Sentencia 2011-00289 de mayo 8 de 2014

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Ref.: Expediente 660012331000201100289-01

Consejera Ponente:

Dra. María Claudia Rojas Lasso

Pérdida de investidura de concejal

Actor: Ariel Céspedes Díaz

Bogotá, D.C., ocho de mayo de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «1. La demanda.

El ciudadano Ariel Céspedes Díaz solicitó el 23 de agosto de 2011, la pérdida de investidura del señor Héctor Jaime Trejos Montoya como concejal del municipio de Dosquebradas, con los siguientes fundamentos:

1.1. Las causales invocadas.

Se imputa al demandado la causal establecida en los artículos 55 de la Ley 136 de 1994 y 40, 41 y 48 (par. 2º) de la Ley 617 de 2000, que preceptúan:

“LEY 136 DE 1994

(...).

ART. 55.—Pérdida de la investidura de concejal. Los concejales perderán su investidura por:

(...).

2. Por violación del régimen de inhabilidades, incompatibilidades o de conflicto de intereses.

3. Por indebida destinación de dineros públicos.

4. Por tráfico de influencias debidamente comprobado.

La pérdida de la investidura será decretada por el tribunal de lo contencioso administrativo de la respectiva jurisdicción, siguiendo el procedimiento establecido para los congresistas, en lo que corresponda.

(...)”.

“LEY 617 DE 2000

(...).

ART. 40.—De las inhabilidades de los concejales. El artículo 43 de la Ley 136 de 1994 quedará así:

“ART. 43.—Inhabilidades: No podrá ser inscrito como candidato ni elegido concejal municipal o distrital:

1. Quien haya sido condenado por sentencia judicial, a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos; o haya perdido la investidura de congresista o, a partir de la vigencia de la presente ley, la de diputado o concejal; o excluido del ejercicio de una profesión; o se encuentre en interdicción para el ejercicio de funciones públicas.

2. Quien dentro de los doce (12) meses anteriores a la fecha de la elección haya ejercido como empleado público, jurisdicción o autoridad política, civil, administrativa o militar, en el respectivo municipio o distrito, o quien como empleado público del orden nacional, departamental o municipal, haya intervenido como ordenador de gasto en la ejecución de recursos de inversión o celebración de contratos, que deban ejecutarse o cumplirse en el respectivo municipio o distrito.

3. Quien dentro del año anterior a la elección haya intervenido en la gestión de negocios ante entidades públicas del nivel municipal o distrital o en la celebración de contratos con entidades públicas de cualquier nivel en interés propio o de terceros, siempre que los contratos deban ejecutarse o cumplirse en el respectivo municipio o distrito. Así mismo, quien dentro del año anterior haya sido representante legal de entidades que administren tributos, tasas o contribuciones, o de las entidades que presten servicios públicos domiciliarios o de seguridad social en el régimen subsidiado en el respectivo municipio o distrito.

4. Quien tenga vínculo por matrimonio, o unión permanente, o de parentesco en segundo grado de consanguinidad, primero de afinidad o único civil, con funcionarios que dentro de los doce (12) meses anteriores a la elección hayan ejercido autoridad civil, política, administrativa o militar en el respectivo municipio o distrito; o con quienes dentro del mismo lapso hayan sido representantes legales de entidades que administren tributos, tasas o contribuciones, o de las entidades que presten servicios públicos domiciliarios o de seguridad social en el régimen subsidiado en el respectivo municipio o distrito. Así mismo, quien esté vinculado entre sí por matrimonio o unión permanente o parentesco dentro del segundo grado de consanguinidad, primero de afinidad o único civil, y se inscriba por el mismo partido o movimiento político para elección de cargos o de corporaciones públicas que deban realizarse en el mismo municipio o distrito en la misma fecha”.

ART. 41.—De las incompatibilidades de los concejales. Adiciónase el artículo 45 de la Ley 136 de 1994, con los siguientes numerales:

“5. Ser representantes legales, miembros de juntas o consejos directivos, auditores o revisores fiscales, empleados o contratistas de empresas que presten servicios públicos domiciliarios o de seguridad social en el respectivo municipio”.

(...).

ART. 48.—Pérdida de investidura de diputados, concejales municipales y distritales y de miembros de juntas administradoras locales. Los diputados y concejales municipales y distritales y miembros de juntas administradoras locales perderán su investidura:

(...).

PAR. 2º—La pérdida de la investidura será decretada por el tribunal de lo contencioso administrativo con jurisdicción en el respectivo departamento de acuerdo con la ley, con plena observancia del debido proceso y en un término no mayor de cuarenta y cinco (45) días hábiles, contados a partir de la fecha de la solicitud formulada por la mesa directiva de la asamblea departamental o del concejo municipal o por cualquier ciudadano. La segunda instancia se surtirá ante la sala o sección del Consejo de Estado que determine la ley en un término no mayor de quince (15) días”.

(…).

VII. Consideraciones

7.1. Competencia.

Como lo ha advertido la Sala en otras oportunidades, esta Sección es competente para conocer de la apelación de las sentencias proferidas en procesos de pérdida de investidura de concejales, de una parte, en virtud del artículo 48, parágrafo 2º, de la Ley 617 de 2000, que establece la segunda instancia para tales procesos y, de la otra, atendiendo el pronunciamiento de la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo de enero 25 de 1995, según el cual las impugnaciones contra las sentencias de pérdida de investidura, proferidas por los tribunales administrativos, son de conocimiento de la Sección Primera del Consejo de Estado.

7.2. El examen del recurso.

El recurrente solicita se revoque la sentencia y se decrete la pérdida de investidura del señor Héctor Jaime Trejos Montoya, por haber tenido injerencia en el nombramiento en la Alcaldía de Dosquebradas del señor Ariel Céspedes Díaz y cobrarle a éste una cuota mensual a cambio de dicho nombramiento, violando el artículo 48, numeral 5º de la Ley 617 de 2000, cuyo tenor es el siguiente:

LEY 617 DE 2000 

“ART. 48.—Pérdida de investidura de diputados, concejales municipales y distritales y de miembros de juntas administradoras locales. Los diputados y concejales municipales y distritales y miembros de juntas administradoras locales perderán su investidura:

(...).

5. Tráfico de influencias debidamente comprobado”.

Esta Sala ha dicho en reiterada jurisprudencia que para que se configure la causal de pérdida de investidura por tráfico de influencias, se requiere que se cumplan los siguientes presupuestos fácticos: i) ser concejal; ii) invocar tal condición para obtener, para sí o para un tercero, provecho consistente en dádiva o retribución de índole económico o de otro tipo.

Dicho lo anterior, se demostró que el ciudadano Héctor Jaime Trejos Montoya resultó electo concejal en el municipio de Dosquebradas para el período constitucional 2008-2011 y así consta en la certificación de la Registraduría Nacional del Estado Civil (fls. 38-39).

Para demostrar el segundo de los elementos mencionados, es decir, el invocar la condición de concejal para obtener, para sí o para un tercero, provecho consistente en dádiva o retribución de índole económico o de otro tipo, se allegaron las siguientes pruebas:

— Declaración de la señora Luz Ensueño Betancurt Botero (fl. 102), Alcaldesa del municipio de Dosquebradas, Risaralda, quien expresó:

“La verdad es que el señor Ariel Céspedes fue nombrado bajo Decreto 2 de 3 de enero de 2011 (La testigo es autorizada por el despacho para consultar el dato del documento referido), y hace el nombramiento la doctora Ángela María Cardona Rodríguez como alcaldesa encargada y en el momento estaba como directora administrativa Ángela María Hoyos Álvarez y el asesor jurídico el doctor Jorge Andrés Correa Valencia, quienes hicieron el nombramiento y se hace el nombramiento provisional por seis meses al señor Ariel Céspedes Díaz como inspector de policía urbano código 233 grado 01, previa autorización de la Comisión Nacional del Servicio Civil y a los 6 meses de haberse terminado la autorización del servicio civil se le notificó que se había acabado el encargo provisional para los seis meses autorizados. Ese es todo el movimiento del caso del doctor Ariel Céspedes. Ninguna influencia tuvo el concejal Héctor Jaime Trejos, ya que se le está dando cumplimiento a los seis meses autorizados para nombrar provisionalmente al doctor Ariel Céspedes como inspector de policía urbano y cuando se hace un nombramiento provisional que autorice la Comisión Nacional del Servicio Civil por seis meses hay que notificarle a quien esté nombrado que se le acabó porque hasta ahí nos dieron la autorización. Se deja constancia que la declarante hace entrega del Decreto 2 de enero 3 de 2011 en folio 1, del oficio de la Comisión Nacional del Servicio Civil de fecha 27 de diciembre de 2010 en 1 folio, de la comunicación de fecha 3 de enero de 2011 suscrita por la señora Carmen Cecilia Gallego Cataño del despacho de la Alcaldía de Dosquebradas en 1 folio y acta de posesión 004 de enero 3 de 2001 en 1 folio...”.

— Declaración del señor Luis Edgar Ramírez Arbeláez (fl. 104), secretario de gobierno del municipio de Dosquebradas, el cual manifestó:

“...No sé absolutamente nada al respecto en relación a alguna influencia que haya ejercido el concejal Héctor Jaime Trejos para la desvinculación del señor Ariel Céspedes, no conozco ninguna influencia. Lo que yo tengo entendido, incluso dicho por el mismo doctor Ariel Céspedes que había terminado una provisionalidad que él tenía en carrera administrativa, realmente yo no conozco muy bien cuál era la calidad en que él estaba ejerciendo, lo que él mismo me refirió fue que se le había acabado una provisionalidad, de carrera administrativa poco sé, lo que sí sé es que él ejercía como inspector de Policía en el barrio el Balso, en San Judas, eso me lo comentó él a mí una vez que se acercó a mi despacho, hace más o menos un mes, que me dijo que se había quedado sin trabajo, que estaba muy preocupado, yo siempre he tenido relación con él porque yo era el jefe de él en la secretaría de gobierno, él estaba muy preocupado, me hizo referencia a situaciones personales de él, que tenía la señora muy enferma, situaciones que a mí me conmovieron. Estuve también con preocupación el tema de la prestación del servicio en la inspección de Policía, él me hizo referencia que él trabajaba políticamente con el concejal que le dicen “el Cura”, o sea Héctor Jaime, él me hizo referencia a eso y me solicitó el favor de que si tenía comunicación con el concejal le llamara a ver de qué manera le ayudaba. Yo le expliqué que yo no me metía mucho en el tema pero que iba a hablar con el señor concejal para ver que sabía de la situación de él, y delante de él llame al concejal y las palabras que yo le dije al concejal fueron: “Qué pasa con este señor Ariel, concejal, a ver si es posible que usted averigüe cuál es la situación” y antes de que yo le terminara la frase el concejal me contestó: “Yo no me meto en la situación del señor Ariel”. De cierta manera yo fue inducido por el doctor Ariel a que yo llamara a preguntarle al concejal, y yo lo hice de buena fe, pensando en ayudarle en el problema personal de él porque a mí me conmovió y me sigue conmoviendo la situación familiar, que yo le he creído a él. Y pensando también en la situación en la inspección, porque hubo que nombrar un inspector encargado, como a los 2 o 3 días se encargó al nuevo inspector, incluso el doctor Ariel le hizo entrega del cargo, entonces supuse que el concejal nos podía ayudar en el tema, porque por un lado el señor Ariel me dijo que trabajaba con el concejal y que él tenía conocimiento de la situación y que podía ayudar, y de buena fe tomé el teléfono y llamé al concejal y él fue muy cortante y me dijo que él no sabía nada de eso, que él no se debía meter en eso... PREGUNTA: En el cargo de inspector urbano de Policía del municipio de Dosquebradas se realizó un nuevo nombramiento en provisionalidad o existe algún funcionario del municipio encargado de éste. RESPUESTA: Hasta esta fecha y salvo que haya ocurrido algo esta tarde, está encargado el doctor Miguel Ortega que es otro inspector, el inspector primero, no tengo conocimiento que hayan hecho nombramiento en provisionalidad en el cargo de inspector, o sea, para que remplace en el cargo al doctor Ariel.

Al manifestar quien interrogaba que no tiene más preguntas para formular al testigo, se le pregunta al declarante si tiene algo para corregir o agregar a su relato a lo cual responde: yo tuve algunas dificultades con el doctor Ariel y más o menos del mismo talante de lo que está ocurriendo en este momento. En algunas ocasiones la inspección quedaba sola y habían quejas que en este momento reposan en control interno, quejas de que iban abogados y no encontraban la inspección abierta, que no era el trato más cortés el que él les daba, y en una ocasión lo llamé porque me mandó un trabajo que a él le correspondía, el cual era atender a una señora y él me la mandó a la secretaría, la señora irrumpió de manera muy grosera y yo lo llamé y le dije que no me parecía que él me mandara lo que le correspondía a él, le dije cumpla con sus funciones porque ya en otras ocasiones habíamos hablado de eso. Al otro día recibí un oficio de él, muy desobligante, imputándome a mí que yo lo había tratado muy mal, eso no trascendió porque yo he tratado de ser muy leal con las personas, yo eso no lo oficialicé, yo tengo los escritos que él me mandó, no trabajaba por estarme escribiendo, pero sí hay un escrito que reposa en control interno que no tenía que ver conmigo sino con una dama, donde una mamá dejaba entrever un presunto acoso a su hija, una menor, ese sí me tocó enviarlo a control interno y no sé hasta qué punto hayan incidido en la decisión de no renovarle la provisionalidad, eso sí no lo sé, desconozco completamente si en el acto por medio del cual a él le terminaron la provisionalidad tuvieron en cuenta esas cosas, incluso en este momento me siento asaltado en mi buena fe, porque cuando él me manifestó que trabajaba con el concejal El Cura no pensé que iba a estar sentado acá declarando, como me conmueve la situación de él, él estuvo en mi oficina, porque no me hablaba ni me saludaba y a mí ya me daba temor porque yo decía que me iba a ver involucrado en una investigación y así estoy involucrado aunque sea como declarante. Entonces él ya se me acercó, le volví a dar confianza, demostré mi solidaridad, y me tomé el atrevimiento de llamar a una persona con la cual no tengo amistad, a ver qué podía hacer por él, esa fue la motivación que tuve y me siento apenado con este concejal porque yo fui el que lo llamé...”.

— Declaración de la señora Claudia Patricia Arango Arteaga (fl. 107), funcionaria del Concejo de Dosquebradas, quien manifestó:

“No tengo conocimiento del motivo por el cual el señor Ariel Céspedes salió del cargo, conozco al concejal Héctor Jaime Trejos, no sé cómo era la relación del concejal con el señor Ariel Céspedes, tampoco sé cómo era la situación laboral entre ellos. No sé qué cargo ocupaba el señor Céspedes y tampoco tengo conocimiento si actualmente trabaja, no sé qué cargos ha ocupado él, yo casi no sé nada de él. Al concejal Héctor Jaime Trejos le ayudé a hacer campaña en el 2007 y desde ahí lo distingo a él, pero ahí no conocí al señor Ariel Céspedes. Yo a él lo vine a distinguir porque me lo presentó el concejal Héctor Jaime Trejos, porque él ganó al concejo y como yo envié la hoja de vida para laborar allá en el concejo para que el presidente del concejo me ayudara a trabajar allá y yo llevaba ya como nueve meses trabajando en el concejo de Dosquebradas como aseadora cuando el concejal me presentó al señor Ariel Céspedes y me dijo que era del mismo grupo de trabajo. Después de eso ya no tuve relación con el señor Ariel ni me enteré de ningún asunto entre ellos dos. Yo laboré un año que fue mi término de contrato, o sea, el 31 de diciembre de 2008 y después de eso no volví a ver ni al concejal ni al señor Ariel Céspedes. En razón de la respuesta que antecede, el despacho se abstiene de formular preguntas a la compareciente...”.

— Declaración de la ciudadana Islenia María Céspedes Suarez (fl. 109):

“(...) Mi papá le pasaba ciento veinte mil pesos ($ 120.000) mensualmente al concejal Héctor Jaime Trejos, lo sé porque mi papá siempre que contesta el teléfono siempre lo pone en altavoz y muchas veces escuchamos que él le pedía la plata a mi papá, otras veces le llevamos la plata a la alcaldía o sino a la residencia de él, en un edificio que está detrás de la Alcaldía de Dosquebradas, eso fue del 2008 a 2010. La llamada era cada mes y siempre lo acompañaba a llevarle la plata cada mes, porque él, el concejal, no dejaba que alcanzara a recibir el sueldo cuando ya estaba llamando a mi papá a pedirle la plata. Mi papá también tiene la costumbre de escribir lo que debe pagar siempre colocaba en los papeles: ciento veinte mil pesos ($ 120.000) para el concejal. Nosotros íbamos al concejo y ahí ellos hablaban y mi papá le pasaba la plata, él le decía: “Concejal vea los ciento veinte mil pesos ($ 120.000)”. Yo estaba ahí presente cuando mi papá entregaba la plata, pero yo no tenía ningún trato con el concejal, lo conocimos en campaña, porque mi papá le ayudó a él con la campaña. Mi papá le pasaba la plata por el motivo de que no le fueran a sacar del trabajo, porque como él es el único que entra el dinero para la alimentación, el estudio mío y fuera de eso como mi mamá tiene cáncer para el tratamiento de ella, entonces a él le tocó pasarle ese dinero al concejal para que lo sostuviera en el trabajo. Cuando mi papá desistió de darle la cuota al concejal, fue cuando él decidió sacarlo del trabajo, en el 2011.

En este momento la magistrada concede el uso de la palabra al señor apoderado del investigado, quien procede a interrogar al testigo así: PREGUNTA: Ha manifestado usted en respuesta anterior que desde el año 2008 al 2010, usted acompañó a su señor padre a entregarle ciento veinte mil pesos ($ 120.000), como exigencia económica que hacía el concejal Trejos Montoya, indíquele a la corporación, por qué asistió usted a esas citas. RESPUESTA: Porque yo siempre acompañaba a mi papá a todas las diligencias, siempre estábamos enterados en la casa y como yo soy la hija mayor, obviamente estoy enterada de todos los movimientos que mi papá realiza. PREGUNTA: Relate a qué horas se realizaron las citas anteriores. RESPUESTA: Eso era tipo seis (6) o siete (7) de la noche que mi papá llegaba de trabajar, con exactitud no sé qué hora era, pero más o menos a esa hora. PREGUNTA: Indíquele al despacho si alguna persona diferente a usted fue testigo de las exigencias económicas a las cuales usted hace alusión. RESPUESTA: Sí, mi mamá, porque ella escuchaba también las conversaciones. Ella nunca lo acompañó porque estaba enferma. PREGUNTA: Indíquele al despacho si participó usted en el equipo de trabajo para la campaña política del señor Héctor Jaime Trejos. RESPUESTA: No. PREGUNTA: Indíquele al despacho si usted estuvo presente en algún pacto o acuerdo entre el concejal Trejos Montoya y el señor Ariel Céspedes. RESPUESTA: No, ellos nunca tuvieron acuerdo de pasarle plata, eso es más bien una presión que hubo. PREGUNTA: Indíquele al despacho, qué constancias se realizaban o quedaban de los pagos de ciento veinte mil pesos ($ 120.000), a los cuales usted hace alusión. RESPUESTA: No, yo siempre lo acompañaba y se pasaba la plata pero nunca hubo un recibo o algo así. PREGUNTA: Cuál fue la última vez que usted tuvo contacto personal con el concejal Héctor Jaime Trejos. RESPUESTA: Solamente cuando acompañaba a mi papá, tenía contacto con el concejal, o sea solamente cuando llevábamos la plata. La última vez fue como para finales de 2010, porque mi papá desistió de darle la cuota como en el 2011, no recuerdo el mes. PREGUNTA: En respuesta anterior ha manifestado usted que las exigencias fueron durante varios meses, por qué apenas se denuncia ahora esta situación. RESPUESTA: Por lo mismo que ya venía diciendo, por la necesidad, porque como mi papá es el único que entra el sustento a la casa, entonces obviamente si él no le pasaba la plata al concejal, él le pedía el trabajo. Mi papá estuvo en el empleo hasta junio o julio de 2011, cuando desistió de darle la plata al concejal. PREGUNTA: Ha manifestado usted en respuesta anterior que las exigencias se hacían para que su señor padre mantuviera su trabajo y que las exigencias se hicieron hasta finales de 2010. Si esto es así explíquele al despacho al no hacer exigencias o al no dar la cuota en el 2011, por qué su señor padre siguió trabajando en la administración. RESPUESTA: No, él trabajó hasta el momento en que le pasaba la cuota al concejal, cuando él desistió de pasarle la cuota, el concejal le pidió el puesto, no sé bien cuándo fue, creo que para junio. A finales de año también le pedía para regalos. A eso es que me refiero cuando hablo de la cuota para 2010, ya en el 2011 mi papá dio la cuota hasta cuando lo dejaron en el cargo, porque él desistió y entonces ya lo sacaron del cargo.

En este momento, se le concede el uso de la palabra a la señora agente del Ministerio Público, quien procede a interrogar a la testigo. PREGUNTA: Manifiéstele al despacho si cuando se hacía esa entrega de dinero, la cual usted presenciaba, se especificaba a qué correspondía o cuál era el producto de dicha entrega. RESPUESTA: Eso era una cuota porque el concejal le decía: “Qué hubo hermano, entonces la plata porque si no entonces me toca pedirle el puesto”. Al manifestar quien interrogaba que no tenía más preguntas para formular a la testigo, se le pregunta a la testigo si tiene algo para agregar o corregir a su relato, a lo cual respondió: Quiero decir que me parece increíble que un concejal le pida dinero a una persona que es trabajadora, que lucha por su familia, para sostenerla, se aprovecha de la situación para sacarle mensualmente una cuota que es para fin personal de él”.

— Declaración del ciudadano Ramón Elías Duque Giraldo, quien sostuvo:

“...En cuanto a la relación que ha habido con el concejal Héctor Jaime Trejos, nosotros, o sea Ariel Céspedes yo trabajamos juntos para la campaña del concejal. El motivo de que él ganara su curul era el incentivo de trabajar con él. Cuando él ganó su curul como concejal se esperaba uno que obtener un trabajo con él. El doctor Céspedes fue favorecido porque le salió el trabajo en planeación en Dosquebradas. Después de que salió la de él, yo esperaba que me saliera algo a mí. Yo presenté un proyecto como pintor al óleo, para que me resultara un trabajo para enseñar a pintar en las cárceles o a los muchachos con problemas de drogadicción, pero el cual no resultó. Con respecto al doctor Céspedes le salió su trabajo en planeación como jurídico y la sorpresa fue cuando el doctor Ariel me comentó que debía pagarle una cuota como de ciento veinte mil ($ 120.000) mensuales al concejal. Eso me lo comentó recién se posesionó en el cargo, como en el 2008. Ya después en varias ocasiones cuando yo iba a planeación, a hablar con el doctor Ariel, que de pronto resultaba algo para mí, o de visita, en ocasiones cuando hablaba con Ariel, me decía que lo acompañara a tomar café íbamos de paso donde el concejal a darle la cuota. En una ocasión me compró un cuadro y como me lo estaba pagando a cuotas, el concejal llamó a Ariel para que me pagara la cuota a mí de la plata que él le tenía que dar. Él me entregó creo que cien mil pesos (100.000), el tiempo transcurrió y él pasó a trabajar a la inspección como secretario, el inspector que habíase iba a pensionar y quería pedir el puesto del inspector, fue cuando después él le pasó la solicitud a la alcaldesa y lo nombraron como inspector, después me hizo el comentario de su despido, hace como dos meses, hable con él y me dijo que lo habían despedido porque no le había vuelto a dar la cuota al concejal...”.

Mediante auto de 5 de febrero de 2014 (fl. 18), la consejera ponente consideró necesario la ampliación del testimonio rendido por el ciudadano Ramón Elías Duque Giraldo el 5 de septiembre de 2011(3):

“1. PREGUNTA: Sírvase decir si usted presenció que el señor Ariel Céspedes Díaz le entregó al concejal Héctor Jaime Trejos Montoya una cuota burocrática mensual de ciento veinte mil pesos ($ 120.000). En caso de que usted lo haya presenciado, nos explicará las circunstancias de modo, tiempo y lugar. CONTESTADO: Físicamente nunca pues lo vi así que le haya entregado, sino que eso es lo que él me comentó.

2. PREGUNTA: Quién le comentó? CONTESTADO: Ariel Céspedes, que tenía que darle y pues en varias ocasiones me comentó que le iba a entregar su cuota. Y en otra ocasión, de un cuadro que yo le vendí al concejal, que él me dijo que Ariel me entregara la plata a mí, de la cuota de él. Eso si yo no sé más.

3. PREGUNTA: Que él le dijo qué? CONTESTADO: Que le podía reclamar la plata a él. Que Ariel me entregara la plata a mí.

4. PREGUNTA: Quién le dijo eso? CONTESTADO: Le pregunté yo al concejal. Que si él me entregara la plata a mí de lo que le tenía que dar a él. No sé.

5. PREGUNTA: Explique nuevamente ese punto. Cómo se llama el concejal? CONTESTADO: Héctor Jaime Trejos Montoya.

6. PREGUNTA: Qué le dijo? CONTESTADO: Que en cierta ocasión yo le estaba reclamando que el cuadro me lo pagaba en cuotas, como yo pinto en óleo, entonces un cuadro que yo le vendí a él. Entonces, en cierta ocasión él me tenía que dar una plata, no recuerdo cuanto, y él me dijo que le iba a decir a Ariel que me entregara de la plata de él.

7. PREGUNTA: Dígale a esta audiencia si ese dinero que usted dice que el concejal le solicitó a usted que se la recibiera de parte del señor Ariel Céspedes tenía una procedencia que usted conociera. Usted sabía de dónde provenía ese dinero que le iba a entregar a usted? CONTESTADO: No, no, es lo que se comentaba. No, ósea que sepa exactamente que era de eso no, era de lo que el señor Ariel Céspedes me comentó, que él le tenía que dar, pero no.

8. PREGUNTA: Que le tenía que dar qué? CONTESTADO: Lo de la cuota.

9. PREGUNTA: Una cuota de qué? CONTESTADO: De, no sé de lo del, por el puesto que tenía, no sé.

10. PREGUNTA: Sírvase a decir a esta audiencia, si usted tiene alguna forma de comprobar que el dinero que el señor Ariel Céspedes le entregó a usted por cuenta del concejal Héctor Jaime Trejos Montoya, por concepto del valor del cuadro que usted le había vendido a este último, provenía o no de esa cuota burocrática? CONTESTADO: No eso si no. Porque eso no sé.

11. PREGUNTA: No sabe qué? CONTESTADO: No, que no sé si venía de donde, sino que es lo que él me había dicho, pero no me dijo más, nada que era de la cuota o de otra plata.

12. PREGUNTA: Diga si usted presenció entrega de dinero entre el señor Héctor Jaime Trejos Montoya y Ariel Céspedes Díaz?, Cuántas veces presenció esa entrega, si es que la presenció? CONTESTADO: No, entregas físicas así no, porque si yo lo acompañé varias veces a él, pero yo me quedaba afuera, ellos eran los que hablaban.

13. PREGUNTA: Explique cómo era eso? CONTESTADO: Si, ósea en ocasiones que me dijo el doctor Ariel Céspedes que lo acompañara a ver al señor Trejos que le iba a entregar de pronto su plata, no sé, pero yo nunca vi que le entregara físicamente, porque yo nunca estuve presente ahí, en el momento en el que ellos entregaban.

14. PREGUNTA: Diga entonces al despacho de qué manera o por qué medios usted tiene conocimiento de que existiera alguna cuota burocrática, que tuviera que entregarla el señor Ariel Céspedes Díaz al señor Héctor Jaime Trejos Montoya. ¿De dónde llegó a usted al conocimiento de que existiera alguna cuota burocrática? CONTESTADO: De parte del doctor Ariel Céspedes.

15. PREGUNTA: Cómo así? CONTESTADO: No, en charlas con él que me comentó, porque cuando estuvimos en el proceso de la campaña, que se ofrecen los puestos y todas estas cosas, cuando salió elegido, entonces le dieron el puesto a Ariel y fue cuando me comentó que le tenía que dar una cuota al concejal.

16. PREGUNTA: y él le dijo cada cuánto? CONTESTADO: Según eso era mensual.

17. PREGUNTA: Cuánto? CONTESTADO: No recuerdo exactamente si era, no recuerdo exactamente cuánto era.

18. PREGUNTA: Sírvase decir si usted conoce la existencia de algún documento que compruebe la entrega física de la cuota burocrática por parte del señor Ariel Céspedes Díaz al concejal Héctor Jaime Trejos Montoya. CONTESTADO: No, que conozca algún documento, no conozco ninguno.

19. PREGUNTA: Sírvase decir si usted conoce a otras personas a quienes les conste que el señor Ariel Céspedes Díaz le entregara al concejal Héctor Jaime Trejos Montoya esa cuota burocrática mensual de ciento veinte mil pesos ($ 120.000), o de cualquier otra suma de dinero. CONTESTADO: No, no.

20. PREGUNTA: No qué? CONTESTADO: No conozco otra persona no, pues porque las charlas con el doctor Ariel son personales, nunca pues que yo sepa no.

21. PREGUNTA: Usted tiene algo que agregar o para corregir a lo que ha dicho en esta audiencia? CONTESTADO: No, no, lo único que hay nuevo es que se le murió la señora al doctor Ariel Céspedes, que venía enferma con ese proceso cuando el quedo fue de trabajo y todo(sic), pues imagínese quedó sin seguro y sin nada la señora” (resaltado fuera de texto).

La declaración de la mayoría de los testigos coincide en negar que el concejal demandado hubiera recomendado, intervenido o exigido el nombramiento del señor Ariel Céspedes Díaz en la Alcaldía de Dosquebradas, a cambio de alguna contraprestación.

Contrario a lo anterior, la ciudadana Islena María Céspedes Suárez afirma constarle que el demandado le solicitó al señor Ariel Céspedes Díaz una contraprestación mensual por mantenerlo en el cargo en la Alcaldía de Dosquebradas. Sin embargo y, de conformidad con el artículo 217 del Código de Procedimiento Civil, el apoderado del demandado tachó de sospechoso este testimonio, en razón al parentesco existente con el actor, pues se trata de la hija del señor Ariel Céspedes Díaz (fl. 109).

Asimismo, observa la Sala que el señor Ramón Elías Duque Giraldo afirmó en un principio tener conocimiento de la entrega de dinero por parte del señor Ariel Céspedes al concejal demandado, por concepto de la denominada cuota burocrática y, en la ampliación de su declaración, al momento de preguntarle sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar de los hechos, negó haber presenciado la entrega física de dicho dinero.

También negó conocer la procedencia del dinero que el señor Ariel Céspedes le entregó por concepto de la elaboración de un cuadro que le había realizado al concejal demandado. Manifestó que la forma de enterarse de que ese dinero era producto de la denominada cuota burocrática fue a través del señor Ariel Céspedes, quien le comentó la situación.

La Sala en sentencia de 19 de julio de 2007(4) precisó que para atender la prueba testimonial, depende en buena medida de que las declaraciones rendidas deben ser responsivas, condición que ha de entenderse satisfecha cuando las respectivas contestaciones relaten las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrió el hecho, y la explicación concerniente a la forma como el testigo tuvo conocimiento del mismo. Sostuvo la Sala:

“Sobre el testimonio la jurisprudencia ha señalado que: “Como es bien sabido, la atendibilidad de la prueba testimonial depende en buena medida de que las declaraciones rendidas sean responsivas, condición que ha de entenderse satisfecha cuando ...las respectivas contestaciones se relaten concienzudamente..., relato que por lo tanto debe incluir ...la expresión de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrió el hecho, y la explicación concerniente al lugar, modo y tiempo como el testigo tuvo conocimiento del mismo”, toda vez que solamente así, explicando cómo de qué manera tuvo el declarante conocimiento del hecho acerca del cual testifica, podrá el juzgador apreciar la veracidad con que el testimonio se produce y si realmente dicho declarante tiene o no el conocimiento que se atribuye, resultado al que no es fácil arribar pues supone comprobar, ante esa información así suministrada, si el testigo declaró sobre hechos que pudieron caer bajo la acción de sus sentidos, si apoya o no su dicho en observaciones personales suyas, si la declaración resulta verosímil por no contrariar los dictados del sentido común ni las leyes elementales de la naturaleza y, en fin, si esa misma declaración, además de original y persistente, es consonante con el resto del material probatorio obrante en el proceso. …, preciso es no olvidar que las declaraciones efectuadas, sea para acogerlas o para desecharlas han de tomarse en su integridad... “La ley no impide que se reciba la declaración de un testigo sospechoso, pero la razón y la crítica del testimonio aconsejan que se le aprecie con mayor severidad, que al valorarla se someta a un matiz más denso que aquel por el que deben pasar personas libres de sospecha”. “El valor probatorio de toda declaración de un testigo sospechoso de antemano se haya contrarrestado por la suposición de que sus afirmaciones no son verídicas y por consiguiente, por sí solos, jamás pueden producir certeza en el juez. Lo cual autoriza a decir que lo más aconsejable es que el testimonio sospechoso deba analizarse de cara a los demás medios de convicción, para así establecer si éstos, ofreciéndole respaldo, hacen evanescente la incredibilidad”. (...).

Lo que se pretende con la prueba testimonial es el relato de los hechos percibidos, es decir de las circunstancias de tiempo, modo y lugar, sin que en principio interese su opinión, pues de lo contrario se trataría de una prueba pericial; hay que acudir al texto de las pruebas para mirar si las declaraciones son responsivas, exactas y completas o si por el contrario son vagas, incoherentes o contradictorias; de otro lado la Sala examinará si algún testigo puede estar movido por sentimientos de interés, amor o animadversión. El Consejo de Estado ha señalado que la eficacia de la prueba testimonial depende más de la calidad del testimonio que de su número, que su bondad radica exclusivamente en que el testigo no se engañe o que él mismo no tenga interés en engañar. Bajo los parámetros anteriores la Sala entrara a hacer el análisis de los testimonios. (...)”.

De lo anterior, es importante resaltar que explicando cómo y de qué manera tuvo el declarante conocimiento del hecho acerca del cual testifica, podrá el juzgador apreciar la veracidad del mismo y si realmente dicho declarante tiene o no el conocimiento de los hechos. Es importante no olvidar que las declaraciones efectuadas, sea para acogerlas o para desecharlas han de tomarse en su integridad.

Al calificar el testimonio del señor Ramón Elías Duque Giraldo, se tiene que la manera como él tuvo conocimiento de los hechos constitutivos de la causal de pérdida de investidura endilgada al demandado, fue por conducto del señor Ariel Céspedes a través de simples comentarios que este le hizo, más no por haber presenciado la entrega de la denominada cuota burocrática o haber escuchado alguna conversación entre el señor Ariel Céspedes y el concejal demandado, de las que se pudiera inferir de manera contundente la existencia y efectividad de la entrega de dicha cuota, por lo que no podría la Sala darle el valor probatorio que conduzca a demostrar tales hechos.

Advierte la Sala que de tales declaraciones, apreciadas en su conjunto y de acuerdo con las reglas de la sana crítica, como lo ordena el respeto a la garantía constitucional del debido proceso, que conlleva el derecho de contradicción, aplicable también al proceso de pérdida de investidura, no puede inferirse una participación del concejal demandado en el nombramiento del señor Ariel Céspedes Díaz en la Alcaldía de Dosquebradas ni el requerimiento de la mencionada contraprestación mensual a cambio del mismo, pues la mayoría de los testimonios coinciden en negar la ocurrencia de los supuestos fácticos que se alegan y, por otra parte, el testimonio rendido por la hija del actor no ofrece total credibilidad o imparcialidad, toda vez que resulta evidente el vínculo sentimental o el interés de ésta para con el actor de la presente acción.

De otra parte, observando en su integralidad el acervo probatorio dentro del expediente, tampoco aparece prueba alguna que permita establecer la participación del concejal demandado en el nombramiento en la Alcaldía de Dosquebradas o en el cobro de la cuota económica por dicho nombramiento, pues se desconocen las circunstancias de tiempo, modo y lugar de estos hechos.

Sobre este punto, es vital recordar que no basta con afirmar las circunstancias fácticas en que se sustentan las pretensiones de la demanda para que se tengan por ciertas, máxime, en tratándose de la demostración de causales como la que ahora se estudia, que para su decreto, requiere que los hechos en que su supuesta configuración se fundamenta se encuentren debidamente demostrados, sin que al efecto exista la menor duda por parte del juez al momento de pronunciarse de fondo sobre el particular.

Del conjunto del acervo probatorio analizado en forma integral no puede deducirse la existencia del tráfico de influencias que supone invocar la condición de concejal para obtener para sí o para un tercero, provecho consistente en dádiva o retribución de índole económico o de otro tipo, en los términos del numeral 5º del artículo 48 de la Ley 617 de 2000, tráfico que debe encontrarse “debidamente comprobado”.

Por las razones aquí expuestas, habrá de confirmarse en todas sus partes, la sentencia apelada.

En mérito de lo expuesto el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

CONFÍRMASE el fallo impugnado de 13 de septiembre de 2011, proferido por el Tribunal Administrativo de Risaralda.

Cópiese, notifíquese y, en firme esta providencia, devuélvase el expediente al tribunal de origen. Cúmplase.»

(3) Folios 112 a 114.

(4) Expediente 2006-02791, Actor: Tiberio Villareal Ramos, M.P. Dra. Martha Sofía Sanz Tobón.