Sentencia 26199 de noviembre 9 de 2005 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

CURADOR AD LITEM

No tiene capacidad para confesar.

EXTRACTOS: «Dentro de las pruebas estimadas equivocadamente por el tribunal, la censura se refiere a la confesión realizada por la curadora ad litem al contestar la demanda, en particular cuando admitió el extremo temporal final de la relación de trabajo que unió a las partes. Este reparo carece de relevancia puesto que el ad quem no echó de menos esa fecha sino la de inicio del contrato; es más, aceptó tal confesión y consideró que el vínculo había terminado ese momento.

Con todo, en torno al punto estima la Corte indispensable hacer unas precisiones en orden a cumplir con su función primordial de unificar la jurisprudencia nacional y de fijar el alcance de las disposiciones legales.

Cuando el artículo 197 del Código de Procedimiento Civil, aplicable en lo laboral en virtud de lo estatuido en el artículo 145 del Código Procesal del Trabajo y de la S.S., prevé la validez de la confesión hecha en la contestación de la demanda por apoderado judicial gracias a la presunción establecida en el mandato legal, está refiriéndose de manera exclusiva al “apoderado judicial”, es decir al abogado escogido directamente por la parte para que represente sus intereses dentro del proceso, sin que tal expresión pueda extenderse más allá de ese preciso significado de suerte que se aplique a otros supuestos, por ejemplo, los curadores ad litem.

No puede perderse de vista que según el artículo 46 del Código de Procedimiento Civil el curador adlitem está facultado “para realizar todos los actos procesales que no estén reservados a la parte misma, así como para constituir apoderado judicial bajo su responsabilidad, pero no puede recibir ni disponer del derecho en litigio”.

En esa misma tónica el numeral 1º del artículo 195 ibídem estipula que la confesión requiere “Que el confesante tenga capacidad para hacerla y poder dispositivo sobre el derecho que resulte de lo confesado” (negrillas de la Sala). Ante esta última exigencia, es evidente que si el curador no tiene potestad para disponer del derecho en litigio, como se dijo atrás, sus declaraciones al contestar la demanda no pueden tenerse como confesión.

A esa misma conclusión llegó la Sala de Casación Civil de esta corporación en fallo del 26 de enero de 1977, donde dijo:

“El curador ad litem, no tiene calidad de representante legal de la persona respecto de la cual ejerce las funciones de curador ad litem y como cuando no se trata de una confesión sobre un hecho propio o personal de quien la hace, la ley solo le otorga validez en ciertas condiciones a la confesión que hace, entre otras, el representante legal de una persona, o sea quien por ministerio de la ley en forma general y permanente tiene en juicio y fuera de juicio la representación de otro, es claro que las aseveraciones o declaraciones que al contestar la demanda hubiese hecho el curador ad litem no tienen la calidad de confesiones en relación con el demandado del cual es curador ad litem, no perjudican a aquel y no forman por consiguiente, plena prueba en contra del dicho del demandado”».

(Sentencia de casación, noviembre 9 de 2005. Radicación 26199. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Isaac Náder).

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