Sentencia de anulación 24603 de agosto 11 de 2004 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

OBLIGACIÓN CONVENCIONAL DE CELEBRAR SOLO CONTRATOS A TÉRMINO INDEFINIDO

ESTA RESTRICCIÓN PUEDE SER LEVANTADA POR EL TRIBUNAL DE ARBITRAMENTO

EXTRACTOS: «Indica la recurrente que el laudo arbitral viola en su artículo décimoquinto, numeral 1º, los derechos consagrados en la Constitución Política, en la ley y en la convención colectiva, al modificar la cláusula cuarta, numeral primero, de la convención vigente referente a los contratos de trabajo.

Aduce en sustento de tal afirmación que desde hace más de veinticinco años la empresa Unitransa S.A. y los sindicatos comprometidos en el conflicto colectivo acordaron convencionalmente que los contratos de trabajo del personal que se vinculara a la empresa de manera permanente serían a término indefinido, lo que no obedeció a un simple capricho de los trabajadores sino que respondía a la necesidad de estabilidad en el empleo que requerían.

(...).

Sostiene igualmente que lo planteado en la denuncia de la empleadora es contrario a los artículos 25 y 53 de la Constitución Política, puesto que transformar la forma de contratación en la empresa Unitransa S.A. es atentatorio del derecho a la estabilidad laboral, dado que en adelante se vinculará a sus trabajadores por medio de contratos inferiores a un año y es posible que también se quiera desvincular a los actuales trabajadores para contratar nuevas personas por esa modalidad, hechos que no garantizan la estabilidad laboral en condiciones justas y dignas para los trabajadores de la empresa.

Se considera

Uno de los aspectos que se relaciona directamente con la potestad del empleador en la dirección de la empresa es el relativo a escoger el término de duración de los contratos de trabajo que celebre, pues conforme al artículo 45 del Código Sustantivo del Trabajo, las partes tienen la libertad de pactar la modalidad que se atempere a sus necesidades, naturalmente dentro de las previstas en este mismo ordenamiento.

Lo anterior no impide que el empleador en desarrollo de su libre albedrío se obligue convencionalmente a celebrar exclusivamente contratos de trabajo a término indefinido o que acuerde que las relaciones laborales en curso se regirán por esta modalidad, lo cual obviamente redunda en una mejor estabilidad para los trabajadores de la empresa. Sin embargo, ello no supone que el empleador quede sometido a perpetuidad a un convenio de la naturaleza referida, pues si en el transcurso de la actividad empresarial encuentra que tal sistema de vinculación no se atempera a sus necesidades naturalmente puede denunciar ese punto de la convención colectiva, pero obviamente solo para las vinculaciones posteriores, puesto que las existentes a ese momento quedan regidas por la modalidad de contratación a término indefinido, toda vez que el carácter de esta cláusula implica que se convierta en permanente para los contratos en curso al entrar en vigencia, siendo solamente la voluntad conjunta de cada trabajador con el empleador la que puedan suprimirla para obligarse por otra de las modalidades de contratación previstas en la ley; ello por cuanto no es válido que unilateralmente el empleador, o por convención, se modifique una estipulación de tal índole, como es la duración de la vinculación, porque al entrar a formar parte del contrato de trabajo, se convierte en un elemento esencial del mismo, del que sólo se puede disponer individualmente.

La sola circunstancia de que esté prevista en nuestra legislación laboral la potestad de celebrar contratos de trabajo a término fijo desecha la afirmación según la cual tal sistema de vinculación lastima el derecho de asociación sindical y va en detrimento directo del colectivo de los trabajadores, pues para el empleador esa prerrogativa se encuentra dentro de la libertad de empresa garantizada en la Constitución Nacional, la cual necesariamente debe ser entendida como una función social encaminada al desarrollo económico del país, que debe ir a la par con el bienestar social de los trabajadores, de allí que sean válidas aquellas políticas empresariales adoptadas dentro del marco de la ley con el propósito de obtener la estabilidad y viabilidad financiera de la empresa, que al mismo tiempo garanticen la subsistencia de esa fuente de empleo.

En estas condiciones no se advierte que los árbitros se hayan extralimitado en sus facultades al modificar la cláusula referente a la modalidad de duración de contratación laboral, para permitir a la empresa la celebración de contratos a término fijo, pues esta es una forma de vinculación permitida por la ley como ya se anotó. Además porque dejaron a salvo los contratos vigentes a la firma del laudo arbitral.

Estima la Sala oportuno anotar que la jurisprudencia de la Corte tiene reiterado, que los tribunales de arbitramento carecen de facultades para imponerle al empleador una modalidad única de contrato de trabajo, ya que está dentro del campo de la libertad contractual convenir cualquiera de los tipos de contratos enlistados en la ley, por lo que solamente las partes, de acuerdo con las condiciones de la empresa, pueden escoger o acordar directamente, algunas de las modalidades legalmente admisibles de contratos de trabajo.

En consecuencia, no se anulará el artículo décimoquinto del laudo que modificó la cláusula cuarta de la convención colectiva».

(Sentencia de anulación, 11 de agosto de 2004. Radicación 24.603. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Isaac Náder).

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