Sentencia 2564-99 de enero 20 de 2000 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO 

SECCIÓN SEGUNDA -SUBSECCIÓN “B”

Consejero Ponente:

Dr. Javier Díaz Bueno

Ref.: Expediente2564-99

Santafé de Bogotá, D.C., enero veinte de dos mil.

EXTRACTOS: «Razones de la apelación. Manifiesta el recurrente que la figura de la perención del proceso, sólo se puede dar a partir del momento en que se ha trabado la litis, es decir cuando la parte demandada se haya notificado de la demanda, siendo improcedente tal declaratoria en el presente caso.

(...).

En orden a establecer si se dio la figura de la perención del proceso, se tiene lo siguiente:

El artículo 148 del CCA, expresa:

Cuando por causa distinta al decreto de suspensión del proceso y por falta de impulso cuando este corresponda al demandante, permanezca el proceso en la secretaría durante la primera o única instancia, por seis meses, se decretará la perención del proceso. El término se contará desde la notificación del último auto o desde el día de la práctica de la última diligencia o desde la notificación del auto admisorio de la demanda al ministerio público, en su caso.

(...).

Como lo dispone el artículo transcrito, son varios los eventos que contempla la norma, a partir de los cuales se empieza a contar los seis (6) meses necesarios para el decreto de la perención:

a) Desde la notificación del último auto;

b) Desde el día de la práctica de la última diligencia o,

c) Desde la notificación del auto admisorio de la demanda.

A partir de cualquiera de estos hechos, teniendo en cuenta el último que haya sucedido dentro de cada proceso en particular, se debe empezar a contar el término de los seis (6) meses.

No comparte la Sala los argumentos expuestos por el recurrente en el sentido de que el tribunal dejó de efectuar algunos actos a su cargo, pues necesariamente una vez proferido el auto admisorio el paso siguiente es la notificación del mismo, sin la cual éste no podía seguir su curso y en estas condiciones no queda duda que por culpa de la parte demandante el proceso se paralizó por más de 6 meses.

La argumentación del recurrente en el sentido de que no es procedente decretar la terminación del proceso por perención, por cuanto no se había trabado la litis, no es de recibo para la Sala, por lo siguiente:

Las providencias judiciales se hacen saber a las partes y demás interesados, a través de las notificaciones, en los términos prescritos en la ley y el desacato a tal formalidad, conlleva el que ninguna providencia produce efectos, salvo los casos expresamente exceptuados.

En materia contencioso administrativa, en lo concerniente a la notificación del auto admisorio de la demanda, el artículo 207 del Código Contencioso Administrativo, ordena que esta ser hará en forma personal al demandado y al agente del Ministerio Público. Igualmente indica cómo debe procederse a su notificación en caso de que, según la demanda o el acto acusado, aparezca alguna persona o personas que puedan tener interés directo en el resultado del proceso.

No señaló la disposición que se comenta, la manera como se debería dar a conocer el auto admisorio de la demanda, al demandante. Es por ello, que se debe acudir a lo regulado en esa materia, en el Código de Procedimiento Civil, por disponerlo así el estatuto contencioso administrativo, en su artículo 267.

El artículo 320 del estatuto procesal civil, dispone la notificación de los autos que no deba hacerse personalmente, se cumplirá por medio de anotación en estados, y el artículo 322 ibídem, prevé:

Notificaciones mixtas. Cuando una providencia haya de notificarse personalmente a una parte y por estado a otra, la notificación personal se hará en primer término, salvo la del auto admisorio de la demanda y la del mandamiento ejecutivo. (Subraya la Sala).

Según las disposiciones antes mencionadas, con claridad se aprecia que en materia contencioso administrativa, la providencia por medio de la cual se admite la demanda, se hace saber al demandante, por notificación que debe cumplirse por anotación en estados y antes de surtirse las notificaciones personales, y no produce ningún efecto en relación con el demandante, mientras no se cumpla tal formalidad.

El razonamiento anterior, tiene por finalidad garantizar al demandante, el ejercicio de los medios de impugnación contra las providencias judiciales para que estas se revoquen o reformen, antes de surtirse las notificaciones personales y evitar dilaciones procesales.

Lo anterior guarda perfecta armonía con el artículo 148 del Código Contencioso Administrativo, en cuanto dispone que el término para la perención se contará desde la notificación del último auto desde el día de la práctica de la última diligencia o desde la notificación del auto admisorio de la demanda al Ministerio Público en su caso, puesto que para esa fecha el demandante ya se ha enterado formalmente del contenido de la providencia, y ha tenido oportunidad de ejercitar los medios de impugnación.

Por estas razones no resulta válida la argumentación del suplicante en el sentido de que no era procedente decretar la perención por no haberse trabado la litis».

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