Sentencia 20946 de septiembre 17 de 2003 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

CONTRATOS DE TRABAJO SUCESIVOS

NO SIEMPRE SE RECONOCE LA EXISTENCIA DE UN SOLO CONTRATO

EXTRACTOS: «Para arribar a la conclusión de que entre las partes existió un solo vínculo laboral que se extendió desde el 16 de octubre de 1984 hasta el 11 de octubre de 1999, el tribunal se apoyó básicamente en las liquidaciones de prestaciones sociales, la renuncia del trabajador y en los contratos de trabajo, pruebas todas que catalogó como aparentes o simuladas, así como en las declaraciones de los testigos Óscar Marino Peña, Heliad José Castillo y Alfredo Llanos; de igual manera el ad quem retomó las consideraciones y el análisis probatorio hecho en la sentencia de primer grado.

Para rebatir los argumentos del fallo acusado, el recurrente señala la apreciación equivocada de un haz de pruebas, muchas de las cuales evidentemente no fueron mentadas ni citadas por el tribunal, luego respecto de estos medios demostrativos no es posible que haya incurrido en el yerro endilgado. Por lo tanto, tales probanzas por supuesto no serán tenidas en cuenta; en consecuencia, el análisis de la Corte se circunscribirá al examen de aquellas que sí contribuyeron a la formación del convencimiento del juzgador y que atrás se dejaron reseñadas, únicas que en verdad fueron adecuadamente denunciadas.

El ad quem al fijar los hechos del proceso consideró que el trabajador laboró permanentemente y de forma continua durante el lapso antes mentado, de donde dedujo la unidad del contrato.

Auscultadas entonces las pruebas pertinentes, se obtiene el siguiente resultado:

1. A folio 44 del expediente aparece original del contrato de trabajo suscrito el 16 de octubre de 1984 entre el demandante y la sociedad M. Seinjet & Cía S. en C., el cual terminó por renuncia del trabajador el 22 de diciembre de 1991 (fl. 42), liquidándose el mismo conforme se advierte en el documento de folio 41 donde se señalan los extremos de la relación de trabajo e imponiendo el trabajador su firma, dejando constancia que al momento de su retiro no padece ninguna enfermedad profesional.

2. A folio 29, también se encuentra un nuevo contrato de trabajo suscrito el 13 de enero de 1992 entre el Ingenio La Cabaña Ltda. y el demandante, que terminó por despido del empleador el 11 de octubre de 1999 (fl. 32) y se liquida según se advierte a folio 28, tomando como extremos temporales los correspondientes a esta nueva relación.

El examen contextual de esos medios de convicción permite aseverar sin lugar a equivocación que desatinó el tribunal al concluir que la relación entre las partes fue permanente, pues de su contenido material se desprende que hubo una pausa entre el 23 de diciembre de 1991, cuando terminó por renuncia del trabajador el primer contrato, y el 13 de enero de 1992, cuando comenzó el segundo, máxime si se advierte que en la liquidación de prestaciones sociales del contrato inicial (fl. 41) el trabajador con su firma deja constancia que en ese momento se retira de la empresa.

Esas pruebas, además, vistas rectamente dejan en claro la existencia de dos relaciones laborales independientes entre sí, cada una de las cuales tuvo su propio modo de terminación y fueron debidamente liquidadas, sin reparos en su momento por parte del trabajador, como tampoco asomó objetivo de que no se corresponden con la realidad. La sola circunstancia de que haya mediado un pequeño margen de tiempo entre la terminación de un contrato y el comienzo de otro no es razón suficiente para sostener la unicidad del vínculo o la existencia de simulación en la extinción del primero, puesto que nada impide y bien puede suceder, como de hecho aquí ha acontecido, que tal situación ocurra real y verídicamente dentro del normal desarrollo de la actividad laboral de las empresas.

Con más razón cuando, como en el presente caso, es el propio trabajador quien da por terminada la relación inicial, sin que aduzca o deje entrever que hubo presión o vicio en la presentación de la dimisión, y adicionalmente recibe sin reticencias las prestaciones sociales al término de cada una de las relaciones.

De manera que cometió el tribunal un error mayúsculo al colegir que la prestación de servicios fue continua y por esa vía concluir que se trató de un solo contrato de trabajo, cuando la prueba calificada deja al descubierto que el vínculo tuvo una interrupción generada por la renuncia del empleado, y por ende no se trató de un solo contrato sino de dos contratos sucesivos.

Establecido pues el error evidente de hecho con prueba calificada, es menester precisar que tiene razón también el recurrente al cuestionar la prueba testimonial pues en todos los casos se trata de declaraciones generales e imprecisas que no aportan mayores elementos en cuanto a determinar con exactitud o verosimilitud si hubo uno o dos contratos.

De suerte que el cargo es fundado y ello acarrea el quiebre de la sentencia.

Como consideraciones de instancia es pertinente tener en cuenta las siguientes pruebas que reafirman la conclusión a que se llegó en sede de casación:

a) El aviso de entrada del trabajador al ISS (fl. 30) informa que la fecha de ingreso fue el 13 de enero de 1992, de donde se infiere que en ese día, mes y año se inició un nuevo contrato. Antes, en octubre de 1984, también había sido inscrito, de donde aflora la existencia de dos vinculaciones laborales.

b) Así mismo, los reportes de afiliación al ISS dan cuenta de una desafiliación en diciembre de 1991 para ingresar de nuevo en enero de 1992, lo cual reafirma que en efecto hubo una pausa en ese lapso y que durante el mismo no se dio la prestación personal del servicio por parte del trabajador.

Por consiguiente, en sede de instancia se revocará la sentencia del juzgado y, en su lugar, se absolverá de las pretensiones del libelo».

(Sentencia de casación, 17 de septiembre de 2003. Radicación 20.946. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Isaac Náder).

____________________________________