Sentencia 25418 de agosto 3 de 2005 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Ref.: expediente 25418

Acta 68

Magistrado Ponente:

Dr. Eduardo López Villegas

Bogotá, D.C., tres de agosto de dos mil cinco.

EXTRACTOS: «IV. Consideraciones de la Corte

Habida cuenta de que ambos cargos se orientan por la vía directa, acusan las mismas disposiciones y se sustentan con idénticos argumentos, la Corte procederá a su estudio conjunto.

El siguiente es el texto del artículo 3º del Decreto 1127 de 1991, que reglamentó el artículo 21 de la Ley 50 de 1990:

“ART. 3º—Para efectos de dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990, las dos (2) horas de la jornada de cuarenta y ocho (48) semanales, a que esta norma se refiere, podrán acumularse hasta por un (1) año.

En todo caso, los trabajadores tendrán derecho a un número de horas equivalente a dos (2) semanales en el período del programa respectivo dentro de la jornada de trabajo”.

Para la Corte un entendimiento plausible del precepto en referencia, cuando dispone que las dos horas de la jornada de 48 semanales que el empleador debe dedicar a actividades de recreación, culturales, deportivas o de capacitación, podrán acumularse hasta por un año, conduce a que el período de tiempo a que hace alusión la norma, haya sido fijado para efectos de otorgarle cierta libertad al patrono por razones de índole administrativa, para organizar dichas actividades dentro de ese lapso acumulando las horas correspondientes, y no para que los trabajadores pierdan el derecho hacia el pasado porque solo les sea posible reclamarlo por ese período. Es decir, no es imperativo que las dos horas a que se refiere el artículo 21 de la Ley 50 de 1990 se dediquen cada semana a llevar a cabo esa clase de programas, sino que la empresa tiene facultad para organizarlos como a bien tenga en el curso del año, verbi gratia, planear una semana cultural, un día recreativo, un curso de capacitación que ocupe varias horas del día o del mes, siempre y cuando el tiempo dedicado a este tipo de actividades compute al año como mínimo, el equivalente a las dos horas semanales.

En sentencia de 1º de marzo de 2000, radicación 13412, la Corte citando otra de 11 de septiembre de 1997, radicación 9947, dijo lo siguiente:

“d) Para facilitar la materialización de esta figura, el Decreto 1127 de 1991, que se ocupó de su reglamentación, autorizó la acumulación de las dos horas semanales comprometidas con este derecho, hasta por períodos anuales que preferiblemente deben entenderse, por simple orden administrativo, concordantes con los años calendarios. Con ello se logra una conveniente flexibilidad para que el empleador encuentre el mecanismo más adecuado, y también menos gravoso, para cumplir con esta obligación durante la ejecución del contrato, la cual en principio debe materializarse por medio del servicio correspondiente”.

Ahora bien, aceptar la lectura dada por el tribunal, implica interpretar la norma en detrimento de los derechos de los trabajadores, y avalar la conducta ilegal de los empleadores incumplidos, quienes asumiendo una actitud omisiva burlarían la ley, a sabiendas de que solo serían condenados a programar las actividades con posterioridad a la condena proferida judicialmente.

Por lo demás, tampoco es de recibo el argumento esencial del tribunal esgrimido en apoyo del entendimiento que dio a la disposición, en el sentido de que reconocer el derecho a los trabajadores retroactivamente, implicaría “orquestar un programa de todas aquellas actividades que realmente coparía gran parte del horario de trabajo desplazando este para dedicarse a cumplirlas”, pues el gobierno al ejercer la potestad reglamentaria, y previendo que tales actividades no alteraran las labores cotidianas que deben cumplir los trabajadores, en el inciso 2º del artículo 5º del Decreto 1127 de 1991, dispuso que “los empleadores podrán organizar las actividades por grupos de trabajadores en número tal que no se vea afectado el normal funcionamiento de la empresa”.

Por las razones anteriores, los cargos prosperan ante la evidencia de los yerros jurídicos cometidos por el sentenciador de segundo grado, y en consecuencia, el fallo acusado será parcialmente casado, en cuanto absolvió retroactivamente a la demandada de la obligación prevista en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990.

En instancia, resulta menester precisar que por cuanto la demandada propuso la excepción de prescripción, hay lugar a darle prosperidad, y como quiera que el patrono tiene la facultad de acumular las horas de que trata el artículo 21 de la Ley 50 de 1990, hasta por un año, es a partir de este momento que corre el término prescriptivo, de manera que, dada la fecha de presentación de la demanda el 19 de mayo de 1999, los períodos debidos y no prescritos son los que corresponden a los años calendario de 1995 en adelante.

Sin costas en el recurso extraordinario.

En merito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA PARCIALMENTE la sentencia de 1º de julio de 2004, adicionada el 5 de agosto siguiente, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el proceso seguido por Abelardo Antonio Parra Daza y otros contra la Empresa de Refractarios Colombianos S.A., Erecos, en cuanto absolvió de la obligación prevista en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990, por el período comprendido entre el 19 de mayo de 1995 y la fecha de ejecutoria de la sentencia de segundo grado. No la casa en lo demás. En sede de instancia, REVOCA el fallo de 17 de marzo de 2003 del Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Medellín, en cuanto absolvió a la demandada por ese lapso, y en su lugar ordena que la obligación de la empresa contenida en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990 en los términos dispuestos por el tribunal, proceda a partir del 19 de mayo de 1995, en virtud de que prospera la excepción de prescripción del tiempo anterior en los términos consignados en la parte motiva de esta providencia.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal».

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