Sentencia 2275 de diciembre 7 de 1990 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

BIENES DE LA NACIÓN

TERRENOS QUE DEJAN DESCUBIERTOS LAS AGUAS DE USO PÚBLICO

EXTRACTOS: «a) Ha sostenido reiteradamente la Sala que el Incora tiene competencia para definir la situación jurídica de las tierras, desde el punto de vista de su propiedad. Así lo dispone el literal d) del artículo 3° de la Ley 135 de 1961, cuando precisa las funciones del Instituto: clarificar la situación de las tierras desde el punto de vista de su propiedad, a objeto de identificar con la mayor exactitud posible las que pertenecen al Estado, facilitar el saneamiento de la titulación privada y colaborar en la formación de los catastros fiscales.

En ejercicio de esa función, la Gerencia General del Instituto inició las diligencias administrativas orientadas a deslindar la Ciénaga de Viche y sus playones, ubicados en jurisdicción municipal de Cereté, Departamento de Córdoba.

Durante las diligencias administrativas tendientes a deslindar la Ciénaga, se practicó, entre otras pruebas, una inspección judicial sobre los terrenos, en la cual lo peritos determinaron que los suelos materia de la litis tenía características propias de ciénaga y pantano, y que el área de la Ciénaga y playones era de 313-7.500 Has.

Agotada la tramitación administrativa, el Incora produjo la resolución atacada, en cuyos considerandos finales expuso:

“En el caso que nos ocupa es de importancia aclarar el carácter jurídico de las aguas de la Ciénaga de Viche, ya que de ésta se desprenden importantes conclusiones:

El artículo 677 del Código Civil, nos dice qué aguas son de uso público y cuáles de propiedad privada:

“Los ríos y todas las aguas que corren por cauces naturales son bienes de la Unión, de uso público en los respectivos territorios.

“Exceptúanse las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad: Su propiedad, uso y goce pertenecen a los dueños de las riberas y pasan con éstos a los herederos y demás sucesores”.

Según esto la Ciénaga de Viche es un bien de uso público, de aquellos cuyo dominio pertenece al Estado, ya que de acuerdo a las pruebas allegadas ha quedado establecido que su lecho es natural, y colindan con ella varias fincas de diferentes dueños.

Dicen los expertos en su trabajo: “El área de la Ciénaga de Viche de 313-7500 Has. se levantó durante la diligencia de los días 23-24 y 25 de julio del presente año, mediante la utilización de fotografías aéreas citadas en el numeral 6 (seis) del dictamen rendido. Para calcular el área o extensión de la ciénaga, se procedió basándose en criterios establecidos en la clase y calidad de los suelos, cotas de la zona, inspección a simple vista sobre la situación de las aguas, clase de vegetación existente, pendiente y tradición de la zona de acuerdo a fotografías existentes”.

A igual conclusión, es decir que son de propiedad nacional se llega al analizar el artículo 1° del Decreto Legislativo 40 de 1905 que en su texto dice:

“El Gobierno procederá a deslindar los lagos lagunas, ciénagas y pantanos de propiedad nacional de los predios ribereños de los particulares.

“Parágrafo: Para los efectos del deslinde de que trata el presente artículo, se declaran de propiedad de la Nación los que hayan estado inundados u ocupados por las aguas en los últimos diez años”.

La ciénaga en mención ha ocupado aquella zona desde tiempo inmemorial; para ser concretos, los peritos individualizaron así el tema:

“Durante los 27 años comprendidos entre 1933 y 1959, se calculó un promedio de lluvias de 1075,7 mm. (Instituto de Fomento Algodonero) y en las fotos números 180/2 y 247/9 C-1069 se observa el lecho de la Ciénaga (Instituto Geográfico) Viche y sus playones, tal como se trasladó a la plancha 61-1-B- En la década 196l/71 que nos ocupa se calculó un promedio de lluvias de 1276,2 mm. (Granja Experimental Turipaná) tomada en enero en la mitad del verano, aparece el vaso de la Ciénaga Viche, con la misma extensión, como también sus playones, tal como aparece en el levantamiento hecho por nosotros. . . “ .

“De acuerdo con los documentos anteriores se demuestra plenamente que el lecho de la Ciénaga permaneció en su nivel los 10 años anteriores al de 1972, porque las fotos tomadas sobre las zona muestran la zona tal como se trasladó a la plancha 61-1-B y porque el volumen de lluvias no ha disminuido en la década pasada, y por el contrario ha aumentado en ese período (el subrayado es nuestro)”.

Lo anteriormente comentado es aseverado aún más por el inciso segundo del artículo 720 del Código Civil, que en su texto dice: “El suelo que el agua ocupa y desocupa alternativamente en sus creces y bajas periódicas, forma parte de la ribera o del cauce y no accede mientras tanto a las heredades contiguas”.

Así pues, las aguas con sus cauces forman un todo indivisible pues no se concibe un cauce sin las aguas, ni éstas sin el cauce. De consiguiente el propietario de las aguas lo será también en su cauce, de manera que si aquéllas son de propiedad particular, por nacer y extinguirse dentro del mismo predio, el cauce será también de propiedad particular. En igual forma los lechos de los ríos, lagunas, ciénagas y demás corrientes de uso público, son como éstas del dominio del Estado.

De los cauces forman parte las playas o playones, o sea aquella parte de los cauces que el agua ocupa o desocupa alternativamente o como dice el artículo 2° del Decreto 389 de 1931: “Se entiende por playa fluvial, la superficie plana o casi plana comprendidas las líneas de las bajas aguas de los ríos y aquéllas donde lleguen éstas ordinariamente en su mayor crecimiento” .

De manera que las playas de los ríos, lagos, lagunas, ciénagas de uso público, son también del dominio del Estado, porque constituyen una prolongación de la anchura, del cauce.

La propiedad de los particulares sobre los predios riberanos de una corriente o depósito de aguas de uso público, excluye por consiguiente las de sus playones, pertenecientes también al Estado, como partes integrantes del mismo cauce. La línea donde ordinaria y periódicamente llegan las aguas fluviales en sus mayores crecientes, es pues la que divide los predios riberanos de los cauces de las aguas de dominio público.

El tema en mención quedó muy claro en el presente caso, como se ve en el párrafo que se encuentra a folio 87 y que se transcribe a continuación :”... por todos estos hechos consideramos nosotros que los sectores adyacentes a la ciénaga están sometidos a las crecientes anuales de la Ciénaga de Viches, durante los meses de invierno y que este régimen se ha mantenido durante muchos años atrás, como lo atestiguan los documentos consultados y tal como lo indicamos en la plancha 61-I-B del Instituto Geográfico”.

La Ley 97 de 1946, hizo adjudicables en la forma y como determine el gobierno, dando preferencia a los colonos pobres que no tengan medios de subsistencia, los playones de ríos y lagos navegables. Utilizando la analogía tendríamos que dicha norma se puede aplicar también a los playones de las ciénagas.

En consecuencia se tiene que para demostrar propiedad privada sobre la Ciénaga de Viche y sus playones se debe allegar título originario legalmente expedido por el Estado y que no haya perdido su eficacia legal, otorgado con anterioridad al año de 1873, en el cual entró en vigencia el Código Civil, quien le dio a estas aguas y su cauce la calidad de ser de USO PÚBLICO; posterior a la Ley 97 de 1946 que los hizo adjudicables a colonos pobres.

Algunos colindantes aportaron documentos, certificados de registro, escrituras públicas y privadas con el fin de demostrar propiedad privada sobre los fundos que poseen, pero en ninguno de éstos se habla de que exista dominio privado sobre la ciénaga o sus playones.

Dichos títulos conforman cadenas de tradición de dominio que llegan a los años 1928-1956-1947-1960, que no son aptos de acuerdo a las normas legales para demostrar propiedad privada sobre dichas extensiones territoriales.

Sobre la finca denominada Las Flores, hay dos líneas de tradiciones, una llega a 1918 y cobija 1/4 del, fundo y la otra que hace relación a 3/4 partes restantes se remonta al año de 1910, la cual cumple con los requisitos exigidos por el artículo 3° de la Ley 200 de 1936, para demostrar propiedad privada sobre el inmueble, excluyendo claro está lo que sea playón de la Ciénaga de Viche, pues ya se analizó y dijo anteriormente cual es la prueba suficiente para acreditar propiedad sobre ellos, prueba esta que no fue acreditada.

En consecuencia es del caso declarar que la Ciénaga de Viche y sus playones son de propiedad nacional”. (fls. 139 a 142 C.l).

d) El artículo 675 del C.C., preceptúa:

“Son bienes de la Unión todas la tierras que estando situadas dentro de los límites territoriales carecen de otro dueño”.

Y el artículo 677 ibídem, dispone:

“Los ríos y todas las aguas que corren por cauces naturales son bienes de la Unión, de uso público en los respectivos territorios.

Exceptúanse las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad : su propiedad, uso y goce pertenecen a los dueños de las riberas ,y pasan con éstos a los herederos y demás sucesores de los dueños” .

Armonizando las dos disposiciones, es apenas obvio que el lecho de los ríos y, por extensión el de las ciénagas, lagos y playones que contienen o contuvieron aguas de uso público, son baldíos, en la medida en que agua y terreno constituyen una unidad geográfica y jurídica. Al respecto, comenta el profesor José J. Gómez:

“Las aguas corrientes o estancadas son cosas raíces. Se trata en este caso de una inmovilidad jurídica, no física. Las aguas se mueven, sobre todo las corrientes de un lugar a otro; esa es su vida. Empero, no son muebles. El movimiento y renovación constantes, a que están sometidas, logra el efecto de conservarlas en su ser. Además, la noción de aguas, como inmuebles comprende tanto el agua como el lecho donde reposa o corre. Cauce y agua forman un todo. Las aguas como inmuebles no pueden concebirse sin el lecho, por que si se toman en vasijas, pasan a ser muebles. Lo cual es más concluyente aún si se consideran los fenómenos que operan sobre el cauce, como el aluvión, según el cual la zona descubierta deja de ser de la Nación para acceder al predio riberano. Las aguas que corren más de un predio, son bienes de uso público (art. 677) y las que nacen y mueren dentro de un mismo fundo, pertenecen al dueño del mismo (art. 677). Y en uno y otro caso se trata de inmuebles, y por tanto los actos de enajenación deben sujetarse a las disposiciones sobre bienes raíces...” (BIENES, 1981, pág. 22).

En ese orden de ideas, la Sala estima que, por regla general, los terrenos cubiertos por aguas de uso público, son bienes imprescriptibles de la Nación, sin perjuicio de los títulos originarios del Estado que no hayan perdido su eficacia legal, expedidos con anterioridad a 1873 y posteriores a la Ley 97 de 1946. Esta última, referida a las islas y playones sustraídos a las reservas nacionales para ser adjudicadas a colonos pobres.

En consecuencia, quien alegue derecho de propiedad sobre el lecho o cauce de lagos, ríos, ciénagas o depósitos naturales de agua que hayan quedado al descubierto permanentemente, debe exhibir título idóneo que no haya perdido eficacia legal.

De ahí que en el inciso 1° del artículo 1° del D. L. N° 40 de 1905, declarado exequible por la Corte Suprema de Justicia, se hubiese ordenado:

“El Gobierno procederá a deslindar los lagos, lagunas, ciénagas y pantanos de propiedad nacional de los predios riberanos de los particulares”.

Y que el D. 2095 de 1961, hubiera complementado:

“Artículo 11.—Corresponde al Ministerio de Agricultura determinar sobre el terreno, por funcionarios de su dependencia, cuando quiera que lo estime conveniente, los linderos de playones y sabanas comunales de que trata el Decreto 1963 de 1956, los de tierras recuperadas o desecadas por medios artificiales u otras causas, cuyo dominio no corresponda por accesión u otro título a particulares, y los de playones a que se refieren los artículos 13 de la Ley 97 de 1946 y 14 del Decreto 547 de 1947”.

e) A modo de conclusión, y aun cuando en la etapa de reconstrucción no se recuperó la totalidad de las piezas procesales, considera la Sala que de los diversos elementos probatorios recogidos se pueden colegir los siguientes:

1. Que en la zona comprendida dentro de las coordenadas geográficas señaladas en la resolución impugnada existió la ciénaga de Viche;

2. Que el área original de la Ciénaga del Viche, más la de sus playones, corresponde a la indicada en la resolución impugnada;

3. Que dicha área nunca salió del dominio público, así parte de ella, o la totalidad, hubiese sido ocupada a lo largo de los últimos años;

4. Que el predio Las Flores colindaba y colinda con la ciénaga de Viche;

5. Que la diferencia en la extensión superficiaria del predio Las Flores, anotada en el segundo dictamen pericial, en buena parte obedece al desecamiento paulatino y continuo de dicha ciénaga ya sea por motivos naturales, o por la construcción de jarillones o diques con tal propósito.

Además de las conclusiones anotadas, reitera la Sala que en el evento sub-lite los actores no demostraron la existencia de un justo título, entendido como el originario expedido por el Estado. que no haya perdido su eficacia legal, que permitiera sustentar sus afirmaciones en cuanto a la Ciénaga de Viche, ni lograron a lo largo del proceso desvirtuar la presunción de legalidad y de veracidad de la resolución impugnada. Por el contrario, las pruebas practicadas y los documentos allegados tienden a demostrar la veracidad y legalidad del acto atacado y del procedimiento administrativo que dio origen al deslinde de la Ciénaga de Viche el cual, en opinión de la Sala, se ajustó a derecho)».

(Sentencia de diciembre 7 de 1990. Expediente 2275. Consejero Ponente: Dr. Carlos Gustavo Arrieta Padilla).

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