Sentencia 20151 de marzo 19 de 2004 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

INTERESES SOBRE PRÉSTAMOS QUE CONCEDE EL EMPLEADOR

SON PERMITIDOS SI NO SUPERAN LAS CONDICIONES NORMALES DE LA BANCA

EXTRACTOS: «Es importante precisar que son supuestos fácticos no discutidos en el cargo y que dio por demostrados el tribunal, que en los capítulos tercero y quinto de los distintos pactos colectivos suscritos entre las demandadas y sus trabajadores, se convinieron dos planes de préstamos:

“...uno por concepto de calamidad doméstica, a un plazo de un (1) año —que en ocasiones le fue concedido al actor por un plazo mayor—, y otro para vivienda a plazo máximo de ciento veinte (120) meses; unos y otros a un interés de 24% anual. Allí mismo se acordó un sistema de amortización gradual, mediante descuentos quincenales del sueldo del empleado, directamente por nómina. “Por ello el empleado beneficiario autorizará los descuentos y si no lo hace se entiende otorgada la autorización con la suscripción del presente pacto y la firma del recibo correspondiente al préstamo”” (fls. 14 y 15, cdno. del tribunal).

Y en virtud de que era indiscutible que el demandante había sido beneficiario de varios préstamos, argumentó el ad quem que los intereses cobrados por la empleadora sobre los mismos, no podían considerarse como de aquellos prohibidos por el artículo 153 del Código Sustantivo del Trabajo, por estar convenidos a una tasa inferior a la prevista en el mercado financiero, además de que obedecían a unos planes de préstamos establecidos en los pactos colectivos, en donde el dinero recibido por los trabajadores por tales conceptos no provenía de sus sueldos sino del capital de la empresa.

La tacha de ilegalidad por el cobro de intereses, se soporta en los artículos 152 y 153 del Código Sustantivo del Trabajo, que disponen:

“ART. 152.—Préstamos para vivienda. En los convenios sobre financiación de viviendas para trabajadores puede estipularse que el patrono prestamista queda autorizado para retener del salario de sus trabajadores deudores las cuotas que acuerden o que se provean en los planes respectivos, como abono a intereses y capital, de las deudas contraídas para la adquisición de casa.

ART. 153.—Intereses de los préstamos. Fuera de los casos a que se refiere el artículo anterior, los préstamos o anticipos de salarios que haga el patrono al trabajador no pueden devengar intereses”.

Así las cosas, aquí no se controvierte la existencia de varios préstamos otorgados por la empresa, sino la legalidad del cobro y deducción de los intereses que por tal causa recaudó la empleadora, por considerar el censor que le estaba vedado cobrarlos.

No obstante que aplicando los preceptos sustantivos traídos a colación, el actor tendría razón en su reclamo, dentro de un marco de interpretación literal de los mismos, el que no es de recibo, en atención a la época de su redacción y la concepción filosófica que imperaba en 1950; hoy, su concepción ha sido superada con el paso del tiempo, el que impone que al trabajador además de facilitarle la consecución de vivienda, que es por la que propugna el artículo 152 del Código Sustantivo del Trabajo, se le permita y garantice otras líneas de crédito para la adquisición de unos bienes o servicios como la consecución de vehículo y préstamos para educación, que van a mejorar su nivel de vida. Créditos que si son ofrecidos por el empleador en condiciones más ventajosas o al menos iguales a las vigentes en el mercado, no se puede privar al trabajador que tenga acceso a ellos so pretexto de la prohibición del artículo 153 del estatuto sustantivo, en cuando al pacto de intereses, porque en lugar de favorecerlo, por obvias razones se le estaría perjudicando, y ese no es el espíritu de las referidas disposiciones, ni de los artículos 13 y 14 del mismo estatuto.

Por ello, es oportuno traer a colación el viejo criterio jurisprudencial que enseña “las leyes del trabajo no deben aplicarse siempre al pie de la letra, son exactitudes matemáticas que contraríen la naturaleza humana que las inspira y justifica”.

Entonces, para que el artículo 153 del Código Sustantivo del Trabajo sea operante en la dinámica del tiempo en su real pensamiento e intención del legislador respecto a la prohibición de pactar intereses sobre préstamos que conceda el empleador, se requiere demostrar que con él se está perjudicando al trabajador al imponérsele condiciones más gravosas de los que le exigiría una persona dedicada a explotar la actividad comercial de los créditos. Como esa situación no se presentó en el caso objeto de examen, máxime si se toma en cuenta la condición de nivel intelectual del demandante, quien se desempeñó como vicepresidente financiero y administrativo, ha de concluirse que en realidad dadas las particularidades del caso, el ad quem al solucionar la controversia no quebrantó los tantas veces citados preceptos legales.

Finalmente, cuando empleador y trabajador suscriben acuerdos con cláusulas, a través de las cuales acuerdan intereses por préstamos, que frente a las condiciones normales de la banca y el comercio redundan en beneficios para el trabajador, y que su desarrollo y cumplimiento no evidencian ninguna clase de abuso, no se está de ninguna manera quebrantando los principios protectores establecidos a favor de los mismos, razón por la cual no es ineficaz una cláusula concedida bajo tales parámetros.

Por consiguiente, no incurrió el tribunal en los quebrantos normativos que le endilga la censura. Los cargos no prosperan».

(Sentencia de casación, 19 de marzo de 2004. Radicación 20.151. Magistrado Ponente: Dra. Isaura Vargas Díaz).

SALVAMENTO DE VOTO

Atendidos los términos de los artículos 152 y 153 del Código Sustantivo del Trabajo, a mi juicio, no ofrece dificultad alguna entender que la prohibición de cobrar intereses prevista en el precepto último, excepción hecha de los autorizados cuando se presta para financiar vivienda, es perentoria, esto es, que cualquier préstamo o anticipo que el empleador haga a sus trabajadores estará liberado de la imposición de intereses.

Estimo, por consiguiente que la tesis de la Sala, que a su vez avaló la del tribunal, derivada de la interpretación de la norma acusada, fue desacertada frente a su prohibición expresa, dado que si bien los intereses sobre los préstamos pudieran estar fijados por debajo de las tasas de interés, es claro que el empleador le estaba vedado cobrarlos.

En esas condiciones considero que los cargos debieron prosperar por haber cobrado intereses el empleador al trabajador, con notoria trasgresión de la normatividad legal aplicable al respecto.

Respetuosamente,

Luis Gonzalo Toro Correa 

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