Sentencia 22877 de junio 18 de 2004 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

INCAPACIDAD QUE SOBREPASA LOS 180 DÍAS

ES JUSTA CAUSA DE DESPIDO

EXTRACTOS: «Cabe precisar que el impugnante argumenta que para su despido no bastaba el término de incapacidad porque era necesario que se demostrara que no podía recuperarse, soportado ello en un concepto médico emitido por la oficina competente.

Aparte de que el censor no indica cual es la “oficina competente” que debe emitir el concepto médico que acredite que el trabajador no se curo, ni la norma que así lo establece, tal exigencia para la Corte no surge de la disposición legal que consagra la justa causa de despido a la que se alude, esto es, el numeral 15 del aparte a del artículo 7º del Decreto 2351 de 1965, pues en esa disposición simplemente se hace referencia a que la curación del trabajador no haya sido posible durante ciento ochenta días, pero no se indica que ese hecho deba certificarse por determinada persona o autoridad médica, de suerte que, a la luz de lo que allí se dispone, basta que a través de cualquier medio idóneo se establezca que la curación del trabajador no fue posible en el señalado lapso para que se configure la justa causa de terminación del contrato de trabajo.

Y en este caso el tribunal tuvo por probado que el trabajador no se curó con base en la certificación de la oficina de incapacidades de la gerencia de la EPS del Seguro Social de Cundinamarca, documento que, desde luego, es idóneo para acreditar ese hecho.

El impugnante asevera que la justa causa de terminación del contrato de trabajo no guarda relación con la situación derivada de un accidente de trabajo o de una enfermedad profesional, pues en concreto se refiere a situaciones distintas a las que se generan como consecuencia de esos riesgos.

Sobre el particular, cabe advertir que el aludido numeral 15 del literal a artículo 7º del Decreto 2351 de 1965 prescribe que es justa causa por parte del patrono para dar por terminado unilateralmente el contrato de trabajo

“La enfermedad contagiosa o crónica del trabajador, que no tenga el carácter de profesional, así como cualquier otra enfermedad o lesión que lo incapacite para el trabajo, cuya curación no haya sido posible durante ciento ochenta (180) días. El despido por esta causa no podrá efectuarse sino al vencimiento de dicho lapso y no exime al patrono de las prestaciones e indemnizaciones legales y convencionales”.

Si bien es cierto que la citada norma legal menciona expresamente a la enfermedad profesional para considerarla excluida de lo en ella previsto, no hace ninguna alusión concreta a las lesiones surgidas de un accidente de trabajo, de tal suerte que, desde esa perspectiva, y atendido el tenor literal del precepto es dable inferir que no incurrió el tribunal en su aplicación indebida.

Al respecto, conviene citar lo que se expreso por la Corte en sentencia del 19 de septiembre de 2002, radicación 18660:

“No se discute en el sub lite la existencia de los presupuestos fácticos de la causal invocada por la empresa para prescindir de los servicios del trabajador. Si bien ante la presencia de los mismos la ley establece el derecho al pago de las prestaciones e indemnizaciones, no existe duda alguna, al menos para la Corte, que se refiere a las derivadas del infortunio o de la enfermedad, pues de ninguna manera se prevé en estos casos que el despido devenga injusto, por el contrario, claramente se encasilla la circunstancia descrita como “justa causa”. No es lógico y sería contradictorio que el legislador simultáneamente le asigne ese carácter y obligue a quien legítimamente hace use de esa atribución al pago de una indemnización que solo se generaría por un proceder injustificado. Entonces, las indemnizaciones a que se refiere la norma comentada son las que debe pagar el empleador como consecuencia de las secuelas que apareja la patología o el accidente, pero no la indemnización por despido, porque la ley considera justificado el que se efectúa con fundamento en esta causal.

Así sucede también en el sector particular, donde sin perjuicio de las indemnizaciones y prestaciones obviamente le asisten al trabajador en esos eventos, el numeral 15 del artículo 7º del Decreto 2351 de 1965 califica justa causa de terminación del contrato una circunstancia análoga, desde luego sin perjuicio de que el patrono no quede eximido de pagar las prestaciones e indemnizaciones legales y convencionales derivadas de la enfermedad”.

Por las razones que han quedado anotadas, el cargo se desestima».

(Sentencia de casación, 18 de junio de 2004. Radicación 22.877. Magistrado Ponente: Dr. Gustavo José Gnecco Mendoza).

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