Sentencia 2011-00167/52616 de febrero 14 de 2018

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN “B”

Exp.: 52616

Rad.: 730012331000201100167 01

Actor: César Augusto Amaya Mantilla y otros

Demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional y otros

Naturaleza: Acción de reparación directa

Consejero Ponente:

Dr. Danilo Rojas Betancourth

Bogotá D.C., catorce de febrero de dos mil dieciocho.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la Sala

I. Competencia.

8. La Sala es competente para decidir el asunto por tratarse del recurso de apelación presentado contra la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo del Tolima en un proceso que, por su cuantía (fls. 63 y ss. c. 1)(4), tiene vocación de doble instancia.

8.1. Se precisa en este punto que al presente caso le resulta aplicable lo dispuesto en el artículo 16 de la Ley 1285 de 2009(5) en el que se autoriza a las salas, secciones o subsecciones del Consejo de Estado, otorgar prelación a los procesos, entre otros, en los siguientes eventos: por razones de seguridad nacional, para prevenir la afectación grave del patrimonio nacional, en caso de graves violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad o asuntos de especial trascendencia social. Además, se resuelve con prelación el presente caso, en atención a lo decidido por la Sala Plena de la sección tercera en la sesión llevada a cabo el 26 de enero de 2017, tal como consta en el acta nº 02 del mismo año.

II. Validez de los medios de prueba.

9. Por solicitud de la parte actora, al presente proceso fueron allegadas copias autenticadas de la investigación disciplinaria adelantada por el Batallón Contraguerrilla nº 09 “Los Panches” contra el TE. Daniel Ignacio Echeverry Suárez y el MY. Juan Carlos Góngora Castro, con ocasión de los hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008 en desarrollo de la misión táctica “Destello”. Algunas de las piezas documentales, correspondientes a dichas investigaciones, fueron allegadas en copia simple.

9.1. Las copias simples visibles en el expediente podrán ser apreciadas de acuerdo con el criterio recientemente establecido por la Sala Plena de sección tercera según el cual, cuando las reproducciones informales de documentos han obrado en el plenario a lo largo del proceso y han sido susceptibles de contradicción por las partes sin que éstas las tacharan de falsas, dichos documentos pueden ser valorados y son idóneos para determinar la convicción del juez frente a los hechos materia de litigio, pues de lo contrario se desconocerían el principio constitucional de prevalencia de lo sustancial sobre lo formal y el derecho fundamental de acceso a la administración de justicia, lo que a su vez iría en contra de las nuevas tendencias del derecho procesal(6).

9.2. También serán apreciables las declaraciones juramentadas recogidas dentro de las mencionadas averiguaciones, sin que sea necesaria su ratificación, en la medida en que su traslado fue solicitado por ambas partes, en aplicación de la regla jurisprudencial formulada de vieja data por la sección tercera del Consejo de Estado, reiterada recientemente por la Sala Plena de dicha sección(7).

III. Hechos probados.

10. Valoradas las pruebas válidamente allegadas al proceso, se tienen por probados los siguientes hechos relevantes:

10.1. Según registros civiles de nacimiento aportados en copia auténtica al expediente, César Augusto Amaya Mantilla —lesionado—, nacido el 26 de febrero de 1979, es hijo de Adán Amaya Pérez y María Inés Mantilla Reyes, hermano de Helena Patricia Amaya Mantilla, y nieto de Inés Reyes de Mantilla y Carlos Mantilla Rodríguez. Igualmente es padre del menor Carlos José Amaya Quiñonez (fls. 10-16, c. 1), procreado con su compañera permanente Marcela Quiñonez Barrera, a quien ayudaba con el sostenimiento económico de los hijos de crianza Diana Marcela Rivera Quiñonez y Jonathan David Rivera Quiñonez (fls. 447-456, c. 2 pruebas). En lo que tiene que ver con la unión marital de hecho existente entre los señores César Augusto Amaya Mantilla y Marcela Quiñonez Barrera, y la relación de hijos de crianza que existe entre aquél y los descendientes de ésta, en el proceso se rindieron los testimonios de Rodrigo Quiñonez Herrera —progenitor de Marcela Quiñonez Barrera—, Guillermina Barrera de Quiñonez —madre de la misma solicitante—, Juliana Quiñonez Barrera —hermana—, Ángela Yaneth Quiñonez Barrera —hermana— y Francelina Quiñonez Barrera —hermana— quienes, a pesar de ser familiares cercanos de uno de los demandantes en reparación dentro del sub lite, en forma conteste, consistente y espontánea narraron que el núcleo familiar estaba conformado por la víctima directa, su compañera permanente, el hijo común que ellos tenían y los hijos de esta última, los que eran tratados como hijos de crianza por el primero de los aludidos, directamente afectado con el hecho dañoso materia de juzgamiento (fls. 447 y ss. c. pruebas 2). Se cita en lo pertinente la atestación de Rodrigo Quiñonez Herrera:

… Las relaciones familiares son buenas, viven bajo los cánones de un hogar, viven una vida normal… Adán y doña María Inés son los padres de César Augusto Amaya, Helena Patricia es la hermana y Carlos Mantilla e Inés Reyes son los abuelos, los conozco por el parentesco de César Augusto con mi hija… Sí hay ayuda mutua porque ellos son muy pobres, son campesinos del sur de Socorro y César Augusto con su poca pensión los ayuda en lo que más puede… En una clase de problema tan grande que fue para la familia, conlleva muchos perjuicios de orden moral y de orden económico, los tres hijos están todavía muy pequeños y para ellos ha sido más grande el trauma, me consta porque tenemos una relación muy cercana, yo soy militar en retiro y él era militar en servicio activo… (fl. 447, vuelto, c. pruebas 2).

10.2. El señor César Augusto Amaya Mantilla se incorporó en calidad de soldado regular al Ejército Nacional, y fue asignado como suboficial, calidad en la que prestó sus servicios en el Batallón de A.S.P.C. nº 5 Mercedes Ábrego, según constancia suscrita por el Ejército Nacional, hasta el día 4 de septiembre de 2009. El familiar de los demandantes ostentaba la cédula militar nº 13702991 (fl. 589, c. 3).

10.3. El 27 de noviembre de 2008, el comando específico de la quinta división del Ejército Nacional emitió la orden de operaciones nº 009/2008, denominada Atenea, con el objetivo de contrarrestar la fuerte presencia subversiva de cuadrillas que adelantaban sus actividades ilícitas en el municipio de Chaparral en el departamento del Tolima. La finalidad de la orden en comento, consistió en hacer frente a dichos grupos armados para capturarlos, combatirlos, sacarlos de tal territorio y, de esa forma, evitar que continuaran cometiendo delitos (fls. 63-68, c. 1 pruebas).

10.3.1. En la maniobra participaría el Batallón de Contraguerrilla nº 6 “Pijaos”, cuyos miembros instalarían el puesto de mando en el corregimiento de La Marina en el municipio de Chaparral-Tolima. Prestaría labor de apoyo el Batallón nº 9 “Los Panches”, con puesto en el corregimiento San José de Las Hermosas del mismo poblado, así como también el nº 28, que estaría desplegado en los corregimientos de Gaitán y El Limón del municipio de Río Blanco del mismo departamento. Especial énfasis debe hacerse en que, según lo mandado en la hoja de instrucciones que se viene refiriendo, todas esas actividades serían desarrolladas con observancia de la doctrina y las normas de seguridad aplicables a las Fuerzas Militares, especialmente las que tienen que ver con artefactos explosivos y campos minados instalados por el enemigo. Textualmente se consignó en el citado documento:

SEGURIDAD CON ARTEFACTOS EXPLOSIVOS Y CAMPOS MINADOS 

1. Está totalmente prohibido el desplazamiento por senderos, caminos, trochas o carreteras realice (sic) inteligencia de combate y ejecute un reconocimiento sobre el PICC de su unidad, por lo regular en estos sitios el enemigo coloca artefactos explosivos.

2. Por orden del comando de la quinta división, queda prohibido entrar a campamentos o cambuchaderos de la ONT FARC. No regrese a una base que ha sido abandonada por otras tropas, sin el previo registro del área por inteligencia, por medios electrónicos (detectores de metales) y el empleo de perros entrenados en detección de explosivos.

3. Antes de llegar a casas, chozas o ranchos abandonados instale observatorio y nunca se acerque ni deje que las tropas lleguen hasta ellas. Antes de ocupar partes altas, matas de monte y sitios para acampar, realice un registro del sector en un radio de seguridad de 1.000 mts.

4. Cuando encuentre un campo minado tiene que rodearlo y tomar coordenadas exactas del sitio, estas deben ser tenidas en cuenta para futuras operaciones sobre el mismo sector.

5. Está prohibido desactivar las minas u otros elementos explosivos que encuentre. Durante el desarrollo de las operaciones debe localizar y destruir de acuerdo a la capacitación hecha a los grupos EXDE e informar la localización que tenía al comando superior su destrucción. Aplique todas las medidas de seguridad necesarias con artefactos explosivos, exagerarlas son su seguro de vida.

6. Cuando inicie una operación verifique antes de salir que se hayan revistado todos los elementos necesarios y repuestos para la detección de explosivos y que el personal sea el idóneo para este fin. No maneje los explosivos sin saber cómo lo debe hacer, no trate de quemar un artefacto explosivo y no intente trasladarlo a otro sitio sin las medidas de seguridad.

7. No puede dejar guardado material explosivo en depósitos de intendencia, depósitos de armamentos ni alojamientos, deben quedar guardados en polvorines establecidos y fuera de la presencia de personal militar y civil.

8. No toque ningún objeto abandonado, puede ser un artefacto explosivo, ni dispare o lance objetos al artefacto sospechoso para hacerlo explotar, no emplee granadas de mano para destruirlo. No desentierre las minas pueden estar dotadas de mecanismos que las hacen explotar al menor movimiento o con la exposición a la luz.

9. No se puede descansar alrededor de raíces de árboles frondosos, ni se amontone en los árboles frutales. No atraviese cultivos, broches o puertas de golpe sin hacer un registro detallado del sector.

10. No se mueva después de una exposición de un artefacto explosivo, ni trate de sacar al personal muerto por la explosión, recuerde que pueden haber más artefactos sin detonar, para la extracción de heridos quítese cualquier elemento metálico ingrese al área efectuando registro manual (sondeando) o por medios electrónicos (detectores de metales).

11. Cuando se encuentren vehículos, casas o elementos abandonados se debe tener el máximo de seguridad física, prohibido acercarse ya que pueden estar cargados con explosivos (fls. 66 —vuelto— y 67, c. pruebas nº 1, subraya del texto citado).

10.4. En el marco de las mismas operaciones, el Batallón de Contraguerrilla nº 09 Los Panches, que era aquel dentro del cual estaba agrupado el cabo primero César Augusto Amaya Mantilla(8), planeó y ejecutó la misión táctica “Destello”, específicamente dirigida contra la cuadrilla 21 de la guerrilla de las FARC a cargo de Alfonso Cano (fls. 135-138, c. pruebas 1). El señor Juvenal González Caicedo, quien rindió su testimonio el 14 de marzo de 2013 ante el juzgado cuarto administrativo de Neiva, manifestó que participó como soldado enfermero en la misión táctica que se viene reseñando, durante la cual, según narró, se detectó la presencia de artefactos explosivos instalados por el grupo armado al que combatían. En los términos por él expresados (fl. 488, c. pruebas 2)(9):

… PREGUNTO: Conoce usted, en qué consistía la operación táctica destello, explicando contra quien estaba dirigida, cuál era la situación de orden público que se evidenciaba en la zona, cuántos hombres hacían parte de la misma, de que armamento disponían… CONTESTANDO: En cuanto a la operación destello, era una ofensiva contra Alfonso Cano, pero lo que nosotros estábamos haciendo era un cierre dentro de la operación, en el cañón de Las Hermosas, en la zona había presencia de las FARC se tenía conocimiento que podían haber zonas minadas, no sé cuántos hombres hacían parte de la operación, porque en una operación como esa participan varios batallones, en la que nosotros estábamos haciendo parte del cierre habían dos compañías, cada compañía tiene más o menos 60 hombres, el armamento que teníamos eran fusiles galil 5-56, ametralladoras M-60, morteros tipo comando de 60 mm, granadas de mano de 60, y la munición…

10.5. Durante el desarrollo de la misión táctica “Destello”, llegó a conocimiento de los batallones una información sobre la presencia del enemigo en las zonas altas de la cuchilla del Tequendama en el corregimiento San José de Las Hermosas. Además, el 10 de diciembre del 2008 se inició por la compañía Araña un movimiento por terreno selvático en donde se encontraron algunas minas antipersonas. El 11 de diciembre de 2008, aproximadamente a las 10 de la mañana, la compañía Búfalo, a cargo del subteniente Daniel Echeverry Suárez y a la cual pertenecía César Augusto Amaya Mantilla como orgánico del Batallón Contraguerrilla nº 09, llegó al mismo lugar donde antes se habían encontrado rastros de artefactos explosivos, y siguió transitando por el mismo sitio en cumplimiento de la orden emitida por los comandantes, maniobra esta durante la cual transitó a la vanguardia el hoy demandante junto con otros soldados, con miras a asegurar la zona en la que después trabajaría el grupo especializado de explosivos —EXDE— para terminar la misión del día anterior. Minutos después el hoy accionante y su grupo, quienes no contaban con detectorista ni binomio canino, cayeron en un campo minado activado remotamente y, en forma simultánea, un grupo subversivo atacó a los militares, lo que dio como resultado 3 soldados fallecidos y 3 heridos, contado dentro de estos últimos el señor Amaya Mantilla. Al respecto, en el expediente se encuentran las pruebas que pasan a reseñarse.

10.5.1 En el informe de los hechos del 11 de diciembre de 2008, elaborado el mismo día por el comandante de la compañía “Búfalo” Daniel Echeverry Suárez, se señala (fls. 42-43, c. pruebas 1):

Después de los abastecimientos de la unidad inicia misión táctica Destello. Se inicia movimiento táctico escalonado durante tres días en infiltración hasta llegar al punto de despliegue. En coordenadas 03° 53 05 N - 75° 40 41 W En este sector se realizaba planeamiento para realizar una maniobra ofensiva sobre un área objetiva en donde el esfuerzo principal lo lleva la compañía “B”, hacia coordenadas 03° 52 30 N - 75° 41 49 W unidad de apoyo pelotón araña 6 al mando del señor subteniente Valero Sierra Daniel coordenadas 03° 52 40 N - 75° 40 55 W unidad de reserva pelotón araña 5 al mando del sargento segundo Guarín Bustamante Gustavo en coordenadas 03° 52 05 N - 75° 41 01 W se realizó desplazamiento en horas de la mañana por sector selvático y a campo traviesa con dirección a la parte alta del filo Tequendama hasta llegar a un punto donde se desactiva un AEI en forma controlada el día anterior por parte de la compañía araña al mando del ST Valero Sierra Daniel en coordenadas 03° 52 33 N - 75° 41 31 W al encontrarnos en el sector y después de analizar y encontrar indicios del enemigo, se procedió a asegurar un punto crítico con una sección al mando del cabo primero Amaya Mantilla César llevando al grupo EXDE para detectar posibles AEI, aproximadamente a las 8:50 horas a los 15 minutos aproximadamente se escuchó una fuerte explosión y unos disparos de ráfaga, se procedió con el resto de la unidad hacia el sector de la explosión donde encontramos un suboficial de grado cabo primero Amaya Mantilla César con los soldados Pinzón Pérez Eder y Cuaji Trujillo Yonathan heridos por AEI y los cuerpos sin vida de los soldado (sic) profesional (sic) Herrera Mosquera Jhon Fredy y Popo Mina Henry, se reportó la situación presentada al comando superior, se procedió a atender los heridos con los enfermeros del combate y se recibió apoyo por parte de araña 6 con los enfermeros del combate, se realizar (sic) el helipuerto y al asumir la seguridad perimétrica para la entrada del helicóptero se entró en fuertes combates siendo aproximadamente las 10:10 horas manteniéndose hasta las 10:30 horas próximamente se recibió apoyo de Rapaz “Helicóptero” con varios ametrallamientos sobre los puntos críticos pero debido a este combate no se pudo extraer los cuerpos; después del ametrallamiento se informa que ya está el helipuerto y se solicita la entrada del personal del CTI para el levantamiento de los cuerpos y de esta forma se procedió hacia el punto más crítico con tres escuadras bien formadas por un sector selvático a campo traviesa con el fin de garantizar la seguridad del helicóptero, se obtuvo un combate de encuentro bastante fuerte con fuego intenso tanto por parte del enemigo como de las propias tropas, se procedió avanzar mediante la técnica de fuego y movimiento en el desarrollo de la maniobra fue impactado de bala el soldado profesional Parra Pedro Eduardo quien falleció inmediatamente; se mantuvo el combate aproximadamente desde las 13:20 horas hasta la 13:50 horas próximamente se volvió a recibir apoyo de rapaz, se realizó repliegue ofensivo hasta el área del helipuerto para evacuar el soldado fallecido pero debido a fallas del helicóptero no se pudo extraer el cuerpo esa noche, se realizó desubicación nocturna y al día siguiente se evacuó el soldado en horas de la mañana y con personal del CTI se realizó repliegue ofensivo hacia coordenadas 03° 53 05 N - 75° 40 49 W.

10.5.2. En el informe administrativo por lesiones nº 30, elaborado el 16 de diciembre de 2008, suscrito por el comandante del Batallón Contraguerrilla nº 09 Los Panches, se narra (fl. 17, c. 1):

… Los hechos ocurridos el día 11 de diciembre de 2008 siendo aproximadamente las 9:10 horas en el marco de la misión táctica “Destello” en el sector de San José de las hermosas municipio de Chaparral, Tolima, en coordenadas 03° 52 29 - 75° 41 42 cuando el CP. Amaya Mantilla César Augusto CM. 13 702 991 orgánico de la compañía “B” del BCF09 “Los Panches” Al caer en campo minado…

10.5.3. Mediante despacho comisorio nº 004 se recogió el testimonio del señor Yonatan Cuaji Trujillo, rendido ante el juzgado cuarto administrativo de Neiva. El declarante, quien también resultó herido por la explosión de la mina antipersonas, relató lo pertinente a los hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008, en los siguientes términos(10):

… El día 11 de diciembre de 2008, yo me encontraba bajo el mando del cabo César Amaya, y resulté herido en la misma operación, la operación era denominada destello, nosotros estábamos desde el día anterior y las FARC activó una mina, pero el día anterior gracias a dios no pasó nada porque paso una vaca y la mina se activó con el paso de está, pero al día siguiente nos tocó subir, y ya sabían que en la zona habían campos minados, y la orden era seguir pero cambiar del eje de avance, igual siempre nos tocó ir por ahí por orden del mayor, ahí arrancó el primer pelotón, que estaba al mando del sargento Arenas creo y el segundo pelotón que estábamos nosotros al mando del cabo Amaya, y entonces subimos hasta cierto punto donde había estallado la mina y ahí mandaron a llamar al cabo Amaya para que subiera por el personal de él a brindar seguridad, a un grupo que tenía una misión y no había ser podido (sic) cumplida el día anterior… Desde que empezamos a caminar el eje de avance fue el primer pelotón a mando del sargento Arenas, iba de primero, después lo seguíamos el pelotón que iba al mando del cabo Amaya, de ahí llegamos hasta cierto punto donde le había estallado la mina al personal el día anterior, mandaron a llamar a mi teniente Echeverry y al cabo Amaya, dijeron que con el personal de él tenía que brindar seguridad al personal que estaba trabajando en la misión, que no había terminado el día anterior, de ahí subimos por el borde una trocha, llegamos hasta un campamento viejo de la guerrilla, lo bordeamos por un lado y haciendo el registro nos tocó pasar por un paso obligado, porque un lado había un derrumbe y por el otro había un claro y no había alternativa sino pasar por la trocha y ahí fue la explosión, no recuerdo nada mas de ahí en adelante porque resulte herido…la orden fue seguir, pese a la situación de orden público y que había campo minado… (fls. 491 y 492, c. pruebas 2).

10.5.4. En relación con la ausencia de un grupo anti explosivos EXDE en las operaciones realizadas por la compañía Búfalo, dentro de la investigación disciplinaria se recopilaron las declaraciones de los comandantes del grupo, al igual que los testimonios de quienes participaron en la misión como subordinados. Con base en dichos medios de convicción se estableció que la compañía contaba únicamente con un detector de metales, pues el binomio canino había fallecido en días anteriores y no se había enviado su reemplazo. Además, se supo que el pelotón dirigido por el cabo primero César Augusto Amaya Mantilla tenía la función de brindar seguridad al grupo que continuaría con la misión del día anterior, consistente el registrar el cerro con la ayuda del detector de metales. Al respecto, en la declaración juramentada del señor Jorge Medina Cangrejo, se dijo lo siguiente:

…Como primera medida teníamos unas coordenadas donde teníamos que llegar y de ahí después de llegar a esas coordenadas teníamos que hacer unos trabajos de escoteros según la orden de mi mayor Góngora, hacia la parte alta, llegamos a esas coordenadas donde pernoctamos un día, al día siguiente mi mayor envió un registro hacia la parte alta donde se encontró (sic) indicios de un área campamentaria de los subversivos, entonces prosiguieron a seguir esos indicios y se encontraron con unas cantinas o campo minado el cual desactivaron unos pero porque estaban visibles pero se presumía que todo eso estaba minado, mi mayor dio la orden de devolverse el GIL que estaba en el registro, al día siguiente mi mayor Góngora dio la orden de que avanzáramos con tres días de víveres con el fin de acabar de registrar todo ese cerro, por que (sic) se presumían (sic) que habían indicios de subversivos, llegamos hasta cierta parte, en ese movimiento cuando mi teniente Echeverry dio la orden de que el segundo GIL de Búfalo Cinco avanzara sin equipo con el fin de asegurar la parte alta que había registrado el Gil de Araña anterior, se llegó hasta una parte alta y el objetivo de nosotros era asegurar para que el detectorista pudiera revisar todo ese cambuchadero, al llegar nosotros a un sitio de paso obligatorio, habían pasado dos mi cabo Amaya y el SLO. Cuaji, prácticamente el subversivo tenia visibilidad hacia el eje de avance que llevábamos nosotros y ahí fue donde activó el campo minado, después de la explosión se escuchaba plomo de todos lados, para que el subversivo que había activado el campo minado huyera, después de que logro volver a reaccionar por que (sic) yo quedé aturdido de la explosión, unos reaccionaron hacia donde se escuchaba el plomo y otros nos quedamos para auxiliar a los heridos, y cuando nos encontramos revisando el personal, nos percatamos que los (sic) Popo Mina Henry y SLP. Herrera Mosquera Jhon Freddy estaban muertos y los heridos eran el cabo Amaya, soldado Cuaji y soldado Pinzón Pérez de los cuales el más grave era mi cabo Amaya…(11) (sic).

10.5.5. Según fue certificado por el Ejército Nacional, cada pelotón debería sumar dentro de su formación a efectivos expertos anti explosivos EXDE, incluidos con un comandante, un soldado gancho y cuerda, un binomio canino, un soldado detector I y un soldado detector II, todos ellos equipados con un detector de metales, un ejemplar canino y un detector de ECAEX (respuesta oficio AJGB-0075, emitida por el coronel John Enrique Ramírez García, fls. 429-431, c. pruebas 2). En las palabras expresadas en el documento que se viene citando:

Siguiendo instrucciones del señor coronel comandante de la Novena Brigada, con ocasión a su oficio AJGB-0075, radicado dentro de la reparación directa de César Augusto Amaya Mantilla y otros, mediante el cual solicitan información referente a los grupos EXDE de los años 2006, 2007 y 2008 de Batallón de Combate Terrestre nº 9 “Los Panches”, me permito informar en relación a su numeral quinto que relaciono a continuación, lo siguiente, así:

(…)

2. Referente al literal b), de acuerdo a la directiva 0070 de 2009, cada unidad táctica organiza, entrena y dota un equipo EXDE, por cada unidad fundamental de maniobra (pelotón), donde cada equipo EXDE debe estar conformado por:

— Un comandante del equipo

— Un solado gancho y cuerda

— Un binomio canino

— Un soldado detectorista I

— Un soldado detectorista II

Así mismo, cada equipo EXDE está dotado del siguiente material:

— Un detector de metales

— Un ejemplar canino

— Un equipo ECAEX (fl. 429, c. pruebas 2).

10.5.6. Dentro de la investigación disciplinaria rindió declaración también el soldado perteneciente al grupo EXDE Carlos Gómez Anacona, quien aseguró que para la fecha de los hechos la compañía Búfalo contaba con material y personal experto para detectar campos minados, labor para la cual estaba encargado el deponente, quien además relató que el día del hecho dañoso llegó al sitio indicado para realizar el respectivo registro, en donde encontró tres artefactos que fueron destruidos de forma controlada. Sin embargo se ordenó, dice, un desplazamiento hacia la parte alta a cargo del cabo César A. Mantilla, en donde fue emboscado por el enemigo, pues las minas que en ese momento detonaron, eran activadas por telemando (fls. 108-110, c. pruebas 1). Textualmente se consigna en el acta del testimonio:

Sí, el día 11 de diciembre de 2008, ordenaron un desplazamiento hacia un sector por un lado de San José de Las Hermosas, al mando de mi teniente ECHEVERRI comandante de la compañía Búfalo, llegamos a un sitio donde ordenaron un registro, donde había un campo minado, se hizo el procedimiento con todas las medidas de seguridad y con el grupo EXDE, encargado del grupo EXDE, el cabo tercero AYA AGUILAR, en los cuales se localizaron tres artefactos explosivos, que habían sido sembrados al parecer por los terroristas de la cuadrilla 21 de las ONT-FARC, las cuales fueron destruidas en forma controlada, ordenaron un desplazamiento hacia el sector parte alta con la sección al mando de mi cabo Amaya, ahí fueron emboscados por el enemigo donde le causó muerte a los soldados Popo Mina Henry, HERRERA MOSQUERA JOHN FREDY, aproximadamente habían 40 terroristas en ese sector, las minas eran puestas por los terroristas y su sistema de activación era por telemando, eran artefactos explosivos de alto poder, abrimos fuego hacia el enemigo para proteger a los heridos y durante el combate dieron muerte al soldado profesional PARRA PEDRO EDUARDO… La orden era en caso de que se sospechara un campo minado, se informaba al comandante de la compañía para ver qué órdenes daba, quien daba la orden de emplear el grupo EXDE, en caso de un campo minado, con todas las medidas de seguridad se empezaba el procedimiento empleando nuestros materiales y, acabado el registro, se daba la orden cumplida… PREGUNTADO: Manifieste al despacho si para el día 11 de diciembre de 2008 contaban con material o personal experto para detectar campos minados, relacionando de manera detallada los mismos. CONTESTÓ: Sí llevábamos, teníamos el detector valón tipo pinpoy (sic), la pera y cuerda con sus respectivos 150 metros de lazo, contábamos con 85 metros de cable, 27 cargas huecas, 12 detonadores ineléctricos y cuatro detonadores eléctricos y los materiales para hacer procedimiento para una destrucción de explosivos, el personal experto era yo, que tengo 7 cursos EXDE en la Escuela de Ingenieros y cuatro con el grupo MARTE. PREGUNTADO: Sírvase informar al despacho por qué razón no llevaban perro antiexplosivos guiado por el soldado guía canino para la época de los hechos materia de investigación. CONTESTÓ: Lamentablemente el binomio canino había muerto en esos días. PREGUNTADO: Por favor informe a esta oficina de instrucción por qué razón no habían reemplazado al perro antiexplosivos. CONTESTÓ. Cuando muere un perro hay que enviar un informe a Bogotá informando la causa de la muerte del perro, hasta que no hagan ese procedimiento el Batallón no descarga la novedad para poder incorporar otro perro (fl. 109, c. pruebas nº 1, negrillas y mayúsculas del texto citado).

10.5.7. No obstante lo anterior, la investigación disciplinaria abierta con ocasión de los hechos que se vienen discutiendo culminó con decisión favorable a los comandantes juzgados, lo cual se plasmó en la providencia del 24 de noviembre de 2010 proferida por la Novena Brigada del Ejército Nacional, en la cual se dijo lo siguiente:

Conforme a lo anterior, se deduce de las diligencias de versión libre y de las diligencias de declaración recepcionadas al personal militar, especialmente en la de los señores MY. Góngora, ST. Echeverry Suárez, PF. Cuaji Trujillo, PF. Pinzón Pérez, SS. Arenas Arboleda, CS. Aya Aguilar, CS. Loaiza García, quienes acreditan que en las condiciones topográficas y climáticas del sector de la zona, no se podían realizar desplazamientos nocturnos, una vez que era de difícil acceso por su profundidad aproximada de 3000 metros, más la montaña que los rodeaba, su boscosidad, quebranto y el espesor de la selva. Además hay que sumarle a la anterior situación el orden público que presentaba el sector, y la falta de visión nocturna una vez que el clima era frío y nublado.

Es por ello que este despacho, determina que los disciplinados ordenaron y realizaron el movimiento diurno, porque las condiciones que rodeaban el desarrollo de la misión eran condiciones ajenas a su voluntad, lo que hizo que actuaran dentro del ámbito discrecional como militares y comandantes, en observancia de cumplir con la obligación de velar por el bienestar de sus subalternos, por lo que tuvieron que tomar decisiones que les permitieran cumplir con la misión encomendada de acuerdo a las posibilidades… (fl. 382, c. pruebas 2).

10.6. A raíz de los hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008, César Augusto Amaya Mantilla sufrió múltiples heridas por artefacto explosivo, a saber: una a nivel de la muñeca cubital con lesión del nervio superficial, una esquirla en el muslo derecho con orificio de entrada en el borde exterior y sin orificio de salida, una herida a nivel cara superior primer dedo, pérdida del diente incisivo nº 21 y herida por esquirla en el muslo superior derecho sin orificio de salida. Por su estado de salud, que era bastante delicado, el lesionado fue remitido a Diacorsa - sucursal Instituto del Corazón de Ibagué, en donde se le prestó la atención de urgencias, y luego fue remitido al Hospital Militar Central, en donde se tomó la decisión, el 26 de diciembre del mismo año, de amputar la pierna izquierda. Se reseñan a continuación las pruebas pertinentes acerca de estas incidencias fácticas.

10.6.1. En el informe administrativo por lesiones nº 030, elaborado por el comandante del Batallón de Contraguerrilla nº 09, se describen las heridas causadas al cabo primero César Augusto Amaya Mantilla y se conceptúa que “… Al caer al campo minado, sufre múltiples heridas por esquirlas de mina causándole lesión A nivel auditivo y lesión en muslo izquierdo por arma de fuego…” (fl. 17, c. 1).

10.6.2. En el acta aclaratoria para la corrección de la descripción de los hechos relacionados en el informativo administrativo nº 030 antes aludido, se describen las lesiones sufridas por el accionante de la siguiente forma: “1. Herida por artefacto explosivo a nivel de la muñeca cubital con lesión del nervio superficial. // 2. Esquirla muslo derecho con orificio de entrada borde exterior sin orificio de salida. // 3. Herida a nivel cara superior primer dedo. // 4. Pérdida del diente incisivo n. º 21. // 5. Herida por esquirla muslo superior derecho sin orificio de salida” (fl. 18, c. 1).

10.6.3. Se allegó resumen de historia clínica de la víctima según la atención médica llevada a cabo en Diacorsa - Instituto del Corazón de Ibagué, en la que se estableció como fecha de ingreso el día 11 de diciembre de 2008 a las 2:20 de la tarde, y egreso el 16 de diciembre de 2008 a las 6:14 de la mañana. Según consta en el documento en cita:

ENFERMEDAD ACTUAL

Paciente quien ingresa en compañía de personal del Ejército y paramédico, refiere que hace unas 5 horas fueron víctimas de mina quiebra patas en área rural afirma presentar dolor en los miembros inferiores e imposibilidad para la movilización de la pierna y pie izquierdo con pérdida de sensibilidad.

(…)

DIAGNÓSTICO DE INGRESO

Choque hipovolémico (principal) ruptura arterial operaciones de guerra con otras explosiones y esquirlas

(…)

PLAN DE MANEJO Y TRATAMIENTO

Paciente con choque hemorrágico víctima de mina quiebra patas clínicamente con herida vascular arterial, posible lesión arterial femoral superficial izquierda. Se inicia reanimación con cristaloides líquidos calientes 2000 CC hasta lograr la de 120/65. Se indica hemogorama TO TPT hemoclasificación transfundir 2 UGRE. Se comenta con el Dr. Pardo CX indica ser llevado urgente a sala de cirugías. Se inicia antibiótico-terapia y oxigeno por cánula nasal.

(…)

Procedimientos quirúrgicos exploración de vasos femorales, reparo de arteria con injerto reoparo de vena femoral con parche de safena embolectomía arterial y venosa fasciotomia todo en miembro inferior izquierdo.

(…)

ANÁLISIS Y PLAN

Paciente hemodinamicamente estable que toleró destete de dopamina perfusión distal de MM izquierdo adecuada con pulso medio presente, presenta sangrado por HX QX y descenso de HB a 8.0, llama la atención presencia de hematuria microscópica y anestesia de pie izquierdo se indica transfundir GRE ajuste de infusión de heparina según PTT y se indica placas de abdomen pelvis para descartar lesión de vías urinarias, según evolución clínica se solicitara electromiografía. Se realizan trámites de remisión a Hospital Militar por solicitud de la familia (fl. 160, c. pruebas nº 1).

10.6.4. Igualmente, se encuentra epicrisis de César Augusto Amaya Mantilla realizada en el Hospital Militar Central, en donde ingresó el 16 de diciembre de 2008 y egresó el 30 de enero de 2009. En este medio de convicción se establece que el paciente llegó en condiciones delicadas, lo que hizo necesario que se tomara la decisión de amputar su pierna izquierda al presentar una infección que generaba riesgos con potencial de poner en riesgo la vida del paciente. En la misma hoja se hizo constar (fls. 111-412, c. 1 y 2 c. 2 de pruebas):

Motivo de consulta: remitido de Ibagué por herida por mina

Enfermedad actual: paciente de 29 años de edad con herida por mina antipersonal el 11 de diciembre de 2008 en área rural de Chaparral Tolima, presentó lesiones por esquirlas a nivel de la mano derecha, pie derecho y pierna izquierda, además de trauma por onda explosiva a nivel de la dentadura. El paciente fue valorado inicialmente en Ibagué en donde diagnostican lesión vascular por lo cual realizan exploración y anastomosis de la arteria femoral superficial izquierda.

(…)

Al ingreso presentaba herida en la cara interna del muslo izquierdo de 20 cm con gran edema exposición muscular a tensión, piel caliente sin buena perfusión distal, edema brillante con flictenas, pulsos distales no palpables, pie caído, con SX compartimental de lierna(sic) izquierda.

(…)

Traumatismo de la arteria femoral

26/12/2008 12:03:26 pm Paciente que presenta como consecuencia de síndrome compartimental una mionecrosis severa con proceso infeccioso asociado y además lesión neurológica establecida que impide movilidad del pie y cuello de pie se considera absolutamente indicada realización de amputación, dado que la realización de otro procedimiento más conservador, además de no tener ningún pronóstico funcional, pondría en un mayor riesgo la vida del paciente. Se toma decisión en conjunto con el servicio de prótesis y amputados… Se evalúa paciente intraoperatoriamente se retiran bolsas de fasciostomia encontrando abundante secreción purulenta, con microsis extensa…

10.6.5. Mediante despacho comisorio nº 007, el señor Fernando Serrano Bonitto, quien fue médico tratante del señor César Augusto Amaya Mantilla en el Hospital Militar Central, rindió ante el juzgado veinte administrativo sección segunda oral de Bogotá, un testimonio acerca de la situación de salud del actor, en los siguientes términos(12):

… Entiendo que se trata de un paciente soldado remitido de un hospital o clínica de Ibagué, porque cinco días antes había presentado trauma de alta energía por onda explosiva al que inicialmente se había manejado antes de su remisión con exploración y reparación vascular secuela del trauma al ser admitido en el Hospital Militar por el servicio de urgencias fue valorado por el servicio de cirugía vascular quienes observaron y diagnosticaron que el paciente estaba cursando con un cuadro de síndrome compartimental de su miembro inferior izquierdo por lo cual procedieron a realizar fasciotomías con el objeto de tratar de salvar esta extremidad de por sí muy comprometida por el trauma inicial lógicamente que paralelo a esto se tomaron todas las medidas tendientes a estabilizar al paciente en su parte vital, aplicación de antibióticos y demás medidas que son de protocolo en estos casos. A pesar de los procedimientos mencionados la evolución del miembro inferior izquierdo no fue la esperada, y se instauró una isquemia y necrosis muscular de la extremidad izquierda la cual fue necesario mediante junta practicada en conjunto entre los servicios de cirugía vascular, y amputada y prótesis practicar la amputación de la extremidad a nivel de la rodilla como medida necesaria para salvar la vida del paciente que en ese momento ya iniciaba un síndrome de reperfusión y sepsis. En su etapa pos operatoria evolucionó con algunos picos febriles y se hizo un absceso en el muslo izquierdo el cual requirió lavados quirúrgicos y antibiótico hasta su recuperación total…cuando hay un trauma de alta energía y lesión vascular y las fasciotomias lo cual va encaminado a disminuir la presión en los compartimientos de la extremidad logrando así que la circulación se restaure y por lo tanto la parte muscular se mantenga vital logrando salvar la extremidad… Es el que se realiza sin hospitalizar al paciente sino puede estar localizado en su casa o en otra institución no hospitalaria al cual por lo general se le hacen controles para seguimiento de su cuadro clínico. PREGUNTANDO: Dadas las condiciones clínicas del demandante considera usted que el tratamiento indicado podía ser de carácter ambulatorio CONTESTÓ: No, un paciente con ese tipo de trauma severo con compromiso importante de su extremidad inferior con importante compromiso de su estado general ya que se trataba de un paciente que estaba en shock, el que necesariamente toca manejar en un servicio de urgencias y ser valorado por especialistas en las diferentes áreas que fue necesario… El tratamiento realizado al paciente fue completamente intrahospitalario… (sic).

10.7. A raíz de la amputación a su pierna izquierda, la junta médica laboral nº 30163 del Ejército Nacional, valoró la capacidad laboral de César Augusto Amaya Mantilla. Dicha dependencia, luego de realizar un examen de la situación médica de la víctima, concluyó que las lesiones y las consecuencias de las mismas, produjeron la pérdida de la capacidad laboral en un porcentaje del 99,55%, por lo que se procedió al reconocimiento de la indemnización, bajo la premisa de que los hechos acaecidos el 11 de diciembre de 2008, se dieron con ocasión al servicio (fls. 19-21, c. 1 y fls. 580-596, c. 3).

10.8. El padecimiento de las heridas en los hechos ocurridos el día 11 de diciembre de 2008, y la consiguiente amputación de la pierna izquierda con la pérdida de la capacidad para trabajar y realizar otras actividades propias de la vida, son situaciones que acarrearon para el señor César Augusto Amaya Mantilla y su familia situaciones de congoja y dolor, tal como se narró de forma espontánea en los testimonios de los señores Rodrigo Quiñonez, Guillermina Barrera de Quiñonez, Juliana Quiñonez Barrera y Ángela Yaneth Quiñonez Barrera (fls. 447 y ss., c. pruebas 2).

IV. Problema jurídico.

11. Al revisar el fondo de las pretensiones formuladas por la parte actora, es necesario que la Sala estudie la existencia de los elementos que conforman la responsabilidad, como son el daño, un hecho —por acción u omisión— de la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, así como también el nexo de causalidad entre ambos. En el análisis de la imputación del daño y la determinación de las reparaciones, si hubiere lugar a éstas, la Sala se concentrará en dar respuesta a las siguientes preguntas:

11.1. En lo que tiene que ver con el daño, es necesario determinar si, como lo dice la parte actora en su apelación adhesiva, en el proceso se demostró que los señores Marcela Quiñonez Barrera, Diana Marcela Rivera Quiñonez y Jonathan David Rivera Quiñonez eran, respectivamente, compañera permanente e hijos de crianza del señor César Augusto Amaya Mantilla para el momento en que ocurrió el hecho dañoso el 11 de diciembre de 2008; y si de allí puede derivarse la inferencia de que soportaron un perjuicio moral por la lesión padecida por este último, a pesar de que, según se dijo en la impugnación —antecedentes, párr. 7—, la unión marital de hecho se encuentra actualmente disuelta.

11.2. En segundo orden, al analizar la imputación del daño a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional debe estudiarse si, con base en las pruebas arrimadas al plenario, es posible afirmar que el señor César Augusto Amaya Mantilla resultó lesionado debido a una negligencia cometida por los comandantes del grupo militar al que pertenecía, quienes le habrían ordenado desplazarse por un sitio del que se sabía que estaba sembrado con minas antipersona, sin que para el efecto se contara con los equipos adecuados para la detección de artefactos explosivos. Precisa en este punto la Sala que no se efectuará análisis alguno frente a las imputaciones hechas a las instituciones médicas en las que ex post facto fue atendido el lesionado, pues el a quo las libró de toda responsabilidad, y ninguna alegación se hizo al respecto en las alzadas que dieron lugar a la segunda instancia.

11.3. En tercer lugar, como se dirá que el daño alegado por los demandantes es imputable por falla del servicio a la Nación Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, entonces revisará la Sala las modificaciones que son procedentes frente a las condenas decretadas por el juzgador de primer grado, en aras de incluir dentro de las mismas a todos los demandantes que acreditaron el daño, y también para garantizar el poder adquisitivo de las obligaciones dinerarias estipuladas en la sentencia materia de los recursos de apelación.

V. Análisis de la Sala.

12. La Sala tiene por demostrado el daño alegado en la demanda, consistente en el padecimiento de unas lesiones por el señor César Augusto Amaya Mantilla en hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008, lo que derivó en la pérdida de la extremidad inferior izquierda debido a una infección generalizada que hizo necesaria la amputación de ese miembro. Tal detrimento también tuvo consecuencias para los demandantes Adán Amaya Pérez (padre), María Inés Mantilla Reyes (madre), Helena Patricia Ayala Mantilla (hermana), Inés Reyes de Mantilla (abuela), Carlos Mantilla Rodríguez (abuelo), Carlos José Amaya Quiñonez (hijo), Marcela Quiñonez Barrera (compañera permanente), Diana Marcela Rivera Quiñonez (hija de crianza) y Jonathan David Rivera Quiñonez (hijo de crianza) —párr. 10.1, hechos probados—.

12.1. Acerca de este punto, además de que se encuentra probado que el señor César Augusto Amaya Mantilla padeció daños materiales debido a la pérdida de un 99,55% de la capacidad para trabajar —párr. 10.7, hechos probados—, la jurisprudencia contencioso administrativa ha sido unívoca en precisar que, en caso de lesiones, el daño moral se presume tanto para la víctima directamente afectada con el hecho dañino, como para los familiares de esta, pues las reglas de la experiencia permiten la construcción de ese indicio sobre la base del afecto que, por regla general, existe entre las personas allegadas(13). Otro tanto puede decirse acerca del daño a la salud padecido por la víctima directa, el cual, según lo ha dicho la Sala Plena de la sección tercera del Consejo de Estado, se deduce a partir de la pérdida de la capacidad laboral(14).

12.2. Especial atención debe prestarse al caso de los peticionarios Marcela Quiñonez Barrera, Diana Marcela Rivera Quiñonez y Jonathan David Rivera Quiñonez, de quienes se dice que eran, correspondientemente, compañera permanente e hijos de crianza del lesionado César Augusto Amaya Mantilla. Al respecto, en el expediente reposan los testimonios —párr. 10.1, hechos probados— de Rodrigo Quiñonez Herrera —padre de la compañera permanente—, Guillermina Barrera de Quiñonez —madre—, Juliana Quiñonez Barrera —hermana—, Ángela Yaneth Quiñonez Barrera —hermana— y Francelina Quiñonez Barrera —hermana—, quienes emplearon diferentes relatos que, de forma natural, confluyeron en la afirmación del hecho del nexo sentimental existente entre los aludidos demandantes y el directamente lesionado.

12.3. Al estudiar las aludidas testificaciones cuya recopilación fue solicitada por la parte actora, la Sala considera que los testigos carecen de circunstancias que per se afecten su credibilidad e imparcialidad, toda vez que el simple hecho de ser familiares de la parte interesada en el litigio, no es una premisa suficiente para sustentar la conclusión de que se trata de unos elementos de prueba que carecen de verdad, pues es deber del juez, previo a arribar a esa deducción, realizar un análisis a profundidad de los medios de convicción y, en esa labor, acudir a las reglas de la experiencia y la sana crítica, como en distintas ocasiones lo ha dispuesto la jurisprudencia(15).

12.4. Y en esa óptica revisadas las versiones vertidas por los mencionados declarantes, observa la Sala que los mismos, a pesar de ser coincidentes en cuanto a los hechos cuya acreditación resulta de interés para la parte actora, tienen una confluencia que se observa espontánea y libre, sin que sea posible divisar algún rasgo que permita afirmar, como pareció insinuarlo el fallador de primer grado, que se trató de deposiciones preparadas y condicionadas que, por esas razones, debieran ser desechadas en la construcción de la premisa fáctica del presente caso. En este punto resulta insuficiente el reparo relacionado únicamente con el nexo de parentesco de los declarantes.

12.5. Por el contrario, se insiste en que con base en esos medios de prueba pudo determinarse que para el 11 de diciembre de 2008, el núcleo familiar del señor César Augusto Amaya Mantilla estaba conformado con su compañera permanente, la señora Marcela Quiñonez Barrera, con quien procreó al accionante Carlos José Amaya Quiñonez; y también por los hijos de la mujer, Diana Marcela Rivera Quiñonez y Jonathan David Rivera Quiñonez, quienes veían al lesionado como una figura paterna, en la medida en que de él recibían el correspondiente soporte económico y emocional.

12.6. Y tal situación no se desvirtúa por el hecho de que, con posterioridad a la presentación de la demanda que dio origen al sub lite, la unión marital se haya disuelto —párr. 7, antecedentes—, pues este hecho no tiene la facultad de deshacer el dolor y la frustración que, de acuerdo con las reglas de la experiencia, padecieron el señor César Augusto Amaya Mantilla y sus allegados con ocasión de los hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008, en momentos en que el núcleo familiar aún se encontraba unido.

12.7. De tal forma que, contrario a lo argüido por el tribunal de primera instancia en su sentencia, en el presente caso está acreditado el menoscabo padecido por todos y cada uno de los demandantes aludidos en el libelo introductorio, lo que hace procedente que la Sala pase a estudiar enseguida la posibilidad de atribuir el mismo a la entidad que resultó condenada en la sentencia del 21 de agosto de 2014, hoy recurrente en apelación.

13. Al revisar la imputación del daño a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, lo primero que debe tenerse en cuenta es que, por ser el señor César Augusto Amaya Mantilla un militar profesional para la época de los hechos, se entiende que él voluntariamente se sometió a los riesgos propios de la profesión castrense, entre los que evidentemente se encuentra la posibilidad de padecer lesiones o incluso la muerte por acción del enemigo. De tal forma que, tal como lo ha dicho la jurisprudencia, en estos supuestos la responsabilidad de la administración debe juzgarse bajo la óptica de la falla del servicio(16), lo que implica que una condena en responsabilidad sólo será viable si se evidencia que los daños padecidos por el soldado profesional fueron producto de una equivocación por parte de la institución militar que, o bien causó directamente el daño al afectado, o bien con su impericia permitió que este fuera presa fácil de un ataque por parte de los contendores bélicos. Y aplicado ese criterio al sub lite aprecia la Sala que el daño es imputable al Ejército Nacional, con base en los argumentos que pasan a explicarse.

13.1. En primer lugar, tal como se reseñó en el acápite de hechos probados de esta providencia, en el caso de autos está demostrado que la operación militar denominada “Destello” fue dirigida por el Ejército Nacional con miras a neutralizar a un comandante de las FARC, por lo que era previsible que este grupo insurgente, cuya presencia en la zona del Cañón de Las Hermosas era abundante y bien apertrechada, dispusiera de todos los mecanismos de guerra, convencionales y no convencionales, encaminados a impedir el avance de los miembros del Ejército Nacional. Tal situación, conocida por los militares, fue exhaustivamente reseñada en la orden de operaciones que serviría de guía para el desarrollo del operativo militar, en la que de forma vehemente se solicitó a los comandantes de escuadra ser muy cuidadosos con los artefactos utilizados por los insurgentes. Dentro de las medidas de precaución, se encontraba la de no efectuar desplazamientos sin que previamente se verificara o descartara la presencia de explosivos posiblemente sembrados por el enemigo, para efecto de lo cual debían “revistarse” los elementos necesarios, tales como detectores de metales —párr. 10.3.1, hechos probados—.

13.2. Del mismo modo, para efectos de que los grupos militares contaran con los mecanismos y el personal adecuados para realizar la detección de minas antipersona, los reglamentos del Ejército Nacional disponían que cada compañía desplegada en la zona de operaciones debía contar con un equipo antiexplosivos EXDE, lo que incluía un binomio canino y detectores de metales operados por los soldados capacitados para ello, tal como quedó plasmado en la directiva nº 0070 de 2009 —párr. 10.5.5, hechos probados—. Ello implica que, además de que el uso de mecanismos para la detección de armas no convencionales estaba ordenado en la orden de operaciones que se estaba cumpliendo el 11 de diciembre de 2008, tal precaución también se instituyó en los reglamentos de seguridad de la institución castrense, que debían ser cumplidos en todas las maniobras.

13.3. Ahora bien, con base en lo dicho en los testimonios de los señores Yonatan Cuaji Trujillo —párr. 10.5.3, hechos probados—, Jorge Medina Cangrejo —párr. 10.5.4, hechos probados— y Carlos Gómez Anacona —párr. 10.5.6, hechos probados—, todos ellos militares pertenecientes a la compañía que cumplía la misión táctica denominada “Destello”, en el proceso se demostró también que para el 11 de diciembre de 2008, la compañía a la cual pertenecía el señor César Augusto Amaya Mantilla había perdido los elementos necesarios para la detección de minas antipersona, pues el binomio canino había fallecido en los días anteriores y, además, los detectores de metales habían sido destinados a la protección de otro grupo de militares.

13.4. Además, con base en los mismos medios de convicción pudo determinarse que se tenía conocimiento de la presencia de campos minados en el Cañón de Las Hermosas, así como también de la activación de algunos de ellos en la misma área, lo que hacía aún más necesario contar con detectores y equipos caninos de rastreo, como requisito indispensable para poder tener un tránsito seguro por la zona de operaciones. Al respecto dijo el testigo Yonatan Cuaji Trujillo que “… las FARC activó una mina, pero gracias a dios no pasó nada porque pasó una vaca y la mina se activó… pero al día siguiente nos tocó subir, y ya sabían que en la zona había campos minados…” —párr. 10.5.3, hechos probados—. Y el declarante Jorge Medina Cangrejo respaldó ese aserto cuando aseveró que “… se encontraron con unas cantinas o campo minado el cual desactivaron… porque estaban visibles… se presumía que todo estaba minado…” —párr. 10.5.4, hechos probados—; lo que a su vez fue confirmado por el deponente Carlos Gómez Anacona, quien relató que el día antes de los hechos “… se localizaron tres artefactos explosivos, que habían sido sembrados al parecer por los terroristas de la cuadrilla 21 de las ONT-FARC, las cuales fueron destruidas en forma controlada…” —párr. 10.5.6, hechos probados—.

13.5. A pesar de lo anterior, los testigos narran que se le ordenó al cabo César Augusto Amaya Mantilla dirigir su grupo hacia un paraje en el que, como acaba de reseñarse, se sospechaba sobre la presencia de armas no convencionales, movimiento que se hizo sin proporcionarle a estos efectivos militares los instrumentos necesarios para delatar la presencia de artefactos explosivos, lo que implica que, además de que se actuó en abierta contradicción con los protocolos militares de seguridad, se propició un incremento injustificado del riesgo al que normalmente deben someterse los militares voluntariamente vinculados al servicio, lo cual constituye una evidente falla en la prestación del servicio que hace procedente la condena a cargo de la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, tal como lo resolvió el a quo en su sentencia.

13.6. Y es que el hecho del tercero, como causal eximente de responsabilidad, no opera en este caso, pues las omisiones en que incurrió la entidad demandada al faltar al deber de dotar a sus efectivos con el equipo necesario para la detección de minas antipersona, y aún más por ordenarles realizar un desplazamiento por una zona en la que se sabía la instalación de armas no convencionales cuando había fallecido ya el binomio canino asignado, son imprudencias que contribuyeron causalmente a la producción del daño y propician el surgimiento del débito resarcitorio. En efecto, es casi seguro que si el Estado hubiera empleado los medios a su alcance para prevenir y contrarrestar oportunamente la acción de la guerrilla, habría sido otro el balance de lo ocurrido en el sector del Cañón de Las Hermosas en el departamento del Tolima.

13.7. Como corolario de lo anterior, considera la Sala que es procedente predicar responsabilidad a cargo de la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional tal como lo hizo el tribunal de primera instancia en la sentencia apelada, para efecto de lo cual no son de recibo los argumentos expuestos por dicha entidad en su alzada pues, contrario lo que allí se afirma, en el presente caso se evidenció que la institución castrense incurrió en una falla del servicio que participó causalmente en la producción del daño cuya indemnización se persigue en el presente litigio.

VI. Conclusión.

14. Las Sala confirmará la sentencia de primera instancia, proferida por el Tribunal Administrativo del Tolima en fecha del 21 de agosto de 2014, en cuanto que allí se declaró la responsabilidad extracontractual a cargo de la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional por los daños sufridos por el señor César Augusto Amaya Mantilla en hechos ocurridos el 11 de diciembre de 2008. No obstante, dicha providencia será modificada para actualizar a valor presente las condenas concretas decretadas por el a quo, y también para incluir dentro del grupo de beneficiarios a la compañera permanente y los hijos de crianza del directamente afectado, de conformidad con los parámetros que pasan a definirse en los párrafos subsiguientes.

VII. Medidas de reparación.

15. En la sentencia de primera instancia se ordenó la restitutio a favor de los demandantes, de conformidad con los daños demostrados así —párr. 4. antecedentes—: (1) como resarcimiento de los perjuicios materiales —lucro cesante—, se reconoció a favor del señor César Augusto Amaya Mantilla una indemnización equivalente a quinientos diecinueve millones cuatrocientos cuatro mil seiscientos cuarenta y un pesos con veintitrés centavos ($ 519.404.641,23); (2) por concepto de perjuicios morales, se otorgaron 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes para el directamente ofendido, 50 a favor de cada uno de los abuelos —Carlos Mantilla Rodríguez e Inés Rodríguez de Mantilla— y la hermana —Helena Patricia Amaya Mantilla—, y 80 a favor del hijo —Carlos José Amaya Quiñones— y cada uno de los padres —Adán Amaya Pérez y María Inés Mantilla Reyes—; (3) como reparación de los perjuicios por daño a la vida de relación se decretó a favor del lesionado la suma de 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes; y, además, (4) se ordenaron algunas medidas de satisfacción y no repetición, relacionadas con un pedimento de disculpas por parte de la entidad demandada, la prestación permanente de servicios médicos y la dotación de las prótesis que llegaren a necesitarse. La Sala modificará las condenas plasmadas en la sentencia materia del recurso de alzada, con base en las precisiones que pasan a exponerse.

15.1. En lo que tiene que ver con la indemnización de los perjuicios materiales por lucro cesante, demostrados por la pérdida del 99,55% de la capacidad laboral del señor César Augusto Amaya Mantilla como consecuencia de las lesiones sufridas el 11 de diciembre de 2008, la Sala estima que el Tribunal Administrativo del Tolima dio aplicación a todos los criterios determinados por la jurisprudencia para la tasación de ese tipo de condenas, lo que arrojó un monto de quinientos diecinueve millones cuatrocientos cuatro mil seiscientos cuarenta y un pesos con veintitrés centavos ($ 519.404.641,23). No obstante, para mantener el valor adquisitivo de la suma dineraria determinada por el a quo, se hace necesaria su actualización a valor presente con aplicación de la fórmula que para el efecto ha sido utilizada por el Consejo de Estado de acuerdo con la cual: renta actualizada = renta histórica * [índice final de precios al consumidor ÷ índice inicial de precios al consumidor]. Aplicada dicha fórmula al caso concreto, se tiene lo siguiente:

Ra = 519.404.641,23 * [138,85399 ÷ 117,83730]

Ra = $ 612.042.255

15.1.1. De esa forma, como indemnización de perjuicios materiales por daño emergente a favor del señor César Augusto Amaya Mantilla, se reconocerá la suma de seiscientos doce millones cuarenta y dos mil doscientos cincuenta y cinco pesos ($ 612.042.255) m/cte.

15.2. Al revisar la indemnización de perjuicios inmateriales por daño moral, es necesario aplicar los criterios recientemente fijados por la Sala Plena de la sección tercera para la reparación de ese tipo de menoscabo, de acuerdo con los cuales, en los casos de lesiones que han producido una pérdida de capacidad laboral en un porcentaje de entre 50% y 100%, es procedente reconocer una indemnización de perjuicios equivalente a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la víctima directa y los parientes dentro del primer grado de parentesco consanguíneo o civil, y de 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes para los familiares dentro del segundo grado de consanguinidad o civil(17). Contrario a lo decidido por el a quo en la sentencia apelada, dentro de esta indemnización se tendrá en cuenta a los demandantes Marcela Quiñonez Barrera —compañera permanente para la época de los hechos—, Diana Marcela Rivera Quiñonez —hija de crianza— y Jonathan David Rivera Quiñonez —hijo de crianza—, respecto de quienes se demostró la relación afectiva conforme se expuso más arriba en esta providencia —párr. 10.1, hechos probados—.

15.2.1. Así las cosas, a favor del señor César Augusto Amaya Mantilla se mantendrá la indemnización equivalente a 100 salarios mínimos mensuales legales vigentes a la fecha de ejecutoria del presente fallo, monto que también se reconocerá a cada uno de los peticionarios Adán Amaya Pérez —padre—, María Inés Mantilla Reyes —madre—, Carlos José Amaya Quiñonez —hijo—, Marcela Quiñonez Barrera —compañera permanente para la época de los hechos—, Diana Marcela Rivera Quiñonez —hija de crianza— y Jonathan David Rivera Quiñonez —hijo de crianza—, según las relaciones de parentesco y afinidad aludidas como evidenciadas más arriba en la presente providencia —párr. 10.1, hechos probados—. Bajo la misma premisa, se reconocerá una suma de 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes a la fecha de ejecutoria de esta sentencia, a favor cada uno de los demandantes Carlos Mantilla Rodríguez —abuelo—, Inés Reyes de Mantilla —abuela— y Helena Patricia Amaya Mantilla —hermana—, quienes ostentan una relación de parentesco en el segundo grado de consanguinidad.

15.3. Al analizar la indemnización de perjuicios inmateriales por daño a la salud, la Sala observa que esta es la categoría que, según lo ha dicho la reciente jurisprudencia unificada de la sección tercera del Consejo de Estado, se adecuaría dentro de la tipología de daño que ha sido denominada “daño a la salud” —supra, párr. 12.1, notas al pie 13 y 14, análisis de la Sala—, menoscabo frente al cual es procedente una indemnización equivalente a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes cuando, como en el caso del señor César Augusto Amaya Mantilla, la pérdida de capacidad laboral es en un porcentaje superior al 50%. Por tal razón, se confirmará este aparte de la providencia impugnada.

15.4. Finalmente, en lo tocante con las medidas de satisfacción y no repetición ordenadas por el tribunal de primera instancia, observa la Sala que las mismas estuvieron fundamentadas en el hecho de que era frecuente en el Ejército Nacional que los soldados resultaran lesionados por minas antipersona. En las palabras expresadas por el a quo:

Así mismo, encuentra esta Sala que dada la grave omisión que se presentó en este caso y teniendo en cuenta que son múltiples los casos de soldados que resultan heridos por minas antipersonas y con el ánimo de establecer medidas de no repetición y así poder obtener una reparación integral del daño que genere conciencia en el Ejército Nacional respecto de la protección y seguridad que deben brindarse a los soldados combatientes, es necesario ordenar a la entidad demandada que por escrito presente excusas a los demandantes, al igual que las mismas se publiquen en un diario de amplia circulación.

También se ordenará, la prestación de servicio médico de ortopedia, rehabilitación, psicología y psiquiatría permanente para el joven César Augusto Amaya Mantilla y una nueva prótesis adecuada para la pierna derecha y la renovación de la misma por el desgaste que presente; previa valoración médica (fl. 789, c. ppl).

15.4.1. Al respecto, en los recursos de apelación que motivan la presente instancia no se emitió reparo alguno y, además, la argumentación expuesta por el tribunal se aprecia razonable y proporcional en lo que tiene que ver con la atención en salud que debe prestarse al señor César Augusto Amaya Mantilla, lo que lleva a la Sala confirmar las decisiones en ese sentido asumidas en la sentencia de primer grado.

15.4.2. No obstante, frente a las disculpas que debe pedir el Ejército Nacional y la publicación de las mismas en un periódico de amplia circulación, aprecia la Sala que el Consejo de Estado ya ha tenido la oportunidad de juzgar casos relacionados con fallos estratégicos en el desarrollo de misiones militares y, aun cuando se han proferido condenas por ese motivo en contra de la institución castrense, lo cierto es que allí no se han ordenado medidas de restitución como las que se propusieron en el fallo de primera instancia(18), y en esta oportunidad tampoco la Sala lo considera necesario. Por ese motivo se revocará la medida de satisfacción que se viene aludiendo en el presente párrafo.

15.4.3. Como una medida adicional para asegurar el eventual conocimiento de asuntos como el sub lite por parte de la jurisdicción especial para la paz creada mediante Acto Legislativo 01 de 2017, se exhortará a la presidencia del Consejo de Estado para que, con el apoyo de la comisión de relatoría creada mediante Acuerdo 001 del 14 de febrero de 2018, establezca en la página web institucional de esta alta corte un enlace que contenga su jurisprudencia relacionada con el conflicto armado colombiano, en donde deberán incluirse todos los casos en este contexto ocurridos, entre ellos el resuelto mediante la presente providencia.

15.4.4. Por último, se enviará al director del Centro Nacional de Memoria Histórica y del Archivo General de la Nación, copia de la presente sentencia con el fin de que haga parte de su registro, y contribuya a la construcción documental del país que busca preservar la memoria de la violencia generada por el conflicto armado interno en Colombia.

VIII. Costas.

16. No hay lugar a la imposición de costas, debido a que no se evidencia en el caso concreto actuación temeraria de alguna de las partes o de los demás intervinientes procesales, condición exigida por el artículo 55 de la Ley 446 de 1998 para que se profiera una condena de ese tipo.

17. En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —subsección “B”—, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. MODIFÍCASE la sentencia apelada, esto es, la proferida el 21 de agosto de 2014 por el Tribunal Administrativo del Tolima, la cual quedará así:

1. DECLARAR administrativa y patrimonialmente responsable a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, por el daño padecido por el señor César Augusto Amaya Mantilla, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

2. CONDENAR a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional a pagar, por concepto de lucro cesante a favor de César Augusto Amaya Mantilla, la suma de seiscientos doce millones cuarenta y dos mil doscientos cincuenta y cinco pesos ($ 612.042.255) moneda corriente.

3. CONDENAR a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional a pagar, por concepto de perjuicios morales, las siguientes sumas de dinero:

A. Para cada uno de los señores César Augusto Amaya Mantilla, Adán Amaya Pérez, María Inés Mantilla Reyes, Carlos José Amaya Quiñonez, Marcela Quiñonez Barrera, Diana Marcela Rivera Quiñonez y Jonathan David Rivera Quiñonez, la suma equivalente a cien (100) salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la ejecutoria de la presente sentencia, a título de indemnización de perjuicios por daño moral.

B. Para cada uno de los señores Helena Patricia Amaya Mantilla, Inés Reyes de Mantilla y Carlos Mantilla Rodríguez, la suma equivalente a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes para la fecha en que quede en firme el presente fallo, a título de indemnización de perjuicios por daño moral.

C. Para el señor César Augusto Amaya Mantilla la suma equivalente a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes a la fecha de ejecutoria del presente fallo, como indemnización de perjuicios por daño a la salud.

4. DECRÉTANSE como medidas de justicia restaurativa, las siguientes:

A. ORDENAR a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional prestar permanentemente el servicio médico de ortopedia, rehabilitación, psicología y psiquiatría para el señor César Augusto Amaya Mantilla, previa valoración médica. Del mismo modo, la entidad condenada deberá suministrar al aludido peticionario una nueva prótesis adecuada para la pierna izquierda y la renovación de la misma por el desgaste que presente, previa valoración médica.

Lo anterior deberá cumplirse en el término máximo de un (1) mes a partir de la ejecutoria de esta providencia, y la entidad demandada deberá enviar un informe de cumplimiento de las anteriores órdenes con sus respectivos soportes, con destino al Tribunal Administrativo del Tolima, dentro de los dos (2) meses siguientes a la ejecutoria de este fallo.

B. EXHORTAR a la Presidencia del Consejo de Estado para que, con el apoyo de la Comisión de Relatoría creada mediante Acuerdo 001 del 14 de febrero de 2018, establezca en la página web institucional de esta alta corte un enlace que contenga su jurisprudencia relacionada con el conflicto armado colombiano, en donde deberán incluirse todos los casos en este contexto ocurridos, entre ellos el resuelto mediante la presente providencia.

C. ENVÍESE al director del Centro Nacional de Memoria Histórica y del Archivo General de la Nación, copia de la presente sentencia con el fin de que haga parte de su registro, y contribuya a la construcción documental del país que busca preservar la memoria de la violencia generada por el conflicto armado interno en Colombia.

5. NEGAR las demás pretensiones de la demanda, por las razones expuestas en la parte considerativa de esta sentencia.

6. ABSTENERSE de condenar en costas de acuerdo a lo expuesto en la presente providencia.

7. ABSTENERSE de condenar al pago del arancel judicial.

8. De no ser apelada la presente decisión, debe surtirse el correspondiente grado de consulta.

9. DEVOLVER al demandante el remanente de la suma que se ordenó pagar para gastos del proceso, si la hubiere.

10. Por secretaría, déjense las constancias de rigor, y practíquense las anotaciones en el sistema Siglo XXI.

2. Sin condena en costas por el trámite de esta segunda instancia.

3. Expedir por secretaría copias con destino a las partes, con las precisiones del artículo 115 del Código de Procedimiento Civil, las cuales se entregarán a quien esté actuando como apoderado judicial.

4. Ejecutoriada la presente providencia, DEVUÉLVASE el expediente al tribunal de primera instancia para lo de su cargo.

5. CÚMPLASE la presente sentencia en los términos establecidos en los artículos 177 y 178 del Código Contencioso Administrativo.

Cópiese, notifíquese, devuélvase y cúmplase».

4 El presente asunto tiene vocación de doble instancia, comoquiera que la cuantía es superior a la suma de $ 735 940 000, la cual resulta mayor que los 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes exigidos por el artículo 132 del Código Contencioso Administrativo para las acciones de reparación directa iniciadas en el año 2010 ($ 257.500.000), teniendo en cuenta que la misma se obtiene de la sumatoria de la totalidad de las pretensiones acumuladas al momento de la presentación de la demanda, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 3º de la Ley 1395 de 2010.

5 “Cuando existan razones de seguridad nacional o para prevenir la afectación grave del patrimonio nacional, o en el caso de graves violaciones a los derechos humanos, o de crímenes de lesa humanidad, o de asuntos de especial trascendencia social, las salas especializadas de la Corte Suprema de Justicia, las salas, secciones o subsecciones del Consejo de Estado, la Sala Jurisdiccional del Consejo Superior de la Judicatura o la Corte Constitucional, señalarán la clase de procesos que deberán ser tramitados y fallados preferentemente. Dicha actuación también podrá ser solicitada por el Procurador General de la Nación”. // “Los recursos interpuestos ante la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado o el Consejo Superior de la Judicatura, cuya resolución íntegra entrañe sólo la reiteración de jurisprudencia, podrán ser decididos anticipadamente sin sujeción al orden cronológico de turnos”. // “Las salas especializadas de la Corte Suprema de Justicia, las salas o las secciones del Consejo de Estado, la Corte Constitucional y el Consejo Superior de la Judicatura; las salas de los tribunales superiores y de los tribunales contencioso-administrativos de distrito podrán determinar un orden de carácter temático para la elaboración y estudio preferente de los proyectos de sentencia; para el efecto, mediante acuerdo, fijarán periódicamente los temas bajo los cuales se agruparán los procesos y señalarán, mediante aviso, las fechas de las sesiones de la Sala en las que se asumirá el respectivo estudio…”.

6 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —en pleno—, sentencia del 28 de agosto de 2013, C.P. Enrique Gil Botero, Rad. 05001-23-31-000-1996-00659-01(25022), actor: Rubén Darío Silva Álzate y otros, demandado: Nación - Fiscalía General de la Nación y otros.

7 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —en pleno—, sentencia del 11 de septiembre de 2013, C.P. Danilo Rojas Betancourth, Rad. 41001-23-31-000-1994-07654-01(20 601), actor: María del Carmen Chacón y otros, demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional.

8 Según el oficio nº BBB-0596 contentivo de la certificación suscrita por el sargento primero Alexander Perdomo Arenas, orgánico del Batallón de Combate Terrestre nº 09 “Panches” del Ejército Nacional, la misión táctica Destello estaba integrada por las compañías “Araña” y “Búfalo”, integradas cada una por 1 oficial, 54 soldados profesionales y 6 suboficiales, entre los cuales se encontraba el cabo primero César Augusto Amaya Mantilla (fls. 552-553, c. pruebas 2).

9 En el mismo sentido, puede consultarse en el expediente (fls. 491 y ss. del cuaderno de pruebas 2), la declaración juramentada rendida por el señor Yonathan Cuaji Trujillo, quien afirmó: “…Esa operación estaba dirigida contra Alfonso Cano y la seguridad de esta persona, la situación de orden público era peligrosa porque la gente civil nos decía que había mucha presencia de guerrilla, a esa operación íbamos la compañía que son más o menos setenta hombres, el armamento que llevábamos es el normal que es ametralladora, fusil, mortero y MGL…” (fl. 492, c. pruebas 2). Luis Alejandro Loaiza García, por su parte, afirmó en su declaración: “…iba dirigida hacia las FARC, la situación de orden público era complicada porque la gente del sector no era afecta al Ejército y se sabía por inteligencia que había gran cantidad de integrantes de las FARC, no recuerdo cuantos hombres hacían parte de la operación…” (fl. 494, c. pruebas 2).

10 En el mismo sentido pueden verse, en los folios 488 y siguientes del cuaderno de pruebas 2, las declaraciones juramentadas rendidas por los señores Juvenal González Caicedo y Luis Alejandro Loaiza, quienes fueron testigos directos de lo ocurrido el 11 de diciembre de 2008 al ser integrantes del pelotón al que pertenecía César Augusto Amaya Mantilla. En su declaración afirmaron que por órdenes del comandante, iniciaron movimiento por el mismo eje de avance del día anterior, sin tener en cuenta que la explosión ocurrida el 10 de diciembre de 2008.

11 En el proceso también reposan los testimonios rendidos por los señores Daniel Ignacio Echeverry Suárez, Álvaro Augusto López Nisperuza, Robinson Trujillo González, Marco Emilio Yacuechime Casamachin, Mauricio Carabalí Mina, Henry Donaiber Ordoñez Vargas, Luis Eduardo Loaiza García, Carlos Alberto Ortiz, Jonatán Cuaji Trujillo y Eder Andrés Pinzón Pérez (fls. 87-117, c. pruebas 1) quienes manifestaron igualmente que existía conocimiento sobre la posibilidad de encontrarse en un campo minado, y que el pelotón dirigido por el cabo César Augusto Amaya Mantilla realizo labores de seguridad sin contar con el detectorista ni binomio canino. Este último, no existía en la compañía, toda vez que había fallecido y no habían enviado reemplazo.

12 Con ocasión del mismo despacho comisorio se rindieron los testimonios de los doctores Juan Pablo Borrero González, Luis Fernando García, Pedro Pablo Otálora Bayona y Ricardo Augusto Uribe Moreno, quienes manifestaron igualmente la necesidad de realizar la amputación de la pierna izquierda por las lesiones ocasionadas por la mina antipersona. En el mismo sentido realizaron la aclaración entre los tratamientos ambulatorios y los hospitalarios (fls. 13-30, c. comisiones).

13 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera, subsección “B”, sentencia del 6 de diciembre de 2013, C.P. Danilo Rojas Betancourth, Rad. 52001-23-31-000-1998-00572-02 (31980), actor: Gerardo Suárez, demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional. De los mismos ponente y sala pueden consultarse también las siguientes providencias: 30 de octubre de 2013, Rad. 08001-23-31-000-1991-06344-01 (22076), actor: Aracely Cardona Guerrero, demandado: Instituto de Seguros Sociales - ISS; sentencia del 28 de octubre de 2013, Rad. 05001-23-31-000-1997-02460-01 (29246), actor: Jaqueline Tamayo López, demandado: Instituto Nacional de Seguros Sociales - ISS; y sentencia del 28 de septiembre de 2012, Rad. 19001-23-31-000-1998-09837-01 (19837), actor: Zoraida Bedoya Agredo y otros, demandado: Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario - Inpec; entre otras.

14 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —en pleno—, sentencia del 14 de septiembre de 2011, C.P. Enrique Gil Botero, Rad. 05001-23-31-000-2007-00139-01(38222), actor: José Darío Mejía Herrera y otros.

15 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera sentencia del 8 de junio de 2011, C.P. Danilo Rojas Betancourth, Rad. 41001-23-31-000-1994-07692-01(20228), actor: Ángel María Ñañez y otros, demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional.

16 Ver, entre muchas otras, sentencias de 12 de febrero de 2004, Exp. 14.636, C.P. Ricardo Hoyos Duque, de 26 de mayo de 2010, Exp. 19.158, C.P. Ruth Stella Correa; y de 29 de agosto de 2012, Exp. 17.823, 21984, 21976, 21965 y 32010 (acumulados), C.P. Mauricio Fajardo Gómez. De épocas más recientes puede consultarse el siguiente pronunciamiento: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —subsección “B”—, sentencia del 20 de febrero de 2014, C.P. Danilo Rojas Betancourth, Rad. 52001-23-31-000-1998-00514-01 (24491), actor: Lorenzo Fajardo Ramírez y otros, demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional.

17 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativa, sección tercera —en pleno—, sentencia del 28 de agosto de 2014, C.P. Olga Mélida Valle de De la Hoz, Exp. 31172.

18 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección tercera —subsección “B”—, sentencia del 20 de febrero de 2014, C.P. Danilo Rojas Betancourth, Rad. 52001-23-31-000-1998-00514-01 (24491), actor: Lorenzo Fajardo Ramírez y otros, demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional.