Sentencia 2262 de junio 24 de 1988

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN PRIMERA

Rad.: Nº 2262.

Acta Nº 21.

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Iván Palacio Palacio

Bogotá, D.E., veinticuatro (24) de junio de mil novecientos ochenta y ocho (1988).

Resuelve la Sala el recurso de casación interpuesto por el apoderado de Rubén Darío Ocampo Arbeláez, frente a la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Medellín de nueve de noviembre de mil novecientos ochenta y siete en el juicio promovido por éste contra Productora de Fritos y Alimentos Congelados Ltda. “Profialco Ltda.”.

Los hechos en que el demandante sustentó sus aspiraciones fueron:

“1. El señor Rubén Darío Ocampo Arbeláez laboró para la demandada en la Planta Procesadora de Guarne, desde el 17 de junio de 1984 hasta el mes de julio de 1985, fecha en la cual la empresa dejó de pagarle los salarios respectivos, sin que hasta la fecha le haya remitido comunicación alguna al respecto.

“2. El oficio que desempeñaba era el de auxiliar de mantenimiento de maquinaria.

“3. El salario devengado fue el mínimo legal. ·

“4. El día 12 de diciembre de 1984, mientras cumplía con sus obligaciones contractuales, mi poderdante sufrió un accidente de trabajo que le dejó como consecuencia la pérdida total de la visión.

“5. El mencionado accidente de trabajo se debió a culpa de la demandada por cuanto no dotó a su trabajador del equipo de seguridad requerido para el desempeño de su labor (correas de seguridad, casco, etc.).

“6. Dicho accidente ocurrió a las 4 p.m. del citado día, mientras el trabajador revisaba un condensador situado sobre un techo de la edificación, quien al hacer un movimiento de su cuerpo se apoyó sobre una teja plástica la cual no resistió su peso y el señor Ocampo Arbeláez cayó sobre el piso recibiendo lesiones que dejaron la secuela arriba anotada.

“7. Como consecuencia del accidente de trabajo mi poderdante sufrió perjuicios de orden moral y material.

“8. Al momento del accidente devengaba un salario básico de $ 377.00 diarios.

“9. Hasta la fecha la demandada no ha procedido a pagarle a mi poderdante el valor de sus prestaciones sociales (auxilio de cesantía e intereses y vacaciones) así como el valor correspondiente a la indemnización total por accidente de trabajo”.

Con base en los anteriores hechos presentó las siguientes pretensiones:

“l. Que se declare que Productora de Fritos y Alimentos Congelados Ltda., —Profialco Ltda.—, es culpable del accidente de trabajo sufrido por su trabajador Rubén Darío Ocampo Arbeláez, el l2 de diciembre de 1984 en sus instalaciones del municipio de Guarne (Ant.).

“2. Que como consecuencia de la anterior declaración se condene a la demandada a pagarle al actor la totalidad de los perjuicios morales y materiales sufridos como resultado de dicho accidente, el cual le causó la pérdida de la visión.

“3. Que se condene a la demandada a pagarle al actor el valor correspondiente al auxilio de cesantía, intereses y vacaciones, causadas durante la relación laboral.

“4. Que se le condene al pago de la indemnización legal por terminación unilateral y sin justa causa de su contrato de trabajo.

“5. Que se le condene al pago de la indemnización moratoria establecida en el artículo 65 del Código Sustantivo del Trabajo.

“6. Que al momento del fallo se actualicen las condenas con base en la pérdida del valor adquisitivo de la moneda.

“7. Costas”.

Del prealudido juicio conoció el Juzgado Cuarto Laboral del Circuito de Medellín, que por medio de sentencia proferida el trece de octubre de mil novecientos ochenta y siete, resolvió:

“l. Se condena a la sociedad denominada Productora de Fritos y Alimentos Congelados Ltda. —Profialco Ltda.—, representada como quedó anotado a pagar al señor Rubén Darío Ocampo Arbeláez, las siguientes cantidades de dinero:

“a) Dos millones quinientos cuarenta y nueve mil novecientos setenta y dos pesos con 40/100 ($ 2.549.972.40) m.l., por concepto de indemnización por lucro cesante total;

“b) Catorce mil doscientos treinta y cinco pesos con 48/100 ($14. 23 5 .48) m.l., por concepto de cesantías;

“c) Un mil setecientos setenta y nueve pesos con cuarenta y tres centavos ($ 1.779. 43) m.l., por concepto de intereses sobre las cesantías;

“d) Seis mil setecientos setenta y ocho pesos con 80/100 ($ 6.778. 80) m.l., por concepto de vacaciones;

“e) Veinte mil novecientos cuarenta y nueve pesos con 84/100 ($ 20.949.84) m.l., por concepto de indemnización por despido sin justa causa, y

“f) Cuatrocientos cincuenta y siete pesos con 92/100 ($ 457.92) m.l., diarios, desde el día 8 de julio de 1985 y hasta cuando se produzca efectivamente el pago de los dineros aquí reconocidos, por concepto de indemnización por mora.

“2. Se absuelve a la demandada de la petición sobre actualización de las condenas.

“3. Costas a cargo de la accionada”.

Impugnada esta determinación por el apoderado de la demandada, el Tribunal Superior de Medellín, a través de la sentencia extraordinariamente acusada, resolvió:

“CONFIRMA la sentencia apelada por la parte demandada, de fecha y procedencia ya conocidas, pero la REVOCA en cuanto a la condena por concepto de indemnización por lucro cesante total, y en su lugar se ABSUELVE a la empresa demandada por esta pretensión. Ello con fundamento a lo analizado en la motivación del proveído. En lo demás rige el fallo de primer grado”.

“Costas como se dijo en la parte motiva”.

EL RECURSO

Tiene como fuente la primera de las causales del artículo 60 del Decreto número 528 de 1964 y le formula un cargo a la sentencia.

No se presentó escrito de réplica.

Alcance de la impugnación:

Dice así:

“Pretende el recurso la casación parcial del fallo impugnado, para que convertida la honorable Corte en sede de instancia, proceda a confirmar la sentencia proferida por el Juzgado Cuarto Laboral del Circuito de Medellín, el día 13 de octubre de 1987, en cuanto condenó a la sociedad accionada a pagar la suma de $ 2.549.972.40 como 'Indemnización por lucro cesante total'”.

Cargo único:

Se desenvuelve y desarrolla de esta manera:

“La sentencia acusada viola indirectamente y por aplicación indebida los artículos 56, 57, numerales 1º y 2º, 199 y 216 del Código Sustantivo del Trabajo, en relación con las siguientes normas también infringidas por el mismo concepto: artículos 63, 1604, 1613 y 1614 del Código Civil.

“Se incurrió en la violación debido a la equivocada apreciación del interrogatorio de parte, del libelo demandatorio y el contrato de trabajo, y a la falta de apreciación de las siguientes pruebas: Informe patronal de accidentes de trabajo en formato del ISS (fl. 22), investigación del accidente de trabajo adelantada por la división de salud ocupacional del ISS (fls. 42 y 43) y declaraciones de Juan José Baena y Jaime de Jesús Montoya Jiménez.

“Los yerros valorativos indicados y la ausencia de estimación probatoria referida, llevaron al sentenciador a incurrir en los siguientes errores que afloran de modo manifiesto en los autos.

“l. Dar por demostrado sin estarlo, que la labor desempeñada por el demandante el día del accidente, era ajena a sus funciones.

“2. Dar por establecido sin estarlo, que el demandante procedió a 'coger goteras', sin orden alguna y por su cuenta y riesgo.

“3. No dar por establecido estándolo, que el accidente no ocurrió por desconocimiento del trabajador del oficio a ejecutar, sino como consecuencia de la falta de medidas de seguridad y de elementos adecuados para llevarlo a feliz término sin correr riesgos.

“4. No dar por demostrado estándolo, que la demandada no acreditó que el demandante, efectuaba una labor ajena a sus funciones y contra la voluntad patronal.

Desarrollo del cargo:

“El honorable tribunal después de analizar el dicho del actor en el interrogatorio de parte y con fundamento en el contrato de trabajo y la afirmación contenida en el hecho 2º de la demanda así concluye:

'“'Es suficiente para la Sala considerar la labor para la cual fue contratado el actor y analizar las respuestas dadas al interrogatorio, de lo cual se deduce con claridad meridiana, que si bien existió un accidente de trabajo al tenor del artículo 199 del Código Sustantivo del Trabajo, lejos está de haberse causado por culpa patronal, de conformidad con el contenido del artículo 216 ibidem, pues esta norma exige como presupuesto fundamental que exista culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia del accidente de trabajo, y en el caso sub judice, el trabajador había sido contratado para mantenimiento de maquinaria y no para coger goteras, en lo que tenía la más mínima experiencia, sin que una labor no tuviera nada que ver con la otra. Si el asalariado procedió en tal forma, fue por su cuenta y riesgo, pues ninguna orden había recibido al respecto como tampoco está acreditado que dentro de sus funciones le correspondiera realizar ese tipo de trabajo'”.

“Realmente del contrato de trabajo y de la afirmación contenida en el hecho 2º del libelo demandatorio se colige que el cargo que desempeñaba el accionante, era el de auxiliar de mantenimiento de maquinarias, sin que por esos mismos medios probatorios pueda establecerse cuáles funciones le correspondía desempeñar al trabajador y sin que milite probanza alguna en el expediente que acredite cuáles labores eran las asignadas, si acaso las tenía, a la persona que desempeñara el cargo de auxiliar de mantenimiento de maquinaria.

“Significa lo anterior que es equivocado el planteamiento que hace el honorable tribunal, cuando significa que el oficio de coger goteras era ajeno a las labores que le correspondían al empleado, pues vuelve y se repite, no se acreditó en el debate cuáles eran específicamente las labores que correspondían al demandante.

“En el interrogatorio a instancia de parte rendido por el señor Ocampo Arbeláez, no existe confesión como pretende verlo el honorable tribunal, respecto a que estuviese el actor ejecutando una labor ajena al rol habitual de sus funciones y por su cuenta y riesgo, pues en razón del principio de indivisibilidad de la confesión, de las respuestas dadas a las preguntas 3, 5 y 14, sólo puede concluirse que el señor Ocampo Arbeláez estaba el día del accidente cogiendo unas goteras y que lo hacía ya que a pesar de ser auxiliar de mantenimiento de maquinaria, no tenía funciones definidas y por tanto debía efectuar esa labor, ya que estaba viéndose afectado el establecimiento por la existencia de dicha 'gotera'”.

“No debe pasarse por alto también, que como lo afirma el señor Jaime de Jesús Montoya Jiménez (fl. 60 vto.), el administrador de la empresa, señor Rufino Carvana, fue quien ordenó al trabajador demandante 'que cogiera la gotera', y por tanto no fue por su 'cuenta y riesgo', que él se puso a adelantar dicho trabajo, como lo predica el ad quem.

“Pero es más, el infortunio laboral tuvo su origen no en la impericia del operario o en la falta de experiencia en el trabajo que ejecutaba, sino en el incumplimiento de medidas de seguridad, que necesaria y legalmente le correspondía tener a la empresa. Claro es al respecto el documento de folio 42 (investigación del accidente de trabajo del ISS), al referirse a las causas del insuceso así:

“'Causas: Condición ambiental peligrosa: carencia de tablones para movilizarse en el techo de eternit'. Más adelante se consigna en el mismo documento:

“'Disponer de tablones de longitud y resistencia adecuada para suministrarle a los trabajadores encargados de realizar operaciones en los techos de tejas de eternit. Los tablones deben reunir las siguientes condiciones:

“'l. Longitud tal que sobrepase unos 20 cm., a lado y lado los perlines o cerchas de la estructura.

“'2. Anchura que permita el desplazamiento cómodo y seguro del operario.

“'3. Recubiertos de material antideslizante y provistos en sus extremos de dispositivos que se acomoden a las ondulaciones de las tejas para evitarles movimientos inconvenientes.

“'4. El número de los tablones debe ser dos como mínimo para que el operario pueda correr uno mientras permanece apoyado en el otro al avanzar por el techo.

“'De ser posible las reparaciones deben hacerse desde el interior de la planta mediante andamios y plataformas adecuadas y así eliminar el riesgo de caídas por roturas de las tejas'”.

“Queda claro entonces después de leer los apartes transcritos líneas arriba, que al accidente se presentó no por desconocimiento del trabajador de la labor que ejecutaba, sino como consecuencia directa del incumplimiento de las obligaciones que al patrono le imponen los artículos 56 y 57 del Código Sustantivo del Trabajo y sabido es que la prueba de la diligencia y cuidado, tal lo predica el inciso 3º del artículo 1604 del Código Civil, incumben al que ha debido emplearlos.

“Síguese de lo anterior, que con la prueba documental que corre a folios 42 y 43, y con el informe patronal del accidente de trabajo (fl. 22); reforzado con la prueba testimonial (declaraciones de Juan José Baena Gómez y Jaime de J. Montoya), está patentizada la responsabilidad de la demandada en la ocurrencia del accidente, pues no cumplió en absoluto con las obligaciones de seguridad que imponen las normas laborales ya citadas en este mismo escrito.

“Como la empresa, según era su deber no demostró el cumplimiento de sus deberes y la sujeción a lo previsto en los artículos 56 y 57 del Código Sustantivo del Trabajo y, además tampoco acreditó que realmente el señor Ocampo estaba realizando tareas distintas a las habituales y por su 'cuenta y riesgo', como lo estimó el ad quem, debe proferirse la condena en los términos del artículo 216 del Estatuto Sustantivo del Trabajo”.

SE CONSIDERA

Sobre el accidente de trabajo que sufrió el demandante dijo el tribunal:

“Es suficiente para la Sala considerar la labor para la cual fue contratado el actor y analizar las respuestas dadas al interrogatorio, de lo cual se deduce con claridad meridiana, que si bien existió un accidente de trabajo al tenor del artículo 199 del Código Sustantivo del Trabajo, lejos está de haberse causado por culpa patronal, de conformidad con el contenido del artículo 216 ibidem, pues esta norma exige como presupuesto fundamental que exista culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia del accidente de trabajo, y en el caso sub judice, el trabajador había sido contratado para mantenimiento de maquinaria y no para coger goteras, en lo que no tenía la más mínima experiencia, sin que una labor no tuviera nada que ver con la otra. Si el asalariado procedió en tal forma, fue por su cuenta y riesgo, pues ninguna orden había recibido al respecto como tampoco está acreditado que dentro de sus funciones le correspondiera realizar ese tipo de trabajo”.

De la transcripción anterior se infiere que el ad quem no accedió a la condena por indemnización total y ordinaria al considerar que Ocampo Arbeláez había sido contratado para mantenimiento de maquinaria y no para coger goteras, sin que una labor tuviera que ver con la otra. El tribunal sin mucho análisis da una solución simplista al asunto, cuando en puridad de verdad, ni del interrogatorio de parte absuelto por el demandante (fls. 58, 59) ni del contrato de trabajo (fl. 17), únicas pruebas tenidas en cuenta por el fallador de segunda instancia puede deducirse que Rubén Darío Ocampo A., hubiese tenido unas funciones plenamente determinadas. Es más, esas dos probanzas no discriminan qué actividades corresponden al cargo de auxiliar de mantenimiento de maquinaria.

Al contrario de lo deducido por el ad quem, del informe patronal del accidente de trabajo, rendido por la demandada, a folio 22, se desprende que el trabajador demandante estaba efectuando una función propia de su cargo el día 12 de diciembre de 1984 fecha en que ocurrió el accidente, pues dice el informe en mención al describir la actividad u oficio que ejecutaba el trabajador en el momento del insuceso: “Revisión condensador congelador instantáneo, ubicado en el techo de la fábrica. Cómo ocurrió el accidente: Estaba parado en el techo, se agachó y se apoyó en una teja plástica, la cual no resistió su peso precipitándose al piso”.

Realizadas las anteriores precisiones entrará la Sala a analizar si existió o no culpa comprobada de la empresa en el accidente en mención. El artículo 199 del Código Sustantivo del Trabajo, define el accidente de trabajo como “todo suceso imprevisto y repentino que sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo y que produzca al trabajador una lesión orgánica o perturbación funcional permanente o pasajera, y que no haya sido provocado deliberadamente o por culpa grave de la víctima”. A su vez el artículo 216 del mismo ordenamiento establece: “Cuando exista culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia del accidente de trabajo o de la enfermedad profesional, está obligado a la indemnización total y ordinaria por perjuicios, pero del monto de ella debe descontarse el valor de las prestaciones en dinero pagadas en razón de las normas consagradas en este capítulo”.

Esta Sala de la Corte ha reiterado que tratándose de la indemnización total y ordinaria de perjuicios ocasionados por accidente de trabajo prevista en el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo exige la demostración de la culpa patronal, que se establece cuando los hechos muestran que faltó “aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios” según la definición de culpa leve que corresponde a los contratos celebrados en beneficio de ambas partes. Cuando se reclama esta indemnización ordinaria, en consecuencia, debe el trabajador demostrar la culpa a lo menos leve, del patrono, y éste estará exento de responsabilidad solamente si demuestra que tuvo la diligencia y cuidados requeridos. 

La investigación del accidente de trabajo realizada por la división de salud ocupacional del Instituto de Seguros Sociales —seccional Antioquia—, muestra lo siguiente: “Descripción: subió al techo de la empresa, se agachó sobre una teja plástica, al quebrarse ésta se proyectó el trabajador al piso, causándole lesión. Análisis del accidente: Naturaleza de lesión: Fractura. Parte del cuerpo afectado: Cráneo: Tipo de accidente: Caída de techo. Agente de lesión: Piso. Causas: Condición ambiental peligrosa: carencia de tablones para movilizarse en el techo de eternit. Recomendaciones: Disponer de tablones de longitud y resistencia adecuada para suministrarlo a los trabajadores encargados de realizar operaciones en los techos de teja de eternit. Los tablones deberán reunir las siguientes condiciones:

l. Longitud tal que sobrepase unos 20 cm., a lado y lado los perlines o cerchas de la estructura.

2. Anchura que permita el desplazamiento cómodo y seguro del operario.

3. Recubiertos de material antideslizante y provistos en sus extremos de dispositivo que se acomoden a las ondulaciones de las tejas para evitarles movimientos inconvenientes.

4. El número de los tablones debe ser de dos como mínimo para que el operario pueda correr uno mientras permanece apoyado en el otro al avanzar por el techo. De ser posible las reparaciones deben hacerse desde el interior de la planta mediante andamios o plataformas adecuadas y así eliminar el riesgo de caídas por torusas (sic) de las tejas” (fls. 41 a 43).

No tuvo en cuenta el tribunal el documento antes aludido, el que en armonía con el informe patronal sobre el accidente (fl. 22) deduce la Sala la culpa de la demandada en la ocurrencia del accidente del actor pues la condición ambiental en que ejecutaba Ocampo Arbeláez la labor era peligrosa, ya que el techo de eternit carecía de los tablones para movilizarse, con lo cual la entidad demandada incumplía requisitos mínimos de seguridad tal como lo recomienda la investigación adelantada por el ISS, sin perderse de vista que la persona humana es, en última, el destinatario de todo proceso de producción el que no puede adelantarse a costa de la salud de los trabajadores.

Acreditada la culpa plena de la empresa demandada a través de prueba calificada la Sala reafirma la conclusión anterior con los testimonios de Juan José Baena Gómez (fls. 38, 39) y de Jaime de Jesús Montoya Jiménez (fls. 94 a 96). El primero de los señalados ocupaba en la demandada el cargo de administrador de planta. Dijo “...sobre el accidente de trabajo que sufrió me di cuenta que él estaba haciendo mantenimiento a un congelador instantáneo, concretamente al condensador y está ubicado en una parte alta, entonces haciendo el mantenimiento se cayó y se fracturó el cráneo en el impacto contra el suelo” él no estaba provisto de ningún elemento de seguridad pues para eso no se utiliza, esas reglas de seguridad o en cuanto a esas reglas no hay un departamento de seguridad industrial concretamente pero los mecánicos saben concretamente lo que deben hacer. .. El segundo de los citados respondió al preguntársele acerca de las medidas de seguridad establecidas en la empresa: “...Pues normas de seguridad habían por todas las paredes y en las partes donde hay peligro, la empresa no nos tenía ningún tipo de seguridad sino que uno que ha estudiado tiene sus normas de seguridad”.

En conclusión, encuentra la Sala que en la investigación del accidente de trabajo adelantada por salud ocupacional del ISS y en el informe patronal sobre el accidente de trabajo reafirmada por los dichos de Juan José Baena y Jaime de Jesús Montoya Jiménez, se encuentran elementos de juicio suficientes para llegar a la convicción de que el percance del demandante se debió a fallas de la demandada, toda vez que no contaba con elementales medidas de seguridad para con sus trabajadores y que, por ende, tuvo culpa en la ocurrencia del accidente.

Finalmente considera la Sala que debe tenerse muy en cuenta en el presente caso la obligación de protección y de seguridad que incumbía de modo general a la empresa demandada de acuerdo con el artículo 56 del Código Sustantivo del Trabajo, y que evidentemente no cumplió en relación con Rubén Darío Ocampo A., según los antecedentes y circunstancias del accidente que le produjo fatales consecuencias de orden visual.

Al hallarse acreditado los errores de hecho manifiestos en que incurrió el ad quem, consecuentemente, el cargo prospera por lo que se casará la sentencia impugnada según lo reclama el impugnante.

Las consideraciones anteriores también le sirven a la Sala, al actuar en función de instancia, para confirmar la condena impuesta por el a quo a la parte demandada por concepto de indemnización por lucro cesante total ya que, por lo demás, su cuantificación pecuniaria se ajusta a los elementos de juicio recaudados en la etapa instructiva toda vez que entre las partes no hubo desacuerdo en relación con la fecha de ocurrencia del accidente, el último salario del demandante ni la edad de éste, además de que el experticio de folios 47-48 fue rendido con apoyo en tales supuestos fácticos.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia —Sala de Casación Laboral—, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, CASA la sentencia recurrida en cuanto absolvió de la condena impuesta a Productora de Fritos y Alimentos Congelados Ltda., en el literal a) del ordinal 1º de la sentencia de primera instancia; y como Tribunal de Segundo Grado, confirma tal condena: No LA CASA en lo demás.

Sin costas en el recurso.

Cópiese, notifíquese, insértese en la Gaceta Judicial y devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Magistrados: Jorge Iván Palacio Palacio—Manuel Enrique Daza Álvarez—Ramón Zúñiga Valverde.

Bertha Salazar Velasco, Secretaria