Sentencia 20933 de septiembre 30 de 2003 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

EXISTENCIA DEL CONTRATO DE TRABAJO REALIDAD

ALGUNAS CLÁUSULAS DEL CONTRATO SIMULADO PUEDEN SER EFICACES

EXTRACTOS: «Para concluir que en el presente caso no hubo despido sino que la relación terminó por expiración del plazo fijo pactado de conformidad con lo convenido expresamente por las partes en la cláusula 5ª del contrato y por esa vía absolver de las pretensiones de pensión sanción e indemnización por terminación del contrato de trabajo, el tribunal consideró, en síntesis, que si bien el denominado contrato de representación era simulado pues en el fondo se trataba de un nexo de trabajo, tal declaración antes que implicar la ineficacia de todas las cláusulas pactadas, solamente afectaba lo atinente a la calificación del vínculo quedando indemnes las restantes materias y puntos acordados entre los contratantes, entre ellos, el relacionado con la duración del contrato.

Sobre este particular asunto el ad quem discurrió así:

“En suma en el presente caso medió indiscutiblemente un contrato de índole laboral entre las partes contendientes, como claramente se deduce de los términos que forman parte del documento transcrito (fls. 80/81) donde se convino la labor, plazo y remuneración, sólo que tratando de disfrazarlo o camuflarlo en otro diferente”.

En este segmento se aprecia con claridad que el juzgador de segundo grado al tiempo que estimó que en verdad el contrato desarrollado era de carácter laboral pese a su denominación formal, dejó a salvo las cláusulas concernientes a la labor contratada, el plazo y la remuneración, conclusión que sin lugar a dudas es de carácter jurídico en tanto tiene que ver con los efectos de la declaratoria del contrato realidad, en concreto si tal calificación implica la pérdida de eficacia del convenio en su totalidad o si permite la persistencia simultánea de algunas de sus cláusulas.

El recurrente no obstante enfilar su acusación por la vía fáctica, en definitiva termina sosteniendo justamente la tesis contraria a la del tribunal, por cuanto a su juicio el que se haya declarado la existencia en la realidad de un contrato de trabajo oculto detrás de uno comercial o civil, conlleva a la ineficacia de todo el contrato, o por lo menos de la cláusula relativa al plazo.

Así las cosas, los cargos están encaminados incorrectamente porque no es posible controvertir un criterio jurídico —como el contenido en el fallo recurrido— orientando el ataque por la vía indirecta, como lo hace el recurrente, como tampoco es de recibo que la acusación se plantee inicialmente por el sendero de los hechos y termine soportándose en razonamientos de orden jurídico, dicotomías que no pueden ser subsanadas oficiosamente por la Corte dada la naturaleza dispositiva y rogada del recurso extraordinario.

De todas formas desde el punto de vista estrictamente fáctico, el tribunal no incurrió en los dislates que le endilga el impugnante, ya que no puso a decir al documento de folios 80 y 81 nada diferente de lo que allí expresamente está plasmado en cuanto al plazo, ni en lo relativo a la denominación que se dio al contrato como de distribución, ni en cuanto a que tal calificación difería de la realidad contractual.

En cuanto al segundo cargo, debe agregarse que en efecto en él no se singularizan las pruebas generadoras de los yerros fácticos denunciados, ni se indican los errores de hecho, razones adicionales suficientes para que este sea también desestimado.

Ahora bien, si en aras a dilucidar el tópico jurídico en discusión la Corte por amplitud se adentrara en su estudio, encontraría que ningún error cometió el ad quem al concluir la validez de la cláusula sobre duración del contrato, porque la declaración judicial de primacía de la realidad para efectos de catalogar como laboral un contrato que se calificó como civil o comercial, en ningún caso tiene las consecuencias que pretende el impugnante en el sentido de considerar ineficaces las cláusulas contractuales en su conjunto, puesto que puede haber en ese contrato estipulaciones, fruto del acuerdo de voluntades, que no contraríen el orden legal, ni afecten el mínimo legal, ni impliquen la existencia de un objeto o causa ilícitas, como es en el presente caso la regulación atinente a la duración del contrato, el cual persiste y produce efectos a pesar de aquella declaración, conforme se desprende del artículo 43 del Código Sustantivo del Trabajo, que se refiere a las cláusulas ineficaces en el ámbito laboral.

La potestad que otorgan a los jueces laborales los artículos 53 de la Constitución Políticos y 23 numeral 2º del Código Sustantivo del Trabajo en el sentido de declarar la existencia del contrato de trabajo realidad desechando las formalidades que brote de los documentos, de ninguna manera tiene un alcance que vaya más allá de esa simple declaración por cuanto es claro que lo que las mentadas disposiciones persiguen es evitar que mediante artificios se pretenda ocultar, bajo otro empaque, la relación de trabajo, protegiendo de esta forma el derecho de los empleados subordinados a percibir el mínimo garantizado legalmente.

Por lo dicho inicialmente, los cargos se desestiman».

(Sentencia de casación, 30 de septiembre de 2003. Radicación 20.933. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Isaac Náder).

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