Sentencia 21366 de noviembre 28 de 2003 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

INDEMNIZACIÓN MORATORIA POR NO CONSIGNAR LAS CESANTÍAS

SOCIEDADES QUE TRAMITAN ACUERDOS DE REESTRUCTURACIÓN

EXTRACTOS: «El examen de las pruebas denunciadas por la censura, muestra lo siguiente:

El certificado de existencia y representación de la sociedad demandada (1) , expedido por la Cámara de Comercio de Bogotá, acredita que la Superintendencia de Sociedades, mediante auto 410-1252 del 2 de mayo, admitió a dicha sociedad en concordato preventivo obligatorio (fls. 28 a 32). Igual certificación constan en el certificado de la Cámara de Comercio de Sogamoso, el cual es visible en los folios 39 a 41.

(1) La sociedad demandada es Acerías Paz del Río S.A. (N. del D.).

La certificación del folio 62 acredita que la Superintendencia Bancaria (sic), mediante oficio 20008-1634 del 4 de septiembre de 2000, promovió de oficio el acuerdo de reestructuración de pasivos al que la sociedad demandada se encontraba sujeta en ese momento, todo ello de conformidad con el artículo 6º de la Ley 550 de 1990.

El tribunal, en cuanto a la situación económica de la demandada, únicamente consideró que el hecho de que estuviera en un proceso de reestructuración empresarial y en mala situación económica, no la exoneraban de su obligación legal de consignar las cesantías de sus trabajadores.

En verdad, es errónea y simplista la conclusión del tribunal, pues si hubiera examinado en detalle tales documentales y extraído de ellas y darles el alcance que realmente tienen, primero el concordato preventivo obligatorio y segundo el acuerdo de reestructuración de pasivos con fundamento en la Ley 550 de 1990, habría sido otra su decisión.

Una situación como la admisión de un concordato preventivo obligatorio para una empresa y luego la promoción oficiosa de un acuerdo de reestructuración de pasivos que le adelantó la entidad legal encargada para ello pone, de presente una circunstancia que refleja su absoluta mala situación económica y una dificultad grave y extrema de poder cumplir con sus obligaciones de toda índole como sujeto de derechos y obligaciones, aspecto que ha sido regulado de manera amplia por la legislación comercial, que desde luego no puede ser ajena a las críticas realidades financieras por las que puede atravesar un conglomerado empresarial, por lo cual básicamente sus objetivos propenden por la recuperación de la empresa como factor de producción y fuente de empleo.

Para la Corte tales fenómenos tampoco han pasado inadvertidos y es así como en reciente sentencia del 10 de octubre del año en curso, radicación 20764, al resolver una cuestión similar y reiterando orientaciones proferidas anteriormente, dijo: (2)

(2) Véanse los apartes de la sentencia de octubre 10 de 2003 en la revista J. y D., Nº 384, págs. 2337 y siguientes (N. del D.).

(...).

En consecuencia, son evidentes los desatinos fácticos en que incurrió el tribunal, por lo que prospera el cargo, siendo suficientes como consideraciones de instancia las que profirió la Corte en sede de casación, ya que la situación de la demandada en este asunto no puede avalar una mala fe de su parte en el no pago de las acreencias reclamadas, máxime cuando el revisor fiscal de la empresa, en comunicación del 10 de diciembre de 2002, dirigida a solicitud de la magistrada ponente en la segunda instancia, manifestó que dentro de las acreencias exigibles al 4 de septiembre de 2000, cuando entró en proceso de reestructuración, se encontraban incluidas las cesantías correspondientes al año de 1999 y parte del 2000, lo cual acredita que en verdad la demandada jamás ha pretendido desconocer o birlar los derechos legítimos de sus servidores.

Se casará la sentencia en cuanto confirmó las condenas por indemnización moratoria dispuestas por el juzgado, y en sede de instancia, se revocarán las aludidas condenas de primer grado y por ese concepto y en su lugar se absolverá a la empresa de dicha pretensión».

(Sentencia de casación, de 28 de noviembre de 2003. Radicación 21.366. Magistrado Ponente: Dr. Luis Javier Osorio López).

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