Sentencia 24397 de abril 13 de 2005 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad.: 24397

Magistrado Ponente:

Dr. Luis Javier Osorio López

Acta número 41

Bogotá, D.C., trece de abril de dos mil cinco.

EXTRACTOS: «Se resuelve el recurso de casación interpuesto por Hernando González Correa contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el 12 de marzo de 2004, en el proceso adelantado por el recurrente contra el departamento de Cundinamarca.

(...).

VIII. Se considera

Es indiscutible que la argumentación central de la sentencia recurrida para exonerar al ente demandado de la indemnización moratoria prevista en el artículo 1º del Decreto 797 de 1949, descansa sobre “un valor notoriamente inferior a la suma “pagada...” que por dominicales y festivos causados durante el último año de vigencia del contrato de trabajo, el departamento de Cundinamarca resultó adeudando a su ex trabajador.

En otras palabras, el ad quem sienta una regla general que puede sintetizarse en que cuando el valor de lo adeudado por salarios, prestaciones o indemnizaciones en el sector oficial es cualitativa y cuantitativamente inferior a lo que por dichos conceptos se pagó a la terminación del contrato de trabajo o dentro de la oportunidad legal señalado para ello, no hay lugar a imponer condena por indemnización moratoria, pues el ínfimo monto de lo adeudado es factor que determina la buena fe del empleador.

En verdad el criterio anterior es equivocado, pues ni las disposiciones invocadas por la censura, ni el artículo 65 del Código Sustantivo del Trabajo que regula esa figura para el sector particular por deudas de salarios o prestaciones a la terminación del contrato de trabajo, permiten entender que una mínima cantidad adeudada por tales conceptos frente a lo que se pagó por los mismos, hace aflorar de bulto e inexorablemente la buena fe del empleador que no paga lo totalidad de lo debido.

En realidad que bien se puede ser deudor de buena fe de una gran cantidad de dinero como deudor de mala fe frente a una pequeña cantidad, o viceversa. La buena o mala fe del empleador no está o se refleja en el mayor o menor valor de lo que debe, sino en la conducta que asume en su condición de deudor obligado. Por eso la Corte ha dicho que para la recta aplicación de la sanción moratoria “deben los jueces valorar ante todo la conducta asumida por el empleador que no satisface a la extinción del vínculo laboral las obligaciones a su cargo, valoración que debe hacerse desde luego con los medios probatorios específicos del proceso que se examina...”, como lo dejó sentado en la sentencia del 15 de julio de 1994, radicación 6658.

Así, pues, en materia de la indemnización moratoria no hay reglas absolutas que fatal u objetivamente determinen cuando un empleador es de buena o de mala fe. Solo el análisis particular de cada caso en concreto y sobre las pruebas allegadas en forma regular y oportuna, podrá esclarecer lo uno o lo otro. En ese sentido se pronunció igualmente la corporación en providencia del 30 de mayo de 1994, con radicación 6666, en la cual dejó consignado que: “Los jueces laborales deben entonces valorar en cada caso, sin esquemas preestablecidos, la conducta del empleador renuente al pago de los salarios y prestaciones debidos a la terminación del vínculo laboral, para deducir si existen motivos serios y atendibles que lo exoneren de la sanción moratoria...”.

Ni siquiera de la sentencia de la Corte que citó el tribunal en apoyo de su peregrina tesis puede desprenderse el sentido que se le dio en la sentencia recurrida, pues en aquella la Corte precisó que podía considerarse de buena fe al empleador que paga deficientemente los derechos a su cargo a la terminación del contrato de trabajo, cuando ese déficit se origina en entendimientos diferentes sobre factores cuya naturaleza salarial resulta discutible, lo cual no resulta aplicable al presente caso en que la deuda a favor del trabajador tuvo su causa en dominicales y festivos que laboró durante el último año de su vinculación.

En consecuencia, el cargo es fundado. Como consideraciones de instancia, la Sala puntualiza:

No hay explicación alguna para que el departamento demandado no hubiese incluido como factor salarial las sumas que el trabajador devengó por dominicales y festivos laborados en el último año de sus servicios. En la contestación a la demanda simplemente se limitó a afirmar que había pagado el auxilio de cesantía teniendo en cuenta todos los factores salariales pertinentes, lo cual no resultó cierto.

De otro lado, después de la terminación del contrato de trabajo del demandante, el ente territorial tenía una preciosa oportunidad para corregir el pago deficitario que hizo del auxilio de cesantía, pues su ex trabajador le reclamó administrativamente, como consta en los documentales de folios 8 a 11 del expediente, al cual ni siquiera le dio respuesta.

Las entidades oficiales no pueden perder de vista la intención de la figura de la reclamación administrativa que regula el artículo 6º del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que no es otra que la de posibilitarles la corrección de sus errores. Lamentablemente se ha tomado como un simple trámite burocrático administrativo que no corresponde a su filosofía. Es una institución seria que merece el cuidado y la atención necesaria, pues la poca importancia que se le da le puede representar al sector oficial graves perjuicios en su contra.

Por lo demás, el acta de conciliación que las partes celebraron, da cuenta de que lo realmente allí conciliado fue la terminación por mutuo acuerdo del contrato de trabajo, hecho por el cual el actor recibió una bonificación, ya que en cuanto a la liquidación de las prestaciones sociales se anotó que sería cancelada dentro de los 30 días hábiles siguientes a la suscripción del acuerdo.

En síntesis, no hay elemento de juicio alguno que permita evidenciar la buena fe del departamento de Cundinamarca en la conducta omisiva a la que atrás se hizo referencia.

Así las cosas, la decisión de primera instancia sobre la indemnización moratoria debe ser confirmada en los términos en que se profirió, por ajustarse a derecho.

No habrá lugar a costas en la segunda instancia ni en casación.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el 12 de marzo de 2004, en el proceso ordinario adelantado por Hernando González Correa contra el departamento de Cundinamarca, en cuanto revocó la condena a indemnización moratoria proferida por el a quo.

En sede de instancia, CONFIRMA en su integridad la sentencia de primer grado proferida el 17 de abril de 2002 por el Juzgado Segundo Laboral del Circuito de Bogotá dentro del citado proceso.

No hay lugar a costas por el recurso extraordinario, como tampoco por la alzada.

Cópiese, notifíquese y devuélvase el expediente al tribunal de origen».

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