Sentencia 2010-00263 de julio 12 de 2018

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Bogotá, D.C., doce (12) de julio de dos mil dieciocho (2018).

Consejero Ponente:

Roberto Augusto Serrato Valdés

Rad.: 110010324000 2010 00263 00

Acción: Nulidad y restablecimiento del derecho

Demandante: AVON PRODUCTS, INC.

Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio

Tema: Se decide la nulidad de las resoluciones 40.238, 46.547 y 69.367 de 2009, expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se negó el registro de la marca «SPOTLIGHT» (nominativa), para distinguir productos de la clase 3 de la Clasificación Internacional de Niza.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones de la Sala

II.1. Los actos administrativos acusados

II.1.1. Lo son (1) la Resolución 40.238 de 10 de agosto de 2009, expedida por la jefe de la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio; (2) la Resolución 46.547 de 14 de septiembre de 2009, expedida por la jefe de la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio; y (3) la Resolución 69.367 de 30 de diciembre de 2009, expedida por el superintendente delegado para la propiedad industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las cuales se negó el registro de la marca «SPOTLIGHT» (nominativa), para distinguir «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional(10).

II.1.2. La Resolución 40.238 de 10 de agosto de 2009, expedida por la jefe de la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio:

«[...] 3. El caso concreto [...] Vistos los registros de la propiedad industrial, se observa que la marca SPOTLIGHT (nominativa) se encuentra registrada y su titular es la sociedad FMC Corporation, con certificado 239577, marca que distingue productos de la clase 5ª de la clasificación internacional de Niza y se encuentra vigente hasta el 17 de agosto de 2011.

[...]

Ahora bien, el signo solicitado a registro pretende distinguir: “preparaciones para blanquear y otras sustancias para la colada; preparaciones para limpiar, pulir, desengrasar y raspar; (preparaciones abrasivas) jabones; perfumería, aceites esenciales, cosméticos, lociones para el cabello; dentríficos”, productos comprendidos en la clase 3ª internacional. A su vez, la marca registrada identifica: “preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas”, productos comprendidos en la clase 5ª internacional. Si bien, los productos de la clase 3ª se relacionan con los de la 5ª, en cuanto en las preparaciones para blanquear se utilizan sustancias para la destrucción de animales dañinos, es decir se refieren, entre otros, a similares productos. Por lo tanto, comparten la misma naturaleza, finalidad, canales de comercialización y publicitación.

De conformidad con lo anterior, se puede afirmar que en el caso en estudio se presentan de forma concomitante los dos supuestos señalados por la norma supranacional en estudio, los cuales son la confundibilidad y la relación de los productos. Encontrándose así, el signo solicitado a registro incurso en la causal de irregistrabilidad establecida en el artículo 136 literal a de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina [...]».

II.1.3. La Resolución 46.547 de 14 de septiembre de 2009, expedida por la jefe de la división de signos distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio:

«[...] Refiérase el presente asunto, al estudio de confundibilidad entre el signo solicitado en registro SPOTLIGHT (NOMINATIVA) y la marca fundamento de la negación [...] Debido a que se trata de la reproducción total del elemento nominativo de una marca previamente registrada, teniendo en cuenta que el elemento predominante en los signos en cotejo es precisamente ese, es evidente que los signos enfrentados son susceptibles de crear confusión o riesgo de asociación desde los puntos de vista ortográfico, fonético y conceptual. En este sentido, el análisis debe versar sobre la relación que pueda presentarse entre los productos que se pretenden distinguir con el signo solicitado, y los productos que amparan las marcas registradas, para determinar si existe o no entre ellos una conexión competitiva que pueda impedir que coexistan los signos enfrentados en el mercado, pero atendiendo a una mayor rigurosidad por esta circunstancia.

En efecto, tal como lo afirma la recurrente, la presente solicitud de registro fue objeto de modificación la cual fue radicada el 25 de agosto de 2009, limitando los productos que pretende amparar el signo solicitado a: cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas, los cuales se encuentran comprendidos en la clase 3 internacional.

Por su parte, la marca registrada identifica: preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas, productos comprendidos en la clase 5 del nomenclátor internacional.

Si bien no se trata de los mismos productos, estos si pueden estar relacionados, toda vez que productos como repelentes o champús para el tratamiento de piojos comparten finalidades de destrucción de animales dañinos y así mismo finalidades cosméticas como es el cuidado de la piel y del cabello.

Teniendo en cuenta lo anterior, considera este Despacho que existe una relación de productos, lo cual conduce a que el consumidor, al encontrar dos signos idénticos entre los cuales existe una relación de productos, los relacione en su mente y crea que pertenecen a un mismo empresario.

En consecuencia, el signo solicitado en registro está comprendido en la causal de irregistrabilidad establecida en artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, siendo procedente confirmar la resolución que negó su registro como marca [...]».

II.1.4. La Resolución 69.367 de 30 de diciembre de 2009, expedida por el superintendente delegado para la propiedad industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio: 

«[...] 2. Examen de registrabilidad [...] 2.1 Comparación de los signos [...] Debido a que se trata de la reproducción total de la marca previamente registrada es evidente que los signos enfrentados, son susceptibles de crear confusión o riesgo de asociación desde el punto de vista de la comparación visual, fonética y conceptual. En este sentido, el análisis debe versar sobre la relación de productos que se pretenden distinguir con el signo solicitado, con los que amparan las marcas registradas, para determinar si existe o no una conexión competitiva que pueda impedir que coexistan los signos enfrentados en el mercado. Para este efecto, se consideraran los criterios que al respecto, la jurisprudencia en propiedad a definido.

2.2. Conexión competitiva [...] La conexión competitiva es la relación existente entre los productos o servicios que dos o más signos distinguen o pretenden distinguir. Esta conexión se desprende directamente del principio de especialidad que rige el derecho marcario y está estrechamente ligada al riesgo de confusión. Con el fin de evitar que este se presente, el Tribunal ha acogido algunos criterios y factores circunstanciales de análisis, entre los cuales se encuentran: a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclátor, b) Los canales de comercialización, c) Los medios de publicidad idénticos o similares, d) La relación o vinculación entre productos, e) El uso conjunto o complementario de productos, f) Las partes y accesorios, g) El mismo género de los productos, h) La misma finalidad, i) La intercambiabilidad de los productos.

En el presente caso, la expresión solicitada pretende amparar: “cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas”, productos comprendidos en la clase 03 internacional.

De otra parte la marca registrada ampara: “preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas”, productos comprendidos en la clase 05 internacional.

En este sentido, aunque la marca solicitada, no corresponde a la misma clase del nomenclátor que la marca registrada sí pretende productos correlacionados con los protegidos por ésta que están referidos a preparaciones para la destrucción de animales dañinos en concreto los fungicidas, producto que es empleado para la elaboración de lociones capilares y preparaciones para el cuidado y tratamiento de los pies y las uñas, caso en el cual comparten los mismos canales de distribución pues estos últimos productos pueden tener la doble finalidad, lo que implica que pueden ser complementarios o ir dirigidos a un mismo consumidor, lo que revela una clara conexión competitiva que influye en el riesgo de confusión al tratarse de signos idénticos [...]».

II.2. La normatividad aplicable.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en la interpretación prejudicial emitida en este proceso(11), indicó que interpretaría los artículos 134 literal a), 136 literal a), 143 y 150 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina, cuyos textos son los siguientes:

«[...] Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina

“(...)

ART. 134.A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro.

Podrán constituir marcas, entre otros, los siguientes signos:

a) las palabras o combinación de palabras;

(...)

ART. 136.No podrán registrarse como marcas aquellos signos cuyo uso en el comercio afectara indebidamente un derecho de tercero, en particular cuando:

a) sean idénticos o se asemejen, a una marca anteriormente solicitada para registro o registrada por un tercero, para los mismos productos o servicios, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación;

(...)

ART. 143.El solicitante de un registro de marca podrá pedir que se modifique la solicitud en cualquier momento del trámite. Del mismo modo podrá pedir la corrección de cualquier error material.

Asimismo, la oficina nacional competente podrá sugerir al solicitante modificaciones a la solicitud en cualquier momento del trámite. Dicha propuesta de modificación se tramitará de conformidad con lo establecido en el artículo 144.

En ningún caso la modificación podrá implicar el cambio de aspectos sustantivos del signo o la ampliación de los productos o servicios señalados inicialmente en la solicitud.

Si las normas nacionales lo permiten, se podrán establecer tasas para la solicitud de modificación.

ART. 150.Vencido el plazo establecido en el artículo 148, o si no se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente procederá a realizar el examen de registrabilidad. En caso se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente se pronunciará sobre éstas y sobre la concesión o denegatoria del registro de la marca mediante resolución.

(...)” [...]».

II.3. El problema jurídico y el análisis de los cargos formulados por la parte demandante en contra de los actos administrativos discutidos.

II.3.1. El problema jurídico que plantea la presente controversia.

El problema jurídico que plantea la presente controversia se contrae a establecer si los actos administrativos demandados, expedidos por la Superintendencia de Industria y Comercio, deben ser declarados nulos al negar, trasgrediendo el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina, el registro de la marca «SPOTLIGHT» (nominativa), para distinguir «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la clase 3 de la clasificación internacional, por cuanto dicho signo y la marca opositora «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado nro. 239.577, registrada para identificar «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional, pueden coexistir en el mercado sin que exista riesgo de confusión alguno, en atención a que si bien son idénticos, entre los productos que identifican no existe conexión competitiva.

II.3.2. El cargo formulado por la parte demandante en contra de los actos administrativos demandados

II.3.2.1. La parte demandante, en síntesis, considera que los actos administrativos violaron el artículo 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comunidad Andina por cuanto no se da uno de los supuestos que establece la norma para que no sea factible el registro de un signo distintivo, esto es, el consistente en que ampare los mismos productos o servicios de una marca anteriormente registrada, o para productos o servicios respecto de los cuales el uso de la marca pueda causar un riesgo de confusión o de asociación.

II.3.2.2. Si bien acepta que las marcas en conflicto son similares, entiende que el elemento anteriormente mencionado no se presenta puesto que los productos que distinguen son diferentes y, en consecuencia, no existiría conexión competitiva.

II.3.2.3. Al analizar los criterios elaborados por la doctrina y acogidos por la jurisprudencia comunitaria para establecer la conexión competitiva, destaca que los productos de las marcas confrontadas no pertenecen a la misma clase de la clasificación internacional, en cuanto el signo solicitado, «SPOTLIGHT» (nominativa), distingue «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional y la marca opositora, «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado nro. 239.577, identifica «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional.

II.3.2.4. Subraya la parte actora que los productos identificados con las marcas en conflicto no emplean los mismos canales de comercialización, por cuanto el signo solicitado(12) se comercializa en el mercado de los productos cosméticos, mientras que la marca opositora(13) se comercializa específicamente en el mercado de los productos para la agricultura.

II.3.2.5. A lo anterior suma el hecho consistente en que la venta de sus productos se realiza bajo la modalidad de venta por catálogo, el cual es un concepto diferente de la venta tradicional que se realiza a través de tiendas o almacenes y que es el mecanismo que emplea la sociedad titular de la marca opositora para ofrecer sus productos, razón por la que la demandante estima que los canales de comercialización que se emplean en los productos que identifican las marcas en conflicto son distintos.

II.3.2.6. De igual forma, estima que los productos que identifican las marcas en controversia no tienen los mismos medios de publicidad puesto que el signo solicitado(14) se anuncia a través de medios de comunicación diferentes a como habitualmente se publicitan los productos de la Clase 3 de la Clasificación Internacional puesto que las ventas se hacen a través de catálogos, lo que contrasta con los productos que se identifican con la marca registrada(15) que se publicitan a través de medios especializados y dirigidos a un público consumidor específico.

II.3.2.7. Considera que entre los productos que se identifican con las marcas precitadas no existe relación (relación o vinculación entre los productos); que los productos cosméticos y de cuidado personal no se usan en conjunto con los productos para destrucción de animales dañinos ni unos son complementarios de otros (uso conjunto o complementario); que no se constituyen como partes o accesorios de unos y otros (partes y accesorios); que los productos cosméticos, fragancias y de cuidado personal son productos de consumo masivo, a diferencia de los productos para la destrucción de animales dañinos y la maleza (mismo género de los productos); que los productos identificados con las marcas enfrentadas no tiene la misma finalidad pues la finalidad de los cosméticos y productos de cuidado personal es cuidar y embellecer a las personas, mientras que los productos para la destrucción de animales dañinos y la maleza tiene precisamente esa finalidad (misma finalidad); y no son intercambiables (intercambiabilidad de los productos).

II.3.2.8. De otro lado la demandante expone que en virtud del principio de especialidad, existen en la actualidad muchas marcas idénticas, registradas a favor de diferentes titulares, para distinguir productos en clases diferentes las cuales coexisten en el mercado sin riesgo para los consumidores, haciendo énfasis en la marca «BOSS» puesto que se encuentra registrada para distinguir productos de la clase 3 y de la clase 5 de la clasificación internacional.

II.3.3. Los signos confrontados.

II.3.3.1. Los signos distintivos que deben ser objeto de análisis y confrontación son los siguientes:

Signo solicitadoMarca registrada
«SPOTLIGHT» (nominativa),«SPOTLIGHT» (nominativa)
Certificado nro. 239.577

II.3.3.2. El signo solicitado «SPOTLIGHT» (nominativa), distingue «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional.

II.3.3.2. El signo opositor «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado Nº 239.577, identifica «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional.

II.3.4. Las reglas del cotejo marcario.

II.3.4.1. El artículo 134 define a la marca como «[...] cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica [...]». Frente al concepto de marca, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina(16) ha precisado:

«[...] Con base al concepto del artículo 134 de la Decisión 486 se define la marca como un bien inmaterial constituido por un signo conformado por palabras o combinación de palabras, imágenes, figuras, símbolos, gráficos, logotipos, monogramas, retratos, etiquetas, emblemas, escudos, sonidos, olores, letras, números, color determinado por su forma o combinación de colores, forma de los productos, sus envases o envolturas y otros elementos de soporte, individual o conjuntamente estructurados que, susceptibles de representación gráfica, sirvan para distinguir en el mercado productos o servicios, a fin de que el consumidor o usuario medio los identifique, valore, diferencie, seleccione y adquiera sin riesgo de confusión o error acerca del origen o la calidad del producto o servicio. Este artículo hace una enumeración enunciativa de los signos que pueden constituir marcas, por lo que el Tribunal dice que “Esta enumeración cubre los signos denominativos, gráficos y mixtos, pero también los tridimensionales, así como los sonoros y olfativos, lo que revela el propósito de extender el alcance de la noción de marca”. (Proceso 92-IP-2004, publicado en la G.O.A.C. Nº 1121 del 28 de setiembre de 2004, marca: “UNIVERSIDAD VIRTUAL”) [...]»

II.3.4.2. Es así como, para que un signo pueda ser registrado, debe reunir los siguientes requisitos: (1) perceptibilidad; (2) ser susceptible de representación gráfica; y (3) distintividad.

II.3.4.3. Frente al requisito de distintividad el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina(17) manifestó:

«[...] En cuanto al requisito de la distintividad, si bien este artículo con relación a lo que disponía el artículo 81 de la Decisión 344 no hace expresa mención a la “suficiente” distintividad, sin embargo para efectos de registro del signo, de conformidad con el literal a) del artículo 135 de la Decisión 486 se exige que “(...) el signo deberá ser apto para identificar y distinguir en el mercado los productos o servicios producidos o comercializados por una persona de otros idénticos o similares, con el objeto de que el consumidor o usuario los valore, diferencie y seleccione, sin riesgo de confusión y/o de asociación en torno a su origen empresarial o a su calidad (...) esta exigencia se expresa también a través de la prohibición contemplada en el artículo 135, literal b, de la Decisión en referencia, según la cual no podrán registrarse como marcas los signos que carezcan de distintividad”. (Proceso 205-IP-2005, publicado en la G.O.A.C. Nº 1333, del 25 de abril de 2006, caso: “FORMA DE UNA BOTA Y SUS SUELAS”).

Se reconoce tanto una capacidad distintiva “intrínseca” como una capacidad distintiva “extrínseca”, la primera se refiere a la aptitud individualizadora del signo, mientras que la segunda se refiere a su no confundibilidad con otros signos.

La marca salvaguarda tanto el interés de su titular al conferirle un derecho exclusivo sobre el signo distintivo, como el interés general de los consumidores o usuarios, garantizándoles el origen y la calidad de los productos o servicios, evitando el riesgo de confusión y/o de asociación, tornando así transparente el mercado.

Es importante advertir que el literal a) del artículo 135 de la Decisión 486, eleva a causal absoluta de irregistrabilidad la falta de alguno de los requisitos que se desprenden del artículo 134 de la misma normativa, es decir, que un signo es irregistrable si carece de los requisitos de distintividad, susceptibilidad de representación gráfica o perceptibilidad.

Asimismo, se debe tener en cuenta que la falta de distintividad está consagrada de manera independiente como causal de nulidad absoluta en el artículo 135 literal b) de la Decisión 486. Se reconoce tanto una capacidad distintiva “intrínseca” como una capacidad distintiva “extrínseca”, como ya se indicó.

En consecuencia, el Juez Consultante debe analizar en el presente caso, si el signo SPOTLIGHT (denominativo), cumple con los requisitos del artículo 134 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, y si no se encuentra dentro de las causales de irregistrabilidad previstas en los artículos 135 y 136 de la referida Decisión [...]»

II.3.4.4. El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en la interpretación prejudicial rendida para este proceso(18), resaltó que la legislación comunitaria, en el literal a) del artículo 136, estableció la imposibilidad de que sean registrados como marcas los signos que sea idénticos o similares entre sí.

II.3.4.5. Asimismo, ha señalado que la determinación de la confundibilidad corresponde a una decisión del funcionario administrativo o, en su caso, del juzgador, quienes la deben establecer empleando para el efecto los principios y reglas elaborados por la doctrina y jurisprudencia, a fin de precisar el grado de confundibilidad, que puede ir del extremo de la similitud al de la identidad. Dichos principios y reglas son los siguientes:

«[...] En consecuencia el Tribunal, con base en la doctrina, ha señalado que para valorar la similitud marcaria y el riesgo de confusión es necesario considerar, los siguientes tipos de similitud:

La similitud ortográfica se presenta por la coincidencia de letras en los segmentos a compararse, toda vez que el orden de tales letras, su longitud, o la identidad de sus raíces o terminaciones, pudieran aumentar el riesgo de confusión.

La similitud fonética se da entre signos que al ser pronunciados tienen un sonido similar. La determinación de tal similitud depende, entre otros elementos, de la identidad en la sílaba tónica o de la coincidencia en las raíces o terminaciones. Sin embargo, deben tomarse en cuenta las particularidades de cada caso, pues la percepción por los consumidores de las letras que integran los signos, al ser pronunciadas, variará según su estructura gráfica y fonética.

La similitud ideológica se produce entre signos que evocan la misma o similar idea, que deriva del mismo contenido o parecido conceptual de los signos. Por tanto, cuando los signos representan o evocan una misma cosa, característica o idea, se estaría impidiendo al consumidor distinguir una de otra.

Reglas para efectuar el cotejo marcario.

A objeto de facilitar a la Autoridad Nacional Competente el estudio sobre la supuesta confusión entre los signos en conflicto, es necesario tomar en cuenta los criterios elaborados por los tratadistas Carlos Fernández-Novoa y Pedro Breuer Moreno que han sido recogidos de manera reiterada por la jurisprudencia de este Tribunal y que, son los siguientes:

1. La confusión resulta de la impresión de conjunto despertada por los signos, es decir que debe examinarse la totalidad de los elementos que integran a cada uno de ellos, sin descomponer, y menos aún alterar, su unidad fonética y gráfica, ya que “debe evitarse por todos los medios la disección de las denominaciones comparadas, en sus diversos elementos integrantes”. (Fernández-Novoa, Carlos. Fundamentos de Derecho de Marcas, Ed. Montecorvo S.A., Madrid 1984, pág. 215).

2. En el examen de registrabilidad las marcas deben ser examinadas en forma sucesiva y no simultánea, de tal manera que en la comparación de los signos confrontados debe predominar el método de cotejo sucesivo, excluyendo el análisis simultáneo, en atención a que éste último no lo realiza el consumidor o usuario común.

3. Deben ser tenidas en cuenta las semejanzas y no las diferencias que existan entre los signos, ya que la similitud generada entre ellos se desprende de los elementos semejantes o de la semejante disposición de los mismos, y no de los elementos distintos que aparezcan en el conjunto marcario.

4. Quien aprecie la semejanza deberá colocarse en el lugar del consumidor presunto, tomando en cuenta la naturaleza de los productos o servicios identificados por los signos en disputa. (Breuer Moreno, Pedro, Tratado de Marcas de Fábrica y de Comercio, Ed. Robis, Buenos Aires, págs. 351 y ss.).

En el cotejo que haga el juez consultante, es necesario determinar los diferentes modos en que pueden asemejarse los signos en disputa e identificar la posible existencia o no de similitud o identidad, entre los signos en conflicto. Además, se recomienda al consultante la importancia de determinar la posible existencia o no de una confusión ideológica [...]».

II.3.5. El análisis del caso concreto.

II.3.5.1. Del análisis de los conceptos reseñados y de los signos enfrentados advierte la Sala que existe identidad ortográfica y fonética, dado que ambas expresiones se escriben y pronuncian de manera idéntica.

II.3.5.2. En cuanto a la similitud ideológica o conceptual, se señala que las marcas en conflicto son signos de fantasía, ya que no tienen un significado conceptual propio en el idioma castellano al tratarse de una palabra del idioma inglés, «SPOTLIGHT»(19), que no es de conocimiento común, por lo que no es posible cotejarse desde este aspecto. Al respecto en la interpretación prejudicial 042-IP-2013(20), se indicó que:

«[...] Se presume que las palabras en idioma extranjero y su significado no son de conocimiento común, por lo que, al formar parte de un signo pretendido para ser registrado como marca, se las considera como signo de fantasía, procediendo, en consecuencia, su registro. Al respecto, conforme lo ha manifestado el Tribunal, “Las denominaciones de fantasía (...) implican la creación de un vocablo, el mismo que puede no tener significado alguno. Es así que una marca de fantasía gozará generalmente de un mayor poder distintivo. Por lo tanto, las marcas de fantasía o caprichosas por ser elaboración del ingenio propio de sus titulares carecen de connotación conceptual o significado idiomático, de tal manera que si una denominación genérica va acompañada de una palabra de fantasía, la posibilidad de que sea admitido su registro aumenta”. (Proceso 16-IP-98, publicado en la G.O.A.C. Nº 398, de 10 de septiembre de 1998, marca: SALTIN etiqueta).

Existen palabras extranjeras en que tanto su conocimiento como su significado conceptual se han generalizado y se han hecho del conocimiento y comprensión del público; en este caso, cuando una palabra en idioma extranjero que conforma un signo marcario es fácilmente reconocible entre el público consumidor o usuario, sea a causa de su escritura, pronunciación o significado, deberá tenerse en cuenta que “el carácter genérico o descriptivo de una marca no está referido a su denominación en cualquier idioma. Sin embargo, no pueden ser registradas expresiones que a pesar de pertenecer a un idioma extranjero, son de uso común en los Países de la Comunidad Andina, o son comprensibles para el consumidor medio de esta subregión debido a su raíz común, a su similitud fonética o al hecho de haber sido adoptadas por un órgano oficial de la lengua en cualquiera de los Países Miembros”. (Proceso 16-IP-98, ya citado). 

Al respecto, el Tribunal ha manifestado “No serán registrables dichos signos, si el significado conceptual de las palabras en idioma extranjero se ha hecho del conocimiento de la mayoría del público consumidor o usuario y, si además, se trata de vocablos genéricos, descriptivos o de uso común en relación con los productos o servicios que se pretende identificar”. (Proceso 70-IP-2012 de 12 de septiembre de 2012). 

Finalmente, se ha reconocido la existencia de ciertos vocablos de origen extranjero que “han llegado a ser aceptados oficialmente en el idioma local con acepción común equivalente, como serían los italianismos, galicismos o anglicismos que terminan siendo prohijados por los organismos rectores del idioma en un país dado”. (Proceso 3-IP-95, publicado en la G.O.A.C. Nº 189, de 10 de septiembre de 1995, marca: CONCENTRADOS Y JUGOS DE FRUTAS TUTTI-FRUTTI).

Si el signo en idioma extranjero se encuentra integrado, entre otros vocablos, por una o más palabras de uso común, su presencia no impedirá el registro de la denominación, caso que el conjunto del signo se halle provisto de otros elementos que lo doten de distintividad suficiente [...]».

II.3.5.3. A pesar de la identidad evidente entre los signos confrontados, es menester indicar que para que exista confusión se requiere de dos elementos: el primero, que se presente identidad o semejanza visual, fonética y conceptual ya analizada y, el segundo, que los signos tengan una relación directa o indirecta con los productos o servicios que identifican. Por lo tanto, es fundamental que concurran estos dos elementos, para que pueda predicarse la confusión(21).

II.3.5.4. Es por ello pertinente, entonces, analizar la conexión competitiva entre los productos identificados con las mencionadas marcas. Así, de acuerdo con el principio de la especialidad, la marca es un bien inmaterial consistente en un signo que puede ser denominativo, gráfico o mixto, que se relaciona con determinados productos o servicios, lo que busca evitar que con un solo signo se pretenda monopolizar todos los productos, y en virtud del mismo se puedan proteger marcas idénticas o similares para productos diferentes.

II.3.5.5. Es necesario advertir que, salvo respecto de la protección especial de que goza la marca notoria, la sola semejanza visual y fonética de dos signos considerados en sí mismos, no es suficiente para deducir la confundibilidad de ambos en el mercado, por cuanto en la comparación también debe atenderse la clase de productos que se busca distinguir con cada uno de ellos como lo ha advertido el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, al decir que «[...] al no existir conexión entre los productos o servicios que protegen las marcas, la similitud de los signos no impediría el registro de la marca que se solicite. Sin embargo, la calidad de marca notoria otorga una protección especial a su titular [...]»(22), por ello han de considerarse, igualmente, los criterios que permiten establecer la posible conexión competitiva existente entre los productos amparados por las mismas, los cuales han sido enunciados por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en la siguiente forma:

«[...] 9. CONEXIÓN COMPETITIVA

El Régimen Común sobre Propiedad Industrial constituido por la Decisión 344 de la Comisión de la actual Comunidad Andina no tiene disposición expresa regulatoria del riesgo de confusión que podría presentarse entre productos y servicios amparados por marcas iguales o semejantes, según dichos productos o servicios pertenezcan a clases iguales o diferentes del Nomenclator. Sin embargo, comprende dicho ordenamiento disposiciones alusivas a tales situaciones en sus artículos 83 literal a) y, 104 literal d).

En reciente jurisprudencia sentada por este Tribunal, en torno a las circunstancias determinantes del riesgo de confusión en este sentido el Organismo ha manifestado:

“El riesgo de confusión que, por la naturaleza o uso de los productos o servicios identificados por marcas idénticas o que presenten alguna similitud, puede desprenderse, según el caso, de las siguientes circunstancias:

“a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclator

b) Canales de comercialización

c) Medios de publicidad idénticos o similares

d) Relación o vinculación entre productos

e) Uso conjunto o complementario de productos

f) Partes y accesorios

g) Mismo género de los productos

h) Misma finalidad

i) Intercambiabilidad de los productos”.(23)

Este Tribunal ha compartido el principio de que se debe tomar en consideración al momento del examen comparativo, los criterios que pueden conducir a establecer o fijar, cuándo se produce la similitud o la conexión competitiva entre los productos así:

“a) La inclusión de los productos en una misma clase del nomenclator

Esta regla tiene especial interés cuando se limita el registro a uno o varios de los productos de una clase del nomenclator, perdiendo su valor al producirse el registro para toda la clase. En el caso de la limitación, la prueba para demostrar que entre los productos que constan en dicha clase no son similares o no guardan similitud para impedir el registro corresponde a quien alega.

b) Canales de comercialización

En cuanto al expendio de los productos, en algunas ocasiones sucede que los locales a través de los cuales se los comercializa, no dan lugar a la conexión competitiva entre aquellos bienes, como sucede en el caso de las grandes tiendas o supermercados, en los cuales se distribuye toda clase de productos y pasa inadvertido para el consumidor la similitud de uno con otro.

Por el contrario, se daría la referida conexión competitiva, en tiendas o almacenes especializados en la venta de determinados bienes. Igual confusión se daría en pequeños sitios de expendio donde marcas similares pueden ser confundidas cuando los productos guardan también relación.

c) Medios de publicidad idénticos o similares

Los medios de comercialización o distribución de productos también tienen relación con los de difusión. Si idénticos o similares productos se difunden por la publicidad general (radio, televisión o prensa) presumiblemente se presentaría una conexión competitiva, o los productos serían competitivamente conexos. Y si la difusión es restringida por medio de revistas especializadas, comunicación directa, boletines, mensajes telefónicos, etc., la conexión competitiva sería menor.

d) Relación o vinculación entre productos

Cierta relación entre los productos puede crear una conexión competitiva. En efecto, no es lo mismo vender en una misma tienda cocinas y refrigeradoras, que vender en otra, helados y muebles; en consecuencia, esa relación entre los productos comercializados también influye en la asociación que el consumidor haga del origen empresarial de los productos relacionados, lo que eventualmente puede llevarlo a confusión en caso de que esa similitud sea tal que el consumidor medio de dichos productos asuma que provienen de un mismo productor.

e) Uso conjunto o complementario de productos

Los productos que comúnmente se puedan utilizar conjuntamente (puertas y ventanas) pueden dar lugar a confusión respecto al origen empresarial, ya que el público consumidor supondría que los dos productos son del mismo empresario. La complementariedad entre los productos debe entenderse en forma directa, es decir, que el uso de un producto puede suponer el uso necesario del otro, o que sin un producto no puede utilizarse el otro o su utilización no sería la de su última finalidad o función.

f) Partes y accesorios

La confusión en este caso se produciría si entre el producto principal y el accesorio hay una cierta identidad con el producto final.

g) Mismo género de los productos

Pese a que los productos pueden estar en diferentes clases y cumplir diferentes funciones o finalidades, si tienen características generales, existe la posibilidad de la similitud (medias de deporte y medias de vestir).

h) Misma finalidad

Productos pertenecientes a diferentes clases pero que tienen similar naturaleza, uso o idénticas finalidades, pueden inducir a error o confusión.

i) Intercambiabilidad de los productos

Si es posible que un producto pueda ser sustituido por otro, es decir si son intercambiables en cuanto a su finalidad, la conexión competitiva es palpable”.(24)

El Tribunal, al confirmar los conceptos antes referidos, reitera la necesidad de que el examinador los aprecie en su conjunto, tomando además en cuenta la concurrencia o no de elementos que puedan inducir a confusión por razones de conexión competitiva de los productos.

Considera el Tribunal, por otra parte, que aunque el derecho otorgado por el registro de una marca es exclusivo, el mismo recae sobre un signo puesto en relación con productos o servicios determinados. En consecuencia, nada impide que dos signos idénticos o semejantes puedan convivir en el mercado y ser registrados, cuando distingan productos o servicios perfectamente diferenciados.

En los casos de semejanza entre los signos y similitud entre los productos o los servicios, para determinar el alcance de la protección conferida hay que acudir al concepto de riesgo de confusión, el que se apreciará en atención a factores como el conocimiento, la difusión, la asociación que pueda hacerse entre la marca registrada y el signo solicitado para registro.

Este Tribunal considera que al momento de determinar la existencia de confundibilidad entre las marcas cotejadas se puede conocer “quién” será el consumidor y “cuál” su conducta frente a las marcas. Esto a su vez relacionado con el grado de atención que presta la persona cuando realiza su elección, que dependerá del tipo de consumidor y, concretamente, del profesional o experto, del consumidor elitista y experimentado o, del consumidor medio [...]».(25)

II.3.5.6. Para emprender el análisis de la conexión de los productos que pretenden identificar las marcas enfrentadas, debe tenerse en cuenta lo expuesto por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en lo referente al análisis de registrabilidad de signos solicitados a registro que pudieran eventualmente ser confundibles con marcas que amparan productos de la clase 5 que no sean productos farmacéuticos, en la siguiente forma:

«[...] Se interpretará el presente tema, en virtud a que el signo solicitado para registro pertenece a la Clase 3 de la Clasificación Internacional de Niza y el signo sobre la base del cual se niega el registro distingue productos comprendidos en la Clase 5 de la Clasificación Internacional de Niza, por lo tanto, el juez consultante deberá tomar en cuenta los criterios emitidos por este Tribunal al respecto.

El signo solicitado a registro SPOTLIGHT (denominativo) para la Clase 3 abarca los siguientes productos: “cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas”. Mientras que el signo SPOTLIGHT (denominativo) sobre la base del cual se niega el registro distingue productos de la Clase 5 de la Clasificación Internacional de Niza, abarca “preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas”.

Sobre el registro de signos pertenecientes a una Clase diferente a la Clase 5 pero que tengan cierta conexión, el Tribunal, con base a criterios ya sentados sostiene que el análisis de registrabilidad debe ser tan riguroso como el efectuado a una marca farmacéutica, a fin de evitar cualquier riesgo de confusión en el público consumidor, que, de encontrar similitud con marcas que amparen productos de la Clase 3 o de Clases con las cuales se pueda dar riesgo de confusión o conexión competitiva, podría causar riesgo en la salud. Por lo tanto, la Autoridad Competente debe apreciar de una manera muy concienzuda tal riesgo para la salud humana y evitar cualquier error sobre el producto a consumirse. 

Si bien, en principio, los productos comprendidos en la Clase 5 y los productos comprendidos en la Clase 3 pueden tener canales de comercialización diferentes y expendedores calificados, en el uso y la manipulación de tales productos, sin embargo, a pesar de lo anterior, el público consumidor puede incurrir en confusión, tal como sería el caso del almacenamiento y el posterior consumo de productos de otras Clases conexas en el hogar o en almacenajes privados de cualquier clase. Es muy posible que al ser confundible una marca que ampara un plaguicida con una que ampara un producto de belleza, el consumidor que, por alguna razón tiene a su alcance los productos, pueda caer en un error, que podría convertirse en fatal para su salud. 

En este aspecto, el solo riesgo para la salud puede resultar suficiente en la adopción de las conclusiones del examen de registrabilidad. En el caso concreto se deberá identificar si efectivamente podría producirse riesgo de confusión en el público consumidor al adquirir productos comprendidos en la Clase 3 con productos comprendidos en la Clase 5 [...]».

II.3.5.7. Esta Sala, de lo expuesto anteriormente, evidencia que los productos identificados por el signo solicitado y por el signo opositor se encuentran en distintas clases de la clasificación internacional.

II.3.5.8. Es así como el signo solicitado «SPOTLIGHT» (nominativa), distingue «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional y el signo opositor «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado nro. 239.577, identifica «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional.

II.3.5.9. La distinta naturaleza de los productos que identifican los signos distintivos permite señalar que no puede predicarse que entre aquellos haya uso conjunto o complementario; que sean partes y accesorios; que correspondan a un mismo género; que su finalidad sea la misma; o que sean intercambiables.

II.3.5.10. No se encuentra que los productos identificados con una y otra marca tengan los mismos canales de comercialización y publicidad, pues es posible señalar que las «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», se vendan al público en diferentes establecimientos de comercio a los productos «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]».

II.3.5.11. En este punto debe advertirse que si bien la parte demandante indicó que sus productos se ofertaban al público a través de catálogos, nada se probó al respecto.

II.3.5.12. Sin embargo, esta Sala no puede hacer caso omiso de la interpretación prejudicial rendida para este proceso que indicó que si bien, en principio, los productos de la clase 5 y la clase 3 podrían tener canales de comercialización diferentes y expendedores calificados, el público consumidor puede incurrir en confusión en el uso y manipulación de los mismos, en tanto dichos productos se almacenan en los hogares o almacenajes privados y posteriormente se consumen.

II.3.5.13. Es así, entonces, que existe la posibilidad de que el consumidor, incurra en un error que le puede costar incluso la vida, confundiendo, por ejemplo, un plaguicida (que se encuentra dentro de aquellos productos identificados con la marca opositora), con un producto cosmético o para el cuidado personal (que se encuentra dentro de los productos que se identifican con la marca solicitada), que lleve el mismo signo distintivo, productos que pueden estar a su alcance en un momento determinado, por lo que entre los productos que se identifican con las marcas «SPOTLIGHT» (nominativa), existe riesgo de confusión.

II.3.5.14. De otro lado y en relación con lo expuesto por la parte actora consistente en que en la actualidad existen muchas marcas idénticas, registradas a favor de diferentes titulares, para distinguir productos en clases diferentes las cuales coexisten en el mercado sin riesgo para los consumidores, haciendo énfasis en la marca «BOSS» que se encuentra registrada para distinguir productos de la clase 3 y de la clase 5 de la clasificación internacional, es menester indicar que el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina(26) ha señalado que el examen de registrabilidad debe ser autónomo en relación con las decisiones expedidas con otras oficinas de registro, como en relación con anteriores decisiones expedidas por la propia oficina y, en esa medida, el análisis realizado por la Superintendencia de Industria y Comercio en el presente asunto es autónomo en relación con el que se emprendió en los múltiples expedientes citados por la demandante y respondió a las particularidades propias del mismo. Dicho órgano jurisdiccional mencionó textualmente lo siguiente:

«[...] Asimismo, es pertinente agregar que este examen de oficio, integral y motivado debe ser autónomo tanto en relación con las decisiones expedidas por otras oficinas de registro marcario, como en relación con anteriores decisiones expedidas por la propia oficina, en el sentido de que ésta debe realizar el examen de registrabilidad analizando cada caso concreto, es decir, estudiando el signo solicitado para registro, las oposiciones presentadas y la información recaudada para dicho procedimiento, independiente de anteriores análisis sobre signos idénticos o similares.

Esta atribución no quiere decir que la oficina de registro marcario no tenga límites en su actuación y que no pueda utilizar como precedentes sus propias actuaciones, sino que la oficina de registro marcario tiene la obligación, en cada caso, de hacer un análisis de registrabilidad, teniendo en cuenta los aspectos y pruebas que obran en cada trámite [...]».

III. CONCLUSIONES

III.1. Esta Sala constató, inicialmente, que los signos distintivos confrontados eran idénticos, esto es, respondían a la denominación «SPOTLIGHT», por lo que resultaba procedente, entonces, determinar si entre los productos identificados con la mencionada denominación existía conexión competitiva.

III.2. En lo que tiene que ver con el análisis de la conexión competitiva se encontró que, en principio, no se evidenciaban las circunstancias descritas por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina para establecer la existencia de riesgo de confusión por la naturaleza o uso de los productos amparados por la denominación «SPOTLIGHT».

III.3. Sin embargo y siguiendo para el efecto la interpretación prejudicial rendida para este proceso judicial, existe la posibilidad de que el público consumidor pueda incurrir en error al usar y manipular los productos, por vía de su almacenamiento, en la medida en que pueden tenerse a disposición un pesticida, un fungicida o herbicida y un producto cosmético o de cuidado personal, identificados con el mismo signo distintivo, lo cual involucra un riesgo grave para la vida de los seres humanos, lo que implica que esté acreditado, por ese solo hecho, el riesgo de confusión.

III.4. Es así que, entonces, la autoridad administrativa acertó al negar el registro de la marca «SPOTLIGHT» (nominativa) para distinguir «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional, imponiéndose desestimar las pretensiones de la demanda.

III.5. Finalmente, a folio 175 del expediente se encuentra poder otorgado al abogado Luís Carlos Beltrán Rojas, identificado con la cédula de ciudadanía 80.821.457 y la tarjeta profesional 178.377 del Consejo Superior de la Judicatura, por el jefe de la Oficina Asesora Jurídica de la SUPERINTENDNECIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO, William Antonio Burgos Durango, a quien se le delegó la facultad de conferir poderes a los abogados de la entidad para que la representen en los procesos que se adelanten en su contra, mediante la Resolución 37104 de 15 de julio de 2011, acto administrativo que se acompañó al poder, junto con el acta de posesión del citado servidor público, siendo procedente el reconocimiento de la personería para actuar dentro de este proceso como apoderado judicial de la mencionada entidad pública.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley

FALLA:

1. DENEGAR las pretensiones de la demanda, de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.

2. ENVIAR copia de esta providencia al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de conformidad con lo establecido en el artículo 128 de la Decisión 500 de la Comunidad Andina.

3. En firme esta providencia, ARCHIVAR el expediente, previas las anotaciones de rigor.

4. RECONOCER como apoderado judicial de la SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO al abogado LUÍS CARLOS BELTRÁN ROJAS, identificado con la cédula de ciudadanía 80.821.457 y la tarjeta profesional 178.377, en los términos del poder que le fue conferido.

Notifíquese y cúmplase

Se deja constancia de que la anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en la sesión de la fecha.

Consejeros: Hernando Sánchez Sánchez, Presidente—María Elizabeth García González—Oswaldo Giraldo López—Roberto Augusto Serrato Valdés».

10 La sociedad demandante modificó la solicitud de registro de la marca «SPOTLIGHT» (nominativa), limitándola a los siguiente productos de la clase 3 de la clasificación internacional «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]». Fol. 97 y 98, cuaderno principal.

11 PROCESO 018-IP-2013. Interpretación prejudicial.

12 «SPOTLIGHT» (nominativa), distingue «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional

13 «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado Nº 239.577, identifica «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional

14 «SPOTLIGHT» (nominativa), distingue «[...] cosméticos, fragancias, artículos de tocador, aceites esenciales, productos para el cuidado personal, cuidado de la piel, cuidado de los ojos, cuidado de los labios, cuidado del cabello, preparaciones para el cuidado de los pies y las uñas [...]», productos comprendidos dentro de la Clase 3 de la Clasificación Internacional.

15 «SPOTLIGHT» (nominativa), certificado Nº 239.577, identifica «[...] preparaciones para la destrucción de animales dañinos y maleza, pesticidas, fungicidas, herbicidas [...]», productos comprendidos en la clase 5 de la Clasificación Internacional.

16 PROCESO 18-IP-2013.

17 PROCESO 18-IP-2013.

18 PROCESO 18-IP-2013.

19 Dicha palabra significa foco. https://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles-espanol/spotlight.

20 PROCESO 042-IP-2013.Interpretación prejudicial de los artículos 135 literal b) y 136 literal a) de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina solicitada por el Consejo de Estado de la República de Colombia, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera; e interpretación prejudicial de oficio del artículo 134 literal a) de la misma Decisión. Marca: SANI-AIR (denominativa). Actor: sociedad HENKEL KGAA. Proceso interno Nº 2008-00259.

21 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, C.P. María Elizabeth García González, Sentencia de once (11) de mayo de dos mil diecisiete (2017). Rad.: 11001-03-24-000-2010-00189-00. Actor: AVANTEL S.A. Demandado: Superintendencia de Industria y Comercio. Referencia: Acción de nulidad relativa.

22 Proceso 141-IP-2005, con fecha 6 de octubre de 2005.

23 Proceso 41-IP-2001, de 10 octubre del 2001, marca “MATERNA”. Ver también: Proceso 08-IP-95, de 30 de agosto de 1996, marca “LISTER”, G.O.A.C. Nº 231, de 17 de octubre de 1996; Proceso 5-IP-2002, de 20 de febrero del 2002, marca “BAZZER”. JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA.

24 Proceso 41-IP-2001, de 10 octubre del 2001, marca “MATERNA”. JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA.

25 PROCESO 141-IP-2005, Interpretación prejudicial de los artículos 134 literales a) y b), 136 literal a) y 150 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, solicitada por el Consejo de Estado de la República de Colombia, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera. Actor: Domingo Martínez Gómez. Marca: “NENUCO” (mixta). Proceso interno N° 2002-00394-01 (8452).

26 PROCESO 22-IP+2012. Interpretación prejudicial del artículo 165 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina formulada por la Segunda Sala del Tribunal Distrital Nº 1 de lo Contencioso Administrativo, con sede en la ciudad de Quito, República del Ecuador. Interpretación, de oficio, de los artículos 166, 167 y 170 de la misma Decisión. Actor: Sociedad KIMBERLY CLARK WORLDWIDE INC. Marca: “FAMILIA”. Exp. interno 17385-CSA.