejero Ponente:

Dr. Ramiro Pazos Guerrero

Actor: Edinson Rafael Carrillo Pacheco y otros.

Demandado: Nación – Ministerio de Defensa – Ejército Nacional

Ref.: Acción de reparación directa.

Bogotá, D.C., cinco de diciembre de dos mil dieciséis.

EXTRACTOS: «IV. Consideraciones de la Sala

1. Presupuestos procesales de la acción

1.1 Competencia y procedencia de la acción

En relación con la competencia de esta corporación para desatar la controversia, se tiene que el proceso tiene vocación de doble instancia ya que el valor de toda la suma de las pretensiones acumuladas al momento de la presentación de la demanda supera la cuantía mínima exigida para que un proceso tenga acceso a la misma(2), según los parámetros de competencia establecidos en la Ley 1395 de 2010, toda vez que el recurso de apelación fue interpuesto durante su vigencia.

La acción ejercitada es la procedente, toda vez que a través de ella se pretende imputar responsabilidad extracontractual a la demandada por el deceso del joven César Enrique Rodríguez Castro, ocurrido mientras prestaba su servicio militar obligatorio en el batallón de artillería Nº 2 “La Popa” de Valledupar.

1.2 Caducidad de la acción

Observa la Sala que no hay operancia de la misma, por cuanto los hechos en los que resultó muerto el soldado Rodríguez Castro acaecieron el día 1º de enero de 2009 (f. 6, c. ppal 1), mientras que la demanda fue presentada el 13 de noviembre de 2009 (f. 69, c. ppal 1) esto es, antes del vencimiento de los dos años de caducidad para impetrar la acción de reparación directa de que trata el numeral 8º del artículo 136 CCA(3).

1.3 Legitimación en la causa

1.3.1 Demandantes

Los señores Edinson Rafael Carillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta, junto con sus hijos Leidys María, Luz Mila, Edinson Junior, Luz Mery y Liceth Milena Carrillo Camacho —de quienes se encuentra probado su parentesco entre sí(4)— invocaron en el escrito de la demanda la calidad de padres y hermanos de crianza del joven Cesar Enrique Rodríguez Castro, fallecido el 1º de enero de 2009.

Sobre el particular, la Sala observa que en el plenario reposan los testimonios de los señores Aroldo Daza Durán y Javier Enrique Mejía Martínez, amigos de la familia actora y, quienes refirieron que el joven Cesar Enrique Rodríguez Castro, fue dejado desde muy pequeño bajo la tutela de los aquí actores y creció junto a ellos como un hijo y hermano para estos.

El señor Aroldo Daza Durán, en cuanto al núcleo familiar de César Enrique Rodríguez, refirió que (f. 125-126, c. ppal 1):

¿Dígale al despacho si conoció al señor César Enrique Rodríguez Castro qepd; en caso afirmativo, desde cuándo, e indique el porqué de ese conocimiento, y si lo sabe, manifieste cómo estaba conformado su núcleo familiar, y cómo el trato entre ellos? Contestado: Sí, yo lo conocí desde hace más o menos unos seis años, lo conocí en una finca por allá por Bosconia, en la cual él vivía ahí con los señores Edinson Carrillo, que no es el papá biológico, sino de crianza, la señora Uranis Camacho, que es la mamá adoptiva, y sus hermanos, la hermana mayor se llama Luz Mery, otra que se llama Liceth, Leydis, Luzmila y el menor de ellos que es Junior; los conocí a todos ellos porque tengo un compañero de trabajo que me invitó a pasar unos días en la finca donde ellos vivían. Lo que yo tengo entendido es que también estaba conformado por César, pero él no era hijo biológico del señor Edinson ni de la señora Uranis; pero al igual a él también lo querían como si fuera un hijo normal de ellos. Él les colaboraba mucho a ellos en los quehaceres de la finca, porque es que los dos hombres de la casa eran prácticamente el señor Edinson y César, quien hacía trabajos de ordeño, recogía los chivos, las vacas, llevaban la leche al carro de Cicolac, a donde llevaban la leche. Yo tuve la oportunidad de hablar con César, y me dijo que los papás biológicos de él lo habían dejado en esa finca para que lo cuidaran, pero ellos nunca más regresaron por él; lo dejaron ahí (…). Preguntado: ¿Manifieste al despacho si le consta, cuál era el estado anímico, emocional y sentimental del señor César Enrique Rodríguez qepd, la última vez que usted tuvo contacto con él; y si lo sabe, indique si este tenía proyectos, metas, intenciones, para su futuro y el de su familia? Contestó: La última vez que yo lo vi a él fue el 25 de diciembre, hace como dos años, exactamente el año no me recuerdo; estábamos departiendo con la familia de él; se veía contento, alegre, estábamos reunidos en familia, y según las aspiraciones que él una vez me comentó era que le gustaría terminar sus estudios ya que no alcanzó a terminar, quería hacer cualquier curso, salir adelante, para ayudar a su familia.

Por su parte, el señor Javier Enrique Mejía Martínez manifestó en declaración rendida al interior de este proceso (f. 127-128, c. ppal 1):

¿Dígale al despacho si conoció al señor César Enrique Rodríguez Castro qepd; en caso afirmativo, desde cuándo, e indique el porqué de ese conocimiento, y si lo sabe, manifieste cómo estaba conformado su núcleo familiar, y cómo el trato entre ellos? Contestado: Sí lo conocí desde pelaito (sic), desde que tenía como siete a ocho años, yo compraba animales, compraba chivos, y yo llegaba a esa finca donde Edinson, a comprar chivos; conocí al pelao (sic) ahí, y de ahí para acá fue todo el tiempo viendo al pelao (sic) ahí, aprendió a ordeñar a tirar machete, arreglar cerca, hasta que fue un hombre. El núcleo familiar está conformado Edinson Rafael Carrillo y Uranis Camacho, quienes eran sus padres de crianza, también por las hijas de estos que son Luz Mery, Leydis, Liceth, Edinson Junior, me falta una pero como se fue a estudiar no recuerdo bien su nombre. El trato entre ellos era bien, una armonía, porque el pelao era como si fuese hijo de ellos, porque ellos lo estimaban, hasta el día en que se entregó al Ejército, él la escogió a ella, a Uranis para que lo representara en el Ejército, yo no le conocí más familia a él, la única familia que le conocía fue esa. Preguntado: ¿Manifieste al despacho si le consta, cuál era la actividad laboral a que se dedicaba el señor Cesar Enrique Rodríguez Castro qepd, antes de ingresar a prestar el servicio militar y a qué personas ayudaba económicamente? Contestado: Lo que él hacía era ordeñar donde Edinson, macheteaba, atendía la ganadería; se dedicaba a las actividades de la finca que es de su papá de crianza. Cada vez que él necesitaba ellos le daban, porque él no tenía sueldo; ellos más bien le daban todo a él todo lo que necesitara. La última vez antes de entregarse al Ejército, le regalaron una cicla (…).

Las declaraciones rendidas por los testigos son contestes entre sí y guardan relación con las demás pruebas que obran en el expediente.

En efecto, los deponentes refieren que César Enrique Rodríguez fue dejado desde muy pequeño en la finca de los aquí demandantes y, el joven, quien no terminó sus estudios, creció con los accionantes como un hijo ayudándole a su padre entre otros quehaceres en las labores de ordeño, aspecto que coincide con los documentos presentados por César Enrique en la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército Nacional, visibles en folios 306 y 307 del cuaderno principal, en los que la propia víctima manifestó haber estudiado hasta quinto año de primaria, que su padre biológico se encontraba muerto(5), que su madre biológica era la señora María Rodríguez de quien no sabía si vivía, que él residía en la finca San Martín y que su profesión era ser ordeñador.

Así mismo, la Sala denota que en los documentos diligenciados por el soldado, aquel colocó como su familiar más cercana a la señora Uranis Camacho Matta residente en la finca San Martín, a quien también la refirió como su beneficiaria en caso de que algo le pasara y la cual debía ser avisada ante un accidente.

Luego entonces, se tiene que el vínculo que unía al fallecido con los aquí demandantes no es otro que el referido por los testigos, pues la misma víctima refirió vivir con los accionantes y puso como su familiar y beneficiaria a la señora Uranis Camacho, quien siempre señaló ser la madre de crianza del soldado, aspecto que fue reconocido por la misma institución demandada.

En efecto, en el radiograma Nº 001 del 1º de enero de 2009 suscrito por el Jefe de Personal del Batallón Especial Energético y Vial Nº 2 y, por el cual se informó sobre la muerte del soldado, se identificó a la señora Uranis Camacho como la beneficiaria y madrastra de aquel, así (f. 261, c. ppal 1):

Respetuosamente me permito informar a ese comando x SLC Rodríguez Castro Cesar Enrique x orgánico compañía Gavilán x Quinto Pelotón x al mando SS Agudelo Barrera Humberto x siendo aproximadamente las 8:10 horas sitio base militar el Altillo sector corregimiento La Loma Cesar municipio el Paso Cesar * se propinó un disparo con su arma de dotación fusil Galil 5.56 a la altura del tórax – propinándose auto eliminación * motivo al parecer (decepción amorosa) * beneficiario Uranis María Camacho Matta (madrastra) de Bosconia Cesar. —Negrilla fuera de texto—.

De igual forma, se observa que en el oficio Nº 20105370645591 MDN-CGFM-CE-JEDEH-DIPSO-FALL del 11 de agosto de 2010, el Subdirector de Prestaciones Sociales del Ejército informó al tribunal de primera instancia que a raíz de la muerte del soldado campesino Cesar Enrique Rodríguez Castro se profirió la Resolución 85441 del 21 de mayo de 2009 —la que es aportada al expediente(6)—, por medio de la cual se reconoció y ordenó el pago de la compensación por muerte a favor de la madre biológica del joven Rodríguez, en atención a las disposiciones del artículo 9º del Decreto 2728 de 1968, sin que hubiera lugar a reconocimiento a favor de la madre de crianza. Se indicó:

Con toda atención, en respuesta al oficio del asunto (…), mediante el cual ese digno despacho solicita documentos e información relacionada con el soldado campesino Rodríguez Castro Cesar Enrique (qepd), me permito acceder a su requerimiento acompañando al presente con copia autentica de la Resolución 85441 del 21 de mayo de 2009, mediante la cual de conformidad con el Decreto 2728 de 1968, se reconoció compensación por muerte y se ordenó dejar a salvo el dinero reconocido hasta tanto se presente a reclamar la señora María Rodríguez Castro, madre del causante.

Lo anterior, en razón a que se presentó a reclamar la señora Uranis María Camacho Matta en calidad de madre de crianza, quien no se encuentra dentro del orden preferencial de beneficiarios de acuerdo con el artículo 9º de la disposición legal que viene mencionada.

Sobre la resolución del 21 de mayo de 2009, que es citada en el oficio transcrito, es importante señalar que la madre biológica del soldado no se presentó a solicitar los dineros reconocidos en dicho acto, al punto que para el año 2013, esto es, cuatro después del insuceso, la Dirección de Prestaciones Sociales solicitó información sobre el lugar de residencia de aquella(7), pues para febrero de 2013, aún no había acudido a la entidad para obtener el pago de la compensación por muerte.

El que cuatro años después de la muerte del soldado no se sepa el lugar de ubicación de su madre biológica, —aspecto que fue señalado por aquel al momento de su incorporación, pues manifestó no tener conocimiento sobre si aquella vivía—, refuerza aún más el hecho de que quienes aquí demandan tienen la condición de padres y hermanos de crianza del fallecido César Enrique Rodríguez Castro y, por tanto, al demostrar la calidad con la que comparecen al proceso, se encuentran legitimados para demandar(8).

1.3.2 Demandada

La Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional se encuentra legitimada como demandada, toda vez que se trató de la entidad en la cual el soldado César Enrique Rodríguez Castro se encontraba prestando el servicio militar y, durante el cual, falleció. Los actores imputan a la entidad la responsabilidad por su muerte, la que será analizada de fondo.

2. Problema jurídico

Corresponde a la Sala determinar si en el presente caso la Nación – Ministerio de Defensa – Ejército Nacional es extracontractualmente responsable de la muerte de César Enrique Rodríguez o, si por el contrario, no se encuentra demostrada la responsabilidad de la entidad, por existir el hecho de la víctima como causal eximente.

3. Cuestiones preliminares

3.1 En relación con los hechos de que trata el proceso, obran las pruebas aportadas por las partes y las recaudadas por orden del a quo, sobre las que la Sala hace las siguientes precisiones:

3.1.1 Al plenario fueron aportados algunos documentos en copia simple, que podrán ser valorados por cuanto estuvieron a disposición de las partes y no fueron tachados de falsos. Al respecto, la Sección Tercera de esta corporación en fallo de unificación de jurisprudencia(9), consideró que las copias simples tendrán mérito probatorio, en virtud de los principios constitucionales de buena fe y lealtad procesal, en tanto se hayan surtido las etapas de contradicción y su veracidad no hubiere sido cuestionada a lo largo del proceso. Adujo la Sala, que una interpretación contraria implicaría afectar el acceso a la administración de justicia y la prevalencia del derecho sustancial sobre el procesal.

3.1.2 En el plenario reposa copia de la investigación disciplinaria preliminar Nº 001 de 2009 adelantada por el Batallón Especial Energético y Vial Nº 2 “Coronel José María Cancino”, la que será analizada sin limitación alguna, toda vez que dicha prueba fue solicitada por ambas partes(10) y su traslado se produjo conforme las previsiones normativas que rigen la materia.

4. Los elementos de la responsabilidad extracontractual

4.1. Con el fin de abordar integralmente la problemática que supone el recurso de apelación interpuesto, la Sala analizará la demostración del daño, toda vez que se trata del primer elemento que debe dilucidarse para establecer la responsabilidad extracontractual del Estado(11), de manera que, resuelto el tema relativo a la afectación patrimonial de los actores que se alega en la demanda, se entrará a estudiar la imputación.

4.2. El daño

En el sub lite, el daño alegado por los actores se concretó en la muerte de César Enrique Rodríguez Castro en hechos ocurridos el 1º de enero de 2009 en la base militar El Altillo, ubicada en el municipio El Paso en el departamento del Cesar. En ese sentido, obran en el plenario los siguientes documentos:

i) Inspección técnica al cadáver realizada por funcionarios del CTI, al cuerpo sin vida de César Rodríguez el 01 de enero de 2009 (f. 196-202 y f. 273-279, c. ppal 1).

ii) Informe pericial de necropsia Nº 2009010120178000001 realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses el 2 de enero de 2009 (f. 119-122, c. ppal 1).

iii) Certificado de defunción de César Enrique Rodríguez Castro, fallecido el 1 de enero de 2009 (f. 170, c. ppal 1).

iv) Registro civil de defunción de César Enrique Rodríguez Castro, quien murió el 01 de enero de 2009 (f. 6, c. ppal 1).

Del análisis conjunto de las anteriores pruebas se desprende el daño deprecado.

4.2. La imputación

Previamente al análisis de los supuestos de responsabilidad aplicables al caso concreto, en relación con la imputación jurídica del daño, debe decirse que la Sección Tercera del Consejo de Estado en pleno señaló que, así como la Constitución Política de 1991 no privilegió ningún régimen de responsabilidad extracontractual en particular, tampoco podía la jurisprudencia establecer un único título de imputación a aplicar a eventos que guarden ciertas semejanzas fácticas entre sí, ya que este puede variar en consideración a las circunstancias particulares acreditadas dentro del proceso y a los parámetros o criterios jurídicos que el juez estime relevantes dentro del marco de su argumentación(12), así:

En lo que se refiere al derecho de daños, como se dijo previamente, se observa que el modelo de responsabilidad estatal establecido en la Constitución de 1991 no privilegió ningún régimen en particular, sino que dejó en manos del juez la labor de definir, frente a cada caso concreto, la construcción de una motivación que consulte razones, tanto fácticas como jurídicas, que den sustento a la decisión que habrá de adoptar. Por ello, la jurisdicción contenciosa ha dado cabida a diversos “títulos de imputación” como una manera práctica de justificar y encuadrar la solución de los casos puestos a su consideración, desde una perspectiva constitucional y legal, sin que ello signifique que pueda entenderse que exista un mandato constitucional que imponga al juez la obligación de utilizar frente a determinadas situaciones fácticas un determinado y exclusivo título de imputación.

En consecuencia, el uso de tales títulos por parte del juez debe hallarse en consonancia con la realidad probatoria que se le ponga de presente en cada evento, de manera que la solución obtenida consulte realmente los principios constitucionales que rigen la materia de la responsabilidad extracontractual del Estado, tal y como se explicó previamente en esta sentencia.

Así las cosas y teniendo en cuenta lo señalado, esta corporación luego de analizar el caso en concreto y las pruebas allegadas al expediente determinará si le asiste responsabilidad a la accionada bajo la aplicación del título de imputación que se halle consonante con la realidad probatoria.

4.2.2. En ese orden, frente a la imputación del daño irrogado a los actores, de las pruebas allegadas al plenario, se tiene:

4.2.2.1 El joven César Enrique Rodríguez Castro ingresó a prestar el servicio militar obligatorio en el año 2008 como soldado campesino, siendo asignado al quinto pelotón de la compañía Halcón del séptimo contingente del Batallón Especial Energético y Vial Nº 2 “José María Cancino” (Orden del 26 de junio de 2008, en la que se decide entre otras cosas, señalar quiénes serán los integrantes del séptimo contingente de 2008 f. 300-302, c. ppal 1, certificación del 27 de septiembre de 2010 suscrita por el Jefe de Recursos Humanos del Batallón Especial Energético y Vial No. 2 f. 305, c. ppal 1).

4.2.2.2 Al momento de su incorporación, el joven César Enrique diligenció la información pertinente que le solicitó el Ejército Nacional(13); sin embargo, la entidad accionada no acreditó que aquel le fueron realizados exámenes psicofísicos, tal y como como fue informado por la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas en oficio Nº 265 / JERCOP-DIRCR-Z2-DIM15-ASEJU del 5 de octubre de 2010, en el que se indicó (f. 311, c. ppal 1):

Muy comedidamente me permito informarle en atención al oficio Nº RG 0679 de fecha de veintitrés (23) de julio de 2010, el cual fue remitido por el batallón especial energético y vial Nº 02 en oficio Nº 001298 el día 27 de septiembre de 2010; que en lo que respecta a la solicitud del punto 5 último inciso (exámenes médicos y psicológicos efectuados al SLR César Rodríguez Castro) revisando nuestro archivo no se encuentra registro alguno del formato del examen médico ni psicológico, realizado al soldado regular Cesar Enrique Rodríguez Castro. —Negrillas fuera de texto—.

4.2.2.3 El 8 de septiembre de 2008, el comandante del pelotón al cual se encontraba asignado el SLC Rodríguez Castro César, le hizo entrega del material de guerra de dotación oficial, conformado por un fusil Galil ar 5.56 mm identificado con el Nº 012654446, cinco proveedores metálicos, 300 municiones de Galil 5.56, un porta arma, un chaleco multipropósito y 02 granadas (acta de entrega de material de guerra del 8 de septiembre de 2008 f. 159, c. ppal 1).

4.2.2.4 El 16 de diciembre de 2008, al soldado campesino César Rodríguez le fue concedida una licencia de moral y bienestar, de la que hizo uso ese mismo día, retornado a sus labores el día 28 de diciembre de 2008 (licencia otorgada al SLC Rodríguez Castro Cesar f. 160, c. ppal 1).

4.2.2.5 Durante su servicio militar obligatorio, el soldado campesino Rodríguez laboró primero como mortero, para luego pasar a ser “ranchero”, esto es, dedicado a la cocina del pelotón (certificación del 27 de septiembre de 2010 suscrita por el jefe de Recursos Humanos del Batallón Especial Energético y Vial Nº 2 f. 305, c. ppal 1, informe del 1 de enero de 2009 suscrito por el SIC Mendoza Osorio Juan Ernesto; el SIC Campo Cuadro Daniel, el SIC Peñaloza Nájera Adain, el SS Agudelo Barrera Humberto y dirigido al Comandante de la Compañía Gavilán f. 139, c. ppal 1; declaración del Sargento Segundo Agudelo Barrera Humberto el 1º de enero de 2009 al interior del proceso disciplinario f. 148-149, c. ppal 1).

4.2.2.6 El día 1º de enero de 2009, luego de la formación acaecida a las 7:30 de la mañana, el soldado campesino César Rodríguez se dirigió a la cocina donde se encontró con su compañero de labores, el soldado campesino Peñalosa Nájera Adain, para posteriormente salir de la misma sin rumbo específico y luego, encontrarse su cuerpo convulsionando con una herida de bala en el tórax, en el área de los baños donde se encontraba el pelotón, falleciendo instantes después, por lo que su muerte se dio tres meses después de que le fuera entregada su arma de dotación oficial (testimonio del soldado campesino Peñalosa Nájera Adain al interior del proceso disciplinario f. 157-158, c. ppal 1)

4.2.2.7 Encontrado el cuerpo del soldado, el Ejército Nacional inmediatamente tomó su muerte como un suicidio, consignándolo así en la minuta de dicho día en la que se anotó(14) (f. 161-164, c. ppal 1):

7:30 Se forma el personal para la iniciación del servicio, se iza la bandera, se Felicita al personal por el trabajo y comportamiento durante la noche de año nuevo. Se revisa que todos los fusiles estén asegurados y tengan el cartucho de la vida en la recamara, se recalca las medidas de seguridad con las armas de fuego.

8:10 Suicidio: En esta hora el soldado Rodríguez Castro Cesar Enrique se dispara con su ama de dotación, provocándose la muerte (…).

10:00 CTI. A la hora llegan tres funcionarios del CTI de Chiriguaná, para efectuar el levantamiento del cadáver.

11:00 Llega la psicóloga del batallón para dar charla al personal de soldados (…).

14:00 Llega el señor TE. López y la señorita asesora jurídica de batallón para efectuar las indagatorias.

15:00 Llega funeraria de Chiriguana para llevarse el cadáver.

4.2.2.8 Como consecuencia de la muerte del soldado Rodríguez Castro Cesar Enrique se dio apertura a la investigación disciplinaria Nº 001 de 2009, que culminó con auto de archivo del 2 de octubre de 2009 al considerarse que el soldado falleció por su propia mano y no habían responsables disciplinarios (f. 287-296, c. ppal 1).

4.2.2.9 El día que falleció el soldado César Rodríguez y una vez enterados los superiores del deceso, se realizó un programa especial con las unidades para poner en conocimiento los hechos y verificar el comportamiento del personal, así como reforzar las medidas de seguridad en el uso de armas de fuego (libro de operaciones f. 238-240 y f. 257-259, c. ppal 1).

Ahora bien, frente a las circunstancias de tiempo, modo y lugar en la que ocurrió la muerte del soldado y se encontró su cuerpo, se tiene que:

4.2.2.10 No hubo testigos visuales del hecho, esto es, nadie se percató ni vio el momento en el cual resultó herido de muerte el soldado Rodríguez; sin embargo, en el plenario, reposan trasladados del proceso disciplinario, los testimonios de los soldados que encontraron su cuerpo agonizante y quienes indican que se trató de un suicidio.

El soldado campesino Adain Peñalosa Nájera, quien compartía las labores de “ranchero” con el hoy fallecido Cesar Rodríguez, refirió que (f. 157-158, c. ppal 1):

Él y yo permanecíamos juntos, con el único que permanecía era conmigo, él y yo éramos buenos amigos, ayer lo noté triste, porque acababa de hablar con la novia, el problema es que ella tenía marido, el quedó triste de la llamada, en la tarde le dijimos a mi sargento Agudelo que nos sacara un rato al pueblo porque iban a hacer patrulla, estuvimos en el pueblo ahí en la Loma, empezamos a hablar con unas muchachas, inclusive les quitamos hasta el número de su celular, de ahí yo me vine adelante con la sección de mi sargento y él se quedó en el pueblo con la sección de mi C3. Gutiérrez Alexander y como a las 3:00 am nos levantamos a hacer el desayuno, él estaba bien, hasta contento, hasta cantando estaba y ahí empezamos a hablar de las muchachas que conocimos ayer en la Loma, me dijo que las íbamos a llamar hoy, de ahí a las 7:55 am hubo la formación para izar la bandera y como de los 2 rancheros tiene que formar uno, el salió para allá a formar, mientras yo me quedaba en la cocina haciendo el aseo, de ahí apenas que él vino se quitó la guerrera y el chaleco y se puso el fusil y salió como si fuera para el alojamiento, de ahí yo estaba en el rancho y fue cuando oímos el disparo, y corrimos todos hacia el baño, pero cuando iba entrando, solo alcance a verle las piernas, dijeron que era él y con las misma me regresé y me puse a llorar en el rancho. Preguntado: Indique en qué condiciones observó usted por última vez al soldado Rodríguez Castro Contestó: Él estaba bien cuando salió para la formación Preguntado: A qué horas ocurrieron los hechos Contestó: Apenas terminó la formación, como a las 8 y pico. Preguntado: En qué condiciones encuentra a usted a Rodríguez Castro cuando usted ingresó al baño Contestó: Lo vi tirado, pero solo le vi las piernas, Preguntado: Informe si hubo oportunidad de brindare los primeros auxilios. En el evento de ser positivo indique quien se los prestó. Contestó: Dicen Mendoza y Campo que fueron los que primero lo encontraron que él ya estaba listo. Preguntado: Sírvase manifestar que actividades se encontraban realizando antes de que ocurrieran los hechos Contestó: Estaban en formación, yo estaba en el rancho haciendo el aseo de la cocina Preguntado: Con quien fue la última persona con la que conversó Rodríguez Castro Contestó: Conmigo, cuando cogió para la formación. Preguntado: El occiso en algún momento le manifestó la intención de quitarse la vida. Contestado: no, Preguntado: Como era el comportamiento, la aptitud (sic) de Rodríguez Castro en los días anteriores Contestó: Cuando regresó de permiso llegó todo diferente, como pensativo, como triste, pero hoy en la mañana estaba bien, estaba hasta cantando en el rancho. Preguntado: Que actividades desempeñaba Rodríguez Castro en el pelotón. Contestó: Él era ranchero conmigo. Preguntado: Puede usted determinar las razones que llevaron a Rodríguez Castro a quitarse la vida Contestó: No sé por qué se mataría, el cuándo regresó del permiso si llegó raro, pero el ayer si quedó triste después de la conversación con esa muchacha. Preguntado: Sabe usted el nombre de esa muchacha. Contestó: No. Preguntado: Sabe usted si Rodríguez Castro tenía algún problema familiar, económico, sentimental o de otra índole Contestó: Hasta donde él me contó no (…).

De la declaración rendida por el testigo, se tiene que el día anterior a los hechos observó a su compañero triste por un problema sentimental pero que ya en la tarde estuvo alegre, más cuando fueron al municipio del Paso, lugar donde contactaron con algunas jóvenes de las cuales obtuvieron sus números telefónicos, quedando de llamarlas después.

Al día siguiente, esto es, el primero de enero, notó a su compañero alegre, contento y observó que luego de llegar a la formación, aquel dejó en la cocina su chaleco y salió con su arma, por lo que presumió que se dirigía a los alojamientos.

El testigo refiere que luego escuchó un disparo por lo que corrió a los baños y en el lugar, solo alcanzó a ver los pies de su compañero, de tal forma que no pudo ver la posición completa del cuerpo, ni la del arma con la que presuntamente aquel se suicidó, así mismo, indica que los primeros que llegaron al lugar fueron los soldados Mendoza y Campo.

El soldado Mendoza Osorio Juan Ernesto, en declaración rendida al interior del proceso disciplinario, refirió haber visto pasar al soldado Rodríguez con su fusil, para luego de haber escuchado una detonación, por orden del sargento Agudelo ingresar a los baños donde encontró al soldado Rodríguez moribundo quien falleció pocos segundos después. Indicó (f. 153-154, c. ppal 1):

Estábamos formando, cuando termino la formación mi SS. Agudelo Humberto nos dijo que nos fuéramos a descansar y nosotros nos fuimos a descansar, el muerto Rodríguez salió para el rancho, él se quitó la guerrera y el chaleco en el rancho y el resto de los compañeros nos quedamos en el alojamiento tomando del pelo, yo vi cuando el paso con el fúsil para el alojamiento y luego fue cuando sentimos el tiro, el tiro lo sentimos por ahí en el baño, mi sargento Agudelo se fue a dar cuenta a ver si había sido en el puesto del centinela y fue cuando me dijo que revisara hay (sic) en el baño porque olía a pólvora y fue cuando entré y lo vi tirado y fue cuando le avisé a mi sargento que era Rodríguez, de ahí entraron el resto de los pelados Preguntado: Indique si en el momento en que usted entró al baño observó la presencia de otra persona Contestó: Hay adentro no había nadie, atrás de mi venia mi compañero Campo Cuadrado, que era los que nos íbamos a dar cuenta Preguntado: Indique en qué condiciones observó usted por última vez al soldado Rodríguez Castro. Contestó: Yo lo vi tranquilo, lo vi cuando iba para el alojamiento, porque nosotros estábamos parados en toda la puerta. Preguntado: En qué condiciones encuentra usted a Rodríguez Castro cuando ingresó usted al baño. Contestó: él estaba quejándose, él no decía nada, solo se escuchaban los quejidos. Preguntado: Informe si hubo oportunidad de brindarle los primeros auxilios. En el evento de ser positivo indique quien se los prestó Contestó: No hubo oportunidad, cuando nos volvimos a acercar ya estaba quieto (…) Preguntado: Puede usted determinar las razones que llevaron a Rodríguez Castro a quitarse la vida Contestó: No, no sé decirle Preguntado: Sabe usted si Rodríguez Castro tenía alguna clase de problema familiar, económico, sentimental o de otra índole Contestó: No, no sé (…) Preguntado: Indique si el soldado Rodríguez Castro presentó alguna clase de problemas con algún superior o compañero de pelotón Contestó: No, con ninguno Preguntado: Como era el trato brindado a Rodríguez Castro por parte de sus superiores y compañeros Contestó: Bueno, como a cualquier soldado Preguntado: Manifieste si tiene usted conocimiento si el soldado Rodríguez Castro consumía alguna clase de sustancia alucinógena o estupefaciente Contestó: El no fumaba ni cigarrillo.

El soldado Mendoza manifestó que vio al soldado Rodríguez dirigirse a los alojamientos con su fúsil de dotación, que luego escuchó una detonación y que por orden del sargento Agudelo entró al baño y observó a su compañero quejándose, sin embargo, en su relato no indica en donde se hallaba ubicada el arma de aquel.

El soldado campesino Campo Cuadro Daniel Arnaldo, quien también llegó al lugar de los hechos, en su declaración refirió que (f. 155-156, c. ppal 1):

Teníamos como 5 minutos de haber terminado la formación, yo estaba en el rancho, entonces como al minuto se escuchó el tiro, entonces todo el mundo gritó que no fue tiro si no una puerta que se tiró, entonces yo fui a ver por el lado del baño, cuando iba entrando al baño mi compañero Mendoza gritó es Rodríguez, yo entré y vi el cadáver, apenas lo vi, con las mismas me devolví y le avisé a los demás que Rodríguez se había matado. Preguntado: indique si en el momento en que usted entró al baño observó la presencia de otra persona Contestó: Hay (sic) estaba Mendoza, él fue el que lo vio primero. Preguntado: Indique en qué condiciones observó usted por última vez al soldado Rodríguez Castro Contestó: En la formación, él estaba normal, después de la formación no lo volví a ver más Preguntado: a qué horas ocurrieron los hechos Contestó: Aproximadamente como a los ocho Preguntado: En qué condiciones encuentra usted a Rodríguez Castro cuando ingresó usted al baño Contestó: Él estaba temblando, como acabándose, pero él no decía nada. (…) Preguntado: Como era el comportamiento, la actitud de Rodríguez Castro en los días anteriores Contestó: Yo siempre lo había notado alegre, recochando y esta mañana en la formación lo noté un poco serio Preguntado: Que actividades desempeñaba Rodríguez Castro en el pelotón Contestó: Él era ranchero, antes era ayudante de mortero. Preguntado: Describa en el lugar en donde le observó usted al soldado Rodríguez la o las heridas en el momento en que entró al baño Contestó. Yo le vi la herida como en el pecho Preguntado: Puede usted determinar las razones que llevaron a Rodríguez Castro a quitarse la vida Contestó: No, Preguntado: Sabe usted si Rodríguez Castro tenía alguna clase de problema familiar, económico, sentimental o de otra índole Contestó: No, porque yo no me relacionaba mucho con él, solo me relacionaba con él cuando iba al rancho a buscar la comida (…) Preguntado: Como era el trato brindado a Rodríguez Castro por parte sus superiores y compañeros Contestó: Bien Preguntado: Manifieste si tiene usted conocimiento de si el soldado Rodríguez Castro consumía alguna clase de sustancia alucinógena o estupefaciente Contestó: Nunca le vi ni siquiera fumando.

El Sargento Segundo Agudelo Barrera Humberto, por su parte, en su declaración rendida al interior del proceso disciplinario, refirió que cuando ingresó a los baños observó el fúsil de dotación a un costado y vio dos vainillas en lugar, así (f. 148-149, c. ppal 1):

A las 7:40 am del día de hoy formamos la iniciación del servicio, se izó la bandera del pabellón nacional, se constató personal y material de guerra, se revisó que todos los fusiles tuvieran colocado el cartucho de la vida en la recamara del fusil y que estuvieran asegurados, se felicitó al personal por el comportamiento y trabajo por la noche del año nuevo y se motivó para que siguieran trabajando de la misma manera, se preguntó si algún soldado o cuadro tenía algo especial para hablar y nadie habló, aproximadamente a las 8:00 a.m., se retiró el personal a efectuar labores administrativas, como el soldado Rodríguez Castro Cesar era ranchero, se desplazó hacia la cocina, se quitó el chaleco multipropósito y la guerrera, luego le dijo al otro ranchero Peñalosa que iba a hablar con el C3. Gutiérrez pero al parecer salió directo hacia los baños, a las 8:10 am se escuchó un disparo, yo me encontraba al lado del alojamiento número 2 con el C3. Gutiérrez y otros nos encontrábamos hablando, cuando se oyó el impacto salí a revisar el bunker de la parte de atrás de los baños porque hay prestan centinela y envié al soldado Mendoza Osorio Juan a revisar la parte interna de los baños, posteriormente me dirigí a los baños y encontré al solado Rodríguez Castro Cesar Enrique en el piso, al lado del orinal con bastante sangre en el pecho y agonizante, su fusil de dotación se encontraba a un costado, vi como dos vainillas al lado, le levanté la camiseta para mirar donde tenía la herida para prestarle los respectivos primeros auxilios, a los pocos instantes dejó de respirar, procedí a informar la situación presentada al llamar al Mt, Farfán Vega, comandante encargado del batallón y espere para que realizaran el levantamiento del cadáver. Preguntado: Indique en qué condiciones observó usted por última vez al soldado Rodríguez Castro. Contestó: En la formación lo noté normal, él era un soldado muy callado. Preguntado: a qué horas ocurrieron los hechos. Contestó: Como a las 8.10 a.m. Preguntado: En qué condiciones encuentra usted a Rodríguez Castro cuando ingresó usted al baño Contestó: Se encontraba agonizante y a los pocos instantes dejó de respirar (…) Preguntado: El occiso en algún momento le manifestó las intenciones de quitarse la vida Contestó: En ningún momento. Preguntado: Como era el comportamiento, la aptitud de Rodríguez Castro en los días anteriores Contestó: Normal, callado, hablaba solo lo necesario. Preguntado: Que actividades desempeñaba Rodríguez Castro en el pelotón. Contestó: Él era ranchero. Preguntado: Puede usted determinar las razones que llevaron a Rodríguez Castro a quitarse la vida. Contestó: Según comentario posterior a los hechos del soldado Peñalosa el pretendía a una señora casada, de la misma vereda en donde el habitaba, en la vereda Guayacán, pero al parecer esta señora no le correspondía. El como que le hacía llamadas telefónicas, al parecer ayer le hizo una (…).

De las declaraciones de los testigos, se tiene que todos coinciden en señalar que se escuchó una sola detonación y que luego de revisar los baños encontraron el cuerpo del joven soldado Cesar Enrique Rodríguez Castro con un impacto, por lo que dan por sentado que aquel se suicidio con su fusil de dotación.

Ahora bien, después del deceso del soldado, hicieron presencia en el lugar funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía que procedieron a levantar el cuerpo y que respecto al lugar de los hechos, consignaron lo siguiente (f. 196-202 y f. 273-279, c. ppal 1):

La diligencia se realiza en la base militar el haltillo (sic), en donde el baño, el cual se encuentra al frente de la garita del centinela, se encuentra enchapado con baldosa de color blanco el piso como las paredes, al entrar se observa en forma de un mesón con varios lavamanos de color blanco a los lados se hallan —ilegible— llena de duchas y del otro lado baterías sanitarias, en la parte posterior en el orinal se encuentra como evidencia número 1 una vainilla de color dorado (munición de fúsil), como evidencia número dos dentro del espacio del orinal otra vainilla número dos, como evidencia número tres arma de fuego tipo fusil, el cual tiene un porta fusil al lado de este se halla el dispositivo de seguridad de color amarillo, evidencia número cuatro el cuerpo sin vida del soldado Cesar Enrique Rodríguez Castro, el cual yace sobre el piso, cerca de él hay gotas de sangre y fragmentos de proyectil, paralelo a los pies del occiso se halla reposado junto a la pared, como evidencia número cinco, impactos en la pared donde reposa el soldado y que —ilegible— se hallan impactos escarchando y perforando la baldosa, alrededor de estos se observa amarillento y presencia de tejidos pegados en la pared, sobre la baldosa, cada una de estas evidencias fijadas fotográfica y topográficamente se halló como evidencia número seis, punta de proyectil sobre el piso a la entrada del baño, evidencia siete, fragmentos de proyectil fijados fotográficamente los hallados junto al cadáver, se retira el fusil previa fijación fotográfica y topográfica, encontrándose treinta y cuatro cartuchos más las dos vainillas halladas en el lugar serían un total de 36 los elementos de munición. Cada una de las evidencias recolectadas y embaladas, menos el cuerpo el cual se observa en mano derecha sangre, a nivel de tórax se observa sangre seca, se revisan los bolsillos y del lado izquierdo en el segundo bolsillo se halla documento de identidad, brazalete color amarillo-rojo, una bolsa plástica. El cuerpo a nivel de la franela cara anterior se halla un gran orificio del lado izquierdo observándose a nivel de zona pectoral izquierda una herida, al voltear el cuerpo se observa en la franela dos perforaciones y nivel sobrescapular derecho se halla herida, fijada topográficamente. En el momento de voltearlo se proyecta la salida de sangre y corren formaciones de coágulos se procede a tomar la necrodactilia, se embala para llevar hasta la morgue del Hospital San Andrés de Chimichagua para que se realice necropsia médico legal. —Negrillas fuera de texto—.

En la diligencia de inspección a cadáver se anota que en el lugar de los hechos se encontraron dos vainillas que corresponden a proyectiles de fusil, aspecto que no coincide con lo dicho por los testigos, pues mientras aquellos señalan que se oyó una sola detonación en el lugar se encontraron dos proyectiles, lo que significaría que el arma se disparó, al menos, dos veces.

El álbum fotográfico realizado por los miembros del CTI evidencia como se encontraba el lugar, la posición del cadáver y la ubicación del arma hallada (f. 213-216, 267-272, c. ppal 1).

Del lugar, se tiene que el acceso a los baños tiene una sola entrada (fotografías 1 y 2 del álbum f. 214, c. ppal 1) y, que una vez se ingresa a los mismos se observa un pasillo, al lado derecho de este hay una pared y al lado izquierdo se encuentran las duchas, al final del pasillo se observa una de las vainillas encontradas (fotos 3 y 4 del álbum f. 214, c. ppal 1).

Finalizado el pasillo, al lado izquierdo se hace otro pasillo que se encuentra dividido al lado derecho por una pared y al lado izquierdo por los lavamanos, al final del pasillo se encuentran los sanitarios.

Es en el medio de este segundo pasillo en el que se encontró el cadáver del soldado, en las fotografías se aprecia que su cuerpo se encuentra extendido completamente, la cabeza se encuentra mirando a los sanitarios y los pies hacia el pasillo de las duchas, mientras que a la altura de los pies se encuentra el fusil (fotografías 6 y 8) con el cartucho de la vida en el portafusil (fotografía 9, f. 216, c. ppal 1).

En las fotografías 6 y 7 se aprecia el lugar de las dos vainillas encontradas, la numero uno se encuentra en el piso en medio de los dos pasillos, mientras que la segunda se encuentra en el lavamanos.

En la fotografía 13 se aprecia que el fúsil Galil ar 5.56 mm encontrado en el lugar de los hechos es el Nº 01265446 (f. 216, c. ppal 1), que pertenecía al soldado fallecido.

Por su parte, en la fotografía Nº 14 se observa la secuencia de disparos del arma tipo fúsil, el cual tiene tres posiciones (semiautomática, automática y en seguro) encontrándose ubicada en la posición de semiautomática, lo que significa que por cada disparo que se haga en el arma se debe oprimir el gatillo o disparador.

Ahora bien, del informe pericial de necropsia Nº 2009010120178000001 realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses se tiene que el soldado fallecido solo presentaba una herida de impacto de arma de fuego a la altura de su tórax, la que fue descrita así (f. 119-122, c. ppal 1):

1.1 Orificio de entrada: de proyectil de arma de fuego de forma circular de 3*2.5 cm de diámetro, anillo de contusión, tatuaje de 4*4 cm con halo equimótico de 7*11 cm de bordes invertidos a 9 cm. De la línea media anterior y a 13 cm. del vértice ubicado en región precordial

1.2 Orificio de Salida: de bordes irregulares, evertidos de 2.5*4 cm en la línea media posterior y a 52 cm del vértice, ubicado en región media del tórax posterior.

1.3 Lesiones: Piel, tejido celular subcutáneo, cavidad torácica, fracturas de rejas costales, laceraciones pulmonares, estallido cardiaco, fracturas de rejas costales posteriores, músculos regionales, tejido subcutáneo y piel.

1.4 Trayectoria, Plano horizontal: Infero – Superior. Plano coronal: Postero – anterior. Plano sagital: Izquierda-derecha, sagital: Derecha – Izquierda. —Negrillas fuera de texto—.

Como conclusión pericial, se anotó la siguiente:

Conclusión pericial: Se trata de hombre adulto joven quien fallece por una anemia aguda masiva, producida por un choque hipovolémico, por estallido cardiaco, laceraciones de la aorta y laceraciones pulmonares, lo que le ocasiona la muerte.

Causa básica de muerte: Herida por proyectil de arma de fuego.

Manera de muerte: Violenta – Suicidio

Sobre el dictamen, se observa que aunque en el mismo se concluye que se trató de un suicidio, no se hace una explicación de porqué dicha conclusión ni tampoco se indica porque la herida provocada por el arma presentaba tatuaje(15).

En cuanto a estudios de balística y de absorción atómica que indiquen que el arma encontrada fue la accionada, se observa que tampoco se realizaron. Así fue señalado por la Dirección Seccional de Cesar del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en oficio del 19 de agosto de 2010, en el que indicó (f. 118, c. ppal 1):

Revisada la carpeta del caso no existe informe de balística forense dado que no se recuperaron elementos constitutivos de proyectil de arma de fuego ni se enviaron prendas para estudio, sin embargo, el informe pericial de necropsia contiene la causa de la muerte, las trayectorias, la descripción del orificio de entrada y salida, la presencia de tatuaje en el orificio de entrada.

Del informe pericial se extrae que no se tomó muestra para estudio de residuos de disparo en manos (absorción atómica) ya que las manos no se encontraron embaladas y estaban contaminadas con material del usado para la toma de necrodactilia.

La Sala observa que no hay testigos directos del hecho, como tampoco informes de balística, absorción atómica, ni otros documentos que indiquen porque en el lugar habían dos proyectiles en lugar de uno, si ambos pertenecían a la misma arma o no, si los proyectiles pertenecían al arma del soldado o no, como tampoco explicación de porqué la herida presentaba tatuaje, hechos estos que generan incertidumbre frente a las circunstancias en las que ocurrió el deceso del soldado campesino.

En todo caso, lo cierto es que su muerte está probada en el plenario y por dicho hecho demandan los accionantes, razón por la cual, debe determinarse en el plenario si su deceso es imputable a la entidad demandada al estar demostrado el eximente de responsabilidad del hecho de la víctima, tal y como lo deprecó el tribunal de primera instancia.

Tratándose de las personas que prestan el servicio militar obligatorio, esta Corporación ha sostenido que(16):

Las obligaciones del Estado frente a las personas sometidas a una situación especial de sujeción son de dos clases: 1) de hacer, esto es, de prever y controlar los peligros que pueda sufrir una persona retenida desde el momento mismo en que se recluta o se produce la privación material de la libertad, hasta el momento en que ella es devuelta a la sociedad y 2) de no hacer, referida a la abstención de cualquier conducta que pueda vulnerar o poner en peligro los derechos que no estén limitados por su situación especial.

En síntesis, el reclutamiento y la retención como ejercicio legítimo del poder del Estado que afecta algunos derechos de las personas, en sí mismas no son actividades que generen responsabilidad patrimonial derivada de los perjuicios consustanciales a esas situaciones, dado que estas (sic) son cargas que los ciudadanos deben soportar. Pero así como el ciudadano debe asumir la carga derivada de la restricción de sus derechos, en la medida en que el reclutamiento o la retención son actividades que redundan en beneficio de la comunidad, el Estado se obliga a garantizarles una eficaz protección y seguridad para lo cual este goza de posibilidades reales, pues posee también el monopolio de la fuerza y los poderes de coerción que le permiten afrontar tales riesgos.

La obligación de abstenerse de causar cualquier limitación a los derechos de las personas que no estén implicados dentro de la medida cautelar de retención, así como las de prever y controlar cualquier acto que redunde en perjuicio de los conscriptos y retenidos son de resultado, pues la probabilidad de lograr la eficacia en el cumplimiento de la obligación es alta (…).

En este orden de ideas, para que surja el deber del Estado de reparar el daño causado por el suicidio de un recluso o un conscripto es necesario acreditar que por el trato que recibía en el establecimiento militar o carcelario fue inducido a tomar esa decisión, o bien que la persona sufría un trastorno psíquico o emocional que hacia previsible el hecho y que a pesar de ser conocida esa circunstancia por las autoridades encargadas de su seguridad, no se le prestó ninguna atención médica especializada, ni se tomó ninguna determinación tendiente a alejarlo de las situaciones que le generaran un estado de mayor tensión o peligro.

En caso contrario, esto es, en el evento de que la decisión del soldado o retenido sea libre porque obedezca al ejercicio de su plena autonomía, o en el evento de que su perturbación o la necesidad de ayuda sicológica, por las especiales circunstancias del caso, no hubiera sido conocida por las autoridades encargadas de su protección, el hecho sería solo imputable a su autor por ser imprevisible e irresistible para la administración (…) —Negrillas fuera de texto—.

Así pues, para que se configure el hecho de la víctima debe demostrarse que la decisión de aquella fue libre y voluntaria y además imprevisible e irresistible para la entidad accionada, aspecto que quedará desvirtuado cuando por ejemplo, se demuestre bien sea que la víctima fue inducida en el establecimiento militar a tomar dicha decisión, o que se conocía de su estado psicológico y no se le brindó la ayuda necesaria, casos en los cuales surgirá el deber del Estado de reparar el daño.

En el sub lite, si bien no se conocen las causas que llevaron a la muerte del soldado campesino(17), no por ello debe indicarse que la entidad accionada debe ser exonerada de responsabilidad.

En efecto, como fue señalado, para que la muerte del soldado no sea atribuible a la accionada debe demostrarse que su deceso fue imprevisible e irresistible.

La Nación – Ministerio de Defensa – Ejército Nacional indicó que dichas condiciones se dieron en el caso bajo estudio, toda vez que no hubo un comportamiento anormal por parte del soldado que llevara a pensar que aquel se quitaría la vida.

Sobre el particular, la Sala encuentra que para que la muerte hubiera sido imprevisible e irresistible, debía haberse demostrado en el proceso que el soldado fue apto para prestar el servicio militar, que en sus exámenes se demostró que aquel reunía las condiciones para dicho servicio y que pese a las previsiones de la entidad, aquel tomó la determinación de quitarse la vida.

Una de las obligaciones del Estado frente a las personas que prestan el servicio militar obligatorio es determinar que aquella es apta para prestar el mismo.

La Ley 48 de 1993, por la cual se reglamenta el servicio de reclutamiento y movilización, dispone que para definir su situación militar, todo varón colombiano debe inscribirse dentro del lapso del año anterior en que cumpla la mayoría militar, una vez hecho esto, las personas inscritas deben ser sometidas a examen médicos.

Los artículos 15 a 20 regulan lo concerniente a dichos exámenes y el proceso de incorporación, así:

“ART. 15.—Exámenes de aptitud sicofísica. El personal inscrito se someterá a tres exámenes médicos.

“ART. 16.—Primer examen. El primer examen de aptitud sicofísica será practicado por Oficiales de sanidad o profesionales especialistas al servicio de las Fuerzas Militares en el lugar y hora fijados por las autoridades de Reclutamiento. Este examen determinará la aptitud para el servicio militar, de acuerdo con el reglamento expedido por el Ministerio de Defensa Nacional para tal fin.

“ART. 17.—Segundo examen. Se cumplirá un segundo examen médico opcional por determinación de las autoridades de Reclutamiento o a solicitud del inscrito, el cual decidirá en última instancia la aptitud sicofísica para la definición de la situación militar.

“ART. 18.—Tercer examen. Entre los 45 y 90 días posteriores a la incorporación de un contingente, se practicará un tercer examen de aptitud sicofísica para verificar que los soldados no presenten inhabilidades incompatibles con la prestación del servicio militar.

“ART. 19.—Sorteo. La elección para ingresar al servicio militar se hará por el procedimiento de sorteo entre los conscriptos aptos, el cual podrá cumplirse en cualquier etapa del proceso de acuerdo con el potencial humano disponible y las necesidades de reemplazos en las Fuerzas Militares. Por cada principal se sorteará un suplente. Los sorteos serán públicos. No habrá lugar a sorteo cuando no sea suficiente el número de conscriptos. El personal voluntario tendrá prelación para el servicio sobre los que resulten seleccionados en el sorteo. Los reclamos que se presenten después del sorteo y hasta quince (15) días antes de la incorporación, serán resueltos mediante la presentación de pruebas sumarias por parte del interesado; quien no comprobare su inhabilidad o causal de exención será aplazado por un año, al término del cual se efectuará su clasificación o incorporación.

“ART. 20.—Concentración e incorporación. Cumplidos los requisitos de ley, los conscriptos aptos elegidos se citan en el lugar, fecha y hora determinados por las autoridades de Reclutamiento, con fines de selección e ingreso, lo que constituye su incorporación a filas para la prestación del servicio militar.

“PAR.—La incorporación se podrá efectuar a partir de la mayoría de edad del conscripto hasta cuando cumpla 28 años, salvo las excepciones establecidas en la presente ley para bachilleres. —Negrillas fuera de texto—.

Por su parte, el Decreto 2048 de 1993, por el cual se reglamenta la Ley 48 de 1993, respecto de los exámenes de aptitud psicofísica, dispone que:

“ART. 15.—Todas las circunstancias sobre la capacidad sicofísica de los aspirantes a prestar el servicio militar, serán anotadas por el médico en la tarjeta de inscripción e incorporación del conscripto y refrendadas con su firma.

“ART. 16.—Terminado el primer examen médico, se elaborará un acta con la relación de los conscriptos aptos, no aptos, aplazados y eximidos y la anotación de las causales de inhabilidad, aplazamiento o exención, la cual será suscrita por todos los funcionarios que en ella intervinieron.

“ART. 17.—El conscripto declarado APTO para su incorporación, quedará bajo el control y vigilancia de las autoridades de reclutamiento, hasta su entrega a las diferentes Unidades Militares o de Policía.

“ART. 18.—Por la importancia que reviste el primer examen médico, este debe ser cuidadoso y detallado, con el fin de evitar pérdidas posteriores de efectivos en las Unidades.

“ART. 19.—Previamente a la incorporación de los conscriptos, podrá practicarse un segundo examen médico opcional, por determinación de las autoridades de reclutamiento o a solicitud del inscrito, para determinar inhabilidades no detectadas en el primer examen de aptitud sicofísica que puedan incidir en la prestación del servicio militar. Para tales efectos, el criterio científico de los médicos oficiales, prima sobre el de los médicos particulares.

PAR.—Para demostrar la inhabilidad en el segundo examen, se aceptarán diagnósticos de médicos especialistas, respaldados en exámenes o resúmenes de las historias clínicas correspondientes.

“ART. 20.—Los exámenes de aptitud sicofísica de los conscriptos y soldados, solamente podrán practicarse en los lugares y horas señalados por las respectivas autoridades de Reclutamiento. —Negrillas fuera de Texto—.

De las normas transcritas se tiene que para ingresar a prestar el servicio militar obligatorio, la persona debe someterse a por los menos dos exámenes psicofísicos que determinaran si son aptos o no para prestar dicho servicio.

En el caso que ocupa la atención de la Sala no probó que le hicieron dichos exámenes al soldado campesino César Enrique Rodríguez Castro —ver párrafo 4.2.2.2 páginas 16— por lo que la institución faltó a un deber legal.

La importancia de dichos exámenes radica en que a través de ellos se determina si quien presta el servicio militar obligatorio tiene la aptitud física y mental para asumir dicho servicio, si aquella es capaz o no de llevar un arma e incluso si no representa un peligro para sí misma o para los demás, pues tal y como lo dice la normatividad citada, dichos exámenes son de tal importancia, que su diligenciamiento debe ser cuidadoso y detallado con el fin de evitar pérdidas posteriores de personal.

La falta de la prueba de los exámenes señalados, además de ser un incumplimiento de las normas legales, implica que realmente la entidad demandada no determinó cual era el estado de salud psicofísico del joven César Enrique Rodríguez Castro por lo que incumplió la obligación de prever los peligros que aquel pudiera representar no solo para sí mismo, sino para los demás.

Luego entonces, al no conocerse el verdadero estado de salud del joven al momento de su incorporación(18), si aquel era apto o no para manejar un arma(19), le asiste responsabilidad a la demandada en la muerte del soldado campesino Rodríguez Castro, sin que puede predicarse la existencia de una concausa.

En efecto, para que pueda señalarse la concausa, debió haber demostrado en el plenario que la participación de la víctima en el hecho fue voluntaria y consciente y, en el sub lite, dicho elemento no fue demostrado en tanto no se practicaron los exámenes psicofísicos, esto es, la entidad demandada no demostró cual era el estado de salud mental del soldado campesino para que pueda indicarse que aquel estaba en pleno uso de sus capacidades mentales.

Sobre la concausa, esta corporación ha sostenido lo siguiente(20):

Será el juez quien en cada caso concreto el que valorará el curso o cursos causales existentes, para determinar la imputación fáctica del daño antijurídico, lo que permitirá establecer si operó una causa única o si existió una concausa, situación esta en la que habrá que fijar proporcionalmente, según el grado de participación de cada sujeto, el monto del perjuicio padecido.

Ahora bien, no significa lo anterior que toda conducta de la víctima tenga la suficiente dimensión o entidad para excluir o enervar la imputación frente al presunto responsable; el comportamiento de aquella para poder operar como causal exonerativa de responsabilidad debe ostentar una magnitud, de tal forma que sea evidente que su comportamiento fue el que influyó, de manera decisiva, en la generación del daño (…).

En síntesis, no se requiere para configurar la culpa exclusiva de la víctima que el presunto responsable acredite que la conducta de aquella fue imprevisible e irresistible, sino que lo relevante es acreditar que el comportamiento de la persona lesionada o afectada fue decisivo, determinante y exclusivo en la producción del daño; incluso, una participación parcial de la víctima en los hechos en modo alguno determina la producción del daño, sino que podría de manera eventual conducir a estructurar una concausa y, por lo tanto, a reconocer una proporcionalidad en la materialización del mismo y en su reparación.

Así las cosas, si la culpa de la víctima es causa parcial (concausa) en la producción del daño, esta circunstancia puede constituir un factor de graduación del perjuicio, todo lo cual dependerá del grado de participación de la propia persona afectada en la concreción de los hechos que son objeto de análisis —Negrillas fuera de texto—.

En el caso bajo estudio, se considera que la responsabilidad recae en su totalidad en la entidad demandada, quien de por sí tenía una posición de garante frente al soldado campesino.

5. Perjuicios

5.1 Perjuicios morales

Los demandantes solicitaron por concepto de perjuicios morales la suma de trescientos salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno de ellos.

Sobre el particular, debe recordarse que en sentencia de unificación de jurisprudencia(21) la Sección Tercera del Consejo de Estado en torno a los perjuicios morales a reconocer a los familiares que accionan por un caso de muerte, señaló que el monto de la indemnización estará determinado por la cercanía afectiva entre la persona fallecida y el nivel de parentesco y relación con la que acuden sus familiares.

Así, a quienes se encuentren en el primer grado de consanguinidad, padres, cónyuges o compañeros permanentes o estables, tendrán derecho al reconocimiento de 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes, mientras que los familiares en el segundo grado de consanguinidad obtendrán el 50% del tope indemnizatorio y, quienes acudan como terceros damnificados obtendrán el equivalente al 15% del tope indemnizatorio.

En el caso bajo estudio, se tiene que los demandantes acuden como padres y hermanos de crianza del soldado César Enrique Rodríguez y, demostraron su afección con los testimonios de los señores Aroldo Daza Durán(22) (f. 125-126, c. ppal 1) y Javier Enrique Mejía Martínez(23) (f. 127-128, c. ppal 1) por lo que esta Subsección les reconocerá, a los señores Edinson Rafael Carrillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta la suma de cien salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno, mientras que a los hermanos de crianza del fallecido, esto es, Leidys María, Luz Mila, Edinson Junior, Luz Mery y Liceth Milena Carrillo Camacho, la suma de cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno de ellos.

Lo anterior, porque si bien es cierto los accionantes accionan como padres y hermanos de crianza del fallecido César Rodríguez, esta corporación en varias oportunidades ha señalado que cuando los familiares de crianza demuestran no solo la legitimidad sino el daño causado, la indemnización que les corresponde se encontrara en el mismo nivel que el de los familiares biológicos(24).

5.2 Perjuicios materiales

5.2.1 Daño Emergente

Como daño emergente, los actores solicitaron el reconocimiento y pago de los gastos funerarios del joven soldado Cesar Enrique Rodríguez, aspecto que será negado, toda vez en el plenario no se demostró la erogación de algún concepto por dicho perjuicio.

5.2.1 Lucro Cesante

Por concepto de lucro cesante, los padres de crianza de César Enrique Rodríguez Castro solicitaron el pago de los ingresos dejados de percibir por la muerte de aquel.

Al respecto, al haberse demostrado en el plenario que el joven laboraba con sus padres en la finca de aquellos, accederá al reconocimiento de dicho perjuicio desde el momento en que falleció hasta cuando cumpliría 25 años de edad, toda vez se trataba de alguien soltero, sin hijos.

Ciertamente, el Consejo de Estado en materia de indemnización por lucro cesante, tratándose del deceso del hijo soltero, ha entendido que aquel contribuye al sostenimiento de su casa materna hasta la edad de 25 años, pues se presume a que partir de dicha edad forma su propio hogar(25), de igual forma, para acceder al reconocimiento de dicho perjuicio debe demostrarse que el hijo continuaba en el seno del hogar y que ayudaba al sostenimiento del mismo.

En el sub lite, como quiera que no se desvirtuó la presunción de que el joven fallecido ayudaba económicamente al sostenimiento del hogar, procede la indemnización por el perjuicio material en la modalidad de lucro cesante a favor de los señores Edinson Rafael Carrillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta.

Para la liquidación del anterior rubro, como quiera que no se encuentra determinado en el plenario a cuanto equivalían los ingresos mensuales del joven César Enrique Rodríguez(26), la indemnización será cuantificada con base en el salario mínimo actual ($ 689.454), más el 25% por prestaciones sociales para un total de $ 861.817,5.

El ingreso base ingreso base de liquidación será dividido en un 50% a favor de cada uno de los padres de crianza en igual proporción, esto es $ 430.908,75

El joven César Enrique Rodríguez Castro nació 27 de octubre de 1989 (Registro civil de nacimiento f. 12 c. ppal 1), razón por la cual para el 1 de enero de 2009, fecha de su muerte, tenía 19 años de edad y cumpliría 25 años de edad el 27 de octubre de 2014, de tal forma que el lucro cesante a liquidar será consolidado desde la fecha en que aquel falleció hasta cuando habría cumplido los 25 años de edad.

— Para la señora Uranis María Camacho Matta

Consolidado: Desde la fecha del hecho (1º de enero de 2009), hasta cuando su hijo de crianza habría cumplido los 25 años de edad (27 de octubre de 2014), esto es 69,97 meses, aplicando la siguiente fórmula:

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)69.97 -1

S = 430.908,75 ---------------------

0.004867

S = $ 35.817.697,37

Se tiene que le corresponderían a la señora Uranis María Camacho la suma de $ 35.817.697,37 por concepto de lucro cesante consolidado.

— Para el señor Edinson Rafael Carrillo

Consolidado: esde la fecha del hecho (1 de enero de 2009), hasta cuando su hijo de crianza habría cumplido los 25 años de edad (27 de octubre de 2014), esto es 69,97 meses, aplicando la siguiente fórmula:

(1+i)n -1

S = VA -------------

i

(1.004867)69.97 -1

S = 430908,75 ---------------------

0.004867

S = $ 35.817.697,37

Total perjuicios materiales a favor del padre de crianza: $ 35.817.697,37

5.3 Daño a la vida de relación

Los demandantes solicitaron el reconocimiento de los perjuicios ocasionados por daño a la vida de relación, toda vez indican que el deceso de su familiar les causó el mismo.

Sobre el particular, debe indicarse que dicho daño quedó cobijado bajo el perjuicio de daño a la salud y se reconoce cuando existe una alteración ya sea psíquica o física en alguno de los accionantes.

En el sublite, como quiera que el mismo no se encuentra probado, será negado.

6. Costas

Finalmente, toda vez que para el momento en que se profiere este fallo, el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 indica que solo hay lugar a la imposición de costas cuando alguna de las partes haya actuado temerariamente y, en el sub lite, ninguna procedió de esa forma, no habrá lugar a imponerlas.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

Falla

1. REVOCAR la sentencia proferida el 15 de septiembre de 2011 por el Tribunal Administrativo del Cesar.

2. DECLARAR patrimonialmente responsable a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional por los perjuicios materiales e inmateriales sufridos por los accionantes, a raíz del deceso de César Enrique Rodríguez Castro en hechos ocurridos el primero de enero de 2009.

3. CONDENAR a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional pagar a los demandantes las siguientes sumas, por concepto de daños morales, la suma de cien salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno de los señores Edinson Rafael Carrillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta, mientras que para los accionantes Leidys María, Luz Mila, Edinson Junior, Luz Mery y Liceth Milena Carillo Camacho la suma de cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes para cada uno de ellos.

4. CONDENAR a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional a pagar a cada uno de los señores Edinson Rafael Carrillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta, la suma de treinta y cinco millones ochocientos diecisiete mil seiscientos noventa y siete pesos con treinta y siete centavos ($ 35.817.697,37) por concepto de perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante consolidado.

5. NEGAR las demás pretensiones.

6. La Nación – Ministerio de Defensa – Ejército Nacional dará cumplimiento a la sentencia, en los términos de los artículos 176 y 177 del CCA, para lo cual se expedirán copias con destino a las partes con las precisiones del artículo 115 del Código de Procedimiento Civil. Las copias destinadas a la parte actora serán entregadas al apoderado judicial que la ha venido representando.

7. Ejecutoriada esta providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese y cúmplase».

2 La demanda fue presentada el 13 de noviembre de 2009 (f. 69, c. ppal 1) mientras que el recurso de apelación principal fue presentado y sustentado el 4 de octubre de 2011 (f. 378, c. ppal 2), en vigencia de la Ley 1395 de 2010 que señala que para que un proceso iniciado en el tribunal tenga vocación de doble instancia, la suma de las pretensiones acumuladas debe superar los quinientos salarios mínimo legales mensuales vigentes al momento de la presentación de la demanda.
En el sub lite, los actores solicitaron solo por daños a la vida de relación para cada uno de ellos, la suma de 500 smlmv por lo que sumados dichos daños con lo solicitado por perjuicios morales (300 smlmv para cada accionante) y perjuicios materiales, se tiene que la demanda supera el valor de $ 204.000.000 que equivale a 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la fecha de presentación de la demanda.

3 Cabe indicar que antes de presentar la demanda, los actores agotaron el requisito de la conciliación prejudicial de que trata el artículo 13 de la Ley 1285 de 2009. La conciliación se presentó el 18 de mayo de 2009 y la audiencia se llevó a cabo el 1 de septiembre de 2009, sin animo conciliatorio de las partes, tal y como consta en el acta de la audiencia y en la constancia emitida por la Procuraduría 47 Judicial ll Administrativa.

4 De los registros civiles de nacimiento visibles en folios 8 a 10 del cuaderno principal, se tiene que Leidys María, Luz Mila, Edinson Junior, Luz Mery y Liceth Milena Carrillo Camacho son hijos de los señores Edinson Rafael Carillo Pacheco y Uranis María Camacho Matta.

5 El joven señaló que su padre se llamaba Enrique Castro Manceras, ya fallecido; sin embargo, en el registro civil de nacimiento de Cesar Enrique no se anotó ningún dato de su padre biológico, razón por la cual se le pusieron los apellidos de su progenitora, de nombre María Rodríguez Castro, sin información de su documento de identidad.

6 Visible en folios 130-131, c. ppal 1.

7 Mediante oficio Nº 320345 MD-CE-JEDEH-DPSO-PET-FALL del 28 de febrero de 2013 y visible en folio 415 del cuaderno principal Nº 2, el Subdirector de Prestaciones Sociales del Ejército, solicitó a esta Corporación información sobre la dirección de residencia de quien según el registro civil de nacimiento aportado al plenario, es la progenitora del soldado campesino Cesar Enrique Rodríguez Castro, lo anterior, toda vez que la misma no se había hecho presente para reclamar la compensación por muerte.

8 No debe confundirse la legitimación en la causa con la indemnización a reconocer en caso de que se pruebe la responsabilidad de la administración; pues, una persona puede estar legitimada para demandar pero al no demostrar la existencia de un daño, no procede ninguna indemnización a su favor.
La jurisprudencia de la sección ha presumido la existencia del perjuicio moral para los familiares de un fallecido dado la situación de congoja y dolor que su muerte causa; sin embargo, tal presunción no cobija todos los grados de parentesco. Así, tratándose del primer grado de afinidad en línea ascendente, debe probarse la existencia del daño.

9 Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia de 28 de agosto de 2013, exp. 25022, M.P. Enrique Gil Botero.

10 La parte actora solicitó como prueba “copia auténtica de las pruebas que conforman el proceso disciplinario y resultado del mismos” (f. 38, c. ppal 1), aspecto que también fue solicitado por la entidad accionada quien solicitó se oficiara al comandante del Batallón Especial Energético y Vial No. 2 para que se informará si se abrió investigación disciplinaria y en caso tal, se enviara al proceso la misma (f. 91, c. ppal 1).

11 Henao, Juan Carlos. El daño, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 1998, p. 37.

12 Consejo de Estado, SCA, Sección Tercera, Sala Plena, sentencia de 19 de abril de 2012, Exp. 21515, C.P. Hernán Andrade Rincón, reiterada en la sentencia de 23 de agosto de 2012, exp. 23219, C.P. Hernán Andrade Rincón.

13 Visible en folios 306 y 307 del cuaderno principal. Cabe indicar que en dichos documentos señaló que tenía dos hermanos biológicos, quienes no son demandantes en el presente proceso, ni tampoco se encuentra demostrado su parentesco.

14 Otros documentos en los que el Ejército Nacional reportó el suceso como un suicidio se encuentran en el libro de operaciones del 01 de enero de 2009 (f. 238-240 y f. 257-259, c. ppal 1), el informe sin fecha suscrito por el SIC Mendoza Osorio Juan Ernesto, Sic Campo Cuadro Daniel, Sic Peñaloza Nájera Adain y el SS Agudelo Barrera Humberto y dirigido al Comandante de la Compañía Gavilán (f. 139, c. ppal 1) y el informe administrativo por muerte No. 001 del 29 de enero de 2001 suscrito por el Comandante de la Décima Brigada Blindada Batallón Especial Energético y Vial Nº 2 (f. 137, f. 173 y f. 299, c. ppal 1) en el que se indica que su muerte se dio en simple actividad.

15 En la sentencia del 8 de julio de 2009, Exp. 17.527 M.P. Mauricio Fajardo Gómez. Reiterado en providencia del 11 de abril de 2012 Exp. No. 21134 M.P. Hernán Andrade Rincón, al explicarse sobre las características de las heridas del suicidio, citando al profesor Jorge Roberto Locles, se indicó que: Al respecto es importante señalar que la presencia del tatuaje normalmente permite descartar la versión del suicidio, dado que el mismo no se presenta en los disparos hechos o denominados ‘a boca de jarro’, esto es con la boca del arma aplicada contra el cuerpo de la víctima (…) porque en esos casos, debido a la proximidad con la que se efectúa el disparo, la quemadura y el llamado ‘golpe de mina’ se observan al interior de la herida y no fuera de ella. En efecto, el tatuaje está constituido por las partículas de pólvora que no entraron en combustión y se alojan en la epidermis y en la dermis, al salir junto con el proyectil y los gases, de manera que no se presenta cuando el disparo se realiza en la forma antes mencionada, evento en el cual tales partículas quedan dentro de la herida”.

16 Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 30 de septiembre de 2000, Exp. Nº 13329. Reiterada en Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 30 de enero de 2013, Exp. 26604 M.P. Olga Melida Valle de la Oz.

17 Los testigos refieren no tener conocimiento de que porque el soldado se quitó la vida, con excepción del compañero de ranchería quien refiere que pudo haber sido una decepción amorosa, pero que en todo caso su compañero no le refirió que por la misma se quitaría la vida.
Cabe decir que aunque en el proceso disciplinario dicha información fue suficiente para tener como tal la causa del suicidio, lo expuesto en dicho proceso no ata a esta Corporación para llegar a la misma conclusión, en razón a las diferencias sustanciales que existen entre ambas acciones.

18 Si bien los testigos Aroldo Daza Durán (f. 125-126, c. ppal 1) y Javier Enrique Mejía Martínez (f. 127-128, c. ppal 1) indicaron que no vieron un comportamiento anormal ni suicida en el joven antes de que ingresara a prestar el servicio militar obligatorio, lo cierto es, que son los exámenes de ingreso los que determinan la aptitud psicofísica para ingresar a prestar el servicio, así como para manejar un arma.

19 Recuérdese que solo llevaba tres meses desde que le fue entregado su arma de dotación oficial.

20 Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 13 de agosto de 2008, Exp. 17042. M.P. Enrique Gil Botero.

21 Consejo de Estado – Sala de lo Contencioso Administrativo – Sección Tercera, sentencia de unificación jurisprudencial del 28 de agosto de 2014. Exp. Nº 26.251. M.P. Jaime Orlando Santofimio Gamboa.

22 El que señaló: “Cuando yo me enteré que el muchacho se había muerto, me enteré porque la señora Uranis me llamó, eso fue como en enero a decirme que César se había muerto, que estaban pasando mal en el año nuevo, que estaban muy dolidos, que ella lo quería como a un verdadero hijo, que ella nunca había pensado que él iba hacer esa locura de suicidarse”.

23 Quien refirió: “A esos señores les cayó duro el momento de la muerte de él; ella [Uranis] se puso mal, mal; se enfermó, ellos todos se pusieron muy mal”.

24 Así por ejemplo, en sentencia del 7 de julio de 2016, Exp. Nº 40747 M.P. Jaime Orlando Santofimio Gamboa, en un caso de privación injusta de la libertad, se indemnizó en igual forma a los hijos de crianza y biológicos de quien estuvo privado de la libertad.

25 Ver Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección C, Sentencia del 14 de marzo de 2012, Exp. Nº 22632 C.P Olga Melida Valle de la Hoz.

26 Cabe indicar que si bien en la Resolución 85441 del 21 de mayo de 2009 se indica que los ingresos del soldado equivaldrían al sueldo básico de un cabo tercero, lo cierto es que al prestar el servicio militar obligatorio aquel no pertenecía a las fuerzas armadas, por lo que sus ingresos deben ser calculados antes de ingresar a las mismas.