Sentencia 2909 de junio 24 de 2004 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN QUINTA

NULIDADES ELECTORALES

HECHOS QUE CONSTITUYEN LA CAUSAL PRIMERA

EXTRACTOS: «La causal de nulidad de las actas de escrutinio invocada por el demandante está prevista en el artículo 223, numeral 1º, del Código Contencioso Administrativo, de la siguiente manera:

“Las actas de escrutinio de los jurados de votación y de toda corporación electoral son nulas en los siguientes casos:

1º) Cuando se haya ejercido violencia contra los escrutadores o destruido o mezclado con otras las papeletas de votación, o estas se hayan destruido por causa de violencia”.

Entonces, la nulidad de las actas de escrutinio por esta causal prospera siempre y cuando se demuestre que: i) se ejerció violencia sobre los escrutadores, o ii) se destruyeron las tarjetas electorales por causa de la violencia o iii) se destruyeron o mezclaron las tarjetas electorales. Así, en cuanto a la primera hipótesis, en anterior oportunidad esta Sala dijo que aunque la norma se refiere exclusivamente a la violencia que se ejerce sobre los escrutadores, esto es, no involucra a los electores ni a otras autoridades, lo cierto es que “existen otras disposiciones que permiten inferir que los votos depositados por personas sometidas a la coacción física o sicológica son nulos y, por lo tanto, son nulas las actas de escrutinio que registran esa votación irregular” (1) .

Nótese que las dos primeras hipótesis a que se hace referencia suponen la existencia de la violencia como situación causante de la nulidad del acta de escrutinio. Y, violencia, de acuerdo con la Real Academia Española de la Lengua, es la “acción y efecto de violentar o violentarse” o acción “contra el natural modo de proceder”. Por su parte, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia” (2) .

A diferencia de aquellas, la tercera hipótesis está limitada a la destrucción o mezcla de las tarjetas electorales. Así, destruir es “deshacer, arruinar o asolar una cosa material” (3) y mezclar es “juntar, unir, incorporar una cosa con otra, confundiéndolas (4) . Entonces, de acuerdo con la interpretación literal de esta hipótesis legal, podría declararse la nulidad de un acta de escrutinio cuando, por cualquier causa, se destruyan o mezclen tarjetas electorales. En esas circunstancias, las tarjetas electorales no pueden utilizarse porque, materialmente, no están completas o fueron incorporadas en otras cosas.

Así las cosas, la Sala concluye que el hurto, sin violencia, de tarjetas electorales destinadas a una contienda electoral no constituye un hecho generador de la causal de nulidad de actas de escrutinio sub iudice. En efecto, como se dijo en precedencia, las dos primeras hipótesis que surgen de la norma se producen con violencia, por lo que el despojo pacífico de esos documentos electorales no puede encuadrarse en las mismas. Y, la tercera hipótesis se presenta con la destrucción o mezcla de las tarjetas electorales.

Pero, incluso, en anterior oportunidad, esta Sala dejó en claro que el momento en que se presenta la violencia y/o destrucción de las tarjetas electorales resulta relevante. Al respecto dijo:

Sentencia del 16 de agosto de 2002, expediente 2933

“...la norma no precisa si la destrucción de las tarjetas electorales que genera la nulidad de las actas de escrutinio se efectúa con posterioridad a su depósito en las urnas o al escrutinio o, incluso, antes de que sean marcadas por los ciudadanos aptos para sufragar. Sin embargo, lo cierto es que la disposición normativa objeto de estudio fue redactada en un momento histórico en donde no existían las tarjetas electorales impresas y distribuidas oficialmente como únicos documentos válidos para que el elector pueda expresar su voluntad electoral, pues antes de la Constitución de 1991 que introdujo ese mecanismo, el voto se depositaba en una papeleta de votación no distribuida oficialmente. Entonces, el concepto de “papeleta de votación” estaba referido exclusivamente a la depositada por los ciudadanos en las respectivas urnas, pues antes de ese momento no tenía el carácter de documento electoral.

En consecuencia, bajo el anterior entendido, es lógico concluir que la destrucción de las tarjetas electorales por causa de la violencia que genera la nulidad de las actas de escrutinio por configurar la causal 1ªdel artículo 223 del Código Contencioso Administrativo, se refiere al registro de tarjetas electorales que sean destruidas por causa de la violencia con posterioridad a la votación, siempre y cuando el resultado conste en el acta de escrutinio y, por lo tanto, se hubieren contabilizado. De hecho, para efectos de dar un sentido útil al artículo 192, numeral 4º, del Código Electoral, se entiende que constituye causal de reclamación, no de nulidad, la siguiente: “cuando se hayan destruido o perdido los votos emitidos en las urnas y no existiere acta de escrutinio en la que conste el resultado de las votaciones”.

Por lo tanto, la destrucción violenta de las tarjetas electorales antes de que sean depositadas en las urnas es una hipótesis que no está contemplada en el numeral 1º del artículo 223 del Código Contencioso Administrativo” (5) .

Ahora, lo expuesto solo significa que el hurto de tarjetas electorales y su utilización fraudulenta no genera nulidad de las actas de escrutinio con base en la causal primera del artículo 223 del Código Contencioso Administrativo, aunque podría configurar otra causal de nulidad de dichas actas. Sin embargo, ese estudio no es asunto que deba resolverse en esta oportunidad, pues no debe olvidarse que la justicia contencioso administrativa es rogada y la demanda circunscribe el asunto que debe ser estudiado y resuelto por la corporación competente.

En consecuencia, con base en el material probatorio que obra en el expediente, debe analizarse en qué condiciones y en qué momento fueron sustraídas las tarjetas electorales a que hace referencia el demandante. De este modo, entonces, se procede a estudiar si el hecho descrito en la demanda como pérdida de tarjetas electorales genera nulidad de las actas de escrutinio y, por ende, de la elección impugnada por incurrir en la causal primera del artículo 223 del Código Contencioso Administrativo.

(...).

Todo lo anterior permite inferir que en las elecciones de Cámara de Representantes del 17 de marzo de 2002 en el municipio de Quibdó, de un lado, no se presentó la sustracción y consiguiente pérdida de tarjetas electorales durante las elecciones, sino antes de estas y, de otro, no se presentó mezcla o destrucción de tarjetas electorales ni se utilizó la violencia. Entonces, si como se dijo en precedencia, los elementos que estructuran la causal de nulidad de las actas de escrutinio objeto de estudio son el ejercicio de la violencia sobre los escrutadores, o la destrucción de las tarjetas electorales por causa de la violencia o de la destrucción o mezcla de las tarjetas electorales durante la elección, es lógico concluir que no prospera el cargo».

(Sentencia de 24 de junio de 2004. Expediente 2909. Consejero Ponente: Dr. Darío Quiñones Pinilla).

(1) Sentencia del 16 de agosto de 2002, expediente 2933.

(2) Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima Primera Edición. Madrid. 1992, pág. 2.093.

(3) Ibídem, página 734.

(4) Ibídem, página 1.367.

(5) Sentencia del 11 de octubre de 2002, expediente 2888.

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