Sentencia 23705 de mayo 4 de 2006 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

VERSIONES OBTENIDAS MEDIANTE HIPNOSIS REGRESIVA

Dificultades jurídicas para su admisión como medio de prueba.

EXTRACTOS: «Recuerda el censor que Eliana Agudelo Pérez, se sometió a una hipnosis regresiva practicada por un psicólogo que, a solicitud del defensor, fue a la cárcel donde estaba recluida; y que en dicha diligencia ella, en estado de inconsciencia manifestó que intervino en los acontecimientos presionada por Juan Carlos Morantes, quien amenazó a ella, a Consuelo y a su familia.

El libelista pretende que lo dicho por Eliana Patricia Agudelo en el estado de hipnosis es la verdad absoluta, por lo cual ella actuó sin culpabilidad por insuperable coacción ajena.

Hace consistir el cargo en falso juicio de identidad sobre el informe elaborado por el psicólogo sobre la hipnosis, por supuesta tergiversación de su contenido, en tanto los jueces de instancia desconocieron el alcance que tenía, porque dicho profesional explicó que Eliana cuando estaba inconsciente dijo la verdad, y los funcionarios judiciales no aceptaron esa opinión experta; y en falso juicio de existencia sobre el testimonio del mismo psicólogo, porque no fue tenido en cuenta, pese a que ratifica y explica lo que dijo Eliana cuando estaba inconsciente por hipnosis.

Para el libelista, como el informe clínico de hipnosis fue tergiversado, y se ignoró el testimonio del experto, las conclusiones del tribunal a partir de los relatos de Morantes López pierden consistencia, quedando sin soporte la principal prueba de cargo contra la procesada.

3.1.1 El libelista parte de varios supuestos: i) da por sentado que la hipnosis es un medio de prueba lícito en la legislación colombiana; ii) asume que la hipnosis es una práctica confiable desde el punto de vista científico para auscultar el subconsciente de las personas; iii) toma como un hecho indiscutible que lo manifestado por Eliana mientras estaba hipnotizada revela infaliblemente que ella actuó bajo coacción y amenazas; iv) entiende que el informe sobre la hipnosis de Eliana fue una prueba legalmente producida e incorporada al expediente; y v) cree que el relato de Eliana bajo hipnosis desvirtúa todas las pruebas e indicios que emergieron en contra de ella.

Antes de reclamar por los presuntos yerros sobre lo atinente a la hipnosis, el libelista ha debido ocuparse de los aspectos que dio por sentados, máxime que el tribunal superior, de manera consciente decidió no referirse al informe sobre la hipnosis, ratificado por el psicólogo en su testimonio, pero no porque hubiese omitido analizar la temática de la supuesta coacción a que Eliana en algunas de sus múltiples versiones dice haber sido sometida, sino porque para el juez plural Eliana Agudelo Pérez no inspira ninguna credibilidad. [...].

En efecto, como se verá, en el fallo se analiza lo relativo a la pretendida coacción contra Eliana, desde varios ángulos, a partir de los cuales acertadamente el tribunal superior concluyó que no era necesario acudir a la hipnosis regresiva.

3.1.2 Aunque ni los jueces de instancia ni el libelista se ocuparon de este específico tema, la Sala de Casación Penal detecta que la hipnosis de los implicados en un asunto penal, cuando los resultados de tal práctica pretenden aducirse como medio de prueba, podrían tener en los casos concretos vicios de ilicitud (por atentar contra las garantías fundamentales) y problemas de legalidad (por desconocer el debido proceso probatorio). Estas posibles vicisitudes de la hipnosis deberían ser dilucidadas y solucionadas ex ante en cada evento específico.

Si se comprobare científicamente que los hipnotizados hablan, o se manifiestan con lenguaje gesticular en estado de inconciencia, lo dicho por ellos podría no ser admisible desde el punto de vista jurídico, por atentar contra las garantías fundamentales de sí mismos y de otros implicados si fuere el caso, pues la voluntad, la plena conciencia y libertad son requisitos indispensables de varios medios probatorios en los que puede intervenir un implicado, entre ellos la indagatoria, el testimonio y la confesión.

La misma dignidad humana, piedra angular de todos los valores, principios y derechos que conforman la noción superior de debido proceso, podría eventualmente resultar socavada al interior de un proceso penal, cuando los resultados de una terapia de hipnosis se refieran a cuestiones de la intimidad del implicado, expresadas sin voluntad, sin libertad y sin conciencia, y los mismos resultados pretendan elevarse a la categoría de elementos a debatir en un juicio público.

Dependiendo de las circunstancias, si llegase a superarse la controversia sobre la constitucionalidad y la legalidad de la hipnosis, debería realizarse exclusivamente por peritos, bajo parámetros científicos, y la experticia que contenga el informe sobre los resultados someterse a controversia, bajo la condición de que el implicado, o el sometido a esa terapia acepte su contenido en forma voluntaria, consciente y libre, por supuesto, ante la autoridad judicial competente, previas las advertencias sobre la no autoincriminación y la solidaridad íntima que exonera del deber de declarar contra los parientes cercanos.

Sin la garantía de un marco de constitucionalidad y legalidad, garantizados de manera indiscutible, si la hipnosis llegase a considerarse en un evento concreto como medio de prueba, los informes sobre su contenido y los testimonios indirectos de quienes escuchen manifestarse a la persona puesta en estado de inconsciencia, deben excluirse jurídicamente, emitiendo declaración ex profesa al respecto, si fuere necesario, en aplicación de la regla general de exclusión consagrada en el artículo 29 de la Constitución Política, en cuanto estipula que “Es nula de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso”.

Es más, si como en el presente asunto, Eliana Patricia Agudelo Pérez en estado de hipnosis supuestamente, se ubica algunos de los escenarios donde se perpetraron los ilícitos y admite que tomó parte en ellos (aunque el psicólogo interprete que fue por coacción ajena), es evidente que ella se auto incrimina, en forma inconsciente, siendo esto ilegítimo, intolerable desde la órbita Constitucional, e inadmisible como medio de prueba; y en concreto inexistente como confesión, así fuese calificada, pues por mandato del artículo 280 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, la confesión deberá reunir los siguientes requisitos: “Que sea hecha ante funcionario judicial”. “Que la persona esté asistida por defensor”. “Que la persona haya sido informada del derecho a no declarar contra sí misma”, y “Que se haga en forma consciente y libre”, exigencias imposibles de cumplir entratándose de una persona que presuntamente habla desde el inconsciente, sin autocontrol y sin inteligencia modulada racionalmente.

Ninguno de esos temas es estudiado por el libelista, quien, como se dijo, da por cierto que la hipnosis es un medio de prueba que no suscita problemas de validez jurídica, cuando ha debido partir por demostrar que ese “medio de conocimiento” sí era lícito y legal, es decir, válido en términos constitucionales; pertinente y conducente, y que por ello tenía que ser estimado con todo el recaudo probatorio.

3.1.3. No obstante, sin incurrir en los errores de hecho que el casacionista propone, el tribunal superior descartó la presunta coacción insuperable que la defensa dice se ejerció sobre Eliana Patricia Agudelo Pérez.

Para descartar la supuesta presión aplicada contra Eliana, el ad-quem encontró probatoriamente demostradas muchas circunstancias que permitían deducir que ella se involucró voluntariamente en la empresa criminal, que inclusive ayudó a concertar primero desde Bogotá y luego en Medellín».

(Sentencia de casación, 4 de mayo de 2006. Radicación 23705. Magistrado Ponente: Dr. Édgar Lombana Trujillo).

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