Sentencia 2010-00016 de diciembre 7 de 2017

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref.: Radicación 110010324000201000001600

Actora: Tridex Farmacéutica S.A.

Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio

Tercero Interesado: Strides Arcolab Limited

Tema: Registro marcario - examen de registrabilidad - causales de irregistrabilidad - reglas de cotejo - marcas en conflicto: Strides Induson - Tridex

Consejero Ponente:

Dr. Hernando Sánchez Sánchez

Bogotá D.C., siete de diciembre de dos mil diecisiete.

EXTRACTOS: «IV. Consideraciones de la Sala

De conformidad con el artículo 172 de la Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina, que establece el Régimen Común sobre Propiedad Industrial para los países miembros de la Comunidad Andina, “[…] La autoridad nacional competente decretará de oficio o a solicitud de cualquier persona, la nulidad relativa de un registro de marca cuando se hubiese concedido en contravención de lo dispuesto en el artículo 136 o cuando éste se hubiera efectuado de mala fe. Esta acción prescribirá a los cinco años contados desde la fecha de concesión del registro impugnado […]”.

En el presente caso, los actos administrativos acusados concedieron el registro de la marca “Strides Induson” (mixta) y la demanda se fundamenta en la violación de lo dispuesto en el artículo 136 literal a) de la mencionada decisión.

Teniendo en cuenta que la autoridad nacional competente para decretar la nulidad relativa de que trata el artículo 172 anteriormente indicado, corresponde al Consejo de Estado, en este caso(2), en los términos del artículo 128 numeral 7º del Código Contencioso Administrativo, que prevé:

“[…] ART. 128.—Competencia del Consejo de Estado en única instancia. El Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, conocerá de los siguientes procesos privativamente y en única instancia:

[…]

7. De los relativos a la propiedad industrial, en los casos previstos en la ley […]”.

Y que la anterior norma es aplicable para el presente caso de acuerdo con lo previsto en artículo 308 de la Ley 1437 de 18 de enero de 2011, según el cual:

“[…] ART. 308.—Régimen de transición y vigencia. El presente código comenzará a regir el dos (2) de julio del año 2012.

Este código sólo se aplicará a los procedimientos y las actuaciones administrativas que se inicien, así como a las demandas y procesos que se instauren con posterioridad a la entrada en vigencia.

Los procedimientos y las actuaciones administrativas, así como las demandas y procesos en curso a la vigencia de la presente ley seguirán rigiéndose y culminarán de conformidad con el régimen jurídico anterior […] (negrilla fuera de texto).

La Sala abordará el estudio de las consideraciones en las siguientes partes: i) el problema jurídico; ii) los actos administrativos enjuiciados; iii) la normativa que regula el registro de los signos y marcas iv) análisis de las normas del ordenamiento jurídico de la comunidad andina para el caso concreto y el estudio de la interpretación prejudicial del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina y, v) análisis del caso concreto.

1. El problema jurídico.

Corresponde a la Sala examinar los argumentos expuestos por la sociedad Tridex Farmacéutica S.A., en el libelo de la demanda, respecto de la legalidad de las resoluciones 26676 de 29 de julio de 2008, 30959 de 26 de agosto de 2008 y 34991 de 19 de septiembre de 2008, mediante las cuales la Superintendencia de Industria y Comercio concedió el registro del signo Strides Induson (mixto), para distinguir “producto farmacéutico a base de midazolam, producto comprendido en la clase 05 de la Clasificación Internacional de Niza”, a favor de la sociedad Strides Arcolab Limited.

La sociedad actora señaló que el acto administrativo acusado es nulo, en tanto la Superintendencia de Industria y Comercio concedió el registro de la marca en comento, desconociendo los artículos 61 de la Constitución Política, 136 literal a) y 150 de la Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina, al considerar que la misma es confundible con la marca Tridex (mixta), registrada para distinguir productos de las clases 3ª y 5ª y servicios de la clase 35 del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza.

Para mayor claridad del estudio que se realiza, las marcas a cotejar, alrededor de la cuales gira la presente controversia, son las siguientes:

1
 

2. Los actos administrativos demandados

Los actos administrativos demandados son los siguientes:

i) La Resolución 26676 de 29 de julio de 2008, por la cual la división de signos distintivos de la Superintendencia concedió el registro de la marca mixta “Strides Induson” solicitada por la sociedad Strides Arcolab Limited., que en su parte resolutiva dispuso:

“[…]

RESUELVE:

“ART. 1º—Declarar infundada la oposición presentada por la sociedad Tridex Farmacéutica S.A.

“ART. 2º—Conceder el registro de la marca:

Strides Induson Mixta

2
 

Para distinguir: producto farmacéutico a base de midazolam, producto comprendido en la clase 05 de la Clasificación Internacional de Niza.

Titular: Strides Arcolab Limited

Domicilio: India

Vigencia: Diez (10) años contados a partir de la fecha de la presente resolución.

Certificado No.

“ART. 3º—Notifíquese personalmente a los doctores, Libardo Cárdenas Giraldo como apoderado de la sociedad solicitante, y a Carlos Fernando Moreno, como apoderado de la sociedad opositora, o a quienes hagan sus veces, el contenido de la presente resolución, entregándoles copia de la misma, advirtiéndoles que contra ella proceden los recursos de reposición, ante la jefe de la división de signos distintivos, y el de apelación, ante el Superintendente delegado para la Propiedad Industrial, interpuestos dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la fecha de la notificación.

“ART. 4º—Asignar número de certificado al derecho concedido, previa la anotación en el registro de la propiedad industrial […]”

En su parte motiva, la Resolución 26676 de 29 de julio de 2008, consideró:

“[…] Al realizar la comparación desde el punto de vista ortográfico, si bien es cierto ambos signos comparten algunas letras, el signo solicitado cuenta con una mayor extensión, además la conjugación de las letras y la expresión adicional Induson le otorga al signo la distintividad requerida.

Además, el signo solicitado cuenta con elementos gráficos adicionales tales como cuatro círculos ubicados dos en la parte superior y dos en la parte inferior con fondos entre claros y oscurecidos, y en la parte inferior de menor tamaño y en forma vertical las expresiones Strides / Induson en letra minúscula y letra convencional. Por otro lado los elementos gráficos del signo opositor están compuestos por un triángulo con una cruz blanca en el centro y la expresión Tridex ubicada al lado derecho del elemento figurativo.

Teniendo en cuenta las diferencias ortográficas anotadas, en el campo fonético o auditivo, se encuentran diferencias claras en la pronunciación de las marcas, en especial por la extensión de las marcas. Ahora bien, haciendo la comparación sólo en cuanto a las palabras Strides y Tridex, que es el punto que resalta el opositor, podemos afirmar que tienen una fonética distinta, no sólo por su extensión: tres sílabas solicitado (S-TRI-DES) y dos para el signo opositor (TRI-DEX), sino S al final dan una tonalidad suave en el primer caso y más fuerte en el para el signo porque la X y segundo.

Con todo, resulta que las marcas comparadas no presentan ni identidad ni semejanzas que puedan causar riesgo de confusión o de asociación. En tal sentido, el consumidor promedio podría determinar correctamente el origen o procedencia empresarial de los productos y servicios identificados con cada una de las marcas cotejadas. Por tanto, ya que las marcas comparadas no son semejantes ni idénticas no es necesario analizar la conexidad competitiva entre productos o servicios, pues la causal prospera ante la concurrencia de los dos factores, tal como ya se explicó, y al desaparecer uno de ellos, el otro pierde relevancia. En consecuencia, la marca objeto de la solicitud no está comprendida en la causal de irregistrabilidad establecida en el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina […]”.

ii) La Resolución 30959 de 26 de agosto de 2008, por la cual la división de signos distintivos de la Superintendencia, resuelve el recurso de reposición en el sentido de confirmar la decisión contenida en la Resolución 26676 de 29 de julio de 2008, y concede el de apelación. En su parte resolutiva dispuso:

“[…] RESUELVE:

“ART. 1º—Confirmar la decisión contenida en la Resolución 26676 del 29 de julio de 2008, proferida por la jefe de la división de signos distintivos, por las razones expuestas en los considerandos anteriores.

“ART. 2º—Conceder el recurso de apelación interpuesto y enviar las presentes diligencias ante el Superintendente delegado para la Propiedad Industrial […]”.

La Resolución 30959 de 26 de agosto de 2008, fue motivada, básicamente de manera similar a la resolución confirmada 26676 de 29 de julio de 2008.

iii) La Resolución 34991 de 19 de septiembre de 2008, expedida por el Superintendente delegado para la Propiedad Industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la cual resuelve el recurso de apelación en el sentido de confirmar la decisión contenida en la Resolución 26676 de 29 de julio de 2008, que concedió el registro de la marca mixta Strides Induson para distinguir “[…] Producto farmacéutico a base de midazolam, producto comprendido en la clase 05 de la Clasificación Internacional de Niza […]”. En su parte resolutiva dispuso:

“[…] RESUELVE:

“[…] ART. 1º—Confirmar la decisión contenida en la Resolución 26676 de 29 de julio de 2008 proferida por la jefe de la división de signos distintivos […]”.

En la resolución, el Superintendente delegado para la Propiedad Industrial, motiva su decisión de la siguiente forma:

“[…] Analizando los signos confrontados desde sus puntos de vista ortográfico, fonético y conceptual, encontramos que presentan estructuras morfo-sintácticas fácilmente diferenciables por parte del público consumidor. Así las cosas, consideramos que la expresión Strides Induson es sustancialmente diferente a las marcas Tridex, puesto que el cambio de la X (sonido consonántico doble, compuesto de k, o de g sonora, y de s) por la S (sonido consonántico fricativo sordo) reviste a los signos cotejados e la distintividad extrínseca suficiente para que puedan ser diferenciados, sin mayores problemas, en el mercado. Además, consideramos que Tridex es una expresión de fantasía, de forma contraria de lo que sucede con Strides, que es una expresión del idioma inglés, cuya pronunciación correcta es [Straids] y que significa Zancadas(3).

Por tanto, esta delegatura considera que los signos confrontados, como tales, analizados en conjunto y sucesivamente, no son confundibles.

En consecuencia, este despacho no considera necesario referirse a la conexión competitiva, toda vez que los signos confrontados cuentan con elementos diferenciadores que desvirtúan la existencia de riesgo de confusión, ya que el consumidor promedio no tendrá dudas acerca del origen empresarial de los productos/servicios que estos identifican, por lo que es viable su coexistencia pacífica en el mercado. […]”.

3. Normativa comunitaria que regula el registro de signos y marcas.

La Comunidad Andina, como una organización internacional de integración, fue creada por el protocolo modificatorio del Acuerdo de Cartagena, suscrito en Trujillo el 10 de marzo de 1996, sustituyéndose de esta forma el Pacto Andino o Acuerdo de Integración Subregional Andino.

El “protocolo de Trujillo” fue aprobado por la Ley 323 de 10 de octubre de 1996; normas que fueron declaradas exequibles por la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-231 de 15 de mayo de 1997, con ponencia del magistrado Eduardo Cifuentes Muñoz. Dicho protocolo está en vigor para el Estado colombiano, es decir, que está produciendo efectos jurídicos respecto de nuestro Estado.

La Comisión de la Comunidad Andina, como uno de los órganos del sistema andino de integración, expresa su voluntad mediante decisiones, las cuales obligan a los Estados miembros y hacen parte del ordenamiento jurídico comunitario andino.

En el tema de marcas y patentes, la Comisión de la Comunidad Andina profirió las decisiones 344 y 486 como un medio para la adecuada y efectiva protección a los titulares de derechos de propiedad industrial.

En este sentido y mediante la Decisión 486 de 14 de septiembre de 2000, estableció un Régimen Común sobre Propiedad Industrial aplicable a sus Estados miembros, el cual regula la materia de marcas en el Titulo VI, que comprende: los requisitos y el procedimiento para el registro de marcas; los derechos y limitaciones conferidos por la marca; las licencias y transferencias de las marcas; la cancelación, la renuncia, la nulidad y la caducidad del registro.

4. Análisis de las normas comunitarias para el caso concreto y el estudio de la interpretación prejudicial.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina consideró que para el presente caso debían ser interpretadas las siguientes normas comunitarias: literal a) del artículo 136 y 150 de la Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina.

Por consiguiente, corresponde a la Sala determinar si, de conformidad con las normas de dicha decisión, señaladas por el tribunal, procedía el registro de la marca “Strides Induson (mixta) para la clase 5ª de la Clasificación Internacional de Niza.

El texto de las normas aludidas, es el siguiente:

Decisión 486 de 2000 de la Comisión de la Comunidad Andina

“[…] ART. 136.—No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando:

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación;

“[…] ART. 150.—Vencido el plazo establecido en el artículo 148, o si no se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente procederá a realizar el examen de registrabilidad. En caso se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente se pronunciará sobre éstas y sobre la concesión o denegatoria del registro de la marca mediante resolución […]”.

4.1. Marco jurídico de la interpretación prejudicial.

Por petición del Consejo de Estado y en el marco del Proceso 360-IP-2015, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina emitió la interpretación prejudicial de del literal a) del artículo 136 y 150 de la Decisión 486 de la Comisión Comunidad Andina.

La normativa comunitaria andina regula la interpretación prejudicial, como un mecanismo de cooperación judicial internacional entre los jueces de los Estados miembros de la CAN y el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

En el seno del Acuerdo de Cartagena, el 28 de mayo de 1979, se creó el Tribunal de Justicia, el cual fue modificado por el protocolo suscrito en Cochabamba, el 28 de mayo de 1996. Dicho protocolo fue aprobado por medio de la Ley 457 de 4 de agosto de 1998: normas que fueron declaradas exequible por la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-227 de 14 de abril de 1999, con ponencia del magistrado Eduardo Cifuentes Muñoz. El “Protocolo de Cochabamba”, modificatorio del tratado que creo el Tribunal de Justicia del Acuerdo de Cartagena, fue promulgado por el Decreto 2054 de 1999 y está en vigor para el Estado colombiano, es decir, que está produciendo efectos jurídicos respecto de nuestro Estado.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, como uno de los órganos del Sistema Andino de Integración, tiene dentro de sus competencias la de emitir interpretaciones prejudiciales de las normas que conforman el ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina, las cuales obligan a los jueces internos de cada uno de los Estados miembros.

En el Capítulo III del protocolo, sobre las competencias del tribunal, en la Sección III se regula la interpretación prejudicial, al disponer en su artículo 32 que “[…] Corresponderá al tribunal interpretar por vía prejudicial las normas que conforman el ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina, con el fin de asegurar su aplicación uniforme en el territorio de los países miembros […]”.

Asimismo, establece en su artículo 33 que “[…] Los jueces nacionales que conozcan de un proceso en el que se deba aplicar o se controvierta alguna de las normas que conforman el ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina, podrán solicitar, directamente, la interpretación del tribunal acerca de dichas normas, siempre que la sentencia sea susceptible de recursos en derecho interno. Si llegare la oportunidad de dictar sentencia sin que hubiere recibido la interpretación del tribunal, el juez deberá decidir el proceso […]”.

La Sala considera de la mayor importancia señalar que esa misma disposición establece en su inciso segundo que “[…] En todos los procesos en los que la sentencia no fuere susceptible de recursos en derecho interno, el juez suspenderá el procedimiento y solicitará directamente de oficio o a petición de parte la interpretación del tribunal […]”.

En el artículo 34 se establece que “[…] El tribunal no podrá interpretar el contenido y alcance del derecho nacional ni calificar los hechos materia del proceso, no obstante, lo cual podrá referirse a estos cuando ello sea indispensable a los efectos de la interpretación solicitada […]”.

El protocolo dispone en su artículo 35 que “[…] el juez que conozca el proceso deberá adoptar en su sentencia la interpretación del tribunal […]”.

En este mismo sentido, la Sala considera importante señalar que el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la Decisión 500 de 22 de junio de 2001, aprobó el Estatuto del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en la cual se desarrolla igualmente el tema de la interpretación prejudicial.

4.2. La interpretación prejudicial del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en el caso concreto.

El despacho sustanciador, mediante auto de 4 de agosto de 2014(4), ordenó suspender el proceso para efectos de elaborar y remitir al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina la solicitud de interpretación prejudicial.

La secretaría de la Sección Primera del Consejo de Estado, el 27 julio de 2015(5), remitió al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina la interpretación prejudicial.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina emitió la interpretación prejudicial 360-IP-2016 de fecha 10 de junio de 2016(6), en la que se exponen las reglas y criterios establecidos por la jurisprudencia comunitaria y que a juicio de dicha corporación son aplicables al caso particular. El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina expresó:

“[…] 1.2. El Ordenamiento Jurídico Comunitario protege la función distintiva del signo marcario, a través del cual se identifican los productos o servicios en el mercado y, por lo tanto, entre la pluralidad de normas consagradas al efecto en el régimen de propiedad industrial codificado en la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, extiende su tutela jurídica a precaver eventuales riesgos de confusión o de asociación en el mercado, inadmitiendo la coexistencia de signos idénticos o similares para identificar los mismos productos o servicios que puedan generar esta clase de riesgos, conforme se desprende de la disposición que se analiza.

1.3. De ahí que la norma prohíba el acceso al registro de algún signo idéntico o semejante a una marca anteriormente registrada o ya en proceso de registro, cuyo uso pueda causar riesgo de confusión o de asociación en el mercado, puesto que dadas dichas condiciones en el signo solicitado, no solo el mismo carecería de fuerza distintiva propia para poder acceder a su registro como marca, sino que además aparejaría la gran posibilidad de inducir a error al público consumidor, y en esa medida con capacidad de generar riesgo de confusión o de asociación en la selección de los productos o servicios identificados con la marca […]”.

“[…] 1.6. Por lo tanto, al resolver la controversia, la Corte Consultante deberá examinar si entre los signos confrontados existe identidad o semejanza, para luego determinar si ello es capaz de generar riesgo de confusión (directa o indirecta) y/o de asociación en el público consumidor, teniendo en cuenta en esta valoración que la similitud entre dos signos puede ser: “[…] Fonética […] Ortográfica […] Figurativa o gráfica […] Conceptual o ideológica […]”

“[…] 1.7.1. La comparación debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto de los signos en conflicto; es decir, cada uno debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad fonética, ortográfica, figurativa y conceptual.

1.7.2. En la comparación se debe emplear el método del cotejo sucesivo; esto es, se debe analizar un signo y después el otro.

No es procedente realizar un análisis simultáneo, pues el consumidor difícilmente observará los signos al mismo tiempo, sino que lo hará en momentos diferentes.

1.7.3. El análisis comparativo debe enfatizar las semejanzas y no las diferencias, pues es en estas donde se puede percibir el riesgo de confusión o de asociación.

1.7.4. Al efectuar la comparación en estos casos, es importante colocarse en el lugar del consumidor medio, el cual sirve para advertir cómo el producto o servicio es percibido por el público consumidor en general, y consecuencialmente para inferir la posible incursión del mismo en riesgo de confusión o de asociación […]”.

“[…] 1.9. Sin embargo, no sería procedente basar la posible confundibilidad únicamente en las similitudes o semejanzas en cualquiera de sus formas, pues el análisis debe ser integral y completo, esto es comprender todos los aspectos que sean necesarios en el caso concreto para llegar a determinar el posible riesgo de confusión y/o de asociación en el público consumidor y considerados los productos y servicios amparados con los signos “Strides Induson” (mixto) y “Tridex” (mixto y denominativo) […]”.

“[…] 2.1. Como la controversia informa de la presunta confusión entre dos signos mixtos, es necesario que la Corte Consultante proceda a compararlos teniendo en cuenta que este tipo de signos se componen […].

[…] 2.4. En el presente asunto, como el elemento denominativo en uno de los signos en conflicto es compuesto, esto es, conformado por dos o más palabras, y en el otro este elemento es simple, es decir, de una sola palabra, sin perjuicio de las reglas ya expuestas, se debe analizar el grado de relevancia de las palabras del primero y su incidencia en la distintividad del conjunto marcario […].

“[…] En congruencia con el desarrollo de esta Interpretación, la Corte Consultante deberá proceder a realizar el cotejo de conformidad con las reglas ya expuestas, incluidas aquellas aplicables al cotejo entre signos mixtos con parte denominativa simple y compuesta, con el fin de establecer el probable riesgo de confusión y/o de asociación entre los signos mixtos en conflicto Strides Induson y Tridex, cuyo análisis pueda permitirle a la vez identificar para el efecto, si existe un elemento común preponderante o relevante en ambos signos […]”.

“[…]4.2. […] en el rubro de marcas farmacéuticas, el examen de registrabilidad debe ser más riguroso con el fin de evitar al máximo posibles riesgos de confusión en el público consumidor, pues en variadas circunstancias dicho riesgo puede estar latente y por error en la identificación del producto, es posible que el consumidor al creer adquirir uno para determinado tratamiento, cura o alivio, se confunda con otro para distinta afección, lo cual puede llegar a causar daños irreparables en la vida o la salud de las personas […]”.

4.3. El examen de registrabilidad.

De la lectura detallada de las normas antes transcritas, la Sala encuentra que no pueden registrarse aquellos signos que, de una parte, sean idénticos a uno previamente solicitado o registrado por un tercero y, de otra, que exista una relación entre los productos o servicios identificados por la marca que se solicita y la previamente registrada.

Aunado a lo anterior, la norma exige que dicha identidad, semejanza y relación entre los signos, productos o servicios identificados por estos sea de tal entidad que se genere un riesgo de confusión o de asociación en el público consumidor.

Sobre el particular, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha sostenido que “[…] la confusión en materia marcaria, se refiere a la falta de claridad para poder elegir un bien de otro, a la que puedan ser inducidos los consumidores por no existir en el signo la capacidad suficiente para ser distintivo […]”(7).

Ello significa que para establecer la existencia del riesgo de confusión y de asociación será necesario determinar: si existe identidad o semejanza entre los signos en disputa, tanto entre sí como en relación con los productos o servicios distinguidos por ellos y, considerar la situación de los consumidores o usuarios.

En este sentido, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha sostenido que, la identidad o la semejanza de los signos puede dar lugar a dos tipos de confusión: la directa, caracterizada porque el vínculo de identidad o semejanza induce al comprador a adquirir un producto o usar un servicio determinado en la creencia de que está comprando o usando otro, lo que implica la existencia de un cierto nexo también entre los productos o servicios; y la indirecta, caracterizada porque el citado vínculo hace que el consumidor atribuya, en contra de la realidad de los hechos, a dos productos o dos servicios que se le ofrecen, un origen empresarial común(8).

En relación con el riesgo de asociación, el mismo tribunal ha precisado que “[…] el riesgo de asociación es la posibilidad de que el consumidor, que aunque diferencie las marcas en conflicto y el origen empresarial del producto, al adquirirlo piense que el productor de dicho producto y otra empresa tienen una relación o vinculación económica […]”(9).

En suma, lo que busca la regulación comunitaria es evitar que el consumidor asocie el origen de un producto o servicio a otro origen empresarial distinto, ya que con la sola posibilidad del surgimiento de dicho riesgo, los empresarios se beneficiarían de la actividad empresarial ajena.

4.4. Las reglas de cotejo marcario.

Para determinar la identidad o grado de semejanza entre los signos, la jurisprudencia comunitaria ha establecido reglas de comparación aplicables a todo tipo de signos, tal y como se observa a continuación:

“[…] 1. La comparación debe efectuarse sin descomponer los elementos que conforman el conjunto de los signos en conflicto; es decir, cada uno debe analizarse con una visión de conjunto, teniendo en cuenta su unidad fonética, ortográfica, figurativa y conceptual.

2. En la comparación se debe emplear el método del cotejo sucesivo; esto es, se debe analizar un signo y después el otro. No es procedente realizar un análisis simultáneo, pues el consumidor difícilmente observará los signos al mismo tiempo, sino que lo hará en momentos diferentes.

3. El análisis comparativo debe enfatizar las semejanzas y no las diferencias, pues es en estas donde se puede percibir el riesgo de confusión o de asociación.

4. Al efectuar la comparación en estos casos, es importante colocarse en el lugar del consumidor medio, el cual sirve para advertir cómo el producto o servicio es percibido por el público consumidor en general, y consecuencialmente para inferir la posible incursión del mismo en riesgo de confusión o de asociación. De acuerdo con las máximas de la experiencia, al consumidor medio se le presume normalmente informado y razonablemente atento, cuyo nivel de percepción es variable en relación con la categoría de bienes o productos […]” (negrillas fuera de texto).

De lo anterior se tiene que para determinar la identidad o el grado de semejanza entre los signos, siguiendo las referidas reglas, deben tenerse en cuenta aspectos de orden visual, fonético, conceptual.

La jurisprudencia andina ha manifestado que el registro de una marca mixta protege la integridad del conjunto resultante y no sus elementos por separado(10).

Ahora bien, tratándose de la comparación de marcas denominativas y mixtas se debe resaltar que, por regla general, estas últimas se encuentran compuestas por un elemento nominativo, es decir, por una o varias palabras y por un elemento gráfico, que al unirse conforman una unidad indivisible, a partir de la cual se hace posible que el consumidor pueda identificar los productos o servicios distinguidos con dicha marca.

Cabe resaltar que la parte denominativa del signo mixto puede ser de naturaleza compuesta, es decir, integrada por dos o más elementos (nominativos). Al respecto el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha señalado lo siguiente(11):

“[…] No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otras, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico [...]”.

Asimismo, ha sostenido que “[…] en el supuesto de solicitarse el registro como marca de un signo compuesto, caso que haya de juzgarse sobre su registrabilidad, habrá de examinarse especialmente la relevancia y distintividad de los vocablos que lo conforman. Existen vocablos que dotan al signo de la suficiente carga semántica que permita una eficacia particularizadora que conduzca a identificar el origen empresarial […]. Por tanto, si existe un nuevo vocablo que pueda claramente dar suficiente distintividad al signo, podrá ser objeto de registro […]”(12).

En este contexto, al ser determinante el elemento denominativo, debe proceder al cotejo de los signos aplicando las reglas que para ese propósito ha establecido la doctrina.

5. Análisis del caso concreto.

5.1. Comparación de los signos.

Con la finalidad de aplicar la regla comparativa, resulta pertinente corroborar la naturaleza de los signos enfrentados, como se observa a continuación:

3
 

5.2. Análisis de la comparación de los signos.

Verificado que las marcas en controversia pertenecen a las denominadas mixtas, esto es, al estar conformadas por uno o varios elementos denominativos y por uno o varios elementos gráficos, la Sala recuerda que el análisis de confundibilidad se debe realizar, de manera principal, atendiendo a los elementos denominativos de cada una de ellas, toda vez que son las palabras las que generan impacto y recordación frente a los consumidores.

En efecto, de la revisión de los signos distintivos se desprende que el elemento nominativo y no el gráfico es el que produce la mayor impresión y recordación en los consumidores, razón por la que es procedente la aplicación de las reglas de cotejo marcario elaboradas por la doctrina y jurisprudencia comunitaria, las cuales han sido acogidas por esta corporación.

En este sentido y para efectos de la aplicación de dichas reglas no debe olvidarse que la marca cuyo registro fue impugnado —Strides Induson (mixta)— y una de las marcas opositoras —Tridex (mixta)—, fueron registradas para distinguir productos comprendidos en la clase 5ª del nomenclátor de la Clasificación Internacional de Niza, por lo que la comparación entre marcas destinadas a distinguir productos farmacéuticos impone un examen más riguroso, en vista de la repercusión del riesgo de confusión que podría suscitarse en la salud y vida de los consumidores, tal y como lo ha reiterado el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación rendida en el proceso de la referencia(13):

“[…]

4.2. En efecto, en el rubro de marcas farmacéuticas, el examen de registrabilidad debe ser más riguroso con el fin de evitar al máximo posibles riesgos de confusión en el público consumidor, pues en variadas circunstancias dicho riesgo puede estar latente y por error en la identificación del producto, es posible que el consumidor al creer adquirir uno para determinado tratamiento, cura o alivio, se confunda con otro para distinta afección, lo cual puede llegar a causar daños irreparables en la vida o la salud de las personas.

4.3. Sobre todo en aquellos casos en que se adquieren directamente por el consumidor sin mediar una fórmula médica, pese a corresponderle esta ordenación a la mayoría de los medicamentos, lo cual suele suceder en los países de la región por variadas circunstancias, entre ellas principalmente, porque existen sectores vulnerables de la población que no tienen fácil acceso al servicio profesional de la salud y por lo tanto pueden verse avocados ante un quebranto o alteración de la misma, a confiarse solamente de la recomendación que le ofrezcan en las droguerías, cuyos establecimientos no siempre están atendidos por técnicos farmaceutas.

4.4. En los productos farmacéuticos de libre venta al público, lógicamente se puede incrementar el riesgo de confusión y tampoco en éstos las fallas en la selección del producto que habrá de ingerirse o de conservarse en el hogar, está exenté de causar daños irreparables a la salud humana.

4.5. Este criterio del tribunal en la valoración de marcas farmacéuticas, está cimentado como aquí se precisa, en los derechos fundamentales a la preservación de la vida y la salud del hombre por las razones expuestas, y por consiguiente al estar de por medio estos bienes superiores que gozan de plena protección jurídica, considera que el estudio de registrabilidad de estas marcas debe ser mucho más esmerado y diligente con el fin de evitar eventuales riesgos de confusión en el público consumidor al adquirirlos. Este discernimiento del tribunal debe ser entendido en su real contexto, pues el mismo no conlleva ni equivale a exigirle a las autoridades de registro o a las autoridades jurisdiccionales a quienes les corresponda conocer de los conflictos marcarios, que deban tener especiales conocimientos científicos o técnicos en el área de la medicina, química o farmacia.

4.6. Por lo tanto, si bien en todos los conflictos de marcas, desde la perspectiva del riesgo de confusión, este tribunal con apego al ordenamiento jurídico en la materia, previene al respectivo análisis de manera integral, tratándose del rubro de marcas farmacéuticas reitera que debe ser más exhaustivo, aplicadas por supuesto las reglas generales para el cotejo de marcas y teniendo en cuenta todas las particularidades y especificidades del caso concreto vertidos en la controversia, para ser a la vez analizados con su nivel de incidencia en el conflicto a resolver.

4.7. Al efectuar la comparación, es importante colocarse en el lugar del consumidor medio, quien si bien por regla general se preocupa normalmente de su salud y puede tener una información apenas de referencia genérica sobre la posible cualidad de un producto farmacéutico para aliviar determinada afección en su salud, no obstante carece de conocimientos especializados en temas químicos o farmacéuticos y por lo tanto, esta población puede ser mayormente expuesta a incurrir en riesgo de confusión al momento de adquirir productos medicinales o farmacéuticos, o al utilizarlos en el ámbito de su hogar sin ninguna asistencia, con probable aptitud de causar daños irreparables a la salud humana.

4.8. De otra parte, las marcas farmacéuticas frecuentemente se componen de la conjunción de elementos de uso general y corriente, que le dan al signo algún poder evocativo (prefijos, sufijos o palabras), ya que ofrecen al consumidor una idea sobre las propiedades del producto, sus principios activos, su uso terapéutico, etc. y por lo tanto ningún competidor en el mercado puede apropiarse de la partícula o palabra de uso común.

4.9. Por lo mismo, el titular de la marca no puede impedir que las partículas o palabras de uso común puedan ser utilizadas por otros empresarios, ya que pueden coexistir con otras que contengan partículas similares, sólo que en estos casos debe convenirse en que se presenta una debilidad marcaría, porque el signo en estas condiciones tiene una fuerza limitada de oposición, ya que las palabras o partículas de uso común, en principio, se deben excluir del cotejo de marcas.

4.10. No obstante, si la exclusión de las partículas o palabras de uso común, llegare a reducir el signo de tal manera que resultara imposible hacer una comparación, se debe hacer el cotejo teniendo en cuenta de modo excepcional dichos elementos, bajo la premisa que el signo opositor tendría un grado de distintividad débil, en cuyo escenario la Corte consultante deberá analizar los signos en su conjunto, la percepción del público consumidor y cualquier circunstancia que eleve o disminuya el grado de distintividad de los signos en conflicto.

4.11. Para finalizar el tema comprendido en este punto, los términos de uso común en una clase determinada, pueden no ser así en otra. Por vía de ejemplo, los vocablos de esta connotación para la clase de servicios mecánicos, pueden no serio en servicios de restaurantes o comida, y a la inversa. Sin embargo, es de tener en cuenta que hay productos y servicios con estrecha relación o conexión competitiva y, de conformidad con esto, analizando dicha situación se podría establecer si el estatus de uso común en una clase, afecta la registrabilidad del signo en clases conexas o relacionadas. Esto es muy importante, porque en productos o servicios con íntima conexión competitiva la información comercial se cruza, lo cual hace imposible que un comerciante se apropie de un signo que en el manejo ordinario de los negocios también pueda ser utilizado por los comerciantes de productos o servicios íntimamente relacionados” (negrillas fuera de texto).

Así pues, la Sala inicialmente se pronunciará frente a los argumentos del demandante relacionados con que la palabra Induson “[…] está integrada por dos raíces es(sic) de uso común en la industria farmacéutica, de donde su función distintiva resulta precaria e inapropiable o inatribuible en exclusiva a una persona en particular […]”,

Al respecto, al revisar el registro de marcas de la Superintendencia de Industria y Comercio y las relacionadas por la parte actora en su libelo demandatorio, la Sala no observa que la expresión Induson sea un término de uso común en las marcas de productos farmacéuticos.

En efecto, si bien es cierto que existen registros marcarios en los cuales se encuentra tanto la partícula INDU como la partícula SON, que consideradas de manera individual pueden constituir elementos usuales en la conformación de las marcas de ese tipo de productos, también lo es la expresión Induson, como unidad, no es un término usual o necesario en las marcas farmacéuticas y, en consecuencia, no debe ser excluida del examen de confundibilidad.

Además, la expresión Induson no es indicativa ni evocativa, ya que no siguiere el principio activo del medicamento, esto es, Medizolam, por lo que tampoco puede ser excluida del análisis de confundibilidad.

Teniendo en cuenta lo anterior y siguiendo los parámetros antes enunciados, la Sala procede al cotejo de las marcas en conflicto con miras a determinar si entre ellas existen similitudes ortográficas, fonéticas o conceptuales que determinen la existencia de un riesgo de confusión y/o asociación para el público consumidor. La estructura de cada uno de los signos es la siguiente:

4
 

La impresión de conjunto de los signos enfrentados, esto es, como una unidad marcaria, permite a la Sala concluir que aunque desde el punto de vista ortográfico aquellos tienen algunas similitudes éstas no son sustanciales.

En efecto, como puede observarse, entre las marcas Tridex (nominativa y mixta) y Strides Induson existe la coincidencia en cuatro (4) letras que provienen de las palabras Tridex y Strides en el mismo orden (T-R-I-D-E), no obstante, debe advertirse que la longitud de las palabras es diferente pues la palabra Strides está compuesta por siete (7) letras, mientras la palabra Tridex tiene seis (6) letras.

A lo anterior, la Sala estima que en la palabra Strides las letras coincidentes están antecedidas de la letra S y son acompañadas en su terminación por la letra S, mientras que para el caso de la expresión Tridex, no le antecede ninguna letra, además de terminar en una letra diferente, esto es, la X.

Sumado a ello, no puede perderse de vista que el signo distintivo cuestionado está compuesto por dos (2) palabras que no deben ser separadas en el análisis de confundibilidad tal y como se precisó líneas atrás, por lo que la marca está compuesta por catorce (14) letras y las marcas opositoras únicamente por seis (6) letras. Asimismo, las sílabas que componen dichas palabras son diferentes pues en la marca cuestionada son seis (6) sílabas (S-TRI-DES-IN-DU-SON) mientras que las marcas opositoras cuentan con dos (2) sílabas (TRI-DEX).

Entonces, la existencia de las similitudes ortográficas en las marcas Strides Induson y Tridex no implica confundibilidad en la medida en que la misma se diluye ante la existencia de la expresión Induson, otorgándole al conjunto marcario la suficiente distintividad, inhibiendo el riesgo de confusión con la marca Tridex, lo cual puede confirmarse del análisis sucesivo de las marcas en cuestión:

Strides Induson - Tridex - Strides Induson - Tridex - Strides Induson

Strides Induson - Tridex - Strides Induson - Tridex - Strides Induson

Strides Induson - Tridex - Strides Induson - Tridex - Strides Induson

Strides Induson - Tridex - Strides Induson - Tridex - Strides Induson

En lo que se refiere a la similitud fonética, tenemos que la palabra Tridex tiene una pronunciación diferente de la palabra Strides. La palabra Strides corresponde al plural de la palabra del idioma inglés Stride, cuya pronunciación se describe en la siguiente forma: “[…] noun UK /straɪd/ US /strɑɪd/ […]”(14), por lo que la pronunciación de la palabra sería “straɪdz”(15), mientras que la palabra tridex se pronuncia “[…] ‘trið eks […]”(16). Adicionalmente no debe perderse de vista que la palabra Strides va acompañada de la expresión Induson, por lo que la marca completa se pronuncia “straɪdz - induson”, lo que acentúa la diferencia en pronunciación de las marcas enfrentadas.

En lo que se refiere a la similitud ideológica, se tiene que la misma se produce entre signos que evocan la misma o similar idea, derivada del contenido o del parecido conceptual de los signos. En el presente caso, el signo Tridex resulta ser una marca de fantasía, esto es, “[…] que son producto del ingenio y de la imaginación de sus autores, y que no tienen un significado propio en nuestro idioma […]”(17).

Para el caso de la marca Strides Induson, la Sala encuentra que la palabra Induson es de fantasía ya que no tiene un significado propio y la expresión Strides es una palabra del idioma inglés que significa pasos largos o zancada(18), la cual no forma parte del conocimiento común, además de ser el nombre comercial de la sociedad que ostenta el registro marcario del signo distintivo cuestionado, por lo que resulta pertinente considerarla también como de fantasía, siendo procedente su registro, en la medida en que otorga distintividad al conjunto marcario. Al respecto el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha sostenido, en relación con las expresiones en idioma extranjero, lo siguiente:

“[…] En el caso del signo integrado por una o más palabras o partículas en idioma extranjero, es de presumir que el significado de éstas no forma parte del conocimiento común, por lo que cabe considerarlas como de fantasía y, en consecuencia, procede el registro como marca de la denominación de que se trate […]”(19) (negrillas fuera de texto).

En este contexto, la Sala considera que una vez realizado el examen de confundibilidad con la rigurosidad que impone encontrarse ante signos distintivos que identifican marcas farmacéuticas, que entre las marcas cotejadas no existen similitudes que generen riesgo de confusión o asociación, y que determinen la imposibilidad de la coexistencia pacífica de ambos signos en el registro marcario.

Además, no resulta relevante, en este caso, que los productos que las marcas enfrentadas distinguen pertenezcan a la misma clase del nomenclátor internacional (la 5ª) y mucho menos clases diferentes (3ª y 35), ya que nada obsta para que coexistan en el mercado dos marcas que identifican productos o servicios conexos o incluso idénticos, así estos tengan los mismos canales de comercialización y publicidad, cuando las marcas respectivas son diferentes y, por ende, no son susceptibles de causar riesgo de confusión o de asociación, razón por la que no se evidencia la violación del artículo 136, literal a), de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina.

Sobre el particular, estima la Sala recordar que la Sección Primera en la sentencia precitada(20), en la cual se enfrentaron las mismas marcas opositoras Tridex (nominativa) y Tridex (mixta) y respecto de marcas con la partícula Strides, concluyó que no existe riesgo de confundibilidad, tal y como se observa a continuación:

“[…] Siguiendo los parámetros antes enunciados se procede al cotejo de las marcas con miras a determinar si entre ellas existen similitudes ortográficas, fonéticas o conceptuales que determinen la existencia de un riesgo de confusión y/o asociación para el público consumidor.

La estructura de cada uno de los signos es la siguiente:

[…]

La impresión de conjunto de los signos enfrentados, esto es, como una unidad marcaria, permite a la Sala concluir que aunque desde el punto de vista ortográfico aquellos tienen algunas similitudes éstas no son sustanciales.

En efecto, aunque en ambas marcas aparecen las letras T-R-I-D-E, esta coincidencia de fonemas no permite concluir que la similitud ortográfica sea significativa, si se tiene en cuenta la distinta conformación de cada uno de los signos. En primer lugar, por el número de palabras: el demandado conformado por dos (Strides y Tazpen) y el opositor por una (Tridex). En segundo lugar, por el número de letras: el demandado, está conformado por trece letras (nueve consonantes y cuatro vocales, y el opositor, por cuatro consonantes y dos vocales). Y en tercer término, por el número se sílabas: el primero, por cinco sílabas (S-TRI-DES-TAZ-PEN), y el segundo, por dos (TRI-DEX).

Ahora bien, la existencia de similitudes ortográficas entre las expresiones Strides y Tridex (en cuanto que comparten tres consonantes (T-R-D) y que sus vocales son idénticas (I-E), no implica la confundibilidad de los signos, pues esta es diluida fácilmente con la expresión Tazpen, la cual le otorga a la marca cuestionada la suficiente fuerza distintiva. En su conjunto, como unidad marcaria, es claro que la marca Strides Tazpen, no resulta confundible con la marca Tridex.

Lo anteriormente constatado es indicativo que desde el punto de vista fonético tampoco existen similitudes sustanciales entre los signos confrontados. En efecto, al pronunciar los signos de manera sucesiva y alternativa, se observa que ellos se escuchan de manera diferente. Lo anterior se puede apreciar a continuación:

Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex

Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex

Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex

Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex//Strides Tazpen-Tridex

La diferencia en el número sílabas y la distinta terminación de cada expresión claramente suponen que al pronunciarse se escuchen de forma diferente. La marca opositora se pronuncia con un número mayor de golpes de voz y ello determina de manera evidente la falta de similitud con el signo cuestionado que solo se compone de dos sílabas.

Ahora bien, en el aspecto ideológico o conceptual no hay lugar a predicar similitud alguna entre los signos cotejados, como quiera que se trata de dos marcas constituidas por expresiones de fantasía, que son producto del ingenio y de la imaginación de sus autores, y que no tienen un significado propio en nuestro idioma.

6.6.4. El anterior examen efectuado con la rigurosidad propia de los casos que involucran marcas que identifican productos farmacéuticos permite concluir a la Sala que entre las marcas cotejadas, que amparan productos de esta naturaleza, no existen similitudes sustanciales que puedan generar en los consumidores riesgo de confusión o asociación y que determinen la imposibilidad de la coexistencia pacífica de ambos signos en el registro marcario.

En este sentido, es claro que no se vulnera por los actos acusados lo dispuesto en el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina […]” (negrillas fuera de texto).

Finalmente, del contenido de los actos administrativos impugnados se muestra que el análisis de confundibilidad de las marcas realizado por la Superintendencia de Industria y Comercio se ciñó a los parámetros fijados por el ordenamiento jurídico comunitario y además argumentó de forma precisa los motivos que llevaron a la adopción de la decisión, razón por la no se encuentra violación alguna de los artículos 61 de la Constitución Política atiente a la protección de la propiedad y 150 de la Decisión 486 de la Comisión Comunidad Andina.

En suma y siguiendo los precedentes jurisprudenciales de la Sección Primera del Consejo de Estado(21), para la Sala la Superintendencia de Industria y Comercio no desconoció las reglas contenidas en la Decisión 486 de 2000 de la Comunidad Andina, lo que impone denegar la nulidad de los actos acusados, como en efecto se dispondrá en la parte resolutiva de esta providencia.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. NEGAR las pretensiones de la demanda, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

2. ORDENAR a la Superintendencia de Industria y Comercio publicar la presente sentencia en la Gaceta de la Propiedad Industrial.

3. ENVIAR copia de la decisión al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, de conformidad con lo previsto en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comisión de la Comunidad Andina.

Cópiese, notifíquese, comuníquese y cúmplase».

2 La demanda fue interpuesta por la sociedad actora Tridex Farmacéutica S.A., el 14 de diciembre de 2009 en vigencia del Código Contencioso Administrativo.

3 Wordreference.com. Online Language Dictionaries; disponible en: http://www.wordreference.com/: recuperado el 15 de septiembre de 2008.

4 Folios 178 y 179 del expediente.

5 Folio 202 captura de pantallas de envío.

6 Folios 294 a 221 del expediente.

7 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 85-IP-2004. 1º de septiembre de 2004, marca: “Diused Jeans”.

8 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 109-IP-2002. 1º de abril de 2003. Marca: “Chilis y Diseño”.

9 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 70-IP-2008. 21 de agosto de 2008. Marca: “Sheraton”.

10 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 55-IP-2002. 1º de agosto de 2002. Diseño industrial: “Burbuja Video 2000”.

11 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 13-IP-2001. 13 de junio de 2001. Marca: “Bolin Bola”.

12 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 50-IP-2005. 11 de mayo de 2005. Marca: “Canaleta 90”.

13 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 360-IP-2015. Marca: “Strides Induson”.

14 http://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles-espanol/stride.

15 http://lingorado.com/ipa/.

16 http://www.aucel.com/pln/transbase.html. Transcriptor fonético automático del español.

17 Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso Administrativo. Sección Primera. Sentencia de 28 de julio de 2016. Rad. 2010-00015. C.P. Guillermo Vargas Ayala.

18 http://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles-espanol/stride.

19 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso 57-IP-2002. Marca: “Clasicc”.

20 Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso Administrativo. Sección Primera. Sentencia de 7 de mayo de 2015. Rad. 2010-00022. C.P. Guillermo Vargas Ayala. En aquella oportunidad se impugnaron los actos administrativos que concedieron el registro de la marca Strides Tazpen (mixta) a la misma sociedad que funge en este proceso como tercero interesado en el resultado del proceso.

21 Procesos con identidad de partes y con similares supuestos fácticos y jurídicos.