Sentencia S2009-00629CE de abril 14 de 2016

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Consejera Ponente:

María Elizabeth García González

Bogotá, D.C., catorce (14) de abril de dos mil dieciséis (2016).

Ref.: Expediente 1100103240002009-00629-00.

Acción: Nulidad y restablecimiento del derecho.

Actora: LABORATORIOS BUSSIÉ S.A.

Tesis: “BATEN” vs “VASTEN”. Hay reiteración jurisprudencial en el análisis de confundibilidad de las dos marcas objeto de la presente controversia.

EXTRACTOS: «V. CONSIDERACIONES DE LA SALA:

La Superintendencia de Industria y Comercio, a través de la Resolución Nº 36220 de 21 de julio de 2009, concedió el registro de la marca “VASTEN” (nominativa), en favor de LABORATORIOS FARMACOL S.A., para amparar productos de la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, y resolvió declarar infundada la oposición presentada por la sociedad demandante (LABORATORIOS BUSSIÉ S.A.), por considerar que entre dicha marca y las marcas previamente registradas “BATEN” y “BATTEN BUSSIÉ”(nominativas), de la actora, que amparan productos para la citada Clase 5ª, no se presentan semejanzas, que puedan causar riesgo de confusión, dado que en las marcas previamente registradas “BATEN” y “BATEN BUSSIÉ”, no se presenta la letra “S” de la marca solicitada, hay un cambio de la letra “V” por una letra “B”, además de que la última marca citada contiene la expresión “BUSSIÉ”, que la permite diferenciar plenamente y conferirle un origen empresarial específico.

Sobre el particular, la actora alegó que la marca solicitada “VASTEN” para registro se encuentra incursa en la causal de irregistrabilidad, establecida en el artículo 136, literal a), de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina, toda vez que es confundible desde el punto de vista gráfico, fonético e ideológico con las marcas previamente registradas “BATEN” y “BATEN BUSSIÉ”, por lo que puede causar riesgo de confusión.

Adujo, además, que los signos en conflicto amparan productos farmacéuticos de la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza y que, por tanto, cualquier confusión pondría en grave riesgo la salud y la vida del consumidor.

Por su parte, el tercero interesado en las resultas del proceso, argumentó que los signos en conflicto no son confundibles en los aspectos gráfico, fonético y conceptual; que la partícula “TEN” es de uso común y no debe ser parte del análisis de confundibilidad; que los signos enfrentados coexisten en el mercado sin generar confusión en el público consumidor.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la Interpretación Prejudicial solicitada por esta corporación consideró que para el caso sub examine es viable la interpretación de los artículos 134, literal a), 136, literal a), y 150 de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina.

Así mismo, señaló que no era objeto de interpretación el artículo 155, literal d), de dicha Decisión, por no tratarse de un caso de infracción de derechos marcarios.

Por consiguiente, corresponde a la Sala determinar si, de conformidad con las normas de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina, procedía el registro de la marca “VASTEN” para la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza.

Los textos de las normas aludidas son los siguientes:

Decisión 486.

“ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro. 

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos: 

a) las palabras o combinación de palabras; 

(...)”. 

“ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando: 

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación; 

(...)”. 

“ART. 150.—Vencido el plazo establecido en el artículo 148, o si no se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente procederá a realizar el examen de registrabilidad. En caso se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente se pronunciará sobre éstas y sobre la conexión o denegatoria del registro de la marca mediante resolución”. 

(...)”. 

De conformidad con el tribunal de justicia, en la citada interpretación prejudicial, un signo puede registrarse como marca si reúne los requisitos de distintividad y susceptibilidad de representación gráfica y, además, si el signo no está incurso en ninguna de las causales de irregistrabilidad señaladas en los artículos 135 y 136 de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina.

Con el fin de realizar el examen de registrabilidad de la marcas en conflicto, es preciso adoptar las reglas para el cotejo marcario, señaladas por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en este proceso:

“La comparación, debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto marcario, es decir, cada signo debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad ortográfica, auditiva e ideológica.

• En la comparación, se debe emplear el método del cotejo sucesivo, es decir, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, ya que el consumidor no observa al mismo tiempo las marcas, sino que lo hace en diferentes momentos.

• Se debe enfatizar en las semejanzas y no en las diferencias, ya que en estas últimas es donde se percibe el riesgo de confusión o de asociación.

• Al realizar la comparación, es importante tratar de colocarse en el lugar del presunto comprador, pues un elemento importante para el examinador, es determinar cómo el producto o servicio es captado por el público consumidor”.(2)

Para efectos de realizar el cotejo, a continuación se presentan las marcas en conflicto, así:

VASTEN
MARCA SOLICITADA CUESTIONADA
(CLASE 5ª)
BATEN
MARCA (Opositora) (CLASE 5ª)
BATEN BUSSIÉ
MARCA (Opositora) (CLASE 5ª)

Es claro para la Sala que la causal de irregistrabilidad consagrada en el literal a), del artículo 136 de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina, exige que se consideren probados dos requisitos. De una parte, la semejanza determinante de error en el público consumidor y, de la otra, la identidad o similitud entre los productos que se pretenden proteger con el signo, a punto de poder causar confusión en aquél.

Los productos que las marcas en conflicto pretenden proteger son de la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, para distinguir “Productos farmacéuticos, veterinarios e higiénicos; sustancias dietéticas para uso médico, alimentos para bebés, emplastos, material para apósitos; material para empastar los dientes y moldes dentales, desinfectantes y productos para destrucción de animales dañinos, fungicidas y herbicidas”.

La Sala ha precisado en otras oportunidades y de acuerdo con la interpretación prejudicial rendida dentro del proceso, que cuando se trate de disputa entre signos que identifican productos farmacéuticos, cuya repercusión, por el riesgo de confusión de marcas, afectaría eventualmente la salud y la vida de los consumidores, se debe hacer un examen más riguroso sobre la confundibilidad de las marcas.

En este caso para efectos de determinar el riesgo de confusión, contrario a lo que considera el tercero interesado en las resultas del proceso, es irrelevante que los productos se expidan con o sin fórmula médica, pues lo cierto es que en nuestro medio generalmente los productos farmacéuticos que requieren dicha fórmula son expedidos sin ella en cualquier farmacia, dado que, como lo sostuvo el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la Interpretación Prejudicial Nº 131-IP-2002, expediente 2001-00236, Colombia, entre otros, es un país de “cultura curativa personal”.

Por tal razón, la Sala considera necesario analizar las características propias de los signos en conflicto, respecto a sus semejanzas ortográficas, fonéticas e ideológicas, con el fin de determinar el grado de confusión que pueda existir entre los mismos.

Con el fin de evaluar la similitud marcaria, es necesario considerar los siguientes conceptos aludidos en la precitada interpretación prejudicial:

“La similitud ortográfica. Se da por la semejanza de las letras entre los signos a compararse. La sucesión de vocales, la longitud de la palabra o palabras, el número de sílabas, las raíces o las terminaciones iguales, pueden incrementar la confusión.

La similitud fonética. Se da por la coincidencia en las raíces o terminaciones, y cuando la sílaba tónica en las denominaciones comparadas es idéntica o muy difícil de distinguir. Sin embargo, se debe tener en cuenta las particularidades de cada caso, para determinar una posible confusión.

La similitud ideológica. Se configura entre signos que evocan una idea idéntica o semejante”.(3)

Antes de ello, es del caso señalar que la interpretación prejudicial sugiere que el juez consultante no debe tener en cuenta las palabras de uso común, al realizar el examen comparativo de las marcas y que debe determinar si la partícula “TEN” de los signos en conflicto es de uso común en la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza.

Al efecto, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina dijo:

“Como quiera que la sociedad LABORATORIOS FARMACOL S.A. argumentara que la partícula TEN de uso común, es preciso que el Juez Consultante determine si dicha partícula es de uso común en la clase 5 de la Clasificación Internacional de Niza, para posteriormente realizar el cotejo de los signos en conflicto.

Se reitera lo expresado en la Interpretación Prejudicial de 03 de diciembre de 2013, expedida en el marco del proceso 182-IP-2013.

“Las marcas farmacéuticas frecuentemente se confeccionan con la conjunción de elementos de uso general y corriente, que le dan al signo algún poder evocativo (prefijos, sufijos o palabras), ya que ofrecen al consumidor una idea acerca de las propiedades del producto, sus principios activos, su uso terapéutico, etc. Por lo tanto, ningún competidor en el mercado puede apropiarse de tal partícula común.

El derecho de uso exclusivo del titular de la marca no impide que las partículas de uso común puedan ser utilizadas por el público en general(4). En este sentido, los signos que contengan dichas partículas serán considerados marcariamente débiles.

Por lo tanto, las partículas de uso común que conforman marcas farmacéuticas no deben ser consideradas a efectos de determinar si existe confusión, siendo ésta una circunstancia de excepción a la regla de que el cotejo de las marcas debe realizarse atendiendo a una simple visión de conjunto de los signos que se enfrentan, donde el todo prevalece sobre sus componentes”. 

(...)

De conformidad con lo anterior, la corte consultante deberá determinar si la partícula TEN es de uso común para la clase 5 de la Clasificación Internacional de Niza, así como en las clases conexas competitivamente, de conformidad con lo expresado en la presente providencia y, posteriormente, deberá realizar la comparación excluyendo la partícula de uso común. (Las negrillas y subrayas fuera de texto)

Sobre el particular, es del caso traer a colación la sentencia de 9 de junio de 2011 de esta Sección (Exp. 1101-03-24-000-2005-00105-01, Actora: Boehringer Ingelheim S. A., C.P. Dr. Rafael E. Ostau De Lafont Pianeta), en la cual se precisó:

“En consonancia con los anteriores comentarios, la Sala considera que en tratándose de marcas farmacéuticas en cuya estructura se emplean prefijos, sufijos, raíces o desinencias que actúan como partículas evocativas de los productos que ellas amparan, (verbigracia, OPTI, DERMA, NEURO, etc.), resulta procedente su registro, siempre y cuando contengan elementos adicionales que contribuyan a su distintividad. A contrario sensu, no son registrables las marcas farmacéuticas que contengan expresiones de uso común, cuya naturaleza no sea propia de esos productos, en razón de que, como ya se dijo, la jurisprudencia comunitaria exige un mayor rigor en el registro de esas marcas, por estar de por medio la salud pública.

Además de lo expuesto, en providencias anteriores la Sala ha reconocido que un gran número de pacientes en Colombia, aun siendo neófitos en el campo de las ciencias de la salud, tienen el muy difundido hábito de automedicarse, razón por la cual se hace necesario extremar el rigor en el registro de las marcas farmacéuticas para evitar eventuales riesgos de confusión en los consumidores.

En ese orden de ideas, las partículas de uso común que forman parte de una marca farmacéutica no deben ser tenidas en cuenta al realizar el examen comparativo de los signos, ya que en estos casos es importante recalcar que la distintividad debe buscarse en el elemento diferente que lo integra. Así lo ha precisado la Sala, en sentencias de 27 de abril de 2006 (Exp. 7145, C.P. Camilo Arciniegas Andrade); 11 de mayo de 2006 (Exp. 8429, C.P. Martha Sofía Sanz Tobón); 16 de noviembre de 2006 (Exp. 266, C.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo); 10 de mayo de 2007 (Exp. 255, C.P. Camilo Arciniegas Andrade); 14 de junio de 2007 (Exp. 231, C.P. Martha Sofía Sanz Tobón); 30 de agosto de 2007 (Exp. 185, C.P. Marco Antonio Velilla Moreno); 13 de septiembre de 2007 (Exp. 349, C.P. Rafael E. Ostau De Lafont Pianeta); 13 de septiembre de 2007 (Exp. 236, C.P. Marco Antonio Velilla Moreno); 15 de noviembre de 2007 (Exp. 269, C.P. Camilo Arciniegas Andrade); 24 de enero de 2008 (Exp. 105, C.P. Marco Antonio Velilla Moreno); y 7 de febrero de 2008 (Exp. 182, C.P. Marco Antonio Velilla Moreno), entre otras”. (Las negrillas y subrayas fuera de texto).

Ahora, en el archivo de peticiones y registros de marcas de la Superintendencia demandada, se encontró que figuran las siguientes marcas solicitadas y registradas para la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, que contiene la partícula “TEN”, tal como lo demuestra el siguiente listado:

SIGNOTITULAR
TENSOGEL (nominativa)LABORATORIOS DERM CLAR LTDA.
TENICAN(nominativa)LABORATORIOS PROVET S.A.S.
LADY- TEN (nominativa)LABORATORIO CHILE S.A.
SUTENT (nominativa)PRHARMACIA & UP JOHN COMPANY LLC.
TENAR (nominativa)LABORATORIO KLINOS, C.A.
GRATEN (nominativa)LABORATORIO PISA S.A. DE C.V.
TENSIO- VID(nominativa)LABORATORIO PHARMAVID LTDA.

La relación anterior conduce al Juzgador a hacer el cotejo respecto de las expresiones “VAS” de la marca solicitada cuestionada “VASTEN” y “BA” de las marcas opositoras “BATEN”, toda vez que la partícula “TEN” es de uso común, la cual no puede ser utilizada o apropiada únicamente por un titular marcario, es decir, al ser vocablo usual, pueden ser utilizado por cualquier persona en las marcas, siempre y cuando las mismas contengan palabras que posean fuerza distintiva.

Respecto a la similitud ortográfica entre las expresiones “VAS” y “BA”, advierte la Sala que no obstante que se trata de dos consonantes distintas, la secuencia de sus vocales, pueden inducir en mayor grado de confusión, teniendo en cuenta que en ambas marcas la “A” está ubicada en el mismo orden, además de que las denominaciones tienen longitudes similares y que la única diferencia radica en la consonante “S”, que contiene la marca cuestionada, y que no le da suficiente distintividad.

Referente a la similitud fonética, es preciso indicar que tienen un sonido o pronunciación similar, pues las marcas en conflicto coinciden en sus raíces, además de que la letra “S” en el signo cuestionado es débil desde el punto de vista auditivo.

En efecto, basta hacer el siguiente ejercicio, para apreciar tal similitud:

VAS- BA VAS – BA

VAS- BA VAS – BA

VAS- BA VAS – BA

VAS- BA VAS – BA

Así las cosas, la marca “VASTEN” del tercero interesado en las resultas del proceso, para distinguir los productos de la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, frente a la marca “BATEN” de la parte actora, para distinguir los productos de la misma Clase, son similares, desde el punto de vista ortográfico y fonético, pues se reitera, que el vocablo “TEN”, por tratarse de una partícula común en muchas marcas, no podría tenerse en cuenta en el análisis, ya que dicha palabra puede ser utilizada por cualquier persona en marcas destinadas a proteger los productos de la Clase 5ª de la referida Clasificación.

A este respecto, es del caso traer a colación la sentencia de 9 de julio de 2009 (Exp. 1101 0324 000 2003 0093 01, Actor: Laboratorios FARMACOL S.A., C.P. Dr. Rafael E. De Lafont Pianeta), en la que se señaló:

“En este caso el signo VASTEN reproduce íntegramente la segunda de las dos silabas de BATEN y casi toda la primera sílaba, en especial fonéticamente, sin que la letra S que se incluye en la primera sílaba sirva para marcar una diferencia significativa entre ambos conjuntos, de modo que leídas y, con más perceptibilidad, pronunciadas de golpe y sucesivamente presentan más semejanzas que diferencias, así:

VASTEN BATENVASTEN BATEN

(...)

Se observa en este caso que las denominaciones enfrentadas tienen vocales idénticas y ubicadas en el mismo orden, a saber: BATEN y VASTEN, por ende se cumple íntegramente la primera regla reseñada para el examen fonético, como quiera que además de tener igual número de vocales, dos en cada caso, todas ellas son idénticas y están en la misma posición.

La silaba tónica de cada una es la primera BA y VAS, si ambas se pronuncian como palabras graves, que es lo más probable: TEN – VÁSTEN, de allí que sea coincidente tanto por ser semejante como por ocupar el mismo lugar, pues en ambas es la primera sílaba, luego también se cumple esta regla indicativa de similitud y confundibilidad fonética.

Además, esa similitud se reproduce en el campo visual o gráfico por cuanto la escritura de ambas es casi igual, toda vez que tienen casi el mismo número de letras (cinco y seis), distribuidas entre igual número de sílabas ( dos), las cuales, con excepción de la adición de una letra (S), son muy parecidas: BATENVASTEN.

Así las cosas, se da una notoria semejanza, apreciable incluso a simple vista entre BATEN y VASTEN, tanto desde el punto de vista gráfico como fonético, que no desaparece por la letra S, ya que ésta no le introduce a la segunda suficiente distintividad frente a la primera, de suerte que sin necesidad de mayores análisis, se puede establecer que hay riesgo de confusión entre las marcas que conforman, en grado tal que impide la coexistencia en el mercado, más cuando se trata de productos que están estrechamente relacionados por pertenecer a la misma clase. 

(...)

Por lo tanto, la comparación sólo es posible en los campos visual, ortográfico y fonético, cuyo resultado es, entonces, que como conjunto de letras, al ser pronunciadas, los signos BATEN y VASTEN son percibidos por el consumidor de un modo semejante, dado lo similar de su respectiva escritura y sonoridad por efecto de las coincidencias e identidades anotadas, de tal forma que la Sala encuentra que se da un alto grado de riesgo de confusión entre ellas que hace irregistrable la marca VASTEN, por virtud de la causal descrita en el artículo 136, literal a), de la Decisión 486 de la Comunidad Andina, en la medida en que le falta la necesaria distintividad frente a la marca BATEN con relación a los productos de la clase 5ª, pudiendo inducir en error o engaño al consumidor sobre la procedencia, naturaleza u otros aspectos de los productos respectivo sobre todo en tratándose de productos farmacéuticos.

(...).

2. Conclusión

El resultado, entonces, es que las marcas enfrentadas, como conjunto de letras, generan una impresión de semejanza en su escritura y en su fonética que puede crear confusión en los consumidores de los productos en mención, por lo tanto la marca solicitada no ofrece la distintividad necesaria frente a la otra para coexistir en el mercado de manera pacífica.  

En consecuencia, la decisión de negar la solicitud de registro de la marca VASTEN para productos de la clase 5ª no viola las normas comunitarias invocadas en la demanda debido a que, según se anotó, se halla conforme con esas disposiciones”. (Las negrillas y subrayas fuera de texto.)

De otra parte, la Sala considera que también existe conexión competitiva.

Sobre este asunto, esta Sección en sentencia de 18 de julio de 2012, trajo a colación criterios expuestos por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, así:

“La Jurisprudencia del Tribunal de la Comunidad Andina ha señalado los siguientes criterios de conexión competitiva entre productos o servicios, a saber: (i) la inclusión de los productos o servicios en una misma clase del nomenclátor; (ii) canales de comercialización; (iii) mismos medios de publicidad; (iv) relación o vinculación entre los productos o servicios; (v) uso conjunto o complementario de productos o servicios; (vi) partes y accesorios; (vii) mismo género de los productos o servicios; (viii) misma finalidad; (ix) intercambiabilidad de los productos o servicios”.(5) 

En el caso sub examine, se tiene que dichas marcas amparan productos de la misma clase, esto es, los de la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, vale decir, productos farmacéuticos de consumo humano, lo que podría generar un riesgo de confusión entre el público consumidor.

Adicionalmente, se tiene que comparten los mismos canales de comercialización y suelen expenderse en los mismos establecimientos, pues generalmente se venden en droguerías y su publicidad se hace normalmente en revistas especializadas.

En este orden de ideas, al no poseer la condición de "distintividad" necesaria la marca cuestionada y existir entre los signos confrontados semejanzas significativas, así como conexidad competitiva de los productos que distinguen, es claro para la Sala que se configura un riesgo de confusión entre los signos enfrentados, que conllevaría al consumidor medio a asociar los productos de la marca “VASTEN” con los de los signos “BATEN”, beneficiando la actividad empresarial de la sociedad solicitante, en el caso de mantenerse su registro.

Por último, en lo concerniente al argumento del tercero interesado en las resultas del proceso, relativo a que ambas marcas han coexistido de forma pacífica y hasta el momento no se ha presentado caso alguno de confusión, la Sala considera que este argumento no es de recibo para la Sala, por cuanto, conforme lo señaló el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, “la “coexistencia de hecho” no genera derechos en relación con el registro de una marca, así como tampoco es una prueba irrefutable de la existencia de riesgo de confusión, ni convierte en innecesario el análisis de registrabilidad”.(6) (Negrillas y subrayas fuera del texto).

Por consiguiente, para la Sala, en el presente caso se configuró la causal de irregistrabilidad señalada en el artículo 136, literal a), de la Decisión 486 de 2000, de la Comisión de la Comunidad Andina, lo que impone declarar la nulidad de las Resolución demandada, como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de esta providencia.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, Administrando Justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,

FALLA:

1. DECLÁRASE la nulidad de la Resolución Nº 36220 de 21 de julio de 2009, “Por medio de la cual se resuelve un recurso de apelación”, emanada del Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio.

2. Como consecuencia de lo anterior, ORDÉNASE a la Superintendencia de Industria y Comercio cancelar el registro de la marca “VASTEN” (denominativa), para distinguir productos comprendidos en la Clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza, en favor de LABORATORIOS FARMACOL S.A. (Hoy TAKEDA S.A.S.)

3. ORDÉNASE a la Superintendencia de Industria y Comercio publicar la parte resolutiva de esta providencia en la Gaceta de la Propiedad Industrial.

4. ENVÍESE copia de la providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, de conformidad con lo establecido en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comisión de la Comunidad Andina.

Cópiese, notifíquese, comuníquese y cúmplase.

Se deja constancia de que la anterior sentencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión del día 14 de abril de 2016.

Consejeros: María Elizabeth García González—María Claudia Rojas Lasso—Guillermo Vargas Ayala».

2 Ibídem.

3 Ibídem.

4 “Dentro del tema Jorge Otamendi señala que:

“El titular de una marca con un elemento de uso común sabe que tendrá que coexistir con las marcas anteriores, y con las que se han de solicitar en el futuro. Y sabe también que siempre existirá entre las marcas así configuradas el parecido que se deriva, necesariamente, de las partículas coparticipadas insusceptibles de privilegio marcario. Esto necesariamente tendrá efectos sobre el criterio que se aplique en el cotejo. Y por ello se ha dicho que esos elementos de uso común son marcariamente débiles”. OTAMENDI Jorge. “DERECHO DE MARCAS”. Ed. Abeledo Perrot. Buenos Aires, Argentina, 2002, pág. 191”. 

5 Exp. 2006-00373-00. Actora: MEALS DE COLOMBIA S.A., C.P. Dra. María Elizabeth García González.

6 Ibídem.