Sentencia 2011-00073/46069 de junio 21 de 2018

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

SUBSECCIÓN A

Rad.: 73001-23-31-000-2011-00073-01 (46069)

Actor: Ricardo Álzate Salazar y otros

Demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional

Referencia: Acción de reparación directa

Temas: Responsabilidad extracontractual del Estado - Régimen de responsabilidad por daños ocasionados a quienes prestan servicio militar obligatorio / Culpa exclusiva de la víctima - Muerte de conscripto por ahogamiento en centro de entrenamiento militar - El actuar imprudente de la víctima determinó el resultado lesivo.

Consejera Ponente:

Dra. Marta Nubia Velásquez Rico

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de junio de dos mil dieciocho (2018)

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

1. Competencia de la Sala.

La Sala es competente para conocer de este proceso en segunda instancia, en razón del recurso de apelación interpuesto por la parte demandante contra la sentencia del 15 de noviembre de 2012, proferida por el Tribunal Administrativo del Tolima, toda vez que la cuantía de la demanda, fijada por la sumatoria de todas las pretensiones(16), supera la exigida por la norma para tal efecto(17).

2. Ejercicio oportuno de la acción.

Al tenor de lo previsto en el numeral 8º del artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la acción de reparación directa debe instaurarse dentro de los dos años contados a partir del día siguiente al acaecimiento del hecho, omisión, operación administrativa u ocupación permanente o temporal de inmueble de propiedad ajena por causa de trabajos públicos o por cualquier otra causa.

En el presente caso, los demandantes reclaman la indemnización de los perjuicios que se les habrían ocasionado con la muerte del señor Johan Sebastián Álzate Ríos, la cual ocurrió el 8 de enero de 2009(18).

Así las cosas, el cómputo de caducidad inició a contar a partir del siguiente día, esto es, desde el 9 de enero de 2009 hasta el 9 de enero de 2011.

Bajo ese entendido, toda vez que la demanda se interpuso el 10 de diciembre de 2010(19), se impone concluir que la acción se ejerció dentro de la oportunidad legal prevista para ello.

3. Análisis del caso concreto.

De conformidad con el material probatorio que reposa en el expediente, la Sala encuentra acreditado lo siguiente:

3.1. El 18 de julio de 2008, el señor Johan Sebastián Álzate Ríos presentó exámenes de aptitud sicofísica ante la dirección de incorporación de la Policía Nacional - seccional Manizales, en los cuales se dejó constancia, entre otras cosas, de lo siguiente:

“Prueba de valoración morfo funcional y físico atlética.

“(…).

“¿Practica actividad física en forma frecuente? Si.

“¿Ha participado en eventos físicos en los últimos años? Sí.

“Inter colegiados y comunitarios.

“Total de 11 puntos, maneja actividades en el medio acuático”(20).

3.2. A través de la Resolución 139 del 6 de octubre de 2008(21), Johan Sebastián Álzate Ríos fue nombrado auxiliar de policía del curso 085, adscrito a la compañía Simón Bolívar de la Escuela Gabriel González de la Policía Nacional, razón por la cual inició su período de capacitación en el centro de entrenamiento y operaciones —CENOP—, ubicado en San Luis (Tolima).

3.3. De acuerdo con el Acta 019 del 7 de octubre de 2008(22), ese día comenzó la semana de inducción del curso 085, conformado por las compañías Simón Bolívar, General Santander, Antonio Nariño, Carlos Holguín y Marcelino Gilibert, durante la cual los conscriptos diligenciaron los siguientes documentos: i) conducta de entrada de auxiliares de policía(23); ii) decálogo de seguridad de armas de fuego(24) y iii) acta de compromiso respecto del uso de armas de fuego(25).

Además, las autoridades del centro de entrenamiento instruyeron a los auxiliares de policía en las siguientes medidas de seguridad (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Prohibiciones durante la semana de inducción y el tiempo de instrucción en las instalaciones del centro de instrucción.

NOTA: Las siguientes recomendaciones deberán ser tenidas en cuenta y acatadas por todo el personal del curso 085, con el único fin de evitaraccidentes durante la permanencia en las instalaciones del CENOP.

“— Abstenerse por todos los medios de ir al río y hacer uso de él, en caso deacudir deberá hacerse con previa autorización del director del CENOP y enpresencia de todos los cuadros de mando debiendo mantener todas lasmedidas de seguridad.

“— Queda prohibido ingresar o acercarse al lago o sus alrededores con el fin de evitar accidentes.

“— Queda totalmente prohibido hacer uso del canal de riego que atraviesa lafinca, de lo contrario será exclusivamente autorizado por la dirección delCENOP en caso de hacer ejercicios o desplazamientos de instrucción (…)” (subrayas y negrilla fuera del original).

3.4. De conformidad con su registro civil de defunción(26) y con la certificación del 27 de enero de 2009(27), expedida por el jefe de talento humano de la Escuela Gabriel González de la Policía Nacional, Johan Sebastián Álzate Ríos falleció el 8 de enero de 2009, en las instalaciones del CENOP.

3.5. Por lo anterior, a través de la Resolución 19 del 19 de febrero de 2009(28), Johan Sebastián Álzate Ríos fue dado de baja, con fundamento en la siguiente causal (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Que el día 08/01/2009 siendo aproximadamente las 10:00 a.m., cuando el auxiliar de policía Johan Sebastián Álzate Ríos se encontraba en un lugar distinto a lo ordenado para realizar aseo y ornato, en compañía de otros auxiliares, hizo uso del lago principal ubicado en el occidente de la pista vieja y asimismo del campamento Jungla del CENOP, bañándose y momentos más tarde manifestaron los otros compañeros que el mencionado auxiliar se había ahogado.

“RESUELVE:

“ART. 1º—Dar de baja por muerte al auxiliar de policía de la Escuela Gabriel González, Johan Sebastián Álzate Ríos, identificado con C.C. (…)” (se resalta).

Ahora bien, respecto de las circunstancias que rodearon la muerte del conscripto, las siguientes declaraciones, recibidas dentro de la investigación disciplinaria DETOL-2009-42(29), adelantada por el jefe de la oficina de control interno disciplinario de la Policía Nacional - Seccional Tolima, permiten evidenciar lo siguiente:

Según el comandante de la compañía Simón Bolívar(30), sargento mayor Barney Villabón López, el 6 de enero de 2009, el jefe del centro de instrucción de auxiliares de policía —CEAUX— indicó que las compañías pertenecientes al grupo 085 debían efectuar labores de aseo y ornato en algunas zonas del CENOP, dado que funcionarios de la ONU visitarían la institución.

De acuerdo con lo señalado por el testigo, a la compañía Simón Bolívar le correspondió el aseo de la base Jungla, por lo cual el 7 de enero de 2009 le ordenó al intendente William Zapata Ramírez, jefe de la primera sección, que llevara a varios auxiliares de policía a realizar mantenimiento, “asimismo, le di la consigna de estar pendiente del personal y de la labor que allí se iba a desarrollar para no ser objeto de llamados de atención”.

Adujo que, el 8 de enero de 2009, impartió la misma instrucción y el intendente William Zapata Ramírez condujo a 31 conscriptos, entre ellos, a Johan Sebastián Álzate Ríos, hacia la base Jungla, para que efectuaran labores de aseo y ornato, desde las 08:00 hasta las 12:00 horas.

Precisó que el grupo se desplazó hacia el lugar de trabajo a las 08:00 horas, aproximadamente, y el sub intendente Didier Carrillo Guarnizo pasó revista del personal a las 09:45 horas.

No obstante, según el aludido testigo, “a eso de las 10:00 de la mañana” recibió la llamada del intendente William Zapata Ramírez, quien le informó que unos auxiliares de policía “abusivamente y sin permiso de nadie se desplazaron desde la base donde estaban haciendo aseo a lavar unas prendas y a bañarse, me dijeron que habían atravesado el lago y que el auxiliar Álzate Ríos no había salido”.

Finalmente, en relación con las medidas de seguridad y la distancia que había entre la base Jungla y el lago, aquel respondió lo siguiente (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…) en repetidas ocasiones en relación de compañía he ordenado que está prohibido que los auxiliares se bañen o laven prendas en los lagos, ríos o canales del CENOP y que para ejecutar cualquier actividad debe ser a órdenes de la dirección del centro de instrucción de auxiliares y de esto puede dar fe todo el personal de la compañía tanto auxiliares como cuadros de mando, además reposa un acta en la que indica además de esto otras consignas más referentes a seguridad, donde obra la firma de Álzate Ríos con su puño y letra, me permito hacer entrega de copia de ese documento (…). El área total es como de seis hectáreas con maleza y pastoalto, en la actualidad nadie habita la base, es quebrado y para llegar al lagohay que subir una cuesta, lo cual dificulta la visibilidad de la base Jungla allago, al igual que también hay varios árboles frondosos. Preguntado: ¿Qué le manifestó el intendente Zapata luego de saber la novedad en cuanto al control que ejerció al personal de auxiliares? Contestó: Me dijo que había llevado al personal y se lo había entregado al agente Garzón de Jungla, el cual era encargado de la base, añadió que esos ocho auxiliares que estaban bañándose sin permiso se habían evadido del lugar donde se realizaba el ornato” (se destaca).

Lo anterior fue corroborado por los señores Didier Carrillo Guarnizo y William Zapata Ramírez, de la siguiente manera:

— Declaración de Didier Carrillo Guarnizo(31) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“A las 08:00 horas le entrega al señor IT Zapata Ramírez William 31 AP de la primera sección para que se desplazaran con ellos a la base Jungla con el fin de realizar aseo y ornato en cumplimiento a las órdenes del director de destacamento, yo como régimen interno que me encontraba, me quedé en la base de auxiliares de la segunda y quinta sección controlando el aseo de la misma, dejo constancia que me desplacé a las 09:45 horas a pasarle revista al personal que se encontraba en la base Jungla recomendándoles que no se fueran a ausentar sin autorización de los lugares donde estaban realizando labores de aseo y ornato, siendo las 10:15 fui informado por vía telefónica por el señor SV Villabón López Barney, comandante de la compañía Simón Bolívar, que se había presentado una novedad con el AP Álzate Ríos, quien en compañía de (…), se evadieron del sitio asignado donde se encontraban haciendo aseo en la casa Jungla y según sus compañeros de baño éste se lanzó al lago y ya llegando a la orilla empezó a pedir auxilio sumergiéndose en el agua, de inmediato me dirigí al lugar de la novedad, de igual forma llegó mi mayor Álvarez, quien ordenó la búsqueda inmediata del mencionado auxiliar en el lago con personal propio y organismos regionales de rescate (…). Pasé revista a las 09:45horas y en vista de que se encontraba al mando del IT Zapata Ramírez William, comandante de la primera sección, se generaba más confianza en que estos auxiliares no se fueran a evadir y a dedicarse a otras actividades delas que no fueron asignadas, dicha revista está plasmada en el libro derégimen interno” (subrayas y negrilla fuera del original).

— Declaración de William Zapata Ramírez(32) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Cumpliendo órdenes de mi sargento primero Barney Villabón López, comandante de la compañía Simón Bolívar, quien ordena llevar a 31 auxiliares para la base Jungla, actividad que se había realizado también el día de ayer. A eso de las 08:00 horas llevo a los AP y los entrego al AG Garzón, encargado de la base Jungla para que fueran distribuidos en diferentes actividades de aseo y ornato ya que se iba a presentar una revista a esa unidad. Posteriormente, el agente distribuye el servicio a la compañía Bolívar, los deja en la parte de atrás de la casa y había otro grupo de otra compañía, creo era la Holguín que le correspondió la parte de adelante. Durante ese lapso de tiempo estuve pendiente de los AP, tanto los que estaban en la parte de atrás como los que estaban en la parte de adelante, aproximadamente a las 09:45 horas el señor SI Carrillo Guarnizo Didier, quien se encontraba de régimen interno les pasa revista a los auxiliares, siendo las 10:15 horas llega corriendo a la base Jungla el AP Cárdenas Gómez Arley Darío de la primera sección, quien manifestó que el AP Álzate Ríos Johan Sebastián se había evadido del sitio donde los habían dejado haciendo aseo y que se fueron a bañarse al lago en compañía de otros AP y que el AP Álzate Ríos llegando a la otra orilla del lago empezó a chapalear y sus compañeros no pudieron hacer nada y que se encontraba en el fondo del lago, de inmediato informo vía telefónica a mi primero Villabón, el cual se dirige al lugar en forma inmediata, yo ya me encontraba llegando al lugar y corroborando la información suministrada. Se organizó una brigada de inmediato con personal policial que supiera nadar bien y empezaron la búsqueda del auxiliar, la cual hasta el momento de rendir esta indagatoria ha sido infructuosa (…), siendo las 09:45 horas pasó revista al lugar el SI Carrillo Guamizo Didier, dejando constancia en el libro de régimen interno. Preguntado: ¿Cuáles son las funciones del AG Garzón y si dentro de ellas está controlar al personal de auxiliares en labores de ornato? Contestó: La función de Garzón en la base Jungla es estar pendiente de la llegada de alguna revista para coordinar con los señores comandantes el aseo de dicha zona, pero siempre está pendiente un cuadro de mando de la compañía a la que le toca el ornato” (se destaca).

De acuerdo con lo narrado de manera precedente, está probado que Johan Sebastián Álzate Ríos hizo parte del grupo de auxiliares de policía que el 8 de enero de 2009 recibió la orden de efectuar labores de aseo y ornato en la base Jungla; sin embargo, como se desprende de las siguientes declaraciones, ese día, a las 10:00 horas, aproximadamente, él y algunos de sus compañeros se evadieron del lugar de trabajo, para ir a bañarse en el lago del CENOP.

Según los testigos directos, Johan Sebastián Álzate Ríos llegó al lago con Óscar Iván Bedoya Agudelo y se encontraron a varios auxiliares de policía, entre ellos, a Héctor Iván Cuadrado Rojas, con quien decidieron atravesar el referido lago, nadando.

Afirmaron que cuando Óscar Iván Bedoya Agudelo y Héctor Iván Cuadrado Rojas llegaron al otro lado, se percataron de que Johan Sebastián Álzate Ríos pedía auxilio y se devolvieron a ayudarlo; sin embargo, pese a que Héctor Iván Cuadrado Rojas logró sostener al ahora occiso del brazo, éste se soltó y se hundió en el lago.

— Declaración de Óscar Iván Bedoya Agudelo(33) (se transcribe tal cual, con posibles errores incluidos):

“(…) teníamos que hacer aseo a la base, limpiar, botar unos palos, esa orden la dio el agente antinarcóticos que está cuidando la base Jungla, pero quiero aclarar que mí IT Zapata Ramírez nos llevaba hasta esa base y para el caso de hoy como a las ocho de la mañana nos formó y le dio parte de treinta y un auxiliares al agente de antinarcóticos que está en la casa de la base de los Jungla y de ahí dos agentes antinarcóticos nos llevaron donde estábamos trabajando ayer y ese lugar esta como divido por una zanja y entonces un antiguo se quedó con la mitad del grupo y el otro con la otra. Preguntado. ¿Tiene conocimiento de la novedad presentada según la cual el auxiliar Johan Sebastián Álzate Ríos falleció por ahogamiento en el lago ubicado a un costado de la base jungla? Contestó: Yo estaba haciendo aseo y él estaba conmigo, estábamos botando basura, ya habíamos trabajado harto y habían otros auxiliares que no estaban haciendo nada, dejamos la caneca ahí y el auxiliar antiguo que estaba con nosotros nos dijo que descansáramos, porque ya habíamos trabajado, entonces Álzate me dijo que si íbamos a ir a lavar la guerrera primero en una manguera y yo le dije que de una vez nos bañáramos y entonces él dijo que mejor fuéramos al lago y nos fuimos al lago, el cual estaba como a unos cuatrocientos metros de donde nosotros estábamos y nos fuimos los dos, al llegar a ese lugar nos dimos cuenta que ya estaban los auxiliares Mendoza Amariles, Aguirre Toro, Castrillón Cuartas, Benjumea Arenas, González Saldarriaga, Cuadrado Rojas y Álvarez Zambrano y estaban lavando las guerreras y de ahí llegamos entonces él y yo y me dijo que si nos íbamos a meter al lago y nos empezamos a quitar toda la ropa y los que estaba ahí también, nos metimos a la orillita y entonces ahí mismo no me acuerdo quien dijo que sí yo sabía nadar y que me hundiera y nomás como a tres metros de la orilla ya no tocaba fondo, volví y me salí, Cuadrado y yo nos tiramos a pasarnos el lago que tiene como cien metros y entonces Álzate se tiró detrás de nosotros, íbamos bien cuando llegamos a la mitad íbamos cansados y nos tocó parar y flotar hacia atrás porque íbamos asfixiados y Álzate venia atrás pero nosotros le llevábamos distancia, venía como a la mitad del lago chapaleando y nos llamaba y decía que lo ayudáramos y al principio no le creíamos porque él era muy recochero y ya al ver que se hundía y salía le dije a Cuadrado que nos tiráramos y llegamos nadando donde él, Cuadrado le alcanzó a coger el brazo, pero él del desespero se soltó y se hundió y de ahí no volvió a salir, nos sumergimos a ver si lo podíamos coger, pero ya el agua se lo había comido. Preguntado: ¿Durante la realización de la jornada de ornato fueron objeto de revista por cuadros de mando, cuántas veces? Contestó: Nos pasó revista mí subintendente Carrillo Guarnizo Didier, quien está de régimen interno de la compañía el día de hoy, pasó como a eso de las nueve y media o diez de la mañana y nosotros nos fuimos al lago como a las diez pasadas y también estuvo con nosotros mi intendente Zapata, pero él estaba en una casa de los Jungla que está como a cien metros de donde yo estaba haciendo aseo y él pasaba de vez en cuando a mirarnos. Preguntado: Durante su estadía en el CENOP le han impartido consignas u órdenes respecto dela autorización y/o prohibición para nadar en los lagos que se hallan en el área de esta unidad policial. Contestó: Sí, desde que llegamos nos dijeron que en los lagos no nos podíamos meter a nadar ni nada, eso nos lo dijo mi primero Villabón, que tampoco en el rio porque ya había fallecido gente y pues nosotros en el lago estábamos era evadidos, porque dejamos el servicio que nos tenían haciendo y nos fuimos para allá (…), nosotros fuimos sin permiso. Preguntado: Tiene algo que agregar. Contestó: Pues que él se metió por voluntad propia y dijimos que nos metiéramos los que supiéramos nadar, porque eso era hondo y él dijo que sí podía nadar y de eso son testigos los auxiliares que mencioné” (se destaca).

— Declaración de Héctor Iván Cuadrado Rojas(34) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…) nos dividieron en dos grupos de una canal para un lado había un grupo y al otro lado de la canal había otro grupo, todos haciendo aseo, de ahí nos distribuyeron de distintas formas, a mí me correspondió con Benjumea Arenas, nos pusieron a recoger hojas y ubicarlas en otro sector, de ahí nos fuimos a lavar las guerreras a un tanque que hay en la base Jungla. Preguntado: ¿Cuáles fueron las consignas impartidas a usted y a sus compañeros, respecto de la labor de ornato? Contestó: Nos dijeron que recoger hojas y hacer aseo para que quedara bonita la base, eso nos dijeron los auxiliares antiguos que nos asignaron, uno por grupo. Preguntado: Se tiene conocimiento de la novedad presentada con el AP Álzate Ríos Johan Sebastián, según lo cual falleció por ahogamiento en un lago ubicado al lado de la base Jungla del CENOP. Contestó: Llegamos al tanque con Benjumea Arenas y entonces en el tanque estaba Mendoza Amariles y estaban unos cursos más, estaba Aguirre Toro, Castrillón Cuartas y González Saldarriaga, entonces yo les dije “vamos a lavar las guerreras a la laguna” porque allá era más rápido, entonces nos dirigimos a la laguna, cuando llegamos nos quitamos las guerreras y empezamos a lavar, llegó Bedoya Agudelo y el finado Álzate Ríos, Álzate me dijo “vamos a bañarnos” yo le dije que breve, me metí hasta cierta parte de la laguna e iba a hacer piso pero no pude, entonces me devolví, cuando llegué a la orilla Bedoya Agudelo me dijo que nos botáramos a pasar la laguna, cuando nos tiramos, nosotros no vimos con quién íbamos, cuando llegamos a la orilla nos fijamos que Álzate Ríos iba en la mitad de la laguna y empezó a aletear, llegó y se hundió, volvió y salió, nos botamos de una, yo como pude metí la mano en entre el agua y lo cogí de la axila, entonces empecé a nadar con él, avancé como unos cinco metros, él forcejeó para agarrarme y se me zafó, sentí una mano que me bajó por la pierna, metí la cabeza y me hundí pero no lo alcancé, luego llegó Benjumea Arenas y Álvarez Zambrano al costado de la laguna donde estábamos y ellos se botaron de una a buscarlo pero no lo encontraron, avisaron a los cuadros de mando quienes también llegaron. Eso fue como a las 10:00 a 10:30 de la mañana, porque mi subintendente Carrillo nos pasó revista como a las 09:30. Preguntado: Durante la realización de la jornada de ornato fueron objeto de revista por cuadros de mando. Contestó: Nos pasó revista mi subintendente Carrillo Didier, quien estaba de régimen interno de la compañía y mi intendente Zapata estaba ahí en la base con nosotros. Preguntado: Durante su estadía en el CENOP le han impartido consignas u órdenes respecto de la autorización y/o prohibición para nadar en los lagos que se hallan en el área de esta unidad policial. Contestó: Cuando llegamos, mi primero Víllabón nos dijo que no podíamos salir de la base, a los lagos no nos podíamos ir a meter, que todos debíamos estar en esta base. Por eso se nos facilitó ir allá porque estábamos en la base Jungla y por lo cerca y pues nosotros en la laguna estábamos era evadidos, porque estábamos sin permiso de nadie” (se destaca).

En concordancia con lo anterior, los auxiliares de policía Gabriel González Saldarriaga, Darío Alberto Zambrano Álvarez y Jhon Alexander Castrillón Cuartas manifestaron lo siguiente:

— Testimonio de Gabriel González Saldarriaga(35) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…) Nos dividieron por partes y grupos de cuatro, nos dijeron que recogiéramos basura y que después descansáramos un rato, que podíamos lavar las guerreras en el tanque de la base Jungla, que estuviéramos cercay que no saliéramos de la base Jungla. Preguntado: Se tiene conocimiento de la novedad presentada con el AP Álzate Ríos Johan Sebastián, según lo cual falleció por ahogamiento en un lago ubicado al lado de la base Jungla del CENOP. Contestó: Estábamos realizando aseo cuando terminamos de botar basura, el auxiliar antiguo nos dijo, muchachos pueden descansar un rato, descansen y laven la guerrera, entonces mi compañero Álzate Ríos, quien falleció nos dijo a los compañeros, muchachos vámonos para el lago que en esta manguera sale muy poquita agua, el lago está ubicado como a cuatrocientos metros de donde estábamos, cuando llegamos al lago empezamos a quitarnos la ropa y lavar las guerreras, empezamos y entonces Álzate Ríos se quitó la ropa y me dijo voy a echar un bañito que tengo calor, le dijimos si sabe nadar, métase y contestó yo de Manizales cómo no vaya saber nadar y comenzó a meterse por la orillita, entonces dos compañeros Cuadrado Rojas y Bedoya Agudelo le dijeron que se iban a pasar el lago, él dijo que bueno, vamos a pasarlo, adelante arrancaron Cuadrado Rojas y Bedoya Agudelo, Álzate Ríos se tiró al momentico, cuando Bedoya Agudelo y Cuadrado salieron el pelado Álzate Ríos se quedó en toda la mitad y empezó a decirnos que le ayudáramos. Preguntado: Durante la realización de la jornada de ornato fueron objeto de revista por cuadros de mando. Contestó: Sí nos pasaron revista, el régimen interno subintendente Carrillo Guarnizo Didier lo realizó como a las 09:30 o 09:45 de la mañana, quien nos dijo muchachos no se salgan de la base, mi intendente estaba en la base, pendiente de todos, siempre estuvo presente” (subrayas y negrilla fuera del texto).

— Testimonio de Daría Alberto Zambrano Álvarez(36) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…) era la segunda vez que íbamos a ese lugar a hacer aseo, porque desde el martes nos están llevando a la base Jungla para hacer ornato y aseo (…) mi IT Zapata nos dejó a cargo de unos auxiliares regulares antiguos que trabajan en antinarcóticos a los cuales no les sé el nombre. Preguntado: Se tiene conocimiento de la novedad presentada con el AP Álzate Ríos Johan Sebastián, según lo cual falleció por ahogamiento en un lago ubicado al lado de la base Jungla del CENOP. Contestó. Yo estaba en Jungla con un auxiliar antiguo no sé el nombre y otro compañero mío Bermúdez Rojas con el cual pasé todo el rato de aseo desde las 08:00 hasta las 10:00 horas, a esa hora ya estábamos recogiendo un montón de hojas cuando llegó el AP Álzate Ríos, se sentó, yo le dije que botara las hojas con Pereira, él dijo que sí, se fueron y no los volví a ver (…) al rato, desde donde yo estaba se alcanzaba a ver gente en la laguna y yo le dije a Rojas que fuéramos a tomarnos una foto, llegamos allá ya eran como las 11:00 horas y yo vi a Álzate, Cuadrado Rojas y a Pensilvania que se estaban bañando y Mendoza se estaba cambiando para meterse al lago, Mendoza se metió, se bañó y salió, Álzate le dijo a Cuadrado Rojas y a Pereira que se tiraran a pasar el lago, primero iba Cuadrado, seguía Pereira y de último iba Álzate, los dos primeros pasaron el lago, Álzate se quedó un poco más allá de la mitad y empezó como a sacudirse pidiendo auxilio, pero nosotros pensamos que estaba jugando y empezó a llamar a Pereira a decirle que lo ayudara, Pereira y Cuadrado se metieron a ayudarlo y no pudieron auxiliarlo, Álzate ya estaba muy cansado y no se veía, yo me desvestí y me fui a darle la vuelta al lago para ayudarlo, me tiré al lago y ya no lo encontré, varios compañeros también se metieron a tratar de ayudar, al rato llegó mi primero Villabón y sacó a todos los auxiliares que nos encontrábamos allí, dejó a siete que sabían nadar bien con chaleco buscando pero no lo encontraron, eso fue todo. Preguntado: Durante la realización de la jornada de ornato fueron objeto de revista por cuadros de mando. Contestó. Mi IT Carrillo fue como a las 09:00 horas a pasar revista. Preguntado: Durante su estadía en el CENOP le han impartido consignas u órdenes respecto dela autorización y/o prohibición para nadar en los lagos que se hallan en el área de esta unidad policial. Contestó: Sí nos han prohibido nadar en los lagos, esa instrucción nos la han dado todos los cuadros de mando de la compañía” (se destaca).

— Testimonio de Jhon Alexander Castrillón Cuartas(37) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…) a eso de las 08:00 de la mañana y nos llevó allá mi intendente Zapata y estaban los auxiliares antiguos, los que sucede es que en días anteriores ya habíamos ido y ya sabíamos que teníamos que hacer y empezamos a hacer aseo y cuando terminamos de hacer aseo nos fuimos a lavar las guerreras eso fue como a las 10:30 de la mañana y ahí decidimos que íbamos a nadar y entonces nos quitamos la ropa y nos tiramos y dijo un compañero que le dicen Pereira, el fallecido y otro de apellido Cuadrado que porque no nos pasábamos el lago, todos dijimos que si pero solo fueron ellos tres, entonces Pereira y Cuadrado llegaron al otro lado de lago y fue cuando yo vi que el otro muchacho estaba manoteando en el lago pero como él era tan molestón, pues no le creí, pero él no pedía auxilio ni nada, estaba callado, entonces Pereira y Cuadrado decidieron tirarse a rescatarlo, cuando llegaron trataron de cogerlo y Cuadrado lo cogió de un brazo y lo estaba arrastrando pero él de la desesperación se soltó y ahí fue donde no se pudo hacer más y ahí ya estaban los antiguos y los antiguos mandaron a unos auxiliares para que avisaran y entonces fueron y llamaron a mi intendente Zapata y a mi agente el de Jungla, es decir, desde cuando pasó la novedad a cuando ellos llegaron pasaron como seis o siete minutos y de ahí llegaron varías unidades a tratar de buscarlo. Otra cosa para incluir es que la orden que nos había dado mi intendente Zapata y mi agente el de antinarcóticos no dijeron que no nos podíamos retirar del lugar donde hacíamos aseo. Preguntado: Durante la realización de la jornada de ornato fueron objeto de revista por cuadros de mando. Contestó: El que pasó revista fue mi subintendente Carrillo, él pasó como a las 09:30 de la mañana, pero el que siempre estuvo en la base Jungla fue mí intendente Zapata. Preguntado. Durante su estadía en el CENOP le han impartido consignas u órdenes respecto dela autorización y/o prohibición para nadar en los lagos que se hallan en el área de esta unidad policial. Contestó. Mí primero Villabón nos dijo que no nos podíamos retirar del campamento de los auxiliares y sobre los lagos nos ha dicho que no nos podíamos meter por allá porque no conocemos esos puntos y que hay muchos peligros como anímales y que no podíamos estar por allá, también esto lo han dicho los otros cuadros de mando de la compañía”.

Lo expuesto de manera precedente guarda relación con el informe administrativo por muerte 001 de 2009(38), suscrito por el director del centro nacional de operaciones, por medio del cual se calificó la muerte de Johan Sebastián Álzate Ríos como “actos no relacionados con el servicio” (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“Los acaecidos el día 8 de enero de 2009, según los cuales el extinto auxiliar de policía Álzate Ríos Johan Sebastián, perteneciente a la compañía Simón Bolívar, adscrito a esta unidad, se encontraba en un lugar distinto a lo ordenado para realizar ornato, en compañía de otros auxiliares haciendo uso del lago principal del CENOP, el cual está ubicado al occidente de la pista vieja y asimismo el campamento Jungla, auxiliar que se encontraba bañándose donde siendo aproximadamente las 10:00 de la mañana el señor agente Garzón Bahamón José Helmer del grupo de instructores Jungla, hizo saber que había unos auxiliares bañándose en el lago y que uno de estos se había ahogado, estos auxiliares habían sido enviados a realizar actividades de ornato en el campamento Jungla (…).

“RESUELVE:

“ART. 1º—Que las circunstancias de causalidad en que se presentó la muerte del extinto auxiliar de policía Johan Sebastián Álzate Ríos (q.e.p.d.) se presentaron en actos no relacionados con el servicio, conforme lo descrito en el artículo 8º, inciso 3º del Decreto 2728 del 2 de noviembre de 1968” (se destaca).

A su vez, las declaraciones de los testigos resultan coherentes con lo plasmado en los libros de régimen interno, de oficiales y de suboficiales del CENOP, según los cuales el cuerpo del conscripto emergió del lago dos días después:

— Anotaciones del libro de régimen interno de la compañía Simón Bolívar (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“08/01/2009 - 08:00, anotación.

“A la hora dejo constancia que salen para la base Jungla 31 auxiliares de la primera sección a órdenes del IT Zapata Ramírez William. Fin realizar ornato y aseo de instalaciones. Carrillo Guarnizo Didier.

“08/01/2009 - 10:15, anotación.

“A la hora dejo constancia que por vía telefónica celular fui informado por el señor Villabón López de la compañía Simón Bolívar que se había presentado una novedad con el auxiliar de Policía Álzate Ríos Johan Sebastián, quien en compañía de los auxiliares de policía Mendoza Amariles, AP Castrillón Cuartas, AP González Saldarriaga, AP Bedoya Agudelo, AP Álvarez Zambrano, AP Benjumea Arenas, AP Cuadrado Rojas se evadieron del sitio asignado donde se encontraban haciendo aseo y ornato el cual es la base de los Jungla y se fueron para el lago a bañarse y según lo manifestado por sus compañeros de baño éste se lanzó al lago y ya llegando a la orilla empezó a pedir auxilio, desapareciéndose en el agua sin que hasta el momento se haya encontrado. ST Carrillo Guarnizo.

“08/01/2009 - 10:20, anotación.

“A esta hora dejo constancia que el mayor Álvarez León Carlos Arturo ordenó la búsqueda de forma inmediata del auxiliar en el lago con personal propio de organismos de rescate. ST Carrillo Guarnizo.

“08/01/2009 - 18:00, anotación.

“A esta hora dejo constancia que hasta el momento no ha sido posible encontrar al AP Álzate Ríos, se encuentra desaparecido (…).

“09/01/2009 - 05:30, anotación.

“A esta hora se deja constancia que hasta el momento no se ha encontrado al AP Álzate Ríos, el cual se encuentra desaparecido (…).

10/01/2009 - 08:50, nota.

“A la hora dejo constancia que a las 06:36 horas recibí la orden por radio de que informara a los 3 suboficiales IT Zapata Ramírez, SI Álzate Ocampo y SI Carrillo Didier, de que se fueran con franquicia en vista de que el occiso había emergido (…)” (se resalta).

— Anotaciones del libro de oficiales del CENOP(39) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“08/01/2009 - Novedad.

“Durante la entrega del servicio se presenta la novedad del señor auxiliar de policía Álzate Ríos Johan Sebastián (…), el anterior auxiliar falleció por ahogamiento en el lago del centro de entrenamiento al pretender pasar él mismo nadando, incumpliendo la orden impartida por sus superiores durante el apoyo de mantenimiento de la base Jungla, sobre un área cercana al lago junto con unos compañeros, la anterior novedad fue informada al TC Perdomo Vargas y al CR Álvarez Álvaro durante la revista que se realizaba a las instalaciones por los señores coroneles y el personal de comandantes del grupo, nos encontrábamos en la sala de reuniones, ante la situación el mayor Álvarez León Carlos A. procedió a ubicar grupos de rescate voluntarios de los diferentes grupos para la búsqueda y rescate del cuerpo del joven fallecido, de igual forma se procedió a ubicar y a movilizar al cuerpo de bomberos de Ibagué y Espinal para la búsqueda con buzos debido a la profundidad del lago (…).

10/01/2009 - 06:00, anotación.

A la hora se deja constancia que en el sector del lago apareció el cadáver del AP Álzate Ríos (…).

“10/01/2009 - 06:30, anotación.

“(…), mi mayor Rodriguez Rivas ordena que el personal de la compañía Simón Bolívar puede salir con el turno de descanso de fin de semana ya que apareció el cadáver del AP Álzate Ríos y que por este motivo no se les había concedido el fin de semana (…).

“10/01/2009 - 07:30, anotación.

“A la hora (…) del CENOP de siglas 17-198 conduce el (…), a bordo el ST Hernández y (…), médico del CENOP para estar pendiente del levantamiento del cadáver del AP Álzate Ríos.

“10/01/2009 - 08:45, anotación.

“A la hora se termina la inspección de cadáver por parte de (…), según dictaminaron inmersión (…).

“10/01/2009 - 09:25, anotación.

“A la hora hacen presencia funcionarios de El Espinal del DAS para llevar a Álzate Ríos (…), para ser llevado a medicina legal” (negrillas por fuera del original).

— Anotaciones del libro de suboficiales del CENOP(40) (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

10/01/2009 - 06:00, anotación.

“A esta hora el personal de seguridad en Beta 11 informa la aparición del cuerpo del auxiliar Álzate Ríos, quien se encontraba desaparecido desde el 08/01/2009.

“10/01/2009 - 09:35, anotación.

“Sale el carro fúnebre con féretro para medicina legal, acompañado SIJIN, Guamo” (se destaca).

Las anteriores pruebas constituyeron el fundamento de la decisión inhibitoria adoptada dentro de la investigación disciplinaria DETOL-2009-42(41).

Según el jefe de la oficina de control interno disciplinario de la Policía Nacional - Seccional Tolima, a pesar de que el cuadro de mando, intendente William Zapata Ramírez, permaneció distanciado del grupo de 31 auxiliares de policía, no se demostró la trasgresión de norma disciplinaria alguna, máxime cuando el único que “comprometió su voluntad” fue Johan Sebastián Álzate Ríos (se transcribe de forma literal, con posibles errores incluidos):

“(…), siendo este el evento de encontrarnos frente a un lamentable episodio en el cual falleció el auxiliar de policía Álzate Ríos Johan Sebastián, en el cual intervino de forma errada la voluntad del hoy occiso, sin avizorarse por lado algún elemento, situación, hecho o evento que pueda en un momento determinado hacer pensar que pudo presentarse acción, omisión o extralimitación de uniformado alguno.

“Aun teniendo como soporte los diferentes postulados teóricos de estudiosos sobre la materia no podríamos determinar con exactitud qué circunstancias pudieron ocasionar la muerte del referido auxiliar, toda vez que a éste le gustaba jugar fútbol y la natación, además que era conocedor de la responsabilidad que le asistía al bañarse en el lago, lo que queda claro para el despacho es la presencia de un hecho que enluta a la institución y por ende a la familia de las personas involucradas.

“Así las cosas, se tiene que no existe prueba clara, precisa, concreta que dé cuenta de presuntas o posibles actuaciones irregulares cometidas por parte del señor IT Zapata Ramírez, toda vez que el hoy occiso una vez ingresó como auxiliar de policía le fueron impartidas diferentes consignas y formas de comportamiento que debían asumir durante el tiempo de servicio militar, sin que por este hecho pueda avizorarse trasgresión de normas disciplinarias por parte de un tercero de cuya competencia tenga el suscrito para investigar.

“Evidencian las pruebas antes plasmadas que el IT Zapata participó en la distribución de personal en las diferentes zonas de aseo en el campamento Jungla, tiempo durante el cual según lo conocido por este despacho a este uniformado lo vieron unos auxiliares a una distancia donde ellos se encontraban, tal vez lo que motivó esta ausencia a que unos auxiliares emprendieran la marcha hacia un lago que se encontraba ubicado en cercanías al campamento Jungla, donde unos se ubicaron a lavar unas prendas de vestir y otros se incorporaron al lago y decidieron cruzarlo nadando, hecho que terminó con el ahogamiento del AP Álzate Ríos.

“Dadas estas premisas y de acuerdo a lo anteriormente planteado, este despacho no puede desconocer que a pesar de haberse dado los presupuestos para la respectiva indagación no se allegan elementos fácticos, expresos, objetivos que determinen una responsabilidad directa, careciendo de bases para responsabilizar al IT Zapata de la trasgresión de normas disciplinarias, máxime cuando el único que comprometió su voluntad en el lamentable caso que dio lugar a la presente investigación fue el auxiliar de policía q.e.p.d. Álzate Ríos Johan Sebastián (…)”.

Visto lo anterior, se evidencia que el daño alegado por la parte actora está acreditado, toda vez que Johan Sebastián Álzate Ríos murió el 8 de enero de 2009, mientras prestaba el servicio militar obligatorio.

Sin embargo, a pesar de que el primer elemento de la responsabilidad está acreditado, dicha circunstancia no es suficiente para responsabilizar al Estado, por cuanto se requiere efectuar el correspondiente juicio de imputación, para determinar sí el daño le resulta atribuible o no a la entidad pública demandada y cuál es el fundamento jurídico de dicha determinación o si operó alguna causal eximente de responsabilidad.

Como de manera reiterada lo ha sostenido la jurisprudencia de esta Corporación, cuando se discute la responsabilidad de la administración por daños causados durante la prestación del servicio militar obligatorio, el régimen bajo el cual se resuelve dicha situación es diferente al que se aplica respecto de quienes voluntariamente ingresan a ejercer funciones de alto riesgo como la defensa y la seguridad del Estado, pues a diferencia del soldado profesional, que se une a las filas del ejército, con el fin de prestar un servicio a cambio de una contraprestación salarial y prestacional, el soldado que presta el servicio militar obligatorio se ve impelido a hacerlo por los deberes impuestos en la Constitución Política a las personas, derivados de los principios de solidaridad y de reciprocidad social, para defender la independencia nacional y las instituciones públicas(42).

Por lo anterior, en tanto las personas tengan el deber de prestar servicio militar obligatorio, la administración está obligada a garantizar la integridad sicofísica de los conscriptos, por cuanto aquellos se encuentran bajo una relación de especial sujeción con el Estado, lo cual lo hace responsable, en principio, de los daños que les sean irrogados durante el cumplimiento de dicha relación.

En ese sentido, respecto del régimen de responsabilidad aplicable por los daños causados a quienes prestan servicio militar obligatorio, la sección, en aplicación del principio iura novit curia, ha establecido que la administración puede responder con fundamento en el régimen de daño especial, cuando el resultado lesivo se produjo como consecuencia del rompimiento del principio de igualdad frente a las cargas públicas; bajo el de falla del servicio, cuando la irregularidad administrativa fue la causante del daño y, bajo el de riesgo excepcional, cuando aquel provino de la realización de actividades peligrosas o de la utilización de artefactos que en su estructura fueren peligrosos.

Sin embargo, cuando el resultado lesivo se hubiere producido por el hecho exclusivo de la víctima, por fuerza mayor o por el hecho exclusivo de un tercero, el daño no será imputable al Estado, debido al rompimiento del nexo causal.

Al respecto, la Sección Tercera ha indicado lo siguiente:

“(…) demostrada la existencia de un daño antijurídico causado a quien presta el servicio militar, durante el mismo y en desarrollo de actividades propias de él, puede concluirse que aquél es imputable al Estado. En efecto, dado el carácter especial de esta situación, por las circunstancias antes anotadas, es claro que corresponde al Estado la protección de los obligados a prestar el servicio militar y la asunción de todos los riesgos que se creen como consecuencia de la realización de las diferentes tareas que a ellos se asignen. No será imputable al Estado el daño causado cuando éste haya ocurrido por fuerza mayor o por el hecho exclusivo de un tercero o de la víctima, eventos cuya demostración corresponderá a la parte demandada”(43).

En este asunto, evidencia la Sala que, si bien Johan Sebastián Álzate Ríos falleció cuando se encontraba bajo una relación especial de sujeción con el Estado, el daño no le resulta atribuible a la entidad pública demandada, por cuanto fue la propia víctima quien, con su conducta, determinó ese fatal desenlace.

De conformidad con la postura reiterada y sostenida de esta Sección(44), para que opere la causal eximente de responsabilidad denominada hecho exclusivo de la víctima es necesario establecer si su proceder, ya sea activo u omisivo, tuvo injerencia o no y en qué medida en la producción del resultado lesivo, pues para que éste exonere plenamente de responsabilidad es necesario acreditar que la actuación de la víctima fue la causa eficiente y determinante del daño, dado que si lo que acaeció fue un fenómeno de coparticipación o de concausalidad, los efectos exoneradores serán parciales y el Estado deberá responder por los perjuicios ocasionados en proporción a su incidencia en la causación del daño. Así lo ha entendido esta Corporación:

“Ha considerado la Sala que para que la conducta de la víctima pueda exonerar de responsabilidad a la entidad demandada, la misma debe ser causa determinante en la producción del daño y ajena a la administración:

“Por tanto, es necesario examinar si el comportamiento de la víctima fue causa única o concausa en la producción del daño, o si, por el contrario, tal actividad no fue relevante en el acaecimiento de este. En efecto, la culpa exclusiva de la víctima, entendida como la violación por parte de ésta de las obligaciones a las cuales está sujeto el administrado, puede conducir a la exoneración total o parcial de la responsabilidad administrativa, dependiendo de la trascendencia y grado de participación del afectado en la producción del daño.

“Ahora bien, no toda conducta asumida por la victima constituye factor que destruya el nexo de causalidad existente entre el hecho y el daño, toda vez que para que la culpa de la víctima releve de responsabilidad a la administración, aquella debe cumplir con los siguientes requisitos:

“1. Una relación de causalidad entre el hecho de la víctima y el daño. Si la culpa del afectado resulta la causa única, exclusiva o determinante del daño, la exoneración es total…

“Ahora bien, si la actuación de la víctima deviene causa concurrente en la producción del daño, se producirá una liberación parcial, por aplicación del principio de concausalidad y de reducción en la apreciación del daño, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2357 del Código Civil.

“2. El hecho de la víctima no debe ser imputable a la administración, toda vez que si el comportamiento de aquella fue propiciado o impulsado por la administración, de manera tal que no le sea ajeno a ésta, no podrá exonerarse de responsabilidad a la entidad demandada”(45).

“Cabe precisar que en los eventos en los cuales la actuación de la víctima resulta ser la causa única, exclusiva o determinante del daño, carece de relevancia la valoración de su subjetividad. Si la causalidad constituye un aspecto objetivo, material de la responsabilidad, la labor del juez frente a un daño concreto debe limitarse a verificar si dicha conducta fue o no la causa eficiente del daño, sin que para ello importe establecer si al realizarla, su autor omitió el deber objetivo de cuidado que le era exigible, o si su intervención fue involuntaria. Por tal razón, resulta más preciso señalar que la causal de exoneración de responsabilidad del demandado es el hecho de la víctima y no su culpa.

“Ahora bien, cuando la intervención de la víctima incide en la causación del daño, pero no excluye la intervención causal del demandado, habrá lugar a la reducción de la indemnización establecida en el artículo 2357 del Código Civil, conforme al cual “la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente””(46).

Como quedó visto, el 8 de enero de 2009, la única orden que recibió el conscripto fue efectuar labores de aseo y ornato en la base Jungla, desde las 08:00 hasta las 12:00 horas; no obstante, ese día, a las 10:00 horas, aproximadamente, aquel se evadió del lugar de trabajo para irse a nadar en el lago del CENOP, donde se ahogó.

A juicio de la Sala, dicho comportamiento fue el que ocasionó el daño por el cual hoy se reclama una indemnización, toda vez que, pese a que desde la semana de inducción Johan Sebastián Álzate Ríos conoció la prohibición de hacer uso de las fuentes hídricas del CENOP, de manera imprudente, decidió irse a nadar en el lago, exponiendo su integridad personal a una situación de riesgo innecesaria, que se concretó cuando infortunadamente se ahogó.

En ese sentido, pese a que la parte actora argumentó que las “condiciones de inmadurez” del auxiliar Álzate Ríos exigían el acompañamiento permanente de un cuadro de mando que evitara su huida, lo cierto es que a este proceso no se allegó medio probatorio alguno que diera cuenta de que el ahora occiso tenía una condición especial que afectara su capacidad de discernimiento.

Al contrario, los exámenes médicos a los que se sometió determinaron que Johan Sebastián Álzate Ríos, quien tenía 19 años, 3 meses y 13 días de edad(47) cuando ingresó a la Policía Nacional, contaba con las aptitudes psicofísicas necesarias para prestar el servicio militar obligatorio(48), de hecho, según su libreta de calificaciones del primer periodo de instrucción(49), aquel aprobó todas las materias —tanto teóricas como prácticas—, sin que se consignara novedad alguna.

Bajo ese entendido, si para el 8 de enero de 2009 al conscripto se le impartió la orden de realizar mantenimiento a la base Jungla, lo esperable era que aquel acatara esa instrucción y no que se evadiera del lugar asignado para cumplir la misión.

De otro lado, para la Sala es oportuno precisar que, aunque el cuadro de mando del grupo de auxiliares de policía, intendente William Zapata Ramírez, incumplió la orden que le impartió el comandante de la compañía Simón Bolívar, consistente en “estar pendiente del personal y de la labor que allí se iba a desarrollar para no ser objeto de llamados de atención”, pues, como se señaló en la providencia del 10 de diciembre de 2010, aquel permaneció distanciado del grupo, dicha circunstancia no fue la causa adecuada del daño, porque cuando Johan Sebastián Álzate Ríos llegó al lago, la decisión de irse a nadar o no dependía única y exclusivamente de él.

Lo anterior quiere significar que, a pesar de que la entidad pública demandada falló en la vigilancia, esa situación, en modo alguno, traía como consecuencia el ahogamiento de la víctima, el cual, se itera, provino únicamente de la determinación del ahora occiso, toda vez que si éste se hubiere abstenido de ingresar al lago, el resultado no se hubiera producido.

En un caso similar al que ahora analiza, la Sección Tercera indicó lo siguiente:

“Lo expuesto fuerza concluir que no resulta de recibo el argumento esgrimido por el a quo para declarar administrativamente responsable al Estado con fundamento en que dentro del proceso el demandado no logró demostrar que John César Palomeque se había “evadido” y que, en consecuencia, existía una concurrencia de culpas como quiera que no habría existido control por parte de los superiores del soldado fallecido quienes por tanto habrían sido incapaces de prevenir la conducta de los conscriptos que se arrojaron al agua, derivándose de ello el deceso del soldado Palomeque. Según se acaba de precisar, dentro del proceso se encuentra acreditado que John César Palomeque, sin autorización de sus superiores, incluso contrariando instrucciones impartidas por ellos, libre y voluntariamente decidió ir a nadar junto a un compañero al lago denominado “El Acuario” y la tropa sólo tuvo conocimiento del hecho cuando el joven comenzó a gritar, una vez había comenzado a tener problemas para mantenerse a flote.

“En conclusión, el sujeto pasivo de la presente litis no está llamado a responder bajo el título jurídico objetivo de imputación de ordinario aplicable cuando se ocasionan daños a los conscriptos como consecuencia de la actividad que se ven precisados a desarrollar en virtud de la prestación del servicio militar, como quiera no que se produjo la ruptura del principio de igualdad de todos los ciudadanos frente a las cargas públicas, así como tampoco se acreditó que el Ejército Nacional hubiese incurrido en falla alguna del servicio de la cual se hubiere derivado el infortunado fallecimiento de Jhon César Palomeque Valencia. Por el contrario, se encuentra suficientemente demostrada en el plenario la ocurrencia de hechos que configuran la eximente de responsabilidad consistente en el hecho exclusivo de la víctima, toda vez que el comportamiento del occiso fue la causa exclusiva, determinante, eficiente y adecuada del evento que le ocasionó la muerte y, en consecuencia, no existe título jurídico alguno que posibilite imputar responsabilidad extracontractual al Estado en el sub júdice(50) (se resalta).

En relación con la última falta esbozada por la parte actora, según la cual la Policía Nacional no capacitó al auxiliar de policía en actividades acuáticas, para la Sala, la entidad pública demandada no falló, porque, como se advirtió de manera precedente, la orden que recibió Johan Sebastián Álzate Ríos fue realizar labores de mantenimiento en la base Jungla, las cuales no requerían de habilidades de natación(51) y, mucho menos, guardaban relación con ingresar al lago, al cual tenia prohibido acercarse, por precaución.

Bajo ese entendido, toda vez que las condiciones necesarias para la producción del resultado lesivo provinieron únicamente de Johan Sebastián Álzate Ríos, quien se expuso imprudentemente al daño que, finalmente, se materializó, al meterse en el lago del CENOP y, en tales condiciones, intentar atravesarlo, cuya prohibición él conocía, por tanto, debía abstenerse de realizar, resulta claro que su muerte no es atribuible a la Policía Nacional.

Por lo anterior, dado que la conducta imprudente de la víctima fue la que dio lugar a que se produjera su muerte y que, en todo caso, no está demostrado que la entidad pública demandada hubiese incurrido en una falla del servicio, que hubiere llevado al deceso del conscripto, la Sala habrá de exonerar de responsabilidad a la Policía Nacional y, por tanto, confirmará la sentencia de primera instancia.

Finalmente, para la Sala es importante reiterar que, a pesar de que los daños que sufren las personas que prestan servicio militar obligatorio, en principio, le resultarían imputables al Estado, en virtud de la relación especial de sujeción que tienen los conscriptos con la administración, en eventos como el que aquí se analiza, en el cual se estructuró la culpa exclusiva de la víctima, la responsabilidad del Estado no se ve involucrada.

4. Condena en costas.

En vista de que no se observa en este caso temeridad o mala fe en el actuar de las partes, la Sala se abstendrá de condenar en costas, de conformidad con lo previsto en el artículo 171 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFIRMAR la sentencia del 15 de noviembre de 2012, proferida por el Tribunal Administrativo del Tolima, por medio de la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

2. Sin condena en costas.

3. Ejecutoriada la presente providencia, por secretaría DEVOLVER el expediente al Tribunal de origen.

Notifíquese y cúmplase.

(16) Según el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil, modificado por la Ley 1395 de 2010, la cuantía se determinaba así:
“(…).
“2. Modificado por el artículo 3º de la Ley 1395 de 2010. Por el valor de la suma de todas las pretensiones acumuladas al momento de la presentación de la demanda.
“(…)”.

(17) De conformidad con el numeral 5º del artículo 132 del Código Contencioso Administrativo, modificado por el artículo 40 de la Ley 446 de 1998, los tribunales administrativos conocían en primera instancia, entre otras, de las acciones de reparación directa cuando la cuantía excediera la suma equivalente a quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, los cuales a la fecha de presentación de la demanda —10 de diciembre de 2010— eran iguales a $ 521.180.000; en ese sentido, como en la demanda la sumatoria de las pretensiones era equivalente a mil doce (1.012) salarios mínimos legales mensuales vigentes, resulta claro que esta Corporación es competente para conocer del recurso de apelación interpuesto.

(18) Ello, de conformidad con el registro civil de defunción del señor Johan Sebastián Álzate Ríos. Folio 118, cdno. ppal.

(19) Folio 31, cdno. ppal.

(20) Reposan en el expediente los siguientes formatos diligenciados: AP-9 de entrevista sicológica, AP-8 de odontología, AP-7 de valoración morfo funcional y físico atlética, AP-5 de valoración médica y AP-1 de seguimiento y control de resultados de las valoraciones del proceso de selección, los cuales dieron cuenta de que sí señor Johan Sebastián Álzate Ríos presentaba buen estado sicofísica y cumplía con el perfil de auxiliar de policía. Folios 45-53, cdno. de pruebas 3.

(21) Resolución 139 del 6 de octubre de 2008. Folios 43-70, cdno. de pruebas 2.

(22) Acta 019 del 7 de octubre de 2008, la cual está firmada, entre otros, por Johan Sebastián Álzate Ríos. Folios 10-35, cdno. de pruebas 2.

(23) De acuerdo con la información diligenciada por Johan Sebastián Álzate Ríos en el documento denominado “conducta de entrada de auxiliares de policía”, aquel manifestó que los deportes que practicaba eran fútbol y natación. Folio 112, cdno. de pruebas 2.

(24) Decálogo de seguridad de armas de fuego, diligenciada por Johan Sebastián Álzate Ríos. Folio 113, cdno. de pruebas 2.

(25) Acta de compromiso respecto del uso de armas de fuego, firmada por Johan Sebastián Álzate Ríos. Folio 114, cdno. de pruebas 2.

(26) Además del registro civil de defunción del señor Johan Sebastián Álzate (fl. 8, cdno. ppal.), reposa también el certificado de defunción antecedente para el registro civil de defunción, firmado por el médico cirujano Yesid González del Hospital San Rafael de El Espinal, Tolima, en el que consta que el conscripto falleció a las 09:20 horas del 8 de enero de 2009. Folio 224, cdno. de pruebas 3.

(27) Folio 40, cdno. de pruebas 2.

(28) Folio 42, cdno. de pruebas 2.

(29) Investigación que, además de ser pedida como prueba por la parte demandada (fl. 147, cdno. ppal.), fue aportada por ésta dentro del periodo probatorio correspondiente (fl. 274, cdno. de pruebas 2).

(30) Folios 153-155, cdno. de pruebas 2.

(31) Folios 127 y 128, cdno. de pruebas 2.

(32) Folios 150-152, cdno. de pruebas 2.

(33) Folios 120-123, cdno. de pruebas 2.

(34) Folios 144-146, cdno. de pruebas 2.

(35) Folios 124-126, cdno de pruebas 2.

(36) Folios 118-120, cdno. de pruebas 2.

(37) Folios 140-142, cdno. de pruebas 2.

(38) Folios 180-183, cdno. de pruebas 3.

(39) Folios 207-213, cdno. de pruebas 3.

(40) Folios 218-221, cdno. de pruebas 3.

(41) Folios 250-262, cdno. de pruebas 2.

(42) Según el inciso 2º del artículo 216 de la Constitución Política, “(…) todos los colombianos están obligados a tomar las armas cuando las necesidades públicas lo exijan para defender la independencia nacional y las instituciones públicas”.

(43) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 2 de marzo de 2000, exp. 11401, M.P. Alier Eduardo Hernández Enríquez; reiterada en varias oportunidades, por ejemplo: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 8 de marzo de 2017, exp. 39624; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 12 de octubre de 2017, exp. 48318; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencias del 28 de septiembre de 2017, exps. 41708 y 44635.

(44) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 2 de mayo de 2007, exp. 24972, M.P. Mauricio Fajardo Gómez, reiterada en sentencia de la misma subsección del 23 de mayo de 2012, exp. 24325.

(45) Original en cita: “sentencia del 28 de febrero de 2002, exp. 13.011. En el mimo sentido, sentencias de 18 de abril de 2002, exp. 14.076, de 30 de julio 1998, exp. 10.981 y de 29 de enero de 2004, exp. 14.590, entre muchas otras”.

(46) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 19 de agosto de 2009, exp. 17957, M.P. Ruth Stella Correa Palacio.

(47) Ello, de conformidad con su registro civil de nacimiento. Folio 8, cdno. ppal.

(48) “La importancia de dichos exámenes radica en que a través de ellos se determina si quien presta el servicio militar obligatorio tiene la aptitud física y mental para asumir dicho servicio, si aquella es capaz o no de llevar un arma e incluso si no representa un peligro para sí misma o para los demás, pues tal y como lo dice la normatividad citada, dichos exámenes son de tal importancia, que su diligenciamiento debe ser cuidadoso y detallado con el fin de evitar pérdidas posteriores de personar”. Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección B, sentencia del 5 de diciembre de 2016, exp. 42336, M.P. Ramiro Pazos Guerrero.

(49) Entre las materias que cursó están: doctrina y organización institucional; orden cerrado; preparación física; servicio de policía; policía judicial; derecho penal militar; introducción al derecho; ética y cultura de la legalidad y prácticas de operaciones policiales urbanas y rurales. Folios 43 y 44, cdno. de pruebas 3.

(50) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 13 de noviembre de 2008, exp 16726, M.P. Mauricio Fajardo Gómez.

(51) Como se advirtió de manera precedente, en los exámenes de aptitud psicofísica se consignó que Johan Sebastián Álzate Ríos aprobó satisfactoriamente la prueba de natación (fl. 49, cdno. de pruebas 3), de hecho, en la hoja de conducta de entrada, él mismo manifestó que uno de los deportes que practicaba era natación (fl. 112, cdno. de pruebas 2).