Sentencia 2010-09971 de febrero 9 de 2012

CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA 

SALA JURISDICCIONAL DISCIPLINARIA

SALA DUAL QUINTA DE DECISIÓN

Rad.: 110011102000201009971 01

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Armando Otálora Gómez

Aprobado según Acta Nº 9 de la misma fecha

Asunto: Abogado en apelación sentencia sancionatoria

Decisión: Declarar la nulidad de todo lo actuado a partir de la sentencia de fecha 29 de julio de 2011

Bogotá D.C., nueve de febrero de dos mil doce.

EXTRACTOS: «Consideraciones

I. Competencia

La Sala Quinta Dual de Decisión que forma parte de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, es competente para conocer el presente asunto, en virtud a lo previsto por el artículo 256 numeral 3º de la Constitución Política, el artículo 112 numeral 4º de la Ley 270 de 1996, y el literal a) del artículo 26 del Acuerdo 075 del 28 de julio de 2011.

II. Marco normativo

La norma por la cual se encontró disciplinariamente responsable al profesional del derecho investigado, establece:

“ART. 30.—Constituyen faltas contra la dignidad de la profesión:

(...)

3. Provocar o intervenir voluntariamente en riñas o escándalo público originado en asuntos profesionales”.

Los verbos rectores del tipo disciplinario son provocar o intervenir, y según el Diccionario de la Real Academia Española, significan: “Incitar o inducir a alguien a que se ejecute algo”, y el segundo: “Tomar parte en un asunto”, premisas que circunscriben la configuración de la falta, en la participación facultativa del profesional un alboroto o bullicio que altere la normal convivencia de la comunidad, escándalo que necesariamente debe originarse en el ejercicio de su profesión.

En este orden de ideas, la infracción en comento es esencialmente dolosa, porque los verbos rectores de la misma, hacen imperiosa la existencia del elemento volitivo en el comportamiento, eliminándose la posibilidad de provocar o intervenir voluntariamente en una riña, a través de una acción imprudente o negligente, en tanto solo se incita o se toma parte en un asunto discrecionalmente, máxime cuando el mismo tipo disciplinario contiene el ingrediente que hace imposible su comisión de manera culposa.

III. Caso en concreto

No obstante la competencia aludida, al analizar el caso que ocupa la atención de la Sala, tal y como se advirtió al inicio de esta providencia, sería del caso que la corporación entrara a estudiar el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia de primera instancia de no ser porque se encuentra que la actuación está viciada de nulidad por existencia de irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso.

También es cierto que, en algunos casos, la descripción típica marca necesariamente la única posibilidad subjetiva del comportamiento, de tal forma que, en su consumación solo existen elementos del dolo o de la culpa, según corresponda, pues de lo contrario terminarían convirtiéndose en falta diferente. En el caso que nos ocupa, la provocación e intervención, como verbos rectores del tipo disciplinario analizado, exigen un comportamiento activo consciente y voluntario —doloso—, es decir, para predicar su existencia en riñas o escándalo público, el abogado debe ser consciente de que con su conducta infringirá el deber que le asiste y, a pesar de ello, decide incurrir en tal irregularidad.

Así las cosas, como en el sub examine se encuentra que el magistrado sustanciador, mediante la sentencia de fecha 29 de julio de 2011, impuso sanción de suspensión en el ejercicio de la profesión por el término de 4 meses, al doctor Óscar Alfredo Franco Guzmán por haberlo hallado responsable de la falta consagrada en el artículo 30 numeral 3º de la Ley 1123 de 2007, imputándole la conducta a título de culpa.

Al respecto se advierte que existió una irregularidad sustancial que afecta el debido proceso, pues se imputó culposamente una falta que por su naturaleza es dolosa, así que sin hacer mayores elucubraciones al respecto, deviene clara la falencia existente, lo cual, en definitiva, implica un desconocimiento del debido proceso, comoquiera que la imputación subjetiva no fue adecuadamente desarrollada.

Así las cosas, la Sala observa una falencia en la sentencia, pues, como ya se señaló la culpabilidad de la conducta desplegada por el disciplinado fue tratada erróneamente en tal decisión y ello constituye la existencia de irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso pues la labor de proferir una sentencia, indudablemente conlleva el respeto a las garantías procesales, que en este sentido demandan los tipos disciplinarios.

Entonces, la Sala Dual Quinta de Decisión, concluye que la presente actuación se encuentra viciada de nulidad por violación ostensible y manifiesta de los mencionados derechos fundamentales, comoquiera que la carencia de los requisitos legales, supone, para quienes forman parte de una actuación disciplinaria, la afectación al debido proceso, pues se desconoce el marco de referencia en el cual se adelanta el litigio, perjudicando de contera el resultado de la sentencia, la buena fe y expectativas de la persona juzgada, por el error del juez disciplinario de valorar en debida forma la actuación como ya se expuso.

Finalmente, sumado a lo anterior, el seccional de instancia en la parte resolutiva de la sentencia, textualmente expuso:

“(...) Primero. Declarar disciplinariamente responsable al abogado Óscar Alfredo Franco Guzmán, (...) de la falta contra la debida diligencia profesional,(4) consagrada enm el artículo 30, numeral 3º, de la Ley 1123 de 2007” (sic a lo transcrito).

Ante lo cual, es pertinente aclarar que la falta consagrada en el numeral 3º del artículo 30 de la Ley 1123 de 2007, vulnera la dignidad de la profesión y no la debida diligencia profesional como lo expuso el a quo.

Así las cosas, claro es que en el presente asunto se configuró la causal de nulidad prevista en el artículo 98 de la Ley 1123 de 2007, motivo por el cual, y en ejercicio de la facultad oficiosa consagrada en el artículo 99 de esa misma norma, se nulitará (sic) la actuación a partir del 29 de julio de 2011, fecha en la cual fue dictada la sentencia, para que el seccional de primera instancia, la profiera nuevamente, imputándole la falta a título de dolo y señalando que el tipo disciplinario contenido en el numeral 3º del artículo 30, constituye una falta contra la dignidad de la profesión y no contra la debida diligencia profesional.

Con fundamento en las anteriores consideraciones, la Sala Dual Quinta de Decisión del Consejo Superior de la Judicatura, en uso de sus facultades constitucionales y legales,

RESUELVE:

1. DECRETAR LA NULIDAD de lo actuado, a partir de la sentencia de fecha 29 de julio de 2011, inclusive, acorde con las motivaciones plasmadas en esta providencia.

2. En consecuencia, remítase el expediente a la colegiatura de instancia.

Comuníquese, notifíquese y cúmplase».

(4) Resaltado fuera del texto.