Sentencia 2111 de septiembre 27 de 1990 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA PLENA

ESTATUTO TRIBUTARIO

SUSTITUCIÓN DE NORMAS ANTERIORES

EXTRACTOS: «La norma acusada, en lo pertinente, es del siguiente texto:

“Artículo 3º—El estatuto tributario sustituye las normas con fuerza de ley relativas a los impuestos que aclministra la Dirección General de Impuestos Nacionales, en él comprendidas, vigentes a la fecha de expedición de este decreto y entrará en vigencia dos (2) meses después de la publicación de este decreto”.

(Se subraya lo acusado).

El actor da como vulnerado el ordinal 8º del artículo 118 de la Constitución Política porque en su entender el aparte acusado de la norma se dictó por fuera de las atribuciones concedidas por la correspondiente ley; al efecto dice:

“2. Las facultades conferidas al gobierno comprendían únicamente el reordenamiento de la numeración de las disposiciones tributarias, la modificación del texto de las mismas y la eliminaclón de las que se encuentren repetidas o derogadas; no estaba, entonces, evidentemente facultado el gobierno para “sustituir”, término que por lo demás no tiene definición legal, las normas con fuerza de ley relativas a los impuestos que administra la Direcclón General de Impuestos Nacionales comprendidas en el estatuto tributario.

3. El término “sustituye” empleado en el artículo tercero del Decreto 624 de 30 de marzo de 1989, da lugar a las siguientes interpretaciones, que exceden todas ellas las facultades contenidas en los artículos 90, numeral quinto, de la Ley 75 de 1986 y 41 de la Ley 43 de 1987:

a) Quedan sin fuerza legal las normas tributarias vigentes al momento de la fecha de expedición del Decreto 624 de 1989, pero no incluidas en el estatuto tributario;

b) Adquieren vigencia las normas tributarias que no estaban vigentes al momento de la fecha de expedición del Decreto 624 de 1989, pero que fueron incluidas en el estatuto tributario, y

c) Las únicas normas tributarias vigentes son las contenidas en el estatuto tributario“.

El texto de la habilitación es el siguiente:

“Expedir un Estatuto Tributario de numeración continua, de tal forma que se armonicen en un solo cuerpo jurídico las diferentes normas que regulan los Impuestos que administra la Dirección General de Impuestos Nacionales. Para tal efecto, se podrá reordenar la numeraclon de las diferentes disposiciones tributarias, modificar su texto y eliminar aquellas que se encuentren repetidas o derogadas, sin que en ningún caso se altere su contenido”.

La sentencia número 30 de 1º de marzo de este año, a la cual se atiene la número 32 de la misma fecha, sostiene sin vacilaciones que el Decreto 624 de 1989 dio fuerza de ley a las disposiciones en él contenidas, las cuales, de otra parte, solamente podían ser aquellas que estaban vigentes a la fecha de su expedición. Conviene recordar el siguiente pasaje de la misma sentencia:

“...es entendido que la facultad conferida era la de expedir un cuerpo legal único, completo, armónico, ordenado y coherente a partir de innúmeras disposiciones que existían en total dispersión y caos, en busca de estabilidad, certeza y seguridad que solamente podían lograrse dotando aquel cuerpo orgánico de la categoría correspondiente a la ley”.

Por esto dijo allí la Corte:

“Que su papel era el de expedir un cuerpo orgánico y sistemático de normas, lo entendió bien el decreto ley en su artículo 1º (“El estatuto tributario de los impuestos administrados por la Dirección General de Impuestos Nacionales, es el siguiente:”) y que su virtualidad era la de darles a tales disposiciones “fuerza de ley”, igualmente, pues su artículo 3º se limita a “sustituir” las normas “en él comprendidas, vigentes a la fecha de expedición” (art. 3º)”.

Entonces, a pesar de que su literalidad sea igual, no habrá identidad normativa entre el precepto anterior y el nuevo, pues éste tiene una base de validez formal diferente y la conceptualización jurídica indudablemente varía, pues aquél ha quedado subsumido en el que lo invalidó por derogatoria. A lo anterior es a lo que equivale la sustitución operada por el precepto en consideración.

Por estos motivos se puede contestar que ninguna de las tres posibles interpretaciones de la norma que plantea el actor es correcta, pues la normas que estaban vigentes no dejaron de estarlo por la circunstancia de no haber sido incluidas, ni la inclusión de una norma inexistente le da a la misma vigencia—como acontece en el caso de las normas que estaban derogadas y que no lograron vigencia por haber sido incluidas, lo que se demuestra por cuanto la Corte las declara inexequibles—ni, finalmente, puede considerarse que, a consecuencia de lo anterior, en el estatuto tributario estén contenidas necesariamente todas las vigentes o que todas las incluidas estaban vigentes, lo cual sólo podrá ser demostrado por un examen particular y específico.

VII. Decisión

En mérito de lo anterior, la Corte Suprema dc Justicia en Sala Plena, previa ponencia de la Sala Constitucional, oído el parecer fiscal y de acuerdo con el,

RESUELVE:

Es EXEQUIBLE la parte demandada del artículo 3º del Decreto 624 de 1989 que dice: “El estatuto tributario sustituye las normas con fuerza de ley relativas a los impuestos que administra la Dirección General de Impuestos Nacionales, en él comprendidas, vigentes a la fecha de expedición de este decreto y”.

Cópiese, publíquese, comuníquese al Gobierno Nacional, insértese en la Gaceta Judicial y archívese el expediente».

(Sentencia Nº 137, septiembre 27 de 1990. Expediente 2111. Magistrado Ponente: Dr. Jaime Sanín Greiffenstein).

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